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Usuario (Argentina)

>12 de octubre: Nada que festejar >Por Eduardo Galeano > >Cinco siglos de prohibición del arcoiris en el cielo americano > >El Descubrimiento: el 12 de octubre de 1492, América descubrió >elcapitalismo. Cristóbal Colón, financiado por los reyes de España y >losbanqueros de Génova, trajo la novedad a las islas del mar Caribe. En su >diario del Descubrimiento, el almirante escribió 139 veces la palabra oro y >51 veces la palabra Dios o Nuestro Señor. Él no podía cansar los ojos de ver >tanta lindeza en aquellas playas, y el 27 de noviembre profetizó: Tendrá >toda la cristiandad negocio en ellas. Y en eso no se equivocó. Colón creyó >que Haití era Japón y que Cuba era China, y creyó que los habitantes de >China y Japón eran indios de la India; pero en eso no se equivocó. > >Al cabo de cinco siglos de negocio de toda la cristiandad, ha sido >aniquilada una tercera parte de las selvas americanas, está yerma mucha >tierra que fue fértil y más de la mitad de la población come salteado. Los >indios, víctimas del más gigantesco despojo de la historia universal, siguen >sufriendo la usurpación de los últimos restos de sus tierras, y siguen >condenados a la negación de su identidad diferente. Se les sigue prohibiendo >vivir a su modo y manera, se les sigue negando el derecho de ser. Al >principio, el saqueo y el otrocidio fueron ejecutados en nombre del Dios de >los cielos. Ahora se cumplen en nombre del dios del Progreso. > >Sin embargo, en esa identidad prohibida y despreciada fulguran todavía >algunas claves de otra América posible. América, ciega de racismo, no las >ve. > >*** > >El 12 de octubre de 1492, Cristóbal Colón escribió en su diario que él >quería llevarse algunos indios a España para que aprendan a hablar ("que >deprendan fablar". Cinco siglos después, el 12 de octubre de 1989, en una >corte de justicia de los Estados Unidos, un indio mixteco fue considerado >retardado mental >(¨mentally retarded¨) porque no hablaba correctamente la lengua castellana. >Ladislao Pastrana, mexicano de Oaxaca, bracero ilegal en los campos de >California, iba a ser encerrado de por vida en un asilo público. Pastrana no >se entendía con la intérprete española y el psicólogo diagnosticó un claro >déficit intelectual. Finalmente, los antropólogos aclararon la situación: >Pastrana se expresaba perfectamente en su lengua, la >lengua mixteca, que hablan los indios herederos de una alta cultura que >tiene más de dos mil años de antigüedad. > >*** > >El Paraguay habla guaraní. Un caso único en la historia universal: la lengua >de los indios, lengua de los vencidos, es el idioma nacional unánime. Y sin >embargo, la mayoría de los paraguayos opina, según las encuestas, que >quienes no entienden español son como animales. > >De cada dos peruanos, uno es indio, y la Constitución de Perú dice que el >quechua es un idioma tan oficial como el español. La Constitución lo dice, >pero la realidad no lo oye. El Perú trata a los indios como África del Sur >trata a los negros. El español es el único idioma que se enseña en las >escuelas y el único que entienden los jueces y los policías y los >funcionarios. (El español no es el único idioma de la televisión, porque la >televisión también habla inglés.) Hace cinco años, los funcionarios del >Registro Civil de las Personas, en la ciudad de Buenos Aires, se negaron a >inscribir ek nacimiento de un niño. Los padres, indígenas de la provincia de >Jujuy, querían que su hijo se llamara Qori Wamancha, un nombre de su lengua. >El Registro argentino no lo aceptó por ser nombre extranjero. > >Los indios de las Américas viven exiliados en su propia tierra. El lenguaje >no es una señal de identidad, sino una marca de maldición. No los distingue: >los delata. Cuando un indio renuncia a su lengua, empieza a civilizarse. >¿Empieza a civilizarse o empieza a suicidarse? > >*** > >Cuando yo era niño, en las escuelas del Uruguay nos enseñaban que el país se >había salvado del problema indígena gracias a los generales que en el siglo >pasado exterminaron a los últimos charrúas. > >El problema indígena: los primeros americanos, los verdaderos descubridores >de América, son un problema. Y para que el problema deje de ser un problema, >es preciso que los indios dejen de ser indios. Borrarlos del mapa o >borrarles el alma, aniquilarlos o asimilarlos: el genocidio o el otrocidio. > >En diciembre de 1976, el ministro del Interior del Brasil anunció, triunfal, >que el problema indígena quedará completamente resuelto al final del siglo >veinte: todos los indios estarán, para entonces, debidamente integrados a la >sociedad brasileña, y ya no serán indios. El ministro explicó que el >organismo oficialmente destinado a su protección (FUNAI, Fundacao Nacional >do Indio) se encargará de civilizarlos, o sea: se encargará de >desaparecerlos. Las balas, la dinamita, las ofrendas de comida envenenada, >la contaminación de los ríos, la devastación de los bosques y la difusión de >virus y bacterias desconocidos por los indios, han acompañado la invasión de >la Amazonia por las empresas ansiosas de minerales y madera y todo lo demás. >Pero la larga y feroz embestida no ha bastado. La domesticación de los >indios sobrevivientes, que los rescata de la barbarie, es también un arma >imprescindible para despejar de obstáculos el camino de la conquista. > >*** > >Matar al indio y salvar al hombre, aconsejaba el piadoso