johang78977
Usuario (Venezuela)
En un día puede llegar a realizar 100.000 movimientos con los músculos de sus ojos, o perder entre 100 y 150 pelos. Un beso apasionado puede significar para nuestro cuerpo que la otra persona nos pase hasta 80 millones de bacterias de 700 tipos diferentes, o que nuestro cerebro experimente las mismas reacciones químicas que disparar un arma. Estos y otros datos le asombrarán sobre lo que puede llegar a realizar su cuerpo. Bacterias, células y virus 1) Solo el 1% de las bacterias hacen que nuestro cuerpo enferme. “El 99% son microorganismos inocuos y muchos de ellos necesarios para gozar de buena salud, por ejemplo, porque producen vitaminas, ayudan a hacer la digestión, modulan el sistema inmune, mantienen a raya a los patógenos e incluso contribuyen a regular la tensión sanguínea”, explica Álex Mira, director del laboratorio de Microbioma Humano en el Área Genómica y Salud de la Fundación FISABIO. “Es probable que de las más de 15.000 especies bacterianas descritas, haya 500 que puedan causar enfermedad como patógenos verdaderos o como patógenos oportunistas (en pacientes con inmunodeficiencia grave)”, añade Guillermo Quindós, catedrático de Microbiología de la Universidad del País Vasco-Euskal Herriko Unibertsitatea (UPV/EHU) y miembro del Círculo Escéptico. 2) El peso total de las bacterias en el cuerpo humano es de dos kilogramos. “El peso total del microbioma intestinal se ha estimado que oscila entre 1,5 y 2,5 kilos según el peso y el tamaño de cada persona. La mayoría de este peso corporal estaría asociado a la población microbiana presente en el aparato digestivo. Sin embargo, una estimación reciente reduce este peso a 0,2 Kg. en una persona de un peso de 70 Kg. y una altura de 1,70 metros”, señala Quindós. 3) Una persona pasa más de 700 tipos diferentes de bacterias a otra persona al besarse. Afortunadamente, el 95% de ellas no son dañinas. “El número de tipos bacterianos que se pueden intercambiar en un beso mantenido durante más de 10 segundos, con contacto de labios, lengua y saliva, puede ser superior a los 700. En este estudio publicado en Microbiome en 2014, se habla de una transferencia de unos 80 millones de células bacterianas por beso. Una mínima parte de la población microbiana que se transmite con los besos es potencialmente patógena si ambas personas no están enfermas. La población microbiana es patógena entre el 1 y el 5%”, describe Quindós. 4) Somos, por lo menos la mitad, microbianos. “La mitad de las células de nuestro cuerpo son bacterias. Una revisión reciente en PLOS Biology parece contradecir el mito existente desde 1972 de la relación de 10 bacterias por cada célula humana. Se estima que el número total de bacterias en el cuerpo humano es de 3,8 x 1013. Las células humanas serían 3 x 1013, de las que predominan las de la línea hematopoyética (glóbulos rojos). La proporción 1,3 a 1 es más habitual en los varones, mientras que casi se duplica en mujeres y en niños pequeños. Esta estimación no tiene en cuenta que existen otros componentes de la microbiota que no son bacterias, pero parece ajustarse más a la realidad”, detalla Quindós. 5) Hay más de 100 virus diferentes que causan un resfriado. “Rhinovirus y enterovirus son los virus más comunes que se asocian a estos cuadros, pero existen otros implicados como los adenovirus o los coronavirus. Dentro de los rhinovirus, hay una gran diversidad de genotipos que hacen que suframos repetidos resfriados causados por cada uno de estos genotipos diferentes”, aclara este microbiólogo. 6) Hay unos 100 millones de bacterias por centímetro cúbico de saliva humana. “Diversos estudios hablan de la presencia de 100 millones de células bacterianas por centímetro cúbico de saliva, sin embargo, estos datos son variables según los estudios y las poblaciones humanas estudiadas porque influyen diversos factores ambientales, culturales, dietéticos, de hábitos y conductas, y genéticos. Algunas bacterias orales son características y muy diferentes a las bacterias encontradas en otros nichos ecológicos, como la denominada TM7x que parasita a Actinomyces odontolyticus, asociada a la enfermedad periodontal, una enfermedad bucal muy frecuente que afecta a las encías y los dientes”, indica Quindós. “Los antibióticos matan a las bacterias y por tanto no son efectivos contra los resfriados causados por virus, que se pueden transmitir por contacto y también en pequeñas microgotas por el aire, a través de la boca, ojos o nariz”, matiza Mira. 7) Hay virus que no causan enfermedades e incluso ayudan a prevenirlas o curarlas. Hay virus que proporcionan potenciales beneficios al ser humano. El virus GBV-C parece ser uno de estos. Aunque se relacionó con el virus de la hepatitis C, en realidad dificulta la acción del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) que causa el sida. Algunos virus pueden ayudar al desarrollo de nuestro intestino o del sistema nervioso. Alrededor del 8% de nuestro ADN son retrovirus, antiguos virus que perdieron su potencial infeccioso y se alojaron en nuestro ADN. "Otros virus beneficiosos son los denominados oncolíticos, virus modificados para que solo ataquen a las células tumorales”, explica este catedrático de microbiología. 