jtlaeminencia
Usuario (Colombia)

se llama deliaLos sollozos no paraban: todos los reunidos en el vetusto dormitorio estaban muy vívidamente afectados; no podíamos hacer nada más que ver hacia delante con los ojos lagrimosos, escuchando los sufridos y casi horrendos lamentos de la niña. Ella gemía, lloraba y temblaba sin parar, acurrucada contra la esquina del cuarto, abrazándose las piernas con ambos brazos, escondiendo a medias la cabeza con sus rodillas. Escuchar sus lamentos de dolor era insoportable, y en medio de la penumbra, me decidí a ayudarla:-…Hola pequeña,… -dije con la voz más dulce que pude-,… dime, ¿qué te pasa?,…Los lamentos y los sendos lagrimones que recorrían sus mejillas rodaban sin parar, mientras alzaba a ratos su rostro, mostrándonos sus ojos bien cerrados; giraba su cara mirando a todos lados, como cuando una persona totalmente desubicada trata de descubrir desde donde proviene una voz,…-…Hola preciosa,… -volví a insistir, suavizando mi voz para darle confianza-,… estamos aquí y queremos ayudarte, dime, ¿qué necesitas?,…Alzó el rostro hacia mí, como si hubiese descubierto desde dónde procedía mi voz. Luego soltó un horrendo gemido que sonó casi como el lamento de un infante, para luego sollozar desesperada:- …¡Solo quiero irme de aquiiii!,… -exclamó finalmente, desesperada-, ¡Quiero a mi mamaaaaaá!!!,… ¡SÁQUENME DE AQUIII!!!,…El llanto de la niña era doloroso en extremo: quienes me acompañaban, prácticamente dejaban oír el sonido de sus gargantas, tragando saliva, conteniendo el llanto al oírlo; sabían todos bien que yo y solamente yo podía rescatarla de aquel espantoso lugar donde sufría lo indecible. En silencio todos aceptaron asintiendo con la cabeza, mientras yo tendía mi mano hacia ella.- …Hemos venido a sacarte de aquí,… -le dije-, no tengas miedo: ahí tiendo mi mano. Está delante de ti,… tómala y yo te ayudaré a salir de ahí,…Por un instante dejó de llorar: sin abrir sus ojos cerrados dirigió su mirada ciega para siempre hacia mí: yo estaba a menos de un metro de donde ella estaba acurrucada, en el suelo, aterrada. Luego de “ver” hacia delante, sacudió su cabeza con fuerza, negando todo en medio de potentes llantos:- ¡NO TE VEO, NO TE VEOOOOOOO!!!,… -gritó la niña-, ¡no hay nadie aquí: es horrible!!!,… ¡todo es muy oscuro, no veo nadaaaa!!!,… ¡TÚ ME MIENTES IGUAL QUE “ÉL”!!!,…- ¿”ÉL”?,… -dije entonces yo, extrañado-, ¿quién es “ÉL”?,…- …¡Quién me trajo aquiiiií!!!,… -me replicó la pobre criatura aterrada-,… ¡yo no quería venir, yo no quería venir con “él”, yo quería ir a casa con mi mamá!!!,… ¡QUIERO A MI MAMAAAÁ!!,…Teníamos que lograr que confiara en nosotros: sino, no lograríamos rescatarla, pero para hacerlo, debíamos saber más,... sobretodo si es que “alguien” más estaba ahí con ella, en medio de la más profunda oscuridad.- …Te llevaré donde tu mamá,… -le mentí miserablemente-, no temas pequeña,… ¿cuál es tu nombre?,…Se hizo un largo silencio: la niña dejó de golpe de llorar. Sendos lagrimones recorrían sus mejillas frente a mis ojos; respiraba con dificultad, pero poco a poco parecía que se serenaba:- …Delia,…- Bien Delia,… -le dije despacio, hablando por todos-, estamos aquí para ayudarte,… solo debes tomar mi mano y seguirme,… debes confiar en mí,… te sacaré de ahí,…La niña entonces estiró su mano, pero no hacia mí: desesperada comenzó a tantear a toda prisa el suelo al frente suyo. Alargaba sus dedos, los estiraba y los recogía, como tratando de coger algo. Pasado un rato, comenzó a respirar con fuerza, para luego soltar a llorar dolorosamente:- ¡NO PUEDO,… NO PUEDOOOO!,… -gritó desconsolada-, ¡no está mi bastón,… no está mi bastón,… “ÉL” SE LO LLEVÓ,…”ÉL” ME LO QUITOOOÓ!,…Delia, la niña, era ciega: sería más difícil ayudarla; se oía desamparada al no tener a su lado su bastón,… pero noté que la oscuridad total y el desamparo no era lo único a lo que ella le temía.