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Primer post: 18 may 2009Último post: 2 jul 2009
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Conflicto Israel - Palestina
Apuntes Y MonografiasporAnónimo5/18/2009

Creo que es una buena compilación de hechos históricos y movimientos políticos que aporta algo al conflicto interminable de Oriente Medio. Si bien puede ser criticable por la comparación entre la opresión Israelí-Estadounidense actual contra Palestina y lo que fuera la Alemania nazi contra las diferentes etnias (entre ella la judía, que "aportó" la mayor cantidad de muertos), y actualmente no hay una maquinaria dedicada al exterminio, es legítimo sospechar que el actual imperio necesita de estas guerras -además- para mantener y acrecentar su industria belicista y todas las demás industrias que giran en alrededor de ella, desde la tecnología de miras nocturnas hasta el cátering de los soldados en combate. Algo así como un tren repleto de prisioneros que van a su ejecución (como en la Alemania nazi) pero de infinitos vagones. Una lógica que necesita de reproducción constante para su renovación, sin que le importe que el combustible sean humanos. También añado un video que muestra ese paralelo trazado entre la opresión nazi y la actual del imperio en YouTube: http://www.youtube.com/watch?v=BT0zdptqzHI A continuación el documento de José Ángel Hernández García (que quizá no coinicida con mi parecer y le pido disculpas si, por desgracia, lee mi post repleto de ignorancia). UN RESENTIMIENTO CASI CENTENARIO: EL ÁRABE José Ángel Hernández García Al ser abordado por parte de los estudiosos el actual conflicto entre Occidente y el mundo árabe, se olvidan o se ignoran, a veces intencionadamente, algunos datos de tipo histórico que ayudarían a la comprensión del hasta ahora principal conflicto del bisoño siglo XXI. Una gran parte del mundo musulmán respira un resentimiento contra todo lo occidental, al que culpa de todos sus males desde época colonial. La mayoría de los territorios del llamado Oriente Próximo se encontraban en manos otomanas hacía siglos. Durante la Gran Guerra, los árabes se sublevaron contra los turcos, de los que eran subditos desde siglos atrás. El incipiente colonialismo francés y, sobre todo, inglés en esta parte del mundo estaban alerta para recoger los despojos del carcomido Imperio Turco. Los británicos decidieron apoyar a jefes locales arábigos, como lo era Hussein1 de La Meca, en su lucha contra los turcos, quienes fueron expulsados definitivamente de la península Arábiga. Feisal, hijo de Hussein, soñaba con un mundo árabe independiente y próspero. Era la época de Lawrence de Arabia. Pronto los árabes vieron frustrados sus afanes independentistas por parte de la Gran Bretaña, que desdiciéndose de sus promesas de apoyar la independencia árabe, se dispuso a cubrir el espacio dejado por los turcos. El principal objetivo de esta decidida intervención británica en Oriente Próximo era consolidar su posición en el Mediterráneo y sobre todo proteger una arteria marina tan importante para su comercio como lo era el canal de Suez. Los árabes tomaron Damasco en 1917 y amenazaron con cercar en Palestina al ejército otomano de Kemal Pacha, que hubo de replegarse rápidamente a través del Líbano, dejándoles la vía libre para la ocupación de la zona a los soldados británicos de Edmund Allenby. Finalizado el conflicto, los árabes esperaban el cumplimiento de la promesa británica de apoyar el establecimiento de un Estado árabe autónomo. Los ingleses pronto hicieron saber que no estaban dispuestos a permitir un Estado árabe independiente como lo prometieron a los árabes en 1914 y adoptaron una política de fomento de distintos jefes y reyes locales que terminaron haciendo imposible, por sus enfrentamientos, la creación del gran Estado árabe. El incumplimiento de estas promesas por la parte británica dejó una malquerencia y un resquemor en los árabes de todo el mundo, que comenzaban, en esa época, a tener conciencia de su pertenencia a un mundo diferenciado del occidental. Fue la primera desilusión del orbe árabe con Occidente. Una de las regiones que quedaron bajo control directo del Reino Unido, desde 1922 de manera oficial aunque de hecho desde 1917, fue Palestina. Antes de la expulsión de los turcos de Tierra Santa2, el secretario