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jhundante

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Primer post: 11 ene 2015Último post: 4 abr 2016
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Publico mi primera novela
Publico mi primera novela
ArteporAnónimo4/18/2015

No suelo publicar mucho, soy mas de leer buenos articulos y ser espectador silencioso. Pero esta vez me jacto de compartirles mi inmensa alegria al poder publicar mi primera novela. Se llama Pájaro negro. Es una historia de desamor, en la cual el protagonista se ve en medio de un romance de secundaria intervenido por una secta milenaria que amenaza con destruir su inestable mundo. Bastante solitario y con pocos amigos, intenta enfrentar a este clan y salvar su mera existencia. El libro cuenta con algunas ilustraciones hechas por un amigo, ilustrador de video juegos que en estos momentos avanza con un proyecto en España. La tapa es la que esta al comienzo, a continuacion les dejo algunas de las que estan dentro del libro. Aquel que quiera una copia, me escribe y veo de que manera se la hago llegar.

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A ustedes...
A ustedes...
ArteporAnónimo3/24/2016

Ustedes, hijos de mala madre, no se merecen los gritos de un recién nacido que clama por el aire que no llega a sus pulmones. No se merecen el hechizo de la selva que sigue latiendo a pesar de nuestras máquinas. Ustedes, no se merecen nada. Ni una triste limosna de verdad, ni un sorbo de gratitud. No se merecen la hermosura del envejecimiento. Ni el amor de sus padres. Ustedes no se merecen el renacimiento, Ni el siglo de las luces, Ni la enciclopedia, ustedes no se merecen el olor de las semillas y las manzanas que alimentan, ni el agua que corre y corre. Ustedes no se merecen los paisajes que visitan, Las ruinas que envilecen con sus fotografías. Ustedes no se merecen la vanguardia, ni la locura, ni la insanía, ni la entrega, ni la música, ni el cine, ni la espera. Ustedes no se merecen la noche que oprime. Con su mano negra, la miseria indisimulable de este tiempo. No hay madre que les perdone tanto daño, ni tantas mejillas para ofrecerles. Ustedes no se merecen que mueran tantos y tantos nobles por una libertad que desaprovechan. No se merecen el color rojo, ni el azul, ni el brillo del mar. Ustedes no se merecen las vertientes salvajes, ni el amor que nutre la construcción de ciertas cosas. Ustedes no se merecen el apareamiento, ni la cercanía de los muertos, ni la inmaculada fé que mueve montañas. Ustedes no se merecen ni la arena que se desprende de las rocas, Ni las olas besando el acantilado profundo. No se merecen la tarde ensangrentada, ni las panteras reposando en la rama fuerte de un árbol. Ustedes no se merecen el amor ingenuo de sus hijos, ni de sus esposas, ni de sus esposos. Ustedes no se merecen estas desigualdades fundadas en vaya a saber qué simulacro de estado. Ustedes no se merecen ni la más mínima verdad. No se merecen el lenguaje, ni la diversidad de especies, ni la palabra evolución, ni la palabra en si. No se merecen el silencio, ni los pájaros, ni los trenes que surcan caminos para acercar a dos amantes que se extrañan. No se merecen la belleza de nuestras mujeres y nuestros hombres. Ni la esperanza de que se revierta este enfermo estado de cosas. No se merecen el brillo de la piel y la mística de las caricias. No se merecen la medicina, ni el perfume de la hierba. No se merecen los sacrificios hechos en la historia, ni la delicada trama de resignaciones y abandonos. No se merecen el fuego, ni los estallidos de la lucidez. Ustedes no se merecen la pérdida de la inocencia y la virginidad, ni mucho menos las lágrimas de nadie. Ustedes son mierda seca, hecha polvo, que es tan mierdosa que casi no tiene olor. Ustedes son la esencia de lo miserable, de lo abyecto. Ustedes nunca podrán equilibrar su alma con semejante complejidad de constelaciones y galaxias. No se merecen el arte que pone curitas en las heridas del mundo. Ni las canciones de cuna, ni la muerte de Lorca, Ni la crucifixión de cristo. Ustedes no se merecen que nadie se ponga de rodillas ni ore por ustedes al ardor de una llama compasiva. Ustedes que no conocen del mundo, más que la porción que les toca en suerte, ustedes no merecen nada. O mejor dicho, si, si merecen. Ustedes se merecen la muerte, Inmediata, repentina y sin dolor. La desaparición y el olvido. Dejar que el curso de la humanidad y el mundo, se reconcilien como dos cachorros que durante siglos Han jugado a hacerse daño.

