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EXPERIMENTO FILADELFIA El Experimento Filadelfia, también llamado Proyecto Arcoíris, es el nombre que recibió un supuesto experimento secreto llevado a cabo (según el relato del único testigo) por la marina estadounidense en los astilleros navales de Filadelfia, en el estado de Pensilvania, durante o antes del 28 de octubre de 1943. La marina de Estados Unidos comenta que ha buscado archivos que se refieran a este hecho y no los ha encontrado, ni ha encontrado evidencia de que se intentara. La historia del experimento A finales de los años 30, el brillante ingeniero eléctrico llamado Nikola Tesla, originario de Croacia pero residente en Estados Unidos desde 1884 y uno de los más grandes inventores del siglo XX en las disciplinas de la electricidad y el magnetismo, afirmó haber completado una teoría dinámica de la gravedad, que básicamente explica la gravedad como una mezcla de ondas electromagnéticas longitudinales y transversales. Estos razonamientos, calaron hondo en un grupo de trabajo que experimentaba con los campos electromagnéticos en la Universidad de Chicago, donde se estaban iniciando las investigaciones sobre la posibilidad de la invisibilidad a través del uso de campos eléctricos y magnéticos. Este proyecto se habría trasladado en 1939 al Instituto de Estudios Avanzados de la Universidad de Princeton. En un momento determinado, se afirmó haber conseguido la invisibilidad de pequeños objetos, con lo que se presentó al gobierno de los Estados Unidos. Por lo que en el plano militar vieron el potencial de esta nueva tecnología y decidieron sufragar el curso de las investigaciones a fin de direccionarlas en el sentido que les convenía: su aplicación a la industria bélica. Un destructor de escolta, el USS Eldridge (DE-173), es modificado para transportar toneladas de equipamiento electrónico, entre el que se incluirían dos generadores masivos de 75 kV cada uno, montados en el lugar que debería ocupar la torreta de cañones de proa, y que distribuían su potencia a través de cuatro bobinas montadas en cubierta. Tres transmisores RF de 2 megavatios cada uno, 3.000 tubos amplificadores 6L6 (empleados para canalizar los campos de las bobinas de los dos generadores), circuitos de sincronización y modulación... fueron empleados para generar campos electromagnéticos masivos que, correctamente configurados, serían capaces de curvar las ondas de luz y de radios alrededor del buque, haciéndolo invisible. Las pruebas habrían empezado el verano de 1943, y hasta cierto punto tuvieron éxito al principio. Una prueba, el 22 de julio de 1944, volvió al USS Eldridge (DE-173) casi totalmente invisible, con algunos testigos reportando una "niebla verdosa" —sin embargo, algunos miembros de la tripulación se quejaron de náuseas posteriormente. En ese momento, el experimento fue alterado a petición de la Marina, con el objetivo de hacer al navío invisible a los radares únicamente. El equipo fue recalibrado y el experimento se llevó a cabo el 28 de octubre. Esta vez, el Eldridge no sólo se volvió totalmente invisible a la vista, sino que de hecho desapareció del área en un relámpago azul. Al mismo tiempo, la base naval estadounidense en Norfolk, Virginia, a 600 km de distancia, un tripulante en sus costas declaró haber visto al Eldridge durante 15 minutos, al final de los cuales desapareció, para volver a aparecer en Filadelfia, en sus coordenadas originales —supuestamente un caso accidental de teletransportación. Según el relato de Carlos Allende, los efectos fisiológicos en la tripulación fueron profundos. Mareos muy violentos, personal que desapareció por completo, otros que simplemente se volvieron locos o padecieron esquizofrenia severa, y lo más terrorífico fue el hallazgo de cinco miembros de la tripulación fundidos completamente con la estructura de metal de la proa del buque y otros tantos sufrieron desmaterializaciones de algunas partes de sus cuerpos. Supuestamente, los oficiales navales horrorizados cancelaron el experimento inmediatamente. Los supervivientes nunca fueron los mismos, y permanecieron en una suerte de amnesia total. PROGRAMA DE PERFECCIONAMIENTO DE LA RAZA Hallan archivos del proyecto nazi para una raza superior Tienen datos de 1.000 niños nacidos de padres seleccionados por el Reich Respondían al ideal de pureza aria. El hallazgo de un fichero en el Archivo Federal de Berlín da esperanzas de conocer su pasado a miles de alemanes nacidos durante el Tercer Reich en los asilos de Manantial de Vida (Lebensborn, en alemán), una organización creada por los nazis para reproducir y purificar la raza aria.Así lo reveló ayer el programa Kontraste, de la televisión pública alemana, cuyos periodistas aseguraron que hay fichas de cerca de 1.000 niños nacidos bajo ese programa de refinamiento racial.Creada el 12 de diciembre de 1935 en Berlín por diez oficiales de las SS, Manantial de Vida fue ideada por el jerarca nazi Heinrich Himmler y pertenecía a una red de instituciones de la llamada Organización Nacionalsocialista de Bienestar Popular. La fundación, registrada oficialmente, debía conseguir dar hijos al führer Adolfo Hitler y, según Himmler, también proveer de 400 mil soldados al Reich.Especialmente tras dictar las leyes de Nuremberg sobre la pureza racial, en 1935, los nazis fomentaron tanto la natalidad como el aborto y la eutanasia. A quienes tuvieran las características deseadas (cierta estatura, ojos azules, rasgos nórdicos y tez blanca) se les alentaba a tener hijos y se los recompensaba. Las mujeres y los hombres de buena sangre se debían reproducir por el bien de la raza y del ser superior germano. A quienes, tanto niños como adultos, tuvieran deficiencias psíquicas o físicas se los eliminaba bajo la clasificación de no merecederos de vida.Lo mismo sucedía en los nueve asilos que Manantial de Vida tenía en el Reich alemán, además de los otros 13 que había abierto en países ocupados -ocho de ellos