coronel >norteamericano Henry Pratt. Y muchos años después, el novelista peruano >Mario Vargas Llosa explica que no hay más remedio que modernizar a los >indios, aunque haya que sacrificar sus culturas, para salvarlos del hambre y >la miseria. > >La salvación condena a los indios a trabajar de sol a sol en minas y >plantaciones, a cambio de jornales que no alcanzan para comprar una lata de >comida para perros. Salvar a los indios también consiste en romper sus >refugiso comunitarios y arrojarlos a las canteras de mano de obra barata en >la violenta intemperie de las ciudades, donde cambian de lengua y de nombre >y de vestido y terminan siendo mendigos y borrachos y putas de burdel. O >salvar a los indios consiste en ponerles uniforme y mandarlos, fusil al >hombro, a matar a otros indios o a morir defendiendo al sistema que los >niega. Al fin y al cabo, los indios son buena carne de cañón: de los 25 mil >indios norteamericanos enviados a la segunda guerra mundial, murieron 10 >mil. > >El 16 de diciembre de 1492, Colón lo había anunciado en su diario: los >indios sirven para les mandar y les hacer trabajar, sembrar y hacer todo lo >que fuere menester y que hagan villas y se enseñen a andar vestidos y a >nuestras costumbres. Secuestro de los brazos, robo del alma: para nombrar >esta operación, en toda América se usa, desde los tiempos coloniales, el >verbo reducir. El indio salvado es el indio reducido. Se reduce hasta >desaparecer: vaciado de sí, es un no-indio, y es nadie. > >*** > >El shamán de los indios chamacocos, de Paraguay, canta a las estrellas, a >las arañas y a la loca Totila, que deambula por los bosques y llora. > >Y canta lo que le cuenta el martín pescador: >-No sufras hambre, no sufras sed. Súbete a mis alas y comeremos peces del >río y beberemos el viento. > >Y canta lo que le cuenta la neblina: >-Vengo a cortar la helada, para que tu pueblo no sufra frío. > >Y canta lo que le cuentan los caballos del cielo: >-Ensíllanos y vamos en busca de la lluvia. > >Pero los misioneros de una secta evangélica han obligado al chamán a dejar >sus plumas y sus sonajas y sus cánticos, por ser cosas del Diablo; y él ya >no puede curar las mordeduras de víboras, ni traer la lluvia en tiempos de >sequía, ni volar sobre la tierra para cantar lo que ve. En una entrevista >con Ticio Escobar, el shamán dice: Dejo de cantar y me enfermo. Mis sueños >no saben adónde ir y me atormentan. Estoy viejo, estoy lastimado. Al final, >¿de qué me sirve renegar de lo mío? > >El shamán lo dice en 1986. En 1614, el arzobispo de Lima había mandado >quemar todas las quenas y demas instrumentos de música de los indios, y >había prohibido todas sus danzas y cantos y ceremonias para que el demonio >no pueda continuar ejerciendo sus engaños. Y en 1625, el oidor de la Real >Audiencia de Guatemala había prohibido las danzas y cantos y ceremonias de >los indios, bajo pena de cien azotes, porque en ellas tienen pacto con los >demonios. > >*** > >Para despojar a los indios de su libertad y de sus bienes, se despoja a los >indios de sus símbolos de identidad. Se les prohíbe cantar y danzar y soñar >a sus dioses, aunque ellos habían sido por sus dioses cantados y danzados y >soñados en el lejano día de la Creación. Desde los frailes y funcionarios >del reino colonial, hasta los misioneros de las sectas norteamericanas que >hoy proliferan en América Latina, se crucifica a los indios en nombre de >Cristo: para salvarlos del infierno, hay que evangelizar a los paganos >idólatras. Se usa al Dios de los cristianos como coartada para el saqueo. > >El arzobispo Desmond Tutu se refiere al África, pero también vale para >América: > >-Vinieron. Ellos tenían la Biblia y nosotros teníamos la tierra. Y nos >dijeron: "Cierren los ojos y recen". Y cuando abrimos los ojos, ellos tenían >la tierra y nosotros teníamos la Biblia. > >*** > >Los doctores del Estado moderno, en cambio, prefieren la coartada de la >ilustración: para salvarlos de las tinieblas, hay que civilizar a los >bárbaros ignorantes. Antes y ahora, el racismo convierte al despojo colonial >en un acto de justicia. El colonizado es un sub-hombre, capaz de >superstición pero incapaz de religión, capaz de folclore pero incapaz de >cultura: el sub-hombre merece trato subhumano, y su escaso valor corresponde >al bajo precio de los frutos de su trabajo. El racismo legitima la rapiña >colonial y neocolonial, todo a lo largo de los siglos y de los diversos >niveles de sus humillaciones sucesivas. > >América Latina trata a sus indios como las grandes potencias tratan a >América Latina. > >*** > >Gabriel René-Moreno fue el más prestigioso historiador boliviano del siglo >pasado. Una de las universidades de Bolivia lleva su nombre en nuestros >días. Este prócer de la cultura nacional creía que los indios son asnos, que >generan mulos cuando se cruzan con la raza blanca. Él había pesado el >cerebro indígena y el cerebro mestizo, que según su balanza pesaban entre >cinco, siete y diez onzas menos que el cerebro de raza blanca, y por tanto >los consideraba celularmente incapaces de concebir la libertad republicana. > >El peruano Ricardo Palma, contemporáneo y colega de Gabriel René-Moreno, >escribió que los indios son una raza abyecta y degenerada. Y el argentino >Domingo Faustino Sarmiento elogiaba así la larga lucha de kis indios >araucanos por su libertad: Son más indómitos, lo que quiere decir: animales >más reacios, menos aptos para la Civilización y la