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Usuario (México)
Museo Imperial de Guerra Daniel Libeskind es un arquitecto que ha generado su propia visión de la Arquitectura, su particular comprensión de la obra, el contexto, el presente y la historia. En base a esto es que busca en cada obra que realiza sumar una idea, una nueva visión. El arquitecto polaco – estadounidense plasmó, en un solo edificio, el horror de la guerra y la causa pacifista. Casi una pieza escultórica, el Museo Imperial de Guerra de Manchester sigue la línea de los últimos museos del mundo, donde la imagen del edificio es más importante que los objetos de exposición. Este edificio expresa la visión del mundo de Libeskind, que se destaca por el elaborado simbolismo de sus obras. Tanto en sus exteriores como en sus interiores, todo el conjunto produce una imagen perturbadora, de ruptura. Por su expresividad formal y por su introducción en el contexto, el Museo es un fuerte símbolo urbano para la ciudad de Manchester Su forma se compone de enormes planos curvos intersectados, que marcan una morfología casi desordenada. Claro es, que no llegamos a diseñar esta obra colocando planos al azar, lo que se puede intuir es que todos los planos poseen una curvatura con igual radio, manteniendo una relación entre todos a pesar de poseer formas muy diferentes. Esta obra plantea una alegoría; sin embargo para el espectador de la obra es imposible reconocerla, esto se debe a que sólo quien conozca el código que genera la obra va a comprender su mensaje. La codificación del mensaje es mostrada por el arquitecto Daniel Libeskind en una memoria de la obra, en ella muestra el proceso compositivo de la morfología del museo. Se relaciona con la división del esferoide terráqueo en zonas de conflicto para luego componer con cada cáscara una nueva forma que genere los espacios del museo imperial de la guerra. Claramente existe una alegoría puesto que la forma del museo se genera a partir de la detección de las zonas de conflicto en el mundo para luego reconciliarlas de una nueva manera, digamos que los conflictos armados en el mundo en el momento de la creación del museo de la guerra se congelan en zonas para componer este espacio arquitectónico, casi como un recordatorio de un estado de conflicto plasmado en la arquitectura. La generación de una alegoría a los conflictos armados en el mundo no es otra cosa que la utilización de un código fuera de la arquitectura, una alegoría que cuenta un hecho, que habla, se comunica.