- …Tranquila, pequeña,… -traté de relajarla-, dime,… ¿quién es “Él”?,…Se hizo un silencio- ¿“Él”?,…- Si: “Él”.- …¡”Él” me trajo aquiiiií!!!,… - gritó desesperaba mientras miraba hacia todas partes, aterrada hasta el paroxismo-, ¡ES HORRIBLE: ES MUY OSCURO Y FRÍO AQUÍ,… POR FAVOR,… SÁQUENME DE AQUIIIÍ!!!,…- …Tranquila,… Tranquila,… -proseguí con dulzura-,… estamos acá contigo y no nos iremos hasta llevarte con nosotros,… Pero Delia no se tranquilizaba: lloraba amargamente sin parar: el corazón parecía que iba a salírsele del pecho, mientras se prendía casi con las uñas de sus rodillas, recogiéndose contra sí misma, alejándose de mi:- …¡Yo no quería venir, YO NO QUERÍA IR CON “ÉL”!!!!,… -prosiguió hablando Delia, aterrada-,… yo iba a casa, mi mamá me esperaba,… ¡y “Él” me arrastró, me trajo acá!!,… ¡ME QUITÓ MI BASTÓN Y ME ENCERRÓ AQUIIIÍ!!,…El llanto de Delia era desesperante en extremo: no necesitaba verlo, pero sabía que mis acompañantes en aquel lugar derramaban también sendas lágrimas: todos deseábamos sacarla de ahí, pero no podíamos interrumpirla; Delia seguía hablando, mientras guardábamos silencio:- … Luego me,… luego me,… ¡LUEGO ME!!,… - trataba de decir algo, pero la desesperación la dominaba por completo.- …¿Qué te hizo?,… -, dije.Delia trató de contenerse. Tragó saliva. Luego bajó el rostro y lo enterró en medio de sus rodillas:- …Me hizo “cosas” que yo no quería hacer,… -musitó con voz grave-, ¡me hizo hacer cosas que yo no quería!!!,… ¡AÚN LO HACEEE, QUIERO IRMEEEE!!!!,… ¡”Él” es horrible, me hace daño,…huele mal,… se ríe de mi!!,…- …¿”Él”, está aquí?,… -, pregunté entonces, conteniendo la rabia y la respiración al mismo tiempo.- …”Él” siempre está aquí,… - replicó casi de inmediato la pequeña Delia, alzando su rostro lloroso, para hablarme casi con susurros, como tratando de evitar que “alguien” nos escuchara-,… todos los días trato de ir a casa,… con mi mamá,… ¡pero “él” me toma de la mano con fuerza, me arrastra, me esconde mi bastón y me encierraaaa!!!!,…Su voz desesperada entonces comenzó a sonar más gutural, como si procediese desde dentro de su tráquea: frases ininteligibles que hacían que su pecho se alzara con fuerza, como si la vida le abandonase.- ….¡Después de,… después de hacerme daño,… no puedo respirar!!!,… ¡aghhh!,… ¡no puedo respiraaaaar!!!!,….No podía yo ya escuchar más: sentí la necesidad de sacarla de ese horrendo lugar de sombras perpetuas y dolor lo antes posible. Delia, la pequeña niña, dirigía sus ojos cerrados hacia mi rostro, como esperando, ansiando una respuesta. Volví a estirar mi mano y tratando de no asustarla, pero inspirándole confianza a la vez: todos a mi alrededor contuvieron el aliento.- …¿Deseas venir con nosotros?,…Ella no me respondió: solo alzó el rostro y afirmó con la cabeza. No necesitaba yo más. Le tendí de nuevo la mano. Temerosa, levantó su mano y a tientas, trató un rato de cogerme. Pasados unos minutos que parecieron eternos, sus dedos se aferraron de mi índice, primero temerosamente y luego con algo más de firmeza. Emocionado ví, como en su rostro se dibujaba una tímida sonrisa. Entonces el dormitorio comenzó a llenarse de las voces de mis compañeros y compañeras que trataron de darle a Delia el coraje para venir finalmente con nosotros: “Ven con