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Usuario (Argentina)

Incógnita Sin otra persona en el mundo, ella observa la puerta que acababa de ser golpeada. Se paraliza. Siente que a penas puede respirar. Con dificultad, sosteniéndose sobre las grises paredes, logra mantener el equilibrio necesario para no caer. Dando pasos largos pero débiles, ella avanza. Un cuadro se cae en el momento en que la puerta iba a ser abierta. Con un brusco movimiento se da vuelta, se percata que a sus espaldas se han caído dos cuadros grandes y el único espejo de la cabaña. Ya nada podría parecer una broma, no sabe adónde dirigirse. La lámpara inmensa que yacía en el techo, ahora está en el suelo. Aparentemente no hay ni un destello de luz en la sala. Sólo puede escuchar que la puerta se abre, produciendo un irritante chillido, ella se inclina hacia atrás. Choca con el sillón, y tropieza torpemente. En el suelo, luego de una tonta caída, ve una desfigurada sombra. Nada más logró ver hasta su muerte. We're never alone. Ella y yo. Con su pelo largo, castaño oscuro y muy brillante, ella vagaba por las calles. Dejándose envolver por la brisa del aire que la llevaba por distintos caminos, caminos que ni ella sabía que podía llegar a descubrir. En su comienzo los observaba con miedo, y desde lejos, pero luego fue probando, arriesgando pasos, boceteando historias de amor, y aventurando lo que viniere. Nada le fue fácil, de sus propias caídas y errores tuvo la posibilidad de ir aprendiendo a superar cada vez momentos más dolorosos acompañados de muchos otros alegres. Intentó no tirar la toalla ante cualquier situación que precisaba constancia, paciencia y fe. Ella siguió adelante. No fue recordada como una heroína pero sólo bastó con sentirse bien consigo misma. Se sentía orgullosa de sí misma, sin cumplir todos sus sueños, Denisse se sentía bien, yo me sentía bien. Be happy and proud of your own life.
Little dreams, pequeños sueños. Hace unos días tuve un sueño loquísimo. Estaba comprando un libro de tapa azul con un caballo de portada, era para mi padre, no sé de qué trataba pero era azul y con caballo. Lo compré. Estaba con dos amigas, Yasmín y Tatiana. Salimos de la librería, y encaramos al siguiente local, el cual estaba lleno de bijouterie. Al principio noté tan sólo amigables gestos de las vendedoras, nada raro. Pude hallar un anillo espléndido, me lo estaba por comprar cuando un amable anciana que había entrado recién al local me comentó que las vendedoras nos habían robado algo, lo creí una idea estúpida pero luego me di cuenta lo que faltaba. Sí, aquél libro misterioso, que llevaba un caballo blanco, ahora que recuerdo era similar a un unicornio. Me pregunté por qué robarían el libro, porque realmente no entendía cuán útil les podía ser un sencillo libro en un local como ese, a unas vendedoras de bijouterie. Volví a la realidad e inmediatamente me impulsé y di un gran salto violento a la muchacha que ya no era tan amigable. Mientras yo buscaba mi libro, me realicé de que los estantes traseros estaban repletos de libros. ¿Cómo no pude verlos antes? A pesar de que no hubiera servido demasiado porque tampoco podría haber sospechado que eran traficantes de libros. ¿Es existente ese negocio o acabo de inventarlo? Mm, no veo razón por la cual llegarían vender libros ilegalmente. Siguiendo yo encima de la vendedora que intentaba quitarme de sus espaldas empecé a buscar con la mirada mi libro azul. Busqué en cada estante lo más rápido que pude aún intentando no caer al suelo, hasta que lo vi debajo del mostrador de las jóvenes. Estiré la mano en medio de la lucha para agarrarlo, estaba a punto de obtenerlo en mis manos hasta que su compañera de ventas me golpeó en mi brazo extendido. Finalmente caí al piso, sin dolor, sólo quería tomar mi libro y correr. Mis amigas estaban plenamente aterrorizadas cuando les eché un vistazo. La vendedora con la que solía estar luchando ahora estaba por meter a una de mis amigas a otro cuarto, del cual sólo escuché gritos y vi algunas rejas similares a las de cárcel. Confirmé mi hipótesis rápidamente, los libros no tenían nada que ver, era un modo de distraer a las muchachas que llegaran a entrar al local, sino el negocio de ellas era que traficaban esclavas, mujeres, niñas. Traficaban esclavas, así es. Me asusté un poco, pero mantuve el equilibrio suficiente para poder actuar y ser veloz en un futuro escape. Le indiqué a mi amiga Yasmín, que intentara escapar de las manos de la vendedora mientras yo distraía y si podía golpeaba a la otra, a todo esto mi otra amiga Tatiana fue en busca del libro, lo tomó y guardó con sus manos que de hecho estaban temblando inconteniblemente. Dejé a la primer mujer en el piso, ahora iba por la otra mujer malvada, eran casi iguales, supuse que eran hermanas. Con una patada la dejé inconsciente, así Yas, pudo ser libre después de tanto luchar. De pronto vi que la otra estaba en proceso de desspertar, entonces les avisé a mis amigas que corran y yo las seguía próximamente. Ellas salieron del local y luego la mujer se paró en la puerta me dió un leve empujón y comenzó a correr por ellas, pero antes pude golpearle la cabeza con un desodorante nivea que no comprendo cómo apareció en mi mano en ese momento. Directo al piso, me dolió a mí su caída. 'Bueno basta de observar, comenzá a correr Camila!' Creo que eso me dijo mi conciencia, pocas veces oigo a mi conciencia, así que estuvo genial oírla. Alcancé a mis amigas, seguimos corriendo les indiqué que diéramos la vuelta a la manzana porque sabía donde refugiarnos. De estar en un mundo inexistente llegué a malabia y vera. Estábamos rodeadas. Esta vez por hombres, me parece, así que no tuve otra opción que refugiarme detrás de una pequeña pared con mis amigas, y quedaba esperar a que se fueran aquéllos hombres que creí que podrían ser parte del tráfico de esclavas, si bien pude ver, iban armados, eso me atemorizó más. Oímos unas voces, hablaban entre ellos, parecía que no nos encontraban. Luego de un rato de estar esperando recordé que estábamos a unos pasos de la casa de mi amiga Lucía. Entonces le llamé, no me atendió en la casa, pero al celular sí. -Lucía! - dije en voz medianamente baja, casi susurrando -Hey! estás bien? - me dijo. Y me desperté. Books will make you smarter... (If you read them)