del Foreign Office británico, lord Balfour, mandó un escrito al barón Rothschild, cabeza visible de la comunidad judía inglesa, en el que prometía, en nombre del gobierno de Su Majestad, el beneplácito para la creación de un "hogar nacional judío". Como explica Angelo Ghirelli3, el Gobierno británico fue conminado a hacer esta declaración por los prestamistas judíos norteamericanos a los que el Reino Unido había tenido que recurrir en 1917 para conseguir un empréstito que saneara las finanzas estatales. Este "hogar judío" que en un principio no tuvo más que un espíritu filantrópico, el de que Palestina sirviera de refugio a los judíos perseguidos en el mundo, se convirtió rápidamente en una cuestión política. La emigración judía como consecuencia del plan Balfour fue consecutiva y provocó una reacción en los ambientes políticos no sólo de Palestina sino también del mundo árabe en general. Reacción de la cual se sirvió Inglaterra para declarar la incompatibilidad de la convivencia de los árabes y de los judíos en un mismo territorio, aprovechando para posponer su renuncia al mandato sobre Palestina. Esta decisión británica causó un inmenso malestar en todo el mundo musulmán: los musulmanes consideraron que los ingleses intentaban prolongar su mandato con el fin de auspiciar un Estado hebreo en territorios considerados partes integrantes del patrimonio musulmán. En ésta época se fragua el enfrentamiento entre la comunidad judía, en su mayoría recién llegada de Europa, y la palestina. La desigualdad entre la economía de subsistencia de los palestinos y el poder económico de los recién llegados no ayuda a aminorar la tensión entre árabes y judíos, por un lado, y entre árabes e ingleses, por otro. Londres trata de controlar la tensión poniendo coto a la oleada de inmigrantes, que pasa a ser ilegal, pero que no evita una auténtica riada de judios, sobre todo de la Europa de después de la Segunda Guerra Mundial. León Uris plasma de manera excepcional en su libro Éxodo el ambiente en torno a esta inmigración. LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL La emigración judía a Palestina no había dejado de ser constante desde la Primera Guerra Mundial, lo que hizo que los palestinos musulmanes "autóctonos" vieran con indisimulado estupor cómo los judíos, valiéndose de la ayuda económica de los comités judíos y sionistas europeos y norteamericanos, se hacían dueños de tierras antiguamente de su pertenencia. Los palestinos, acostumbrados a una economía pobre de subsistencia, no pudieron resistirse a las sustanciosas ofertas económicas que los recién llegados hacían por sus tierras. Si en 1917 había en Palestina 55.000 judíos, para el año 1939, el del comienzo de la Segunda Guerra Mundial, había casi medio millón de hebreos en Tierra Santa4. El incipiente nacionalismo árabe vio todo este proceso de emigración y compra de tierras en Tierra Santa como un ejemplo de parcialidad por parte de los ingleses. Estos intentaron reprimir cualquier agitación entre las dos comunidades. Aun así, los árabes conformaron movimientos armados, como el del emir Ibn Saud, que concentró un grupo importante de sus guerreros en la frontera jordana. En Siria, Egipto y el Líbano empezaron a funcionar, entre otros, los llamados "comités para la defensa de Palestina", que fueron duramente reprimidos por los británicos. Hubo cuatro levantamientos árabes contra la política de tutela colonial británica que causaron cuatro mil muertos, según la administración colonial5. Como dicen Collins y Lapierre, "hundidos y rechazados por el sentido de la organización y el dinamismo de sus adversarios, los árabes de Palestina no tardarían en dejarse ganar por la amargura, el terror y, finalmente, el odio. Cada día se ensanchaba más el abismo abierto entre las dos comunidades"6. La conflagración mundial de 1939-1945 fue un obstáculo para que la emigración de hebreos a Palestina siguiese al mismo ritmo. Suspendida en parte, el espíritu de los árabes se calmó. Europa estaba en 1939 en los albores de la Segunda Guerra Mundial. Los regímenes democráticos, el inglés y el francés sobre todo, parecían estar en retroceso. Muchos líderes árabes vieron en los regímenes políticos totalitarios como el alemán una oportunidad de zafarse del dominio colonial. Uno de éstos líderes era el gran muftí, líder religioso