jpsaenz
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Dignitatis Humanæ Los siguientes son fragmentos de la declaración conciliar sobre la libertad religiosa del Concilio Vaticano II, la fiestita más importante de la ICAR durante el siglo XX y el encuentro durante el cual dicho club, supuestamente, dejó atrás costumbres medievales, se "acercó" a la realidad de la sociedad y del mundo y se "modernizó". (Curiosamente, el título de la declaración reza "Sobre la Dignidad Humana" aunque solo se refiera a la libertad religiosa.) Al leerlo nos damos cuenta que lo que la ICAR entiende bajo el concepto de "Libertad Religiosa" es que cada hombre es libre de creer... en los dogmas de la ICAR. El razonamiento es el siguiente: 1. Axioma inicial: El Dios de la ICAR es verdad 2. -> el Hombre tiene el derecho de buscar libremente la Verdad 3. -> el Hombre tiene la obligación de encontrar libremente la Verdad 4. la Verdad es una (ver pto. 1) 5. -> el Hombre tiene la obligación de profesar la Verdad de la ICAR, "incluso hasta con el derramamiento de sangre" Luego, la dignidad humana consiste en creer en los dogmas de la ICAR y en defender esa creencia, llegado el caso, "hasta con la violencia". Menudo aggiornamiento ¿verdad? Pero no crean en lo que yo digo pues esto no lo digo yo, lo dijo el Concilio Vaticano II (1962-1965): dijo:"En primer lugar, profesa el sagrado Concilio que Dios manifestó al género humano el camino por el que, sirviéndole, pueden los hombres salvarse y ser felices en Cristo. Creemos que esta única y verdadera religión subsiste en la Iglesia Católica y Apostólica, a la cual el Señor Jesús confió la misión de difundirla a todos los hombres [...] Por su parte, todos los hombres están obligados a buscar la verdad, sobre todo en lo que se refiere a Dios y a su Iglesia, y, una vez conocida, a abrazarla y practicarla. [...] "Todos los hombres, conforme a su dignidad, por ser personas, es decir, dotados de razón y de voluntad libre, y enriquecidos por tanto con una responsabilidad personal, están impulsados por su misma naturaleza y están obligados además moralmente a buscar la verdad, sobre todo la que se refiere a la religión. Están obligados, asimismo, a aceptar la verdad conocida y a disponer toda su vida según sus exigencias. [...] "Dios hace partícipe al hombre de esta su ley, de manera que el hombre, por suave disposición de la divina Providencia, puede conocer más y más la verdad inmutable. Por lo tanto, cada cual tiene la obligación y por consiguiente también el derecho de buscar la verdad en materia religiosa, a fin de que, utilizando los medios adecuados, se forme, con prudencia, rectos y verdaderos juicios de conciencia. [...] "Procuren además los fieles cristianos, comportándose con sabiduría con los que no creen, difundir "en el Espíritu Santo, en caridad no fingida, en palabras de verdad" (2 Cor., 6, 6-7) la luz de la vida, con toda confianza y fortaleza apostólica, incluso hasta el derramamiento de sangre." Concilio Vaticano II, "Dignitatis Humanæ". Roma, 1965. http://www.vatican.va/archive/hist_councils/ii_vatican_council/documents/vat-ii_decl_19651207_dignitatis-humanae_sp.html Fuente: http://www.facebook.com/notes/juan-pablo-saenz/dignitatis-humanae/500821427267
La estructura del desequilibrio http://www.jupixweb.de/2009/11/12/la-estructura-del-desequilibrio link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=DhDuYfZa5dE El siguiente es un fragmento de uno de los últimos vídeos de, con y sobre Slavoj Žižek. El filósofo, psicoanalista lacaniano y crítico de cine eslavo se ha convertido en los últimos años en un personaje snob y de culto, pero creo que a pesar suyo – y no porque haya buscado ese lugar. Como sea, quienes se detengan a oír lo que dice (y no cómo lo dice o en qué contexto (1) ) serán harto recompensados. La traducción, seguramente una bastante mala, es mía: “Si yo tuviera una actitud espontánea ante el universo, seria una muy oscura. La primera tésis debería ser una especie de vanidad total: básicamente, aquí no hay nada. Lo digo de forma muy literal: en definitiva, solo hay fragmentos de las cosas que desaparecen. Si miras el universo, verás un gran vacío. Pero entonces: ¿Cómo emergen las cosas? Aquí siento una afinidad espontánea con la física cuántica, en donde como saben, la idea es que el universo está vacío, pero con una especie de vacío “cargado positivamente”, en donde las partículas aparecen cuando el equilibrio del vacío se ve perturbado. Y a mi me gusta mucho esa idea de la espontaneidad, según la cual, la realidad es la nada… las cosas están ahí por un terrible error. Quiere decir que lo que llamamos “creación”, es una especie de desequilibrio cósmico, es una catástrofe cósmica, que las cosas existen por error. Y estoy preparado para ir hasta las últimas consecuencias y afirmar que el único modo de neutralizarlo es asumir ese error e ir hasta el final. Y nosotros tenemos un nombre para eso: se llama “amor”. ¿No es el amor, precisamente, una especie de desequilibrio cósmico? Siempre he sentido cierta repugnancia hacia esa noción del “amor universal”, del “yo amo al mundo”. A mi no me gusta el mundo. No sé como, no puedo… básicamente estoy entre un “yo odio al mundo” y un “me es indiferente”. Pero el conjunto de la realidad simplemente “es”, está ahí afuera, es estúpido… no me preocupa. El amor es, para mí, un acto extremadamente violento. “Amar” no es “los amo a todos”: amar es seleccionar algo. Y ahí está de nuevo, la estructura del desequilibrio. Aún cuando esto sea un pequeño detalle, una frágil e individual persona… si digo “te amo más que a cualquier cosa”: en ese estricto sentido formal, el amor es malo.” Slavoj Žižek 1. Que ha esta altura podríamos denominar como “Pop-Académico” http://www.jupixweb.de/2009/11/12/la-estructura-del-desequilibrio
El comportamiento humano es una expresión fenotípica y la religión, un obsoleto sedante socio-histórico. http://www.jupixweb.de/2009/10/30/el-comportamiento-humano-es-una-expresion-fenotipica-y-la-religion-un-obsoleto-sedante-socio-historico La siguiente es la ponencia del Dr. Sebastián Urquijo, dentro del marco del “Primer Congreso de Ateísmo”, sobre el fenómeno psicológico del “Creer”. En ella él habla de ciencia, religión, psicología y epistemología con una elocuencia brillante (aunque algunas de sus posturas sean muy cuestionables, sobre todo su insistencia en tildar al ateísmo como una creencia más). Acá va la transcripción de un par de párrafos interesantes, al final dejo el video de la ponencia completa: “Todos estamos permanentemente buscando las causas de las cosas; hay un principio de causalidad natural en el pensamiento humano, que hace que necesitemos respuestas, que vivir sin respuestas con respecto a algo nos haga demasiado mal o nos produzca una sensación de ansiedad o de angustia [...] La psicología es una disciplina nueva; la gente piensa que ser psicólogo es ser psicoanalísta, hacer terapia y comprarse un diván [...] en realidad esa es una praxia derivada de teorías que tienen más de cien años, y obviamente hoy se sabe que no funciona de esa manera; éstas son teorías (tanto el conductismo como el psicoanálisis) que suponen que el comportamiento humano es una función de aquellas cosas que nos pasan a partir del momento en que nacemos. Hoy en dia tenemos evidencias de que el comportamiento humano, incluyendo la personalidad, es una expresión fenotípica, es una reacción particular de un organismo, de una posibilidad biológica, frente a diferentes ambientes particulares. Sabemos que somos de determinada manera, no por lo que nos hizo nuestra mamá cuando éramos chicos o porque nos golpeában en la escuela… o no somos de una detetrminada manera porque el padre y el abuelo eran así: es una combinatoria de todas esas cosas; tener depresión o tener ansiedad forma parte de una predisposición bioogica y genética y la activación de ciertos fenómenos ambientales [...] La simplicidad que implica considerar que la voluntad de dios es explicación suficiente, utilizada por las religiones para abordar problemas complejos como la vida, la muerte o la moral, es más fácil de aceptar que la duda. La duda es lo intolerable, la duda es lo que genera ansiedad y nerviosismo, la duda es lo que genera malestar en las personas. La mayor parte de las religiones son teístas, a excepción de dos o tres; sin embargo todas ellas plantean que hay algo más allá después de la muerte; para los seres humanos, entender que la vida es finita, que se acaba, que es un proceso que tiene un final y que después no pasa más nada, es una idea intolerable [...] Es mucho más sencillo imaginar que las cosas malas nos pasan no porque hacemos mal las cosas, sino porque alguien así lo quiso.” http://www.jupixweb.de/2009/10/30/el-comportamiento-humano-es-una-expresion-fenotipica-y-la-religion-un-obsoleto-sedante-socio-historico
