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juanfidel

Usuario (Colombia)

Primer post: 15 sept 2015Último post: 1 oct 2015
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7 aterradoras leyendas urbanas que en realidad son ciertas
7 aterradoras leyendas urbanas que en realidad son ciertas
ParanormalporAnónimo10/1/2015

Toda sociedad crea historias, y hay algunas que incluso se transmiten en varios países. Siempre escuchamos cuentos sobre personas a las que le pasan cosas raras, y tan interesante resulta que seguimos contándolos una y otra vez. No siempre sabemos cuales de estas leyendas urbanas son ciertas y cuáles no, pero en esta oportunidad te diré cuales realmente lo son. 7. Despertarse en una bañera sin un riñón Existe el miedo para muchos de despertarse un día en una bañera con hielo y un riñón menos en el cuerpo. Si bien la historia existía desde antes de que ocurriera, se volvió realidad en India cuando una ley exigió que los donantes fueran familiares de quien recibía el órgano. Eso hizo que el mercado negro proliferara y muchos fueron engañados con promesas laborales. Al llegar a la entrevista eran drogados y operados sin siquiera saberlo. Algunos se despertaban al día siguiente con un riñón menos y ningún trabajo. 6. Cabezas que funcionan luego de la decapitación La historia dice que si alguien es decapitado, su cabeza sigue funcionando por unos segundos. Y sin dudas esto es cierto, tal cual vieron muchas veces los franceses al usar la guillotina durante la revolución. En 1905, el doctor Beaurieux probó el mito en un condenado a muerte, y vio que por 5 o 6 segundos el hombre fue capaz de mover los ojos. Incluso lo llamó varias veces por su nombre y él respondió mirándolo directamente. 5. Enterrado vivo En la actualidad existen métodos para asegurarse de la muerte real y todo se debe a las historias de personas enterradas vivas. Lo cierto es que ocurrió muchas veces, sobre todo a finales del siglo XIX. Algunos ataúdes eran abiertos después de años y las evidencias de lucha para sobrevivir eran muy claras. Marcas de arañazos en las paredes y posiciones extrañas del cuerpo indicaban que la persona estaba viva cuando fue enterrada. 4. Cuerpos en Halloween Se dice que durante la noche de Halloween algunas de las decoraciones no son falsas, sino que realmente son cuerpos colgando de una soga. Esto ocurrió en varios lugares donde las personas deciden suicidarse esa noche, y nadie nota que son cadáveres porque se mezclan entre las decoraciones tenebrosas. 3. Gusanos en la cabeza La historia de los gusanos en la cabeza es una leyenda urbana muy popular, pero realmente sucedió en una mujer británica que volvió de Perú. Al sentir ruidos y molestia, fue al médico solo para descubrir que tenía gusanos en el canal auditivo. 2. Decapitado por un ascensor Según la leyenda, si eres atrapado por las puertas de un ascensor, seguirá moviéndose y puedes perder extremidades o ser decapitado. En 2003 un doctor en un hospital de Houston fue decapitado por un ascensor. Durante varios días había estado fuera de servicio por arreglos, pero en ese momento el cartel de advertencia faltaba, así que se subió en él. Las puertas se cerraron muy rápido y quedó atrapado, mientras el ascensor seguía subiendo. 1. El agua se vuelve oscura por un cadáver La leyenda habla de personas que se mudan a una nueva casa, abren las canillas, y notan que el agua es oscura y olorosa. En 2013 eso ocurrió pero en un hotel y el causante fue el cadáver de un estudiante en uno de los tanques.

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Vidas Paralelas
Vidas Paralelas
ParanormalporAnónimo9/15/2015

Para conseguir un viaje a cualquier mundo paralelo era necesario que tu identidad en él estuviera dispuesto al intercambio. En ocasiones podían pasar semanas, incluso meses, hasta que aparecía un enego (así los llamaban) aceptando el trato: una especie de vacaciones en las que se te daba la oportunidad de vivir durante un año en alguno de los ciento veinte mundos paralelos conocidos hasta la fecha. Hacia mes y medio que lo había solicitado, me sentía bastante inquieto debido a la atonía vital que atravesaba. Sonó el teléfono (estaba viendo una vieja película de John Ford, no recuerdo el titulo, solo que, no salía John Wayne y eso me llamó la atención), una voz, metálica me anuncio que había llegado el momento. Yo mismo había rechazado muchas veces el intercambio, por prejuicios, por miedo, no sabría decir por que, y ahora, había llegado el momento. Me presenté en la agencia (se suponía que la mejor en este tipo de viajes), un sujeto de impecable aspecto (pelo injertado, mentón Cary Grant, ojos última moda y lustroso traje) me acompañó hasta una sala que no se distinguiría nada de cualquier despacho de ejecutivo de no ser por la presencia de una pequeña cápsula con aspecto de huevo. Firmé la declaración definitiva, y sin mediar mas tramites ni mas explicaciones por su parte (ahí estaba la gracia, no saber nada), abrió la compuerta de lo que, ya daba por hecho iba a ser mi transporte: me introduje en