y político de los palestinos. Mohamed Said Hadd Ahin El Husseini, nombre completo del gran muftí, estaba en contacto con los nazis desde 1936. Después de un exilio dorado en Alemania, volvió a su tierra para convertirse en el cruel e intratable, pero indiscutido, líder de los palestinos7. Terminada la Segunda Guerra Mundial, las esperanzas de los árabes y, en concreto, de los palestinos se habían esfumado. La imagen del África Korps, de Rommel, derrotando a Egipto y "liberando" a Palestina del dominio británico y judío se había esfumado de la mente de una parte importante del mundo árabe. Los judíos y los árabes palestinos habían visto la victoria aliada de una manera radicalmente distinta: mientras para los primeros fue una gran victoria que haría posible un Estado judío, para los segundos era la confirmación de tiempos difíciles. Los peores presagios árabes se confirmaban: los países occidentales, que coincidían con los coloniales, no estaban dispuestos a finiquitar sus imperios así como así. Los Estados Unidos se habían convertido, con el permiso soviético, en la principal potencia, y la "orientación política de éste era favorable a la descolonización"8, pero también a la creación práctica del tan discutido "hogar judío". En 1947, la ONU decide, por presión soviética y americana, permitir la participación de Palestina. Los británicos, incapaces de acabar con la guerra civil en Palestina, no hacen ascos a la propuesta y abandonan Palestina en 1948. Con la retirada británica, y pisándoles los talones, comenzaba una carrera frenética por parte de los judíos y de los árabes para hacerse con lo que dejó la Gran Bretaña. CREACIÓN DEL ESTADO ISRAELÍ El 14 de mayo de 19489 se proclama el Estado de Israel, lo que provoca la ira del mundo árabe y la intervención en la zona de los ejércitos de Egipto, Irak, el Líbano, Siria y Jordania. La opinión occidental, en cambio, era favorable a la creación del nuevo Estado, y de los Estados Unidos y la Unión Soviética salieron armas para el nuevo ejército israelí; esto aumentó el resentimiento árabe hacia Occidente. En contra de lo cabría esperar el recién creado ejército israelí, los judíos derrotaron repetidamente a la coalición árabe. Acto seguido, y aprovechándose de sus fulgurantes éxitos militares, los israelíes ocuparon el Negev y Galilea occidental. El mediador oficial sueco, de la ONU Bernardotte, intentó mediar y redefinir de manera equitativa las fronteras árabe-israelíes. A los pocos días de manifestar sus intenciones, fue asesinado por terroristas israelíes el 17 de septiembre de 194810. Aquella guerra obligó al exilio a medio millón de palestinos, algunos de los cuales se establecieron en Colombia11. Los árabes, una vez más, vieron al "pérfido Occidente" tras esta "inexplicable" derrota. En 1956 comenzó la segunda guerra árabe-israelí, que se gestó, como no cesan de recordar los árabes, con la complicidad anglo-francesa. La nacionalización del canal de Suez por el panarabista adalid de los países no alineados Nasser motiva el ataque de la alianza franco-británico-israelí, que toma el control del canal. La ONU, los EU y la URSS consiguen la retirada de las tropas de la coalisión y la reapertura del canal. La conjunción de franceses, británicos e israelíes en esta guerra fue interpretada por los países árabes como un ejemplo de la alianza de Occidente contra el pueblo árabe. Mientras tanto, y en el exilio, nace la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), dirigida por Yasser Arafat, que optó por la utilización de métodos terroristas contra Israel y "sus aliados" (léase Occidente). En 1967, y provocada por la alianza entre Egipto, Siria y Jordania, comienza la llamada guerra de los Seis Días, que se salda con una estrepitosa derrota árabe. Esta derrota árabe se debió no sólo a la buena planificación y adiestramiento israelí, sino también a las armas inglesas, francesas y americanas... y a las de otros países occidentales que proveyeron a los israelíes. La guerra provocó además otros 200.000 refugiados que, su crecimiento vegetativo, sumaban en esa época cerca de dos millones. Como consecuencia de esta contienda, los israelíes ocuparon Gaza y Cisjordania, lo que privó a los palestinos de Estado y derechos. Durante 35 años, la ONU ha tratado inútilmente de que el Estado judío devuelva los