nosotros, Delia,…”, decían con voz emocionada las chicas que nos acompañaban; “Ven, Delia: te ayudaremos”, agregaban los muchachos. Sentí sus dedos aferrándose con más fuerza a mi mano cuando escuchó ella las insistentes voces: “te llevaremos a casa,…”, “verás a tu mamá,…”, “ven, pequeña, ven,…”Entonces el aire se puso pesado de golpe,… gélido y muy pesado: alcé la vista y ví el rostro de ella, crispado de pronto por el horror: el cuerpo se me heló por completo, ¡SENTÍ SOBRE MI MANO, LA PESADA Y DURA PRESIÓN,… DE OTRA MANO, APRETÁNDOME,… COMPRIMIÉNDOME DOLOROSAMENTE LOS DEDOS!!! Bajé la vista y mis ojos se abrieron como nunca antes en mi vida, mientras escuchaba a la pobre niña soltando un grito gutural y horrendo, como si todo su ser fuese atravesado por un indescriptible dolor: ¡APRETÁNDOME LA MANO, NO HABÍA NADA!!!, ¡ERA HORRENDA LA SENSACIÓN DE DOLOR QUE SENTÍA,… ERA COMO UNA MANO INVISIBLE LO QUE COMPRIMÍA MIS DEDOS!!! Traté de zafarme de esa fuerza inhumana, de pesadilla que me atenazaba, proveniente de la nada, pero no pude. Delia lloraba sin parar, aterrada por completo chillaba y gemía. De pronto, se calló. Tras un silencio aterrador, giró su rostro hacia mí y abriendo los ojos, exclamó:- …No,… -dijo entonces Delia, mirándome fijamente con sus ojos sin vida, y con una voz que me escarapeló por completo-,… “Él” no me dejará ir con ustedes,… nunca,…Entonces, aterrado, ví yo y todos los demás cómo,…. ¡CÓMO UNA FUERZA INVISIBLE,… UN BRAZO Y UNA MANO MUSCULOSA Y SEMITRANSPARENTE LE TOMARON CON FUERZA POR EL PECHO!!!,… ella pegó un grito terrible, que nos estremeció por completo; por un segundo estiró su brazo al máximo hacia mí, pero ya no se pudo agarrar de mi mano,… a pesar de la semipenumbra de la habitación, yo y mis acompañantes vimos con pánico cómo esa mano transparente apretujó su seno derecho, marcando dolorosamente sobre él sus enormes e inhumanos dedos, haciéndola gritar de nuevo. Atrayéndola con fuerza inaudita, la asió cual garra y la jaló con fuerza contra la pared a sus espaldas. Un golpe seco, su nuca estrellándose pesadamente contra la pared, un sonido realmente horrible y todo terminó.Todos nos quedamos mudos y a la vez sumamente impactados: habíamos sido derrotados de nuevo; no pudimos rescatar a la niña, a la pobre, pequeña y aterrada Delia.Lentamente Vanessa comenzó a abrir los ojos, conforme su rostro, que hacía pocos instantes mostraba los rasgos y gestos de una niña de ocho años, comenzaba a retomar la apariencia de la mujer de 35 años que era Vanessa. Estaba regresando en sí. Atrás quedaba ya la voz aguda y dolorosamente sufriente de Delia, para dar paso a la voz madura y enronquecida de mi amiga médium:- …¿Qué pasó?, ¿hicimos contacto?,… –comenzó a preguntarme Vanessa, peinándose con los dedos y tomándose la cabeza como sintiendo recién que se le avecinaba una tremenda jaqueca-,… ¿rescatamos a la niña?,…- …Se llama Delia,… - le dije mientras me sentaba a su lado, contra la pared; yo también estaba exhausto. Prendí y cigarrillo y le ofrecí otro. Vanessa aceptó gustosa-,… no está sola: un “ente” no la deja ir. Fracasamos de nuevo,…- …Cuéntamelo todo después,… -replicó Vanessa, soltando una gran bocanada de humo-,… Delia,… se llama Delia,… solo eso sabemos,…En ese momento, el resto de nuestros acompañantes explotó: de golpe, los demás miembros de nuestro “Círculo de rescate” empezaron a dar de gritos. Tras pasar horas tomados de las manos, las dos chicas exclamaron a grandes voces que no volverían a intentarlo nunca más. Los otros dos miembros, dos muchachos amigos de Vanessa, discutían