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Usuario (Chile)

bueno taringeros este es mi quinto post espero que les guste ¿extraterrestres o humanos del futuro? segun los cientificos predicaron que aquellos seres de otro mundo no eran extraterrestres sino humanos mas evolucionados osea "humanoides" que venian del futuro a ver sus antepasados y destruirlos pero ¿porque? creen que es por evitar su propia raza ya que algo esta pasando . pero realmente sera verdad..? quien sabe e aqui algunas conclusiones....pero ustedes son libres de creer o no en estas cosas . Yo creo que los extraterrestres son los mismos humano, parece un poco extraña esta teoría, para empezar todos sabemos que en el mundo existen distintos tipos de razas, por que detallo esto?... según hemos visto en los programas de tv la aparencia de los extraterrestres tienen ciertas semejanzas a la de nosotros, no creen que es el mismo humano nada mas que evolucionado, como había mencionado los distintos tipos de razas existe por evoluciones de humanos en distintos tipos de ambientes, cada ser humano se modifica para poder adaptarse al ambiente donde se desarrolla esto es evolución, pero sabemos que la evolución es lenta pero no deja de pasar al transcurso del tiempo. Ahora el humano estudia el planeta marte, por que razón, por que el planeta tierra lo estamos destruyendo y lo estamos convirtiendo en un planeta inhabitable, que pasa? tenemos que emigrar a otro lugar en otro caso a otro planeta. Una ves ahí que pasaría? El planeta esta sometido a distintos tipos de ambientes, el planeta no se modificara por nosotros, es al contrario nosotros tenemos que modificar para adaptarnos, eso implica la aparencia, pero por que razón los vemos en la actualidad, he aquí lo inexplicable. El humano evolucionado podrá viajar en el tiempo, alcanzara ese tipo de tecnología? si probablemente eso explica por que los vemos y desaparecen inexplicablemente. Es de preguntarse con esa tecnología que se les ve por que razón solo nos estudian nuestro comportamiento, si en la actualidad se pudiera viajar en el tiempo, indiscutblemente se estudiaría nuestro pasado par entender y corregir el presente. Como dijo Arthur C. Clarke ’’Cuando un científico eminente afirma que algo es posible suele tener razón. Cuando declara que es imposible probablemente se equivoca’’ deseo que opinen sobre esto. TOMEN SUS PROPIAS CONCLUSIONES Y SUIGANME NO SE DEFRAUDARAN :-) cometar es agradecer y siganme
El peso físico del alma Desde hace miles de años la creencia en la existencia física de eso llamado “alma” respira y se agita acaloradamente, pese a que, como todo el mundo sabe, no puede ser vista, tocada, oída o siquiera degustada. Platón, que prefería siempre las cosas que venían en paquetes tripartitos, rezongaba diciendo que el alma era la idea eterna que estaba formada por tres partes (una mental, una emocional y otra espiritual) y que, al morir, cada una tomaba su camino y el alma espiritual regresaba a la “dimensión luminosa” de donde –a su entender– procedían todas las almas. Aristóteles extendió la noción y se despachó diciendo que todos los seres vivos tienen en sí un principio vital o alma –mortal– que regula todas sus funciones vitales, y que muere junto a él (las plantas tienen un alma vegetativa; los animales, un alma sensitiva; y los seres humanos, un alma racional). Y las firmas siguen: Hesíodo dice: “es un aliento que mantiene la vida del cuerpo inanimado y que lo abandona cuando el ser humano muere o está moribundo o desmayado); Hegel :“la manifestación sensorial inferior del espíritu en su nexo con la materia”). De carne somos Pero todo siempre fue mero discurso y ahí se quedaba. Nada de experimentación, medición ni observación. Hasta que recién en 1907 el médico estadounidense Duncan Mac Dougall (de Haverhill, Massachusetts) osó hacer lo que ni a Platón ni a Aristóteles se les había ocurrido: pesar –literalmente– un alma. Decididamente, lo primero que hizo fue comprar una “cama-balanza” que –según lo engatusó el vendedor– era sensible al peso de un pelo. Así, la armó y la arrinconó cerca de la ventana de su oficina. Lo que le faltaba entonces eran candidatos que dejaran pesar su yo interior más íntimo. Nadie sabe cómo, pero para febrero de ese año había reclutado a seis moribundos (cuatro de tuberculosis, uno de diabetes y el sexto de causas no especificadas). Y así fue: los observó antes, durante y después del proceso de muerte y midió puntillosamente cada cambio de peso. El resultado parecía coincidir en cada caso: exactamente, 21,262142347500003 gramos era la diferencia entre el peso del cuerpo viviente y del cadáver. O dicho en otras palabras, que el alma no sólo existía, tenía masa, sobre ella también actuaba la gravedad y pesaba lo mismo que una moneda de cinco centavos, una barrita de chocolate, una feta de jamón o un colibrí. Mac Dougall estaba tan entusiasmado con todo el asunto de jugar a la balanza que repitió el experimento con 15 perros que, luego de muertos, no registraron la sustracción de los famosos 21 gramos (para el médico todo cuadraba: sin dudas, ésta era la prueba por excelencia de que los únicos que gozaban de alma eran los seres humanos). Como un reguero de pólvora, la noticia se filtró y apareció el 11 de marzo de 1907 en la página 5 del New York Times (bajo el título, “Soul Has Weight, Physician Thinks”) antes de que la revista American Medicine aceptara publicar el estudio de Mac Dougall en su número de abril de ese año (el trabajo se llamó “Hypothesis concerning soul substance together with experimental evidence of the existence of such substance”). Lo curioso es que la “evidencia experimental” consistió en sólo 6 pacientes (una muestra demasiado pequeña), sin hablar del hecho de que Mac Dougall –que murió sin pena ni gloria en 1920– nunca precisó a qué se refería con “muerte” (si muerte cerebral, muerte celular, muerte legal, etc.) o si los famosos 21 gramos no se relacionaban, en verdad, con el sudor, el cese de la respiración, la coagulación de la sangre, el vaciamiento de los pulmones o, lisa y llanamente, que la cama-balanza andaba mal. Después en el año 52 el científico Francis Crick y James Watson descubrieron que al fallecer ciertas estructuras cerebrales desaparecían al morir y el peso de estas oscilan entre los 21 g, se supone que esta zona que se pierde se le denominó conciencia -alma… ya que esta zona del cerebro es la que domina esas acciones de la conducta humana
El peso físico del alma Desde hace miles de años la creencia en la existencia física de eso llamado “alma” respira y se agita acaloradamente, pese a que, como todo el mundo sabe, no puede ser vista, tocada, oída o siquiera degustada. Platón, que prefería siempre las cosas que venían en paquetes tripartitos, rezongaba diciendo que el alma era la idea eterna que estaba formada por tres partes (una mental, una emocional y otra espiritual) y que, al morir, cada una tomaba su camino y el alma espiritual regresaba a la “dimensión luminosa” de donde –a su entender– procedían todas las almas. Aristóteles extendió la noción y se despachó diciendo que todos los seres vivos tienen en sí un principio vital o alma –mortal– que regula todas sus funciones vitales, y que muere junto a él (las plantas tienen un alma vegetativa; los animales, un alma sensitiva; y los seres humanos, un alma racional). Y las firmas siguen: Hesíodo dice: “es un aliento que mantiene la vida del cuerpo inanimado y que lo abandona cuando el ser humano muere o está moribundo o desmayado); Hegel :“la manifestación sensorial inferior del espíritu en su nexo con la materia”). De carne somos Pero todo siempre fue mero discurso y ahí se quedaba. Nada de experimentación, medición ni observación. Hasta que recién en 1907 el médico estadounidense Duncan Mac Dougall (de Haverhill, Massachusetts) osó hacer lo que ni a Platón ni a Aristóteles se les había ocurrido: pesar –literalmente– un alma. Decididamente, lo primero que hizo fue comprar una “cama-balanza” que –según lo engatusó el vendedor– era sensible al peso de un pelo. Así, la armó y la arrinconó cerca de la ventana de su oficina. Lo que le faltaba entonces eran candidatos que dejaran pesar su yo interior más íntimo. Nadie sabe cómo, pero para febrero de ese año había reclutado a seis moribundos (cuatro de tuberculosis, uno de diabetes y el sexto de causas no especificadas). Y así fue: los observó antes, durante y después del proceso de muerte y midió puntillosamente cada cambio de peso. El resultado parecía coincidir en cada caso: exactamente, 21,262142347500003 gramos era la diferencia entre