La concordancia ideológica o la negación de la realidad Fuente: http://www.jupixweb.de/2010/05/12/la-concordancia-ideologica-o-la-negacion-de-la-realidad “El lector conoce probablemente alguna de estas máquinas. En esencia, son aparatos en los que, al tirar de una palanca (de un “brazo”), se ponen a girar rápidamente tres o cuatro discos. Cuando, al cesar las rotaciones, dos o más discos se quedan parados en la misma posición, el jugador gana. Si, por el contrario, no ocurre así (lo que es mucho más probable), la máquina se traga la moneda que puso el jugador para poder mover la palanca. Se busca, pues, la suerte, enfrentándose con el “comportamiento” caprichoso e impredecible de una máquina auntomática. No es infrecuente que los aficionados a este juego desarrollen pequeñas creencias supersticiosas sobre la vida interior de la máquina. (se trata de las mismas manías inocuas del jugador de bolos, que hace cómicas contorsiones después de lanzar la bola, encaminadas, al parecer, a dirigir la trayectoria de ésta según los deseos del jugador.) En la universidad de Standford, John C. Wright construyó una de éstas máquinas, algo más complicada, a la que bautizó con el nombre de “máquina tragaperras de múltiples brazos”. En realidad no tiene ningún brazo, sino 16 botones idénticos y sin inscripciones, dispuestos en forma circular sobre una especie de tablero. En el centro del círculo se coloca un decimoséptimo botón idéntico a los anteriores. Encima de los botones figura un maarcador. La persona sometida al experimento se sienta ante el tablero y recibe las siguientes instrucciones: “Su tarea consiste en pulsar lo botones de tal forma que consiga en el marcador la más alta cifra que le sea posible. Usted no sabe, naturalmente, cómo conseguirlo, y al principio tiene que guiarse por pruebas al azar. Poco a poco, irá Usted mejorando. Cuando oprima el botón adecuado, o uno de una serie de botones adecuados, oirá un zumbido y el marcador anotará una unidad más. Por cada tecla correctamente pulsada ganará un punto y en ningún caso perderá los puntos ya conseguidos. Comience Usted pulsando uno de los botones del círculo. Luego, oprima el botón de control del centro para ver si ha ganado. Si es así, al oprimir el botón de control sonará el zumbido. A continuación, vuelva a oprimir un botón del círculo (el mismo que la vez anterior u otro distinto) y compruebe de nuevo el resultado pulsando la tecla de control. Por tanto, cada vez que pulse un botón del círculo, debe oprimir también a continuación la tecla de control.” Pero lo que el sujeto del experimento no sabe es que la “recompensa” (el zumbido que le comunica que ha pulsado la tecla “correcta”) es no contingente, es decir, que no existe relación ninguna entre la tecla oprimida y el zumbido. El experimento se compone de una serie de 325 intentos (pulsaciones de botón) divididos en 13 grupos de 25 intentos por grupo. En el decurso de los diez primeros grupos (los 250 primeros intentos), el sujeto del experimento recibe un cierto número de confirmaciones (zumbidos), pero dados de forma indiscriminada, de suerte que el sujeto puede hacer, a lo sumo, suposiciones muy imprecisas sobre las (inexistentes) reglas que cree tener que descubrir. Durante el ensayo de los grupos once y doce (es decir, durante los cincuenta ensayos siguientes) no se escucha ningún zumbido; en el último grupo (los últimos 25 ensayos), hay un zumbido por cada pulsación. Imaginemos ahora la situación producida por el experimento. Tras haber pulsado sin éxito varias teclas, se oye, por vez primera, el zumbido. Como una de las condiciones del experimento es la prohibición de tomar notas, se intentará repetir de alguna manera la operación “acertada”. Pero las tentativas fracasasn una y otra vez, hasta que, por fin, se escucha otro zumbido. Al principio se tiene la sensación de que aquello no tiene pies ni cabeza, Luego, poco a poco, se van formando ciertas hipótesis al parecer fiables. Y, de pronto, es como si todo se viniera otra vez abajo (grupo de ensayos 11 y 12), y queda en entredicho cuanto se había conseguido hasta el momento, pues ni uno siquiera de los ensayos consigue buen resultado. Cuando ya se ha perdido toda esperanza, se hace, de pronto, el descubrimiento decisivo: a pertir de este instante (grupo 13), el éxito alcanza al cien por cien de los casos: se ha hallado la solución. Llegados a este punto, se le explica al sujeto el órden que se ha seguido realmente en la prueba. Pero el sujeto tiene tan inconmovible confianza en la exactitud de la solución conseguida con tanto esfuerzo que al principio se resiste a aceptar la verdad. Hay algunos que llegan incluso a sospechar que el director del experimento ha sido víctima de un engaño o que ellos han acertado en descubrir una regularidad, hasta entonces desconocida, en la aparente arbitrariedad del aparato (es decir, de un mecanismmo que produce o no, enteramente al azar, el zumbido cuando se oprime el botón). En algunos casos se hace preciso mostrar a los sujetos los dispositivos internos de la máquina, para que vean con sus propios ojos que los 16 botones no están conectados con ninguna otra pieza, y lleguen a convencerse de la no contingencia del experimento. Lo bueno de esta prueba es que destaca con nitidez la naturaleza de un problema humano universal: si, tras larga búsqueda y penosa incertidumbre, creemos haber hallado al fin la solución de un problema, nuestra postura, lastrada de una fuerte carga emocional, puede ser tan inquebrantable que preferimos calificar de falsos o irreales los hechos innegables que contradicen nuestra explicación, antes que acomodar nuestra explicación a los hechos. No hace falta añadir que semejantes retoques de la realidad pueden tener muy dudosas repercusiones sobre nuestra adecuación al mundo real. Por lo que respecta a la obstinación y complejidad de estas pseudosoluciones, pudo demostrar Wright que las explicaciones más absurdas corrían a cargo de las personas del experimento cuyas pulsaciones de teclas en el transcurso de los distintos grupos de la prueba 1 al 10 parecían ser correctas en un 50%. aquellas otras que eran recompensadas con el zumbido más de la mitad de las veces elaboraron explicaciones relativamente sencillas; y al fin, en los casos en que el número de “aciertos” era muy inferior al 50%, era frecuente declarar que el problema era insoluble y reunciaban a dar con una solución. También el paralelismo entre este aspecto del experimento y las situaciones de la vida real es patente, e intranquilizador.” Paul Watzlawick, "¿Es real la realidad?" Fuente: http://www.jupixweb.de/2010/05/12/la-concordancia-ideologica-o-la-negacion-de-la-realidad
Llegar antes de salir Fuente: http://www.jupixweb.de/2009/12/17/llegar-antes-de-salir Llegué al aeropuerto de Frankfurt con un liviano optimismo; la conexión hasta allí había consistido en un vuelo corto y tranquilo en un B737 casi vacío y (para mi alegría) sumamente turbulento. Mis (cualquier cosa menos incontables) co-pasajeros estuvieron, todos, notoriamente menos interesados en las viscisitudes climáticas que en el contnido del Süddeutsche o el Frankfurter Allgemeine Zeitung, produciendo un agradable silencio y preparándose evidentemente a comenzar una jornada laboral en lugar de comenzar un viaje. La excepción era yo. El capitán nos informó que ibamos a llegar a destino con unos 20 minutos de retraso debido a una incipiente nevisca sobre Frankfurt, que nos obligaría a dar unas vueltas sobre el aeropuerto y que todo iba bien. Unas pocas miradas a los relojes muñeca interrumpieron algunas lecturas; media hora más tarde salíamos todos del avión: rápida, ordenada, rutinariamente y aún en medio de un agradabilísimo silencio. Llegué al aeropuerto de Frankfurt, decía, con un liviano optimismo: con tiempo como para no tener que ir corriendo a la Puerta B22, pero tampoco iba a tener que perder pesadísimas horas esperando abordar, y la expectativa del vuelo directo a Buenos Aires era fuente de moderada alegría, siendo que el año pasado tuve que hacer HAN-FRA-MAD-SGO-BUE (36 horitas!) Después de un paseo tranquilo,con el equipaje de mano y el notebook en un carrito, llegué a la sala de espera, atiborrada de gente y del inconfundible murmullar del turista argentino, cargado de “ché”s, “boludo”s y “nena/e”s. Mi optimismo amenazó con decaer. Todavía faltaban 20 minutos para el boarding time, pero frente a la puerta de la manga, a todas luces cerrada y vacía de personal, comenzó a formarse una incipiente cola. Tomé asiento en uno de los muchos asientos vacíos de la sala de espera y saqué un libro. Detrás de mi: - “Ay, dale, vamos que ya están empezando a entrar” - “No, todavía no” - “En serio, boluda, mirá! Dale, que vamos a viajar incómodas” (sic!) - “Pero todavía falta, nena” - “Bueno, pero vos después te ponés nerviosa, y además caragndo con la valija hacés un quilombo, como no la sabés manejar…” (sic!!!) Fué interesante: llegar al país antes de salir. Muchas eran mis ganas de voltearme y pedirle a la más sensata de las dos que fueran de una maldita vez. (Mi optimismo decaía) Rápidamente, la gente se levantaba de sus asientos para ir a formar cola frente a un mostrador inexistente, cargada de una mezcla de nerviosismo, desesperación, malhumor y montañas de equipaje; y el estar parados e inmóviles no contribuía a que se sintieran mejor. La pregunta es obvia: ¿Por qué la gente hace cola, siempre, frente a la manga cerrada? Los asientos en el avión están numerados, los pasajeros contados y la sala de espera es grande. La aeronave no va a despegar sin ustedes. Si en lugar de desprender tanto nerviosismo y miedo se sentaran a esperar que los llamen a embarcar, podrían ocupar su tiempo en descansar, leer, escuchar música y tranquilizar a los niños que indefectiblemente llorarán inconsolablemente durante todo el viaje (seguramente al descubrir la estupidez mayúscula de sus padres) Media hora después, entre caos, gritos y empujones, el personal de lufthansa comenzó a embarcar el LH510. Seguí leyendo, esperé un cuarto de hora a que el último pasajero entregara su tarjeta de embarque, dejé pasar tres minutos y me dirigí hacia la puerta vacía. Había terminado de leer un capítulo de mi libro y mi optimismo volvía a mejorar. Fuente: http://www.jupixweb.de/2009/12/17/llegar-antes-de-salir
¿Diseño Inteligente? http://www.jupixweb.de/2010/04/17/%C2%BFdiseno-inteligente Un informe especial año 2002 es una excelente introducción a la discusión (lamentable y penosamente aún no obsoleta) sobre “diseñadores inteligentes” y los vanos intentos de sus fieles en transformar una convicción teológica en una hipótesis científica. Publicado originalmente en inglés en la revista Natural history y traducido al español por la publicación online ActionBioscience.org . Tres proponentes del Diseño Inteligente (DI) presentan sus opiniones sobre el diseño en el mundo natural. Cada perspectiva está seguida inmediatamente por una respuesta de un proponente de la evolución (EVO). El informe comienza con una introducción de sus editores y concluye con una revisión sobre el movimiento del Diseño Inteligente. 