en Noruega- donde gran parte de la población respondía al ideal físico que querían los nazis. El procedimiento usadoEl procedimiento básico usado en Manantial era así: aquellas mujeres solteras que desearan tener sus hijos y cumplieran con los preceptos raciales eran recibidas en la organización, se las acompañaba, se las ayudaba a parir e incluso se les buscaba trabajo.También se cree que estos asilos funcionaron como una suerte de lugares de encuentro para mujeres seleccionadas por los nazis que acudían allí para unirse sexualmente con oficiales de las SS y tener hijos. Los chicos quedaban bajo la tutela personal del jefe de las SS hasta que eran dados en adopción, en especial a oficiales y altos jefes del Reich.Así sucedió con una bebé nacida en 1942 en uno de estos hogares, en Brandemburgo. El bebé de entonces es hoy una mujer llamada Dagmar Jung que, gracias al hallazgo del fichero, es dueña de su propia historia. Con lágrimas en los ojos, contó su vida a un equipo de Kontraste. Ella es una de las primeras personas que pudo acceder a los documentos.Me dije a mí misma que ya no quería vivir. Me sentí de alguna forma no querida, engañada y traicionada, dijo Dagmar Jung, quien durante los últimos veinte años se dedicó a recopilar toda la información existente sobre Manantial de Vida. Antes de morir, su padre le había contado parte de la verdad: que la habían adoptado a los dos años, y que no se llamaba Ute, sino Dagmar. Ahora en Berlín descubrió quién era su verdadero progenitor: un soldado de elite de las SS que no quiso casarse cuando su novia quedó embarazada y tampoco quiso saber nada de su hija, y por eso la entregó al régimen.Manantial de vida es una de las organizaciones del Reich que menos se han investigado, debido a que los nazis eliminaron la mayoría de los documentos relacionados con ella. Así borraron las huellas de entre 7.000 y 11.000 chicos alemanes cuyo origen había sido guardado en secreto, cuyos nombres habían sido inscriptos en registros civiles especiales y cuya vida debía estar dedicada a la causa nacionalsocialista.Estos niños creados a medida de la locura racial nazi no sólo fueron fruto de la procreación en estos asilos: muchos de ellos fueron raptados en los países ocupados por los nazis porque, según había declarado Himmler ya en 1938, su intención era recoger, quitar y robar sangre germánica de todo el mundo. Sus huellas todavía se siguen buscando hoy. La unidad japonesa 731 Al terminar la Primera Guerra Mundial en 1918 los médicos de ejército japonés comenzaron a estudiar los productos químicos y biológicos usados durante los combates en Europa. El Comandante Terunobu Hasebe fue asignado para controlar los resultados obtenidos por un equipo de 40 científicos dirigidos por el doctor Ito. Pronto las observaciones del grupo de expertos demostraron que se trataban de armas capaces de producir devastaciones masivas en los ejércitos enemigos, pero para el orgulloso ejército japonés aquello resultó demasiado deshonorable. Sin embargo, esta actitud cambiaría tras el viaje de un, entonces, desconocido médico a occidente. Ishii Shiro se graduó en la Universidad de Kyoto en 1920, e inmediatamente entró en el ejército. En 1924, volvió a la Universidad de Kyoto para cursar estudios especializados, casándose con la hija de Torasaburo Akira presidente de la universidad, doctorándose en 1927. Un año después fue enviado a Europa con el cargo de agregado militar, viajando durante dos años en diversas ocasiones a América, familiarizándose con las investigaciones biológicas de los países Occidentales. A su regreso a Japón se consagró a promover, investigación y fabricar armas biológicas. Su teoría se basaba en que la guerra moderna sólo podría ser ganada con el uso de la ciencia y su capacidad para producir armas de destrucción masiva. Un hecho fortuito ayudó a implantar las teorías de Ishii. Tras su regreso de Europa, un tipo de meningitis hizo erupción en Shikoku. Ishii diseñó un filtro de agua especial que ayudó a parar la expansión de la enfermedad. Su capacidad como bacteriólogo comenzó a ser famosa, sobre todo en el ejército, donde presentó la epidemia como una muestra del resultado que podían dar sus armas científicas. Las armas biológicas industriales resultaban ideales para su país cuyos recursos naturales eran muy pobres. En plena carrera armamentística, poco importó su falta de moralidad, Ishii encontró partidarios poderosos de sus ideas en el ejército: el Coronel Tetsuzan Nagata, jefe de asuntos militares; el Coronel Yoriniichi Suzuki, jefe de lST, la sección táctica del Estado Mayor del Ejército Imperial; el Coronel Ryuiji Kajitsuka jefe de buró médico del ejército; y el Coronel Chikahiko Koizumi, cirujano jefe del Ejército. El apoyo definitivo vino de la mano del Ministro del Ejército Sadao Araki líder de la facción fundamentalista del ejército "proceder imperial". El 18 de septiembre de 1931, Japón ocupó el todo del nordeste de China. Ishii y su unidad para investigación bacteriológica se estableció al norte de Manchuria, en donde el ejército de Kuantung podía mantener un suministro ilimitado de prisioneros chinos para realizar toda clase de experimentos humanos. Al final de agosto, 1932, Ishii llevó un grupo de 10 científicos de la Universidad Médica del Ejército hacer una gira de Manchuria y regresó con la decisión para asentar definitivamente su centro de investigaciones en un lugar cerca del rió Peiyin a 20 kilómetros sur de Harbin. El centro se inauguró a finales de 1932 bajo el nombre de Unidad de Kamo o Unidad de Togo. Ishii fue promovido a coronel y recibió un presupuesto de 200.000 yens. En 1936 se establecieron definitivamente dos unidades por orden de Emperador Hirohito: una era la unidad de Ishii bajo el nombre de "Prevención Epidémica y Sección de purificación de Agua del Ejército de Kuantung" (el nombre no se cambió a Unidad 731 hasta las 1941), que fue trasladada a una nueva base en Pingfan a 20 kilómetros al