joseperuco
Usuario (Argentina)
En algún lugar de la India. Una fila de piezas de artillería en posición. Atado a la boca de cada una de ellas hay un hombre. En primer plano de la fotografía, un oficial británico levanta la espada y va a dar orden de disparar. No disponemos de imágenes del efecto de los disparos, pero hasta la más obtusa de las imaginaciones podrá 'ver' cabezas y troncos dispersos por el campo de tiro, restos sanguinolentos, vísceras, miembros amputados. Los hombres eran rebeldes. En algún lugar de Angola. Dos soldados portugueses levantan por los brazos a un negro que quizá no esté muerto, otro soldado empuña un machete y se prepara para separar la cabeza del cuerpo. Esta es la primera fotografía. En la segunda, esta vez hay una segunda fotografía, la cabeza ya ha sido cortada, está clavada en un palo, y los soldados se ríen. El negro era un guerrillero. En algún lugar de Israel. Mientras algunos soldados israelíes inmovilizan a un palestino, otro militar le parte a martillazos los huesos de la mano derecha. El palestino había tirado piedras. Estados Unidos de América del Norte, ciudad de Nueva York. Dos aviones comerciales norteamericanos, secuestrados por terroristas relacionados con el integrismo islámico, se lanzan contra las torres del World Trade Center y las derriban. Por el mismo procedimiento un tercer avión causa daños enormes en el edificio del Pentágono, sede del poder bélico de Estados Unidos. Los muertos, enterrados entre los escombros, reducidos a migajas, volatilizados, se cuentan por millares. Las fotografías de India, de Angola y de Israel nos lanzan el horror a la cara, las víctimas se nos muestran en el mismo momento de la tortura, de la agónica expectativa, de la muerte abyecta. En Nueva York, todo pareció irreal al principio, un episodio repetido y sin novedad de una catástrofe cinematográfica más, realmente arrebatadora por el grado de ilusión conseguido por el técnico de efectos especiales, pero limpio de estertores, de chorros de sangre, de carnes aplastadas, de huesos triturados, de mierda. El horror, escondido como un animal inmundo, esperó a que saliésemos de la estupefacción para saltarnos a la garganta. El horror dijo por primera vez 'aquí estoy' cuando aquellas personas se lanzaron al vacío como si acabasen de escoger una muerte que fuese suya. Ahora, el horror aparecerá a cada instante al remover una piedra, un trozo de pared, una chapa de aluminio retorcida, y será una cabeza irreconocible, un brazo, una pierna, un abdomen deshecho, un tórax aplastado. Pero hasta esto mismo es repetitivo y monótono, en cierto modo ya conocido por las imágenes que nos llegaron de aquella Ruanda-de-un-millón-de-muertos, de aquel Vietnam cocido a napalm, de aquellas ejecuciones en estadios llenos de gente, de aquellos linchamientos y apaleamientos, de aquellos soldados iraquíes sepultados vivos bajo toneladas de arena, de aquellas bombas atómicas que arrasaron y calcinaron Hiroshima y Nagasaki, de aquellos crematorios nazis vomitando cenizas, de aquellos camiones para retirar cadáveres como si se tratase de basura. Siempre tendremos que morir de algo, pero ya se ha perdido la cuenta de los seres humanos muertos de las peores maneras que los humanos han sido capaces de inventar. Una de ellas, la más criminal, la más absurda, la que más ofende a la simple razón, es aquella que, desde el principio de los tiempos y de las civilizaciones, manda matar en nombre de Dios. Ya se ha dicho que las religiones, todas ellas, sin excepción, nunca han servido para aproximar y congraciar a los hombres; que, por el contrario, han sido y siguen siendo causa de sufrimientos inenarrables, de matanzas, de monstruosas violencias físicas y espirituales que constituyen uno de los más tenebrosos capítulos de la miserable historia humana. Al menos en señal de respeto por la vida, deberíamos tener el valor de proclamar en todas las circunstancias esta verdad evidente y demostrable, pero la mayoría de los creyentes de cualquier religión no sólo fingen ignorarlo, sino que se yerguen iracundos e intolerantes contra aquellos para quienes Dios no es más que un nombre, nada más que un nombre, el nombre que, por miedo a morir, le pusimos un día y que vendría a dificultar nuestro paso a una humanización real. A cambio nos prometía paraísos y nos amenazaba con infiernos, tan falsos los unos como los otros, insultos descarados a una inteligencia y a un sentido común que tanto trabajo nos costó conseguir. Dice Nietzsche que todo estaría permitido si Dios no existiese, y yo respondo que precisamente por causa y en nombre de Dios es por lo que se ha permitido y justificado todo, principalmente lo peor, principalmente lo más horrendo y cruel. Durante siglos, la Inquisición fue, también, como hoy los talibán, una organización terrorista dedicada a interpretar perversamente textos sagrados que deberían merecer el respeto de quien en ellos decía creer, un monstruoso connubio pactado entre la Religión y el Estado contra la libertad de conciencia y contra el más humano de los derechos: el derecho a decir no, el derecho a la herejía, el derecho a escoger otra cosa, que sólo eso es lo que la palabra herejía significa. Y, con todo, Dios es inocente. Inocente como algo que no existe, que no ha existido ni existirá nunca, inocente de haber creado un universo entero para colocar en él seres capaces de cometer los mayores crímenes para luego justificarlos diciendo que son celebraciones de su poder y de su gloria, mientras los muertos se van acumulando, estos de las torres gemelas de Nueva York, y todos los demás que, en nombre de un Dios convertido en asesino por la voluntad y por la acción de los hombres, han cubierto e insisten en cubrir de terror y sangre las páginas de la Historia. Los dioses, pienso yo, sólo existen en el cerebro humano, prosperan o se deterioran dentro del mismo universo que los ha inventado, pero el `factor Dios´, ese, está presente en la vida como si efectivamente fuese dueño y señor de ella. No es un dios, sino el `factor Dios´ el que se exhibe en los billetes de dólar y se muestra en los carteles que piden para América (la de Estados Unidos, no la otra...) la bendición divina. Y fue en el `factor Dios´ en lo que se transformó el dios islámico que lanzó contra las torres del World Trade Center los aviones de la revuelta contra los desprecios y de la venganza contra las humillaciones. Se dirá que un dios se dedicó a sembrar vientos y que otro dios responde ahora con tempestades. Es posible, y quizá sea cierto. Pero no han sido ellos, pobres dioses sin culpa, ha sido el `factor Dios´, ese que es terriblemente igual en todos los seres humanos donde quiera que estén y sea cual sea la religión que profesen, ese que ha intoxicado el pensamiento y abierto las puertas a las intolerancias más sórdidas, ese que no respeta sino aquello en lo que manda creer, el que después de presumir de haber hecho de la bestia un hombre acabó por hacer del hombre una bestia. Al lector creyente (de cualquier creencia...) que haya conseguido soportar la repugnancia que probablemente le inspiren estas palabras, no le pido que se pase al ateísmo de quien las ha escrito. Simplemente le ruego que comprenda, con el sentimiento, si no puede ser con la razón, que, si hay Dios, hay un solo Dios, y que, en su relación con él, lo que menos importa es el nombre que le han enseñado a darle. Y que desconfíe del `factor Dios´. No le faltan enemigos al espíritu humano, mas ese es uno de los más pertinaces y corrosivos. Como ha quedado demostrado y desgraciadamente seguirá demostrándose. 18 septiembre 2001
Revista Crisis, 42, mayo 1986, pp. 64-69. Por Osvaldo Soriano John Pemberton tiene treinta y un años cuando la Guerra de Secesión termina. Se había batido a las órdenes del general Joe Wheeler en Georgia, y la derrota del Sur lo dejará en la miseria. Ex estudiante de farmacia, Pemberton es un apasionado de la alquimia en un tiempo en el que casi todo está por inventarse. En 1869, casado con Clifford Lewis, hastiado de la vida pueblerina de Columbus, decide instalarse en la capital del Estado, Atlanta. Pemberton es, sin saberlo quizás, un pionero americano. Un hombre que cree en el futuro de ese país que se extiende hacia el Oeste a cada disparo de fusil. Su pasión, en la época de los inventores, es la búsqueda de nuevos medicamentos para enfermedades vulgares. Falto de recursos, interesa en sus investigaciones a dos hombres de negocios, Wilson y Taylor. Por entonces no hacían falta demasiados argumentos para promover las inversiones: el farmacéutico había adquirido cierta celebridad con sus jarabes para la tos, sus pastillas para el hígado y sus lociones contra la caída del cabello, productos inútiles pero de excelente venta en los pueblos del lejano Oeste. Wilson y Taylor decidieron apostar al dudoso genio del entusiasta Pemberton, pero to-maron ciertas precauciones: una parte de la inversión serviría para abrir un drugstore y la otra para financiar la alquimia de Pemberton. Esa extraña conjunción -bar más laboratorio de investigaciones "científicas"-, iba a revelarse como una amalgama genial: por entonces, las bebidas sin alcohol comenzaban su desarrollo en los estados "calientes" del Sur. Limonadas y naranjadas conocidas desde la antigüedad, sufrieron la competencia de los más extravagantes brebajes de los cuales sólo el de Pemberton iba a sobrevivir. Remedio para melancólicos En la trastienda de su drugstore, el farmacéutico trabajará diecisiete años, desbordante de ambición y entusiasmo En 1880, para hacer frente al progreso, compra una "fuente de soda", colosal aparato de ocho metros de largo, que permite a la clientela elegir entre decenas de grifos por donde chorrean empalagosas bebidas multicolores. Los vecinos, sobre todo los chicos, se amontonan frente a los bares para saborear las pociones que cada alquimista inventa la noche anterior. Ninguna fruta, ninguna planta silvestre se salva de ser exprimida, diluida en agua, mezclada con jarabes de dudosa procedencia. Entusiasmado por las posibilidades del negocio, decepcionado quizá por su fracaso en el campo de la medicina, Pemberton decide retomar una vieja fórmula utilizada en Senegal y Cayena, conocida como The French Wine Coca, mezcla de vino y extracto de coca. Se propone lograr un jarabe tonificante, que alivie el dolor de cabeza, la melancolía de los viajeros y los efectos de la borrachera. Descarta el alcohol y se sumerge en una febril búsqueda de hierbas y frutas antes desdeñadas. Mezcla, agita, deja reposar, prepara un fuego de leña, calienta su brebaje en una vasija de cobre, le agrega azúcar, cafeína, hojas de coca, y el 8 de mayo de 1886 -hace exactamente un siglo-, descubre, sin saberlo todavía, lo que iba a ser el más gigantesco símbolo del capitalismo moderno: la Coca Cola. Si el punto de partida parece digno de José Arcadio Buendía, el desarrollo inmediato del producto entra en la leyenda. La historia oficial es edulcorada y tolerante, y la anécdota esconde no pocas inexactitudes. Las burbujas de la felicidad Pemberton creía haber fabricado una bebida distinta a las otras, pero nada más. En sus alambiques tenia un jarabe denso y meloso, repugnante, al que habla que diluir en una abundante cantidad de agua. Para venderlo, cuenta por toda la ciudad que se trata del mejor remedio jamás inventado para disipar la resaca del alcohol. Consigue, entonces, una vasta clientela que acude a su bar con la esperanza de borrar las brumas de una no-che de juerga. Una tarde, un forastero le proporcionará la clave para entrar en la historia. Tambaleante, llevado