1. Introducción Por Richard Milner y Vittorio Maestro La idea de que la complejidad de un organismo es evidencia de la existencia de un diseñador cósmico fue avanzada varios siglos antes del nacimiento de Charles Darwin. Su exponente más conocido fue el teólogo inglés William Paley, creador de la famosa analogía del fabricante de relojes. Si encontramos un reloj de bolsillo en un campo, escribió Paley en 1802, inmediatamente podemos inferir que fue producido no por procesos naturales actuando ciegamente pero por un intelecto humano diseñador. De la misma manera, él razonó, el mundo natural contiene abundante evidencia de un creador sobrenatural. El argumento por diseño, como es conocido, prevaleció como la explicación del mundo natural hasta la publicación del Origen de las Especies en 1859. El peso de la evidencia que Darwin acumuló tan pacientemente, convenció rápidamente a los científicos de que la evolución por selección natural explicaba mejor la diversidad y la complejidad de la vida. “No puedo creer,” escribió Darwin en 1868, “que una teoría falsa pueda explicar tantas clases de hechos.” Sin embargo, en ciertos círculos, la oposición al concepto de la evolución ha persistido hasta el presente. El argumento del diseño ha sido revivido recientemente por un número de académicos con credenciales científicas, los cuales mantienen que su versión de la idea (a diferencia de las ideas de Paley) es apoyada fuertemente por la microbiología y por las matemáticas. Estos antievolucionistas se diferencian de los creacionistas fundamentalistas en que ellos aceptan que algunas especies sí cambian (pero no mucho) y que la edad de la Tierra es mucho más de 6,000 años. Sin embargo, al igual que sus predecesores, ellos rechazan la idea de que la evolución da cuenta de la multitud de especies que vemos hoy en día. También buscan colocar su concepto (conocido como diseño inteligente) dentro del curriculum de ciencias de las escuelas. La mayoría de los biólogos han concluido que los proponentes del diseño inteligente muestran o ignorancia o un mal entendimiento de la ciencia evolucionaria. A pesar de esto, sus propuestas están siendo escuchadas en varios círculos políticos y educativos y actualmente son el objeto de un debate dentro de la Junta de Educación del estado de Ohio. A pesar de que la revista Historia Natural no presenta o analiza a fondo en las páginas que siguen el fenómeno del diseño inteligente, aquí ofrecemos para la información de los lectores varias opiniones cortas por tres proponentes principales de la teoría, conjuntamente con tres respuestas. La sección concluye con una revisión del movimiento del diseño inteligente escrita por una filósofa e historiadora cultural quien ha monitoreado su historia por más de una década. 2.1. El Reto de la Complejidad Irreducible: Cada célula viviente contiene muchas máquinas moleculares ultrasofisticadas. Por Michael J. Behe Los científicos usan el término “caja negra” para referirse a un sistema del cual se desconoce su funcionamiento. Para Charles Darwin y sus contemporáneos, la célula viva era una caja negra, pues su mecánica fundamental era totalmente desconocida. Ahora sabemos que, muy lejos de estar formada por un tipo simple de protoplasma uniforme (como creían muchos de los científicos del Siglo XIX) cada célula viva contiene muchas máquinas moleculares ultrasofisticadas. ¿Cómo podemos decidir si la selección natural Darwiniana puede dar cuenta a la increíble complejidad que existe a nivel molecular? El mismo Darwin definió el estándar cuando reconoció que “Si se pudiera demostrar que ha existido algún órgano complejo que no fue formado por numerosos y sucesivos cambios pequeños, mi teoría se desmoronaría por completo.” Algunos sistemas parecen ser muy difíciles de formar por modificaciones sucesivas. Yo llamo a estos sistemas irreduciblemente complejos. Un ejemplo cotidiano de un sistema irreduciblemente complejo es la humilde trampa para ratones. Ella consiste de (1) una plataforma o base de madera; (2) un martillo de metal, el cual aplasta al ratón; (3) un resorte con los extremos extendidos, el cual propulsa al martillo; (4) un gatillo que suelta al resorte; y (5) una barra de metal que conecta al gatillo y que sostiene armado al martillo. Uno no puede atrapar a un ratón con solo una plataforma, añadir después un resorte y atrapar a unos cuantos ratones más, después añadir la barra de metal y atrapar otros cuantos más. Todas las piezas deben estar un sus lugares antes de poder cazar a un ratón. Los sistemas irreduciblemente complejos no parecen ser buenos candidatos a haber sido producidos por numerosos y sucesivos cambios pequeños de sistemas predecesores, porque cualquier precursor al cual le faltara una pieza crucial no hubiera podido funcionar. La selección natural solo puede escoger entre sistemas que ya están funcionando, por lo que la existencia en la naturaleza de sistemas biológicos irreduciblemente complejos representa un poderoso reto a la teoría Darwiniana. Podemos observar con frecuencia estos sistemas en los organelos de las células, en los cuales la remoción de un elemento causaría que el sistema completo dejara de funcionar. El flagelo de las bacterias es un buen ejemplo. Ellos son como motores fuera de borda que las células bacterianas usan para su autopropulsión. Tienen una hélice larga, como un látigo, que es girada por un motor molecular. La hélice está unida al motor por una junta universal. El motor está sostenido por proteínas que actúan como una base de estabilización. Otras proteínas actúan como cojinetes que permiten al eje penetrar la membrana bacteriana. Hacen falta docenas de proteínas para que obtener un flagelo operativo. En la ausencia casi cualquiera de ellas, el flagelo no funciona o no puede ser construido por la célula. Otro ejemplo de complejidad irreducible es el sistema que permite que las proteínas lleguen a los compartimentos subcelulares apropiados. En la célula eucariótica existe un cierto número de lugares donde ocurren labores especializadas, tales como la digestión de nutrientes y la excreción de productos de desecho. Las proteínas son sintetizadas afuera de estos compartimentos y pueden llegar a sus destinos apropiados solo con la ayuda de químicos “señaladores” que prenden y apagan a otras reacciones en los momentos apropiados. Este flujo constante y regulado dentro de la célula corresponde a otro asombroso sistema complejo e irreducible. Todas las partes deben funcionar sincronizadamente o el sistema se colapsa. Otro sistema más es el exquisitamente coordinado mecanismo que causa la coagulación de la sangre. Los libros de texto y los artículos científicos en bioquímica describen los mecanismos de algunas de las máquinas moleculares vivas que existen dentro de nuestras células, pero ofrecen muy poca información sobre cómo evolucionaron estos sistemas por selección natural. Muchos científicos admiten francamente su desconcierto acerca de cómo han podido originarse, pero rechazan entretener la hipótesis obvia: que quizás las máquinas moleculares parecen ser diseñadas porque en realidad son diseñadas. Yo tengo esperanza de que la comunidad científica eventualmente admita la posibilidad del diseño inteligente, aún cuando esta aceptación sea discreta y callada. Mi razón para ser optimista es el avance mismo de la ciencia, la cual descubre cada día nuevas complejidades en la naturaleza, las cuales son razones frescas para reconocer el diseño inherente en la vida y en el universo. 2.2. El Defecto en la Trampa de Ratones: El diseño inteligente falla el examen de la bioquímica. Por Kenneth R. Miller Para poder entender porqué la comunidad científica no está muy impresionada por los intentos de resucitar el llamado argumento del diseño, uno no tiene que ver más allá que el mismo ensayo de Michael J Behe. Él afirma que los sistemas bioquímicos complejos no pueden haber sido producidos por la evolución porque poseen una cualidad que él llama complejidad irreducible. Al igual que con las trampas de ratones, estos sistemas no pueden funcionar a menos que cada una de sus partes se encuentre en el lugar apropiado. Dado que “la selección natural solo puede escoger entre sistemas que ya están funcionando” no existe ninguna forma por la cual los mecanismos Darwinianos pueden haber producido los sistemas complejos que se encuentran en las células vivientes. Y si estos sistemas no pueden haber evolucionado, ellos han debido ser diseñados. Esa es la totalidad de la “evidencia” bioquímica para el diseño inteligente. Irónicamente, el ejemplo del mismo Behe, la trampa de ratones, muestra porqué está equivocada esta idea. Elimina dos de las partes (el gatillo y la barra de metal) y puede que no tengas una trampa de ratones pero tienes una máquina de tres partes que hace un clip de corbata o un clip de papel perfectamente funcional. Quita el resorte y tienes un llavero de dos partes. El gatillo de algunas trampas puede ser usado como un anzuelo y la base de madera como un pisapapeles; aplicaciones útiles de las demás partes incluyen una gran variedad de cosas como mondadientes, cascanueces y tablillas sujetapapeles. El punto, entendido desde hace mucho tiempo por la ciencia, es que pedazos y piezas de las máquinas supuestamente irreduciblemente complejas pueden haber tenido diferentes (pero aún útiles) funciones. La contención de Behe de que todas y cada una de las piezas de una máquina, mecánicas o bioquímicas, deben estar ensambladas en su forma final antes de que algo útil pueda emerger, es simplemente falsa. La evolución produce máquinas bioquímicas complejas por medio de copiar, modificar y combinar proteínas previamente usadas para otras funciones. ¿Quiere ejemplos? Los sistemas en el ensayo de Behe nos sirven muy bien. Él escribe que la ausencia de “casi cualquiera” de sus partes hace que el flagelo bacteriano “no funcione.” Pero, ¿adivine qué? Un pequeño grupo de proteínas del flagelo sí funciona sin el resto de la máquina. Es usado por muchas bacterias como un dispositivo para inyectar venenos a otras células. A pesar de que la función llevada a cabo por esta parte pequeña es diferente cuando trabaja sola, aún así puede ser influenciada por la selección natural. Las proteínas clave que aglutinan la sangre siguen este patrón también. Ellas son, en realidad, versiones modificadas de proteínas que son usadas por el sistema digestivo. El elegante trabajo de Russell Doolittle ha mostrado como la evolución duplicó, reasignó y modificó a estas proteínas para producir el sistema de coagulación de la sangre en los vertebrados. Y Behe puede levantar las manos y decir que él no puede imaginarse como los componentes que mueven las proteínas entre los compartimentos intracelulares pueden haber evolucionado, pero los científicos que trabajan con estos sistemas están completamente en desacuerdo. En un artículo de la revista científica Cell (Célula) en 1998, un grupo de científicos del Instituto Sloan-Kettering liderado por James Rothman, describió la extraordinaria simplicidad y uniformidad de estos mecanismos. Ellos también notaron que estos mecanismos “sugieren en una forma natural como pudieron evolucionar en primer lugar los muchos y diversos compartimentos en las células eucarióticas.” Parece entonces que los investigadores activos ven algo muy diferente de lo que ve Behe en estos sistemas. Ellos ven a la evolución. Si Behe desea sugerir que las complejidades de la naturaleza, la vida y el universo revelan un mundo de significado y propósito consistente con una inteligencia divina, su punto es filosófico, no científico. Incidentalmente, es un punto de vista filosófico que yo comparto. Sin embargo, para apoyar este punto de vista, uno no debe encontrar necesario pretender que sabemos menos de lo que realmente sabemos sobre la evolución de los sistemas de vida. En el análisis final, la hipótesis bioquímica del diseño inteligente fracasa, no porque la comunidad científica se cierre a ella, sino por la razón más básica de todas: porque está abrumadoramente contradecida por la evidencia científica. 