sudoeste de Harbin. La segunda fue la Unidad de Yujiro Wakamatsu (después cambió a Unidad 100) estableciéndose en Mengchiatun, cerca de Changchun, con el nombre de “Sección de Prevención de la Enfermedad Veterinaria del Ejército de Kuantung”. En junio de 1938, la Unidad 731 tuvo lista su base de Pingfang que ocupaba un área de 32 kilómetros cuadrados ocupada por 3.000 personas entre científicos y técnicos. En la campaña del 13 de agosto de 1937, y ante la atenta mirada de las armadas occidentales, el ejército japonés usó gas venenoso contra las tropas chinas. Antes de entrar en guerra contra los aliados Japón usó por lo menos en cinco ocasiones productos de guerra bacteriológica en China, intentando producir epidemias y plagas: el 4 de octubre de 1940 un avión japonés dejó caer bacterias en Chuhsien, provincia de Chechiang, causando la muerte de 21 personas; el 29 del mismo mes otro avión japonés lanzó bacterias sobre Ningpo, igualmente en Chechiang, matando a 99 personas; el 28 de noviembre del mismo año, los aliados se enteraron de que aviones japoneses habían dejado caer gérmenes en Chinhua pero no produjeron víctimas; en enero 1941 Japón extendió gérmenes en Suiyuan y Shansi causando erupciones epidémicas de cierta consideración. Estados Unidos, ante estos resultados no tomó el programa biológico japonés en serio, posiblemente porque Japón estaba muy lejos y no podría lanzar un ataque masivo contra el continente americano. Los informes de la época, sorpresivamente, también afirman que los militares estadounidenses creían que los japoneses serían incapaces de desarrollar sofisticadas armas biológicas sin la ayuda de “hombres blancos”. En agosto 1942, el periódico médico Rocky Mountain publicó un largo artículo con el título "Pruebas de guerra de gérmenes japonesas contra chinos” asombrando a los desprevenidos americanos. Entre el gran número de prisioneros japoneses capturados en el Pacífico Sur se habían localizados a médicos especializados en la guerra de destrucción masiva. Se averiguó que Japón sólo les había dejado saber lo que les convenía antes de entrar en guerra. Su programa se encontraba mucho más avanzado de lo que jamás habían sospechado. Los americanos se enteraron entonces que Tokio era el centro para la experimentación biológica y por primera vez surgió el nombre de Ishii Shiro como precursor de la guerra biológica japonesa con su unidad camuflada como especialistas en prevención epidémica tras la oficina principal de purificación de agua a Harbin. De pronto, el tamaño de Unidad 731 y sus bombas de gérmenes y virus resultaron un peligro real. La enorme distancia que separaba a Japón de Estados Unidos parecía su protección más segura, pero los japoneses habían ideado un sistema increíblemente sencillo y barato de alcanzar el continente enemigo. Varios sumergibles nipones ya habían lanzado globos con cargas incendiarias sobre las costas de Estados Unidos y Canadá. Los aliados los consideraban como un arma ridícula que no obtenía ningún resultado, sólo producía pequeños incendios. Aquellos incendios eran observados desde los sumergibles anotándose el éxito o el fracaso de alcanzar la costa, de tal modo que Ishii y sus hombres pudieran calcular la cantidad de globos que se debían lanzar con armas biológicas para que pese a los fallos su resultado fuera letal. Los globos “Fugo” resultaron un peligro inesperado. Sólo una semana después de Japón se rindió, el coronel Sanders se encontraba entre el primer grupo de americanos que aterrizó en Japón. Su misión era localizar la máquina de guerra biológica japonesa y al propio Ishii lo más pronto posible. En los siguientes tres meses, Sanders interrogó a muchos miembros militares y científicos de Unidad 731, entre ellos a Yoshijiro Umezu, Jefe del Personal del Ejército de Kuantung, al Comandante en Jefe del Ejército, el diputado coronel Tomosa Masuda, al especialista Jun'ichi Kaneko, pero no el propio Ishii que siempre se le escapaba de las manos. En septiembre de 1945, Sanders descubrió que la Unidad 731 estaba envuelta en horrorosos experimentos con humanos. Informado el general MacArthur de las increíbles torturas y suplicios por los que habían pasado, no sólo los presos chinos, sino los propios americanos contestó: "Necesitamos más evidencias. Simplemente no podemos actuar sin más. Siga yendo. Haga más preguntas. Y quédese callado sobre todo esto". Sanders estuvo sólo diez semanas en Japón pues comenzó a sentirse enfermo. Se trataba de una tuberculosis que tardó en curar dos años. La segunda fase de investigación fue realizada por el teniente coronel Arvo T. Thompson, un veterinario. Cuando Coronel Thompson llegó a Japón, el Tribunal Militar Internacional para el Este Lejano apenas había comenzado sus juicios sobre los criminales de guerra japoneses. Por fin fue localizado Ishii Shiro. Intentando ocultarlo a los soviéticos se le declaró muerto, se publicó la noticia en los periódicos y se simuló un entierro en su pueblo natal. El interrogatorio de Ishii duró desde 17 de enero al 25 de febrero de 1946. Ishii cambió sus conocimientos no sólo por su indulto y el de sus hombres; también por que fuera borrado por completo su historial y pudiera llevar una vida normal. Shiro Ishii tras su estancia en Estados Unidos volvió al Japón recibiendo los máximos honores. Murió en 1959 de un cáncer en la garganta tras haber sido gobernador de Tokio, presidente de la Asociación Médica y del Comité Olímpico del Japón en la posguerra. Aquella protección a unos científicos que causaron el sufrimiento y el dolor sin el menor remordimiento repelió a muchos de los americanos que intervinieron en su protección y ocultamiento. El coronel Thompson terminó suicidándose y el general MacArthur se manifestó en contra de aquella actuación de su gobierno y fue retirado de la misión por petición propia. Experimentos con seres humanos similares a los realizados por el grupo de Ishii, se habían condenado como crímenes de guerra por