el peso del cuerpo viviente y del cadáver. O dicho en otras palabras, que el alma no sólo existía, tenía masa, sobre ella también actuaba la gravedad y pesaba lo mismo que una moneda de cinco centavos, una barrita de chocolate, una feta de jamón o un colibrí. Mac Dougall estaba tan entusiasmado con todo el asunto de jugar a la balanza que repitió el experimento con 15 perros que, luego de muertos, no registraron la sustracción de los famosos 21 gramos (para el médico todo cuadraba: sin dudas, ésta era la prueba por excelencia de que los únicos que gozaban de alma eran los seres humanos). Como un reguero de pólvora, la noticia se filtró y apareció el 11 de marzo de 1907 en la página 5 del New York Times (bajo el título, “Soul Has Weight, Physician Thinks”) antes de que la revista American Medicine aceptara publicar el estudio de Mac Dougall en su número de abril de ese año (el trabajo se llamó “Hypothesis concerning soul substance together with experimental evidence of the existence of such substance”). Lo curioso es que la “evidencia experimental” consistió en sólo 6 pacientes (una muestra demasiado pequeña), sin hablar del hecho de que Mac Dougall –que murió sin pena ni gloria en 1920– nunca precisó a qué se refería con “muerte” (si muerte cerebral, muerte celular, muerte legal, etc.) o si los famosos 21 gramos no se relacionaban, en verdad, con el sudor, el cese de la respiración, la coagulación de la sangre, el vaciamiento de los pulmones o, lisa y llanamente, que la cama-balanza andaba mal. Después en el año 52 el científico Francis Crick y James Watson descubrieron que al fallecer ciertas estructuras cerebrales desaparecían al morir y el peso de estas oscilan entre los 21 g, se supone que esta zona que se pierde se le denominó conciencia -alma… ya que esta zona del cerebro es la que domina esas acciones de la conducta humana
El 11 de enero del 2003 apareció en la prensa valenciana la noticia sobre supuestos fenómenos extraños sucedidos en una empresa del polígono industrial "La Yutera", en el pueblo valenciano de Foios. " Seis vigilantes de una fábrica de Foios dejan su trabajo porque aseguran haber visto fantasmas". El equipo de investigación de adimensional se pone en marcha y se dirige a las instalaciones de la empresa de válvulas con la finalidad de entrevistarse con varios guardias de seguridad, quienes desmienten la noticia ya que uno de ellos que tras muchos años de vigilancia en dicha empresa aseguraba no haber presenciado nada extraño ni había oído comentario alguno de sus compañeros de turno nocturno. Dos días después, numerosos medios de comunicación se hicieron eco de la noticia, fueron muchos los curiosos, periodistas e investigadores los que acudieron a la puerta trasera de la empresa "Arco" para hablar con los testigos y poder averiguar qué era lo que ocurría en realidad. A partir de ese día los vigilantes tenían orden de no comentar nada acerca de este suceso, haciéndose casi imposible conocer más datos de primera mano. Se constata que los hechos extraños se remontaban concretamente a julio del 2002, una de las testigos principales de este caso es Merche, quien contó a varios medios sus experiencias, según la guardia de seguridad, a las pocas semanas de comenzar a trabajar oyó pasos en el techo de la garita, llamó a su marido que era guardia civil y no encontraron a nadie en el techo. Días más tarde, al realizar la ronda nocturna, entró en el laboratorio de la empresa y las lámparas comenzaron a moverse de forma extraña, su compañero de turno Jesús también fue testigo de los hechos, se oían golpes en las paredes y las máquinas se ponían en marcha repentinamente. En septiembre de ese mismo año sucedió el hecho más extraño, durante otra de sus rondas se dio cuenta que una luz del interior del edificio estaba encendida, entró entonces en el laboratorio viendo una sombra negra sin pies deambulando por el lugar, le entró pánico. La leyenda : El complejo fabril de "La Yutera" fue fundado en 1927 por la familia Bacharach. Durante la guerra civil los terrenos en los que ahora se encuentra el complejo empresarial se utilizaba de camino para trasladar desde las aldeas cercanas los cuerpos de los caídos durante la guerra hacia el cementerio de Foios. Es por ello que se le denominó el "camino de los muertos".