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Como un cuento...
Como un cuento...
ArteporAnónimo3/30/2016

La cantidad de chicos que asesinaron en Siria esta semana no tiene nombre, pero sobre todo no se reflejó en la tapa de los diarios con nitidez. Pero esto pasa siempre me parece. En 1994 hubo en Ruanda, África, una guerra civil entre dos tribus que le costo la vida a 800.000 mil personas analfabetas de color negro. La tapa de los diarios al día siguiente no decía nada. El 11 de septiembre de 2001, se estrellaron dos aviones contra las Torres Gemelas en Nueva York, murieron poco mas de 3.000 personas alfabetizadas de color blanco. La prensa al día siguiente titulo con letras de caballo y hubo ediciones especiales durante semanas. Estoy usando a propósito los colores blanco y negro para dar cuenta de la cantidad de melanina en la piel de cada uno de los muertos en estas tragedias. También podría decir muertos con traje y corbata y muertos en camiseta. Muertos limpios y muertos sucios. Muertos parecidos a mi, muertos diferentes a mi. Y así llego a una hipótesis general a las tragedias: Esta el dolor que nos duele en serio y también esta el dolor que debería dolernos pero que por alguna razón no nos duele. La muerte de un montón de criaturas del color que sean, debería dolernos. Pero mirando las tapas de los diarios, leyendo en la prensa de esta semana lo que esta pasando ahora mismo en Palestina y en Israel, no parece que nos trastorne demasiado. Quien marca el destino de nuestros valores no es la ética, si no el rating que una noticia tiene en nuestra vida diaria. El rating ocupa en este siglo el sitio que en la antigüedad ocupaba la moral colectiva. A mi me parece que lo que esta pasando en Siria no esta teniendo mucho rating. Este hecho es absolutamente natural, quiero decir, esta en nuestra naturaleza porque también se da en otros ámbitos. Voy a poner un ejemplo muy lindo: miles y miles de africanos se mueren de hambre a diario o tienen que comer cualquier cosa para sobrevivir, esto lo sabemos y no pasa nada. Ahora, se cae un avión con 18 deportistas uruguayos que deben practicar canibalismo para no morir de hambre y el asunto genera una novela de 300 paginas, un documental de la BBC, una película en la que Ethan Hawk toma mate y un almuerzo anual con los sobrevivientes en el programa de Mirta Legrand. ¿Por qué esa diferencia? ¿Por qué el milagro de Los Andes nos sigue produciendo escalofríos 40 años después? Y el cotidiano gotero del hambre en el mundo no... porqué los uruguayos son como nosotros, porqué podría habernos pasado. La muerte cotidiana de gente distinta que no juega nuestros deportes, que se viste con sabanas o túnicas, o que se divide en tribus, no nos importa un carajo. No nos acordamos nunca de esas muertes porque ocurren todos los días. El perro muerde al hombre casi siempre y no es noticia, no nos importa porque estamos vacunados. Cada tanto por una cuestión de civilidad, donamos 5 dolares por teléfono para que coman mejor unos seres intangibles que existen en sitios donde no iremos nunca de camping. Si ademas de pobres, un día un terremoto los pone patas para arriba, hasta somos capaces hasta de dejar 2 cajas de leche en polvo en la embajada de un país que seguramente no sepamos ubicar en el mapa. No estamos capacitados moralmente para decir que cierta gente me importa una mierda. Pero en el fondo sabemos que son demasiados, que están lejos y que van a morir de todos modos. Sabemos que no podríamos mantener con ninguno de ellos una conversación decente porque no leen nuestros libros y no escuchan nuestra música, ni los emocionan nuestras cosas. En realidad ellos tampoco piensan en nosotros, no nos duelen sus muertes porque tampoco nos alegran sus vidas. Ojo por ojo, somos todos ciegos... y el mas ciego es a veces el que mas ve.