el. En su interior solo había un confortable asiento en el que te me senté. Notaba los latidos golpearme las sienes, me temblaban las manos, sudaba fríamente. Todo cesó con la aparición de un reconfortante gas de agradable olor Desperté con la sensación de haber gozado de un apacible sueño. La compuerta se abrió, el mismo individuo de antes me estaba esperando fuera con una sonrisa de oreja a oreja. (Pensé que algo había ido mal). Bienvenido, eso fue lo que dijo y lo que hizo que me diera cuenta de la situación: al igual que yo el también tenía sus idénticos, lógico. Deseamos que lo pase bien entre nosotros y este mundo responda a sus expectativas, buena suerte, se despidió y me condujo a la puerta de salida, parecía la misma por la que había entrado unos minutos antes (ese era el lapso de tiempo que para mi había transcurrido). Una vez en la calle me sentí un poco decepcionado, los edificios, los coches, las personas, todo parecía igual (según algunos viajeros con los que había hablado existían mundos muy distintos y otros parecidos, a mi por lo visto me había tocado uno de estos últimos). Decidí ir a casa, a ver que pasaba. De momento ya no vivía en el mismo sitio. Al cabo de un rato de perplejidad se me ocurrió buscarme en la guía telefónica de una cabina pública: calle de La Comprensión, esa era mi nueva dirección. Cogí un taxi y me dirigí hacia allí. Me baje del coche frente al portal indicado en la guía: se trataba de un bloque de dos plantas, completamente redondo, sin una sola arista, Un diseño bastante original en el que no había dos ventanas iguales (ni en forma ni en tamaño); se encontraba en el centro de una intersección en la que confluían multitud de vías. Me decidí a entrar: El vestíbulo era un 1argo pasillo sin fin, rodeando a modo de cinturón las viviendas del interior, de sus paredes colgaban reproducciones de conocidos cuadros colocadas en lo que parecía un orden cronológico (un Van Eyck, un Botticelli, Bosco, Tiziano, etc.), al llegar e otro Van Eyck llamé a la puerta que se encontraba a su derecha (la que se suponía mi puerta, pero no estaba seguro). Un hombrecillo enjuto de avanzada edad, pelo canoso y arrebujado rostro, la abrió y se dio la vuelta sin hacerme demasiado caso, adelante, adelante dijo de espaldas a mi. Lo seguí atravesando un amplísimo salón de estilo victoriano hasta un cuarto de repletas estanterías y un par de sillones (una biblioteca) -Aquí tienes toda la información que necesitas -observación hecha mientras se sentaba en uno de los sillones (mas bien se hundió en él) -Información sobre que, yo solo he venido a pesar unas vacaciones. Sonrió al tiempo que movía su cabeza vehementemente. -Tenía la impresión de que tus intenciones eran cambiar de vida. -En efecto, pero tan solo durante un ano. ¿Quien es usted? -Aso crees que eso es posible -ignoró la pregunta-, que se puede tomar una decisión aceptar sus consecuencias y volver al mismo punto en que estabas antes, como si nada hubiera ocurrido. -En eso consisten los viajes a mundos paralelos, ¿no? -Quizá sea así de donde tu vienes pero aquí no existen los mundos paralelos, todas las posibilidades, todas las opciones se encuentran aquí, fuera de este mundo no hay nada. Pensé que me había equivocado de puerta, este tío estaba mal de la cabeza -Eso no es posible -repliqué- ¿cómo habría podido llegar hasta aquí si no? -Desde tu punto de partida es factible porque forma parte de su realidad, pero esa realidad ha variado una vez concluido el viaje; eso es lo que tanto ansiabas: Una realidad distinta. Ya la tienes. -Bueno, pero dentro de un año a casa. -Lo siento, esto es definitivo, desde donde estas ahora no hay viaje a ninguna parte. Para entendemos, cogiste el último autobús, ya no salen más -Esto es de locos. Volveré a la agencia. -Ya no existe ninguna agencia, desapareció en cuanto saliste por la puerta. -¿Cómo puede saber tanto sobre mi?, ¿cómo puede saber todo eso?, ¿como salió de aquí mi idéntico? -No había ningún idéntico, te pusiste pesado y decidieron mandarte a este lugar. Todo esto lo se porque esta escrito, yo lo escribí, yo te creé. Vine aquí para conocerte en persona, vine de un mundo en el que todo lo narrado ficticiamente se convierte en real en el tuyo de origen. Ahora los dos pertenecemos a este. Seguramente alguien se burla de nosotros mirando desde algún otro. -Si lo sabias, ¿porqué me hiciste pasar por esto? -Para mi eras solo un personaje, te pido disculpas. -Y con eso y un bizcocho hasta mañana a las ocho. -Lo siento, no puedo decirte nada mas. -Creo que debería escribir un relato en el que fueras sodomizado por una manada de caballos salvajes, ¿qué te parece la idea? -Entiendo tu enfado pero la situación, no es tan grave. Este mundo esta lleno de posibilidades: sí te has fijado en la casa veras que forma una perfecta circunferencia, lo cierto es que no tiene principio ni fin, puedes recorrerla eternamente y nunca veras lo mismo dos veces, cada vez que te asomes a una ventana, aunque te parezca la misma, veras algo distinto; cada vez que abras una puerta dará a un sitio diferente; cada mañana cuando te levantes nada tendrá que ver con lo que ocurriera el día anterior. Cuando tu y yo hayamos desaparecido otros moraran aquí y vivirán su propia historia. Sus palabras y la serenidad con que eran pronunciadas me tranquilizaron; de repente me sentí como en casa; tuve la extraña sensación de haber estado allí siempre. -Eso me parece aceptable -le dije. -Aceptas vivir, por tanto -concluyó

