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Usuario (Argentina)
Aca copio y pego 2 notas que me parecieron interesantes y me gustaria compartir...son medias larguitas, pero son dos puntos de vistas interesantes. Las tortugas que NO se le escapan a Diego Por Guillermo Alfieri Maradona los definió hace muchos años: panqueques. Saltan sobre la sartén y caen del lado que les indica el resultado. Si gana, el tipo es Dios. Si pierde, un hereje y a la hoguera. El periodismo deportivo nacional con escasas y honrosas excepciones destrozó en las últimas semanas a Maradona DT con una impiedad y una irreverencia que ofende a aquellos que sentimos, y recordamos (memoria, un bien escaso en estas pampas), que le debemos momentos únicos, mágicos, inolvidables e irrepetibles. Que no por eso es intocable. Pero sí merecedor de respeto, aun en la crítica, y no alegatos tan burdos como los que soporta. Arturo Jauretche decía que el mejor pez es el que nada contra la corriente. Y que cuando toda la opinión circula en una avenida de mano única, hay que transitar en sentido contrario, incluso hasta el borde de la exageración. Eso era, en trazo grueso, el revisionismo histórico. Un modo de dar vuelta la media para que entre dos exageraciones se encuentre después el punto medio, el equilibrio y la ecuanimidad, que es imposible cuando una única opinión avasalla y se instala como verdad irrefutable. Aunque se asiente sobre zonceras y gansadas. La mayor gansada que se escucha en estas horas es que Maradona “no sabe nada de fútbol”, que no es buen DT porque no entiende el juego ni lo que debe hacer un equipo en la cancha. ¿Maradona? ¿El que ganaba partidos y campeonatos casi solo? ¿El que los ganaba con el talento de su zurda pero también con el fuego de su corazón y la claridad de su mente futbolera? ¿El que dominaba un partido también en lo táctico, el tipo del que se decía que tenía ojos en la nuca? Estas líneas son a prueba de panqueques: están escritas e impresas antes del partido con Uruguay. Para que no dependan, precisamente, de un resultado. Están escritas en el peor momento de la selección, en su más bajo nivel de juego. Pero clasificados, eliminados o enrepechados, no se cambiará una coma de las cosas que Maradona hizo bien, o con sentido común, o con sapiencia futbolera, mas allá de si rindieron frutos o comimos compota. El fútbol tiene tantos azares e imprevistos que jamás será una ciencia (y si no preguntarle a Bielsa sobre el Mundial 2002). Habrá una sola concesión, lo suficientemente generosa para los que se autodesignaron jueces inapelables de la Suprema Corte del Escarnio: Maradona no ha mostrado ninguna brillantez u originalidad táctica. No todavía. Y quizá nunca, porque su propia experiencia le dice que al juego lo juegan los jugadores. Que el juego es sencillo, hay que darle la pelota a un compañero y quitársela lo antes posible al rival y hacer que toque la red del arco contrario. Y que una de las leyes del fútbol es que el técnico propone (tácticas, esquemas, movimientos) y el futbolista dispone. Aquí van, entonces, algunos apuntes a contrapelo, procurando zafar de la emotividad que generan las palabras “Diego” y “Maradona”. No se trata de compartir ni de bancar lo que Maradona propone en “su” selección. No es esta nota un juicio de valor sobre eso. Pero sí trata de entender cómo piensa Maradona a la hora de armar “su” selección, hurgando, con la mayor asepsia posible, en cuestiones técnicas, puramente futboleras. 1) Maradona se la jugó con un arquero que no estaba en los planes de nadie. Un arquero de los que te salvan un partido, no como los que tiene la selección desde hace años, arqueros que atajaban bien pero no te sacan las imposibles. Sin arquero no hay equipo, ergo, con arquero se empieza a formar un equipo. Lo sabe cualquiera que haya pisado un potrero o dirigido aunque más no sea el equipo de sus pibes en el colegio. ¿Alguien discute al arquerito Romero en estas horas? Es fácil imaginar los azotes verbales que hubiera recibido el DT si fallaba en esa apuesta. Pero como salió bien, nadie se lo incluye en la columna del haber. 2) Eso que critican como la “inestabilidad” de sus formaciones, los continuos cambios, también puede leerse del modo contrario. Maradona no ejerce por capricho, no se empecina, es flexible, está en búsqueda constante. Prueba y si sale mal, cambia, o intenta cambiar. No se trata de un campeonato largo, sino de cinco o seis fechas en las que se juega la vida (futbolísticamente hablando), el pasaje a Sudáfrica. Hay que resolver, decidir. A un jugador que anda mal puede bancarlo dos, tres fechas como mucho. Pero si el DT se encapricha corre riesgo de chau Mundial. Eso pasó con Basile. Se hundía, se hundía y no cambiaba. Parece que hubiera pasado un siglo, pero hace poco, con Basile, la era anterior a Maradona, el equipo era el mismo desastre. ¿Basile tampoco entiende de fútbol? ¿O salió campeón de todo con Boca por casualidad? ¿O armó la más linda selección –aquella del ’94– con Redondo, Batistuta, Diego y Caniggia, de puro bruto que es nomás? 