entre si acaloradamente, acerca de si se hizo lo suficiente o si debíamos intentarlo de nuevo.Yo solo pensaba la desazón que no me abandonaba: seis años,… seis años de intentos fallidos; seis años tratando de rescatar al espíritu de Delia,… y 24 años en que su alma atormentada sufría, penaba en aquella casa abandonada, que nadie quería habitar,… 24 años de haber sido asesinada,… 24 años de sufrir lo indecible en manos de su asesino, aún junto con ella, en el Más Allá,…- …Lo peor es que ella no sabe que está muerta,… -, dije con un susurro, como para que solo lo escuchara Vanessa.
la carretera El 27 de enero de 1977, Oscar y Laura se dirigían en su viejo automóvil a visitar a unos familiares que vivían en un pequeño pueblo de Castilla. Salieron muy temprano de Madrid a fin de que les diera tiempo llegar antes de ponerse el sol, ya que a Laura no le gustaba conducir de noche. Ya en la Comunidad de Castilla, se dieron cuenta de que habían cambiado muchos caminos, y el tráfico había sido desviado de manera que se tendrían que alejar unos 3km hasta la siguiente salida para enganchar con la carretera principal y seguir en dirección al pequeño pueblo. No obstante, Oscar le dijo a Laura que él recordaba aquellos caminos, que lo mismo tomando algunas carreteras secundarias llegarían antes al pueblo y sus familiares no se preocuparían tanto. Laura se encogió de hombros y se durmió contra la ventanilla. Oscar cogió el siguiente desvío que les sacaba de la autovía y empezó a conducir, torciendo más adelante por una pequeña carretera que llevaba a un valle que Óscar recordaba cuado iba a merendar con sus abuelos cuando era niño. Dos horas después, Laura se despertó. Todavía adormilada, preguntó cuanto quedaba para llegar. Óscar respondió que parecía que la antigua carretera había sido reconstruida y que la ruta cambiaba, pero que no sería mucho más tiempo el que tardarían en llegar. Pasó otra media hora y Laura, extrañada, observó que el paisaje por el que pasaban siempre era el mismo: el mismo árbol, la misma roca veteada, los mismos postes de luz de madera podrida… y además, no parecía tener fin. Reaccionó después de dos minutos y se lo dijo a Óscar, quien comprobó que efectivamente, era así. Pararon el coche y se bajaron. Todo era normal, el aire soplaba, el sol brillaba… Óscar pensó que el paisaje era así de aburrido y no le dio la más mínima importancia, pero Laura estaba muy asustada y quiso tomar otro camino. Su marido, enfadado porque ello les haría perder más tiempo, dio media vuelta para llegar al desvío que tomaron hacía casi tres horas. A medida que iban avanzando, el paisaje cambiaba, y Laura respiró más tranquila. Óscar le dijo enfadado si no se sentía ridícula por tener miedo de un paisaje monótono. Se enfadaron los dos y empezaron a discutir acaloradamente, hasta que optaron por no hablarse hasta llegar al pueblo. Cuatro horas llevaban recorridas en dirección contraria cuando Óscar empezó a asustarse también, pensando que se había perdido. Ya había anochecido y comenzó a invadirle el pánico, pero calló sólo por no admitir ante Laura que había cometido un error. Laura le gritó diciendo que dónde estaba el desvío, que ya deberían estar en la autovía, que era un inepto por creerse que conocía la zona. De repente no llegaron al desvío, sino a un pueblo… extraño. No era un pueblo, era más bien una pequeña aldea. Todas las casas estaban abandonadas, con los cristales rotos y las puertas abiertas. El viento no soplaba, y la luna brillaba con una luz mortecina que sólo aumentaba la sensación de incomodidad. La