3.1. Detectando el Diseño en las Ciencias Naturales: La inteligencia deja atrás una seña o evidencia característica. Por William A. Dembski En la vida ordinaria, las explicaciones que invocan al azar, a la necesidad o al diseño cubren todas las eventualidades. Sin embargo, en las ciencias naturales, una de estas modalidades se considera superflua. El diseño. Desde la perspectiva de las ciencias naturales, el diseño, como la acción de un agente inteligente, no es una fuerza creativa fundamental en la naturaleza. Al contrario, las causas naturales ciegas, caracterizadas por el azar y la necesidad y reguladas por leyes sin romper, son pensadas suficiente para llevar a cabo toda la creación de la naturaleza. La teoría de Darwin es un caso en particular. ¿Pero cómo sabemos que la naturaleza no necesita ayuda de una inteligencia diseñadora? Con certeza, en las ciencias especiales, desde la forénsica a la arqueología a la Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre (SETI en inglés), el apelar a una inteligencia diseñadora es indispensable. Es más, dentro de estas ciencias existen técnicas bien desarrolladas para identificar la inteligencia. Esencial para estas técnicas es la habilidad de eliminar al azar y a la necesidad. Por ejemplo, ¿cómo puede la radioastrónoma en la película Contacto (protagonizada por Jodie Foster y basada en la novela del mismo nombre por Carl Sagan) inferir la presencia de inteligencia extraterrestre en los pulsos y pausas provenientes del espacio que ellos monitorean? Los investigadores analizan las señales por medio de computadoras que están programadas para reconocer muchos patrones predeterminados. Las señales que no encajan con estos patrones pasar por el “tamiz” y son clasificadas como al azar. Después de años recibiendo señales “azarosas” que aparentemente no significan nada, los investigadores descubren un patrón de pulsos y pausas que corresponde a la secuencia de todos los números primos entre 2 y 101. Los números primos, por supuesto, son aquellos divisibles solamente por si mismos y por uno. Cuando una secuencia comienza con dos pulsos, luego una pausa, 3 pulsos, luego una pausa… y continúa hasta 101 pulsos, los investigadores deben inferir la presencia de una inteligencia extraterrestre. He aquí el porqué. No existe nada en las leyes de la física que requiere que las señales de radio tomen una forma u otra. La secuencia es entonces contingente en vez de necesaria. Además, es una secuencia larga y, por lo tanto, compleja. Note que si la secuencia carece de complejidad, puede ser fácilmente producida por el azar. Finalmente, no solo era compleja, pero exhibía un patrón o especificación dada independientemente (no solo era una secuencia cualquiera de números, pero una secuencia matemáticamente significativa: los números primos). La inteligencia deja tras de sí una marca o señal característica, la cual yo llamo “complejidad especificada.” Un evento exhibe complejidad especificada si es contingente y, por lo tanto, no necesario; si es complejo y, por lo tanto, no fácilmente repetible al azar; y si es especificado en el sentido de exhibir un patrón dado independientemente. Note que la complejidad en el sentido de la improbabilidad no es suficiente para eliminar el azar. Tire una moneda suficientes veces y será testigo de un evento altamente complejo o improbable. Aún así, usted no tendrá razón alguna para no atribuirlo al azar. El punto importante acerca de las especificaciones es que ellas deben ser dadas objetivamente y no impuestas a los eventos después de los hechos. Por ejemplo, si un arquero dispara flechas contra una pared y nosotros después pintamos los blancos alrededor de ellas, estamos imponiendo un patrón después de los hechos. Al contrario, si se colocan blancos al principio (“especificados”) y luego el arquero les pega con exactitud, sabemos que fue por diseño. En mi libro La Inferencia del Diseño, yo argumento que la complejidad especificada detecta con certeza al diseño. Sin embargo, en ese libro me enfoco principalmente en ejemplos del ser humano en vez de ejemplos de las ciencias naturales. La crítica principal a este trabajo hasta la fecha se refiere a si el mecanismo Darwiniano de la selección natural y la variación al azar no son, de hecho, capaces de generar complejidad especificada. Más recientemente, en Sin Almuerzo Gratis, yo muestro que los procesos naturales no dirigidos tales como el mecanismo Darwiniano, son incapaces de generar la complejidad especificada que existe en los organismos biológicos. De esto sigue que el azar y la necesidad son insuficientes para las ciencias naturales y que las ciencias naturales deben dejar algo de espacio para el diseño. 3.2. El Teatro de la Ciencia y el Misterio: El caso del agente secreto. Por Robert T. Pennock William A. Dembski afirma detectar “complejidad especificada” en las cosas vivientes y argumenta que esto es prueba de que las especies han sido diseñadas por un agente inteligente. Una falla de este argumento es que él quiere definir el diseño inteligente por una negativa, es decir, como algo que no es ni al azar ni por necesidad. Pero la definición es amañada: la necesidad, el azar y el diseño ni son categorías mutuamente exclusivas, ni tampoco agotan las posibilidades. Por ende, uno no puede detectar a un agente inteligente por el proceso de eliminación que él sugiere. La ciencia requiere evidencia positiva. Esto es el caso cuando uno trata de detectar la huella de la inteligencia humana, pero es especialmente cierto cuando se analiza la extraordinaria declaración de que la complejidad biológica es diseñada intencionalmente. Sobre este tema, las analogías del arquero y del SETI de Dembski son pistas falsas, pues ellas dependen tácitamente de un entendimiento a priori del intelecto humano y de la motivación, así como de procesos causales relevantes. Una inferencia de diseño como aquella de la película Contacto, por ejemplo, dependería del conocimiento previo sobre la naturaleza de las señales de radio y de otros procesos naturales, junto con asumir que una secuencia de números primos es el tipo de patrón que otro científico escogería enviar como una señal. Sin embargo, las secuencias extrañas encontradas en el ADN son muy diferentes a las series de números primos. Dembski no tiene ninguna forma de mostrar que los patrones genéticos fueron “montados a priori” o “dados independientemente.” Dembski ha sido publicitado como “el Isaac Newton de la teoría de la información,” y en sus escritos, los cuales incluyen los libros que él cita en este ensayo, él insiste que su “ley de la conservación de la información” prueba que los procesos naturales no pueden aumentar la complejidad biológica. Él no explica su caso aquí y refutarlo tomaría demasiado espacio. Sea suficiente decir que existe una conexión entre la noción técnica de la información y la entropía, de tal manera que el argumento de Dembski se destila a una reformulación de la vieja declaración de los creacionistas de que la evolución viola a la segunda ley de la termodinámica. Simplemente, esta ley dice que en el universo existe una tendencia a la disminución de la complejidad. Los creacionistas se preguntan entonces cómo pueden los procesos evolucionarios producir formas de vida más complejas a partir de unas más primitivas. Pero desde hace mucho tiempo sabemos porqué este tipo de argumento falla: la segunda ley de la termodinámica se aplica a sistemas cerrados y los sistemas biológicos no son cerrados. En el proceso evolucionario, un aumento en la complejidad biológica no representa un “almuerzo gratis”. Este aumento está comprado y pagado, debido a que la variación genética al azar está sujeta a la selección natural por el ambiente, el cual ya está estructurado. De hecho, los investigadores están empezando a usar los procesos Darwinianos, implementados en computadoras o in vitro, para evolucionar sistemas complejos y para proveer soluciones a los problemas de diseño en formas tales que están fuera del poder de meros agentes inteligentes. Si de verdad pensáramos que la información genética es similar a las señales en la película Contacto, ¿no deberíamos inferir que fueron diseñadas por extraterrestres? Los teóricos del diseño inteligente a veces mencionan a los extraterrestres como posibles sospechosos, pero la mayoría parece tener sus ojos dirigidos a un diseñador colocado un poco más arriba en los cielos. El problema es que la ciencia requiere un modelo específico que pueda ser probado o examinado. ¿Qué fue exactamente lo que hizo el diseñador y cuándo lo hizo? Las hipótesis nebulosas de diseño de Dembski, aún si las restringimos a los procesos naturales, proveen poquísimo material que puede ser examinado, y una vez que los procesos sobrenaturales se acuñan al proceso, éste pierde toda posibilidad de ser examinado o probado. Newton estuvo perplejo por las órbitas complejas de los planetas. Él no pudo pensar en una forma natural para dar razón a su orden y concluyó que Dios debe estar empujando suavemente a los planetas para que el sistema continuara funcionando. (Quizás es en este sentido que Dembski es el Newton de la teoría de la información.) El origen de las especies pareció ser en un tiempo igualmente misterioso, pero Darwin siguió las pistas encontradas en la naturaleza para resolver el misterio. Uno puede, por supuesto, retener la fe religiosa en un diseñador capaz de transcender los procesos naturales, pero no hay manera de poder recoger sus huellas digitales. 