3) Maradona no se rinde como estaba rendido y cansado el Coco. Y busca y rebusca en el afán de que Argentina clasifique. Pero dicen que “cambia mucho” y eso desorienta a sus jugadores. Parece sensato dicho así, en general, pero analicemos casos concretos: Maradona no cuelga a nadie sin antes haberlo bancado. Convoca siempre a los mejores y sólo si estos no responden, estudia variantes. Le dio varias oportunidades al Pupi Zanetti y no rindió. Les dio otras tantas a Tevez y Agüero y fueron un karma. Le dio titularidad a Gago justo cuando el Real Madrid lo manda al banco. Y Gago termina el partido con Paraguay y se divierte con mensajitos de su celular. ¿Por qué no habría de excluirlo aunque sea un par de partidos, a ver si entiende que esto es pasión y es la selección? Lo banca a Heinze contra todas las críticas. Incluidas las de quien suscribe. Lo banca a Jonás Gutiérrez, aunque se fue a la B con su equipo. Lo bancó a Domínguez poniéndolo contra Paraguay pese a que había jugado flojito contra Brasil. Y lo siguió convocando. En cambio, lo cuidó para no exponerlo en dos partidos seguidos al pibe Otamendi y lo siguió convocando. ¿Quién no cambiaría, aun siendo DT de un equipo de barrio, a los jugadores que no responden? ¿Alguien puede nombrar dos, tres jugadores injustamente excluidos por Maradona? ¿O que no hayan tenido oportunidad y fueran excluidos? Se le reprocha no cumplir un precepto básico del fútbol, ese de plantar un equipo y darles confianza a todos y cada uno. Ahí sí recurren a Basile y eso de “el equipo de memoria”. Pero quizá sea mejor parámetro Bianchi, que armó sus grandes equipos no de memoria sino con una columna vertebral. El uno, el dos, el cinco, el diez y el nueve. Eso eran Córdoba, Bermúdez, Serna, Riquelme y Palermo en Boca. Y por afuera de ellos, variantes. Sin el tiempo que da un equipo y un campeonato, con la urgencia/presión de una selección y una eliminatoria, Maradona también tiene su columna vertebral: el uno (Romero), el dos (Demichelis), el cinco (Mascherano) y adelante Messi. Nunca los toca, excepto lesión. Y diez no tiene, simplemente porque no hay. A falta de Riquelme, lo banca a Verón. 4) El Tata Martino, la misma noche que clasificó a Paraguay para el Mundial (humillando a la Argentina), dijo que no existe la “crítica constructiva” después del partido, con el resultado puesto. Que eso es para destruir. “Díganme antes del partido con qué no están de acuerdo o qué estoy haciendo mal y eso será una crítica constructiva”, dijo en una lección de buena leche a los periodistas que lo entrevistaban. Apliquemos ese criterio al equipo de Maradona, con estas preguntas: ¿Alguien objetó antes de cada partido los jugadores que ponía en cancha? ¿Se escuchó a alguien criticar el planteo ofensivo que armó para barrer a Perú? Messi por derecha, Higuaín entrando y saliendo por el medio, De María por la izquierda. Aimar asistiéndolos y Jonás llegando al fondo por derecha. Suena a un vendaval de ataque, ¿no? ¿Alguien podía estar en desacuerdo? ¿No se trata de una idea bien pensada pero mal ejecutada? Y si es así, ¿dónde reside entonces una gran parte del problema? ¿Alguien escuchó objeciones sobre los cambios que hizo, en el momento que los hizo? Fueron todos razonables, reforzando ataque o defensa según el momento del partido. Ningún periodista dice nada antes ni durante el partido. Sencillamente porque lo que propone Maradona es correcto, está dentro del saber promedio futbolero, tiene lógica y sentido común. Por eso se callan, porque como está bien planteado, en una de esas le sale bien. Pero como sale mal, apenas termina el partido, abren las fauces. Es más: la única crítica que se le hizo antes del partido fue que puso a Jonás Gutiérrez por derecha, y Jonás jugó correctamente, sin problemas de perfil. 5) Hay pistas claras de los caminos que recorre Maradona en sus búsquedas. Hay un criterio y no la sinrazón que le quieren endilgar. La defensa, por ejemplo: se jugó con los “europeos” e hizo agua. Apostó después a la mejor dupla central del país, la de Vélez, con Domínguez-Otamendi, y también le falló. Se lesionó el pilar, el único número dos que ofrece alguna solidez (Demichelis) y sólo entonces recurre a la experiencia de Schiavi. 6) El segundo ejemplo, más decisivo aún para el futuro de la selección, es cómo hacer que Messi se parezca a La Pulga del Barcelona. Maradona probó de acompañarlo con dos chiquitos más, como Tevez y Agüero. No pasó nada. Después probó con un punta más tradicional, Milito. Y tampoco. Buscó dejarlo libre para que sea manija, que arme el ataque como prefiera, y nada. Lo tiró a la derecha, como juega en Barcelona y probó con un asistidor con Verón. Cero. Otra vez con buen criterio, buscó en Aimar lo más parecido que hay entre los argentinos a Iniesta, el cerebrito del Barsa. Funcionó sólo un tiempo con Perú y no de un modo que entusiasme. Y, finalmente, le arrimó a Higuaín, sepultando todas las pavadas que se dijeron respecto de que Maradona jamás iba a convocar a Higuaín por no sé qué cruz presuntamente marcada. 