juanbeta
Usuario (Argentina)
Los "objetos voladores no identificados", no necesariamente deben ser naves alienígenas, como se intenta estúpidamente difundir en el patio del conventillo social y cultural. Hay razonamientos elementales que no necesariamente deben ser "cientificoides" para ser verosímiles o creíbles. Se supone que si una especie del universo, es capaz de construir un dispositivo, nave, objeto ó lo que se quiera, que cumpla la posibilidad de viajar mediante alguna forma durante varios miles de años luz, lo último que buscaría es ocultarse, hacer piruetas "visibles", aunque anónimas, o andar paseando por el barrio terrestre o de nuestro espacio cercano inmediato, que es hasta donde pudimos llegar y "fotografiar" a estos supuestos engendros misteriosos. Una especie inteligente que pueda lograr ese tipo de desplazamiento, de contramano con las mas extremas teorías de la física que la humanidad ha logrado comprender, resulta al menos sospechado de imbecilidad. Ovnis, existieron desde siempre. Literalmente OVNIS, no platos voladores de marcianos o alienígenas de capacidades que exceden nuestra posibilidad mas extrema de comprender la física teórica. Del mismo modo, que existen especies en los oceanos que desconocemos su existencia y procesos biológicos que aun no logramos desentrañar con claridad, existen objetos en el cielo, de los que no necesariamente deberíamos identificarlos dentro de nuestra lista de "conocidos". Pensemos por ejemplo, en los prototipos de aviones militares en su fase de experimentación y vuelos de prueba. ¿Eran Ovnis?, por supuesto...Eran objetos que volaban ocultándose de la vista electrónica del radar, superiores en velocidad a otros aviones tanto militares como comerciales... Siempre van a existir objetos que no podemos identificar o conocer, no solo en el cielo, también en la tierra y en los mares del mundo. No hace mucho tiempo, se especulaba con miles de teorías, el encallamiento de ballenas, delfines, orcas y otros cetáceos, hasta que se descubre, que la causa no es un error de cálculo de estos animales con enorme poder de orientación, sino la operación de submarinos y naves propulsadas por energía nuclear y el campo magnético circundante que los reactores propulsores generan en perjuicio del sentido natural de orientación de estos mamíferos marinos.