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El Diablo en el Campanario
ParanormalporAnónimo9/16/2015

Todos saben de una manera vaga que el lugar más bello del mundo es —o era, desgraciadamente— el pueblo holandés de Vondervotteimittiss. Sin embargo, como se encuentra a cierta distancia de todas las grandes vías, en una situación por decirlo así extraordinaria, probablemente lo haya visitado un corto número de mis lectores. Por está razón considero oportuno, para entretenimiento de aquellos que no hayan podido hacerlo, entrar en algunos pormenores con respecto a él. Y esto es realmente tanto más necesario cuanto que si me propongo relatar los calamitosos acontecimientos ocurridos últimamente dentro de sus límites, es sólo con la esperanza de conquistar para sus habitantes la simpatía popular. Ninguno de quienes me conocen dudar de que el deber que me impongo no sea ejecutado con toda la habilidad de que soy capaz, con esa rigurosa imparcialidad, escrupulosa comprobación de los hechos y a ardua confrontación de autoridades, que deben distinguir siempre a aquel que aspira al título de historiador. Gracias a la ayuda conjunta de monedas, manuscritos e inscripciones, estoy autorizado a afirmar positivamente que el pueblo de Vondervotteimittiss existió siempre, desde su fundación, precisamente en las mismas condiciones en que hoy se encuentra. Por lo que respecta a la fecha de su origen, me es singularmente penoso no poder hablar sino con esa precisión indefinida con que los matemáticos se ven a veces obligados a conformarse con determinadas fórmulas algebraicas. La fecha —me está permitido hablar así—, habida cuenta de su prodigiosa antigüedad, no puede ser menos que una cantidad determinable cualquiera. Con respecto a la etimología del nombre Vondervotteimittiss; confieso, no sin pena, estár en duda. Entre una serie de opiniones sobre este delicado punto, muy sutiles algunas de ellas, otras muy eruditas y otras lo suficientemente en oposición no hallo ninguna que pueda considerar satisfactoria. Tal vez la idea de Grogswigg, que coincide casi con la de Kroutaplenttey deba aceptarse prudentemente. Está concebida en los siguientes términos: Vondervorreimittiss: Vonderlege Donder; Votteimittis, quasi und Bleitziz; Bleitziz obsol, pro Blit zen. A decir verdad, esta etimología encuentra, de hecho, bastante confirmación de algunas señales de fluido eléctrico que pueden verse todavía en lo alto del campanario del Ayuntamiento. Sea como fuere, no es mi intención comprometerme en una tesis de esta importancia, y le ruego al lector ávido de informaciones que consulte los Oratiunculoe de Rebus Praeter Veteris, de Dundergutz; que vea, también, Blunderbuzzard, De Derivationibus, desde la página 27 a la 5.010; infolio, edición gótica, caracteres rojos y negros, con llamadas y sin numeración, y que consulte también las notas marginales del autógrafo de Stuffundpuff, con los subcomentarios de Gruntundguzzell. A pesar de la oscuridad que envuelve de este modo la fecha de la fundación de Vondervotteimittiss y de la etimología de su nombre, no cabe duda; como ya he dicho, de que ha existido siempre tal como lo vemos en la actualidad. El más viejo hombre del lugar no recuerda ni la más leve diferencia en el aspecto de una parte cualquiera de él, y, en realidad, la simple sugestión de tal posibilidad sería considerada como un insulto. El pueblo está situado en un valle perfectamente circular, cuya circunferencia mide, poco más o menos, un cuarto de milla, y está rodeado completamente por lindas colinas, cuyas cimas jamás pensaron sus habitantes hollar con su planta. No obstante, éstos dan una excelente razón de su proceder, por cuanto creen que no hay absolutamente nada al otro lado. Alrededor del lindero del valle —que es completamente liso y pavimentado en toda su extensión con ladrillos planos— hay una ininterrumpida fila de sesenta pequeñas casas. Se apoyan por detrás sobre las colinas, y, por tanto, todas miran al centro de la llanura, que se encuentra justamente a sesenta yardas de la puerta delantera de cada casa. Cada una de éstas tiene a la entrada un jardincillo, con una avenida circular, un reloj de sol y veinticuatro coles. Las mismas construcciones son tan absolutamente iguales que es imposible distinguir una de otra. A causa de su extrema antigüedad, el estilo arquitectónico es un tanto extravagante, pero, por esta razón, es todavía notablemente pintoresco. Estas casas están construidas con pequeños ladrillos, bien endurecidos al fuego, rojos, con cantos negros, de tal modo, que las paredes parecen un tablero de ajedrez de grandes proporciones. Los remates están vueltos