7) Otro dato que se omite en cualquier evaluación de la gestión Maradona, es cómo mostró autoridad, sin alardes y sin resquebrajar la idea de equipo. Sacó del equipo a estrellas mundiales como Zanetti y Gago. Y sin embargo los dos estuvieron en el vestuario dando aliento. Sentó en el banco a Tevez. Y el Apache grita los goles de Higuaín y Palermo como si fueran propios. 8) Desde el primer partido quiso calentar el pecho frío de varios jugadores tratando de transmitirles su propia pasión por la camiseta celeste y blanca. Frotó palitos, troncos, piedras, rocas, en vano. No parece haber fuego en las nuevas generaciones. Recién entonces, recién después, piensa en la “locura” de Schiavi y Palermo. No los llama porque crea que son mejores que los otros. Si creyera eso, los hubiera citado de entrada. Los llama porque tienen ganas y fuego. Es un mensaje a los que nadan en millones de euros: rómpanse el traste porque si no van al banco, de suplentes de estos dos veteranos que por lo menos ponen. Y ambos (Palermo en mayor medida, naturalmente) respondieron. 9) El problema con Perú no fue táctico. El partido estaba controlado hasta que Argentina hace el gol. Pero en ese momento empiezan a “desaparecer” los mejores jugadores. Era el momento de tener la pelota, de jugar, y la pelota les quemaba a tipos que son superestrellas de este mundo-fútbol-marketinero. Y eso que en la cancha estaban: el mejor jugador del mundo, el último goleador del Real Madrid, el cinco del Liverpool, el tres del Manchester, el diez del Benfica, el dos del Bayern Munich, y etc., etc., etc. ¿Qué culpa tiene Maradona de eso? Las cámaras de TV que siguieron al técnico mostraron claramente cómo les gritaba/imploraba a los mediocampistas y delanteros que pidan la pelota, que la tengan, que toquen. Jamás les dijo váyanse atrás, o revoleen la bocha. ¿Por qué se cargan las tintas sólo sobre el DT cuando un partido está bien planteado y bien llevado y lo que falla es la personalidad de los jugadores para “aguantarlo”? 10) Ahora se burlan porque le dijo a Palermo “andá y resolvelo como hiciste tantas veces en tu vida”. Eso está lejos de ser una obviedad o una indicación tonta. Es, al contrario, un elemento de motivación. Roberto Perfumo contó en estas horas que grandes técnicos que él tuvo, cuando metían un cambio con un nueve de área, todo lo que le decían era: “Vaya y haga un gol”, que es como decirle: usted sabe lo que hay que hacer, hágalo, tiene toda mi confianza. Y que no es nada distinto de lo que escuchó Maradona esa tarde de 1977 cuando le temblaban las piernas porque estaba a punto de entrar a la cancha y cumplir el sueño del pibe, debutar en la Selección. “Vaya, pibe, y juegue como usted sabe”, le dijo César Luis Menotti. Pero claro, Menotti tampoco sabe nada de fútbol. Fuente: http://www.elargentino.com/nota-61927-Las-tortugas-que-NO-se-le-escapan-a-Diego.html Fuimos Maradona Por M. Caparrós Es duro haber sido maradona. A todos nos sucede: lo hemos sido. Durante muchos años, la escena se repitió en los lugares más variados, con interlocutores tan distintos, con los acentos más diversos: –Where are you from? Me preguntaron tantas veces y, cuando les contestaba que argentino, se quedaban mirándome. En Asia y África y Oceanía –por ejemplo– la Argentina existe muy poquito y mi respuesta provocaba, la mitad de las veces, una sola respuesta: ajá. O sea: la lógica ignorancia. Para la otra mitad –para los que sabían– el remate se repetía invariable: –Ah, argentino… ¡Maradona! Era impresionante: no se me ocurre ningún otro caso de país tan uniformemente sintetizado, definido por la figura de un señor. El vocabulario global pronuncia muy pocas palabras argentinas: tango ya tiene casi un siglo y después, además de maradona, la única voz que le dimos al mundo es el neologismo desaparecido. El jugador Maradona apareció en el momento justo en que la televisión empezaba a llevar el fútbol a los confines más lejanos: miles de millones de chinos, rusos, indios, africanos que nunca oyeron hablar del gaucho, de Evita, de Gardel, y que no relacionan a Guevara con el país donde nació, han visto a Maradona cacheteando pelotas –y es lo que saben de nosotros. “Alguna vez terminaremos de aceptar”, escribí hace unos años, “que para dos o tres mil millones de personas la Argentina y los argentinos –todos los argentinos, las vacas, las montañas, los presidentes, los violadores fugitivos, el novio de tu hermana, aquel triciclo, los inmigrantes bajando de los barcos, el cielo de humahuaca, el peronismo, la esquina de carabobo y cucha cucha, la marcha de san lorenzo, tu futuro, los ovejeros belgas y hojitas y sánguches de miga, las pastillas refresco, tlön uqbar orbis tertius, este papel manchado– no somos nada más o nada menos que la confusa nube de pedos que aureola la pierna izquierda del Gran Diez. El mundo está lleno de personas