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La evolución de la decadencia.
La evolución de la decadencia.
ArteporAnónimo4/4/2016

El mundo contemporáneo es un atisbo de la realidad, una visión mediada por los demás, llena de apariencia, de falacias, de incertidumbres, de irrealidades. Nos encontramos ante una sociedad con miedo, con cámaras por doquier y nada de descanso. Vivimos con la falsa necesidad de tenerlo todo al instante, de comprar lo último en la moda, de mostrar nuestros momentos más sentimentales en las redes sociales; aparentamos y nos vemos felices, queremos consuelo y simulamos tristeza y así todos parecen creerlo. Vivimos con marcas comerciales por todo el cuerpo que parecen estar tatuadas en cada centímetro de nuestra piel. Deseamos pertenecer y ser distintos al mismo tiempo y las empresas lo saben. Queremos mostrar la belleza de nuestro cuerpo adornándolo con los más bellos collares o atuendos que específicamente sean de una marca. Criticamos a los demás y vivimos felices bajo esa rutina, porque alguien prueba su estatus y clase social a través de las redes sociales, compran un nuevo objeto que todos desean y lo único que hacen es subirlo a Facebook, aunque nunca en su vida lo ocupen. Vivimos en una realidad irreal, parecida a la de las distopías ficticias a las que esperamos nunca llegar. Las mujeres más hermosas y jóvenes se fijan en hombres mayores, horribles y con mucho dinero para obtener lo que anhelan. Queda de lado la felicidad real, el bienestar emocional, porque las emociones ahora se centran en la apariencia, en mostrar lo que no somos y querer lo que no tenemos, porque el anhelo a lo prohibido nos mueve y nos hace girar ante el mundo que piensa igual que nosotros. Todos formados, con una marca en el pecho que dice “consumo” nos dirigimos a la inevitable incertidumbre de no pertenecer, de ser excluidos si no tenemos las ventajas de encajar. El mundo está prefabricado; la comida es enlatada, la ropa, los programas de televisión y nuestra visión del mundo es como los gobiernos la imaginaron, como los políticos quieren, como el sistema manda que debe ser. No vivimos para cuidar a otro ser, a la naturaleza o a los animales, vivimos para cuidarnos, para enriquecernos, para lograr el poder absoluto que nos haga más fuertes que al resto. Los recursos que tenemos se acaban lentamente pero nos cuesta trabajo entender esta premisa. Buscamos el placer inmediato, nos volvemos una sociedad con la cultura del placer inmediato, del lujo eterno, de las pasiones efímeras, tal como diría Lipovetsky. La tecnología nos encadena, nos dedicamos a ser más populares en un mundo virtual, nos divertimos sólo en la apariencia. Mientras el mundo se diversifica y cambia afuera, por dentro todo permanece bello, triunfan los estándares de belleza que impone Photoshop, los lugares más hermosos que vemos en Swarm, las fotografías de los paisajes en Instagram o los artículos lujosos que nos encantaría tener de Pinterest. Nos creemos cultos e informados porque scroleamos sin criterio Twitter y vemos lo que los medios, nuestros amigos y gente famosa escribe o hace. Queremos ser como ellos y repetir el estereotipo gastado de hipsters, hippies, anarquistas o metrosexuales. Nos parece cada vez más normal la industria sexual, la que domina al mercado y se incrusta en todos los medios de comunicación. Buscamos ver más curvas, más sexo, más penes, vaginas y pechos. Banalizamos las relaciones, nos da lo mismo tener sexo con alguien conocido o desconocido, hacemos citas a través de aplicaciones telefónicas para buscar amor, encuentros sexuales o simplemente contacto físico. Ya nada nos sorprende, las películas tienen sexo real y ni siquiera nos inmutamos ante el hecho. Los poemas nos parecen vacíos, la literatura requiere de un ingrediente sexual para triunfar y si añades la palabra erótico o sensual a una frase, sabes que su éxito está garantizado. La fe de las personas se acaba o se exalta. Miles acuden a otros sitios para buscar consuelo en donde las grandes entidades religiosas no lo logran. Se abren más y más centros de ayuda que prometen la curación, la salvación, la gloria, una nueva vida lejos de los problemas que nos aquejan. La religión se convierte también en una industria de sueños, de vivencias y aventuras. Todos los hombres cumplen un papel fundamental: sanadores, dioses, Curas, Papas, Sacerdotes, todos una figura masculina, las mujeres, relegadas mas no en el olvido, cumplen papeles menos complacientes: incitadoras, monjas que no pueden siquiera oficiar una misa y no hay más, la religión machista que desde la Edad Media dominó, aunque diversa en otras miles de religiones, cumple las mismas funciones con los mismos actores. Todo es negocio y si no lo creen, basta con ver las iglesias llenas de oro y los feligreses paupérrimos que acuden en harapos. La medicina ya no está más al servicio de las vidas sino al de los patrones, los multimillonarios del negocio farmacéutico. Las medicinas funcionan para mantener esclavizados a los enfermos no para curarlos, una vez enfermos con una infección grave, sólo nos queda atenernos al único remedio que conoce la ciencia, pero escépticos ante las curas más naturales, continuamos un juego infinito de medicamentos inacabables que nos llevarán, más tarde al deceso. Ya pobres, sin esperanza de dejarle algo a nuestros familiares que sobreviven. Las mujeres exaltan su feminidad de maneras incorrectas, el gobierno las apoya y al mismo tiempo da menos libertad a los hombres, los convierte en víctimas de la discriminación al tratar de evitarla. Nos volvemos rígidas, con un pensamiento cerrado, sin ganas de hacer preguntas, sólo dar las respuestas y así, no escuchamos más, vivimos con la rectitud típica de los gobiernos dictatoriales en la idea ingenua de creer lograr una diferencia paras las mujeres, ya no hay feminismo, hay dictadura femenina. Pero aun así, ellas no son víctimas de la estandarización de la belleza que los medios de comunicación y las pasarelas de moda nos hacen creer reales, al menos abrieron los ojos ante lo malo que todas las mujeres creen sobre su cuerpo porque alguien más se los dice. El ideal contra lo real se convirtió en un debate ríspido. Las pasarelas y revistas de moda nos mostraban mujeres sofisticadas con cuerpos que marcaban tendencia. Los hombres morían por ellas y buscábamos parecernos un poco más para que también murieran por nosotras. Pero no nos damos cuenta de que ellas son quienes son una minoría, la mayoría tenemos grandes curvas con prominentes caderas y pechos.