del lado de la fachada y poseen cornisas tan grandes como el resto de la casa en los bordes de los tejados y en las puertas principales. Las ventanas son estrechas y de amplio alféizar, con vidrieras formadas por cristales pequeñísimos y grandes marcos. El tejado está recubierto por una gran cantidad de tejas de puntas arrolladas. La madera es toda de un color sombrío, totalmente tallada, pero de dibujos poco variados, puesto que, desde tiempos inmemoriales, los tallistas de Vondervotteimittis no han sabido esculpir más que dos objetos: un reloj y una col. Ahora bien hay que reconocer que esto lo hacen admirablemente, y lo prodigan con singular ingeniosidad en cualquier sitio que pueda encontrar el cincel. Las habitaciones son tan parecidas a la parte interior como a la externa, y los muebles son todos de un solo modelo. El piso está pavimentado con baldosas cuadradas. Las sillas y mesas son de madera negra, con patas torneadas, delgadas y finas. Las chimeneas son largas y altas; y no solamente poseen relojes y coles esculpidos en la superficie de su parte frontal, sino que, además, sostienen en medio de la repisa un auténtico reloj que produce un prodigioso tic-tac, con dos floreros, cada uno de los cuales contiene una col; situados en los extremos a modo de batidores. Entre cada col y el reloj se encuentra, además, un muñeco chino, panzudo, con un gran agujero en medio de la barriga, a través del cual puede verse la esfera de un reloj. Los lares son amplios y profundos, con retorcidos morillos. Continuamente arde un gran fuego; sobre el que se encuentra una enorme marmita llena de sauerkraut y carne de cerdo, incesantemente vigilada por la dueña de la casa. Esta es una gruesa y vieja señora, de ojos azules y colorado rostro, que se toca con un inmenso gorro semejante a un pilón de azúcar. Adornado con cintas purpúreas y amarillas; su traje es de mezclilla anaranjada, larguísimo por detrás y de estrecha cintura, por otros conceptos demasiado corto, porque deja descubierta la mitad de la pierna. Éstas son un poco gruesas, lo mismo que los tobillos pero están cubiertas por un lindo par de medias verdes. Sus zapatos, de cuero rosado, están atados con un lazo de cintas amarillas dispuesto en forma de col. En su mano izquierda. tiene un pesado relojito holandés, y con la derecha maneja un cucharón para el sauerkraut y la carne de cerdo. A su lado se encuentra un gato gordo y manchado, que exhibe en la cola un relojillo de cobre dorado de repetición, que «los chiquillos» le han atado allí como juego. En cuanto a estos chicos, los tres están en el jardín, cuidando del cerdo. Todos tienen dos pies de altura, se tocan con tricornios y visten chalecos purpúreos que les llegan casi a los muslos, calzones de piel de gamo, medias roja de lana, zapatones con gruesas hebillas de plata y largas blusas con grandes botones de nácar. Cada uno tiene una pipa en la boca y un abultado reloj en la mano derecha. Una bocanada de humo, una mirada al reloj; una mirada al reloj, una bocanada de humo. El cerdo, que es corpulento y perezoso, se entretiene unas veces en mordisquear las hojas que han caído de las coles y otras en querer morderse el relojito dorado que aquellos pícaros le han atado también al rabo, con objeto de embellecerle tanto como al gato. Exactamente enfrente de la puerta de entrada, en una poltrona de amplio respaldo forrado de cuero, con patas torneadas y finas, como las de las mesas, se ha instalado el viejo propietario de la casa. Es un viejecillo excesivamente hinchado, con grandes ojos redondos y una enorme doble papada. Su indumentaria se parece a la de los muchachos, y nada más tengo que decir sobre está en particular. Toda diferencia consiste en que su pipa es un poco mayor que la de aquellos, y por tanto, puede lanzar más humo. Lo mismo que ellos, tiene un reloj, pero lo guarda en el bolsillo. A decir verdad, tiene algo que hacer más importante que vigilar un reloj, y esto es lo que voy a explicar. Está sentado, con la pierna derecha sobre la rodilla izquierda. Tiene el semblante grave y conserva siempre uno por lo menos de sus ojos decididamente fijo en cierto objeto muy interesante del centro de la llanura. Este objeto está situado en el campanario del Ayuntamiento. Los miembros del Consejo son todos unos hombrecillos achaparrados, adiposos e inteligentes, con ojos gruesos como salchichas y enormes papadas. Visten trajes mucho más largos, y las hebillas de sus zapatos son mucho mayores que las del resto de los habitantes de Vondervotteimittiss. Desde que resido en el pueblo han celebrado varias sesiones extraordinarias, y han tomado estos tres importantes acuerdos: «Es un crimen alterar el antiguo buen ritmo de las cosas.» «No existe nada tolerable fuera de Vonder votteimittiss.» «Juramos fidelidad a nuestros relojes y a nuestras coles.» Sobre el salón de sesiones se encuentra el campanario, y en el campanario o torre está, y siempre ha estado, desde tiempo inmemorial, el orgullo y maravilla del pueblo: el gran reloj de la aldea de Vondervotteimittiss. Y hacia este objeto