por el rumor público, el hombre entra al bar de Pemberton y pide un vaso "de esa cosa que usted fabrica para ayudar a los borrachos". Cansado de tanto ir y venir hasta la máquina. Pemberton sirve el jarabe mezclado con agua gaseosa. El foras-tero se toma tantos vasos que la botella se vacía y el farmacéutico le llena el siguiente con agua de la canilla, como lo hacía siempre. El borracho escupe y exclama: "¿Y las burbujas? ¿Dónde están las burbujas? ¡Sin las burbujas esta porquería es intomable!" Pemberton había pasado, de pronto, del jarabe "curativo" a la bebida por placer. El primero de enero de 1887, asociado a tres hombres de negocios de la ciudad -D. Doe, Frank M Robinson y Holland-, el inventor fundaba la Pemberton Chemical Company. Reunidos en el drugstore los flamantes asociados decidieron lanzarse a los negocios sin descuidar ningún detalle: el actual logotipo es copia fiel de la prolija caligrafía de Robinson, el primer contador de la empresa. El rojo y el blanco de la bandera norteamericana fueron, desde entonces, los colores que identificarían al producto. Pemberton utilizó, en los primeros tiempos, un sistema de venta hoy archidivulgado: el bono que permite tomar un segundo vaso “gratis”. También, por supuesto, la publicidad escrita: los diarios de Atlanta publicaban, ya en 1886, este aviso a una columna: "Coca-Cola, deliciosa-refrescante", slogan que aún sigue utilizándose en muchos países del mundo. Sin embargo, el negocio es un fracaso. En el primer año, la compañía vende sólo 112 litros, que dejan un balance de 50 dólares de activo y 46 de pasivo. Al borde de la quiebra, obligado a otra actividad para mantener a su familia, Pemberton vende un tercio de sus acciones a Georges Lownes en 1.200 dólares. Este a su vez, cederá su parte a Woolfolk Walker, un ex empleado del inventor en la misma suma. Pero Walker no tiene el dinero necesario para desarrollar el negocio y vende a su turno dos partes a Joseph Jacobs y Asa Candler. Ambicioso, Candler va a convertirse en el verdadero motor de la empresa. Por 550 dó-lares compra a Pemberton la última parte del negocio que el creador, agonizante, le ofre-ce; Walker, sin dinero, y Jacobs, sin visión, le venden a su vez las acciones. El 22 de abril de 1891 Asa G. Candler es el solo propietario, el único en conocer el secreto de la fórmula que Pemberton le ha confiado antes de morir. Este hombre, constructor de la primera gran época de Coca Cola ha llegado a Atlanta en 1873 a hacer fortuna. La expansión que sigue a la Guerra Civil y el casamiento con una generosa heredera lo transforman en propietario de tres laboratorios farmacéuticos y un stock de droguería considerable. Un incendio feliz -hecho omitido, claro, en la historia oficial- lo ha convertido en fuerte acreedor de una compañía de seguros y sus negocios valen cien mil dólares. La botella de un tal Edwards En 1890, Candler decide abandonar la droguería y los productos farmacéuticos a cambio de cincuenta mil dólares, y dedicarse por entero a Coca Cola. Sus biógrafos lo definen como "hombre de olfato". La primera medida que toma en la casi inexistente compañía es reincorporar a Frank Robinson. ex contador de Pemberton y creador de la caligrafía que identifica a la bebida en todo Atlanta. Ambicioso, autoritario, avaro, Candler hará trabajar para él a toda la familia de diez hermanos. El 29 de enero de 1892 funda la sociedad que hoy se conoce como The Coca-Cola Company. Luego de la fórmula, las burbujas, la caligrafía identificatoria, Coca Cola es el producto más conocido de la ciudad de Atlanta, es decir, un negocio regional en la época del gran desarrollo de los transportes y las comunicaciones. Sin embargo, la manipulación de la jalea básica por los dueños de bares y de máquinas para servir bebida, conspira contra la idea de un producto "irresistible"; ninguna regla rige hasta entonces para las proporciones de materia y de agua gasificada. Candler intenta hacer respetar su brebaje limitando la venta -a cinco centavos el vaso- a las fuentes de soda, es decir, restringiendo el negocio. Son dos abogados de Chattanooga, Tennessee, quienes llevarán la Coca Cola a todo el país. Benjamin F. Thomas y Joseph Brown Whitehead han gustado la bebida en Atlanta y están convencidos de que la empresa es una mina de oro. En una entrevista con Candler le proponen adquirir los derechos exclusivos para embotellar la bebida. Candler podría así multiplicar por miles la venta del producto básico y ellos instalar plantas embotelladoras en todos los estados del país. El propietario acepta y el contrato se firma, simbólicamente, por la suma de un dólar. Otra sociedad nace en 1899: la Coca Cola Bottling Company, que instala fábricas en Chattanooga y Atlanta. Sin embargo, los abogados advierten enseguida que la inversión industrial es un paso en falso: máquinas, obreros, transportes, son un estorbo. La decisión más drástica no tarda en llegar: su sola tarea consistirá, en adelante, en revender la jalea de Candler a pequeños embotelladores de todas las regiones del país. En 1904 Whitehead y Thomas han firmado contrato con 80 plantas de toda la Unión prohibiéndoles expresamente adquirir la materia prima a Candler. Ese año las ventas de la jalea pasan a tres millones seiscientos mil litros. Los primeros años del siglo veinte ven convertirse la marca de Pemberton en la gaseosa más popular de los Estados Unidos. Los dos abogados, y con ellos Candler, son inmensamente ricos. Pero la panacea se ve amenazada muy pronto. El éxito de la bebida, que sale de las ciudades a conquistar el campo, se basa en una estructura endeble: la sonora musicalidad de su nombre, la grafía inconfundible, el color, la botella, van a ser rápidamente imitados. Como la ley impide registrar nombres propios de la naturaleza, los patrones del boom verán crecer una competencia salvaje: Takola Ring, Coca Congo, Coca Sola, Coca Kola, Nova. Un bebedor apurado no repara en diferencias de gusto -evidentes- entre una y otra. Las botellas son idénticas, el logotipo, el mismo. Pero Thomas y sus socios asestarán el golpe definitivo a sus competidores en un arranque de genio comercial: hay que fabricar un modelo de envase capaz de ser reconocido en la oscuridad con los ojos vendados, más aún, un solo trozo de la botella debe ser suficiente para identificarla. En 1913 la empresa crea una beca de estudios consagrada a la realización del prototipo. Alexander Samuelson, ejecutivo de la Root Glass Company de Indiana, encarga a un oscuro dibujante, "un tal Edwards" según la historia oficial, el diseño del envase. Edwards, un intelectual, extrae de la Enciclopedia Británica un diseño de la nuez de coca, la estiliza, le da una base de apoyo y en la maqueta le hace agregar ranuras verticales sobre la parte bombé, para dar la idea de una mujer vestida con ropa ligera (de aquella época, claro). El proyecto es rápidamente aprobado por la compañía. Root -que no es tonto- acude a la administración americana, que se niega a aceptar diseños de simples botellas como marca registrada, y hace inscribir la maqueta como objeto de arte. Gracias a esta idea, la Coca Cola deberá pagarle en adelante y durante catorce años, cincuenta centavos en carácter de royalties por cada docena de botellas producida. En pocos años. G.S. Root se convierte en el hombre más rico de toda Indiana. Pero el diseño del ignoto dibujante -el "tal Edwards"- hará también la fortuna monumental de la compañía. Libre de competidores, elude la ley "Anti-Trusts" de Theodore Roosevelt gracias a su sistema "piramidal" de comercialización (Candler, productor, en la cúspide, la compañía distribuidora en el centro y los embotelladores -centenares-, en la base); más aún: el presidente de los Estados Unidos presentará a la empresa como ejemplo de honestidad". En 1914, cada acción de Coca Cola cuyo valor de emisión había sido de cien dólares, se cotizaba a diecisiete mil. En 1916, Candler se retira detrás de Frank Robinson, el único testigo viviente de la invención del producto, la "mascota" de la compañía. Serán los hijos de Candler quienes tomen la dirección de la empresa, pero sólo para conducirla a través de la economía de restricción de la Gran Guerra. En septiembre de 1919 la familia decide vender. Se trata de la más enorme transacción de la historia de la industria norteamericana en cifras comparativas: veinticinco millones de dólares. Tres bancos se unen para el negocio Trust Company of Georgia, Chase National y Guarantee Trust Company de Nueva York. Va a comenzar una nueva etapa en la historia de Coca Cola. Nadie recuerda ya a Pemberton, el viejo alquimista. La ley seca El primero de enero de 1920 toda bebida que contuviera más de uno por ciento de alcohol fue prohibida por la ley. Comienza el reino de Al Capone y de la Coca Cola. Sin embargo, la empresa estuvo a punto de desmoronarse. "El más grave error cometido por Coca Cola en toda su historia -dice la versión oficial- fue confiar la dirección de la compañía a Samuel Dobbs Candler". Sobrino del gran timonel, Samuel era un buen vendedor y un pésimo comprador: en 1919. pocos días antes del derrumbe del precio del azúcar, acumula cuanta tonelada encuentra a mano. Un negocio lamentable que. en dos años, hará caer el beneficio de la compañía de treinta y dos millones de dólares a veintiuno. Esta debacle instaló el terror entre los banqueros que veían desmoronarse la mina de oro. En 1923 el mayor accionista de Coca Cola. Robert Woodruff. del Trust Company of Georgia, toma el mando. A los 33 años, es un ejecutivo consumado, banquero por familia; las fotografías que se conservan de quien sería el "héroe" de Coca Cola, "Mister Coke", muestran un ligero parecido físico con otro mimado de la burguesía de entonces: Francis Scott Fitzgerald. Woodruff toma una decisión de rigor: mejorar la calidad del producto vendido al menudeo en las máquinas a presión. Paralelamente, desarrolla la venta de la botella con una monumental campaña publicitaria destinada a identificar Coca Cola con los jóvenes, con la alegría de estar vivo "en el país más próspero del planeta". Fue Woodruff quien impuso también un estilo a la empresa: no fabricar jamás otro producto, no fusionarla nunca a otros negocios. Su ofensiva a favor de la prohibición del alcohol da rápidos resultados: en 1928 la venta de botellas aumenta un 65 por ciento. Al mismo tiempo crea el servicio de exportaciones con la idea de concentrar el jarabe para transportarlo a bajo costo, también rechaza todo intento de modernización en el aspecto: según él la escritura del contador Robinson y la botella patentada por Root eran -y hoy está visto que no se equivocaba- la base del éxito. Además. Woodruff sostuvo una premisa jamás abandonada: el producto debía ser idéntico en cualquier parte del mundo donde se lo fabricara. Un americano de visita en Oriente o un italiano en México, no debería notar la más mínima diferencia en el gusto ni en la presentación. Así como ningún Marlboro, ningún Camel, ningún Old Smuggler ningún Buitoni, ningún Ford son gemelos en dos fábricas diferentes, Coca Cola debería ser siempre idéntica a sí misma cualquiera fuera el sabor original del agua que los concesionarios utilizaran para diluir el concentrado Pero la fama mundial de la bebida ha sido impulsada, ante todo por la publicidad. Desde 1906 Archie Loney Lee, de la Darcy Advertising se ocupó de la tarea de transmitir la imagen refrescante y joven. La historia oficial admite que "un noventa por ciento del éxito se debe a la colaboración de Lee" y agrega, "es imposible saber si Coca Cola constituye el producto ideal