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Leon e Isabela
ArteporAnónimo3/22/2016

Hola a todos, soy escritor y estoy a punto de publicar mi segundo libro. Este cuento corto es el resultado de una serie de sueños, todo llevado al papel y lapiz y dando como resultado esta pequeña historia. Espero les guste, cualquier comentario y critica siempre es bienvenido. Saludos linces! Tres somos en esta mesa... vos, yo y el silencio de este adiós. Leon la mira a los ojos, como pocos hombres se atrevieron y le dice la verdad, la cruda y temible verdad. "No me pidas perdón, pensé que teníamos algo. No me podes mirar como si fueras una desconocida. Cuando te morías de miedo, me buscabas a mí y me mirabas a los ojos para ver si te podías mejorar, a ver si podías respirar. La misma persona que pateo la puerta y la tiro a la mierda ¿A quién estabas esperando ese día? A mí. No te quiero perdonar… quiero que vuelvas, eso quiero. Quiero la misma que cada vez que estaba muerta de miedo por algo me miraba a los ojos y se tranquilizaba. Yo también te quiero, ¿Pero sabes qué? Tenes miedo de todo. Tenes miedo de vivir sola, miedo del trabajo, miedo de saltar al vacío, tenes miedo de dejar todo a la mierda. Tenes miedo de Luciano, tenes miedo de tu viejo, miedo de mi… Tenes que pegar el salto. Un día lo tenes que hacer y ese día cambia todo para siempre. Pero una vez en la vida, una sola, tenes que pegar el salto porque si no todo se va a la mierda ¿Por qué sabes lo que va a pasar? Te van a asfixiar. Te va a asfixiar tu viejo, te va a asfixiar Luciano, te va a asfixiar la vida. Tenes que pegar el salto. Yo estoy acá, mírame… vámonos a la mierda." El departamento esta deshabitado, las voces que solían recorrer los rincones grises se esfumaron con el último suspiro de desdicha. Luego de la tormenta, León e Isabela se miran como dos desconocidos con muchos recuerdos en común. -Todo cambio, todo es diferente. Nada es como antes, ahora todos estamos distintos, estamos todos desparramados. – dice Isabela mientras toma su cartera. – -Lo dicho, son etapas. -O no, por ahí no son etapas, tal vez todo lo bueno ya paso. -No, no digas eso… - retruca León mirándola a los ojos por primera vez. – -¿Sabes lo que daría por apretar un botón y que todo vuelva para atrás? Estar todos juntos… vos, Jere, Cris. Discutiendo, matándonos a los gritos… pero no se puede. -No, no se puede. Un montón de veces pensé en ese botón que decís, de apretar y decir esto no paso. Al final la vida es como si fuera un rompecabezas, juega como se le canta el culo y cuando parece que lo tenes todo armado, de repente viene un viento y tira todo a la mierda, te faltan las piezas más importantes. Y de golpe te das cuenta que tenes que abrir otro rompecabezas, tirar las piezas en el piso y están todas desparramadas. Pensas que no vas a poder… un día pasa el tiempo y de a poco tenes ahí, el rompecabezas armado otra vez. -¿Me seguís amando o eso también cambio? – pregunta Isabela entre sollozos. – -Te amo como el primer día que te vi. Si me acuerdo perfecto… fue como un flechazo en el medio del pecho. Lo sabes ¿Y vos me seguís amando o ya paso? No, mejor deja. No me digas, no quiero saber. -¿Y porque me preguntas? Si yo te lo quiero decir. -Porque realmente no quiero saber. Porque son muchas cosas que me molestan y me duelen. Me molesta verte sentada y no poder ir para hablar con vos con la libertad que quisiera, y hacer y decir las cosas que te quiero decir. Me molesta verte hablando con otra gente y sonriéndoles, me agarra un ataque de celos que no lo puedo evitar. No soy celoso, soy corto. Esta conmigo, sí. No está conmigo, no. Listo… me molesta todo. Pensar que vos vas a volver a tu casa y vas a estar durmiendo con otro tipo hace que me falte el aire. Entonces prefiero pensar que no me queres, porque si pienso que no me queres, entonces por ahí no me duele tanto. Porque si pienso que me queres o que me amas y que igual está pasando todo esto, este alejamiento y distancia inevitables, yo me muero. Las paredes grises de la sala de interrogatorio