están vueltos los ojos de los viejos caballeros que se encuentran sentados en poltronas forradas de cuero. El gran reloj tiene siete esferas, una sobre cada una de las siete caras del campanario, de modo que se le puede observar cómodamente desde todos los barrios. Estas esferas son enormes y blancas, y las agujas, pesadas y negras. En la torre está empleado un hombre cuya sola misión consiste en cuidar del mismo, pero tal función es la más perfecta de las sinecuras, porque desde tiempos inmemoriales el reloj de Vondervotteimittiss jamás ha necesitado de sus servicios. Hasta esos últimos días, la simple suposición de semejante cosa era considerada como una herejía. Desde los más antiguos tiempos que los archivos registran, las horas habían sonado regularmente en la gran campana, y, en realidad, lo mismo acontecía con todos los demás relojes, grandes y pequeños, de la aldea. Nunca existió lugar comparable a éste en señalar con tanta exactitud las horas. Cuando el voluminoso mazo juzgaba llegado el momento de decir: «¡Las doce!» todos sus obedientes servidores abrían simultáneamente sus gargantas y respondían como un solo eco. En resumen, los buenos burgueses estaban encantados con su sauer-kraut, pero orgullosos de sus relojes. Todas las personas que disfrutan de sinecuras son objeto de mayor o menor veneración, y como el campanero de Vondervotteimittiss poseía la más perfecta de ellas, es el más perfectamente respetado de todos los mortales. Es el principal dignatario de la aldea, incluso los mismos cerdos le contemplan reverentemente. La cola de su casaca es mucho mayor. Su pipa, las hebillas de sus zapatos, sus ojos y su estómago son mucho mayores que los de ningún otro viejo caballero de la aldea, y en cuanto a su papada, es no solamente doble, sino triple. Describo el feliz estado de Vondervotteimittiss. ¡Ay, qué lástima que tan delicioso cuadro estuviese condenado a sufrir un día una cruel transformación! Hace muchísimo tiempo que ha sido aceptado y comprobado por los habitantes más sabios de la aldea un proverbio según el cual «nada bueno puede venir de allende las colinas». Y, en realidad, hay que creer que estas palabras contenían en sí algo profético. Faltaban cinco minutos para el mediodía de anteayer cuando, en lo alto de la cresta de las colinas del lado Este, surgió un objeto de extraño aspecto. Semejante acontecimiento era propio para despertar la atención universal, y cada uno de los viejos hombrecillos, sentados en sus poltronas tapizadas de cuero, volvió uno de sus ojos, desorbitado por el espanto, hacia el fenómeno, continuando con el otro fijo en el reloj del campanario. Faltaban sólo tres minutos para el mediodía cuando se comprobó que el singular objeto en cuestión era un pequeño jovencillo que parecía extranjero. Descendía por la colina con una enorme rapidez, de modo que todos pudieron verle muy pronto fácilmente. Era realmente el más precioso hombrecillo que se había visto jamás en Vondervotteimittiss. Tenía el rostro un tono oscuro como el rapé, larga y ganchuda la nariz, ojos que parecían lentejas, enorme boca y magnífica hilera de dientes, que parecía muy interesado en exhibir riéndose de oreja a oreja. Añádase a esto patillas y bigotes, y no creo que nada más quedase por ver en su rostro. Tenía la cabeza descubierta, y su cabellera había sido cuidadosamente arreglada con papillotes para rizarla. Componíase su indumentaria de una casaca ajustada y colgante, que terminaba en una especie de cola de golondrina —por uno de cuyos bolsillos dejaba colgar una larga punta de pañuelo blanco—, de unos calzones de casimir negros, medias negras y unos gruesos escarpines cuyos cordones consistían en enormes lazos de raso negro. Bajo uno de sus brazos llevaba un chapeau-de-bras, y bajo el otro, un violín casi cinco veces mayor que él. En su mano izquierda tenía una tabaquera de oro, de donde continuamente cogía pulgaradas de rapé con la actitud más vanidosa del mundo, mientras saltaba descendiendo la colina y dando toda clase de pasos fantásticos. ¡Bondad divina! Era un gran espectáculo para los honrados burgueses de Vondervotteimittiss. Hablando claramente, el pícaro reflejaba en su rostro, a pesar de su sonrisa, un audaz y siniestro carácter. Mientras se dirigía apresuradamente hacia el pueblo, el aspecto singularmente extraño de sus escarpines bastó para despertar muchas sospechas, y más de un burgués que le contempló aquel día hubiese dado algo por dirigir una ojeada bajo el pañuelo de blanca batista que colgaba de modo tan irritante del bolsillo de su casaca con cola de golondrina. Pero lo que despertó principalmente una justa indignación fue el hecho de que aquel miserable botarate, mientras ejecutaba tan pronto un fandango como una pirueta, no guardase una regla en su danza y no poseyera ni la menor noción de lo que se llama llevar el compás. Mientras tanto, los buenos habitantes del pueblo no habían aún tenido tiempo para abrir del todo sus ojos cuando, exactamente medio minuto antes del mediodía, se precipitó el tunante, como os digo, en medio de