para la publicidad o si la publicidad es el mejor medio para vender Coca Cola" Hasta entonces, la bebida se consumía en verano. Lee decide que los americanos deben tomarla todo el año. Su primer cartel publicitario presenta una hermosa muchacha esquiando en una montana nevada: en el camino la espera una botella de Coca. "La sed no tiene estación", decía el anuncio. Fue un éxito. Pero es recién el primer domingo de febrero de 1929,poco antes de la crisis, que Lee lanza en el Saturday Evening Post el slogan que, por su eficacia, revolucionaría la venta de Coca Cola y la base misma de la publicidad: La pausa que refresca. El frente de guerra En 1939 Woodruff abandona oficialmente su puesto, pero no su reino. Coca Cola ha atravesado la Gran Depresión sin mella, creciendo aun luego de la vuelta del alcohol en 1933. Su estructura empresaria ha hecho recaer sobre los embotelladores el costo de las luchas obreras de la década del treinta cada vez que alguien debe limitar sus gastos y hacer frente a las huelgas son los concesionarios quienes pagan: un solo paso en falso, una sola caída en las ventas y el permiso pasará a manos del competidor. Con la guerra Coca Cola entrará allí donde las tropas norteamericanas vayan. La noche del 7 al 8 de diciembre de 1941, cuando los japoneses bombardean Pearl Harbor, Woodruff se instala en su despacho y decide, antes que Franklin Roosevelt, que su empresa entraría en guerra. Primera disposición: conquistar un mercado que estaría al abrigo de la carnicería y, más aún, sacaría provecho de la debacle europea: América Latina. En 1942. Coca Cola instala su primera embotelladora de la Argentina. El éxito supera todas las previsiones: a comienzos de los años setenta Buenos Aires se convierte en la primera consumidora del mundo, superando a Nueva York, lo que obliga a instalar aquí las máquinas más modernas Hacia 1974. ni siquiera las nuevas plantas consiguen abastecer a la ciudad y en enero y febrero el producto escasea en los almacenes, lo que permite a su competidora Pepsi Cola, avanzar sobre una parte del mercado. La otra cara de la estrategia consistió, según palabras de Woodruff, en "estar en el frente y no en la retaguardia de la guerra”. Según él, Coca Cola debería convertirse en un emblema patriótico "dispuesto a sostener la moral de las tropas". La dirección de la empresa decide que todo soldado norteamericano deberá poder comprar su botellita de Coke por cinco centavos "dondequiera que sea. nos cueste lo que nos cueste" porque ese trago "deberá evocar en su corazón ese «algo» que le recordará su país lejano". Más aún "Coca Cola será en adelante la recompensa del combatiente, su nostalgia de la vida civil". Más simple imposible: la guerra fue, para la corporación, la más vasta empresa publicita-ria jamás emprendida. Woodruff envía a todos los frentes los hombres que serían allí conocidos como captains-Cola. Su misión consistía en hacer lo necesario para que las embotelladoras volantes proporcionaran la misma calidad, el mismo gusto, el trago "que su novia o su madre estarían bebiendo en este mismo momento en América". Toda la técnica fue aplicada a una estrategia de guerra. No sólo eso: fueron creados recipientes especiales para que las botellas pudieran viajar en tanques, aviones, jeeps, camiones, sin romperse. El 29 de junio de 1943, el general Dwight Eisenhower, comandante supremo de los ejércitos aliados, envía un telegrama a la sede de la empresa en Atlanta: solicita el urgente envío al frente de África del Norte de tres millones de unidades, y la implantación de diez embotelladoras para cubrir la campa-ña del desierto. Desde comienzos de la guerra toda la publicidad en el territorio de los Estados Unidos fue representada por soldados, "esos muchachos que están dando su vida por la de-mocracia". En julio de 1944 la fábrica de Atlanta pasa sus primeros cinco mil millones de litros de venta; en 1948, el presupuesto para la publicidad alcanza veinte millones de dólares, cifra impensable para cualquier otra empresa. Por supuesto, las embotelladoras instaladas en los frentes de guerra se convertirían en la avanzada para la implantación definitiva en Europa, África y Asia. Aun los países más celosos de su tradición, como Francia, sucumbieron. En cambio Portugal, bajo la dicta-dura de Salazar, impidió la venta durante años y en 1976 la compañía cesó sus operaciones en la India (un mercado de seiscientos millones de habitantes) porque las autoridades querían conocer el contenido exacto de la fórmula. La sombra de Pepsi Coca Cola no ha estado sola nunca. En 1939 más de setenta imitaciones le disputaban el mercado norteamericano sin gran éxito. Luego de la creación de la magnífica botella, la competencia no había sido para la empresa una preocupación esencial. Pero, al fin en 1949, un rival sacudió al coloso de Atlanta: Pepsi Cola. Si bien Pepsi ha basado una gran parte de su publicidad en "la novedad", en la "juventud", en lo "pop", frente al sabor "envejecido" de Coke, la verdad es otra. La Pepsi nació en 1898 en Carolina del Norte. No hay demasiada información sobre su origen, pero la leyenda cuenta que un empleado de Pemberton huyó con la fórmula en el primer caso de espionaje industrial del mundo. Un simple paladeo de las dos bebidas rinde inmediata cuenta de la falsedad de la afirmación: Pepsi es otro producto en sí mismo. Un sabor cercano, es cierto, menos despreciable que Bidú o las abominables colas italianas, y menos detestable que la imitación intentada en Cuba a instancias del Che que reconocería luego su rotundo fracaso. Hasta entonces, Pepsi ha aprovechado (sin inquietar al gigante) los huecos creados en el mercado norteamericano por el "esfuerzo de guerra” de Coca Cola. Su campaña Dos veces más por cinco centavos (es decir, mitad de precio), le había dado cierto renombre y Woodruff. el patrón de Atlanta, sostenía que la enclenque vida de Pepsi era saludable para su criatura, pues cubría la franja de la competencia obligada para cada líder, pero sin inquietarlo. Terminada la guerra, las acciones de Pepsi caen vertiginosamente y nadie en los medios empresarios, apuesta por su supervivencia Coca Cola se prepara para consolidar el prestigio ganado durante su paseo por los frentes de combate y Woodruff piensa, incluso, en comprar Pepsi para mantener la competencia "que hace brillar más alto el prestigio de nuestra empresa". Su propio código de principios (jamás fabricar otro producto, jamás fusionar otra empresa) se lo impide, o al menos así lo quiere la mitología. No queda sino esperar la desaparición del amado competidor. Pero de pronto, Alfred Steel, vicepresidente de la corporación (maldecido desde ese momento en todas las his-torias oficiales) cae en desgracia a los ojos de su patrón y como corolario de su derrumbe organiza una fiesta gigante con el propósito de relanzar la venta de la bebida en Estados Unidos. La anécdota dice que ese día, en medio del solemne discurso de Woodruff. los parlantes dejan de funcionar y el zar de la compañía no puede terminar su alocución, por lo que Steel se encuentra de inmediato con los pies en la calle. Lo cierto es que Steel va derecho a Pepsi, ocupa el cargo de presidente y arrastra con él a quince ejecutivos del líder. El equipo de recién llegados va a revolucionar el estilo de trabajo en Carolina del Norte. Primera decisión: dar a Pepsi imagen de bebida nueva. Luego de cuidadosas encuestas, Steel decide "personalizar" su producto, dirigirlo a la clase media, puesto que Coca Cola trabaja un vago espectro definido como "todos los americanos". Pepsi crea su propia botella y lanza una campaña inteligente, agresiva su publicidad insiste en que Coca Cola está repleta de azúcar y eso hace mal a la salud; machaca al rival con la muletilla rica en calorías hasta que el publico responde y el gigante acusa el golpe. Inmediatamente juega su carta mayor; crea la botella familiar que permite un mejor almacenamiento en la heladera y es más barata. Para colmo, Coca Cola pierde, en 1954, a su mejor publicitario. Archie Lee, quien elige el peor momento para morir. El contraataque de la empresa es desastroso; la propaganda improvisada deja cada vez más espacio a Pepsi y recién a partir de 1954, la agencia Mc Cann Erickson toma las riendas para iniciar la recuperación. La botella familiar de Coca Cola ya está en el mercado y a ella seguirá -en algunos países de gran consumo, como la Argentina- la super familiar. Mc Cann Erickson definirá el público de su cliente -siempre los jóvenes- y rápidamente apelará a los ídolos de la música de moda. Llegan, salvadores, el rock y el twist, Elvis Presley, Tom Jones, Ray Charles. Petula Clark, Nancy Sinatra, los ídolos que grabarán los yigles de Coca Cola. Nace otro slogan célebre: Todo va mejor, blasfemado por las izquierdas de todo el mundo. Todo va mejor, entonces; Pepsi se ha salvado y Coca Cola reencuentra, de lejos, su liderazgo. La guerra de Vietnam ruge, los símbolos norteamericanos empiezan a arder en el mundo entero. La contestación, la rebelión, el combate de los años sesenta hacen estallar cuanto evoque al imperialismo. Coca Cola pierde Cuba, pero luego gana Polonia, Checoslovaquia y otros países del bloque socialista. Allí donde otras empresas se dan la cabeza contra la pared, la bebida de Atlanta se instala. Su insignia blanca sobre fondo rojo no sólo evoca la bandera de los Estados Unidos: la reemplaza. Para Jean Luc Godard, su generación es la de "los hijos de Marx y Coca Cola". Según los sociólogos de la compañía, la identificación entre la política norteamericana y la bebida en el Tercer Mundo es "una pesada carga, pues si la política americana fracasa, es Coca Cola quien paga los platos rotos". La mejor ilustración, insisten, es la prohibición de la bebida en los países árabes luego de su implantación en Israel. La cosecha de la vergüenza En 1955, la empresa decide abandonar su política de "un solo producto, no a la fusión". Coca Cola compra a diestra y siniestra. Hoy es la primera plantadora de frutas del mundo (872 000 acres de tierra en Florida); propietaria de un quinto de la producción mundial de café, de cuatro grandes grupos viñateros norteamericanos. En total, 250 productos esconden detrás de sus marcas la de Coca Cola. En sus últimos días Woodruff, el viejo zar. fue dueño de una fortuna incalculable y los medios de negocios decían que "puede gastar 75 dólares por minuto sin que su fortuna disminuya un centavo". Su sucesor, Jean Paul Austln. será protagonista de uno de los más importantes es-cándalos provocados por la "ampliación comercial'. En 1960, la compañía adquiere Minute Maid, una plantación frutera de Florida que emplea sólo trabajadores golondrina es decir mexicanos. colombianos, inmigrantes cubanos y otros latinos encandilados por "el sueño americano". Las condiciones de trabajo en la plantación, a pocos kilómetros de los lujosos balnearios, eran tales que la cadena de televisión NBC decide en 1970 emitir un reportaje titulado La cosecha de la vergüenza. El golpe de la NBC animó a los diarios a lanzar una denuncia sobre las condiciones de trabajo en el grupo Coca Cola. Curiosamente, dos años más tarde, la NBC emitió un segundo reportaje comprobando que todo iba mejor la compañía había creado una fundación, la Agricultural and Labor Inc. encargada de lanzar un programa de "ayuda a los trabajadores". Imposible saber cómo se concretaría la "asistencia" a cosecheros que, la mayoría sin permiso de residencia en los Estados Unidos, trabajan unos meses para luego desplazarse hacia el Oeste. La fórmula del éxito Los rumores -alentados por la