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En medicina, el término cáncer ( palabra derivada del latín cancrus: cangrejo) o carcinoma (del griego karkinos: cangrejo -ma cuerpo) es usado para identificar una afección clínica de carácter maligno que afecta a un paciente, y cuyas características son la alteración morfológica y funcional seguida de la proliferación descontrolada —no siempre acelerada— de las células de un tejido que invaden, desplazan y destruyen, localmente y a distancia, otros tejidos sanos del organismo. En otras palabras, cáncer es la palabra que se emplea para definir un grupo de enfermedades con un denominador común: la transformación de la célula normal en otra que se comporta de manera muy peligrosa para el cuerpo humano. También suele ser utilizada la palabra neoplasia pero esta palabra, como la palabra tumor, puede significar a afecciones benignas. A partir de la concepción celular de Virchow (toda célula proviene de otra célula) se entiende que el cáncer es una patología celular. El cáncer es un proceso lógico y coordinado en el que una célula (o un grupo de ellas) sufre cambios y adquiere capacidades especiales diferentes de las células normales, produciéndose un crecimiento anormal de las células, hasta convertirse en masas de tejidos. De esta forma, las células cancerosas no están sujetas a las restricciones usuales (normales) concernientes a la proliferación celular, impuestas por la biología tisular y corporal. Los efectos del cáncer (enfermedad cancerosa) conforman un conjunto de signos y síntomas de pronóstico y tratamiento diferentes, que depende de la localización anatómica en la que se encuentre y del tipo celular o histológico del que proceda. Características del cáncer Morfología del cáncer Las células tumorales tienen una morfología alterada que depende de la diferenciación y de la anaplasia. * La diferenciación celular de un tumor es el grado en el que las células cancerosas se asemejan a las células normales de las que proceden, tanto morfológica como funcionalmente. Generalmente, los tumores benignos son bien diferenciados y los cánceres varían desde bien diferenciados a indiferenciados. * La anaplasia es la ausencia de diferenciación que conlleva a una falta de especialización o de función celular, y, generalmente, cuanto más indiferenciado sea un cáncer, más alta es su velocidad de crecimiento. En general, lo que diferencia un cáncer maligno de uno benigno, es la capacidad que poseen sus células de lograr una trasvasación exitosa, que se define como la capacidad que posee una célula tumoral de infiltrarse al torrente sanguíneo, mediante la ruptura de moléculas de adhesión celular que sujetan a las células a la membrana basal, con posterior destrucción de esta última. Esta característica que se adquiere luego de sucesivas alteraciones en el material genético celular, donde es común observar cromosomas fragmentados, pérdida de genes supresores de tumores p53, receptores de señales mutados autoinductivos (etapa avanzada de diferenciación), es la que origina el proceso de metástasis; es decir, la invasión y destrucción de tejidos. Dicho proceso de trasvasación posee una escasa eficiencia, que es del orden de 1 en 10.000 trasvasaciones. La baja eficiencia se debe principalmente a la actividad del sistema inmunitario. Por otro lado, cabe destacar que la característica que hace mortales a los cánceres malignos, comparativamente con los benignos (no mortales), es la mencionada capacidad de invasión de tejidos, en donde las células tumorales, generalmente cuando se alojan en el parénquima de un órgano, destruyen la arquitectura del mismo, siendo, a su vez, sus residuos metabólicos tóxicos para las células sanas adyacentes, causando la eliminación de este tipo celular. Una capacidad interesante propia de células cancerosas invasivas es la producción de vasos sanguíneos, para alimentarse, los cuales son los responsables de la densa red vascular que poseen los tumores (los tumores secretan hormonas responsables de la formación de extensas redes de capilares y vasos sanguíneos nuevos). Esta característica le permite al parénquima tumoral tener un gran aporte de oxígeno y nutrientes, lo cual le permitirá crecer y proliferar a mayor velocidad. Esta capacidad se encuentra ausente en neoplasias benignas, en donde sus células no poseen la capacidad de trasvasarse y a su vez de generar factores angiogénicos, por lo cual es de esperar que crezcan hasta un determinado tamaño compatible con la cantidad de nutrientes de que disponen. En