el Tribunal Militar Internacional en el juicio contra los criminales de guerra nazis, comenzado en Nüremberg el 30 de septiembre de 1946. Sin embargo, el gobierno de Estados Unidos perdonó a los científicos japoneses a cambio de sus secretos en la guerra bacteriológica amparándose en la excusa de que se aproximaba un posible enfrentamiento con la Unión Soviética. Experimentos realizados por la unidad 731. Disección de personas vivas para experimentos de laboratorio y en ocasiones asesinados simplemente para documentar la muerte. El número de personas utilizado para este fin iba de las 400 a las 600 cada año. A partir de la segunda mitad de 1940, las tropas agresoras japonesas empezaron el uso a gran escala de armas bacteriológicas, y desencadenaron todo tipo de enfermedades infecciosas como el cólera, el tifus, la pestilencia, ántrax, difteria y bacteria de la disentería. Congelaban a los prisioneros y los sometían a técnicas de deshidratación severas y documentaban la agonía. Los exponían a bombas para aprender a curar a los heridos japoneses. Bombardearon poblados y ciudades chinas con pulgas infectadas y dieron a los niños golosinas con ántrax. Después entraban para comprobar los daños a la población y se llevaban enfermos todavía vivos para abrirlos y perfeccionar el arma. Contaminaron las fuentes de agua. Algunos de los experimentos llevados a cabo allí incluían inyectar a los sujetos con bacteria causantes de la peste bubónica producidas en moscas infectadas, para luego registrar la evolución de la enfermedad e incluso disecarlos en estado consciente. Los japoneses no dejaron nada sin probar: hongos, fiebre amarilla, tularemia, hepatitis, gangrena gaseosa, tétano, cólera, disentería, fiebre escarlata, ántrax, muermo, encefalitis de las garrapatas, fiebre hemorrágica, difteria, neumonía, meningitis cerebroespinal, enfermedades venéreas, peste bubónica, tifus, tuberculosis y otras endémicas de China y Manchuria. Realizaron pruebas con cianuro, arsénico, heroína, con veneno de serpientes y de pez erizo. En este programa murieron más de 10.000 personas. Algunos murieron como consecuencia de las investigaciones. Otros fueron ejecutados cuando quedaron tan débiles que no podían continuar en la Unidad 731 y en otros tantos puntos se hicieron tests con insectos, y todo tipo de gérmenes. Se probaba la resistencia humana al botulismo, ántrax, brucelosis, cólera, disentería, fiebre hemorrágica, sífilis y también la resistencia a los rayos X. LA GRAN AVIVADA YANQUI. ROBAR PROYECTOS NAZIS PARA CONVERTIRSE EN LOS NUEVOS NAZIS PORQUE PRECISAMENTE NIÑOS BUENOS NO SON. Operación Paperclip La Operación Paperclip (originalmente Operación Overcast) fue el nombre en clave de la operación realizada por el Servicio de Inteligencia y Militar de los Estados Unidos para extraer de Alemania científicos especializados en las llamadas Armas Maravillosas del Tercer Reich, como cohetes, armas químicas y experimentación médica después del colapso del régimen nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Más de 700 científicos y sus familias fueron llevados secretamente a Estados Unidos, sin el conocimiento o aprobación del Departamento de Estado. Ninguno de ellos tenía cualificación para un visado de entrada en los Estados Unidos, pues todos habían servido a la causa nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Sus delitos de guerra fueron también perdonados. Numerosos documentos fueron reescritos para limpiar el nombre de diversos científicos envueltos en esa operación, a fin de posibilitar su entrada en el país e impedir que cayeran en manos de la Unión Soviética. Gran parte de las informaciones concernientes a la Operación Paperclip aún están clasificadas como secreto absoluto. Al final de la Segunda Guerra Mundial el estado mayor de los Estados Unidos inicia la operación Paperclip a espaldas del presidente Roosevelt. En algunos años, cerca de 1500 científicos nazis son sacados de Alemania y reclutados para trabajar contra la URSS comunista. Realizan investigaciones principalmente sobre armas químicas, el uso de psicotrópicos en la tortura y la conquista del espacio. Lejos de situarlos en puestos subalternos el Pentágono les confía la dirección de estos programas en los que estampan su sello ideológico. Cabe destacar que la familia Rockefeller también participó en esta operación, más precisamente Nelson Rockefeller. Avances tecnológicos y científicos de la Alemania Nazi Ya es muy conocido que los avances tecnológico, militares y científicos realizados durante la segunda guerra mundial a manos de los Alemanes han sido muy significativos; a pesar de las innumerables muertes y atrocidades que dejó la guerra, también se destacaron gran cantidad de avances, y ya es sabido el empeño que pusieron los Nazis en el estudio de culturas antiguas, excavaciones y cualquier tipo de investigación ocultista que los pusiera en ventaja ante sus enemigos. Me atrevo a decir, y aunque suene descabellado, pero muchos de los avances tecnológicos, militares y médicos que tenemos hoy en día vienen heredados de las investigaciones Alemanas en la segunda guerra mundial. La ocupación aliada de Alemania supuso una no tan desconocida sorpresa: los adelantos científicos y tecnológicos del nazismo significaban paradójicamente un paso adelante para la humanidad, muy bien explicados por el General norteamericano Hugh Knerr, quien poco después de la ocupación declaraba : “Si desperdiciamos la oportunidad de aprovechar los cerebros que elaboraron los programas del aparato nazi, y no actuamos de inmediato para volver a ponerlo a funcionar, vamos a permanecer varios años atrasados mientras intentamos descubrir en un campo ya explotado e investigado.” Entre estos “investigadores” podemos nombrar a Josef Rudolf Mengele (Günzburg, Baviera, 16 de marzo de 1911 — Bertioga, Brasil, 7 de febrero de 1979) fue un médico y criminal de guerra nazi, especialmente reconocido por sus experimentos con seres humanos