propia empresa-, dicen que sólo tres personas conocen la fórmula mágica. Según la leyenda, los tres hombres viven en ciudades diferentes, jamás viajan en un mismo avión, ni asisten juntos a las reuniones de directorio. Otros murmuran, en fin, que ni siquiera se conocen entre ellos. Se trata de un atractivo e inverificable cuento de hadas. Sea como fuere, en la fábrica madre de Atlanta, los empleados suelen garabatear en las paredes complejos jeroglíficos que pretenden aclarar el misterio, pero esas ecuaciones rara vez coinciden entre sí. En abril de 1979, la revista de la asociación de consumidores de Bélgica, Test-Achats analizó cuidadosamente el contenido de la Coca Cola. Este es el resultado obtenido sobre una botella de un litro: • 2.42% de ácidos utilizados también en otras bebidas refrescantes. • Presencia activa de ácido fosfórico. • 70% de cafeína. • Presencia de colorante en forma de amoníaco acaramelado. • 96 gramos de azúcar. Conclusión: el ácido fosfórico impide la correcta absorción -sobre todo en los niños-, del calcio indispensable para el organismo. El azúcar, necesario para cubrir el sabor de los ácidos en la mezcla, favorece la obesidad y la hiperglucemia. No obstante, no se halló presencia de sacarina y la bebida es, desde el punto de vista bacteriológico, irreprocha-ble. En una palabra, si los jugos naturales son preferibles a la Coca Cola, hay que admitir que en cualquier otra bebida envasada se encuentran venenos más poderosos que en la inventada hace un siglo por John Pemberton. Pero ninguna de las cifras obtenidas por los belgas revela, sin embargo, la clave del éxito. Es posible que la verdadera fórmula se encuentre, como han dicho sus creadores y detractores, en el diseño de la botella, en la publicidad, y en el logotipo inconfundible también en la leyenda que envuelve a todo producto fundador y a los veinte millones de carteles luminosos repartidos por todo el planeta, algunos de ellos inseparables del pai-saje urbano, como en Píccadilly Circus, Les Champs Elysées o Corrientes y Avenida 9 de Julio, en Buenos Aires. Úselo y tírelo La íntima relación entre el éxito y la presentación parece haber creado algunos problemas a la Coca Cola. La incorporación de la lata obligó a la compañía a adecuar el logotipo a un envase atípico. El problema se acentuaría con la incorporación de la botella plástica descartable, a la que la empresa accedió luego de costosísimos estudios de mercado. Desde entonces, el símbolo rojo y blanco comenzó a ser estampado en blusas, toallas, manteles y en cuanto objeto de la vida cotidiana sea susceptible de ser visto por más de un par de ojos a la vez. Doble operación comercial: Coca Cola no sólo vende bebida, sino también su marca, su símbolo, por el que cobra fabulosos royalties. Ella fue la primera del mundo en hacerse pagar por autorizar la publicidad de su producto. Hasta las banderas de Estados Unidos e Inglaterra, tan utilizadas como decoración y ornamento, sufren el asedio de la Coca Cola. Sin embargo, pese al impacto del envase descartable, del "úselo y tírelo", la Coke pa-rece, según sus directores, preocupada por el daño que millones de botellas y latas abandonadas provocan en la naturaleza. De allí, explican, la conservación del sistema de consignas de envases de vidrio y, sobre todo, la adquisición de la compañía Aqua Chem -especializada en antipolución-, en 150 millones de dólares. La operación parece tener, no obstante, fines menos filantrópicos. Por un lado, los expertos en "imagen” de la corporación se alarman del aspecto "cadáver" de una botella de plástico tirada en la calle o perdida en la naturaleza; por otro, Aqua Chem trabaja en el sector de purificación del agua, lo que permitirá a Coca Cola suprimir miles de pequeñas empresas dedi-cadas al mismo trabajo con material y procedimientos vetustos y bajar sus costos, además de eludir impuestos inscribiendo su subsidiaria en el sector de la investigación científica. Por otra parte, Aqua Chem es, de por sí, un negocio redondo: nueve de cada diez barcos norteamericanos puestos en servicio desde 1968, están equipados con calderas y tubos de agua fabricados por la criatura filantrópica de Coca Cola. Los hijos y los primos En 1937 Max Keith, un vendedor de Coca Cola en Alemania, asciende a director de la empresa en el país que, dominado por los nazis, se apresta a desatar la segunda guerra mundial, Al final, cuando los aliados entran en Berlín, Keith es uno de esos industriales que poseen la fórmula del milagro asociada al Plan Marshall. En 1954 se convierte en director de Coca Cola para toda Europa, el Cercano Oriente y África del Norte. Un año más tarde convence a Woodruff de la necesidad de terminar con la política de "un solo producto”. Keith tenía experiencia y algo para vender: en 1939, cuando Coca Cola abandonó Alemania, el director de la compañía se lanzó a la búsqueda de un producto que la reemplazara. En el camino hacia la conquista del mundo Keith halló un búlgaro –Mr. Eshaya- que habla creado un amable refresco sin coca ni cola y le compró la fórmula. Así nació Fanta, bebida por excelencia del Tercer Reich. En 1946, Fanta, popularísima en Alemania, pasa a manos de la Coca Cola Export Corporation Con ella, la empresa de Atlanta lanzó un nuevo producto en los Estados Unidos durante 1960. El formidable éxito de la naranjada, que aprovechaba las cadenas de distribución y el aparato publicitario de su hermanastra, llevó a la compañía a intensificar el lanzamiento de otras marcas. Distan-ciada de Pepsi en la guerra por el mercado de bebidas a base de cola, la empresa decidió ganar otros sectores que pequeñas compañías estaban explotando. Varios meses de encuestas concluyeron con el perfil de la bebida ideal: ácida, burbujeante, liviana, capaz de mezclarse con todo tipo de bebidas alcohólicas Los laboratorios se pusieron a investigar y en tres meses pusieron a punto el producto deseado. Faltaba el nombre, y no era cuestión de dejarlo al azar: los especialistas solici-taban un apelativo corto, capaz de dejar ai público la posibilidad de rebautizarlo a su gusto. La compañía confió la tarea a una flamante computadora. El resultado: Sprite, que en inglés evoca vagamente la primavera (sprlng) y que puede traducirse por duende, travieso o diablillo. La botella del producto a base de limón no podía ser sino verde y evocar la frescura. El primer año se vendieron cincuenta millones de botellas de Sprite y al siguiente 65 millones que compensaron ampliamente el millón de dólares invertidos en la campaña de lanzamiento. La revolución del centenario Animados por el éxito de Fanta y Sprite los directivos de Coca Cola se volcaron a la explotación de un nuevo mercado de bebidas sin azúcar con Fresca y Tab. Pero fue recién en 1985, luego de años de estudios y tanteos de mercado, que la corporación se animó a empeñar su nombre en una bebida sin calorías: Coca Cola diet, que usa el mismo envase mediano de su hermana, pero con los colores invertidos. Voceros de la empresa anunciaron, el año pasado, que la actual fór-mula -más sofisticada que la de la sacarinada Tab-, es una transición hacia otra que podría aparecer en 1987 y que debería parecerse a la azucarada de tal manera que sólo un fino paladar pudiera notar la diferencia. De este modo, luego de aventajarla en el terreno de las bajas calorías, Coke estaba lista para atropellar a Pepsi en su propio feudo del "cuanto más dulce mejor". El 22 de abril de 1985 llega el escándalo. Coca Cola abandona inesperadamente en Estados Unidos su fórmula centenaria para poner mas azúcar en las botellas y complacer a los jóvenes entusiastas del pop, que parecían desplazarse hacia la competencia. Del 22,5 por ciento del mercado total de bebidas sin alcohol, había caído, en un año, al 21,8. Pepsi en cambio, avanzaba un 0,1 y esta inquietante señal sacudió al monstruo. Sin embargo, los expertos no tuvieron en cuenta que "las viejas generaciones habían identificado el sabor de la Coca Cola con la juventud perdida y con una América más simple y triunfal", tal como la propone Ronald Reagan. Un posterior estudio de psicólogos y sociólogos concluyó que, en un país que cambia vertiginosamente, el gusto inalterable de la Coca Cola es uno de los pocos valores estables a los que aferrarse. De inmediato Gay Mullins, un fanático hasta entonces anónimo, llamó a los consumidores a formar la Old Coke Drinkers, una asociación de lucha por la defensa del antiguo sabor. Su lema Devuélvannos la vieja Coca Cola recorrió todos los estados de la Unión. Mulllins usó una doble estrategia: por un lado se presentó ante los tribunales de justicia para exigir que la empresa hiciera publica la fórmula que acababa de archivar. Por otra parte, hacía saber que un grupo de "disidentes del directorio le había comunicado la mítica ecuación y como no podía vivir sin su bebida, él mismo estaba dispuesto a fabricarla si la compañía la abandonaba. Según el jefe de los nostálgicos, el producto había pasado a integrar el "patrimonio cul-tural del pueblo norteamericano” y ni sus propios dueños tenían derecho a enterrarla de un día para el otro. Así el 11 de julio (apenas tres meses después de iniciado el escánda-lo) la corporación decidió devolver al público su bendita bebida con el titulo de Coca Cola Classic y ponerla en los supermercados junto a la flamante New Coke. En realidad las ventas de la nueva versión no fueron muy alentadoras y en círculos de Wall Street podía escucharse, a fines de diciembre pasado, una explicación más osada sobre la extraña voltereta. Según los medios financieros, la corporación habría montado la más osada y genial maniobra publicitaria de toda su historia y el tal Mullins habría obtenido por tanta tenacidad algo más que su refresco preferido. El golpe tal vez haya permitido a la empresa colocar en el mercado su nuevo jarabe con un ruido estrepitoso y gratuito, a la vez que relanzaba el otro, el inmortal. Para Coca Cola todas las crisis son buenas. Entre 1960 y 1970 triplicó sus ganancias y las acciones en la Bolsa de Nueva York se cotizaron a 82.5 dólares en 1969, 107.75 en 1971 y 150 dólares en 1973. Hoy, al cumplir cien anos la corporación vende en un solo día y en 155 países cuatrocientos millones de botellas. Las ganancias, en 1985 alcanzaron los ocho mil millones de dólares. Esta es parte de la historia de uno de los más gigantescos pulpos del capitalismo moderno. No obstante, su nombre centenario no figura entre las treinta primeras empresas monopólicas. Infiltrada en fundaciones científicas (sobre todo en la región árabe), literarias, arquitectónicas, ecológicas, la compañía ha puesto su mano sobre todo sector que produzca dividendos a la corta o a la larga. Quizá por eso, en la central de Atlanta se comenta, entre sonrisas de complicidad, que ”el único competidor serio de la Coca Cola es, hoy por hoy, el agua que sale de la canilla”. Fuentes consultadas por el autor (Osvaldo Soriano): The Coca Cola Company (An illustrated profile) ; Coca Cola Story, l’epopée d’une grande star (Julie Patou-Senez y Robert Beauvillain. Editions Guy Authier, París, 1978), The big drink: The story of Coca Cola (Kahn jr. New York), La Opinión (Buenos Aires, 1972, artículo y entrevistas del autor), Test-Achats (Bruselas, abril 1979), The Coca Cola Wars (J. C. Louis y Harvey Yasijian, Everest House, New York, 1980), Business Week (abril 1981), Latin American Newsletters (Londres, 1981), Corriere della sera (Roma, junio 1985), Clarín (Buenos Aires, marzo de 1986), Una crónica histórica de The Coca Cola Company (versión oficial, Atlanta-Buenos Aires, abril de 1986).
