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Usuario (Argentina)
Bret Michels sentado en la playa Nº 47 de Santa Teresita, esperando a que alguien se de cuenta de que se puso botox en los labios. La literatura es una cantera inagotable de cultura y diversión. Mientras en nuestro país Belén Francese sigue escupiendo (porque algo escupe) sus recopilaciones de poesía surrealista, y aventajadas plumas de la talla de Guillermo Cóppola y el Bambino Veira dominan la lista de los libros más vendidos con sus sentidas historias de vida, en los Estados Unidos no se quedan atrás y le dan rienda suelta a la biografía de otro destacado literato y excelso músico: Bret Michaels. El tipo de Poison. El de Rock of Love. El de la jeta de pato. Ese. ¿Lo ubicás? Bueno: sabe escribir. ¿No es re loco? La cuestión es que Roses and Thorns: The Rock ´n´ Roll Fantasy to My Reality -tal el nombre del texto de marras- se iba a lanzar a mediados de este año, pero los editores lo patearon para el próximo porque Michaels quiere incluir más anécdotas jugosas de una gira con Cheap Trick y no sé qué otra porquería más. No obstante, en exclusiva para todo el planeta, Pop Life pispió de queruza un cachito del libro y se los adelanta a sus lectores. Así que abandonen ese libro de Kerouac que tienen en la mano, déjense de joder con Rimbaud y córtenla con esa paparruchada de Borges, que la posta literaria es lo que Bret Michaels tiene para contarnos. Sobre cómo conoció a Pamela Anderson: Año 89, tres de la mañana de un martes, pleno Connecticut en invierno, siete grados bajo cero... me pinta tomarme un vaso de soda. Me fijo en la heladera: nada. Me fijo abajo de la escalera, que es donde deja el cajón el sifonero: todo vacío. Salgo entonces. En poncho y chancletas: cualquiera. Yendo para el almacén me cruzo con Tommy Lee que venía de caravana en un jeep con Bruce Lee, Rita Lee y el hermano, Tommy Lee Jones. Me dicen "subí, careta" y me subo. En esa veo que paran en una esquina, Bruce Lee agarra un borceguí y se lo revolea a la vidriera de un Lave Rap. Flor de quilombo. Alarmas sonando, canas, despelote grosso. Salimos todos corriendo y yo me meto por un pasillo y ahí me cruzo con Pamela Anderson. "¿Soda tenés?", le pregunto, y me dice que le queda el culito de un sifón, que si lo sacudís un toque algo sale. Y me hace pasar y vemos un capítulo de He-Man y todo eso. Sobre cómo compuso "Every Rose Has Its Thorn": Voy a comprar soda al almacén, refalo con una bolsa de nylon y me caigo arriba de un rosal. Qué. Cuál es. Sobre su reality show: Me estoy tomando un vaso de soda en el balcón y viene un productor de VH1 con una mochila de Hello Kitty llena de tarasca. Tres lucas por abajo de las patas. Me dice: "Bret, los capos del canal hicieron recambio de gatos, tengo doce reventadas metidas en un depósito, me están empezando a largar olor. Hagamos algo: yo te las meto a todas en una casa -antes te las desinsectizo bien, queda todo pipí cucú- y vos te las apretás un toque cada tanto, hacés jueguitos, cuatro boludeces y palo y a la bolsa. Después si querés las regenteamos, vendemos muñequitos, lo que te pinte. Hay esta guita y el diego es para mí. ¿Te copas?". Lo primero que le pregunté es por qué yo, y me dice "porque Ronnie James Dio no quiso saber nada, Lemmy me corrió con un 38 y los de Manowar pidieron que sí, pero si intercalaban algún pibe". Y agarré viaje, total estaba al pedo como cenicero de moto. Sobre cómo se rompió la napia contra la escenografía cantando en los premios Tony en junio: Vos imaginate esto: cuarenta grados de calor, yo con pantalones de cuero, llego al camarín y ¿qué hay para comer? Galletitas Rex. Cualquiera. Pido soda para bajarlas, lógico, y viene Noel Gallagher con una caramañola y me dice "¿querés un toque?". Yo la huelo, parece soda, pero tiene un olor medio loco, como a Seven-Up mezclada con pelusa de ombligo. "Y bueno", digo, y me la mando. Quince minutos después no sabía dónde estaba parado... ¡y tengo que salir a cantar! Bueno: canto más o menos bien, todo piola, y cuando termina veo que alguien me tira un centro y yo hice lo que haría cualquiera: tratar de clavarla en un ángulo. Le meto un frentazo y resulta que no era un fulbo: era un pedazo de escenografía. Llego medio tarado, todo ensangrentado a camarines y le digo a Gallagher "¿qué onda, chabón?". ¿Y sabés que estaba tomando? Grog XD. Se los bajaba como si fueran agua el zarpado. Cuestión que me cosieron y a la media hora estaba jugando al Winning Eleven con Ricky Martin en Anaheim, California. Así que no fue para tanto, tampoco. ¿Qué bardeás, gil? FUENTE: POPLIFE - ROLLING STONE