contienen a un hombre cansado de pelear, vencido por el sistema carcelario. Apestado por ojeras y cicatrices, aguarda por una visita inesperada. Hace tiempo que nadie lo llama, mucho menos lo ven detrás de las rejas, pero ahí está, aguardando vaya a saber uno por quien. -¿Qué estás haciendo acá? – pregunta León, molesto y sorprendido. – -¿Qué te paso en la cara? – pregunta Isabela, el amor de su vida. – -¿Qué estás haciendo acá? No importa que me paso en la cara. -Por favor, decime que te paso ¿Te pegaron? – insiste Isabela preocupada. – -Estaba jugando a la payana. – contesta. – -Te pegaron si no hiciste nada ¿Por qué te pegan? ¿Le avisaste a los guardias, les dijiste algo? -Si, le dije a todo el mundo. Les dije a los guardias, van a llamar a la madre de los presos y le van a dar 20 amonestaciones a cada uno. -¿Por qué me haces un chiste? – acusa Isabela con ojos llorosos. – -¿Qué queres que haga? ¿Qué me ponga a llorar? -Si ¿No queres llorar? ¿No te da ganas de llorar porque no podemos estar juntos? ¿Por qué no podes salir de acá? Luego de unos segundos de silencio, en el cual no se oye ni el zumbido del tubo fluorescente, el prisionero se dispone a continuar. -No, porque no creo que este equivocado. A mí me parece que yo hice bien, esa es la diferencia entre vos y yo. Lo que hice, 100 veces lo haría. Por vos mil veces… 1 millón. Mira yo no voy a poder salir de acá por lo menos por 6 meses. Al final vos tenías razón, yo puedo salir cada tanto, caminar por la calle, mirar los autos, sorprenderme con la gente, rodearme de gente importante, ponerme un traje… pero después tengo que volver acá, si yo pertenezco acá. -Pero no es verdad, vos cometiste un error nada más. – insiste Isabela. – -No, esa es la diferencia. Pensas que cometí un error, yo pienso que hice lo que tenía que hacer. Te salve como te se salvar, de la única forma que se… a las piñas. -¡No, vos no sos eso! – dice la Isabela exaltada. – -Si lo soy, soy eso. Mírame… mírame bien, mírame la cara. Veni dentro de 2 meses y sosteneme la mirada. Mírame las muñecas, estas son las marcas de las esposas cuando te las aprietan fuerte. Yo soy esto, conozco acá adentro, se cómo son los códigos y como se manejan. Tengo amigos guardias, amigos presos, al final conozco más gente acá adentro que afuera. -Afuera estoy yo. – dice Isabela. – -Sí, pero vos sos de otro mundo. Sos como un pájaro de esos que vuelan muy alto y yo soy un pez de las profundidades, de esos que nadan en el mar bien abajo, donde no llega la luz del sol. Por más que nosotros queramos estar juntos, tenemos que aceptarlo al final. Quisimos cambiar el uno por el otro, vos quisiste meterte hasta allá abajo y yo quise volar hasta donde volas vos. -Son 6 meses nada más, vos en 6 meses vas a salir y no es nada, se van a pasar volando vas a ver. Yo te vengo a visitar y hacemos que sea llevadero. -Los 6 meses van a pasar volando, pero cuando yo salga voy a salir con toda esta cárcel encima. Y van a volver las pesadillas y vas a volver a empezar, y va a volver algún pelotudo que te toque el culo y le voy a romper la cara a trompadas para volver a estar encerrado… otra vez. Hasta que algún día lastime sin querer fuerte a alguien, como ya paso y en vez de darme 6 meses me den 20 años. Yo soy eso ¿Y sabes qué? Me di cuenta que quise cambiar y que vos también quisiste cambiar, pero ahí nos equivocamos. -¿Por qué? -Porque lo que hay que hacer es aceptar al otro como es, eso es amar. -Si y yo te acepto y te amo, te amo con todo mi corazón, te amo a pesar de todo te lo juro. León le suelta la mano y toma cierta distancia. -Después de escucharte decir eso, después de verte a los ojos mientras me lo decís, yo le pido a Dios que me den perpetua y quedarme con eso para toda la vida. El guardia ingresa, ellos intentan tomarse la mano una vez más pero no lo logran. Si supieran que esa era la última vez que se iban a ver, se hubieran besado, pero no hay forma de saber cuándo es la última vez que vas a ver a alguien, nunca se sabe… solo el destino maneja los planes y caprichos del tiempo.