8) Al menos 500.000 células en su cuerpo murieron y fueron reemplazadas por otras nuevas mientras leía esta frase. “A éstas habría que añadir un número todavía mayor de glóbulos rojos que mueren cada segundo. Estos números varían con la edad y son estimaciones indirectas, pero muestran la gran tasa de reemplazamiento de nuestro cuerpo, donde gran parte de las células mueren por procesos de apoptosis o muerte celular programada de forma continua. Otras, como las neuronas, no pueden dividirse en la edad adulta”, señala Mira. 9) El 99% del calcio contenido en el cuerpo humano está en los dientes y en los huesos, donde proporciona soporte estructural. El calcio es el mineral más abundante en el cuerpo humano. Un adulto tiene alrededor de un kilogramo, cuyo 99% está en el esqueleto en forma de cristales de hidroxiapatita. “Además se encuentra en otras partes del cuerpo, donde contribuye a transmitir los impulsos nerviosos, ayuda a los vasos sanguíneos y los músculos a funcionar con normalidad y regula ciertas hormonas y enzimas”, añade este microbiólogo. 10) Las células más pequeñas en el cuerpo de un hombre son los espermatozoides. Miden entre 50 y 60 micras de longitud (0,055 milímetro). “Los óvulos femeninos, por el contrario, son enormes, y se podrían ver incluso sin necesidad de microscopio. Un óvulo humano es unas 4 veces más grande que una célula de la piel, 25 veces más grande que un glóbulo rojo y 16 veces más grande que un espermatozoide”, anota el investigador Mira. 11) Hay cerca de 1.000 especies distintas de bacterias en la boca humana. “Unas viven en la lengua y pueden causar mal aliento al producir compuestos de azufre que son volátiles. Otras viven en el diente y pueden causar caries, y otras en la encía y causar gingivitis. En una gota de saliva de un mililitro hay aproximadamente 5.000 millones de bacterias, es decir, más o menos la población mundial”, destaca Mira. 12) La feniletilamina está cuando te enamoras y en el chocolate. “Es un compuesto químico que en el cuerpo actúa como neurotransmisor y que podría ser en parte responsable de las sensaciones y cambios fisiológicos que experimentamos cuando ocurre el enamoramiento, como la excitación, taquicardia, o insomnio. También se encuentra en varios alimentos como el chocolate, pero es rápidamente metabolizada, por lo que se estima que no llega al cerebro en concentraciones significativas”, describe Mira. Huesos, piel y pelo 13) Un bebé al nacer tiene 300 huesos y un adulto unos 206. “Eso se debe a que los bebés poseen huesos en 'bisagra', en el sentido de que están preparados para pasar por el canal del parto y se puedan superponer. Por ejemplo, el fémur se puede considerar por fragmentos, la parte superior de la cadera, la intermedia y la inferior”, explica Maria Eugènia Miranda, especialista en cirugía ortopédica y traumatología en Hospital de Sant Pau i Santa Tecla de Tarragona. 14) Pero el número de huesos puede variar de una persona a otra. “Hay gente que tiene huesos accesorios y otras no. Esos huesos tienen en tamaño entre una lenteja y un botón, y están presentes en manos, pies, rótula o tobillo. Por ejemplo, la sesamoiditis, habitual en algunos corredores, consiste en la inflamación de unos huesos muy pequeños en la parte inferior del pie. Hay gente que tiene dos, y hay quien tiene tres o cuatro. Otro caso es que en el dedo pulgar de la mano hay quien posee un hueso pequeño del tamaño de una lenteja. También hay gente que tiene la rodilla partida, la rótula bipartita”, enumera Miranda. 15) En caso de trauma, perdemos las uñas para evitar las amputaciones de los dedos. “Las uñas tienen una función importante de protección de las falanges (las puntas óseas) de los dedos, por lo que hay mucha gente que pierde las uñas pero no la punta del dedo”, observa esta traumatóloga. 16) Los huesos, como los intestinos, también padecen infartos. “La isquemia la producen los mismos factores que provocan esas enfermedades en el corazón o en el cerebro: tensión alta, colesterol, triglicéridos, fumar, vida sedentaria u obesidad. El infarto consiste en que la sangre deja de llegar y los tejidos se mueren porque no tienen oxígeno”, señala Miranda. 