territorios y favorezca el retorno de los refugiados (Resoluciones 194, 242, 2799, 2949, 338 y 3236, entre otras). Pero Israel no lo ha hecho; y no sólo eso sino que no se lo sancionó como a otros países en circunstancias similares como Libia o Irak y la razón ha sido una sola: Estados Unidos ha utilizado su derecho de veto para detener toda condena a Israel en el Consejo de Seguridad de la ONU. El apoyo de Estados Unidos a los israelíes hace que el Estado judío tenga acceso a dinero, armas, tecnología, créditos blandos, ayudas a fondo perdido, etc. por más de 200 millones de dólares, lo que es visto con rencor por los árabes, que saben que parte de ese dinero ha servido para levantar asentamientos en territorios ocupados. Los palestinos saben que las balas, el fusil M-16 y el helicóptero Apache que utiliza el soldado hebreo contra ellos en sus múltiples enfrentamientos tienen la etiqueta Made in USA. Por eso, cuando el terrorista, manipulador, falso y sectario Ben Laden dice cosas como: "¡Nuestra nación islámica ha estado probando lo mismo durante más de ochenta años: humillación y desgracia, nuestros hijos han sido asesinados y su sangre ha sido derramada, nuestros lugares santos profanados"12, se refieren a hechos que están en los libros de historia y que a él, repito, de manera maniquea, le sirven para justificar los sangrientos actos del 11 de septiembre. Otro de los pasajes de las arengas del saudí que no podemos dejar pasar es el de los lugares santos, según él, profanados. Con ello, Ben Laden trata de quitar o retirar la espina clavada en el corazón del mundo árabe, que es la ocupación israelí de su ciudad santa de Jerusalén y de sus dos mezquitas más veneradas: la de la Roca y Al Aqsa. También parece referirse con esta frase a la presencia norteamericana y de sus aliados en su natal y sagrada Arabia Saudí desde la guerra del Golfo de 1990 a 1991. Ben Laden cree a pie juntillas, y con él una parte muy importante del pueblo musulmán, que episodios recientes como el bloqueo a Irak son la causa de "un millón de niños muertos en Irak". Evidentemente, exagera en cuanto a la cifra, pero el argumento es auténtico y los hospitales iraquíes no tienen medicinas para atenderlos. Respecto a Bosnia, reprocha que Occidente actuara tarde y mal, y lo mismo vale para Chechenia, en donde pocos lamentan la matanza genocida de musulmanes por parte de los rusos. Estos ejemplos, que no justifican ninguna acción terrorista, fueron dados como argumentos por Occidente a los fanáticos e integristas islámicos como Ben Laden. Éstos y otros, como el mantenimiento de monarquías y de gobernantes corruptos y aliados de Occidente en algunos países son vistas por sus pueblos como un ejemplo de imposición de ideas que no les son propias y que además los mantienen en la pobreza, el desempleo y la marginación, sin que Occidente haga nada y mientras las clases dirigentes viven en una opulencia ciertamente desproporcionada. Lo cierto es que el islamismo radicalmente antioccidental no sólo se extiende por Oriente Próximo sino que también cubre Asia e incluso Europa, "como fuente de identidad, sentido, estabilidad, legitimidad, desarrollo, poder y esperanza, esperanza comprendida en el eslogan "el Islam es la solución". Este resurgimiento islámico, según Huntington "es la última fase del reajuste de la civilización islámica ante Occidente, un esfuerzo por encontrar la solución, no en la ideología occidental sino en el islam"13. No olvidemos que el islam (el falso islam, el belicoso e intransigente) es el único que ha puesto en un brete los cimientos de Occidente que éste, como sucedió en Argelia y Turquía al tener que elegir entre una democracia que le dé la victoria al islam y una dictadura que favorezca los intereses estratégicos y económicos occidentales, siempre optará por la segunda. Bibliografía • ARMSTRONG, K., El islam, Barcelona, Mondadori, 2001. • BERGEN, P. L, Guerra Santa, S. A. La red terrorista de Osama Ben Laden, Barcelona, Grigalbo, 2001. • VERNET, J., Los orígenes del islam, Barcelona, El Acantilado, 2001. • JVERGENSMEYER, M, Terrorismo religioso. El auge global de la violencia religiosa, Madrid, Siglo XXI, 2001. • HUNTINGTON, Samuel P, El choque de civilizaciones y la reconfiguración del orden mundial, Barcelona, Paidós, 2002. ________________________________________ 1. Hussein había colaborado en el pasado con los turcos, que lo nombraron en 1908 cherif de la Meca. La ambición de este árabe, descendiente del profeta y funcionario turco, hizo que aceptara de buen grado el ofrecimiento inglés de un reconocimiento de su autoridad en una zona que fuera desde la península Arábiga hasta Mesopotamia, previo levantamiento contra los turcos, por supuesto. 