que nunca oyeron hablar de la Argentina pero sí de Maradona; el mundo está lleno de otras personas que sólo oyeron hablar de la Argentina porque oyeron hablar de Maradona. En el mundo –para todos los que no son vecinos o europeos con parientes o tercermundistas más o menos cultos–, la Argentina somos él. Digo: para miles de millones de personas somos él. Es un destino. Supongo que podría ser mejor. Y podría ser, también, mucho peor. Era un modelo complicado: peleador, simpático, quejoso, drogón, desaforado, ingenioso, creído, ilimitado, machista, popular, oportunista, cálido, cursi, inteligente. Fue difícil adaptarse a la idea de que los argentinos éramos eso, pero hicimos todo lo que pudimos”, decía, y entonces era cierto. Ahora menos: este año, por ejemplo, en varios países africanos, la escena se terminó distinto: –Ah, Argentina. Yes, sure, Messi, Messi. Es todo un cambio de cultura. Y debe ser difícil. A mí, sin ir más lejos, me indignaba un poco: no, yo no soy Messi, Argentina no es Messi. Es duro ya no ser maradona; me imagino lo difícil que debe ser para un tal Diego Armando. Es duro para todos: nos habíamos acostumbrado, y nos gustaba. Durante muchos años fuímos él porque éramos rehenes de su belleza. Lo que hacía Maradona en una cancha de fútbol era tan desmedido, tan inesperado, tan extraordinario que era normal que lo que hiciera afuera lo fuera también –y que lo aceptáramos o celebráramos como pequeñas partes de un gran todo. Fue un artista notable –alguien que hace distinto lo que muchos hacen parecido– y ya hace más de un siglo que nuestras sociedades aceptan que los artistas tienen ciertos privilegios o, por lo menos, que sus actos no deben ser medidos con la vara general: si crean hechos o gestos que exceden los límites de lo pensado, ¿por qué tendrían que mantener sus vidas dentro de esos límites? Maradona se acostumbró a ese criterio, y lo sigue empleando. El problema es que ya hace muchos años que Maradona dejó de ser un artista. Ahora el señor Maradona es un trabajador mediocre al que le salen las cosas más o menos mal, una nota hecha de información errónea y temblores sintácticos, una foto movida subexpuesta, un bife que llega a la mesa hecho una suela. Digo: un señor que en un año no ha conseguido armar un equipo que juegue a algo –que por eso le pagan. Un señor que supo poner incómodos a todos los demás con sus gestos y actos y que, desde que tomó este trabajo, vaciló y falló como muy pocos. Un señor que consiguió que ya nadie le crea: que dice que está pensando renunciar y a los dos días pregunta de dónde sacaron que está pensando renunciar. O, mucho peor, un señor que consiguió que ya no le crean ni sus subordinados: que busca a un jugador, le dice que es el mejor de todos y que lo va a tener siempre en su equipo y a las dos semanas lo desdeña. O sea, un señor que no sabe lo que hace: que busca a alguien y días después se da cuenta de que se había equivocado. Un señor que lleva un año sin poder ir a su lugar más aficionado –la cancha de Boca– por miedo a que miles de personas lo puteen: hablemos de fracasos. (Y encima el morbo: si yo fuera un autor de thrillers malos –películas de verano americano cerca de un lago con rubia tetona y morocha tetona y asesino cosido de costurones verdes– me divertiría como un perro armando una historia en que el viejo maestro en decadencia –digamos, un director de orquesta, que siempre queda un poco misterioso– se ve, por esas ironías del destino, obligado a ser el que ayude a su sucesor a terminar de hundirlo en el pasado: el que le ponga el último clavo a su cajón. Y contaría cómo, por una serie de razones, el viejo maestro no puede negarse a su función –que, en un punto, incluso lo atrae: dejar un heredero es, al mismo tiempo, saber que uno se ha terminado y que no todo se termina con uno– y trata de cumplirla pero algo más fuerte que él lo lleva a desviarse, a ponerle al heredero obstáculos cada vez más visibles, a proponerle instrumentos defectuosos, partituras que no le convienen hasta que, al fin, aquella noche de tormenta, termina empujándolo por el acantilado porque no puede con su naturaleza y no soporta la idea de volverse historia.) Es duro ya no ser maradona. Nos pasa a todos: ya no somos porque él ya no es. Si es duro para todos, me imagino lo difícil que debe ser para un tal Diego. Pero él, el señor Diego Armando Maradona, a quien esto le pasa en grado sumo, tanto más que a cualquiera de nosotros, eligió pensar que a él no le pasa sino que que hay unos hijos de puta que dicen que le pasa: los periodistas, muy en particular, y millones de argentinos más en general. La culpa es del relato, dice. Cuando era un artista no necesitaba explicarnos que lo que hacía era lo que era, porque se veía; ahora trata de explicarnos que lo que hace no es lo que es, pero se ve. Lo vemos: vemos el espanto futbolístico de su equipo. No precisamos que nadie nos lo cuente ni lo pensamos porque nos lo cuenten; lo vemos, como lo veíamos –si no éramos