bueno espero que les guste mi post siganme y denme puntos! La clasificación de los espíritus está basada en su grado de progreso, en las cualidades que han adquirido y en las imperfecciones de que han de despojarse aún. La clasificación de los espíritus está basada en su grado de progreso, en las cualidades que han adquirido y en las imperfecciones de que han de despojarse aún. Esta clasificación, además, no es absoluta; cada categoría no ofrece en su conjunto más que un carácter relevante; pero la transición es insensible de un grado a otro, y en los límites desaparece el matiz, como en los reinos de la naturaleza, en los colores del arco iris y también como en los diferentes periodos de la vida del hombre. Se puede, pues, formar un número mayor o menor de clases, según el aspecto que se elija para considerar esta cuestión. Los espíritus admiten, generalmente, tres categorías principales o tres grandes divisiones. En la tercera, que está al principio de la escala, vienen comprendidos los espíritus imperfectos, caracterizados por el predominio de la materia sobre el espíritu y la propensión al mal. Los de la segunda están caracterizados por el predominio del espíritu sobre la materia y por el deseo del bien, y comprende los espíritus buenos. La primera, en fin, comprende los espíritus puros, que han alcanzado el grado máximo de perfección. Esta división es perfectamente racional y presenta caracteres bien distintos, y no nos tocaba a nosotros más que hacer visibles, por medio de un número suficiente de subdivisiones, los principales matices del conjunto, y es lo que hemos hecho con el concurso de los espíritus, cuyas benévolas instrucciones nunca nos han faltado. Véase ahora la definición de los espíritus imperfectos: Tercer orden. Espíritus imperfectos Caracteres generales.- Predominio de la materia sobre el espíritu, propensión al mal, ignorancia, orgullo, egoísmo y todas las malas pasiones que de él derivan. Tienen intuición de Dios, pero no lo comprenden. Todos no son esencialmente malos, y en algunas abundan más la ligereza, la inconsecuencia y la malicia que la verdadera perversidad. Unos no hacen bien ni mal; pero por lo mismo que no practican el bien, demuestran su inferioridad. Otros, por lo contrario, se complacen en el mal, y están satisfechos cuando hallan ocasión de hacerlo. Pueden reunir la inteligencia a la perversidad y a la malicia; pero, cualquiera que sea su desarrollo intelectual, sus ideas son poco elevadas y sus sentimientos más o menos abyectos. Semejantes espíritus ven la dicha de los buenos, siéndoles este espectáculo un tormento incesante, puesto que experimentan todas las angustias que pueden producir la envidia y los celos. Puede dividirse en cinco clases principales. 1 clase. ESPÍRITUS IMPUROS.- Son propensos al mal y lo hacen objeto de sus maquinaciones. Como espíritus dan consejos pérfidos, promueven la discordia y la desconfianza, y, para engañar mejor, toman todas las apariencias. Se apoderan de los caracteres bastante débiles para seguir sus excitaciones, a fin de arrastrarlos a su perdición y están satisfechos cuando consiguen retardar su progreso, haciéndoles sucumbir en las pruebas que sufren. Ciertos pueblos los han considerado como divinidades maléficas, y otros los designan con los nombres de demonios, genios malos y espíritus del mal. Los seres vivientes a quienes animan durante la encarnación, son dados a todos los vicios que engendran las pasiones viles y degradantes, tales como: el sensualismo, la crueldad, la bellaquería, la hipocresía, la codicia y la sórdida avaricia. Hacen el mal por el placer de hacerlo, sin motivo la mayor parte de las veces, y por aversión al bien escogen casi siempre sus victimas entre las personas honradas. Cualquiera que sea el rango social que ocupen, son azote de la humanidad, y el barniz de la civilización no los libra del oprobio y de la ignominia. Delincuentes natos. 2 clase. ESPÍRITUS LIGEROS.