Los siguientes listados, aunque incompletos, reflejan la terrible represión, persecución y desaparición de los agentes culturales, en la oscura Argentina procesita de los años 1976 a 1983: Periodistas y escritores desaparecidos Claudio Adur (11-11-76), diarios Crisis y El Cronista Comercial, revista Arte Hispanoamericana. Fundador del Centro de Estudios e Investigaciones Artísticas. Docente.Ricardo Emir Aiub (09-06-77), periodista de Coronel Dorrego. Alejandro Martín Almeida (17-06-75), agencia de noticias Telam. Lucina Alvarez de Barros (07-05-76), revista Barrilete. Docente. María Elena Amadío (30-03-76), revista Discusión. Andrés Lucio Ariza (22-07-76), periodista de Córdoba. Juan José María Ascone (18-05-77), diario La Opinión, revistas Primera Plana y Competencia. Corresponsal extranjero. Jorge Alberto Asenjo (12-06-76), periodista de Cinco Saltos, Río Negro. Oscar Osvaldo Barros (07-05-76), revistas Crisis y Barrilete. Escritor. María Bedoian (12-06-77), revista Dinamis y radio Municipal. Horacio Félix Bertholet (01-10-76) Canal 2 de La Plata y docente en la Escuela de Periodismo de La Plata. Alicia Raquel Burdisso Rolotti (21-06-77), periodista de Tucumán. Miguel Angel Ramón Bustos (30-05-76), diario El Cronista Comercial y revista Panorama. Poeta. Juan José Capdepón (04-78). Roberto Carri (24-02-77), diario La Opinión, revistas Primera Plana y Extra. Sociologo, escritor y docente. Aldo Néstor Casadidio (07-12-76), periodista de la Casa de Gobierno de Mendoza. Conrado Guillermo Ceretti (27-07-76), revista Panorama, diarios Clarín y La Opinión. Licenciado en Letras, traductor, ensayista y docente. Jaime Colmenares (02-01-77). Haroldo Pedro Conti (05-05-76), revista Crisis. Como escritor obtuvo el Premio Barral, Casa de las Américas, Life, Municipal de Buenos Aires, Fabril Editora y Universidad Veracruzana. Daniel Alberto Danquen (15-05-77), diario Clarín. Eduardo Defieri (1977), periodista independiente de Buenos Aires. Julián Delgado (04-06-78), revista Mercado y diario El Cronista Comercial. Héctor Ernesto Demarchi (05-08-76), diario El Cronista Comercial.Delegado sindical. Carlos María Denis (27-03-77). Pablo Hermes Dorigo (20-08-76), empleado de Canal 9 de Buenos Aires. Dardo Sebastián Dorronzoro (25-06-76), colaborador de los diarios Alberdi de Vedia, El Civismo de Luján y La Gaceta de Tucumán. Escritor. Alicia Graciana Eguren de Cooke (26-01-77), revista Nuevo Hombre. Guillermo José Espinosa (18-01-76). Rodolfo Jorge Fernández Pondal (05-08-77), director adjunto de la revista Ultima Clave. Claudio Arnoldo Ferraris (30-07-77), poeta y trabajador gráfico del diario La Opinión. Ernesto Luis Fossati (26-11-76), revista Panorama. Jorge Horacio Foulkes (17-03-78). Gerardo Francisco Gatti Acuña (09-06-76), trabajador gráfico. Raymundo Gleyzer (27-05-76), revistas Panorama, Life, Parabrisas, Time, Georama, Editorial Códex y Alexoraft. Cineasta. Célica Gómez (03-01-78), agencia de noticias Télam. Alberto Jorge Gorrini (03-06-78), periodista y fotógrafo. Profesor de Filosofia. Luis Rodolfo Guagnini (21-12-77), diarios La Opinión, Clarín y El Cronista Comercial, corresponsal de Interpress Service, El País de España, Latin American Political Report y Latin American Economic Report de Londres. Diana Griselda Guerrero (27-07-76), diarios El Cronista Comercial y La Opinión, revista Discusión. Norberto Habbegger (08-78), subdirector del diario Noticias, revistas Panorama y Primera Plana. Escritor. Jorge Rodolfo Harriague (12-77). Mario Hernández (11-05-76), codirector de la revista Militancia y director de El Descamisado. Abogado. Mario Herrera (24-05-76), revista Confirmado. Juan Carlos Higa (17-05-77), diario japonés Akoku Nippo. Poeta. Daniel Saúl Hopen (17-08-76), periodista y sociólogo. Ignacio Ikonicoff (12-06-77), diarios La Opinión, El Mundo y Noticias, revista Panorama, agencia Interpress Service. Dirigente del Sindicato de Prensa de Resistencia. Doctor Honoris Causa de La Sorbona. Santiago José Illa (12-05-76). Maurice Jaeger (08-07-75), corrector y crítico literario de La Gaceta de Tucumán. Alfredo Kolliker Frers (15-12-76), diario alemán La Plata Ruff y Prensa Libre. Miguel Francisco Lizaso (14-09-76), revista La Causa Peronista. Susana Lugones (24-12-77), diario La Opinión, revistas Siete Días y Crisis. Francisco Eduardo Martín (14-05-77), diario La Nación, ex delegado sindical en esa empresa. Mario Martínez (23-01-77). Elsa Martínez de Ramires (30-05-78). José Mario Martínez Suárez (23-12-77), periodista uruguayo. Heraldo Juan Marucco (03-05-77), editorial Atlántida, secretario Adjunto de la Asociación de Periodistas de Buenos Aires (Apba). Nebio Ariel Melo Cuesta (08-02-76), periodista uruguayo. Liliana Molteni (21-06-76), periodista, cofundadora del Centro de Estudios Pampeano. Susana Beatriz Medina de Bertholet (01-10-76). Luis Carlos Mónaco (11-01-78), periodista de Córdoba. Toni Agatina Motta (11-80), periodista estadounidense corresponsal del Dailly News de Roma. Daniel Moyano Vega (1976), diario Los Andes de Mendoza. Paulo Alberto Nazar (23-04-77). Héctor Germán Oesterheld (06-77), guionista de historietas, creador de El Eternauta y Sargento Kirk, entre otros. Carlos Alberto Pérez (08-05-76), director del suplemento literario del diario Clarín y gerente de Producción de Eudeba. María José Perrier (30-10-76) Rafael Perrota (07-77), director y propietario del diario El Cronista Comercial. Horacio Norberto Poggio (23-07-76), dirigente del Sindicato de Prensa de Córdoba. Enrique Raab (16-04-77), diarios La Opinión, Clarín y El Cronista Comercial, revistas Primera Plana, Siete Días, Confirmado, Visión y Análisis. José Eduardo Ramos (01-11-76), diario Noticias de Tucumán y Canal 10 de Tucumán. Edgardo Sajón (11-04-77), diario La Opinión. Roberto Jorge Santoro (01-06-77), director de la revista Barrilete. Poeta y escritor. Premio Fondo Nacional de las Artes. Colaborador en diarios y revistas de la Argentina y del exterior. Juan Miguel Satragno (26-02-78), diario La Nación. Víctor Eduardo Seib (30-07-77), trabajador de prensa de la sección circulación del diario La Nación. Santiago Servín (07-09-76), director de la revista La Voz de Solano, Quilmes. Escritor. Roberto Juan Carmelo Sinigaglia (11-05-76), revista Nuevo Hombre. Abogado. Juan Marcelo Soler Guinard (29-04-77), revista Confirmado, diario El Mundo. María Cristina Solís de Marín (11-08-78), diario La Nación. Delegada sindical. Docente. Horacio Rodolfo Speratti (06-06-76), periodista, miembro de asociaciones automovilísticas. Eduardo Suárez (12-08-76), revista Siete Días, diarios La Opinión, El Mundo y el Cronista Comercial, agencia Interpress Service, integrante de la Asociación de Periodistas de Buenos Aires (Apba). Patricia Villa (14-08-76), correctora del diario La Calle, diario La Opinión. Agencia Interpress Service. Enrique Juan Ricardo Walker (17-07-76), revistas Gente, Semana Gráfica, Extra, Nuevo Hombre y El Descamisado. Rodolfo Jorge Walsh (25-03-77), escritor y dramaturgo, periodista en los diarios La Opinión, Mayoría y Noticias. Cofundador con Gabriel García Márquez y Jorge Massetti de la agencia Prensa Latina. Tilo Wenner (26-03-76), director de El Actual de Escobar y de revistas literarias. Escritor. Periodistas asesinados Pedro Leopoldo Barraza (13-10-74), ex director de Radio del Pueblo de Buenos Aires. Cristina Bettanín (02-01-77), fotógrafa de las revistas Ya y El Descamisado, diarios Noticias, El Diario. Guillermo Bettanín (05-76), diario Noticias. Leonardo Bettanín (02-01-77), revistas Confirmado, Primera Plana, El Descamisado, Editorial Siglo XXI. Diputado nacional. Dardo Cabo (06-01-77), director de la revista El Descamisado. Diputado nacional. Fue detenido el 17-4-76 y asesinado durante un traslado de cárceles. José Domingo Colombo (03-10-73), diario El Norte de San Nicolás, Buenos Aires. Ana María Estevao (20-10-75), diario La Voz de Solano, Quilmes. Julio César Fumarola (06-02-74), fotógrafo, revista Siete Días y colaborador en otras publicaciones. Marcelo Ariel Gelman, revista Gente y diario Noticias. Hijo de Juan Gelman, fue secuestrado el 24-08-76, desaparecido y posteriormente asesinado, su cuerpo fue entregado a la familia el 05-01-90 y por pedido de ésta fue velado en la sede de la Utpba. Héctor Gutiérrez Ruiz (21-05-76), parlamentario y periodista uruguayo asesinado en Buenos Aires junto a Zelmar Michelini. Zelmar Michelini, diarios La Opinión y Noticias, agencia Interpress Service. Periodista y parlamentario uruguayo detenido por las fuerzas armadas el 17-03-76, su cadáver apareció el 22-03-76. Rodolfo Ortega Peña (09-73), director de la revista Militancia. Diputado nacional. Francisco Urondo (17-06-76), revistas Todo, Confirmado y Panorama, diarios Noticias, La Opinión y Clarín. Poeta y escritor. Fue asesinado en Mendoza. María Victoria Walsh (29-09-76), diario La Opinión, revista Primera Plana. Miguel Angel Zavala Rodríguez (12-76), director de El Auténtico. Diputado nacional (ANC-Utpba). Fuente: ANC-Utpba Libros prohibidos AA. VV. Las clases sociales en América Latina A/A Peron, La razón de su huida. 1955 Afanasiev, Victor Del socialismo utópico al comunismo científico Álvarez del Real, María E. (Directora) Almanaque Mundial 1979. Arévalo, Oscar El Partido Comunista Arnedo Alvarez, Gerónimo Por que el convenio nacional democrático. Escritos 1975-1980 Arnedo Álvarez, Gerónimo Argentina frente a la dictadura de los monopolios y la opinión de los comunistas Bakunin, Mijail Dios y el Estado (Dios, el Estado y la Libertad) Bayer, Osvaldo Severino Di Giovanni. El idealista de la violencia. Benedeti, Mario Gracias por el fuego Bijovski, B. Ciencia, sociedad y futuro Borecky, B. - Oliva, P. 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Cuaderno de Actividades Cukier, Zulema/Rey, Rosa María/Tornadú, Beatriz Páginas para mí 2. Libro de lectura De Saint-Exupéry, Antoine El Principito Desde El nacimiento de Israel...La URSS y el Cercano Oriente Desde el nacimiento de Israel...La URSS y el Cercano Oriente Devetach, Laura La torre de cubos Dostoievski, Fiódor M. Crimen y castigo. Tomo I Doumerc, Beatriz La línea Durán, Carlos Joaquín/Tornadú, Noemí Beatriz Dulce de Leche Editorial Anteo Unir a las mujeres en la lucha por sus derechos. Selección de trabajos de Victorio Codovilla sobre los problemas y las luchas de las mujeres Editorial EIA 17 para contar Editorial Fundamentos La cuestión agraria y el movimiento de liberación Enciclopedia Salvat tomos 8 y 11 Erasmo Elogio de la locura Fanon, Frantz Los condenados de la tierra Fayt, Carlos S. Historia del pensamiento político. 