en el campo de concentración y exterminio de Auschwitz, Polonia. Sus conocimientos en Anatomía, Cirugía, Genética, Enfermedades, Tratamientos, entre otros aspectos, en su facultad de profesional de la Medicina, los aplicó analizando, estudiando, torturando y ejecutando a miles de prisioneros durante la Segunda Guerra Mundial. Es por esto que luego de revelarse su cometido, se ganó el apodo de El Ángel de la Muerte. Hans Friedrich Karl Franz Kammler (Stettin, 26 de agosto de 1901 – abril de 1945?), ingeniero alemán y oficial de alta graduación de las SS, que hacia el final de la Segunda Guerra Mundial fue encargado de construir los misiles V-2. A quien también se le atribuyen grandes avances en investigaciones de la tecnología antigravedad. Aparte de esto también está vinculado con el desarrollo de un “aparato” que ha generado mucha controversia, hablo de “la campana”. En la abandonada mina de Wenceslas, en el “Sudetenland”, “Die Grockle”, “La Campana” era el desarrollo de un aparato que quizás continuó luego siendo experimentado en EE.UU. pero sobre el cual se discute su verdadera función: generador de antigravedad, apertura de “agujeros de gusano”, puerta en el tiempo o propulsor cósmico a velocidad lumínica. Según las historias que se han podido encontrar, las características de este “aparato” simulan a algo parecido a los Vimanas. Las vimanas son una mítica máquina voladora hindú, descrita en la antigua literatura de la India. Se pueden encontrar referencias sobre este artefacto —incluso su utilización en asuntos de guerra— en textos hindúes antiguos. Podía volar por el aire y hasta otros planetas. Recordemos una ves más que los Nazis tuvieron muchísimo interés en las culturas antiguas. ¿Estaban acaso tratando de crear artefactos como los vimanas?. Uno de los científicos más notorios en la Alemania Nazi fue Wernher von Braun, quien está considerado como uno de los más importantes diseñadores de cohetes del siglo XX. Von Braun se entregó junto a otros 500 científicos de su equipo, sus diseños y varios vehículos de prueba a los aliados de EEUU. Estuvo a punto de ser capturado por los soviéticos, que deseaban integrarlo en el equipo de Sergei Korolov. La incorporación de Von Braun y de otros cientos de científicos funcionales al Nazismo, se produjo dentro del ultrasecreto programa Paperclip. La operación no sólo incluyó el traslado en secreto al territorio norteamericano de los científicos y sus familias, sino además, la provisión de documentación y facilidades. La “caza de científicos” fue una dura competencia entre soviéticos y norteamericanos por quedarse con el mejor botín en conocimientos y equipos humanos. De hecho, Von Braun era uno de los cerebros más cotizados. Los posteriores trabajos de Von Braun, lo convertirían en el responsable del primer cohete en alcanzar técnicamente el espacio exterior, en 1949, recibiendo por tal logro una condecoración por parte del presidente Eisenhower. Poco después , Von Braun se convierte en Director del Centro de Vuelos Espaciales Marshall de la NASA dando un impulso fundamental al programa que llevó finalmente al hombre a la Luna. También podemos mencionar a Arthur Rudolph. Luego de dirigir un centro de operaciones Nazi en Nordhausen con más de 20.000 esclavos como mano de obra, pasaría a dirigir en norteamérica el equipo que construyó el cohete Saturno V. Hubertus Strughold. Es actualmente considerado el padre de la medicina espacial, pero sabido que en su época de investigación en los programas del Nazismo en Dachau y Auschwitz, sus subordinados esperimentaron con humanos congelados en cámaras de presión, muchos de ellos muriendo durante el proceso. En el caso soviético, el botín de guerra no fue menor: además del capital científico, en mayo de 1945 allanaron el Kaiser Wilhelm Institute en las afueras de Berlín para quedarse entre otros adelantos, con el núcleo de lo que se convertiría en el gran arsenal nuclear soviético. Así podríamos seguir mencionando a algunos otros “contribuyentes” del Nazismo, pero ¿qué hay de las demás investigaciones no tan conocidas que realizaban los Nazis? Lo cierto, es que el valor del conocimiento en los botines que dejó la Segunda Guerra Mundial, alcanzó a superar muchos de los cuestionamientos éticos que pueden plantearse por el pasado de los involucrados. Así lo decidieron los gobiernos de países vencedores. Para el final de la guerra, con una Alemania e Italia destruidas casi por completo, Japón aún permanecía en pie; es cuando los estados unidos Lanzan la 2 primeras y únicas bombas nucleares de la historia: Hiroshima y Nagasaki. Era el año de 1945 cuando oficialmente se declara el fin de la guerra. Pero, ¿cómo llegaron los EEUU a terminar el desarrollo de la bomba atómica en tan poco tiempo? La Alemania Nazi realizó grandes avances, es algo que no se puede negar. Tenemos por ejemplo el El Horten 229 que fué el primer avion furtivo, realizando su primer vuelo en 1944, Konrad Zuse (ingeniero alemán) creo la primera computadora la Z1 y un lenguaje de programación de alto nivel el “Plankalkül“; también crearon el primer misil balistico el V2, y así podemos seguir un buen rato. Tecnología Aérea Sobre fines de la Segunda Guerra Mundial, y como sabemos ya claramente, los nazis estuvieron a punto de desarrollar aeronaves con el aspecto y comportamiento de “platillos volantes”. Pero ése no fue su único “proyecto negro”, abortado por la derrota militar. La Alemania Nazi implementó lo que puede ser considerado como el principio de la tecnología Stealth. Además del formato poco común para la época, la mayor parte del cuerpo del Horten Ho 220 era de madera y pegada con una resina hecha de carbono, que servía para absorber las ondas de los radares. Dentro de las armas capturadas en la Operación paperclip estaba el Horton Ho 229, que años más tarde sirvió de inspiración para el formato del B-2, avión stealth producido por los Estados Unidos. Hoy en día, los conceptos empleados en esas