tontos entonces, no lo somos ahora. Pero el señor Diego dice que es puro cuento y por eso mandó a los que lo cuentan y a los demás que lo critican –a todos nosotros– a chupársela o, incluso, mamársela. Yo creo, señor Diego, que si usted lo dice sabe por qué lo dice, y sólo quiero pedirle que se haga cargo de sus palabras. Nos pidió –nos ordenó– que se la chupáramos; aquí estamos, dispuestos a tomar sus órdenes como deseos o algo así. Sólo queda que usted fije día y hora, un lugar más o menos discreto –dentro de lo que cabe–, y varios millones nos pondremos en cola para ejercer, de uno en fondo, esa succión que usted comanda. Quizá nos lleve días o semanas: valdrá la pena complacerlo. Será nuestro último homenaje, por los buenos viejos tiempos. Después, si sobrevive usted a tanto respeto –ya no creo que podamos considerarlo amor–, olvídenos, vayase por favor adonde pueda y permítanos recordarlo como era cuando era maradona. Digo: no siga destruyendo su memoria. Fuente: http://www.criticadigital.com/index.php?secc=nota&nid=31241

Los intelectuales / Martín Caparrós: "El modelo Kirchner y el de la derecha son muy parecidos" Laura Di Marco Para LA NACION Martín Caparrós es de izquierda, pero nunca fue kirchnerista. También está en contra del matrimonio gay, aunque se define como progresista. Acaba de terminar unas crónicas sobre el cambio climático para las Naciones Unidas, pero rechaza la ecología, que define como una causa conservadora. Es, además, anarquista; sin embargo, lo único que valora del kirchnerismo es la recuperación del Estado, destruido en los 90. Y, finalmente, descree, tajante, de que haya dos proyectos políticos antagónicos, disputados por el kirchnerismo y la centroderecha. "Por el contrario: el kirchnerismo y el antikirchnerismo de derecha tienen casi el mismo proyecto de país, que supone una sociedad con altos niveles de exclusión social. La prueba es que la brecha entre pobres y ricos se agrandó en los últimos años, y ese dato, más allá de los discursos, es el que define el modelo K como derechista. Lo único que los diferencia, en todo caso, es el tamaño del Estado. Por eso, no entiendo a los ricos de la Argentina: deberían reconocer más a los Kirchner", afirma. Escritor, periodista e historiador, Caparrós tiene una extensa y rica carrera periodística y literaria. Empezó a trabajar en el diario Noticias, en 1973, y más tarde dirigió El Porteño, Babel, Página/30 y Cuisine & Vins. Tiene 52 años. Durante buena parte de 2009 viajó por lugares exóticos del mundo para escribir crónicas sobre los jóvenes y cambio climático, que serán tema de un libro para el Fondo de Población de Naciones Unidas. El periodismo de investigación parece haber resucitado en la Argentina. En los 90, las denuncias sobre la corrupción del menemismo no tuvieron demasiadas consecuencias en los Tribunales. ¿Y ahora? La investigación periodística suele sustituir el debate de ideas sobre los proyectos de los gobiernos. Cuando periodistas muy bien intencionados iluminaban la corrupción menemista, Menem estaba cambiando la estructura socioeconómica de la Argentina como nunca nadie lo había hecho. Mientras se consolidaba un modelo de exclusión que todavía estamos sufriendo, el periodismo estaba atento a la leche adulterada o al frigorífico. Ahora pasa lo mismo. Volvemos a la facilidad de "¡ah, son corruptos, roban!". Yo lo llamo a eso "honestismo". Es muy feo que alguien robe, lo que sea. Pero eso no es lo decisivo: son errores y excesos. ¿Y qué sería lo decisivo? Qué modelo de país llevan adelante. Esa es la clave. Cuando Menem acabó con el Estado e instauró un modelo con polos sociales de gran exclusión, que estuviera robando era secundario. En la izquierda, hubo muchos enamorados del kirchnerismo. ¿A usted nunca lo sedujo? No, nunca, ni siquiera en las primeras semanas. Lo único que me parece interesante es que empezaron con la reconstrucción del Estado. Hoy hay un poco más de Estado que hace diez años. ¿Pero usted no es anarquista? ¿No debería ser antiestatista? Sí: soy anarquista y un ferviente antiestatista. Pero en países como el nuestro, en el que unos pocos tienen mucho poder y otros tienen muy poquito, el Estado es necesario para regular las relaciones sociales. Lamento que el kirchnerismo haga una política de centroderecha con un discurso que a veces apela a cierto populismo "derechohumanista". Para mí, lo que define la política K es un dato: la brecha entre los más pobres y los más ricos, en vez de achicarse, crece. Ese es el tipo de dato que explica cuál es la política socioeconómica del Gobierno: la que definimos como derechista. ¿Por qué, entonces, la derecha no apoya a los Kirchner? No sé, y me intriga, porque los Kirchner gobiernan en su favor. Los ricos argentinos son mucho más ricos que hace cinco años y, sin embargo, no se lo reconocen al kirchnerismo. ¿No cree que hay dos proyectos de país en pugna? Para nada. El kirchnerismo y el antikirchnerismo de derecha tienen el mismo proyecto político: una sociedad con una tasa importante de exclusión y desigualdad, y en lo único que difieren, básicamente, es en el rol y el tamaño del Estado: eso es lo único que se está discutiendo. Mientras la derecha quisiera volver a los tiempos idílicos del menemismo, donde no había Estado, los K se dieron cuenta de que, para que un Gobierno acumule poder, debe tener un Estado para gobernar. La reapertura de las discusión política sobre lo que pasó en aquellos años, ¿no sugiere que se trata de un debate que dista de estar saldado? Después de que se publicó La voluntad, dije que no iba a hablar más de los años 70, porque me parece que hay un uso de la jerga de los derechos humanos, impulsado por el kirchnerismo, que me parece deleznable. Por otro lado, si bien me parece importante debatir la historia, si ocupa tanta energía social está dejando sin posibilidades a los debates más urgentes sobre el presente y el futuro. La discusión setentista, entonces, se vuelve perversa. Ultimamente se reflotó la discusión sobre los crímenes de las organizaciones armadas. ¿Tiene posición tomada? Es algo que realmente no he pensado, porque, en realidad, es algo que no me interesa. Es poco relevante, y quiero explicar por qué: esa recuperación de la idea de que hay que juzgar a ciertos militantes de la izquierda revolucionaria tiene más que ver con el uso contemporáneo del setentismo del que hablábamos antes. Y ese uso no lo hace sólo el kirchnerismo, sino también Reato, Pando, la hija de Rucci y el antikirchnerismo de derecha en su conjunto. Proponen este tema como si fuera una pelea de barrio entre los muchachos K y los anti-K, como una forma presente del antikirchnerismo, que me resulta poco interesante. Si quieren atacarlo, que lo ataquen por otros tantos flancos? Durante este año, estuvo escribiendo sobre cambio climático. Algunos politólogos sostienen que, caídas las grandes utopías, la ecología es hoy parte de la agenda de una nueva izquierda? La ecología no sólo me parece un tema light en relación con el tema de fondo, que sigue siendo la obscenidad de un mundo organizado en torno de la miseria y la desigualdad extremas, sino que, además, no estoy seguro de que sea una bandera de la izquierda o una causa progresista. Me parece que, al contrario, la ecología es la forma más cool del conservadurismo. Se basa en el concepto de inmovilización del mundo, y la idea de que el futuro siempre depara cosas peores. Y eso es lo contrario del progresismo, que sostiene, en cambio, una confianza en que el futuro va a traer algo mejor. Por otro lado, estos supuestos ecologistas, como Al Gore, están en favor de la energía nuclear, capaz de concentrar más poder que la Casa Blanca. Lo que seguramente hay en marcha es un cambio de paradigma del uso de la energía, que supone dejar de depender de los combustibles fósiles, que están en manos de revoltosos difíciles de controlar, como venezolanos y árabes. Por otra parte, el mercado que se deriva del miedo al calentamiento global es uno de los grandes negocios del futuro. ¿Siente culpa por vivir en un mundo obsceno? Digamos que me pesa. Y a pesar de que disfruto mucho, porque tengo una vida muy agradable, tengo presente la desigualdad, aunque me favorezca. Ignorarla es lo que me haría sentir un canalla. MARTIN CAPARROS Escritor, periodista, historiador Edad: 52 años En el exilio: de 1976 a 1983 vivió en París, donde se licenció en Historia, y en Madrid. Trilogía: en los tres tomos de La voluntad, relató la historia de la militancia revolucionaria de los años 70. Premiado: por sus crónicas de viajes, ganó el premio Rey de España, uno de los más prestigiosos del periodismo de habla hispana. http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1231509&pid=8288717&toi=6278
Mi terapeuta dijo que tengo trastorno bipolar...wtf!!! La enfermedad bipolar (maníaco depresiva) se caracteriza porque el paciente presenta desviaciones extremas del ánimo. Se llama así porque oscila desde el polo de la manía al polo de la depresión. Esta causada por un desequilibrio bioquímico del cerebro. Algunas depresiones unipolares (es decir, que no se acompañan de manía) también pueden ser causadas por alteraciones bioquímicas y responden bien a la medicación. Existen una variedad de fármacos disponibles para el tratamiento. El litio, la carbamazepina y el ácido valproico son utilizados con buenos resultados. La psicoterapia frecuentemente es también de utilidad, así como los grupos de ayuda mutua. Con estos tratamientos muchos pacientes se han estabilizado y llevan adelante vidas productivas y plenas, libres de los problemas que producen los trastornos de ánimo. DEPRESION Sintomas comunes: + Sentimientos exagerados o inapropiados de tristeza, desesperanza, ansiedad, desgano y/o pesimismo. + Pérdida de energía y motivación. + Apetito disminuido o exagerado. + Sueño disminuido o exagerado. + Pérdida de interés o placer en actividades usuales. + Perturbaciones en concentración y memoria. MANIA Sintomas comunes: + Euforia, con