4.1. Los Elusivos Iconos de la Evolución: ¿Qué nos dicen en realidad los pinzones de Darwin y las moscas de la fruta penta-aladas? Por Jonathan Wells Charles Darwin escribió en 1860 que “parece no haber más diseño en la variabilidad de los seres orgánicos y en la acción de la selección natural, que en el curso que sigue el viento cuando sopla.” A pesar de que muchas características de los organismos vivos parecen ser diseñadas, la teoría de Darwin expresó que ellas fueron en realidad el resultado de procesos sin dirección, tales como la selección natural y la variación al azar. Sin embargo, las teorías científicas deben compaginar con la evidencia. Dos ejemplos de evidencia en favor de la teoría de la evolución de Darwin, utilizadas tan frecuentemente que yo las he llamado “iconos de la evolución,” son los pinzones de Darwin y la mosca de la fruta penta-alada (de cuatro alas), del género Drosophila. Sin embargo, me parece que ambos casos muestran que la teoría de Darwin no puede dar cuenta de todas las características de los seres vivos. Los pinzones de Darwin consisten de varias especies en las Islas Galápagos que difieren principalmente en el tamaño y la forma de sus picos. Las diferencias en los picos están correlacionadas con lo que las aves comen, sugiriendo que varias especies pueden haber descendido de un ancestro común por medio de su adaptación a diferentes comidas a través de la selección natural. En 1970, los biólogos Peter y Rosemary Grant fueron a las Galápagos a observar este proceso en el campo. En 1977, los Grant observaron como una sequía severa eliminó al 85% de una especie en particular en una de las islas. Los sobrevivientes tenían, como promedio, picos un poco más largos que les permitieron quebrar las semillas más duras que habían sobrevivido a la sequía. Esto era la selección natural en acción. Los Grant estimaron que veinte episodios como éste podrían incrementar el tamaño de los picos lo suficiente como para crear una nueva especie. Sin embargo, cuando regresaron las lluvias, el tamaño promedio de los picos regresó a lo normal. Desde ese entonces, el tamaño de los picos ha oscilado alrededor de un promedio a medida que el suministro de alimentos ha fluctuado con el clima. No ha habido un cambio neto y no han emergido especies nuevas. De hecho, puede estar ocurriendo lo opuesto, ya que varias especies de pinzones de las Galápagos parecen estar uniéndose por hibridación. Los pinzones de Darwin y muchos otros organismos, proveen evidencia que la selección natural puede modificar a características existentes, pero solo en especies establecidas. Los criadores de especies domésticas de plantas y animales han estado haciendo la misma cosa por cientos de años con la selección artificial. Pero, ¿dónde está la evidencia de que la selección natural produce nuevas características en nuevas especies? Las nuevas características requieren nuevas variaciones. En la versión moderna de la teoría de Darwin, esta variación proviene de las mutaciones en el ADN. La mayoría de las mutaciones en el ADN son dañinas y por lo tanto son eliminadas por la selección natural. Sin embargo, unas cuantas tienen ventajas, como por ejemplo, las mutaciones que aumentan la resistencia antibiótica en bacterias y la resistencia a los pesticidas en plantas y animales. La resistencia a los antibióticos y a los pesticidas son a menudo citadas como evidencia de que las mutaciones en el ADN proveen las materias primas para la evolución, pero ellas afectan solo a procesos químicos. Los cambios evolucionarios mayores requerirían mutaciones capaces de producir también cambios anatómicos ventajosos. Normalmente, las moscas de la fruta tienen dos alas y dos “balancines,” pequeñas estructuras detrás de las alas que les ayudan a estabilizarse cuando vuelan. En los años 70, los geneticistas descubrieron que una combinación de tres mutaciones en un gen individual produce moscas en las cuales los balancines se desarrollan como alas aparentemente normales. La mosca resultante, con sus cuatro alas, a veces es usada para ilustrar como las mutaciones pueden producir los tipos de cambios anatómicos que la teoría de Darwin necesita. Pero las alas extra no son estructuras nuevas, sino duplicaciones de estructuras ya existentes. Es más, las alas extra no tienen músculos y son, de hecho, peor que inútiles. Las moscas de la fruta con cuatro alas están severamente incapacitadas, como un pequeño aeroplano con sus alas extra colgando de su cola. Tal y como es el caso con otras mutaciones anatómicas que se han estudiado hasta ahora, estas mutaciones en las moscas no pueden proveer la materia prima para la evolución. En ausencia de evidencia de que la selección natural y las variaciones al azar pueden dar cuenta de las características aparentemente diseñadas que poseen los organismos vivos, el asunto entero del diseño debe ser revisitado. Los estudiantes deben aprender lado a lado con los argumentos de Darwin, que el diseño permanece como una posibilidad. 4.2. La Naturaleza del Cambio: Los mecanismos evolucionarios dan comienzo a diferencias estructurales básicas. Por Eugenie C. Scott Sin haber definido “diseño,” Wells afirma que “muchas características de los organismos vivos parecen ser diseñadas.” De allí él contrasta a la selección natural (no dirigida) con el diseño (dirigido), aparentemente tratando de retornar a la noción pre-Darwiniana de que un Diseñador es directamente responsable por la forma en que los organismos encajan con sus ambientes. Darwin propuso una explicación científica, no religiosa: la forma en que los organismos encajan con sus ambientes es el resultado de la selección natural. Como todas las explicaciones científicas, él se basa en la causalidad natural. Wells contiende que “la teoría de Darwin no puede dar cuenta de todas las características de los seres vivos.” Sin embargo, no tiene por que darla. Hoy en día los científicos explican las características de los seres vivos no solo invocando a la selección natural sino también a una serie de procesos biológicos que Darwin desconocía, incluyendo la transferencia de genes, la simbiosis, el rearreglo cromosómico, y la acción de genes reguladores. Al contrario de lo que Wells mantiene, la teoría evolucionaria no es inadecuada. Ella encaja a la evidencia muy bien. Leyendo lo que escribe Wells, uno puede no darse cuenta de la importancia de los cuidadosos estudios de los Grant, los cuales demostraron a la selección natural en tiempo real. El hecho de que la sequía terminó antes de que los científicos observaran la emergencia de nuevas especies es particularmente irrelevante; el tamaño de los picos sí oscila a corto plazo, pero dada una tendencia a largo plazo en el cambio climático, un cambio mayor en el tamaño promedio puede esperarse. Wells también sobrestima la importancia de la hibridación en los pinzones; ésta es extremadamente rara y puede aún estar contribuyendo a una nueva especiación. Los pinzones de las Islas Galápagos continúan siendo un ejemplo magnífico del principio de la radiación adaptativa. Las varias especies que difieren morfológicamente ocupan diferentes nichos. Las explicaciones de Darwin fueron que ellas evolucionaron todas de un ancestro común y los análisis genéticos proveen evidencia que lo confirma. Wells admite que la selección natural puede operar en una población y correctamente apunta hacia la genética para dar cuenta del tipo de variación que puede llevar a “nuevas características en nuevas especies.” Pero él afirma que las mutaciones, tales como aquellas que producen las moscas con cuatro alas, no producen el tipo de cambio anatómico necesario para cambios evolucionarios mayores. ¿No puede él ver más allá del ejemplo y ver el principio? El hecho de que la primera demostración de un mecanismo genético poderoso terminó produciendo una mosca que no puede volar es irrelevante. Edward Lewis compartió un Premio Nobel por el descubrimiento de estos genes, conocidos como el complejo Ubx. Ellos tiene una importancia extraordinaria porque los genes de este tipo ayudan a explicar los diferentes tipos de planes corporales, los cuales representan las diferencias básicas estructurales entre un molusco y un mosquito, entre una esponja y una araña. Los genes Ubx son parte de los genes HOX, los cuales se encuentran en animales tan diferentes como esponjas, moscas de la fruta y mamíferos. Ellos encienden o apagan a otros genes involucrados en, entre otras cosas, la segmentación y la producción de apéndices tales como antenas, patas y alas. Lo que específicamente es construido depende de otros genes más tarde en el proceso. Los diversos planes corporales de los artrópodos (insectos, crustáceos, arácnidos) son variaciones de los temas de la segmentación y de los apéndices, variaciones que parecen ser el resultado de cambios en los genes HOX. Investigaciones recientes muestran que los genes Ubx de las moscas suprimen la formación de patas en los segmentos abdominales, pero que los genes Ubx de los crustáceos no lo hacen. Un pequeño cambio en el Ubx resulta en una gran diferencia en el plan corporal. Las mutaciones en estos interruptores primarios están involucradas en la pérdida de las patas en las culebras, en el cambio de aletas lobulares a manos, y en el origen de las mandíbulas en los vertebrados. La duplicación de los segmentos iniciada por los genes HOX permite la experimentación anatómica y la selección natural cierne los resultados. “Evo-Devo,” el estudio de la evolución y el desarrollo, en un área muy activa para la investigación científica, pero Wells implica que todo lo que esto produce son moscas de la fruta lisiadas. Wells argumenta que las explicaciones naturales son inadecuadas y, por ende, que “los estudiantes deben aprender [...] que el diseño permanece como una posibilidad.” Debido a que en su lógica el diseño implica a un Diseñador, él está recomendando de hecho que la ciencia permita la causalidad no natural. En realidad, tenemos explicaciones sólidas con las que trabajar, pero aún en el caso de que no las tuviéramos, la ciencia solo tiene herramientas para explicar las cosas en términos de la causalidad natural. Eso es lo que hizo Darwin y eso es lo que estamos tratando de hacer