aeronaves antiguas están mucho más perfectos y son usados incluso en navíos y submarinos. Otra cosa que cambió fue la tecnología Stealth en sí. Ahora, dicha tecnología no se preocupa solamente con radares, sino que también cubre otros puntos vitales para mantener los aviones lejos de los ojos de los enemigos. Aquí lo interesante es notar las similitudes, ya en los años 30 y 40 la Alemania Nazi estaba desarrollando tecnología de punta! “Amerika Bomber” el Bombardero Orbital En junio de 1935 y febrero de 1936, el doctor Eugen Sänger publicó unos artículos en la publicación de la aviación austríaca Flug sobre aeronaves cohetes. Esto condujo a que el Alto Mando alemán lo comisionara para construir en secreto un instituto de investigación aeroespacial en Trauen dedicado a la investigación y construcción de su “Silverbird”, vehículo alas que podría llegar a órbitar. El Dr Sänger había estado trabajando en este concepto durante varios años, y de hecho había comenzó el desarrollo de los combustibles líquidos para motores de cohete. El proyecto fue una iniciativa del Ministerio del Aire Nazi, para obtener un bombardero de largo alcance para la Luftwaffe que fuera capaz de golpear el territorio continental de Estados Unidos desde Alemania. De 1930 a 1935, había perfeccionado (a través de innumerables pruebas de estática) un “enfriado regenerativo” utilizando el combustible líquido del cohete para refrigerar el motor, cuya cámara fue enfriada por su propio combustible, que se distribuye alrededor de la misma cámara de combustión. Este motor produce una asombrosa velocidad de escape de 3.048 metros / segundo, en comparación con la última V-2 de 2000 metros/segundo. Un interesante perfil de vuelo se preveía para el “Silverbird”. Se iniciaba la propulsión en un largo monorraíl de 3 Km. (1,9 millas) de pista impulsado inicialmente por un cohete de 600 toneladas de empuje durante 11 segundos; después de despegar en un ángulo de 30 grados y alcanzando una altitud de 1,5 km y una velocidad de 1850 Km./h se separaría. En este punto, el principal motor cohete se encendería durante 8 minutos y quemaría 90 toneladas de combustible para propulsar al “Silverbird” a una velocidad máxima de 22100 km/h y a una altura de más de 145 Km, algunas fuentes indican que la altura máxima llegó a 280 kilómetros. Se cree que durante las últimas pruebas realizadas se tuvo que suspender el proyecto, debido a que Rusia fue invadida en junio de 1941. Todos los programas futurista se cancelaron debido a la necesidad de centrarse en otros diseños. A pesar de que la Luftwaffe hizo todo lo posible para detener la publicación de los resultados de la investigación, unos pocos ejemplares salieron de Alemania, se desconoce donde se encontrarían y hacia que otros países salieron. Después de la guerra, al Dr Sänger de se le dio trabajo (junto con Irene Bredt – matemático – ) en el Ministerio francés de aire. Se supone que nunca lo terminaron y que tampoco pudieron probarlo, aunque en algunas versiones se da por hecho que existieron pruebas reales y no solamente estáticas. Pero no hay pruebas físicas o por lo menos no se conocen. Las armas secretas Nazis (1/5) Experimentos Médicos e Ingeniería Genética La experimentación médica nazi consistía en la experimentación en grandes cantidades de prisioneros, llevada a cabo por parte del régimen nazi en sus campos de concentración. No solo se trata de potencia atómica, las investigaciones y avances en materia de ingeniería genética y eugenesia dieron y dan mucho de que hablar. La eugenesia nazi estaba dirigida a aquellas personas a las que los nacionalsocialistas definirían como una “vidas indignas de ser vividas”. Entre ellos se encontraban enfermos mentales, discapacitados, homosexuales, religiosos y débiles que suponían un peligro de propagación en generaciones posteriores. Adolf Hitler consideró que la nueva sociedad alemana no podía contener a tales personas, por lo tanto aplicó principios de higiene racial y eugenesia. Fundamentó sus ideas racistas en el darwinismo social, es decir, basándose en la evolución social como una evolución biológica de habilidades y supervivencia del más fuerte. En base a sus políticas de higiene racista se aplicó el programa médico denominado Aktion T4. Éste programa se basa en el pensamiento nazi de que no sólo había que favorecer la proliferación de la raza aria, sino que había que eliminar cuanto antes a todos aquellos que eran “indeseables”. Los experimentos en niños gemelos en los campos de concentración se crearon para mostrar las similitudes y diferencias en la genética y eugenesia de los gemelos, así como para ver si el cuerpo humano puede ser manipulado de forma antinatural. El líder de estos experimentos era Josef Mengele, quien realizó experimentos sobre más de 1500 pares de gemelos presos, de los cuales menos de 200 individuos sobrevivieron tras los estudios. Los Archivos Secretos De Los Nazis: Mengele Desde septiembre de 1942 hasta diciembre de 1943, se llevaron a cabo experimentos en el campo de concentración de Ravensbrück para estudiar la regeneración de huesos, músculos y nervios, así como el trasplante de huesos de una persona a otra. Secciones de huesos, músculos y nervios fueron removidos de sujetos sin uso de anestesia. Como resultado de estas operaciones, muchas víctimas sufrieron intensa agonía, mutilación o discapacidad permanente. En 1941, la Luftwaffe condujo experimentos para saber cómo tratar la hipotermia. Un estudio forzaba a los sujetos a resistir en un tanque de agua helada por un tiempo de hasta tres horas. Otro estudio colocaba a los prisioneros desnudos en la intemperie por varias horas con temperaturas bajo cero. Los experimentadores calculaban diferentes maneras de volver a calentar a los sobrevivientes. Entre otros experimentos podemos mencionar: Experimentos sobre la malaria Experimentos con gas mostaza y fosgeno Experimentos sobre sulfamida Experimentos con agua de mar Experimentos de