ellos, hizo aquí un chassezé allí un balanceo y después de una pirouette y un pas-de-zephyr, se dirigió como una flecha a la torre del Ayuntamiento, donde el campanero fumaba estupefacto con una actitud de dignidad y temor. Pero el pillastruelo le agarró primero de la nariz, se la sacudió y tiró de ella, le puso sobre la cabeza su gran chapeau-de-bras, hundiéndoselo hasta la boca, y después, levantando su enorme violín, le golpeó con él durante tanto rato y con tal violencia, que, dado que el vigilante estaba muy gordo y el violín era amplio y hueco, se hubiese jurado que todo un regimiento con enormes tambores redoblaba diabólicamente en la torre del campanario de Vondervotteimittiss. No se sabe a que desesperado acto de venganza hubiese impulsado aquel indignante ataque a los aldeanos de no haber sido por el importantísimo hecho de faltar medio segundo para el mediodía. Iba a sonar la campana, y era de absoluta y suprema necesidad que todos consultaran sus relojes. Era indudable, sin embargo, que, exactamente en ese instante, el pillo que se había introducido en la torre quería algo que se relacionaba con la campana, y se metía donde nadie le llamaba. Pero como empezaba a tocar, nadie tenía tiempo de vigilar sus maniobras, porque cada uno de los hombres del pueblo era todo oídos contando las campanadas. —Una... -dijo el reloj . —Una... —replicó cada uno de los viejos hombrecillos de Vondervotteimittiss, en cada sillón tapizado de cuero. —Una... —dijo el reloj de su mujer. Y: —Una... —dijeron los relojes de los niños y los relojillos dorados colgados de las colas del gato y del cerdo. —Dos... —continuó la pesada campana. Y: —¡Dos! —repitieron todos. —¡Tres! ¡Cuatro! ¡Cinco! ¡Seis! ¡Siete! ¡Ocho! ¡Nueve! ¡Diez! —dijo la campana. —¡Tres! ¡Cuatro! ¡Cinco! ¡Seis! ¡Siete! ¡Ocho! ¡Nueve! ¡Diez! —respondieron los otros. —¡Once! —dijo la grande. —¡Once! —aprobó toda la pequeña gente. —¡Doce! —dijo la campana. —¡Doce! —contestaron ellos perfectamente satisfechos y dejando caer sus voces a compás. —¡Han dado las doce! —dijeron todos los viejecillos, guardando de nuevo sus relojes. Sin embargo, la gran campana no había acabado aún. —¡Trece! —dijo. —¡Trece!— exclamaron todos los viejecillos, palideciendo y dejando caer las pipas de sus bocas, mientras descabalgaban sus piernas derechas de sus rodillas izquierdas— ¡Trece! —¡Trece! ¡Trece! ¡Dios santo, son las trece!— gimotearon. ¿Describir la espantosa escena que se originó? Todo Vondervotteimittiss estalló de repente en un lamentable tumulto. —¿Qué le ocurrir a mi barriga? —gritaron todos los niños—. ¡Tengo hambre desde hace una hora! —¿Qué les pasa a mis coles? —exclamaron todas las mujeres—. ¡Deben de estar cocidas desde hace una hora! —¿Qué le ocurre a mi pipa? —juraron todos los viejecillos— ¡Rayos y truenos! Debe de estar apagada desde hace una hora. Y volvieron a cargar sus pipas con gran rabia. Se arrellanaron en sus sillones y aspiraron el humo con tal prisa y ferocidad, que, inmediatamente quedó el valle velado por una nube impenetrable. Mientras tanto, las coles iban adquiriendo tonalidades purpúreas, y parecía que el mismo viejo diablo en persona se apoderase de todo lo que tenía forma de reloj. Los relojes tallados sobre los muebles poníanse a bailar como si estuvieran embrujados, mientras que los que se encontraban sobre las chimeneas apenas si podían contener su furor y se obstinaban en un toque incesante: «¡Trece! ¡Trece! ¡Trece!» Y el vaivén y movimiento de sus péndulos era tal, que resultaba verdaderamente espantoso de ver. Lo peor era que los gatos y los cerdos no podían soportar más el desarreglo de los relojillos de repetición atados a sus colas, y ostensiblemente lo demostraban huyendo hacia la plaza, arañándolo y revolviéndolo todo, maullando y gruñendo, produciendo un espantoso aquelarre de maullidos y gruñidos, lanzándose a la cara de las personas, metiéndose debajo de las faldas, produciendo la más terrible algarabía y la más tremenda confusión que persona sensata pudiera imaginar. En cuanto al miserable tunante instalado en la torre, hacía evidentemente todo lo posible por lograr que la situación fuera más aflictiva. De cuando en cuando podía vislumbrársele en medio del humo. Continuaba siempre allí, en la torre, sentado sobre el cuerpo del campanero, que yacía de espaldas. El infame conservaba entre sus dientes la cuerda de la campana, sacudiéndola sin parar con la cabeza, de izquierda a derecha, produciendo tal barullo, que mis oídos se estremecen aún ahora al recordarlo. Descansaba sobre sus rodillas el enorme violín, que rascaba sin acorde ni compás con sus dos manos, procurando fingir horrorosamente, ¡oh, infame payaso! , que estaba tocando la canción de «Judy O'Flannagan and Paddy O'Rafferty». Como las cosas habían llegado a tan lamentable estado, abandoné con repugnancia el lugar, y ahora dirijo un llamamiento a todos los amantes de la hora exacta y del buen sauer-kraut. Marchemos en masa hacia el pueblo y restauremos el antiguo orden de cosas en Vondervotteimittiss, expulsando de la torre a aquel bellaco.