17) Los huesos también se estresan. Si sufre una fractura, puede ser por estrés. Ante un movimiento repetitivo extremo o un esfuerzo por encima de sus condiciones, un hueso puede romperse sin necesidad de que se haya producido un golpe. “La fractura por estrés fue descrita por primera vez en la Primera Guerra Mundial por un médico alemán y fue llamada la fractura de Deutschländer. Los soldados llevan zapatos con suelas tan duras hasta el punto de provocar la rotura del segundo o tercero metacarpiano del pie. También se puede padecer en las vértebras, por ejemplo en el caso de los corredores, y en la pelvis.”, describe Miranda. 18) Los humanos tenemos “colita”. Se llama cóccix, o hueso de la rabadilla. Es el souvenir de nuestros ancestros. 19) Los niños se curan antes de una fractura ósea que los adultos. “Por ejemplo, en el caso de una fractura de tibia, un niño tarda en recuperarse entre tres y cuatro semanas y un adulto no baja de los tres meses, si es tratada con yeso”, anota Miranda. 20) Poseer unos músculos glúteos potentes como Kim Kardashian o Jennifer López evita la aparición de cojera. “Cuando se sufre una artrosis muy avanzada de cadera, el músculo no tiene bastante tensión. Es como si se acortara la distancia entre dos puntos de una goma para el pelo. La tensión muscular también depende de la masa muscular que se tenga, por lo que aquellos que carecen de la masa muscular suficiente tienen más riesgo de padecer la marcha de Trendelenburg, la parálisis de los glúteos medios que produce un movimiento basculante de la pelvis. Es la misma que tenía el político Manuel Fraga, que le hacía caminar de un lado a otro. Pero los culos prominentes tienen más posibilidades de no tener esta cojera. Por eso los pacientes operados de prótesis de cadera, por ejemplo, deben hacer ejercicios para aumentar el glúteo”, describe Miranda. 21) Los hombres son oficialmente clasificados como enanos si su altura es inferior a 1,3 metros, mientras que para las mujeres la medida es de 1,2 metros. “La acondroplasia está tipificada por las autoridades sanitarias, ya que alguien que que mida más de 1,50 metros y desee someterse a una cirugía, no se lo financiará la Seguridad Social. En ese caso sería bajito, pero no enano”, recuerda José Miguel Guijarro, traumatólogo del Hospital La Luz (Madrid). 22) Durante la vida de una persona, el intestino delgado mide 2,5 metros de media. Al morir, su longitud aumenta a 6 metros. Eso se debe a la hipotonía o reducción de la tensión muscular de las paredes del intestino. 23) Los huesos pueden ser más fuertes que el acero. “Pero depende del tipo de fuerza. Eso es posible solo cuando la fuerza es longitudinal o transversal, pero no cuando es rotatoria, debido a la estructura del hueso, que está formado por celdillas que crean la amortiguación del peso”, indica Guijarro. 24) Por la mañana, una persona es 8 milímetros más alta que por la noche. “Se debe a que los cartílagos de la columna vertebral tienen más agua y por la mañana miden un poco más. Se produce en gente joven. Depende de la edad y la estatura de cada persona. Cuanto más alta es la persona, la distancia entre los discos intervertebrales es mayor y se puede crecer un centímetro o 1,12 centímetros”, observa este traumatólogo. 25) Cada pelo tiene un ciclo capilar de entre unos dos y ocho años. Aunque se estima que la velocidad de crecimiento es de 1,25 centímetros al mes, es decir, unos 15 centímetros al año —aunque sensiblemente menor en personas mayores—, existe un ciclo capilar para cada pelo, finalizado el cual ese pelo se va a desprender y no va a volver a crecer, aunque lo harán otros”, subraya Rosa Taberner, especialista en Dermatología Médico-Quirúrgica y Venereología, que trabaja como adjunta en el Servicio de Dermatología del Hospital Son Llàtzer de Palma de Mallorca. 26) Cada día perdemos entre 100 y 150 pelos. “Un mismo pelo no crece a lo largo de toda la vida, de modo que en el mejor de los casos puede llegar a una longitud de un metro aproximadamente, dependiendo de la localización y otros factores”, explica Taberner. 27) La piel humana es completamente reemplazada alrededor de mil veces durante la vida de una persona. “El ciclo de renovación epidérmica es de unos 28 días aproximadamente, por lo que si vivimos unos 80 años se puede estimar que ese número es bastante acertado”, suscribe esta dermatóloga. 28) Perdemos 35.000 células epidérmicas cada minuto. Si se extrapola a las 24 horas del día, llegamos a desprendernos de unos 50 millones al día. 29) Las uñas de las manos crecen cuatro veces más rápido que las uñas de los pies. “También crecen más rápido en los niños, e incluso se han establecido diferencias entre la parte derecha e izquierda. Todo ello se ha observado en ausencia de enfermedad”, indica Taberner. 