carretera atravesaba la aldea y continuaba unos cien metros más adelante. Laura sacó la cámara de fotos y fotografió la aldea para ver si los abuelos de Óscar podían decirles qué había pasado en aquel lugar, aunque lo más probable es que los habitantes se hubiesen marchado a zonas más urbanas. Sin embargo, aquel pueblecito no parecía normal. No era lógico que desde el desvío hasta la carretera que se repetía no hubiesen visto ese pueblo. Además, no había ningún cartel con el nombre de la aldea y ningún otro que les dijese la población más cercana. Al norte, al sur… en todas las direcciones sólo se veía campo y más campo, ni una sola luz de un coche ni de una casa, nada. Desde que tomaron la bifurcación que les llevó a esa carretera, no se habían cruzado con ningún vehículo, ni visto ninguna persona. Óscar quiso seguir camino por la carretera que continuaba más allá de la aldea, pero Laura se opuso. Estaba aterrorizada: la carretera que no tenía fin, el pueblo abandonado… todo era inquietante. Óscar, encolerizado, la agarró fuertemente del brazo y la metió en el coche. Después subió él y se dirigió al lugar donde la carretera daba una curva para seguir indefinidamente después del pueblo. Laura empezó a gritar. Le suplicó que no fuera por ese camino, que volviesen atrás, que tarde o temprano encontrarían a alguien. Como Oscar no la escuchaba, ella cogió el volante y lo torció a la izquierda. Se salieron de la carretera y el coche giró en redondo hasta que se quedó quieto. Inexplicablemente, al lado de ellos apareció una gasolinera. Óscar, rojo de ira con Laura, se bajó y entró a preguntarle al muchacho qué pueblecito era el que había a menos de 500m de allí, que su novia se había vuelto loca de terror por una tontería. Pero fue él mismo quien quedó aterrorizado cuando el muchacho le preguntó extrañado cuál era esa aldea, que por allí no había ningún pueblo con esas características. El chico le preguntó cuántas horas llevaba al volante sin dormir. Óscar echó gasolina y subió al coche. A unos 2km de allí, vieron el desvío a la autovía, entraron en ella y no hablaron hasta que llegaron al pueblo de los abuelos de Óscar. Óscar le contó lo sucedido a su abuelo, riéndose de Laura y diciendo que se había vuelto loca. Pero el abuelo los miraba muy serio. La abuela se fue a la cocina muy seria también. Entonces el abuelo los abrazó llorando a los dos. Les dijo que estaba muy contento de que Laura hubiera sacado el coche de aquel lugar. Les contó que en aquella zona existía la leyenda de que había una carretera maldita que atrapaba a casi todo el mundo que se adentraba en ella. Una vez entrabas, la primera señal era que el paisaje se repetía constantemente. Esto te obligaba a dar la vuelta y te llevaba al pueblo abandonado. Se creía que casi todas las personas que llegaban a ese punto seguían camino justo por donde se acababa el pueblo, por donde Óscar quería seguir. Y en ese punto nadie sabe lo que ocurre cuando se sigue adelante, ya que las personas que lograron salir de la carretera no siguieron por ahí, sino que atravesaron el campo, desesperados por el miedo, hasta que hallaron zonas pobladas. Muchas personas contaron la historia, pero nadie las creyó. Al día siguiente, Laura fue a revelar el carrete de fotos del pueblo. Cuando se las devolvieron, no le cobraron. Todas habían salido blancas, ni una imagen del pueblo lograron mostrarle al abuelo. Una semana después, Laura y Óscar se marcharon, y prometieron tener cuidado y no desviarse del camino. Dos horas después de haber salido, la carretera se estrechó y