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Ghioldi, Rodolfo Lenin y el pensamiento contemporaneo Codovilla, Victorio Luchemos unidos para abatir la dictadura y por un gobierno verdaderamente democratico y popular Comisión Nacional de Educación del Partido Comunista Unidad para abatir la dictadura y conquistar un gobierno de amplia coalición democrática Gorki, Máximo Tres Rusos Bayer, Osvaldo Los vengadores de la Patagonia tragica Mardones, Gualterio Cuevas Lacia sin mascara Jauretche, Arturo Pantalones cortos Janet, Paul Los origenes del Socialismo Contemporaneo De la Peña, Alcira Como se construye un mundo nuevo y se defiende la paz Marotta, Sebastian El movimiento sindical argentino. Su genesis y desarrollo. Tomo I Marotta, Sebastian El movimiento sindical argentino. Su genesis y desarrollo. Tomo II Marotta, Sebastian El movimiento sindical argentino. Su genesis y desarrollo. Tomo III Hernández-Rojo-Rabuffetti-Hernández Conceptos básicos de matemática moderna Trotski, León Historia de la revolución rusa (I) Trotski, León Historia de la revolución rusa (II) Malan, D. H. La psicoterapia breve Canciones prohibidas Cara de tramposo, ojos de atorrante (Cacho Castaña) Tonadas de Manuel Rodríguez (Vicente Bianchi y Pablo Neruda) Mi Luna (Manolo Galván) Gilito de Barrio Norte (María Elena Walsh) Compañera mía (Alberto Cortez) Ayer nomás (Moris y Pipo) Mía (Nicola Di Bari) Sangre de minero (Horacio Guarany) El triunfo del alambre (Carlos Di Fulvio) Camarada (Charles Aznavour) El montón (Cátulo Castillo) Cruz de luz (Daniel Viglietti) Bésame amor (John Lennon y Yoko Ono) Echa a tu madre (Queen) ¿Crees que soy sexy? (Rod Stewart) Pequeño Superman (José Luis Perales) La canción de los tontos” (Katunga) Alcen la bandera (Ariel Ramírez) Yo te amo, pero no mucho (26/11/69) Yo te amo, yo tampoco. S. Gainsburg. (5/2/70) Fácilmente. Eber Lobato. (7/10/70) Le bajás la caña para ir a pescar. (14/7/71) La del televisor. (10/1/73) Fiebre en la jungla. B. Odor. (25/10/73) Debes darme un poquito más. Rabito. (3/5/74) Yo quiero, tú quieres. Cacho castaña y Greco. (3/5/74) Ella me arruinó la fiesta. (31/7/74) Bésame. Rick Springfield. (26/9/74) Me casé el sábado. Dino Ramos. (10/10/74) Contrabandista de frontera. (3/12/74) Yo tengo un gancho. Coco Díaz. (9/1/75) La niña sueña. H. Lanzi. (21/3/75) Este Cristo americano. Petrochelli. (9/4/75) Pïal comisario. Ortiz Ayala. (14/7/75) Hasta siempre. Carlos Puebla. (3/9/75) El divorcio. Raúl Hormanza. (9/9/75) Boliche el Cuco. Supato y Costa. (9/9/75) Chacarera del expediente. Gustavo Leguizamón (21/10/75) Buenas noches, doctor. Limiti y Shapito (2/1/76) Voltéame el disco. José Muñoz. (3/2/76)23- Acariciame, acariciame, acariciame. (22/4/76) Si te agarro con otro te mato. Cacho Castaña. (22/4/76) Loco por tu culpa. Palito Ortega. (13/5/76) Tu cuerpo. Roberto Carlos. (26/5/76) Jamás. Camilo Sesto. (3/6/76) Me gusta andar. Cohane. (3/6/76) El peso del pecado. Aldo Monges. (17/6/76) Es inútil volver. Jouveaux, Auriat y Michell. (17/6/76) El cóndor vuelve. Armando Tejada Gómez y E. Aragón. (22/6/76) No me toquen el instrumento. Mercado, Beltrano y Yovino. (7/7/76) Lo importante es saberlo. Malgliolo y Anelli. (15/7/76) Hoy te queremos cantar. Moretto, Molina y Barrueco. (9/9/76) Tengo ganas de ti. (9/9/76) Amar para amarte. Moroder, Bellote y Summer. (9/9/76) Amor libre. Camilo Sesto. (9/9/76) Nuestro pueblo. Cardenal y Amer. (12/10/76) No, no, no. Sabina Chufinik. (15/10/76) Homenaje a Hernán Figueroa Reyes. Ultimas canciones. (4/11/76) Con plumas y con desgano. (15/11/76) Entre la lluvia y el viento. (15/11/76) Me gusta ese tajo. Luis Alberto Spinetta. (28/112/76) Chamarrita del milico. Alfredo Zitarrosa. (1/2/77) Tonadas de Manuel Rodríguez. Vicente Bianchi y Pablo Neruda. (25/2/77) Adagio en mi país. Alfredo Zitarrosa. (3/3/77) Triunfo agrario. Armando tejada Gómez y César Isella. (3/3/77) El rey de los cantantes. Virgilio. (8/3/77) Preludio de amor. Donna Summer. (8/3/77) El progreso. Roberto y Erasmo Carlos. (10/3/77) La tregua. Patricio Manns. (10/3/77) Un amigo, una flor, unas estrellas. Antonio Porchia y César Isella. (10/3/77) Te recuerdo Amanda. Víctor Jara. (18/3/77) Las madres cansadas. Joan Baez. (18/3/77) Esquinazo del guerrillero. Fernando Alegría y Rolando Alarcón. (18/3/77) No nos moverán. Joan Baez. (18/3/77) El potro Mario. Ritro y Castillo. (22/3/77) Agarrame la escalera. Castellón, Morales y Loubet. (30/3/77) Me gusta tu rosa roja. Castellón, Morales y Loubet. (30/3/77) La tajada de sandía. Castellón, Morales y Loubet. (30/3/77) Gilito del barrio Norte. María Elena Walsh. (12/4/77) El primer beso. Ray Girado. (15/4/77) Viento. Alberto Cortez. (2/5/77) Juana Azurduy. Ariel Ramírez. (6/5/77) No notás que estoy temblando. J.C.Calderón (9/5/77) Cuerpo sin alma. A.P.Casella. (7/6/77) Como a los trece años. Mathías. (7/7/77) Podría ser mágico. Donna Summer. (23/8/77) Fiebre de verano. Donna Summer. (6/8/77) Los botones. Roberto y Erasmo Carlos. (6/8/77) Ilegal, moral o engorda. Roberto y Erasmo Carlos. (6/8/77) Gavilán o paloma. Pérez Botija. (6/8/77) Compañera mía. (14/10/77) Yo muchacha guardo un beso. Carlos Mellino. (14/10/77) La canción de los tontos. Katunga. (31/10/77) Versión italiana de La Mujer que yo amo. Gino Paoli. (31/10/77) Mi pequeño amor. Baglioni. (8/11/77) Sin ti. Manolo Otero. (8/11/77) Trilogía del amor. Donna Summer. (8/11/77) Rompeme o matame. Conjunto Trigo Limpio. (25/11/77) Y si la saco ganada. Velázquez. (1/1/78) Cuando vas a la cancha. Meduña y Roldán. (10/2/78) Buenos días amor. Caldrón y José y José. (10/2/78) El violín de Becho. Alfredo Zitarrosa. (17/2/78) Los pájaros de Hiroshima. Horacio Guarany. (17/2/78) La guerrillera. Horacio Guarany. (17/2/78) Estamos prisioneros. Horacio Guarany. (17/2/78) Carceleros. Horacio Guarany. (17/2/78) Perdón Doctor. Horacio Guarany. (17/2/78) Memorias de una vieja canción. Horacio Guarany. (17/2/78) No sé por qué piensas tú. Guillén y Guarany. (17/2/78) Cielo de los Tupamaros. Rodríguez Castillo. (17/2/78) Pobrecito Papillón. Di Fulvio. (17/2/78) Treinta de febrero. Pérez Botija. (10/4/78) Qué suerte he tenido de nacer. Alberto Cortez. (18/4/78) Vístete de blanco. J.C. Calderón. (28/4/78) La inyección. José y delfín Amaya. (28/4/78) Canto a Sudamérica. Eduardo Falú. (28/4/78) Avancemos sin mirar atrás. Tin y Jerry. (18/5/78) Te amo. Bigazzi, Tozzi, Toro y Gómez. (23/5/78) Tu ausencia me da tristeza. Eladia Blázquez. (25/5/78) El negocio. Del L.P. Enganchate a todo ritmo. (31/5/78) Doña Flaca. Eladia Blázquez. Del L.P. Somos y no somos. (14/6/78) La llamada. Ernesto Enestivarez. (14/6/78) El pandero. Pedro Calaf. (30/6/78) Yo te amaré. Respaux. (6/7/78) Pienso en vos. Battisti y Mogol. (25/7/78) Miénteme. Camilo Blanes. (8/8/78) Hoy no me levanto. Manolo Galván. (29/8/78) Canción de amor para Francisca y su hijita. León Gieco. (4/10/78) Tema de los mosquitos. León Gieco. (4/10/78) La historia ésta. León Gieco. (4/10/78) Las dulces promesas. León Gieco. (4/10/78) Agarrame al alazán. Omar Moreno Palacios. (6/10/78) Hasta la victoria. A. Sampayo. (21/11/78) Es Sudamérica mi voz. Ariel Ramírez. (21/11/78) Hombres en el tiempo. César Isella. (21/11/78) Tiéndete, haz el amor. Queen. (15/1/79) Cocaína. Eric Clapton. (15/1/79) Desayuno. Roberto Carlos. (25/1/79) La familia. Coco Díaz. (7/2/79) Todo en una noche de verano. Fox. (20/2/79) Lucas. Bon Campagni. (5/3/79) La bicicleta blanca. Piazolla y Ferrer. (20/3/79) El amor desolado. Alberto Cortez. (10/4/79) Solo tú. Stellita, Marrale y Cassano. (10/4/79) Tanti auguri. Boncompagni y Pace. (18/4/79) Dos cuerpos. Piccoli, Vandelli y Baldán. (18/4/79) Preguntas, preguntas. De la Colina. (11/5/79) Las mariposas. Figueroa. (28/5/79) Beso a beso, dulcemente. Dammico, Grieco, Garrido, Scandolara, y santa Cruz. (28/5/79) San Javier. Rodríguez. (6/6/79) Como Dios manda. Juan Sanchez Martel. (25/6/79) Más, más y más. Raúl Viale. (25/6/79) Y tú sobre mí. Zacar. (25/6/79) Pensando en ti. Tormenta. (25/6/79) A mí las mujeres ni fu ni fa. Peret. (29/6/79) Rompamos el contrato. Henry Nelson. (12/7/79) Solo pienso en ti. Víctor Manuel. (24/7/79) Doña Maclovía. Carlos Di Fulvio. (24/8/79) Enciende mi fuego. Doors. (10/10/79) Tú enciendes mi fuego. Wickfield. (10/10/79) La conquista del desierto. Carlos Di Fulvio. (2/11/79) Carne de cañón. Carlos Di Fulvio. (2/11/79) El imperio de piedra. Carlos Di Fulvio. (2/11/79) Pasa el malón. Carlos Di Fulvio. (2/11/79) El combate de San Carlos. Carlos Di Fulvio. (2/11/79) Allá va el Toro Villegas. Carlos Di Fulvio. (2/11/79) Soldado frontera. Carlos Di Fulvio. (2/11/79) El final de la epopeya. Carlos Di Fulvio. (2/11/79) Tierra ranquelina. Carlos Di Fulvio. (2/11/79) La muerte de Calfucurá. Carlos Di Fulvio. (2/11/79) Violencia en el parque. Aquelarre. (9/11/79) Perdonémonos. Dessanddi y Musso. (9/11/79) Me muero, me muero. Lolita de la Colina. (14/11/79) El secuestrado. Quinteros y Montoya. (29/11/79) El enchufe. Valdés y Rey. (29/11/79) Lo que tengo para darte. Kustin y Sánchez. (29/11/79) El cura José. Menduiña, Videla y Márquez. (29/11/79) El entierro de Belisario. Ruiz del castillo. (29/11/79) Poema Nro. 0 y tres puntos. Rivero y Alfosta. (29/11/79) San Lorenzo. Billy Bond, de Caetano Silva. (5/12/79) Camarada. Charles Aznavour. (14/12/79) El lute. Farián, Blum y Jay. (14/12/79) ¿Te gustaría pasar la noche conmigo? Rusen, Brown y Levin. (8/1/80) Make up. (17/3/80) Tepo tepo. Marcos Velázquez. (17/3/80) La coupe de mi señora. (24/3/80) Blues de Lucía. Fernando Goin. (9/4/80) Rompo todo, mato mil... ¿viste?. Rolo Morán López. (11/4/80) Un muchacho especial. Favio Rolando y Tony Sergal. (11/4/80) Diez décima de saludo al pueblo argentino. Alfredo Zitarrosa. (28/4/80) Ayúdame a pasar la noche. Manuel Alejandro. (28/4/80) Otro ladrillo en la pared. Pink Floyd. (1/7/80) Quiero vivir contigo. Argentino Jesús Villa Nueva. (7/7/80) Baila un poquito más cerca. Vicent Montana. (7/7/80) Ron y sed. Amsterdam. (14/7/80) Pan y jamón. Marcochi. (11/8/80) Padre vino. Alarcón y Aguirre. (23/9/80) Muchacha de octubre y llanto. Erwin. (30/9/80) Te imaginas María. Magdalena. (28/10/80) Cuidado nena. George Duke. (25/11/80) Guajira de los vampiros. Trisinger. (12/1/81) El montón. Cátulo castillo. (22/1/81) Cruz de luz. Daniel Viglietti. (29/1/81) Sí. Toto Cotugno. (3/3/81) Y apago la luz. Miguel Gallardo. (3/3/81) Samba. Camilo Blanes. (3/4/81) Horas doradas. Alcatraz. (23/4/81) Que no me llamen tu mujer. Tormenta. (3/6/81) Su primer desengaño. Sandro y Salako. (9/6/81) Viernes 3 AM. Charly García. (9/6/81) No mires el reloj. Navarro. (3/7/81) Me gusta. Miguel Gallardo. (31/7/81) Freakled, boom, boom. Madanatti. (13/8/81) Elijo la locura. Luis Auti. (14/8/81) Duerme, duerme. Catu. (4/9/81) Así no te amará jamás. Verdaguer. (4/9/81) Amigo mío. Miguel Gallardo. (1/10/81) Atrévete. Herrero. (1/10/81) Quiero tu divorcio. Marquito y Livi. (1/10/81) Parece que estoy volando. Juan de Dios Gorosito. (12/10/81) Se busca. Roberto Carlos. (19/10/81) Polca infantil. Velázquez. (4/12/81) Amor a plena luz. Camilo Sesto. (7/12/81) Si la noche de anoche volviera. Manuel Alejandro. (15/12/81) La ocasión hizo al ladrón. Sandro. (15/4/82) Saboreando. Peret. (14/5/82) Amor no me ignores. Camilo Blanes. (5/7/82) El amor. Perez Botija. (5/7/82 El cine prohibido Buscando a Mr. Goodbar (Richard Brooks) La Luna (Bernardo Bertolucci) Solos en la madrugada (José Luis Garci) Feos, sucios y malos (Ettore Scola) Norma Rae (Martin Ritt) La jaula de las locas (Edouard Molinaro) Mamá cumple cien años (Carlos Saura) Missing (Constantin Costa Gavras) El bebé infernal: cayó en manos de la censura en 1976 El boxeador invencible: originalmente autorizada; su certificado fue cancelado en 1974 Carrera mortal 2000: prohibida en 1976 Carrie, extraño presentimiento: prohibida en 1977 posteriormente autorizada con cortes (prohibida menores de 18) La casa del exorcismo: prohibida en 1978 (Micky Lion) Circo de vampiros: autorizada con cortes y prohibida para menores de 18; estrenada en marzo de 1973. El certificado de exhibición por Tato en 1974 Cuerpos invadidos: prohibida en 1983, a pesar de ser presentada por la distribuidora con 5 minutos menos de lo que duraba originalmente, posteriormente fue autorizada Frankestein 80: prohibida en 1974 Furia: con Brian Di Palma prohibida en 1978 luego autorizada con cortes El descuartizador de Nueva York: prohibida luego autorizada La educación Documento de 1977: Subversión en el ámbito educativo (conozcamos a nuestro enemigo) – Se distribuyó en los colegios del país al inicio del ciclo lectivo de 1978, siendo de lectura obligatoria para los docentes. La estrategia y el accionar político de la subversión, considera a los ámbitos de la cultura y de la educación, como los más adecuados para ir preparando el terreno fértil hacia la acción insurreccional de masas, ya que por medio de su acción en ellos, pretende orientar subjetivamente la conciencia de los futuros dirigentes del país, lo que le permitirá desviar el sistema político de la nación hacia el marxismo que sustenta. […] Se pueden señalar como objetivos generales de la subversión en el ámbito de la cultura y la educación, a los siguientes: 1)Captar ideológicamente a la juventud, futura conductora de la Nación, que en sucesivas generaciones alcanzará y mantendrá el dominio del estado bajo el yugo marxista. 2)Reclutar adeptos para engrosar las filas de sus actuales organizaciones. 3)Evitar la modificación de planes y sistemas que pudiera perjudicar sus objetivos disociadores y su prédica marxista encubierta. 4)Mantener encubierto al personal docente partidario. Niveles preescolar y primario El accionar subversivo se desarrolla a través de maestros ideológicamente captados que inciden sobre las mentes de los pequeños alumnos, fomentando el desarrollo de ideas o conductas rebeldes, aptas para la acción que se desarrollará en niveles superiores. La comunicación se realiza en forma directa, a través de charlas informales y mediante la lectura y comentario de cuentos tendenciosos editados para tal fin. En este sentido, se ha advertido en los últimos tiempos, una notoria ofensiva marxista en el área de la literatura infantil. En ella se propone emitir un tipo de mensaje que parta del niño y que le permita “auto-educarse” sobre la base de la “libertad y la alternativa”. Teniendo en cuenta que las bases esenciales, las editoriales marxistas pretenden ofrecer: “libros útiles para el desarrollo, libros que acompañen al niño en su lucha por penetrar en el mundo de las cosas y de los adultos, que los ayuden a no tener miedo a la libertad, que los ayuden a querer, a pelear, a afirmar su ser. A defender su yo con contra el yo que muchas veces le quieren imponer su padres o instituciones, consciente o inconscientemente, víctimas a su vez de un sistema que los plasmó o trató de hacer a su imagen y semejanza”. El accionar ideológico se intensifica con la mayor edad de los niños en los últimos años del ciclo primario, tendiente a modificar la escala de valores tradicionales (familia, religión, nacionalidad, tradición, etc.) sembrando el germen para predisponerlos subjetivamente al accionar de captación que se llevará a cabo en los niveles superiores. A esto debe agregarse la acción que es desarrollada en algunos establecimientos educativos, por los difusores de las ideas marxistas propugnadas por el tercer mundismo. No existen hasta el presente organizaciones que realicen tareas de captación o agitación. El control del director y de los padres sobre la enseñanza recibidas por los alumnos, constituye un eficiente freno al accionar subversivo, por lo que se impone reforzarlo adecuadamente. Niveles secundario y terciario no universitario El accionar subversivo se desarrolla tratando de lograr en el estudiantado una personalidad hostil a la sociedad, a las autoridades y a todos los principios e instituciones fundamentales que las apoyan: valores espirituales, religiosos, morales, políticos, Fuerzas Armadas, organización de la vida económica, familiar, etc. Esta agresión tiene como destino el lograr una transferencia psicológica colectiva que gradualmente transforme los conceptos básicos de nuestra sociedad, en otros conceptos por completo distintos. Se asiste así a una curiosa evolución de ideas (no original en nuestro país) que lleva a una parte de los estudiantes a convertirse en enemigos de la organización social en la cual viven en paz y en amigos de los responsables de los disturbios que los fanatizan a favor del triunfo de esta otra ideología ajena al ser nacional. La acción descripta es llevada a cabo objetiva y subjetivamente, en forma gradual, desde los primeros años del ciclo medio, acentuándose en función de la evolución de la edad del estudiante. Algunos de los medios que utilizan son los siguientes: 1)Personal docente marxista, aprovechando la intimidad de las aulas, imparte el contenido de sus materias bajo el enfoque ideológico que lo caracteriza. Existen materias que, por su contenido, se prestan más que otras para este accionar, no obstante, cualquier profesor de cualquier materia puede llegar a través de charlas informales a expresar tendenciosamente sus impresiones respecto a temas que interesan a los alumnos y, en especial, los preceptores que aprovechan las horas libres para realizar adoctrinamiento. 2)Personal docente no marxista que, no obstante conocer la actividad de determinados profesores, preceptores o alumnos enrolados en esa ideología, no se opone a la acción destructora que ve a su alrededor y que conscientemente no comparte, por comodidad, temor o el conocido “no te metas”, común en nuestro pueblo. 3)Personal docente que por indiferencia, motivada en especial por su situación socio-económica adopta una posición no acorde con la responsabilidad que como educador le compete y que es tan decisiva en los momentos actuales. 4) La bibliografía constituye el medio fundamental de difusión de la ideología marxista. Actividad gremial Las organizaciones gremiales del ámbito educativo, en su mayoría, no han escapado de la acción de infiltración llevada a cabo por la subversión. En este sentido, los múltiples esfuerzos realizados por los docentes para lograr una efectiva representación gremial, se vieron desvirtuados por la acción desarrollada por el personal marxista infiltrado, que hábilmente fue llevando el sistema hacia el desorden, la desjerarquización y al incumplimiento de la función específica de los docentes en sus tareas educativas. En este sentido se pueden señalar: Que si bien los sucesivos movimientos de fuerza lograron algunas reivindicaciones reales, no escapará que las mismas fueron obtenidas en detrimento de la educación que se debía impartir (indisciplina, mal ejemplo en la formación de los alumnos, pérdida de días de clase, incumplimiento de los programas, etc.). De lo expresado se deduce que esas organizaciones trabajan, hábilmente conducidas, no en beneficio de los docentes sino en perjuicio del sistema educativo para la consecución de sus propios objetivos. Que los incrementos logrados en las remuneraciones tendieron a desjerarquizar la función directiva y la supervisión, desalentando de esta manera a quienes aspiraban a acceder a estos cargos como culminación de su carrera. Con ello se lograba una apatía en el ejercicio de esas funciones, y posibilitaba el activismo subversivo en los establecimientos educativos. Algunas organizaciones gremiales fueron alcanzando prestigio por las conquistas parciales logradas y comprometieron el apoyo del personal docente para las demandas de otras causas ficticias o menos consistentes, prestándose de esa forma, inconscientemente, a la gimnasia revolucionaria propia de la subversión. Este accionar, hábilmente dirigido, en muchos casos, excedió el ámbito gremial docente, trascendiendo al estudiantil, quien a través de sus propias organizaciones tomó participación activa en los conflictos agravando el desorden. También en este ámbito, las Bandas de Delincuentes Subversivos actuaron en forma coercitiva, en apoyo de la acción que desarrollaban los gremios infiltrados, mediante acciones de intimidación, secuestros, atentados, etc. Finalmente, en los momentos actuales y con la suspensión de la actividad gremial, es de esperar que la docencia, con conocimiento claro del problema subversivo, reflexione sobre la actividad a asumir en el futuro, para que definitivamente se logre un gremio auténticamente representativo y que, ajeno a influencias extrañas, convierta en realidad las justas aspiraciones de los profesionales de la educación. Construir el futuro Debemos empezar la acción positiva de construir el futuro. En este orden de ideas, el gobierno nacional, enmarcado por el contexto de la agresión marxista internacional, ya lo está haciendo a través de las políticas que desarrolla. Al sector docente, le compete acompañarlo en esa tarea. Es en la educación donde hay que actuar con claridad y energía, para arrancar la raíz de la subversión, demostrando a los estudiantes la falsedad de las concepciones y doctrinas que durante tantos años, en mayor o menor grado, les fueron inculcando. En esta alternativa, la incesante búsqueda del ser nacional y la lucha sin tregua para consolidar su conciencia no reconoce final. […] En este orden de ideas, la docencia cumple un rol prioritario, en razón de que, sin perder de vista la evolución moderna de las ciencias y de las ideas, ella ejerce con responsabilidad primaria, una acción de transmisión generacional, por la cual se efectiviza la continuidad de nuestra cultura tradicional, de la filosofía que la orienta. Vale decir que a los educadores les cabe el calificativo de “custodios de nuestra soberanía ideológica”. […] Finalmente cabe señalar que, en estos momentos, existe una verdadera urgencia de mostrar el perfil de la Argentina del mañana. Por ello si confiamos en el país y en nuestro pueblo, todo ello sustentado en una conciencia de la propia fortaleza, podríamos afirmar que, en la medida en que acompañando al Proceso de Reorganización Nacional contribuyamos a dar soluciones institucionalizadas a los problemas políticos y económicos y soluciones normativas a los educativos, haremos posible, de nuevo, el progreso orientado según los valores trascendentes de nuestro estilo y concepción de vida. -