30) Las uñas encarnadas son hereditarias. “Es un problema frecuente que puede obedecer a múltiples causas. Existen factores hereditarios que pueden explicar algunos casos, pero también la forma de cortarse las uñas o ciertos medicamentos pueden inducir este problema”, señala la dermatóloga Taberner. Cerebro, memoria y sueño 31) El cerebro humano tiene una capacidad de memoria que puede llegar a ser equivalente a más un petabyte de datos. Esto significa que puede llegar a un almacenaje similar a 1.000.000.000.000.000 de bytes. 32) Los impulsos nerviosos pueden sobrepasar los 300 kilómetros por hora. “Los impulsos nerviosos enviados desde el cerebro se mueven a una velocidad variable dependiendo de sus funciones y características, pero si están recubiertos de mielina, que facilita la rapidez de la transmisión, pueden sobrepasar esa velocidad”, apunta el neurólogo Azuquahe Pérez, del Hospital General de La Palma (Santa Cruz de Tenerife). 33) Se estima que la superficie total que ocupa la corteza cerebral es de unos 2.360 centímetros cuadrados. “Tiene un grosor de unos 3 milímetros. Los pliegues que presenta el cerebro (circunvoluciones, surcos y cisuras) permiten que alcance estas dimensiones”, explica este neurólogo. 34) El cerebro humano contiene aproximadamente cien mil millones de neuronas interconectadas por más de cien mil kilómetros de axones. “Si contáramos las neuronas de la corteza cerebral que hay en un milímetro cúbico de sustancia gris, llegaríamos a las cincuenta mil”, observa Pérez. 35) Los adultos podemos producir neuronas nuevas. Ese proceso recibe el nombre de neurogénesis. “En el cerebro adulto se pueden producir neuronas nuevas en dos localizaciones: el bulbo olfatorio y el hipocampo”, explica el neurólogo Pérez. 36) Al envejecer, perdemos la capacidad para retener nueva información, aunque seamos capaces de recordar con detalle sucesos pasados. “Se cree que esto se debe a que las memorias más antiguas las almacenamos en la neocorteza, mientras que su formación y consolidación requiere de otra estructura, el hipocampo, que sufre una degeneración importante con la edad”, describe Pérez. 37) Después de usar durante varios días unas gafas que invierten los campos visuales, el cerebro la adapta y la vuelve a invertir para darle sentido. “El cerebro modifica la forma en la que interpreta los estímulos que recibe en base a la experiencia”, añade el neurólogo Pérez. 38) En el 90% de los diestros, las áreas del lenguaje se distribuyen por el hemisferio izquierdo. En el caso de los zurdos, que representan el 10% de la población mundial, la cifra se reduce hasta el 60%. 39) Cuando el médico golpea con el martillo en la rodilla, evoca un reflejo nervioso automático en respuesta al alargamiento de las fibras musculares. “Las neuronas sensitivas recogen ese estiramiento, y la respuesta de las neuronas motoras es contraer el músculo, moviendo la pierna”, especifica Pérez. 40) Por suerte, las partes del cerebro no se activan todas a la vez. “Para mover un brazo, por ejemplo, necesitamos que unos músculos se activen y que otros se relajen, de lo contrario, no lo podríamos mover. Lo más parecido a usar el 100% de nuestro cerebro en un momento determinado es una crisis epiléptica”, recuerda Pérez. 41) El flujo sanguíneo a una zona determinada del cerebro depende de su actividad en cada momento. “Por ejemplo, solo cerrando los ojos se pueden ver cambios en el mismo cuando se estudian las arterias que irrigan los centros de la visión”, explica este neurólogo. 42) Un solo cerebro humano genera más impulsos eléctricos en un día que todos los teléfonos del mundo combinados. “Todavía no está del todo claro cuántas neuronas tenemos, pero hay estudios que estiman que el número de neuronas se sitúa entre los 86.000 y 100.000 millones. Teniendo en cuenta que tienen unas grandes interconexiones entre sí, la comparación puede ser real”, explica el neurólogo Pablo Irimia, vocal del Área de Comunicación de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Neurología (SEN). 43) Cada persona olvida, de media, el 90% de sus sueños. “Hay que tener en cuenta que pasamos por distintas fases de sueño. Si una persona se despierta justo en la fase REM, es probable que recuerde lo soñado”, señala Irimia. 