esterilización Experimentos sobre el tifus Experimentos con veneno Experimentos con bombas incendiarias Potencia atómica Nazi ¿Fueron los Norteamericanos los primeros en lanzar una bomba atómica? ¿realmente fueron ellos los primeros en desarrollar esta tecnología? Estados Unidos sabe que Alemania tiene los técnicos, los científicos y el poder industrial necesario para abordar la fabricación de la bomba atómica, pero aparentemente desconoce el grado de desarrollo atómico del régimen nazi. La guerra transcurre, y a excepción de los ataques efectuados por los cohetes V-1 y V-2, y de los aviones a reacción Me-262, no hay rastro de las anunciadas armas definitivas alemanas, la WuWa, o WunderWaffen. Las investigaciones de los Estados Unidos en relación a la potencia nuclear Nazi comienzan con el programa conocido como “Operación ALSOS“. Fue un plan enmarcado en el Proyecto Manhattan (proyecto de EEUU para la creación de la bomba atómica), iniciado tras el fin de la Segunda Guerra Mundial por los países aliados de la Segunda Guerra Mundial (principalmente, ingleses y estadounidenses), y cuyos objetivos eran reconducir las investigaciones del proyecto alemán de energía nuclear, recuperar los recursos dispersados, impedir que los soviéticos se hiciesen con el equipamiento, personal y productos relacionados con las investigaciones, abandonados tras el fin de la guerra, y confirmar el alcance de las investigaciones germanas dirigidas a la creación de una bomba atómica. Además de los especialistas en Cohetería y Física Nuclear, varios equipos de aliados fueron en busca de expertos en Química, Medicina y armas navales. Uno de los esfuerzos premiados de Overcast (posteriormente Paperclip) fue el rapto, en mayo de 1945, del experto de la empresa Henschel, Herbert Wagner, quien estaba inicialmente empleado en una mansión de Long Island NY y después en la Estación Naval Aérea Point Mugu en 1947. Proyecto Manhattan – No hay bomba! Marzo de 1945: el senador James F. Byrnes escribió un memorandum dirigido al presidente de los estados unidos en el que le detallaba los resultados del proyecto Manhattan, así como el abusivo coste de dos billones de dólares gastados en el proyecto. El documento expresaba lo que muchos temían: no se ha encontrado aún el método de hacer la implosión efectiva del núcleo en la bomba de plutonio y por consiguiente no se producía la reacción explosiva nuclear…no había bomba. 15 de Abril de 1945: partió desde el puerto noruego de Kristiansand un submarino alemán de transporte U-234, de la clase XB, rumbo a Japón, bajo ordenes expresas del Jefe de la Gestapo, Heinrich Müller, y del propio Adolf Hitler y comandado por el capitán Johann Heinrich Fehler. El 13 de mayo del mismo año el submarino alemán decidió rendirse. Por la zona del Atlántico en que se encontraba debía entregarse a los canadienses. El 16 de mayo de 1945 el destructor americano “USS Sutton” tomó el control del U-234 que sería entregado a las autoridades de Portsmouth el 19 de mayo de 1945. La noticia recibió amplio eco en la prensa tanto local (Portsmouth Herald) como nacional e internacional. Desde el principio se reconoció que el submarino transportaba sistemas de armas secretas muy importantes hasta Japón. Entre sus pasajeros figuraban incluso dos oficiales del ejército nipón y un general alemán. Los japoneses se suicidaron luego de la rendición. A bordo iban los últimos y más sofisticados avances de la ciencia y tecnología alemanas! Estos rumores no llegaron a la prensa nacional americana ni a la internacional, pero sí aparecieron en los periódicos locales de Portsmouth. En resumen, este submarino a parte de llevar tecnología muy avanzada, llevaba cargas de Uranio. Esta información fue conformada en 1983 por un equipo de CNN que después de mucho jaleo consiguieron que el United States Naval Archive desclasificase la lista de descarga del U-234. No es tan fácil ver el panorama aquí, teniendo en cuenta que siempre hemos escuchado que la bomba atómica fue ingenio Norteamericano; como dice el viejo adagio “la historia la escriben los vencedores” Pero como digo yo, en algún momento las cañerías se destapan y sale la mierda a flote. En la actualidad podemos encontrar mucha información respaldada, solo es cuestión de buscar, leer, comparar y sacar conclusiones. ¿Que se quiere decir con todo esto? Pienso que la respuesta es muy clara: Los Nazis habían logrado conseguir poder atómico. El submarino U-234 llevaba Uranio 235 en estado de gran pureza, las 2 bombas que Hitler pretendía lanzar y los detonadores infrarrojos creados por el físico alemán Manfred von Ardenne (y además el inventor del sistema de ultracentrifugación para separar el isótopo de U-235 que los norteamericanos no tenían) que posteriormente se usarían en Alamogordo (Nuevo México) el 16 de julio de 1945 para probar la bomba de Plutonio de los Norteamericanos y luego lanzar la bomba de Uranio en Hiroshima. El que fue jefe de radiocomunicaciones del submarino U-234, Wolfgang Hirschfeld, es el autor de dos libros donde narra sus vivencias durante la guerra (“Feindfahrten” y “Das Letzte Boot” – “El último submarino”). A los pocos días de llegar a Portsmouth aún no se habían abierto los departamentos de carga delanteros, porque los norteamericanos temían que hubiese “bombas-trampas” escondidas en ellos. Poco después llegaron unos norteamericanos con unos aparatos. Los aparatos parecían dar lecturas positivas al enfocarlos hacia la parte delantera del submarino. Como todo el mundo estaba muy excitado, Hirschfeld preguntó lo que pasaba. Un oficial de inteligencia norteamericano le dijo que los individuos con los aparatos eran científicos con contadores Geiger, que estos contadores indicaban radiación cuando estaban cerca de los departamentos de carga delanteros y que el submarino transportaba uranio. Es fácil encontrar documentación sobre el proyecto de la bomba de plutonio. Cada una de las fases de su desarrollo esta suficientemente explicada en miles de artículos y declaraciones efectuadas por los artífices del proyecto Manhattan. Sin embargo, es mucho más difícil encontrar documentación desclasificada de la bomba de uranio lanzada sobre Hiroshima. Dicha bomba y su uso sigue provocando entre historiadores y expertos agrias discusiones acerca de su verdadera naturaleza. Pero la contestación definitiva a todas las cuestiones suscitadas puede ser resuelta con una sencilla explicación: la bomba de uranio de Hiroshima ya había sido probada con anterioridad por los alemanes en un remoto bosque siberiano: Tunguska, del cual hablaremos un poco más adelante. 