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Mi primer rescate como guardavidas y te lo cuento!
OfftopicporAnónimo1/11/2015

Este verano comence a trabajar, luego de mi año en la academia de guardavidas, ha comenzado mi vida como guardian de baja mar Playa, mujeres, gordos sudados, pendejos haciendo castillos en el medio de tu camino hacia la inmortalidad... todos esos matices tiene mi trabajo como heroe. Se tiene la mejor vista y a veces eso distrae un poco, incluso mis compañeras. luego de una larga espera y vigilia, se dio lo que tanto anciaba... mi primer rescate! Salgo corriendo, tomo mi torpedo e inicio la persecucion hacia la victima. Se trataba de una chica, no mayor a 15 años, que se cayo en uno de los posos tipicos de la playa, que cualquier marplatense conoce, pero que los turistas caen y si no saben nadar, se suelen complicar bastante. Esquivo sombrillas, gente tomando sol, pendejos con la pelota de futbol, pero lo peor iba a ser inevitable... ya venia mal pisado y al superar una gorda cocinandose a los rayos del sol, me caigo en un poso, eso me hace perder el equilibrio pero sigo en mi camino hacia el 1er rescate que me haga ganar el respeto de mis compañeros. Lo que nunca imagine era que ese poso era producto de un nene de no mas de 3 años, que estaba haciendo castillos y que le revente su proyecto arquitectonico con un revez del empeine. Al limite de caerme, con la otra pierna, mas precisamente la rodilla, se la coloco toda en la cara, arrastrandolo algunos metros, sin chances de que haya salido ileso del asunto. Con el niño desparramado en la playa, ante la caida improvise una vuelta carnero y retome mi largo camino hacia el mar. El rescate no fue la gran cosa... la chica estaba asustada ante la situacion del desconocimiento del terreno y su nula habilidad para flotar. La ayude a salir, sin complicaciones y la gente me aplaudio como el heroe en que me habia convertido. Lo mas importante, mas alla del rescate, es que el niño golpeado en el camino por mi rodilla no me haya delatado con su padre... cagado hasta las patas, entre aplausos y reconocimiento, me escape para refugiarme en la casilla, no vaya a ser que el padre furioso quiera justicia a mano propia... Me pase toda la tarde ahi, mas pendiente de si venian por mi a lincharme, que mirando el mar. Bueno gente, ese fue mi primer rescate en este trabajo que tengo ahora, mi vocacion como heroe en las costas marplatenses. Espero les haya gustado la historia... dejen punto no sean miserables!

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