44) Un beso apasionado provoca las mismas reacciones químicas en el cerebro que el paracaidismo y disparar un arma. “La liberación de neurotransmisores como la dopamina o la adrenalina en el cerebro es común para muchas reacciones distintas. Los neurotransmisores tienen un efecto activador, de forma que todas las actividades que supongan una sensación de euforia están mediadas por esos neurotransmisores, aunque sea en circunstancias muy distintas, ya que el cerebro funciona a través de mediadores químicos”, explica este neurólogo. 45) Cada segundo se producen 100.000 reacciones químicas en el cerebro humano. “No está establecido en ningún estudio, pero teniendo en cuenta que tenemos un número altísimo de neuronas, cuyos estímulos se expresan a través de mediadores químicos, es lógico pensar que se produzca una reacción química en cada transmisión de información”, indica Irimia. ¿Se ha quedado con ganas de más? Hacemos 23.000 inhalaciones y exhalaciones todos los días. Los hombres producen cien millones de espermatozoides cada 24 horas, y cuando besamos, se nos acelera el pulso a más de 100 latidos por minuto. En la seguna parte de este artículo, repasaremos los datos más curiosos del corazón, los pulmones, la boca, los ojos, los genitales, el embarazo y la vida sexual. Muy pronto, en BUENAVIDA.
Tendrá que buscar otra excusa para brindar. Aunque se ha publicado en muchos medios, el estudio no es tan tajante Un estudio revela que la cerveza puede ser más eficaz que el paracetamol (Antena 3) Tomarse dos cervezas tiene mayor efecto analgésico que el paracetamol (ABC) La cerveza puede ser más efectiva que el paracetamol frente al dolor (La Sexta) Unas cuantas cervezas son tan efectivas como un acetaminofén (Men’s Health) Dos pintas son mejores que el paracetamol para aliviar el dolor y cortar las molestias un 25% (Daily Mail) La cerveza puede ser un mejor analgésico que el paracetamol (Indian Express) ...aunque son pocos los medios que incluyen el enlace al estudio en el que se basa la información, que se publicó en Journal of Pain en diciembre de 2016, y que pasó casi sin pena ni gloria hasta que cuatro meses más tarde el tabloide británico The Sun sacó la noticia: “Dos pintas de cerveza son ‘MEJORES que un paracetamol para acabar con el dolor', y reducen la agonía un 25%, afirman los médicos” (sí, el rotativo incluía las mayúsculas en el titular, destacaba que era una exclusiva, y lo envolvía con un sugerente “Las cervezas ganan a las pastillas”). En el texto, el editor de salud del periódico, Nick McDermott, entrevistaba a Trevor Thompson, autor del estudio y profesor de Psicología de la London’s Greenwich University (Reino Unido), y destacaba: "Se puede comparar con los fármacos opiáceos como la codeína, y el efecto es más potente que el paracetamol”. En el artículo de The Sun no se cuentan muchos más detalles de la investigación, aunque cierra con la recomendación del gobierno británico de no superar las 14 unidades de alcohol a la semana: seis pintas de cerveza (de 568 ml cada una) o seis copas de vino (de 175 ml). “En el estudio se habla de las bebidas alcohólicas, así, en general sin mención alguna a la cerveza ni a ninguna otra bebida”, escribe el dietista-nutricionista Juan Revenga en su análisis publicado en la web de ciencia, escepticismo y humor Naukas. De hecho, los mismos autores lo dejan claro en las conclusiones: “Es importante enfatizar que el dolor clínico difiere del dolor experimental en una serie de dimensiones. Y aunque pueda ser sugestivo, los efectos analgésicos observados en el dolor experimental no pueden ser generalizados a estados clínicos de dolor sin nuevas investigaciones empíricas rigurosas”. Y además lo cuantifican: “Los estudios sugieren que la cantidad de alcohol que habría que consumir para lograr un efecto analgésico exceden los 20 gramos de etanol diarios que limita la Organización Mundial de la Salud (menos de dos bebidas estándar)". Es más, en las mismas conclusiones publicadas en Journal of Pain, se especifica: “Una implicación clínica de los hallazgos actuales es que las propiedades analgésicas del alcohol podrían contribuir al aumento del consumo de esta sustancia en pacientes con dolor. La dependencia del alcohol puede desarrollar un refuerzo negativo de modelos de drogadicción (...). Es fácilmente accesible, relativamente barato, y es probable que su uso como analgésico fomente su consumo, como alternativa a otros medicamentos o tratamientos más difíciles de conseguir. No obstante, el consumo abusivo de esta sustancia puede significar una amenaza para la salud a largo plazo, asociada con enfermedades cardiovasculares, hepáticas, mentales o cancerígenas”. Es obvio que los titulares sobre esta noticia que circulan en las redes sociales no reflejan ni de lejos estas conclusiones, pero entonces, quizá, las lecturas no subirían como la espuma. Aquí tiene una guía para que no le vuelvan a engañar.