2. El término "Tierra Santa" valdría no sólo para los cristianos sino también para musulmanes y judíos. 3. GHIRELLI, ANGELO, El Renacimiento musulmán, Barcelona, Montaner y Simón, 1948, p. 294. 4. Ibid., p. 305, citando a sir Ronald Scorrs, ex gobernador británico en Palestina. 5. Los levantamientos se dieron en 1920, 1929, 1935 y 1936. 6. LAPIERRE, DOMINIQUE Y COLLINS, LARRY, Oh Jerusalén, Barcelona, Plaza y Janes, 1973, p. 56. 7. El gran muftí se escapó de Berlín en la primavera de 1945 e intentó llegar en avión a Suiza, pero, rechazado, se entregó a los franceses (los ingleses lo perseguían desde 1936) y éstos se negaron a entregarlo al tribunal de Núremberg, ayudándole a volver a su tierra. 8. MONTERO DÍAZ, JULIO, (coord..), Historia del mundo contemporáneo, Madrid, Tiempo, 1996, p. 446. 9. Un día antes de expirar el mandato británico en Palestina. 10. La tradición de grupos terroristas no es sólo árabe, como muchas veces se piensa. Aunque Irgun o el Stern, movimientos terroristas judíos, actuaron a conciencia en la época colonial y luego en los albores del estado judío, esto no fue óbice para que Menahen Begin, primer ministro judío y antiguo terrorista, recibiera el Premio Nobel de la Paz. 11. IBRAHIM GARZÓN, ALBA FARIDE, Historia de Palestina e inmigración de palestinos a Colombia, Tesis de grado, Universidad de La Sabana, Comunicación Social y Periodismo, 1993, libro que aporta datos interesantes sobre la emigración palestina a la República de Colombia, con nombres y apellidos. 12. Video difundido por todas la cadenas de televisión el día 7 de octubre de 2001. 13. HUNTINGTON, SAMUEL P., El choque de civilizaciones y la reconfiguración del orden mundial, Barcelona, Paidos, 1997, p. 130.

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Alcohol en gel antibacterial casero, (A h1 n1)
Salud BienestarporAnónimo7/2/2009

Receta y Video tutorial. No es para poco uso sino para quienes deben consumir mucho y no consigue (me refiero al gel-alcohol, no a otra cosa!!!) Ventajas: para quienes deben atender un negocio o tratar con mucha gente o manipular elementos manoseados, lo que implica higienizarse continuamente, es muy cómodo este alcohol en gel, porque además no es tan destructivo para la piel, aunque se aconseja siempre utilizar guantes para evitar que las gruetas normales de la piel acumulen agentes infecciosos que luego van a parar a la boca, nariz y ojos.. Desventaja: hay que fabricarlo con elementos de uso no común, aunque asequibles. Receta: Ingredientes: -13 cucharadas soperas de alcohol etílico. -Tres cuartos de cucharadita de carbopol (se consigue en droguerías). -Un cuarto de cucharadita de glicerina (se consigue en farmacias). -Un cuarto de cucharadita de trietanolamina (se consigue en droguerías). Utensilios: -Un bol de vidrio con capacidad para un litro. -Un colador de malla fina. -Una flanera o recipiente de vidrio chico. -Un batidor. -Un envase de plástico con tapa a presión con capacidad de 100 mililitros. -Una taza y cuchara medidoras. Procedimiento: 1. Coloque el colador sobre la flanera o recipiente de vidrio chico, vierta el carbopol sobre el colador y deshaga los grumos con ayuda de una cuchara para pulverizarlo completamente. 2. Vierta el alcohol en el bowl y agite con el batidor fuertemente mientras agrega poco a poco el carbopol. 3. Agregue la glicerina mientras agita suavemente con el batidor. 4. Cuando se haya disuelto por completo el carbopol y no se aprecien grumos, agregue la trietanolamina gota a gota mientras agita suavemente. 5. Si la textura del gel le queda demasiado espesa, agregue alcohol hasta que consiga la consistencia deseada, agitando siempre con el batidor a fin de incorporarlo a la preparación. 6. Finalmente, vierta el alcohol en gel en el envase de plástico con tapa a presión para evitar que se evapore. link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=BFksMsm7WZI

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