excesivo optimismo, alegría y vitalidad. + Marcada disminución del sueño. + Aumento del interés sexual, a veces con conductas inapropiadas. + Alto nivel de energía y actividad, locuacidad excesiva. + Extrema irritabilidad, inquietud o agresividad. + Desmesurada valoración de sí mismo (grandiosidad). + Cambios emocionales rápidos e imprevisibles. + Conductas riesgosas, sin tener en cuenta las consecuencias. + Gastos excesivos. El conocimiento no es nada si no se comparte. La información es una herramienta esencial para el manejo del Trastorno Bipolar. El proceso de educación es indispensable. El intercambio de experiencias, cariño, amistad entre personas afines también ayuda mucho. Ese fue el propósito de este pequeño proyecto. Y se ha cumplido muy por encima de las expectativas iniciales. Cuando irrumpen los cambios bruscos en nuestras vidas, como en el caso de padecer el trastorno bipolar, no podemos creer que “esto” nos esté pasando a nosotros. Desgraciadamente hemos sido diagnosticados, prácticamente siempre, tras sufrir una crisis maníaca, que para colmo de males, nos repercute en nuestras existencias como una riada que se lleva prácticamente todo. Así que nos encontramos, de golpe, tomando unas medicinas de por vida, con una etiqueta y teniendo que reconstruirnos. Parece muy desolador, y generalmente los principios lo son. Pero a medida que vamos aceptando el hecho de que unos neurotransmisores no funcionan del todo bien y que una sustrato de carga genética hace que esto sea así y que no somos responsables de haber desencadenado una crisis, iniciamos el recorrido que nos puede llevar a la normalidad. Hemos aprendido mucho unos de otros, y seguimos haciéndolo. “La paciencia infinita” a la que se refirió pepe de México es una joya. Habla de tener fe en las medicinas, constancia y mucha, mucha paciencia. En cierto modo nos hemos tenido que hacer de nuevo, y puedo aventurarme a decir que una vez lograda la estabilidad somos todas personas más ricas. Más capaces de comprender, tolerar y ayudar a otros. Si el sufrimiento se controla (y se puede) se consigue de alguna manera elevar las cotas de humanidad previas al diagnóstico. Sabemos que es fundamental contar con un tratamiento psiquiátrico adecuado. Las medicinas son nuestras velas para navegar. La relación con el médico tiene que ser por fuerza estrecha, fluida y clara. El papel de la familia es importantísimo, necesitamos que se involucren para conseguir volver a la normalidad. Para ellos también supone un cambio radical en sus formas de vida y necesitan contar con la información necesaria para poder sobrellevar la irrupción de un cambio brusco en su cotidianidad. El psiquiatra está obligado a darles información y pautas. Los grupos de apoyo presénciales o virtuales también son de mucha utilidad. Internet le proporciona a las familias y a los afectados gran cúmulo de información. El sueño es nuestro timón. Hemos aprendido por propia experiencia que sin él todo va mal. Es la quilla de las velas y yo me atrevería a decir que es hasta el viento. El ejercicio, la dieta, disfrutar de las cosas agradables que nos puedan gustar, crear en al escala que podamos, relacionarnos con el mundo y no quedarnos lamiendo nuestras heridas...¡¡no permitir auto excluirnos de la marcha del mundo!! Insertarnos, saber que somos valiosos y que el hecho de tener un trastorno de este tipo no nos descalifica, sino que nos engrandece porque hemos conocido mil mundos en uno. Es una tarea posible: ser feliz con el trastornillo. Sabemos que tenemos que aprender a evitar el estrés o a saber manejarlo. Sabemos que ESTO ES UNA CIRCUNSTANCIA, en nuestras vidas y nunca nuestra esencia. Nuestra identidad es mucho más que unos neurotransmisores un tanto averiaditos. Podemos crear hábitos para ayudarnos a no caer en la apatía y la desidia. Tenemos que creer en nosotros mismos y en nuestras capacidades. No podemos permitir ahogarnos en la autocompasión. Somos personas acostumbradas a luchar, que nos integramos en el mundanal ruido y que al mismo tiempo sabemos que todo tiene muchos prismas. El estigma indudable que existe en nuestra sociedad, es una lacra nacida del miedo de los otros hacia lo diferente. Nuestra posición es no “auto limitarnos” no creernos ese estigma porque eso nos limitaría y paralizaría.
Registrate y eliminá la publicidad! Bueno, les cuento que el otro dia vi el documental "Seras lo que has sido" sobre el ex? presidente Nestor Kirchner. En el decian que en el año 1989 Kircner firmo junto con el precidente carrrloss una ley para integrar a Santa Cruz al SADI (sistema Argentino de interconexion). En resumen, busco la factura de luz (foto arriba) y veo que efectivamente nos estan cobrando este recargo, que se le cobra a todo aquel que paga la luz, es un 6 por mil del total de la factura que se viene cobrando hace 20 años y enviando a Santa Cruz para una conexion que todababia no se termino.Terrible... PROYECTO DE RESOLUCION La H. Cámara de Diputados de la Nación RESUELVE Dirigirse al Poder Ejecutivo Nacional, para que a través del organismo que corresponda, en relación al cargo establecido por la Ley 23681 sobre el precio de venta de energía eléctrica -"Fondo Provincia de Santa Cruz ley 23681"-, se sirva informar: 1.- Montos percibidos y transferidos por tal concepto, de la empresas prestadoras del servicio de energía eléctrica (EDENOR, EDELAP y EDESUR) a la Secretaría de Energía, desde la entrada en vigencia de la ley mencionada, a la fecha; 2.- A qué cuenta y a la orden de qué organismo fueron transferidos dichos fondos; 3.- Intereses devengados por los fondos recaudados desde la fecha de su implementación y hasta la actualidad; 4.- Si ha existido acto de licitación para el desarrollo de obras de interconexión a la red nacional de Energía Eléctrica: a.- Fecha de realización del mismo; b.- Empresa adjudicataria. 5.- Cuál ha sido el destino de los fondos recaudados? En su caso, informe detalle de obras de infraestructura realizadas y/o estado de ejecución de las mismas; 6.- Presupuesto de gastos de las obras proyectadas y/o realizadas; en este último caso, informe monto del presupuesto efectivamente ejecutado a la fecha. Margarita Stolbizer Ariel Basteiro Miguel Angel Giubergia Silvina Leonelli Claudio Lozano Héctor T. Polino Hugo G. Storero FUNDAMENTOS Señor Presidente: La Ley 23.681 sancionada y promulgada en Junio de 1989, estableció un recargo sobre el precio de venta de la electricidad, del seis por mil (6 ‰) de las tarifas vigentes -excluyendo todo recargo o tributo que grave el consumo de electricidad-, en cada zona del país aplicadas a los consumidores, incluyendo el mismo en la facturación de cada período. El objeto de la aplicación de tal recargo era destinar el producido total del mismo a realizar inversiones en los sectores eléctricos y reducir el nivel de las tarifas aplicadas a los usuarios de la Empresa Servicios Públicos Sociedad del Estado de la provincia de Santa Cruz, a fin de que dichas tarifas alcancen el nivel promedio del resto del país y hasta tanto se produjera la interconexión de la provincia al Sistema Interconectado Nacional (S.I.N.). Cabe destacar que el organismo encargado de actuar como agente de percepción a los efectos de su ulterior transferencia a la Empresa Servicios Públicos Sociedad del Estado, sería la Secretaría de Energía. En el año 2001, mediante Decreto 1378, se estableció la vigencia del recargo aún luego de la interconexión de la Provincia de Santa Cruz al Sistema Argentino de Interconexión (SADI). Ello fundado en que si bien se estaba llevando a cabo la construcción de una línea de transmisión de electricidad de quinientos kilovoltios (500 kv) desde la Ciudad de Choele Choel, Provincia de Río Negro, hasta Puerto Madryn de la Provincia de Chubut, que vincularía esta última con el S.A.D.I., y daría la posibilidad de interconectar a la Provincia de Santa Cruz, resultaba imperioso construir una línea de transmisión de electricidad para interconectar a esta última. Consecuencia de ello es que mediante el decreto de mención se estableció la constitución de un fondo fiduciario, cuya finalidad única y exclusiva será la atención del costo de la obra de interconexión de la Provincia de Santa Cruz con el SISTEMA ARGENTINO DE INTERCONEXIÓN (S.A.D.I.), el cual se mantendrá vigente luego de la efectiva interconexión hasta cubrir los costos de dicha obra. Al año 2004 -habiendo accedido a sendos informes de las empresas EDELAP (Empresa Distribuidora La Plata S.A.) -recaudación desde Enero de 1999 a Enero de 2005- EDENOR S.A. (Desde año 1992 a Diciembre 2004) y EDESUR S.A. (año 1992 a Diciembre 2004), pudimos saber que la cifra de recaudación por la aplicación de la ley 23681 y el Decreto 1378/2001, asciende a la suma aproximada de Pesos Ciento Veinte millones quinientos ochenta y nueve mil setecientos noventa y cuatro ($ 120.589.794). Ello sin tener en cuenta los intereses que desde aquellos años a la fecha se han devengado. Lo grave de esta situación es que los ciudadanos, consumidores del servicio de energía eléctrica, vienen aportando dinero a un fondo del que se desconoce su destino, si bien la ley ha explicitado en sus fundamentos los motivos de la aplicación del recargo. Ello empero, no ha servido para que la población toda, pudiera acceder a la información respecto de la aplicación de los fondos en las obras a realizarse. En función a la normativa vigente, la situación planteada, y el desconocimiento imperante respecto del avance de las obras de infraestructura necesarias para la incorporación de la Provincia de Santa Cruz al SISTEMA ARGENTINO DE INTERCONECTADO, y siendo que seguimos aportando desde los confines más recónditos del país a un fondo del cuál no sabemos dónde está depositado, resultando entonces hasta podríamos decir, confiscatorio, es que solicitamos la aprobación del presente proyecto de resolución. Fuente: http://www1.hcdn.gov.ar/dependencias/ceycombust/proyectos/textos/5499-D-05.htm Mi factura de luz