conclusión, según recientes trabajos de investigación, en general, una única mutación en el material genético celular no es a responsable de transformar a una célula sana en cancerosa; por el contrario, se requieren múltiples mutaciones (aberraciones cromosómicas), las cuales son generadas ya sea por sucesivos ciclos replicativos o por factores externos promotores de la carcinogénesis (químicos, físicos y/o biológicos); en donde exista algún daño específicamente en la secuencia de exones de protooncogenes y de genes supresores de tumores, que son los encargados de regular el ciclo celular y la muerte celular programada (apoptosis) respectivamente [en un lenguaje menos académico la apoptosis es comparable a un suicidio, con el fin de preservar la integridad celular del tejido conservando el mismo solo células sanas]. Cualquier otra mutación desencadenará en la transcripción de genes p53, p21 y p16 responsables de la apoptosis. De esta manera, es posible entonces establecer una relación entre envejecimiento y cáncer por las causas mencionadas, dado a que la mayor parte de los pacientes que padecen cáncer tienen edades avanzadas. En etapas tempranas, donde existe una bajo nivel de diferenciación de estas células, se observa que la frecuencia de replicación es ligeramente mayor a la esperada; pero, aún en estas condiciones, las células siguen cumpliendo con las funciones propias del tejido. Luego, en estadíos más avanzados, es posible detectar cambios en la bioquímica celular, donde aparecen enzimas y proteínas que no son propias del tipo celular, como nuevas proteínas canal (usualmente son las responsables de evacuar selectivamente altas concentraciones de quimioterápicos, y por ende de generar resistencia a los mismos), presencia de telomerasa, gradiente continuo de segundos mensajeros intracelulares que participan en la transducción de señales, secuencias promotoras del A.D.N. dañadas, entre otras. Crecimiento tumoral El crecimiento tumoral o la proliferación de células tumorales tiene las siguientes características: * Acelerado por un aumento de la división celular que hace que las células tumorales se encuentran en continuo ciclo celular con un exceso de proliferación celular. * Descontrolado, debido a que no se deja influir por los factores de crecimiento ni otros estímulos externos. Hay estudios recientes (Antonio Brú) que indican que el crecimiento tumoral se puede controlar con factores externos. Esta nueva teoría explica que la dinámica del crecimiento tumoral no es exponencial, como se pensaba hasta ahora, sino lineal. En los primeros comienzos de la división, esta es claramente exponencial, pero una vez constituido el tumor en sí mismo la dinámica cambia, pasando a ser lineal. Esto es debido a que las células necesitan espacio para crecer; si el tumor tiene un cierto tamaño las células cancerígenas interiores sufren presión por parte de las células que las rodean, disminuyendo su velocidad de crecimiento. Por ello, sólo las células exteriores son las que crecen descontroladamente, manteniéndose una dinámica de crecimiento general lineal. Se ha experimentado in vitro con tumores, poniéndolos en diversos líquidos (gelatinas, centrifugados, etc...), y se ha comprobado que el tumor en un principio crece exponencialmente, pero luego crece de forma lineal, pero a diferentes velocidades de crecimiento según el medio exterior en el que se encuentra el tumor.[cita necesaria] * Autónomo: La división celular es independiente y no está coordinada con el resto de células de su entorno. * Escapa al sistema inmunitario, que reconoce a las células tumorales como propias. * Inhibición de los procesos de muerte: Las células tumorales nunca entran en apoptosis o muerte celular programada; son eternas o inmortales. Diagnóstico del cáncer Biopsia El diagnóstico del cáncer se basa indispensablemente en la toma de biopsia del tumor para un estudio histológico, con su grado de diferenciación y de invasión, y para un estudio molecular para determinar sus marcadores biológicos y genéticos. Ningún diagnóstico de cáncer es válido si no está basado en el estudio de una biopsia, y por lo tanto el personal médico hará todo los esfuerzos por conseguir una muestra de tejido válida para confirmar el diagnóstico de cáncer ante la persistencia de la sospecha clínica. Estadificación del cáncer Determina la extensión de la enfermedad cancerosa basada en el concepto de que el cáncer se extiende espacialmente en el cuerpo en tres niveles que son el local, regional y a distancia. Existen dos tipos de estadificción