llegaron a un pueblo. Estaba abandonado y tenía los cristales de las casas rotos. Las puertas estaban abiertas. El pueblecito no tenía nombre, y la carretera se ensanchaba para continuar 100m más allá… Óscar dio un grito aterrador. AMOR INMORTAL Dice la leyenda que Jay viaja en una calle oscura a altas horas de la noche sόlo para llegar finalmente a su casa donde lo esperan su esposa y sus dos hijos. Escuchando música para evitar quedarse dormido al frente del volante. Inesperadamente en una curva se encuentra con la sensual silueta de una mujer de cabellos dorados que rápidamente le pide que se detenga con su mano derecha Jay se detiene, sonriendo le abre la puerta dejándola pasar para que no pase frίo. -¿Qué haces sola a estas horas por aquί? La chica sόlo le sonrίe y sigue mirando hacia al frente él queda totalmente prendado de la belleza que tiene y mirándola decide encender el auto y seguir su camino. La chica enciende un cigarrillo y continùa callada sintiendo la brisa en su rostro. Jay se da cuenta que ya es bastante tarde asί que le propone quedarse en un hotel cercano, ella sόlo contesta con la cabeza y sonrie. En la habitaciόn tienen relaciones íntimas durante horas y él queda totalmente enamorado de la chica que resulta llamarse "Raquel". De madrugada Jay la busca a su lado para continuar su camino y se da cuenta que ha desaparecido de manera extraña. A su lado encuentra una nota dando una direcciόn, él va en busca de su amor teniendo la sorpresa de que Raquel habίa muerto hace 20 años atrás en un accidente de auto en la misma curva donde él la encontró. Desolado y solitario regresa esa misma noche a la curva allί se vuelve a aparecer ella, Jay alterado detiene el auto y la llama por su nombre . - ¡Raquel!, ¿en realidad existes?- La chica sonrίe nuevamente.. -Si, Y esta vez tu vendrás conmigo- La muerte de Jay fue descubierta al dίa siguiente aparentemente murio en un accidente automovilίstico pero muchos dicen que fue ella quίen se lo llevό para siempre. EL MISTERIO DE LOS SUEÑOS ... Esta comprobado que cuando entras en sueño entras por diferentes fases de descanso que se le dan diferentes nombre aun es un misterios los sueños y las actividades que nos pasan cuando dormimos pero hay un estado en especial que da panico porque es el estado de estar despierto consciente de lo que ocurre a tu alrededor pero tu cuerpo no responde pq solo funcionan los parpados,corazon y respiracion...y en ese estado profundo se dice poder ver a los demonios o fantasmas.tengo una amiga que en su caso se le aparecian dos niños a cada lado de los pies de su cama que su rostro era muy amigable pero cuando se le acercaban con sus pasos torpes y rapidos se delataban que eran demonios que intentaban acercarse en apariencia humana..mi amiga sin poder moverse y tan solo observar como se les acercaban entro en panico y pudo despertar a moverse y desparecieron..esto le llego a pasar en 3-4 ocasiones y tuvieron que llamar a un cura para bendecir la casa y desde entonces no han vuelto a aparecer..pero siempre que entra en estado de panico en esos momentos cuando no puedes moverte es cuando realmente la pasas mal...