asimilación europea. > >El más feroz racismo de la historia latinoamericana se encuentra en las >palabras de los intelectuales más célebres y celebrados de fines del siglo >diecinueve y en los actos de los políticos liberales que fundaron el Estado >moderno. A veces, ellos eran indios de origen, como Porfirio Díaz, autor de >la modernización capitalista de México, que prohibió a los indios caminar >por las calles principales y sentarse en las plazas públicas si no cambiaban >los calzones de algodón por el pantalón europeo y los huaraches por zapatos. > >Eran los tiempos de la articulación al mercado mundial regido por el Imperio >Británico, y el desprecio científico por los indios otorgaba impunidad al >robo de sus tierras y de sus brazos. > >El mercado exigía café, pongamos el caso, y el café exigía más tierras y más >brazos. Entonces, pongamos por caso, el presidente liberal de Guatemala, >Justo Rufino Barrios, hombre de progreso, restablecía el trabajo forzado de >la época colonial y regalaba a sus amigos tierras de indios y peones indios >en cantidad. > >*** > >El racismo se expresa con más ciega ferocidad en países como Guatemala, >donde los indios siguen siendo porfiada mayoría a pesar de las frecuentes >oleadas exterminadoras. > >En nuestros días, no hay mano de obra peor pagada: los indios mayas reciben >65 centavos de dólar por cortar un quintal de café o de algodón o una >tonelada de caña. Los indios no pueden ni plantar maíz sin permiso militar y >no pueden moverse sin permiso de trabajo. El ejército organiza el >reclutamiento masivo de brazos para las siembras y cosechas de exportación. >En las plantaciones, se usan pesticidas cincuenta veces más tóxicos que el >máximo tolerable; la leche de las madres es la más contaminada del mundo >occidental. Rigoberta Menchú: su hermano menor, Felipe, y su mejor amiga, >María, murieron en la infancia, por causa de los pesticidas rociados desde >las avionetas. Felipe murió trabajando en el café. María, en el algodón. A >machete y bala, el ejército acabó después con todo el resto de la familia de >Rigoberta y con todos los demás miembros de su comunidad. Ella sobrevivió >para contarlo. > >Con alegre impunidad, se reconoce oficialmente que han sido borradas del >mapa 440 aldeas indígenas entre 1981 y 1983, a lo largo de una campaña de >aniquilación más extensa, que asesinó o desapareció a muchos miles de >hombres y de mujeres. La limpieza de la sierra, plan de tierra arrasada, >cobró también las vidas de una incontable cantidad de niños. Los militares >guatemaltecos tienen la certeza de que el vivio de la rebelión se transmite >por los genes. > >Una raza inferior, condenada al vicio y a la holgazanería, incapaz de orden >y progreso, ¿merece mejor suerte? La violencia institucional, el terrorismo >de Estado, se ocupa de despejar las dudas. Los conquistadores ya no usan >caparazones de hierro, sino que visten uniformes de la guerra de Vietnam. Y >no tienen piel blanca: son mestizos avergonzados de su sangre o indios >enrolados a la fuerza y obligados a cometer crímenes que los suicidan. >Guatemala desprecia a los indios, Guatemala se autodesprecia. > >Esta raza inferior había descubierto la cifra cero, mil años antes de que >los matemáticos europeos supieran que existía. Y habían conocido la edad del >universo, con asombrosa precisión, mil años antes que los astrónomos de >nuestro tiempo. > >Los mayas siguen siendo viajeros del tiempo: ¿Qué es un hombre en el camino? > >Tiempo. > >Ellos ignoraban que el tiempo es dinero, como nos reveló Henry Ford. El >tiempo, fundador del espacio, les parece sagrado, como sagrados son su hija, >la tierra, y su hijo, el ser humano: como la tierra, como la gente, el >tiempo no se puede comprar ni vender. La Civilización sigue haciendo lo >posible por sacarlos del error. > >*** > >¿Civilización? La historia cambia según la voz que la cuenta. En América, en >Europa o en cualquier otra parte. Lo que para los romanos fue la invasión de >los bárbaros, para los alemanes fue la emigración al sur. > >No es la voz de los indios la que ha contado, hasta ahora, la historia de >América. En las vísperas de la conquista española, un profeta maya, que fue >boca de los dioses, había anunciado: Al terminar la codicia, se desatará la >cara, se desatarán las manos, se desatarán los pies del mundo. Y cuando se >desate la boca, ¿qué dirá? ¿Qué dirá la otra voz, la jamás escuchada? Desde >el punto de vista de los vencedores, que hasta ahora ha sido el punto de >vista único, las costumbres de los indios han confirmado siempre su posesión >demoníaca o su inferioridad biológica. Así fue desde los primeros tiempos de >la vida colonial: > >¿Se suicidan los indios de las islas del mar Caribe, por negarse al trabajo >esclavo? Porque son holgazanes. > >¿Andan desnudos, como si todo el cuerpo fuera cara? Porque los salvajes no >tienen vergüenza. > >¿Ignoran el derecho de propiedad, y comparten todo, y carecen de afán de >riqueza? Porque son más parientes del mono que del hombre. > >¿Se bañan con sospechosa frecuencia? Porque se parecen a los herejes de la >secta de Mahoma, que bien arden en los fuegos de la Inquisición. > >¿Jamás golpean a los niños, y los dejan andar libres? Porque son incapaces >de castigo ni doctrina. > >¿Creen en los sueños, y obedecen a sus voces? Por influencia de Satán o por >pura estupidez. > >¿Comen cuando tienen hambre, y no cuando es hora de comer? Porque son >incapaces de dominar