que son: * La estadificación clínica basada en la exploración física, las radiografías, el TAC, la RMN, la gammagrafía y otras técnicas de imagen. * La estadificación anatomopatológica o quirúrgica que consiste en el análisis histológico de todos los tejidos extirpados durante la cirugía, que puede tener lugar durante la extirpación definitiva del tumor primitivo o como un procedimiento aparte de estadiaje. El sistema de estadije más empleado es el TNM (Tumor, Node (nódulo, ganglio) y Metástasis) que valora la enfermedad local (tamaño tumoral), regional (número de ganglios afectos) y diseminación a distancia (presencia de metástasis). El TNM fue codificado por la Unión International Contra el Cancer y la American Joint Committee on Cancer. Tratamiento del cáncer El tratamiento del cáncer se fundamenta en tres pilares básicos: cirugía, quimioterapia y radioterapia. Existe un cuarto pilar llamado terapia biológica que incluiría la hormonoterapia, inmunoterapia, y nuevas dianas terapéuticas no citotóxicas. El tratamiento del cáncer es multidisciplinar donde la cooperación entre los distintos profesionales que intervienen (cirujanos, oncólogos médicos y oncólogos radioterapeutas), es de máxima importancia para la planificación del mismo; sin olvidar el consentimiento informado del paciente. En el plan de tratamiento hay que definir si la intención es curativa o paliativa. La respuesta al tratamiento puede ser: * Completa: Si se ha producido la desaparición de todos los signos y síntomas de la enfermedad. * Parcial: Si existe una disminución mayor del 50% en la suma de los productos de los diámetros perpendiculares de todas las lesiones mensurables. * Objetiva: Es la respuesta completa o parcial. * Progresión: Si aparece cualquier lesión nueva o existe un aumento mayor del 25% en la suma de los productos de los diámetros perpendiculares de todas las lesiones mensurables. * Estable: Si existe crecimiento o reducción del tumor que no cumple ninguno de los criterios anteriores. Cuando no es posible la medida de las lesiones, los marcadores tumorales son útiles para valorar la respuesta al tratamiento. Aspectos emocionales Cuando diagnostican a una persona con cáncer, puede sufrir tensión y otras reacciones todas ellas naturales. Estas sensaciones pueden hacer que resulte difícil que el paciente piense en todo lo que desea preguntar a su profesional de salud. A menudo, el hacer una lista de preguntas de antemano ayuda en esta tarea. También, ayuda recordar lo que dice el especialista, los pacientes pueden tomar notas o preguntar si pueden utilizar una grabadora. También hay personas que desean tener un miembro de la familia o un amigo con ellos cuando hablan con el especialista -- para participar en la discusión, para tomar notas, o simplemente para escuchar y dar apoyo. Los pacientes no deben sentir la necesidad de hacer todas sus preguntas o de recordar todas las respuestas en una sola vez. Tendrán otras ocasiones de pedir que su profesional de salud explique cosas y consiga más información. Al hablar de opciones del tratamiento, el paciente puede preguntar para participar en un estudio o investigación. Tales estudios, llamados ensayos clínicos, se diseñan para mejorar el tratamiento del cáncer. El tratamiento de los pacientes se escoge entre el paciente (cada paciente es distinto) y la eficacia de ese tratamiento. Utilizan a veces la estadística para intentar calcular si curarán al paciente, o cuánto tiempo le queda de vida. Es importante recordar, sin embargo, que la estadística son promedios basados en una gran cantidad de pacientes. No pueden ser utilizados para predecir qué sucederá a una persona en particular porque no hay pacientes con dos cánceres semejantes; los tratamientos y las respuestas varían enormemente. Los pacientes pueden desear hablar con el doctor sobre la recuperación (pronóstico). Cuando los doctores hablan de cáncer el hecho de sobrevivir, pueden ser el objetivo más que la curación del paciente. Aunque muchos se recuperan totalmente, los doctores utilizan este término porque la enfermedad puede volver (la vuelta del cáncer se llama una repetición). Conseguir una segunda opinión. Las decisiones del tratamiento son complejas. A veces es bueno que los pacientes tengan una segunda opinión sobre la diagnosis y el plan de tratamiento (algunas compañías de seguros requieren una segunda opinión; otras pueden pagar una segunda opinión si el paciente la solicita). Hay varias maneras de encontrar otro doctor a consultar: El doctor del paciente puede poder sugerir