Terror en la ruta Una de las historias populares más macabras entre las creadas en el siglo XX es la que hace referencia a un conductor que en el último momento decide no recoger a un viajante. Generalmente el narrador comienza diciendo: "¿Te conté lo que le ocurrió a mi amigo? Bueno, de hecho fue a su primo..." Y continúa así: Un automovilista va conduciendo por una carretera, cuando ve a un hombre joven con el pulgar levantado. Al disminuir la velocidad para recogerlo queda consternado al ver que detrás de los arbustos o árboles de la carretera asoman dos o tres compañeros suyos. Considerando quizá que están abusando de su generosidad, o tal vez alarmado ante la posibilidad de que se trate de una banda de ladrones, el conductor decide en el último momento no recogerlos. Los viajantes se encuentran ya bastante cerca del coche, pero el conductor pisa el acelerador a fondo y se aleja tan rápido como puede. Los viajantes parecen enojados: gritan y chillan mientras el automovilista se aleja. Feliz de haber logrado escapar a tiempo, el conductor sigue su camino unos kilómetros sin detenerse. Después, al comprobar que el indicador de la gasolina se acerca al cero, se para en una estación de servicio. Acto seguido observa que el operario de la estación de servicio, lívido como la cera, se aparta horrorizado del coche. El conductor baja para ver qué es lo que pasa, y queda paralizado de horror ante lo que ven sus ojos. Atrapados en una de las manijas de la puerta hay cuatro dedos humanos. Juguetes que se encienden solos En algún momento de mi infancia escuche y me aterroricé con historias referentes a juguetes que se encendían y apagaban solos. Una amiga me contaba como en su cuarto de juegos una pequeña licuadora de juguete se encendía en medio de la noche y nadie se atrevía a ir a apagarla. Luego de unos minutos se apagaba sola. Al día siguiente se daban cuenta de que ni siquiera tenía pilas. Otra compañera del trabajo, cuenta como su papá siempre jugaba con un reno navideño al que cada que pasaba cerca de él lo hacía sonar presionando un boton: el reno bailaba y sonaba una canción navideña. De tanto manipularlo el reno se descompuso y no sonaba más, aunque le cambiaran las pilas, parecía que el mecanismo se había dañado, aún así su mamá siempre lo sacaba en navidad para ponerlo como adorno. Luego falleció el papá de mi compañera y sin explicación alguna, el reno sonaba solo, sin que nadie lo tocara. Peor aún, sin que alguien lo pudiera hacer funcionar con el botón que antes lo activaba. Hace un par de noches nos sucedió que uno de los juguetes de mi hijo se activó solo: Es un Buzz Lightyear (el jinete espacial de Toy Story). Tiene varios botones que activan frases, uno que abre sus alas y otro que activa el laser. Este mismo juguete ya había sonado solo en una ocasión en la que me encontraba yo sola en casa, durante una tarde. Esta vez sucedió de noche, mientras todos estabamos dormidos. Se escuchó claramente la voz de este juguete como si alguien hubiese presionado los botones que activan sus frases. Me desperté inmediatamente pensando que probablemente el juguete estaba en la cama y con algún movimiento brusco de mi niño, con una patada o un codazo mientras dormía, lo había activado. Pero despues de escuchar al juguete, escuché a mi hijo gritarme muy asustado "MAMA, ¿LE QUITAS LAS PILAS?" y luego se puso a llorar. Fui a su recamara y vi que el juguete se encontraba del otro lado de la habitación, lejos de la cama, y sin ningún otro juguete encima que hubiese podido activarlo. Calmé a mi niño y se volvió a dormir, pero no dejé de pensar en ese acontecimiento extraño que acababa de pasarnos. Mi esposo también escuchó el juguete. ¿Será que alguien invisible intentaba jugar con él? "Historias de la escuela Recuerdo que siempre había historias macabras que contar en las escuelas. Todas las escuelas fueron antes un cementerio, o una pista de patinaje sobre hielo, en todas las escuelas se aparecía la bailarina sin cabeza, Berthita, o