sus instintos. > >¿Aman cuando sienten deseo? Porque el demonio los induce a repetir el pecado >original. > >¿Es libre la homosexualidad? ¿La virginidad no tiene importancia alguna? >Porque viven en la antesala del infierno. > >*** > >En 1523, el cacique Nicaragua preguntó a los conquistadores: >-Y al rey de ustedes, ¿quién lo eligió? > >El cacique había sido elegido por los ancianos de las comunidades. ¿Había >sido el rey de Castilla elegido por los ancianos de sus comunidades? La >América precolombina era vasta y diversa, y contenía modos de democracia que >Europa no supo ver, y que el mundo ignora todavía. Reducir la realidad >indígena americana al despotismo de los emperadores incas, o a las prácticas >sanguinarias de la dinastía azteca, equivale a reducir la realidad de la >Europa renacentista a la tiranía de sus monarcas o a las siniestras >ceremonias de la Inquisición. > >En la tradición guaraní, por ejemplo, los caciques se eligen en asambleas de >hombres y mujeres - y las asambleas los destituyen si no cumplen el mandato >colectivo. En la tradición iroquesa, hombres y mujeres gobiernan en pie de >igualdad. Los jefes son hombres; pero son las mujeres quienes los ponen y >deponen y ellas tienen poder de decisión, desde el Consejo de Matronas, >sobre muchos asuntos fundamentales de la confederación entera. Allá por el >año 1600, cuando los hombres iroqueses se lanzaron a guerrear por su cuenta, >las mujeres hicieron huelga de amores. Y al poco tiempo los hombres, >obligados a dormir solos, se sometieron al gobierno compartido. > >*** > >En 1919, el jefe militar de Panamá en las islas de San Blas, anunció su >triunfo: >-Las indias kunas ya no vestirán molas, sino vestidos civilizados. > >Y anunció que las indias nunca se pintarían la nariz sino las mejillas, como >debe ser, y que nunca más llevarían aros en la nariz, sino en las orejas. >Como debe ser. > >Setenta años después de aquel canto de gallo, las indias kunas de nuestros >días siguen luciendo sus aros de oro en la nariz pintada, y siguen vistiendo >sus molas, hechas de muchas telas de colores que se cruzan con siempre >asombrosa capacidad de imaginación y de belleza: visten sus molas en la vida >y con ella se hunden en la tierra, cuando llega la muerte. > >En 1989, en vísperas de la invasión norteamericana, el general Manuel >Noriega aseguró que Panamá era un país respetuosos de los derechos humanos: >-No somos una tribu -aseguró el general. > >*** > >Las técnicas arcaicas, en manos de las comunidades, habían hecho fértiles >los desiertos en la cordillera de los Andes. Las tecnologías modernas, en >manos del latifundio privado de exportación, están convirtiendo en desiertos >las tierras fértiles en los Andes y en todas partes. > >Resultaría absurdo retroceder cinco siglos en las técnicas de producción; >pero no menos absurdo es ignorar las catástrofes de un sistema que exprime a >los hombre y arrasa los bosques y viola la tierra y envenena los ríos para >arrancar la mayor ganancia en el plazo menos. ¿No es absurdo sacrificar a la >naturaleza y a la gente en los altares del mercado internacional? En ese >absurdo vivimos; y lo aceptamos como si fuera nuestro único destino posible. > >Las llamadas culturas primitivas resultan todavía peligrosas porque no han >perdido el sentido común. Sentido común es también, por extensión natural, >sentido comunitarios. Si pertenece a todos el aire, ¿por qué ha de tener >dueño la tierra? Si desde la tierra venimos, y hacia la tierra vamos, ¿acaso >no nos mata cualquier crimen que contra la tierra se comete? La tierra es >cuna y sepultura, madre y compañera. Se le ofrece el primer trago y el >primer bocado; se le da descanso, se la protege de la erosión. > >Es sistema desprecia lo que ignora, porque ignora lo que teme conocer. El >racismo es también una máscara del miedo. > >¿Qué sabemos de las culturas indígenas? Lo que nos han contado las películas >del Fas West. Y de las culturas africanas, ¿qué sabemos? Lo que nos ha >contado el profesor Tarzán, que nunca estuvo. > >Dice un poeta del interior de Bahía: Primero me robaron del África. Después >robaron el África de mi. > >La memoria de América ha sido mutilada por el racismo. Seguimos actuando >como si fuéramos hijos de Europa, y de nadie más. > >*** > >A fines del siglo pasado, un médico inglés, John Down, identificó el >síndrome que hoy lleva su nombre. Él creyó que la alteración de los >cromosomas implicaba un regreso a las razas inferiores, que generaba >mongolian idiots, negroid idiots y aztec idiots. > >Simultáneamente, un médico italiano, Cesare Lombrosos, atribuyó al criminal >nato los rasgos físicos de los negros y de los indios. > >Por entonces, cobró base científica la sospecha de que los indios y los >negros son proclives, por naturaleza, al crimen y a la debilidad mental. Los >indios y los negros, tradicionales instrumentos de trabajo, vienen siendo >también desde entonces, objetos de ciencia. > >En la misma época de Lombroso y Down, un médico brasileño, Raimundo Nina >Rodrigues, se puso a estudiar el problema negro. Nina Rodrigues, que era >mulato, llegó a la conclusión de que la mezcla de sangres perpetúa los >caracteres de las razas inferiores, y que por tanto la raza negra en el >Brasil ha de constituir siempre uno de los factores de nuestra inferioridad >como pueblo. Este médico psiquiatra fue el primer investigador de la cultura >brasileña de origen africano. La estudió como caso clínico: las religiones >negras, como patología; los trances, como manifestaciones de histeria. > >Poco después, un médico argentino, el socialista José Ingenieros, escribió >que los negros, oprobiosa escoria de la raza humana, están más próximos de >los monos antropoides que de los blancos civilizados. Y para demostrar su >irremediable inferioridad, Ingenieros comprobaba: Los negros no tienen ideas >religiosas. > >En realidad, las ideas religiosas habían atravesado la mar, junto a los >esclavos, en los navíos negreros. Una prueba de obstinación de la dignidad >humana: a las costas americanas solamente llegaron los dioses del amor y de >la guerra. En cambio, los dioses de la fecundidad, que hubieran multiplicado >las cosechas y los esclavos del amo, se cayeron al agua. > >Los dioses peleones y enamorados que completaron la travesía, tuvieron que >disfrazarse de santos blancos, para sobrevivir y ayudar a sobrevivir a los >millones de hombres y mujeres violentamente arrancados del África y vendidos >como cosas. Ogum, dios del hierro, se hizo pasar por san Jorge o san Antonio >o san Miguel, Shangó, con todos sus truenos y sus fuegos, se convirtió en >santa Bárbara. Obatalá fue Jesucristo y Oshún, la divinidad de las agus >dulces, fue la Virgen de la Candelaria... > >Dioses prohibidos. En las colonias españolas y portuguesas y en todas las >demás: en las islas inglesas del Caribe, después de la abolición de la >esclavitud se siguió prohibiendo tocar tambores o sonar vientos al modo >africano, y se siguió penando con cárcel la simple tenencia de una imagen de >cualquier dios africano. Dioses prohibidos, porque peligrosamente exaltan >las pasiones humanas, y en ellas encarnan. Friedrich Nietzsche dijo una vez: >-Yo sólo podría creer en un dios que sepa danzar. > >Como José Ingenieros, Nietzsche no conocía a los dioses africanos. Si los >hubiera conocido, quizá hubiera creído en ellos. Y quizá hubiera cambiado >algunas de sus ideas. José Ingenieros, quién sabe. > >*** > >La piel oscura delata incorregibles defectos de fábrica. Así, la tremenda >desigualdad social, que es también racial, encuentra su coartada en las >taras hereditarias.Lo había observado Humboldt hace doscientos años, y en >toda América sigue siendo así: la pirámide de las clases sociales es oscura >en la base y clara en la cúspide. En el Brasil, por ejemplo, la democracia >raciasl consiste en que los más blancos están arriba y los más negros abajo. >James Baldwin, sobre los negros en Estados Unidos: >-Cuando dejamos Mississipi y vinimos al Norte, no encontramos la libertad. > >Encontramos los peores lugares en el mercado de trabajo; y en ellos estamos >todavía. > >*** > >Un indio del Norte argentino, Asunción Ontíveros Yulquila, evoca hoy el >trauma que marcó su infancia: >-Las personas buenas y lindas eran las que se parecían a Jesús y a la >Virgen. > >Pero mi padre y mi madre no se parecían para nada a las imágenes de Jesús y >la Virgen María que yo veía en la iglesia de Abra Pampa. > >La cara propia es un error de la naturaleza. La cultura propia, una prueba >de ignorancia o una culpa que expiar. Civilizar es corregir. > >*** > >El fatalismo biológico, estigma de las razas inferiores congénitamente >condenadas a la indolencia y a la violencia y a la miseria, no sólo nos >impide ver las causas reales de nuestra desventura histórica. Además, el >racismo nos impide conocer, o reconocer, ciertos valores fundamentales que >las culturas despreciadas han podido milagrosamente perpetuar y que en ellas >encarnan todavía, mal que bien, a pesar de los siglos de persecución, >humillación y degradación. Esos valores fundamentales no son objetos de >museo. Son factores de historia, imprescindibles para nuestra imprescindible >invención de una América sin mandones ni mandados. Esos valores acusan al >sistema que los niega. > >*** > >Hace algun tiempo, el sacerdote español Ignacio Ellacuría me dijo que le >resultaba absurdo eso del Descubrimiento de América. El opresor es incapaz >de descubrir, me dijo: >-Es el oprimido el que descubre al opresor. > >Él creía que el opresor ni siquiera puede descubrirse a sí mismo. La >verdadera realidad del opresor sólo se puede ver desde el oprimido. > >Ignacio Ellacuría fue acribillado a balazos, por creer en esa imperdonable >capacidad de revelación y por compartir los riesgos de la fe en su poder de >profecía. > >¿Lo asesinaron los militares de El Salvador, o lo asesinó un sistema que no >puede tolerar la mirada que lo delata? > >Tomado de: Eduardo Galeano, Ser como ellos y otros artículos, Siglo >Veintiuno Editores, México, 1992.-EcoPortal.net >

El engaño más grande y más embarazoso de la historia del periodismo comenzó cuando un experimentado gacetillero alemán creyó ver el golpe de su vida. Gerd Heidemann era un reportero investigador de 51 años de la respetada revista de noticias Stern, de Alemania Occidental. Adolf Hitler da un discurso. (FrancePresseVoir/AFP) En 1980, decidió vender su bote. Pero no era un bote común. Era el Carin II, un yate a motor que en su momento perteneció a Hermann Goering, el segundo de Hitler. Esto lo puso en contacto con un posible comprador adinerado que le mostró un diario que había adquirido hacía poco tiempo. Dijo que era uno de una serie de diarios escritos en secreto por el propio Hitler; el que vio Heidemann databa de los primeros meses de 1935. Era un hallazgo sorprendente y de inmediato Heidemann vio que podía representar una nota de interés masivo en las noticias. Las circunstancias históricas del diario parecían bastante creíbles, basadas en los hechos conocidos de la Operación Seraglio. En abril de 1945, cuando los rusos cerraron el cerco sobre Berlín, Hitler y su entorno, ahora ocultos en su búnker, diseñaron Seraglio. Hitler volaría hasta su retiro de montaña en Berchtesgaden, Bavaria, donde establecería su última posición. Con este fin, su piloto personal, el general Hans Baur, organizó diez aviones para transportar carpetas, archivos y pertenencias personales a un aeropuerto cercano. Uno de estos aviones cayó cerca de Dresden. El dictador nazi Adolf Hitler, se relaja en un sofá junto a su amante, Eva Braun (Inp/AFP/Archivos | ) Cuando le dieron la noticia a Hitler, como Baur recordaría más tarde, empalideció visiblemente y dijo: “En ese avión iban todos mis archivos privados, que pretendía dejar como testamento para la posteridad. Es una catástrofe”. Para Gerd Heidemann parecía perfectamente posible que el diario personal se hubiera salvado de este accidente. A través de sus contactos periodísticos, Heidemann rastreó la fuente del diario hasta el proveedor en Stuttgart, un “Dr. Fischer”, quien confirmó la historia de su procedencia. Tentadoramente, Fischer le contó a Heidemann que la serie incluía otros 26 volúmenes que cubrían los años de Hitler en el poder, desde 1932 hasta dos semanas antes de su suicidio, en abril de 1945. La carnada del pescador (Fischer) Sin embargo, había complicaciones. El proveedor de Fischer era su hermano, un oficial militar de alto rango en Alemania Oriental. Aparentemente, los diarios habían sido rescatados del avión por un granjero, pero ahora estaban en poder del hermano de Fischer, que arriesgaba su vida incluso al contrabandear los volúmenes a Alemania Occidental. Konrad Kujau, el autor del falso diario de Hitler. (Wikimedia Commons) Estaba preparado para correr el riesgo a cambio de moneda fuerte. Se requería el mayor de los secretos. Heidemann aceptó que ninguna otra persona de Stern contactaría al Dr. Fischer. Heidemann estaba convencido, pero sabía que sus editores en Stern podrían ser escépticos. Pero para Heidemann esto era diferente, porque la historia de los antecedentes tenía sentido. Tomó la dudosa decisión de pasar por encima de sus editores y, en cambio, enfrentar la gerencia de la empresa controlante de Stern, Gruner & Jahr. La gerencia sabía que Heidemann era uno de los principales periodistas de Stern y decidió respaldarlo. Como era necesario un máximo secreto, autorizaron el pago de los diarios restantes, por la colosal suma de 85.000 marcos alemanes por volumen. Claro que Heidemann no sabía que el Dr. Fischer en realidad se llamaba Konrad Kujau, quien durante muchos años había comercializado y falsificado objetos de interés nazi que proporcionaba a sus ansiosos clientes. EN VIDEO: ESTATUA DE HITLER CAUSA POLÉMICA Naturalmente, Kujau estaba encantado con la oferta. De hecho, estaba tan alentado por la candidez de Heidemann que se atrevió a estirarlo aún más, al decirle al periodista que la carga de Alemania Oriental no contenía 26 volúmenes de diarios, sino 60, y que también había otras riquezas: pinturas, documentos, incluso un guión escrito por Hitler para una ópera. Sin embargo, dadas las dificultades para sacarlo todo de Alemania Oriental, la entrega tardaría un tiempo. Y realmente tardaría algún tiempo, porque ahora Kujau tenía que falsificar todo el material prometido. Kujau escribió los diarios él mismo e imitó la escritura de Hitler y su firma. Para el contenido, buscó memorias y documentación existente, sobre todo un trabajo erudito llamado Hitler: Discursos y Proclamas 1932-45, publicado en la década de 1960. Las entradas de Kujau en los diarios falsos eran cortas, registros de acontecimientos cotidianos y algún comentario personal ocasional. Las observaciones puestas en boca de Hitler eran francamente insulsas, pero su propia banalidad los hacía aparecer más auténticos. En lo que respecta a los volúmenes de los diarios, eran unos viejos cuadernos de escuela que Kujau había comprado originalmente para catalogar su propia colección. En la cubierta externa agregó sellos de cera y cintas, con las iniciales de Hitler en relieve. Luego golpeó los volúmenes y les volcó té encima para darles un aspecto envejecido que concordara con la supuesta historia. En total, se entregaron a Kujau dos millones de marcos alemanes (1.2 millones de dólares), en maletines, por un volumen falsificado tras otro. Mientras tanto, Heidemann obtenía una buena ganancia al retener millones del dinero que pasaba por sus manos. Trato hecho Los ejecutivos de Gruner & Jahr decidieron que, debido al secreto, expondrían los diarios al análisis de solo unos pocos extraños. Se consultaron a tres expertos calígrafos que confirmaron la autenticidad de los documentos porque, al parecer, las muestras de la escritura de Hitler que les dieron para comparar con los diarios también habían sido falsificadas por Kujau. Una vez pasados los controles y la seguridad, los editores de Stern cerraron el lazo. A principios de 1983, después de 18 meses de duro trabajo de falsificación por parte de Kujau, se habían entregado todos los diarios. En marzo, se abrieron negociaciones secretas para los derechos internacionales de publicación de los diarios. Muy rápidamente lograron la atención de Rupert Murdoch, propietario de The Times y The Sunday Times de Londres. Los editores de The Sunday Times insistieron en autenticar debidamente los diarios. Cuando se llevó a cabo la reunión, los periódicos Times tenían a un experto sobre Hitler en el grupo. Hugh Trevor-Roper, lord Dacre, era un antiguo Regius Professor de Historia Moderna en Oxford. El 1º de abril de 1983, lord Dacre recibió una llamada telefónica de The Sunday Times para contarle sobre los diarios y pedirle que los evaluara. En principio, era escéptico. No había referencias creíbles de que Hitler hubiera llevado un diario de cualquier tipo; además, era sabido que a Hitler no le gustaba escribir a mano. No obstante, lord Dacre aceptó volar a Zúrich, donde los volúmenes estaban guardados en una bóveda de seguridad bancaria. En Zúrich se le aseguró que se había controlado el papel en el que estaban escritos los diarios, lo cual no era cierto. También se le dijo que la fuente era conocida y confiable, lo cual tampoco era cierto. Dacre estaba impresionado por la cantidad de material: un falsificador no permitiría tantas posibilidades de error, sin duda. Tomó su decisión: los diarios parecían ser auténticos. Al día siguiente, Murdoch ofreció tres millones de dólares por los derechos en todo el mundo. Dos semanas más tarde, The Sunday Times, en una publicación en primera plana coordinada con Stern, lanzó la historia al mundo. Las letras mayúsculas góticas parecían “FH”, no “AH”. (Wikimedia Commons) El titular de The Sunday Times rezaba: “Los secretos de la guerra de Hitler: cómo fueron encontrados los diarios del Führer en un granero de Alemania Oriental”. La cubierta de Stern mostraba una fotografía de uno de los diarios, con las iniciales de Hitler grabadas en dorado. Las letras mayúsculas góticas parecían “FH”, no “AH”, pero nadie lo notó. Stern organizó una conferencia de prensa coincidente con la publicación. Estaba programada como la oportunidad para pregonar la historia del siglo, pero rápidamente se transformó en un desastre. Los periodistas apabullaron a los editores con preguntas incisivas, que de inmediato evidenciaron la falta de investigación forense adecuada. Lord Dacre, cuyas dudas iban en aumento, eligió este momento para unir su voz. El engaño se aclara Para sostener la historia, Stern aceptó remitir los diarios al Bundesarchiv, el archivo estatal de Alemania. Los resultados llegaron en apenas una semana: los diarios supuestamente referidos al año 1932, estaban escritos en papel que contenía poliamida 6, un material sintético recién inventado en 1938 y de uso común a partir de 1943. La tinta, el pegamento, las juntas y las cintas eran posteriores a la guerra. Un nuevo grupo de expertos calígrafos, con información adecuada, reveló después que el texto era una burda imitación que fallaba en reproducir muchas de las formas de letra distintivas de Hitler. La fuente del contenido, el libro de discursos publicado hacía mucho tiempo, fue identificada. Kujau huyó a Austria, pero se entregó pocas semanas después. Heidemann fue arrestado. Cuando Kujau se enteró de que Heidemann había guardado gran parte del dinero que supuestamente debía ser para él, confesó toda la historia. Ambos hombres fueron juzgados en 1985 y cada uno recibió una sentencia de más de cuatro años en prisión. La reputación de lord Dacre quedó muy maltrecha y nunca se recuperó del todo. El editor de Stern renunció, al igual que el editor de The Sunday Times. Andrew Neil asumió como editor en 1983. “Esta historia era tan grande”, refirió más tarde, “y The Sunday Times deseaba tanto que fuera cierta, que era casi demasiado buena para controlarla en forma adecuada”.
Mi deseo para el año que viene es que a Taringa vuelva la inteligencia colectiva, tomate un tiempo para saber algo nuevo... El 31 de diciembre levantaremos una copa y brindaremos con nuestros seres queridos por el comienzo de un nuevo año· Es una práctica que aprendimos desde nuestro nacimiento y que practicamos sistemáticamente. Pero alguna vez nos preguntamos ¿por qué el año tiene 365 días? Aquí va la respuesta: La reforma gregoriana nace de la necesidad de llevar a la práctica uno de los acuerdos del concilio de Trento: el de ajustar el calendario para eliminar el desfase producido desde un concilio anterior, el de Nicea de 325 , en el que se había fijado el momento astral en que debía celebrarse la Pascua y, en relación con ésta, las demás fiestas religiosas móviles. Lo que importaba, pues, era la regularidad del calendario litúrgico, para lo cual era preciso introducir determinadas correcciones en el civil. En el fondo el problema era adecuar el calendario civil al año trópico. En el concilio de Nicea se determinó que se conmemorase la Pascua el domingo siguiente al plenilunio posterior al equinoccio de primavera (en el hemisferio norte; equinoccio de otoño en el hemisferio sur). Aquel año 325 el equinoccio había ocurrido el día 21 de marzo, pero con el paso del tiempo la fecha del evento se había ido adelantando hasta el punto de que en 1582, el desfase era ya de 10 días, y el equinoccio se fechó en 11 de marzo. El desfase provenía de un inexacto cómputo del número de días con que cuenta el año trópico; según el calendario juliano que instituyó un año bisiesto cada cuatro, consideraba que el año trópico estaba constituido por 365,25 días, mientras que la cifra correcta es de 365,242189, o lo que es lo mismo, 365 días, 5 horas, 48 minutos y 45,16 segundos. Esos más de 11 minutos contados adicionalmente a cada año habían supuesto en los 1257 años que mediaban entre 325 y 1582 un error acumulado de aproximadamente 10 días. El calendario gregoriano atrasa cerca de 1/2 minuto cada año (aprox. 26 s c/año), lo que significa que se requiere el ajuste de un día cada 3300 años. Esta diferencia procede de hecho que la traslación de la tierra alrededor del sol no coincide con una cantidad exacta de días de rotación de la tierra alrededor de su eje. Cuando el centro de la tierra ha recorrido una vuelta completa en torno al sol y ha regresado a exactamente el mismo punto en que se encontraba "hace un año" se han completado 365 días y un poco menos de un cuarto de día (0,242189074 para ser más exactos). Para hacer coincidir el año con un número entero de días se requieren ajustes periódicos cada cierta cantidad de años. El calendario gregoriano ajusta a 365,2425 días la duración del año, lo que deja una diferencia de 0,000300926 días o 26 segundos al año de error. Intentar crear una regla para corregir este error de un día cada 3300 años es complejo. En tan largo tiempo la tierra se desacelera en su velocidad de rotación (y también se desacelera el movimiento de traslación). La luna ejerce un efecto de retraso sobre esta velocidad de giro por la excentricidad creada por las mareas. La disminución de la velocidad de giro creada por esa excentricidad es similar a la que se produce cuando hacemos girar un Frisbee poniéndole un poco de arena mojada en un lado del borde inferior: cuando el platillo se hace girar, su velocidad de giro es mucho menor a la que tiene cuando no existe tal excentricidad. Este efecto todavía se encuentra en análisis y medición por parte del mundo científico y adicionalmente existen otros efectos que complican definir reglas con tal precisión. Este error es solo de 1 parte por millón. Lo más práctico será que cuando la diferencia sea significativa, se declare que el próximo año bisiesto no se celebre. De todas maneras, nos quedan casi dos mil años de análisis y discusión antes de necesitar este ajuste. Véase año para una descripción un poco más profunda. Otro problema distinto es la disminución de la velocidad de rotación terrestre (y también de la traslación terrestre) lo cual se puede medir con gran exactitud con un reloj atómico. Es un problema distinto porque no tiene que ver nada con el cálculo del calendario y, por lo tanto con los ajustes que se le tengan que hacer al calendario. Más bien es al contrario: es el reloj atómico el que tiene que ajustarse a los movimientos de la Tierra. El reloj atómico mide un tiempo uniforme que, por lo tanto, no existe en la naturaleza, donde todos los movimientos del mundo físico son uniformemente variados. La importancia del Calendario Gregoriano El problema del origen de nuestra Era quedó resuelto con la creación del Calendario Gregoriano: si en él se afirma que la Era Cristiana comenzó 1582 años antes de su creación y todos los países respetan esta idea, toda discusión debería acabar; y los temas de cuando nació Cristo o lo que estableció Dionisio el Exiguo dejan de tener importancia (al menos, desde el punto de vista de la medición del tiempo). La cuestión final era la adopción de dicho calendario y, como hemos visto, todos los países del mundo lo han venido adoptando a través del tiempo. Y aquí es donde podemos resaltar el valor de este instrumento de medición: si todo el mundo está de acuerdo, todas las discusiones sobre el tema sobran. Podemos viajar a cualquier país y, al comprar un calendario o almanaque, siempre será el calendario gregoriano del año en curso. Podrá variar la ubicación del comienzo y fin de semana (domingo o lunes) o el idioma, pero siempre se tratará del mismo calendario. Y un instrumento que sólo necesita una corrección de 1 día cada 3300 años, aproximadamente, es un extraordinario avance que constituye un magnífico patrimonio de la cultura occidental. Vale destacar, también, que por motivos de respeto hacia otras culturas o países que no tienen tanta fe en las creencias de la Iglesia Católica, y se podría decir que por los efectos que la Modernidad ha traído consigo, las típicas abreviaturas a.C. (antes de Cristo) y d.C. (después de Cristo) han sido reemplazadas respectivamente por a.e.m. (antes de la Era Moderna) y por e.m. (Era Moderna), o también por a.e.a. (antes de la era actual) y por e.a. (era actual). Además que se podrían calificar estas abreviaciones (a.C. - d.C.) como anticuadas y obsoletas dados los errores cometidos por Dionisio el Exiguo al correr un año el nacimiento de Jesús (marcó este año como el año 1: Jesús nació con un año de edad, según el Exiguo). Cuando expresamos algo relacionado con el año 1 d.C. nos estamos refiriendo a algo ocurrido en el año Cero, año en el que nació Jesús verdaderamente según el sistema gregoriano. Y lo ocurrido en el año Cero será, por consiguiente, el año 1 a.C. Por lo tanto: estamos un año atrás. Ej: año 2000 a.e.m. es verdaderamente año 2001 a.e.m. Algunos autores afirman que el error cometido por Dionisio "el Exiguo" fue mayor: entre tres y seis años, resultado de la cuenta usando los períodos de gobierno tanto de gobernantes romanos como de la región donde nació Jesús, usando fuentes extra-bíblicas que se conocen hoy. Así, la Biblia Latinoamericana indica que Jesús de Nazaret nació en el año -3, o sea que contaba con tres años al inicio de nuestra era. Sin embargo, todo ello no tiene ningún valor en la práctica: nos regimos por el Calendario Gregoriano, que se acepta en todo el mundo.