Es mejor que estar parado en el ascensor, claro. Y quema más calorías por hora que caminar. Pero es necesario subir 42 pisos escalón a escalón para equipararlo al ejercicio Las bienintencionadas recomendaciones de olvidar los ascensores están algo sobrevaloradas. Según los cálculos de la Universidad de Roehampton (Reino Unido), subir cinco pisos a pie (80 escalones o un minuto y 20 segundos, según los nuestros), durante cinco días seguidos, quema una media de 302 calorías. Esto equivaldría a unos 43 gramos de peso si consideramos que para perder un kilo hay que quemar 7.000 calorías (aproximadamente). Traducimos: para quitarse un solo kilo de michelín de encima tendría que subir escaleras a ese ritmo durante alrededor de seis meses. Pero, si decide hacerlo como Rocky Balboa, a la carrera, la cosa cambia. Una nueva investigación de la Universidad McMaster de Ontario (Canadá) publicada en Medicine & Science in Sports & Exercise, comprobó que, a modo de entrenamiento interválico de alta intensidad (HIIT) en sesiones de diez minutos tres veces a la semana, “mejora la forma cardiorrespiratoria, un importante marcador de salud ligado a la longevidad”. Si ejercita habitualmente su cerebro mediante el estudio, sepa que si, además, sube cuatro pisos diarios, conseguirá rejuvenecer su mente dos años por cada uno que pase. Son las conclusiones de una investigación del centro Perform de la Universidad de Concordia, en Montreal (Canadá).
Da pereza, es incómodo, e incluso a veces nos acaban sangrando las encías, pero todos asumimos que hay que pasar el hilo dental porque así lo dicen los dentistas. Invertimos unos 730 minutos al año (2 al día) frente al espejo, tratando de eliminar los restos de comida que se han quedado entre los dientes, pero... ¿Y si de repente le dicen que ha estado tirando ese tiempo a la basura? ¿Y si resulta que ya es suficiente con el cepillado de toda la vida? Entre los odontólogos hay tres corrientes claramente diferenciadas: Los que creen que el hilo está sobrevalorado Aunque la duda sobre su uso ha existido siempre, la caja de pandora se abrió oficialmente con una revisión de 11 estudios publicada en 2008 en Cochrane, que cuestiona la utilidad real del uso de hilo dental para acabar con la placa bacteriana y prevenir las caries y la gingivitis (inflamación de las encías) por "falta de evidencia científica". Años después, otra investigación del departamento de Investigación en Salud y Biomedicina de la Universidad de Split, en Croacia, aclaró que la seda puede servir para reducir la inflamación, pero su efecto sobre la placa, tras un uso de uno a tres meses, resulta insignificante. Todo esto ha llevado a que organismos como la Federación Europea de Periodontología hayan zanjado que el uso del hilo dental no tiene beneficios claramente demostrables. Los fans incondicionales A pesar de estas dudas, la Asociación Dental Americana (ADA) sigue considerando este instrumento como parte esencial de la limpieza diaria: “La caries dental y la enfermedad de las encías pueden desarrollarse cuando se permite que la placa se acumule en los dientes y a lo largo de la línea de las encías. Se ha demostrado que la limpieza profesional, el cepillado de las piezas y la limpieza entre los dientes interrumpen y eliminan la placa”. Iván Malagón, odontólogo y director de Iván Malagón Clinic, está de acuerdo con la ADA: “El hilo dental es un elemento más que debemos usar para conseguir una higiene bucodental completa. Su correcto uso ayuda a mantener los puntos de contacto entre los dientes y los espacios interproximales libres de placa y de restos de alimentos, lo cual es absolutamente necesario para que no se produzcan caries a medio o largo plazo en esas zonas, que podrían pasar desapercibidas porque no duelen hasta que son muy profundas. Asimismo, el hilo evita que se inflamen las encías al limpiar las zonas interdentales”. Respecto a la frecuencia de uso, Malagón es tajante: “Es absolutamente necesario su uso diario. Con una vez al día es suficiente. Yo recomiendo usarlo antes de cepillar los dientes, después de cenar”. Los que proponen una alternativa Por su parte, Óscar Castro Reino, presidente del Consejo General de Dentistas, también está a favor de la limpieza interdental, pero con matices: “El cepillo tradicional —manual o eléctrico— es muy útil para eliminar la placa en las superficies dentarias, pero no consigue penetrar y limpiar los espacios entre las piezas, donde se puede originar inflamación gingival, sangrado, riesgo de periodontitis y de caries”. Ahí entra la higiene interdental diaria... Pero también los matices. Castro Reino opta por los cepillos interdentales: “Los resultados de los estudios que comparan el uso de la seda dental con ese tipo de cepillos son concluyentes a favor de estos últimos, en cuanto al control de la inflamación gingival, reducción del sangrado y disminución de la bolsa periodontal [el espacio patológico entre encías y dientes]”. Entonces... ¿qué hago? Es importante llevar una buena higiene dental e interdental, pero el instrumento que hay que usar no es tan evidente. Lo más adecuado es dejarse aconsejar por cada dentista, y hacer un uso correcto de la herramienta utilizada. “En el caso de recurrir a la seda, es muy importante ser instruido en la técnica para evitar lesionarse la encía, el llamado 'latigazo de la seda'. Si se emplea el cepillo interdental, es clave elegir el diámetro adecuado en función del espacio disponible”, concluye el presidente del Consejo General de Dentistas.
Numerosos mitos y leyendas circulan en torno a la fecundación y el nacimiento. No siempre los transmiten las abuelas, faltaría más, sino que llenan páginas y páginas de foros sin fundamento científico. Y es que ni los antojos insatisfechos provocan marcas de nacimiento en el bebé, ni es más fácil concebir cuando hay luna llena. Del mismo modo, no hay posturas que favorezcan el embarazo, ni tumbarse bocarriba tras el coito ayuda a la gestación. “A los pocos segundos del coito, los espermatozoides suben por el cuello del útero, por lo que intentar retener en la vagina todo el fluido no tiene sentido”, contó a BUENAVIDA el ginecólogo Juan García Velasco. La lista de falsas creencias es interminable. Sin embargo, también existen ciertas afirmaciones, con apariencia de habladuría, que no van tan mal encaminadas. He aquí algunas de ellas. "Si te relajas, será más fácil quedarte embarazada" ¿Es posible que nuestras capacidades reproductivas se vean aminoradas por el estrés? Los especialistas coinciden en que se trata de un tema controvertido. “Sí, pero debe ser un nivel de estrés muy alto que ocasione la pérdida de la regla”, explica el doctor Manuel Albi, jefe del departamento de Obstetricia y Ginecología de Hospitales Universitarios del Grupo QuirónSalud. Un estudio del Centro Médico de Wexner, en Ohio (EE UU), publicado en Human Reproduction, añade que las mujeres con un alto nivel de estrés tardan de media un 29% de tiempo más en quedarse embarazadas. Sin embargo, esto no quiere decir que pensar cosas bonitas vaya a solucionar sus problemas reproductivos. El asunto es bastante más complejo y entran en juego muchos otros factores, incluyendo el estado de salud de cada uno. “En situaciones extremas primero debemos garantizar nuestra propia vida, antes de permitirnos el lujo de crear vida nueva. Hasta que no exista un ambiente propicio, la naturaleza no va a admitir un embarazo, porque cuando la salud está en riesgo el cuerpo disminuye las posibilidades de concebir. Es natural, fácil de entender… La propia especie tiende a mantenerse por medio de mecanismos de defensa para la evolución”, asegura Albi. "El gato, durante el embarazo, cuanto más lejos, mejor" La persona que le diga esto no es una desalmada con los animales, sino que intenta protegerle de la toxoplasmosis. Esta enfermedad infecciosa se produce a causa de un parásito intracelular que afecta a los gatos y es capaz de causar malformaciones en el feto, pudiendo incluso llegar a provocar un aborto. No obstante, solo correrá peligro quien entable un primer contacto con la enfermedad durante el embarazo, puesto que una vez contraída se adquiere la inmunidad permanente. “Aunque el embarazo no es la mejor época para adquirir nuevas mascotas, no hay motivo para echar a la calle a las que se tienen en casa. Simplemente, debemos tomar medidas higiénicas preventivas, tales como no manipular las heces del gato sin guantes y lavar las manos después de acariciarlo”, afirma el doctor Manuel Albi. Según el experto, la toxoplasmosis se manifiesta como una gripe normal, por