hoy. 5. La Nueva Evolución del Creacionismo: El diseño inteligente trata sobre política y religión, no sobre ciencia. Por Barbara Forrest La infame decisión de Agosto de 1999 por la Junta de Educación del Estado de Kansas de eliminar las referencias a la evolución de los estándares de ciencia fue fuertemente influenciada por proponentes de la teoría del diseño inteligente. A pesar de que William A. Dembski, una de las figuras más prominentes del movimiento, afirma que la “detectabilidad empírica de causas inteligentes le provee al diseño inteligente el puesto de teoría científica completa,” sus proponentes invierten la mayor parte de sus esfuerzos en convencer a los políticos y al público, no a la comunidad científica. El movimiento del diseño inteligente, arrancado por el libro Darwin on Trial (1991) de Phillip E. Johnson, tomó cuerpo en 1996 en el Centro para la Renovación de la Ciencia y la Cultura (CRSC en sus siglas en inglés), auspiciado por el Instituto del Descubrimiento (Discovery Institute), un grupo de investigación teórica de Seattle. Johnson, un profesor de leyes cuya conversión religiosa catalizó sus esfuerzos antievolucionarios, ensambló a un grupo de apoyo el cual promueve la teoría del diseño con sus escritos, financiados por becas del SRSC. De acuerdo con una de sus declaraciones de misión anteriores, el SRSC busca “nada menos que derrocar al materialismo y a sus condenatorios legados culturales.” Johnson se refiere a los miembros del CRSC y a su estrategia como la Cuña, análogo a la cuña que parte al tronco de leña. Ellos quieren decir que el diseño inteligente liberará a la ciencia de las garras del “naturalismo ateístico.” Los diez años de historia de la Cuña revelan sus características más sobresalientes: los científicos de la Cuña no poseen un programa de investigación empírica y, consecuentemente, no han publicado ningún dato en revistas científicas arbitradas (o en ninguna otra parte) en apoyo a sus afirmaciones sobre el diseño inteligente. Lo que sí tienen es un programa agresivo de relaciones públicas, el cual incluye conferencias que ellos o sus seguidores organizan, libros o artículos a nivel popular, reclutamiento de estudiantes universitarios a través de charlas auspiciadas por los grupos religiosos de las universidades, y el cultivo de alianzas con cristianos conservadores y con figuras políticas de influencia. La Cuña busca “renovar” a la cultura americana por medio del enraizamiento de las instituciones sociales más importantes en la religión evangélica, especialmente la educación. En 1996 Johnson declaró: “Esto en realidad no es, ni nunca ha sido, un debate sobre ciencia. Esto se trata de religión y de filosofía.” De acuerdo a Dembski, el diseño inteligente “es simplemente los Logos de Evangelio de Lucas traducidos al lenguaje de la teoría de la información.” Los estrategas de la Cuña buscan unificar a los cristianos a través de la creencia compartida en la “simple” creación, buscando así, en las palabras mismas de Dembski, “triunfar sobre el naturalismo y sus consecuencias.” Esto les permite a los proponentes del diseño inteligente coexistir bajo una carpa grande con otros creacionistas quienes explícitamente basan sus creencias en una interpretación literal del Génesis. “Como cristianos,” escribe Dembski, “sabemos que el naturalismo es falso. La naturaleza no es autosuficiente. [...] Sin embargo, ni la teología ni la filosofía pueden responder a la pregunta evidencial de si la interacción de Dios con el mundo es empíricamente detectable. Para responder a esta pregunta debemos buscar en la ciencia.” Jonathan Wells, un biólogo, y Michael J. Behe, un bioquímico, parecen ser precisamente el tipo de individuos del CRSC que le pueden dar al diseño inteligente su pasaje a la credibilidad. Sin embargo, ninguno de los dos ha llevado a cabo investigaciones para analizar la teoría y mucho menos producido datos que den reto a las masas de evidencia acumulada por biólogos, geólogos y otros científicos evolucionistas. Wells, parcialmente influenciado por Sun Myung Moon, el líder de la Iglesia de la Unificación, ganó su Ph.D. en estudios de religión y en biología específicamente “para dedicar mi vida a destruir el Darwinismo.” Behe ve como la pregunta relevante si “la ciencia puede proveer espacio para la religión.” En el fondo, los proponentes del diseño inteligente no están motivados en mejorar la ciencia sino en transformarla en una actividad teística que apoye a la fe religiosa. Los seguidores de la Cuña están actualmente tratando de insertar al diseño inteligente en los estándares de ciencia en las escuelas del Estado de Ohio a través de la legislación estatal. Anteriormente, el CRSC dio publicidad a su sitio web de ciencias asegurándole a los educadores que su “curriculum Web puede ser apropiado sin tener que meterse en guerras de adopción de libros de texto,” en efecto promoviendo a los educadores a saltarse los procedimientos normales. Anticipando un caso prueba, la Cuña publicó en la revista legal Utah Law Review, una estrategia legal para ganar sanción judicial. Recientemente, el grupo casi tuvo éxito en insertar a nivel federal en el Acta “Ningún Niño Dejado Atrás” del año 2001 un “sentido del Senado” que apoyaba la enseñanza del diseño inteligente. Entonces, el movimiento sigue avanzando, pero sus tácticas no son un substituto para la ciencia verdadera. http://www.jupixweb.de/2010/04/17/%C2%BFdiseno-inteligente

Fuente: http://www.jupixweb.de/2009/08/08/comunicacion-y-censura/ Comunicación y censura Nunca me gustó abusar de la palabra “censura”. Creo que hacerlo denota una estupidez y una ignorancia bastante silimar a la de aquellos que abusan de la palabra “democracia”. La confusión reinante hace que muchos no entiendan que la democracia y la libertad de expresión son altos valores que debe cumplir el Estado, y hacer cumplir en cuanto a las relaciones vinculantes y obligatorias de los ciudadanos. Pero dentro del ámbito estríctamente privado, muy rara vez tiene sentido hablar de “censura” o “democracia”. Voy a poner algunos ejemplos: 1. Un jefe de redacción rechaza el artículo de uno de sus periodistas, que descubrió los mecanismos de una red de prostitución infantil y narcotráfico y elaboró un minucioso informe sobre el tema. En vano, pues la revista en custión es la “Vouge”, que tiene metas comerciales y un target que atender, a quien no le importa cuántos niños mueren por año en condiciones medievales, sino que prefieren saber de cuantos kilates es el anillo de Bodas de tal o cual princesa o cuantas veces por semana hacen el amor Victoria y David Beckham. ¿Esto es censura? No, es lógica comercial. Otro ejemplo: 2. El papa rehabilita a la hermandad sacerdotal Pio X, una fracción neonazi y ultraconservadora de la ICAR, sin haber hecho ni siquiera un sondeo de la voluntad política de sus fieles. ¿Esto es “Antidemocrático”? No, es un modo autoorganización institucional. En todo caso, es ademocrático, pero ¿qué más da? Nunca, nadie, jamás, dijo que la ICAR tenía que organizarce democráticamente. Es más, la gran mayoría de sus miembros están muy a gusto con la jerarquía verticalista de la organización, sin que ésto sea motivo de ningún escándalo público. Lo que hagan las personas adultas, de común acuerdo y por propia voluntad, escapa al área de injerencia del Estado. Por eso, pueden existir organizaciones no-democráticas, con rigurosos sistemas de control de opinión y de la más variada ideología , sin que el Estado pueda hacer absolutamente nada. En principio, porque una de las facultades que el Estado no tiene es la de prohibir ideologías; debido al simple hecho de que no se puede prohibir el pensamiento. El estado solo debe actuar cuando una organización pretende ejercer el totalitarismo, la homofobia, la xenofobia y la misoginia (para quedarnos dentro de los adjetivos ya mencionados) activamente y fuera de los límites de la propia organización, es decir: cuando una persona u organización lastima la libertad y la integridad de un tercero. Pero cuales son los límites de expresión de un grupo particular es algo que se define por un proceso de autoorganización interno y propio de cada grupo, y que nada tiene que ver con la censura . Es decir: la forma y los contenidos de la comunicación de cualquier sistema social, eso que diferencia unos de los otros, es el resultado de una operación de autoorganización (la sociología habla aquí de autopoiesis) que no solamente puede, sino que necesita censurar aquel tipo de comunicación que va en contra de sus intereses autoreproductores. Esto no es algo que decida algún integrante: esto lo decide el sistema . Por eso, el único momento en donde el lícito hablar de “censura” en el marco de una institución, organización o sistema social, es cuando uno de sus integrantes hace abuso de su facultad de censurar y toma una decisión arbitraria y subjetiva, que no responde a la comunicación del sistema en cuestión. Para ejemplificar un poco: si en un foro de discusión “ateo” un moderador elimina en post crítico sobre el personaje de la Madre Teresa de Calcuta, eso es censura, porque la comunicación de ese grupo en particular permite criticar a los “Héroes de la Iglesia”; dicho sistema es inherentemente crítico con respecto a la ICAR y la opinión de ese moderador no solo no tiene ninguna importancia, sino que en ese caso puntual, está equivocada (desde la lógica interna de ese grupo). La eliminación del mismo mensaje en un foro de discusión cristiano, por el contrario, no supone un acto de censura: es simplemente un acto comunicativo, absolutamente lícito, de ese grupo en particular: si el sistema no permite la crítica a los “héroes de la iglesia”, pues no la permite Algo parecido sucedió aquí hace un par de días. No quiero entrar en detalles pues no viene al caso, pero si quieren saber sigan el enlace a la fuente. NOTAS: 1. o sea: con sistemas de censura 2. por ejemplo: totlitaristas, homófobas, xenófobas y misóginas (todos estos adjetivos, casualmente, describen muy bien a la institución que mencioné más arriba) 3. Dicho de otro modo: si un miembro homosexual de la ICAR se siente “censurado” (cosa que en principio puedo entender muy bien), en lugar de quejarse lo que debe hacer es abrirse de la organización que lo segrega y (si tiene ganas), puede cerar una institución paralela en donde él y sus amigos tengan cabida 4. Tampoco es algo inmodificable o impermeable al paso del tiempo: la comunicación de un sistema cualquiera (como todas las cosas) está sometida a un proceso evolutivo, lo que permitió, por ejemplo, que con el paso de los milenios la ICAR modificra algunos de sus dogmas: ahora, en el siglo XXI, acepta que la tierra no es el centro del universo, o que las mujeres son seres humanos 5. Lo que no implica que no existan organizaciones más o menos liberales y permisivas; lo puntual de éste análisis es que los sistemas sociales no gubernamentales, los actores privados, los grupos e instituciones definen modos y contenidos de comunicación más o menos permisivos sin que ésto pueda ser considerado censura. Diferente es en el caso del Estado, que debe garantizar una amplitud de permisividad casi ilimitada en pos de que cada individuo pueda alinearse en donde mejor le parezca o tenga la libertad de armar el ámbito de comunicación que le venga en gana Fuente: http://www.jupixweb.de/2009/08/08/comunicacion-y-censura/
Reglas básicas de comportamiento y curiosidades de un lugar detestable (este mundo) Fuente: http://www.jupixweb.de/2010/06/26/reglas-basicas-de-comportamiento-y-curiosidades-de-un-lugar-detestable-este-mundo Hace poco tuve que hacer un viaje por el interior de la argentina en omnibus, y me encontré con una inscripción que al principio me causó mucha gracia, que devino rápidamente en una mezcla de desesperación, decepción y depresión y la certeza cada vez más terminal de que muchos de nosotros no estamos hechos para este mundo detestable y mezquino. Me puse a escribir curiosidades y reglas básicas de comportamiento, esas que aceptamos todos, y antes de llegar a la docena, el asco fué tan profundo que tuve que dejarlo ahí. Quizás en otro momento siga con la lista, como una especie de tortura intelectual (y emocional), no sé; acaso en algún momento la dicha me atropelle abruptamente y tenga un repentino shok de felicidad: creo que para esas ocasiones no hay nada mejor que pensar en cosas como las siguientes: 1. En las ventanillas de los colectivos de larga distancia de argentina hay una calcomanía cuya leyenda reza así: “Sr. Pasajero: evite lesiones por PIEDRAS arrojadas a las ventanillas de la unidad. Por su seguridad, cierre las cortinas internas al ingreso y egreso de zonas pobladas.” 2. En algunos baños públicos, existe un mecanismo automático que desagota el tanque del inodoro y lo limpia luego de que el usuario se haya retirado del recinto. (En los otros, los desechos fecales y el nauseabúndo olor hacen imposible su utilización) (1). 3. Si estás en un parque o en la playa jugando con tu hijo o con tu perro y al irte olvidás algún objeto de valor sobre el pasto o la arena (tu billetera o tu cámara de fotos, por ejemplo), y al reparar en tu olvido vuelves apresuradamente al lugar en donde lo dejaste, diez o quince segundos antes, y ya no está: el imbécil eres tu, por no haber prestado la debida atención. 4. Si estás en un parque o en la playa jugando con tu hijo o con tu perro y notas que tu vecino, al irse, olvida algún objeto de valor sobre el pasto o la arena (su billetera o su cámara de fotos, por ejemplo), tienes la obligación moral de tomarlo para tí antes de que éste repare en su olvido y vuelva a buscar sus pertenencias. El imbécil es él, por no haber prestado la debida atención (lo que acabas de hacer no es robar. Si en algún momento te surge la duda, solo tienes que contar la historia de como encontraste una billetera (o lo que sea) en el piso, abandonada, sin propietario a la vista y en medio de un evidente golpe de suerte. Contar dos veces esa mentira, en voz alta, la transformará en verdad, hasta para tí mismo. Luego, nunca mentiste). 5. Si un hombre tiene un comportamiento sexual promiscuo, es un modelo a seguir (o por lo menos, actúa según su naturaleza). Si una mujer tiene un comportamiento sexual promiscuo, es una maldita zorra (o por lo menos, es poco confiable). 6. En las canchas de fútbol, existe un alambrado perimetral de tres o cuatro metros de altura rodeando la cancha y separándola de las tribunas, para evitar que algún espectador molesto con algún jugador utilice botellas, piedras o trozos de banco como proyectiles letales contra los jugadores, periodistas, árbitros y demás personal ubicado abajo, en el césped. 7. Si en un comercio cualquiera, al comprar cualquier cosa, el vendedor se equivoca y te da más dinero de vuelto que el que corresponde, no le digas nada. Quédate con ese dinero y disfrútalo: los ladrones son ellos. (Eso que acabas de hacer no es robar). 8. Si estás enfadado/a con tu pareja por algo que hizo o dijo y que no te gustó, nunca se lo digas directamente. Adopta la peor de las caras, resopla y suspira fuertemente varias veces por minuto, haz que tu malhumor sea evidente. Cuando te pregunte “¿Qué te pasa?” responde con desgano: “Nada, estoy cansado/a“. (Acabas de crear la situación perfecta para iniciar una fuerte discusión con gritos, empujones, golpes de puerta y de puño y, al final, la culpa siempre será de él/ella.) 9. Al oír una historia cualquiera, la primera cuestión que uno debe hacerse es la siguiente: “¿Quién me cuenta esto?” y la segunda: “¿De qué lado está?” Si la persona en cuestión es miembro de tu grupo de pertenencia, la historia se divide en “nosotros” y “ellos”: a partir de ahí es muy fácil elaborar un código moral para juzgar los hechos (es decir: lo que hicimos nosotros está bien, lo que hicieron ellos está mal). Esto no es subjetividad, esto se llama “lealtad“. 10. En algunos países, si un hombre discute a los gritos con cualquiera, amenazandolo con “romper todo“, está dando una muestra de carácter. En otros, la misma situación es muestra de su irracionalidad. 11. Los domingos, las iglesias se llenan de personas, muchas de las cuales realmente creen que cuando rezan, hay un dios que los está escuchando. Notas: 1. Esta curiosidad, debo mencionarlo, la saqué de la excelente película de Woody Allen: “Whatever Works” Fuente: http://www.jupixweb.de/2010/06/26/reglas-basicas-de-comportamiento-y-curiosidades-de-un-lugar-detestable-este-mundo
Constructivismo Radical Fuente: http://www.jupixweb.de/2009/11/05/constructivismo-radical Hace poco se habló en el foro de Dubarri sobre soledad, epistemología y constructivismo; justo estoy leyendo un compilado de ensayos sobre el tema, editado por el filósofo/psicólogo austríaco Paul Watzlawick, y me acordé de aquel hilo por lo que les traduzco algunos párrafos; el libro está edtado en español, si lo consiguen léanlo porque es muy recomendable! “[Nuestros receptores celulares] son todos ciegos ante la cualidad de los estímulos externos y solo son capaces de reaccionar ante su cantidad. Esto, que a primera vista pareciera sorprerndente, no lo es: “ahí afuera” no hay ni luz ni color, sólo hay ondas electromagnéticas; “ahí afuera” no hay sonido ni música, solo hay variaciones periódicas en la presión atmosférica; “ahí afuera” no hace calor o frío, solo hay moléculas que se mueven con mayor o menor energía kinética, etc… “Ahí afuera” tampoco hay dolor en ninguna de sus formas” (1) “Si el conocimiento y el saber son descripciones que reflejan al mundo “tal cual es”, deberíamos tener un criterio para dicernir cuando nuestra descripción es “acertada” o “verdadera” y cuando no. [...] “[Para Kant] no es solo dudoso si esa manzana es tan lisa, aromática, dulce y roja como parece; la cuestión es si existe un objeto real, una entidad individual que experimentamos como “cosa”, separada del resto de las cosas y del resto del mundo. “Esta duda es, de hecho, más trascendental que aquella sobre la fiabilidad de la percepción, porque destruye la idea de la existencia de una estructura objetiva en el mundo y nos enfrenta a la pregunta de porqué y, sobre todo, cómo es posible, entonces, que permanentemente busquemos y encontremos estructuras, si estas no son un reflejo de la realidad. Dicho de otra forma: si Kant tiene razón con su sentencia de que la experiencia no puede enseñarnos nada sobre la naturaleza de las cosas, ¿cómo es posible que experimentemos un mundo extraordinariamente estable y confiable, en donde hay cosas duraderas, interrelaciones y reglas de causas y efectos, que nos brindan buenos servicios? [...] “Si el mundo que experimentamos y reconocemos es construido por nosotros mismos, entonces no es asombroso que nos parezca relativamente estable. Para entender esto con claridad debemos recordar el principio de la epistemología constructivista: el mundo construído es un mundo de la experiencia, formado por experiencias y que no pretende ser “verdadero” en el sentido de coincidencia con una realidad ontológica. [...] “La conciencia asimilante también puede construír órden y regularidad en un mundo completamente desordenado y caótico. La medida en que ésto ocurra depende más de los objetivos y de los puntos de partida que de los hechos del denominado “mundo real”. Sin embargo, en el marco de nuestra experiencia dominada por objetivos puntuales, tendemos a atribuír los obstáculos que se nos presentan a una mítica realidad en lugar de detenernos a observar nuestro modo de actuar. “Un albañil que trabaje solamente con ladrillos, tarde o temprano llegará a la conclusión que todas las puertas y ventanas deben tener un arco que soporte la construcción superior. Si el albañil entonces cree haber descubierto una ley absoluta sobre el mundo, estará tan equivocado como estuvo equivocado Kant cuando creyó que toda la geometría debía ser euclidiana. Aquello que elijamos como piezas de construcción, sean ladrillos o elementos euclídicos, inevitablemente, define límites, que solo experimentamos desde “adentro”, desde la perspectiva de los ladrillos o desde la perspectiva euclidina. “Las barreras del mundo contra las cuales fracasan nuestros emprendimientos permanecen, para nosotros, siempre invisibles. “Todo lo que vivimos y experimentamos, conocemos y sabemos, está indefectiblemente construído con nuestras propias piezas y solo puede explicarse desde nuestra propia forma de construirlo” (2) Fuente: http://www.jupixweb.de/2009/11/05/constructivismo-radical Notas: 1. Heinz von Foerster, “Das Konstruieren einer Wirklichkeit” (en “Die erfundene Wirklichkeit”, editado por Paul Watzlawick, pág. 44) 2. Ernst von Glasersfeld, “Einführung in den radikalen Konstruktivismus” (op.cit. pag 25ss.)