un especialista. Los especialistas que tratan esta enfermedad incluyen a gastroenterologistas, cirujanos, médicos oncologistas y a oncologistas de la radiación. Pronóstico del cáncer Ningun medico puede estar completamente seguro de que el paciente que atiende se va a curar. Las posibilidades de una persona dependen primordialmente, de lo temprano que se haya descubierto la enfermedad, puesto que mientras más tiempo pase mas se diseminan las celulas cancerosas por el cuerpo y es más difícil eliminarlas. Pero también depende del tipo de cancer del cual se trate, pues algunos son más agresivos que otros. Otro factor que interviene es la condición física del paciente; es muy importante que su forma física sea buena, y la disposición hacia su enfermedad, ya que debe afrontarla y ayudar con su estado de animo a curarla. A partir de la década de 1990 y con las técnicas terapéuticas disponibles el cáncer es curable en aproximadamente el 50%
Cocinar, mirar la tele, navegar por internet, ducharse con agua caliente y ejecutar todo tipo de tareas domésticas con la energía generada por una célula de combustible ya es una realidad para 2.000 hogares japoneses, dentro de un programa piloto organizado por la compañía Matsuhita (Panasonic). Así lo ha anunciado esta semana la prensa nipona, y lo ha recogido de inmediato la prensa internacional. Esa tecnología, una de las más prometedoras energías alternativas, se basa en la generación de electricidad a partir de la reacción química que tiene lugar cuando el hidrógeno y el oxígeno se unen para formar agua (la denominada electrólisis invertida). Aparte de la ventaja que supone utilizar recursos prácticamente infinitos como los citados gases, esta modalidad emite un 30% menos de CO2 y óxido de nitrógeno por kilovatio producido respecto de las energías convencionales. ¿Y por qué todavía produce emisiones? Muy sencillo: porque como el hidrógeno no se encuentra disponible en estado natural –a diferencia del oxígeno, presente en el aire- hay que extraerlo del metano; y eso supone un gasto energético. El dispositivo instalado en Japón se compone de tres aparatos: la célula propiamente dicha (del tamaño de una maleta pequeña); un extractor de hidrógeno (conectado a la red de gas natural); y una caldera de 200 litros de capacidad. El conjunto se coloca en la parte exterior de las viviendas, junto a la entrada. Sirve tanto para calentar agua como para generar electricidad. Asegura el fabricante, Matsuhita (Panasonic), que alcanza una eficiencia energética del 71%, un porcentaje formidable comparado con el 31% de una central térmica convencional. Las familias japonesas escogidas forman parte de un ensayo piloto organizado por la compañía Matsuhita. De ir todo rodado, el año próximo ésta lanzará sus células de combustible al mercado. El Gobierno japonés pretende que, en un plazo de dos años, el 4,5% de los hogares del país disponga de células de combustible. Y cuánto le cuesta la experiencia al ciudadano eco-responsable? De acuerdo a los cálculos de Masanori Naruse, el cabeza de una de las familias participantes, el leasing por diez años del dispositivo le salió por 9.500 dólares (6.250 euros), incluido el servicio de mantenimiento. Con él piensa reducir su factura energética en unos 95 dólares mensuales (aproximadamente unos 62 euros). Hablando en plata, no parece un gran ahorro, aunque sí una contribución interesante a la lucha contra el cambio climático. La gran pega de estos aparatos la pone su corta vida útil: el modelo ensayado en Japón funcionará como mucho unos tres años. Leo también que el Gobierno japonés pretende que, en un plazo de dos años, el 4,5% de los hogares del país disponga de células de combustible. Con ese propósito las está subsidiando generosamente (aquí también el capitalismo 'verde' avanza a fuerza de subvenciones). Por su parte, Matsuhita confía en bajar a la mitad el precio de sus productos mediante economías de escala. En un principio, las células de combustible tenían a los automóviles como destino principal. Pero de las cintas transportadoras de las fábricas van saliendo versiones concebidas para los aparatos más diversos: PC portátiles, teléfonos móviles e incluso faros. ¿Le ha llegado la hora a tan pregonada 'Era del Hidrógeno'? No lo veo nada claro. Todavía le resta por superar mucho: abaratar la obtención del hidrógeno (una buena cantidad de proyectos trabaja en esa dirección). Sólo entonces se producirá el despegue definitivo de esta tecnología que aspira a jubilar al 'capitalismo del carbono'. http://www.soitu.es