lo que pasa bastante desapercibida, aunque también es poco frecuente. Si no está segura de haberla contraído en el pasado, debe llevar a su gato al veterinario para verificar que no tiene el parásito que la transmite. Para saber si ya es inmune, su médico le hará un análisis de anticuerpos. "¿Tienes muchos ardores? Tu bebé va a ser peludo" En 2006, un estudio publicado en la revista Birth, por un equipo de investigadores de la Universidad Johns Hopkins (Baltimore, EE UU), monitorizó el embarazo de 64 mujeres, de las que 28 presentaban ardores agudos o moderados. Pues bien: 23 de ellas acabaron dando a luz a bebés con más pelo que la media. Y de las 12 que no tuvieron ardores, diez alumbraron a niños sin cabello. Como matizan los autores del estudio, he aquí un claro ejemplo de que correlación no es igual a causa: los ardores no traen consigo el pelo, sino que las mismas hormonas del embarazo que contribuyen al crecimiento del pelo en el niño relajan los músculos que contienen los ácidos del estómago de la madre. "Cansancio extremo por la mañana, niña en camino" Según un estudio llevado a cabo en Suecia con 1,65 millones de embarazos, las mujeres que mostraron síntomas de hiperemesis gravídica (HG), náuseas y vómitos severos que producen deshidratación y pérdida de peso, son más tendentes a tener niñas que niños. "Aunque normalmente nazcan más varones, el 56% de los casos analizados de féminas con extremo cansancio por la mañana acabaron dando a luz a niñas", cuenta una de las autoras del estudio, Lena Edlund, de la Universidad de Columbia, en Nueva York. Como asevera el biólogo de la Universidad de Harvard David Hauig en New Scientist, esto no quiere decir que la HG determine el sexo del bebé. ¿Entonces? Según la publicación científica, hay una opción más plausible: que la hormona que causa la náusea es más alta en las mujeres que portan un bebé niña y que el propio feto femenino dispare los casos de HG. En cualquier caso, la asociación no es un disparate… aunque lo parezca.
Una caloría es una caloría, pero nuevas investigaciones sugieren que hay ciertos patrones que ayudan o dificultan la misión de cerrar el pantalón En 2014, el profesor de ciencias americano John Cisna quiso demostrar que se puede perder peso comiendo en McDonald’s. Se alimentó durante 90 días a base de platos de su mostrador —Big Mac y postres incluidos—, limitando las calorías a 2.000 al día y respondiendo a las necesidades diarias de proteínas, carbohidratos, grasas… El resultado: casi 17 kilos menos y 170 de colesterol (de 249). ¿Aleluya…? Según la Universidad de Harvard, “no comemos nutrientes o platos aislados sino dentro de una pauta”. Aún está por ver qué papel juega esta última en el control o pérdida de peso, pero quienes comen proporcionalmente más cereales integrales, fruta entera y verduras tienden a engordar menos; incluir frutos secos (a pesar de sus calorías) se relaciona con una menor ganancia de peso; y hay estudios que aseguran que la localización y fuente de alimentación también influyen: comer fuera de casa comida preparada (de cualquier tipo), engorda, y el fast food, incluso en casa, incita a tomar calorías de más. ¿Hay que hincharse entonces a lechuga y agua? No es necesario, porque reducir la proporción de calorías que vienen de las grasas para conseguir un peso saludable no funciona: las dietas pobres en lípidos no facilitan la pérdida de peso más que las que incluyen una cantidad moderada, o incluso alta, de grasas (buenas como el aceite de oliva, el aguacate, el salmón…). Y, aunque la mayoría de las bebidas alcohólicas tiene más calorías que las azucaradas, no hay evidencia clara de que beber contribuya a ganar peso si está habituado. Si es de los que se peocupa por su peso, en el número de mayo de BUENAVIDA encontrará un reportaje sobre las explicaciones al fenómeno de la báscula y la manera definitiva de controlarla: no espere redimir su glotonería con unos minutos más de running, porque el ejercicio (tal y como lo practica la mayoría) no adelgaza. Además, cinco expertos de la gastonomía japonesa revelan lo que tienen que sufrir en sus restaurantes cada vez que tomamos sushi, y descubrimos el primer aparato que borra la celulitis, entre otros muchos contenidos de bienestar, salud, psicología, belleza y medio ambiente.