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El misterio de la Cueva de los Tayos - Biblioteca Metálica
El misterio de la Cueva de los Tayos - Biblioteca Metálica
ParanormalporAnónimo10/1/2015

A una altitud aproximada de 800 metros, en las faldas de la Cordillera del Cóndor (Ecuador) se encuentra la entrada oficial de la impresionante Cueva de los Tayos. El acceso consiste en un túnel vertical de 2 metros de diámetro y 63 de profundidad al que es muy peligroso descender. A partir de ahí, un laberinto de kilómetros repleto de cavernas excavadas por alguien o algo que deben ser recorridas en completa oscuridad. Muchos son los exploradores que han perdido la vida intentando encontrar los tesoros de esta entrada al inframundo. La Cueva es denominada habitualmente “de los Tayos” debido a que su sistema de cavernas es el hábitat de unas aves nocturnas llamadas Tayos (Steatornis Caripensis), que constituyen la misma especie que se ha hallado en otras cavernas de Sudamérica. La entrada (o una de ellas) En las inmediaciones, viven los Shuar, quienes en el pasado fueron conocidos con el nombre de “Jíbaro”. Ellos son los primeros exploradores del sistema subterráneo de Tayos, ya que cada mes de abril bajaban a la cueva para hurtar los polluelos (más grandes que una paloma) de los Tayos. Tayos (Steatornis Caripensis) http://misterioparanormal.files.wordpress.com/2013/11/steatornis-caripensis-v.jpg?w=329&h=400 Es muy sospechoso que esta especie de aves ciegas esté diseminada en diversas cavernas de Sudamérica, como por ejemplo en Venezuela (Caripe) ¿Será que todos aquellos laberintos intraterrestres no son cavernas aisladas y guardan una conexión? IMPRESIONANTES DESCUBRIMIENTOS EN LA CUEVA DE LOS TAYOS Fue revelada al mundo por espeleólogo Juan Moricz en 1969, pero ya fue descubierta antes por las exploraciones militares ecuatorianas. Expediciones a la Cueva de los Tayos 1946 – Primera visita de Petronio a la cueva del tesoro. 1956 – Petronio registra su historia. 1964 – Petronio es entrevistado por: Alfredo Moebius, Andrés Fernández-Salvador Z, Pino Turolla y Juan Moricz. 1965 – Primera visita de Moricz a la Cueva de los Tayos en Morona Santiago. 1968 – Expedición de los Mormones a la región de la Cueva de los Tayos. 1969 – “Expedición Moricz” a la Cueva de los Tayos. Anuncio por la prensa. 1972 – Moricz y Dr. Peña llevan a Erich von Daniken en un viaje a Cuenca. 1974 – Documento notariado de los presuntos descubrimientos de Moricz (6 de Junio). 1975 – Primera reunión de Stan Hall y Moricz. “Expedición de las Piedras” a Méndez. 1976 – Extraordinaria expedición Británica – Ecuatoriana a la Cuevas de los Tayos de Stan Hall en Morona Santiago. 1991 – Moricz muere de repente en Febrero. En Septiembre Hall se reúne con Petronio Jaramillo y comienzan a intercambiar información durante seis años. 1996 – Petronio y Hall actualizan sus historias y formulan un plan de expedición. 1998 – Petronio es asesinado cerca de su casa en Esmeraldas. 1999 – Hall empieza viajes de reconocimiento al Oriente. 2005 – Hall publica la localización calculada del tesoro. Informa a la Embajada de Ecuador en el Reino Unido el 17 de Enero. Moricz se estuvo preparando casi 19 años antes de aventurarse en la cueva, analizando cada uno de los indicios que le muestren el camino a ese acceso al inframundo. Para él, la Cueva de los Tayos era únicamente otros del los muchos caminos para acceder. Fue recopilando toda la información que pudo con ayuda de los nativos del lugar, los Shuar, con los cuales tenia una buena comunicación. Juan Moricz – Caverna de la cueva de los Tayos -1969 En la expedición de Juan Moricz, la Cueva de Tayos se dio a conocer por ser un lugar donde se encontraron diversos OOPARTS. Los más famosos, unas planchas metálicas que contenían unos dibujos e inscripciones pertenecientes a una antigua civilización al parecer no humana Según el Acta Notarial del hallazgo del 21 de julio de 1969 en Guayaquil se puede leer: “…he descubierto valiosos objetos de gran valor cultural e histórico para la humanidad. Los objetos consisten especialmente en láminas metálicas que contienen probablemente el resumen de la historia de una civilización extinguida, de la cual no tenemos hasta la fecha el menor indicio…” Bajo el testimonio de Moricz, en la cueva se encuentra una impresionante biblioteca metálica que contiene la historia de la humanidad de los últimos 250.000 años El misionero católico Paolo Carlo Crespi (Milán 1891 – Ecuador 1982) fue un sacerdote erudito y multifacético que vivió en la región de Ecuador a mediados del siglo XX. Ayudaba a los indígenas sin pedirles nada a cambio, pero estos a cambio le dieron unos “regalos” que provenían de la cueva y consistían en unos extraños artefactos de plata y de oro con muchos grabados y símbolos que no podían asociarse a la cultura de los Shuar. Carlo Crespi mostrando uno de los tesoros encontrados en la cueva de los Tayos El padre Crespi guardó todos esos tesoros en el patio de la Iglesia de María Auxiliadora en la ciudad de Cuenca, Ecuador. Lamentablemente el 95 % de esas piezas desaparecieron, probablemente por hurto. Lo que si que se sabe es que el Vaticano estaba muy molesto con la actividad de divulgación arqueológica de Crespi. Los objetos tenían grabados escritos muy complejos, y que en la actualidad tendrían una relevancia histórica invaluable. Se analizó una de las tablas metálicas en 1976 y dieron a conocer sus dimensiones; eran unos 52 centímetros de largo por unos 14 de anchura y casi cuatro centímetros de espesor, hecha de oro. La escritura según se dijeron tenía una enorme similitud con caracteres de la India empleados hace más de 2300 años, denominada “Brahmi” En una de las muchas exploraciones en busca de esa mítica biblioteca metálica participó el astronauta Neil Armstrong. Después del alunizaje, empezó a comportarse de forma muy extraña, se obsesionó con esta cueva y con los tesoros que albergaba. Armstrong permaneció tres días dentro de la cueva, y cuando salió, declaró a los medios de prensa que su visita al mundo subterráneo había superado su vivencia en la Luna LA PIRÁMIDE ILLUMINATI DE LOS TAYOS En 1984 el ingeniero dr. Elías de Sotomayor encontró en la selva de Ecuador (La maná) y en la Cueva de los Tayos, más de 300 enigmáticas piezas. La colección fue presentada el Congreso Unsolved Misteries del 2000. Una figura llamó especialmente la atención. Se trata de una pirámide exactamente igual a la utilizada por la élite Illuminati, por ejemplo en el billete de 1 dolar OOPART encontrado en la cueva de los Tayos en 1984 El escritor suizo Erick Von Däniken supo cautivar a Moricz para que le diese material fotográfico y la versión oculta de su hallazgo, hecho que fue recogido en su libro “El oro de los Dioses” en 1975 Muchos son los exploradores que se han adentrado en Tayos y que afirman que no se trata de una cueva de origen natural, sino artificial, ya que en el interior existen dinteles y bloques de piedra perfectamente tallados. Se llegó incluso a decir que los inmensos túneles subterráneos surcaban subsuelos americanos. Se trata verdaderas obras de ingeniería que desafían toda lógica EXTRAÑAS MUERTES RELACIONADAS CON LA CUEVA DE LOS TAYOS Juan Moricz, murió en extrañas circunstancias, nunca aclaradas, en 1991, dejando a Julio Goyen Aguado como heredero de toda su fortuna de tesoros arqueológicos. En 1999, el espeleólogo argentino, de origen vasco, Julio Goyen Aguado, que estuvo presente en la expedición de 1976, y heredero del tesoro Moricz, falleció en un accidente de tráfico, al volcar de madrugada su camioneta en una carretera próxima a San Rafael, en las cercanías de un puente sobre el río Diamante, al sur de Mendoza. Entre 1995 y 1998 se desató una absurda y cruel guerra entre Perú y Ecuador por una disputa de demarcación de fronteras, conocida como el Conflicto del Cenepa (llamado así por el río de Cenepa). Se dice que había unos intereses petrolíferos, pero lo cierto es que también dentro de la zona en disputa se hallaba casualmente la Cueva de los Tayos. El conflicto se cobró cientos de muertos. Algunos de los artefactos encontrados en Tayos como hemos visto, son venerados por la Élite Illuminati, que manipula el poder político, cultural, económico y religioso de la tierra. En 1976, se envió una expedición criminal a la Cueva de Tayos, para secuestrar y ocultar a la humanidad las pruebas culturales de otras civilizaciones que habitaron la Tierra hace miles de años. Esta información se oculta al público pero ellos la conocen perfectamente. Descripción General del Tesoro de Tayos 1. Una biblioteca de miles de libros de metal sobre repisas, cada libro pesando alrededor de 20 kilos, páginas grabadas por un lado con símbolos, diseños geométricos e inscripciones. 2. Una segunda biblioteca de placas translúcidas (cristal), están placas siendo duras, pulidas y rectangulares con canales incrustados y, situadas sobre caballete cubierto con láminas de oro. 3. Cientas de estatuas humanas y zoomórficas, algunas sobre pedestales pesados, representando varias especies de animales e insectos, también humanos en diferentes posiciones demostrando una variedad de emociones. 4. Barras de ‘Metal’ de varias formas, junto con juguetes y montones de oro aluvial. 5. Instrumentos para hacer botones y joyas. 6. Puertas selladas (posiblemente tumbas) cubiertas en piedras semipreciosas. 7. Un sarcófago hecho de un material translúcido que contenía un gran esqueleto humano cubierto en oro. link: https://www.youtube.com/watch?v=YGOphREiXnc

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La Historia prohibida de la humanidad
ParanormalporAnónimo9/24/2015

A continuación presentamos un documental sobre la historia oculta de la humanidad. La ciencia se niega a aceptarlo y la Religión acepta el hecho de que en algun punto del tiempo, un diluvio arrasó a la humanidad en la época de Noé y que fue "Dios" quien, harto de la humanidad, mando este diluvio para limpiar la tierra y purificar a la especie humana. Los expertos aseguran que la humanidad es mucho mas antigua de lo establecido actualmente por la ciencia, basandose en las pruebas encontradas alrededor del planeta, algunas tan incómodas para la arqueología moderna que son ocultadas para así mantener el "status quo" establecido por la Religión y la Ciencia modernas, ¿fué ésta la caída de la humanidad de la que habla la Biblia, a la era de oscuridad? ¿Existio un continente ahora perdido? ¿fué una catástrofe natural o provocada? ¿fué la llegada de los dioses y la caida de la humanidad? o ¿fué un ataque exterior para dominar a la especie humana? ¿las religiones sabe de esto? y, si es así, la religión fue manipulada por estos seres para ocultar la verdad con manipulaciones y falta de información o directamente las religiones se han aprovechado de ello y han utilizado ésta información para su propio beneficio y para confundir a la gente hacia el lado oscuro y alejarles del verdadero camino de la Fuerza de Dios... ¿Encontraron los Templarios o los Illuminatis parte de ese conocimiento?. link: https://www.youtube.com/watch?v=xW0pY5j2xvA

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