la misma muerte. En mi escuela no fue diferente. Durante las juntas de padres de familia, recuerdo que los niños nos juntabamos afuera de los salones en la -casi- oscuridad a contarnos historias de miedo. No era raro que uno que otro asustadizo saliera corriendo a buscar a su mamá. Se decía que "era antes un cementerio", que los fantasmas de las monjas recorrían toda la escuela por las noches, que las almas atrapadas de los niños se hacían escuchar con los ecos de gritos y sonidos tipicos de escuela durante las madrugadas. Tambien se hablaba de una bailarina sin cabeza en el caso de las escuelas que "antes fueron una pista de patinaje sobre hielo" cuando su compañero de patinaje artistico en un giro le cortó la cabeza con sus patines afilados. Tambien recuerdo una historia sobre el fantasma aterrador de una niña que se aparecía en el baño de niñas, si golpeabas tres veces un determinado mosaico. Por supuesto nunca se me apareció a mi. Todo esto eran fantasías que se contaban en todas las escuelas del país. Dudo que exista una sola escuela que haya sido construida realmente sobre un cementerio antiguo. Lo que si es verdad, es que las escuelas guardan muchisima energía. Es toda esa energía juvenil que se queda atrapada en los salones de clase, todas esas emociones que se viven en una escuela en la que pasamos la mayor parte de nuestra infancia y adolescencia. Puede que esa misma energía atraiga otro tipo de energías ocultas, energías de otro mundo, energías sedientas de juventud quizá. Esto es lo que me pasó a mi: Estaba ya en primer año de preparatoria, cuando mi mamá tuvo que asistir a una de esas tantas juntas de padres de familia, generalmente las juntas empezaban al rededor de las 6 de la tarde y terminaban cuando mucho a las 9 de la noche. Casi siempre en las juntas nos encontrabamos con otras compañeras pero en esa ocasión no había nadie. Solo yo y mi hermana menor, que cursaba el 4to año de primaria. No sabiendo que hacer, nos pusimos a recorrer toda la escuela practicamente a oscuras, ya que la junta era en el primer piso y los otros tres estaban iluminados unicamente por la luna que se filtraba a los pasillos. Subimos al ultimo piso, buscabamos algun salon abierto para entrar y quedarnos ahí hasta que la junta terminara pero todo estaba cerrado. Al llegar al ultimo piso, en el ultimo salón antes de las escaleras que llevaban a una terraza, empezamos a escuchar ruidos. Era como si dejaran caer canicas en el piso. Guardamos silencio mi hermana y yo y nos acercamos cada vez mas, casi de puntillas para escuchar bien el sonido. Era bastante claro, no estabamos imaginandolo... Era como si alguien dejara caer un par de canicas en repetidas ocasiones. Mi hermana sintió miedo, y me pidió que nos fueramos al primer piso a esperar a mi mamá, pero yo queria saber que era ese ruido. Quise trepar hasta la ventana para ver si lograba ver algo dentro del salón pero estaba vacio. Solo pupitres y oscuridad. Entonces pegue la oreja en la puerta para ver si escuchaba algo con mayor claridad y entonces estrepitosamente el ruido de muchas risas de niños se escuchó muy fuerte. Como si el salón hubiese estado lleno de gente escondida y de pronto todos se rieran al unisono para darme un buen susto. Y lo lograron. No solo se escucharon las risas sino que empezó a escucharse mucho ruido como cuando uno esta verdaderamente en un salon de clases y hay mucho caos. Salimos corriendo mi hermana y yo, nos tomamos de la mano y bajamos las escaleras lo más rapido que pudimos. Nunca más volvimos a subir al 4to piso si no era de día."