El Párrafo A de la Acusación trata del asesinato y malos tratos a las poblaciones de las regiones ocupadas, destacando de un modo especial los fusilamientos, ejecuciones, muerte en las cámaras de gas, concentración, muerte por hambre, trabajos forzados, falta de higiene, apaleamientos, torturas y experimentos. A esto se deben añadir los asesinatos en masa de determinadas razas y minorías, detenciones sin proceso etc. Los siguientes detalles son sólo unos ejemplos de la inmensidad del material reunido en este punto: En Francia fueron ejecutados un número incalculable de ciudadanos franceses, que fueron sometidos a las siguientes torturas: sumergidos en agua helada, asfixiados, les fueron arrancados los miembros, usando para tales fines los medios mas inverosímiles. En Niza fueron exhibidos públicamente, en el año 1944, los rehenes que habían sido ajusticiados. De 228.000 franceses que fueron internados en los campos de concentración, sólo sobrevivieron 28.000. En Oradour-sur-Glane fue fusilada casi toda la población y el resto fue quemada viva en la iglesia. Fueron cometidos un sinfín de asesinatos y crueldades en Italia, Grecia, Yugoslavia y en los países del Norte y del Este. Unas 1.500.000 personas fueron asesinadas en Maidanek, unos 4.000.000 en Auschwitz. En el campo de Ganow, donde murieron más de 200.000 personas, fueron cometidas las mayores crueldades, les abrieron el vientre a las victimas y a continuación las sumergieron en agua helada. Las ejecuciones en masa eran acompañadas de interpretaciones musicales. En la región de Smolensko fueron asesinadas más de 125.000 personas, en la región de Leningrado 172.000, en la región de Stalingrado 40.000. En esta última, y después de la retirada de las tropas alemanas, fueron hallados los cadáveres mutilados de 100.000 ciudadanos rusos, cadáveres de mujeres que tenían las manos atadas con alambre a la espalda. A algunas de las mujeres le habían cortado los pechos y a los hombres les habían grabado a fuego la estrella de David o les habían abierto el vientre con cuchillos. En Crimea, obligaron a 144.000 personas a subir a unas barcas que hicieron adentrar en el mar donde fueron hundidas. En Babi Jar, cerca de Kiev, fueron asesinados más de 100.000 hombres, 200.000 mujeres y niños en la región de Odesa, unos 195.000 en Charkov. En Dnjepropetrowsk fueron fusilados o enterrados vivos unos 11.000 ancianos, mujeres y niños. Con los adultos exterminaban también los nazis, sin compasión de ninguna clase, a los menores de edad. Los mataban en los asilos y en los hospitales. En el campo de Janow, los alemanes mataron en el curso de sólo dos meses a unos 8.000 niños. En el Párrafo B del punto tercero del escrito de Acusación hace referencia a las deportaciones de millones de seres humanos de las zonas de ocupación, para destinarlos a trabajos forzados y para otros fines, destacando las crueldades cometidas durante los transportes de estos desgraciados. Como ejemplo se cita el caso de Bélgica, desde donde se deportaban 190.000 hombres a Alemania, la Unión Soviética que perdió 4.978.000 hombres y mujeres y Checoslovaquia con sus 750.000 victimas. El Párrafo C hace referencia al asesinato y malos tratos a los prisioneros de guerra, citándose nuevamente una serie de ejemplos. El asesinato en masa de Katyn es mencionado textualmente: «En el mes de septiembre de 1941 fueron muertos 11.000 prisioneros de guerra polacos en el bosque de Katyn en las cercanías de Smolensko». En el Párrafo D señala que los acusados en el curso de sus guerras de agresión se dedicaron en las regiones ocupadas por las fuerzas militares alemanas a arrestar y fusilar gran número de rehenes, principalmente en Francia, Holanda y Bélgica. En Krajlevo, Yugoslavia, fueron muertos 5.000 rehenes. El Párrafo E hace referencia al robo de bienes privados. En este sentido se hace especial mención de que fue reducido el nivel de vida de las poblaciones ocupadas a causa del robo de víveres, primeras materias, maquinaria e instalaciones industriales. Fueron decretados impuestos muy elevados, expropiadas zonas enteras y destruidas instalaciones industriales y científicas, saqueados museos y galerías de arte. Fueron robados en Francia valores por un total de 1.337.000 millones de francos. En la Unión Soviética fueron destruidas 1.710 ciudades, 70.000 pueblos y 25 millones de seres humanos quedaron sin hogar. Los alemanes destruyeron en la Unión Soviética el museo Tolstoi, violaron la tumba del célebre escritor y también destruyeron el Museo Tchaikowski en la Crimea. «Los conspiradores nazis destruyeron 1.760 iglesias del rito griego ortodoxo, 237 iglesias romano católicas, 67 capillas, 532 sinagogas, monumentos muy valiosos de la fe cristiana, por ejemplo, Kievo-Perevskaia, Layra, Novi Jerusalén». Los daños causados en la Unión Soviética se calculan en 679.000 millones de rublos. Los valores robados a Checoslovaquia ascendían a 200.000 millones de coronas. El Párrafo F trata de la recaudación de multas colectivas. El castigo que fue impuesto, solamente a las comunidades francesas, asciende a 1.157.179.484 francos. El Párrafo G hace referencia a la destrucción de ciudades y pueblos sin valor militar. En Noruega destruyeron una parte de las islas Lofoten, así como también la ciudad de Telareg. En Francia, además de Oradour-sur-Glane, fueron destruidos muchísimos otros pueblos, el puerto de Marsella, la ciudad de Saint-Dié; en Holanda muchos puertos y muelles, en Grecia y Yugoslavia muchas ciudades y pueblos, por ejemplo, la ciudad de Skela, en Yugoslavia, en la que asesinaron a todos sus habitantes. Una mención especial merece la ciudad de Lidice y sus habitantes en Checoslovaquia. El Párrafo H hace referencia al reclutamiento forzado de los obreros civiles. En Francia obligaron a 963.813 personas a Alemania para trabajar El Párrafo I hace referencia : obligación de la población civil de las regiones ocupadas a prestar juramento de fidelidad a los ocupantes; haciéndose especial mención habitantes de Alsacia y Lorena. El Párrafo 1 se refiere a la germanización de las regiones ocupadas. En este caso sólo se citan ejemplos de Francia, como la evacuación francesa de la región del Saare y de Lorena. Heydecker, Leeb - El proceso de Nuremberg - Págs. 511-514 -
Replico la dirección de algunos post de mi blog que tal vez puedan resultarle de interés a alguien de la comunidad. La dirección del blog es http://viejoperuco.blogspot.com/ Alimentos transgénicos: el primer post incluye para descargar el listado de transgénicos que se venden en la República Argentina: Espero que sea de utilidad.
Por la Dra. Delia Teresita Álvarez de Tomassone Habían transcurrido sólo 4 meses de la jura del Tte. Gral. Juan Domingo Perón como Presidente de la Nación por segunda vez consecutiva y habían pasado apenas dos meses del día en que una cruel enfermedad se había llevado a Eva Perón, cuando, el 7 de Octubre de 1952, se realiza el acto fundacional efectivo de la Universidad Obrera Nacional. La fundación de esa Universidad venía a concretar un esfuerzo sistemático por acercar los beneficios de la capacitación profesional y la educación técnica a la clase trabajadora del país. La Universidad fue creada por la Ley 13.229 el 26 de Agosto de 1948 y su "Reglamento de Organización y Funcionamiento" fue sancionado por decreto Nro 8014 del 7 de Octubre de 1952. Era una Universidad para los obreros. Los alumnos podían ser egresados del 2do Ciclo de la CNAOP (tenían prioridad de ingreso) o de las escuelas industriales de la Nación. Debían demostrar ser obreros mediante certificación extendida por la C.G.T. El 17 de marzo de 1953 la Universidad Obrera abrió sus puertas. Su sede central y también la Facultad Regional Buenos Aires, se hallaban en el amplio edificio de la calle Medrano al 951, que compartían con la Dirección General de Enseñanza Técnica. Las fotografías que reproduce la Revista de la Universidad Obrera permiten descubrir espacios cómodos, aulas y laboratorios generosamente equipados, un amplio salón de actos y otros detalles reveladores. En el hall, los bustos de Perón y su esposa, algunas esculturas y, por doquier, leyendas murales breves que testimoniaban el agradecimiento de los obreros argentinos o transcribían frases del conductor. La Universidad pretendía ofrecer la imagen de una nueva realidad del justicialismo que el gobierno propugnaba. La tutelar indicación del Presidente orientó su marcha y fue evidente en la gestión de su primer y único rector durante el peronismo, Cecilio Conditi, dirigente sindical, egresado de la Escuela Sindical de la C.G.T., simbolizó en el rectorado el nuevo concepto de universidad abierta al pueblo que sustentaba el oficialismo. El acto de inauguración del primer ciclo lectivo contó con la asistencia del Gral. Perón, profesor honorario del establecimiento, y adquirió los matices propios de un gran acontecimiento nacional. Más tarde, en una clase magistral ofrecida al auditorio, el Gral. Perón retomó sus concepciones acerca de la cultura, la ciencia, la instrucción industrial y la virtud ciudadana y rememoró sus "sueños" como Secretario de Previsión sobre la elevación cultural del pueblo. Esta universidad concretaba aquellos ideales; preparaba técnicos y a la vez, formaría los ciudadanos de la Nueva Argentina. Tras ubicar a la universidad Obrera como una respuesta a las necesidades de la industria, Perón definió sus características diciendo: "No queremos universidades para formar charlatanes y generalizadores. No queremos escuelas para formar hombres que les digan a los demás cómo hay que hacer las cosas sino hombres que sepan hacer por sí las cosas (...) y para esto hay que tener manos de trabajador y vivir con olor a aceite de las máquinas". Al mismo tiempo que estos actos iniciaban los cursos en la Capital Federal, inauguraban el primer ciclo lectivo las Facultades Regionales de Santa Fe, Rosario y Córdoba; unos meses más tarde, el 16 de junio de 1953, lo hacía la de Mendoza. Su creación había sido prevista por la ley 13229/48 y se incluyó en el Segundo Plan Quinquenal. 20 Posteriormente se crearon las de Bahía Blanca (28/1/54), La Plata (28/154), Tucumán (28/1/54) y Avellaneda (31/3/55). Las especialidades que las distintas facultades ofrecían eran: Construcciones de obras, Hormigón armado, Obras sanitarias, Construcciones mecánicas, Automotores, Transportes y Mecánica Ferroviaria, Instalaciones eléctricas, Construcciones electromecánicas, Construcciones aeronáuticas, Industrias textiles, Industrias químicas, Construcciones navales, Mecánica rural, Electrotécnica, Construcciones de obras y antisísmicas y Telecomunicaciones. El plan de estudios original abarcaba cinco años, con cinco o seis materias a cursar en cada uno de ellos. En los planes de todas las carreras existían ciertas asignaturas comunes: Sindicalismo Justicialista y Legislación Obrera I y II, Legislación del trabajo, Tecnología de fabricación y organización industrial, Administración y contabilidad industrial e Higiene y seguridad industrial. Los criterios que ordenaron la estructuración de estos planes y programas de estudio fueron de diversa índole. Por un lado, la necesidad de formar ingenieros "...con una sólida base físico-matemática"; a la vez, "...elevar el nivel intelectual del obrero", y por fin, reflejar "...la compenetración con la Doctrina Nacional y el Plan de Gobierno." El cien por cien del alumnado estaba constituido por trabajadores y técnicos en la especialidad que elegían. La Universidad Obrera Nacional se convirtió en 1962 en la Universidad Tecnológica Nacional.