9 de agosto de 1945. Los japoneses se rinden, la guerra ha acabado y el estado de euforia general entre los aliados hace que se baje la guardia ante la prensa. Incluso los científicos implicados en el proyecto Manhattan hacen declaraciones a la prensa, entre ellos uno de los principales responsables del mismo: Julius Robert Oppenheimer afirma en una inocente entrevista sobre los apuros y prisas que la bomba de plutonio había ocasionado a su equipo de trabajo. Al ser preguntado por la bomba de Hiroshima la respuesta rápida fue: era una bomba que los alemanes ya habían probado, no había nada que investigar, solo usarla. Pero Oppenheimer no fue el único en ser generoso con sus respuestas. El día 26 de agosto de 1945 apareció en todos los diarios del mundo, incluido “The Times” y el “New York Times” una intrigante nota de prensa emitida simultáneamente por el gobierno ingles y por el ejercito norteamericano, en base a los resultados de la investigaciones efectuadas por el grupo CIOS de inteligencia aliada: el comunicado habla del avanzado estado de la investigación nuclear alemana, de la importancia del material incautado a los nazis y de sus repercusiones en la victoria sobre Japón. Estas declaraciones no las he podido confirmar, sin embargo aparecen citadas en diversas fuentes. La otra cara de la moneda: Propaganda Nazi El ataque a New York En 1987 se publicó una obra que hoy es ya un clásico: “Waffen und Geheimwaffen des deutschen Heeres. 1933-1945.” del historiador Fritz Hahn. En esta obra se encuentra una imagen perfectamente conocida y aceptada como auténtica, por la más rigurosa historiografía oficial (página 168 del tomo II), en donde se aprecia el “plan” para bombardear a New York. Pero el asunto no queda ahí, el plano muestra en detalle los niveles de explosión y la densidad de distribución calorífica; para no entrar en muchos detalles técnicos con respecto a las ondas expansivas de la explosión, se habla claramente y en detalle de una explosión nuclear. En una explosión nuclear típica, aproximadamente entre el 6 y el 8% de la energía desprendida se irradia sobre las superficies adyacentes. Sabido esto y conociendo la equivalencia en calorías de un kilotón (kt) es fácil estimar la potencia de la bomba que habría generado la onda de choque térmica que aparece en la imagen enlazada anteriormente. Los valores que se obtienen están entre los 14 y los 18,8 kt. La mayoría de autores estiman la potencia de Little Boy entre 15 y 20 kt. Fat Man tenía casi el doble de potencia que Little Boy. Recordemos que Little Boy y Fat Man fueron los nombres dados a las bombas nucleares lanzadas en Japón. Con esto se quiere dar a entender, que según lo que se puede apreciar en la imagen, los cálculos hechos por los alemanes y estimación de la potencia de las bombas lanzadas en Japón, se pueden obtener algunas “coincidencias” que invitan a pensar. Pues bien, los Nazis ya tenían, al menos en teoría, potencia nuclear; pero quizás lo más significativo del caso es, que NO se conocían los efectos ni el nivel de expansión de una onda después de la detonación de un arma nuclear, entonces….¿cómo coño sabían los Nazis (y en detalle) los resultados de la explosión de un arma que (en teoría) no se había probado nunca? En varios artículos escritos desde 1947 en prestigiosas revistas militares europeas, el periodista Luigi Romersa declaró ser testigo de una prueba nuclear alemana el 12 de octubre de 1944 a las 11:45 AM en la isla de Rügen, en el mar báltico y próxima a la base de Peenemunde, donde se realizaron la mayor parte de las investigaciones sobre cohetes. La magnitud de la explosión atómica fue captada fotográficamente desde varios lugares de la costa báltica, y la onda sísmica provocada por la detonación fue detectada en la distante Estocolmo. En este punto no me quiero extender, y a modo de respuesta corta: aunque suene muy descabellado se han manejado hipótesis de “posibles” explosiones nucleares en la antigüedad, puedes echarle un ojo al artículo La Historia Secreta de los Sumerios en donde se habla un poco de esto, o buscar en Internet más información de este tema. Como ya se mencionó al principio del artículo, Hitler andaba detrás de las culturas antiguas y sus “secretos”, eso es bien sabido. ¿Qué encontró? Quizás nunca lo sabremos, pero muchas especulaciones se han hecho. En las factorías Skoda en Praga, Chekoslovaquia, se preparó oficialmente un misterioso avión, el Heinkel He 177-A5 Greif prototipo V38 dotado de un sistema de bombardeo a gran altitud, inusual en la Luftwaffe, y equipado también con un complejo sistema externo de enganche de bombas, protección anti-radiación, un sofisticado equipamiento electrónico y una estructura de operación muy similar a la que equipaba al americano B-29 Enola Gay, que en Agosto de 1945 lanzó la bomba atómica de Hiroshima. Dicho He177 modificado ha levantado siempre dudas respecto al alcance del programa nuclear alemán entre los historiadores y los aficionados a la historia de la aviación. El alcance de vuelo de dicha versión modificada del He 177 era superior a los 6500 kilómetros, con una carga útil de cinco toneladas en bombas. Suficientes prestaciones para llegar a Nueva York, ciudad situada a una distancia prácticamente equidistante, desde el centro de Europa, a la remota y deshabitada región siberiana de Tunguska.