- Son ignorantes, malignos, inconscientes y burlones, y en todo se entrometen, y responden a todo sin cuidarse de la verdad. Se complacen en ocasionar pequeños pesares y alegrías, en chismear, en inducir maliciosamente a error por medio de mixtificaciones y en hacer travesurillas. A esta clase pertenecen los espíritus llamados vulgarmente duendes, trasgos, gnomos y diablillos, todos los cuales dependen de los espíritus superiores que frecuentemente los ocupan como nosotros a nuestros criados. En las comunicaciones con los hombres, su lenguaje es a veces ingenioso, y chistoso, pero casi siempre superficial, y aprovechan las extravagancias y las ridiculeces que exponen en frases mordaces y satíricas. Cuando usurpan algún nombre, lo hacen más por malicia que por perversidad. Delincuentes habituales. 3 clase. ESPÍRITUS DE FALSA INSTRUCCIÓN, (seudo sabios).- tienen conocimientos bastante vastos, pero creen saber más de lo que realmente saben. Habiendo progresado algo en diversos sentidos, su lenguaje tiene cierto carácter grave que puede engañar acerca de las preocupaciones y de las ideas sistemáticas de la vida terrestre, una mezcla de verdades y errores absurdos, en medio de los cuales se descubren la presunción, el orgullo, los celos y la terquedad de que no han podido emanciparse. Esta categoría es intelectual y no moral, al menos en la intensidad delictuosa. 4 clase. ESPÍRITUS NEUTROS.- No son ni bastante buenos para practicar el bien, ni bastante malos para hacer el mal; se inclinan Igualmente al uno y al otro y no se sobreponen a la condición vulgar de la humanidad ni moral, ni intelectualmente. Tienen apego a las cosas de este mundo, cuyas alegrías groseras echan de menos. Son delincuentes ocasionales y hasta habituales en ciertas clases de inmoralidades que no sean muy antisociales. En esta clase que es moralmente débil, habrá que colocar también a los delincuentes locos poseídos y a los pasionales. 5 clase. ESPÍRITUS GOLPEADORES Y PERTURBADORES. - Propiamente hablando, no forman una clase distinta, si se toman en consideración sus cualidades personales, y pueden pertenecer a todas las clases del tercer orden. A menudo anuncian su presencia por efectos sensibles y físicos, como golpes, movimiento y desarreglo anormal de los cuerpos sólidos, agitación del aire, etc. Parece que están más apegados a la materia que los otros y que son los principales agentes de las vicisitudes de los elementos del globo, ya obren en el aire, en el agua, en el fuego, ya en los cuerpos duros, ya en las entrañas de la Tierra. Cuando estos fenómenos tienen un carácter Intencional inteligente, se conoce que no son debidos a una causa fortuita y física. Todos los espíritus pueden producirlos; pero los elevados los confían por lo general a los espíritus subalternos, más aptos para las cosas materiales que para las inteligentes, y cuando los primeros creen oportunas las manifestaciones de este género, se sirven de los segundos como de auxiliares. El segundo orden es de los espíritus buenos y el primero, el de los espíritus puros. Ya aquí no encontramos delincuentes. Segundo orden. Espíritus buenos. Caracteres generales.- Predominio del espíritu sobre la materia y deseo de hacer el bien. Sus cualidades y poder para practicarlo están en proporción del grado a que han llegado, poseyendo unos la ciencia, otros la prudencia y la bondad, y reuniendo los más adelantados el saber y las cualidades morales. No estando aún completamente desmaterializados, conservan más o menos, según su rango, los vestiglos de la existencia corporal, ya en la forma del lenguaje, ya en sus costumbres, en las que se llega a descubrir algunas de sus manías, ya que de no ser así, serían espíritus perfectos. Comprenden a Dios y el infinito, y gozan ya de la felicidad de los buenos; son dichosos cuando hacen el bien e Impiden el mal, y el amor que los une es para ellos origen de una dicha Inefable no alterada por la envidia, por los remordimientos, ni por ninguna de las malas pasiones