El formateo del hombre Sobre la morfología de la sociedad que viene http://www.jupixweb.de/2010/06/09/el-formateo-del-hombre ¿Es Facebook un sustituto de la religión? ¿Qué podemos aprender de Google? ¿Cómo podemos superar la sobreexigencia mediática? Una entrevista con el sociólogo Dirk Baecker. - Sr Baecker: ¿Estamos sobreexigidos por las computadoras? - La sobreexigencia que padecemos ante la computadora es la misma que tenemos desde que comenzó la “Era eléctrica”. Dice Marshall McLuhan que la electricidad es instantaneidad; es intercambio de señales a nivel mundial y a la velocidad de la luz. Desde entonces que estamos conectados globalmente, pero seguimos sin saber de dónde sacar el espacio y el tiempo necesarios para traducir eso a una escala humana. - ¿La computadora no nos impone de algún modo esa instantaneidad? - La computadora y sus derivados (internet, intranet, bases de datos y redes informáticas) solo la usan. Pero al usarla, la ponen a nuestra disposición, aumentando así el problema. Por eso debemos observar a los pioneros (brokers pendientes de los últimos cables de noticias, médicos trabajando con computadoras de diagnóstico, soldados con equipamiento de alta tecnología), si queremos saber si seremos capaces de estar a la altura de esa sobreexigencia. Pero eso no es nuevo; la humanidad ha superado con un éxito considerable por lo menos tres sobreexigencias de similares dimensiones, como lo fueron la introducción del lenguaje, de la escritura y de la imprenta. No poseemos documentos de lo que implicó la introducción del lenguaje, pero desde la introducción de la escritura contamos con descripciones precisas de las sobreexigencias a las que nos enfrentaron las nuevas posibilidades mediáticas. Platón miró a Egipto y temió que la polis griega se burocratizara y que la comunicación humana se volviera fría y rígida, si empezaban a confiar en la escritura y en el apoyo mecánico a la memoria que representa. Sucedió todo lo contrario: con la introducción de la escritura, los griegos inventaron la filosofía; y en los albores de la modernidad, con la introducción de la imprenta, se inventó el mundo de los sentimientos. - ¿Entonces la sobreexigencia es de naturaleza social, no psíquica? - No, no, es solo una parte del fenómeno. La psique no permanece inmócule cuando la comunicación sucede, por un lado, a la inconmensurable velocidad de la luz y en donde, por el otro, existen máquinas que cuentan con enormes bases de datos y operan a velocidades que no comprendemos y que participan de esa comunicación a la que debemos ser capaces de hacer frente. Nadie hablaría de “multitasking” si no ejerciera una fascinación sin límites sobre nosotros. Nos encontramos ante posibilidades de comunicación frente a las cuales la psique y el cuerpo humanos deben adaptarse primero. Nuestros niños nos enseñan cómo. - Su hipótesis es que la computadora será el medio de difusión de la “próxima sociedad”, a cuyas puertas nos encontramos. ¿Qué caracterizará a esa sociedad próxima? - Según todo lo que podemos observar hasta ahora, esta sociedad adaptará sus estructuras sociales a redes heterogéneas, y su cultura al procesamiento de velocidad. Las redes heterogéneas vendrán a ocupar el lugar de los sistemas funcionales, más bien homogéneos, que conocemos de la sociedad moderna. Vamos a tener que vérnosla con la improbable formación de clusters, con raras combinaciones de historias, medios sociales, personas y organizaciones, con poses, que cruzarán la sociedad sin que sepamos de donde vienen ni hacia donde desaparecen. Nuestra cultura tendrá que despedirse cada vez más de la Razón de la Modernidad y, en su lugar, deberá aceptar una complejidad con la que deberá buscar el encuentro, pero sin poder esperar comprensión. - ¿Qué papel juegan Twitter, Facebook y cosas así? - Las redes sociales serán la forma de juego de la próxima sociedad. Ahí podemos probar lo que significa la comunicación en el medio de la red de computadoras; son tan importantes como los juegos de video. Aquí la comunicación, la interacción y la percepción se conectan de una forma nueva, se aprenden nuevos estados de ánimo y nuevas estructuras conceptuales. Aquí caemos en la cuenta, de una vez y para siempre, que la comunicación exige de los hombres no solo su atención espiritual, sino también su atención psíquica y física. En contacto con ese medio y con esos juegos, el Hombre es formateado, como ya pasó con la televisión. Él ya sabe hablar, leer y escribir , y ahora aprende a contar con una comunicación que hace uso del lenguaje, la escritura, la imágen, el video y el sonido por partes iguales. La cuestión que se plantea es: ¿Cómo lo logrará sin ser absorbido? ¿Cómo aprenderá a contar con la mentira, el engaño y la estafa y, al mismo tiempo, a usar las posibilidades de este medio? - Su colega Norbert Bolz lo describe como un “sustituto de la religión”, apto para la ceración de “Confianza en el mundo”. ¿Facebook es el nuevo catecismo? - Si por catecismo entendemos un medio por el cual se le enseña al Hombre la manera en la que ha de utilizar, en nuestro caso, la computadora: sí. Y al menos éste sería un catesismo escrito ya no por los padres de la iglesia, sino por los mismos usuarios, y por eso hay muchos observadores que reaccionan con tanta desconfianza ante lo que está pasando. Yo no creo que sea un sustituto de la religión; pero sí es un punto de partida para repensar nuestras expectativas ante la religión. Así como la religión tuvo que encontrar nuevos formatos ante el surgimiento del idioma, de la escritura y de la imprenta; pasando del espiritismo primitivo por el monoteísmo hasta llegar a convertirse en consuelo interior, ahora también tendrá que dar nuevas respuestas. Teilhard de Chardin y su alumno, Marshall McLuhan, creían que el futuro del cristianismo estaba en el Espíritu Santo, probablemente porque sea más rápido que el Padre y que el Hijo; el éxito mundial de movimientos espiritualistas les dan la razón. Facebook y otros no son un sustituto de la religión, pero sí son medios a los que la religión debe encontrar una respuesta. Por eso yo no los investigaría suponiendo que son solo una expresión de “confianza en el mundo”, sino también como medios de revisión de “desconfianza en el mundo”. ¿Qué contamos? ¿Qué callamos? ¿Comenzaremos, aquí también, a hablar en lenguas? - ¿Está de acuerdo con la siguiente frase de los autores norteamericanos Christakis y Flower?: “Si sé lo que están haciendo sus amigos, puedo predecir con bastante seguridad lo que Ud. hará en breve” - Creo que el éxito de la denominada “sociofísica” de los últimos años es sumamente interesante; que ha desarrollado una especie de epistemología de la comunicación, es decir, que observa procesos de contagio en el comportamiento de consumo, en el comportamiento de accionistas, en la propagación de ideologías políticas. Sin embargo, esa observación se olvida de la otra mitad de la sociología: la descripción de los mecanismos que han desarrollado las sociedades humanas para evitar el contagio. Cada proceso de diferenciación entre medios sociales, organizaciones o sistemas funcionales es un proceso que crea barreras, que procura que dentro del ámbito del comportamiento humano, diferenciarse sea por lo menos tan interesante como semejarse. Entonces, si sé lo que están haciendo sus amigos, lo único que sé es que Usted también hará algo; pero no sé si será lo mismo que están haciendo ellos o si será cualquier otra cosa. - Su antiguo profesor, Niklas Luhmann, dijo sobre la computadora es un aparato que modifica la relación entre la superficie y la profundidad: la superficie es una pantalla que apenas exita los sentidos humanos; y la profundidad es una máquina. Y eso crearía nuevas formas de comunicación, pero también nuevas formas de “impotencia”. ¿Estaba haciendo referencia a la pregunta que el publicista norteamericano Nicholas Carr planteó en uno de sus últimos ensayos: “Is Google making us stupid?“? - De ninguna manera. Luhmann estaba muy impresionado de que la pantalla sea la única interfaz capaz de conectarnos con la profundidad de la computadora y sus redes. Google is making us smart, pero solo teniendo en cuenta que recién desde que existe Google comenzamos a reflexionar sobre la inteligencia de redes y sus efectos, y que, también, recién desde que exite Google que nos damos cuenta que las distribuciones probabilísticas de la realidad se parecen menos a la curva de la distribución normal de Gauß y más a la Ley Potencial de Zipp. Sabemos que ignoramos los long tails de nuestras búsquedas en Google al examinar solo los primeros resultados, y que eso que ignoramos puede contener nichos y sorpresas muy interesantes. Y con el paso del tiempo hemos aprendido que los heavy tails, es decir, la concentración de probabilidades en los extremos de la distribución probabilística, nos muestran aquellas singularidades que dejan las mayores huellas en el mundo. - ¿Lo sabemos realmente? El humorista norteamericano Colbert tiene una rutina en donde se burla, en este contexto, de la “realidad”, en la cual por medio de Google, Wikipedia y Cía., cualquier idea puede comnvertirse en “realidad”, si encontramos la suficiente cantidad de personas que la aprueben como tal. - Los griegos y los romanos tenían a Diosa “Feme” (o “Fama” para los romanos), para advertirles sobre la rapidez y la facilidad con la que se difunden las habladurías y los rumores y cómo pueden convertirse así en realidad. No existe sociedad humana alguna en la que no resulte sumamente atractivo participar de un rumor que considere a su posibilidad tan seriemente como a la realidad misma. Así puede demostrarse la propia integración en la red y puede comprobarse la ingenuidad de los demás; y tambiérn se es parte de aquel proceso ambibalente, mediante el cual la sociedad se está autocuestionando permanentemente y al mismo tiempo, se autoinmuniza ante la ingenuidad. Estudiamos el concepto de “realidad” precisamente porque no es fácil discernir lo real de lo irreal: es difícil. Y también la realidad es algo que se diferencia, pero ¿de qué? Y ¿quién nos garantiza que la diferenciación funcione? La comunicación por computadora no deja de ser comunicación, y ¿qué hay en ello de real o irreal? http://www.jupixweb.de/2010/06/09/el-formateo-del-hombre