que atormentan a los espíritus imperfectos, pero todos han de sufrir pruebas hasta que alcancen la perfección absoluta. Como espíritus, suscitan buenos pensamientos, alejan a los hombres del camino del mal, protegen, durante la vida, a los que se hacen merecedores de protección y neutralizan la influencia de los espíritus imperfectos en aquellos individuos que no se complacen en tolerarla. Las personas en quienes se encarnan son buenas y benévolas para con sus semejantes, no ceden al orgullo, al egoísmo y a la ambición, y no sienten el odio, rencor, envidia ni celos, practicando el bien, por el bien mismo. A este orden pertenecen los espíritus conocidos en las creencias vulgares con los nombres de genios buenos, genios protectores y espíritus del bien. En tiempo de superstición y de ignorancia se les ha elevado a la categoría de divinidades bienhechoras. Se les puede dividir en cuatro grupos principales. 1 clase. ESPÍRITUS BENÉVOLOS.- Su cualidad dominante, es la bondad; se complacen en prestar servicios a los hombres y protegerlos, pero su saber es limitado, pues han progresado más moral que intelectualmente. 2 clase. ESPÍRITUS SABIOS.- Lo que principalmente los distingue es la extensión de sus conocimientos. Se ocupan menos en las cuestiones morales que en las científicas, para las cuales tienen más aptitud; pero sólo consideran la ciencia utilitariamente, y no obedecen, al hacerlo, a ninguna de las pasiones propias de los espíritus imperfectos. 3 clase. ESPÍRITUS PRUDENTES.- Las más elevadas cualidades morales son su carácter distintivo. Sin que sus conocimientos sean limitados, están dotados de aquella capacidad que proporciona un juicio recto de los hombres y de las cosas. 4 clase. ESPÍRITUS SUPERIORES.- Reúnen la ciencia, la prudencia y la bondad. Su lenguaje, que sólo benevolencia respira, es constantemente digno, elevado y a menudo sublime. Esa superioridad los hace más aptos que los otros para darnos las nociones más exactas acerca de las cosas del mundo incorporal, dentro de los límites de aquello que es licito saber al hombre. Se comunican voluntariamente con los que de buena fe buscan la verdad y cuya alma está bastante emancipada de los lazos terrestres para comprenderla, pero se separan de los que sólo obran por curiosidad o a quienes la influencia de la materia distrae de la práctica del bien. Cuando, por excepción, encarnan en la Tierra, es para realizar una misión de progreso, y nos ofrecen el tipo de perfección a que puede aspirar la humanidad en este mundo. Primer orden. Espíritus puros. Caracteres generales.- Influencia de la materia, nula; superioridad intelectual y moral, absoluta con respecto a los espíritus de otros órdenes. Primera y única clase.- Han recorrido todos los grados de la escala y se han despojado de todas las impurezas de la materia. Habiendo alcanzado la suma de perfección de que es susceptible la criatura, no han de sufrir pruebas ni expiaciones, y no estando obligados a la reencarnación en cuerpos perecederos viven la vida eterna en el seno de Dios. Gozan de una dicha Inalterable, porque no sienten las necesidades ni están expuestos a las vicisitudes de la vida material: pero aquella dicha no consiste en la ociosidad monótona de una contemplación perpetua. Son mensajeros y ministros de Dios, cuyas órdenes, acerca de la conservación de la armonía universal, ejecutan; dirigen a todos los espíritus que les son inferiores, les ayudan a perfeccionarse y les señalan su misión. Para ellos, es ocupación agradable la de asistir a los hombres en sus apuros y excitarlos al bien o a la expiación de las faltas, que les alejan de la felicidad suprema. Se les designa a veces con los nombres de ángeles, arcángeles o serafines. Los hombres pueden comunicarse con ellos, pero sería muy presuntuoso el que pretendiese tenerlos constantemente a sus órdenes. bueno si les gusto siganme no lo decepcinare ni defraudare y aver si me dejan unos puntitos por aver escrito tanto :rip: