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Usuario (México)
Vivimos en una sociedad en la que de una u otra forma, todos dependemos de otros para todo tipo de cosas. Necesitamos quién nos surta de alimentos, vestido, medicinas, etc. Necesitar a los demás para estas cosas no está mal. Ya que es una forma de intercambio de productos y servicios básicos para poder vivir. El problema surge cuando nosotros dependemos psicológica y emocionalmente de otras personas o dependemos de ciertas cosas, ya que cuando no logramos conseguir aquello que deseamos o poseer a quien queremos, nos perturbamos y perdemos lo que creemos que es la felicidad. Es en este momento cuando nuestro deseo se convierte en apego y empezamos a sentir temor de perder a esa persona o cosa que supuestamente nos da felicidad. El apego se nutre del miedo y estos miedos son el origen de todo el sufrimiento humano; debido a estos miedos desarrollamos un sistema de autodefensa o negación persistente que nos lleva al autoengaño. Cuando aceptamos el apego en nuestras vidas, depositamos la felicidad en el exterior y en manos de los demás. Ya no depende de nosotros ser felices y empezamos a vivir condicionados. Tipos de apego. Todos los seres humanos tenemos diferentes tipos de apegos. Unos pueden ser más fuertes que otros, y algunos pueden llegar a desestabilizarnos profundamente cuando perdemos eso que tanto necesitamos. Apego afectivo: Es cuando la persona no puede poseer a quien desea, por lo que desarrolla una adicción afectiva, remplazando el vacío que siente dentro con drogas, alcohol, trabajo, sexo, juego o comida; lo cual a la larga llevará a esa persona al sufrimiento, depresión, homicidio o suicidio. La pareja: Algunas personas, por múltiples miedos, como la pérdida de su estabilidad económica, el rechazo social, la estabilidad emocional de sus hijos, el sentirse pecadores e indignos ante la religión que profesen o simplemente por temor a la soledad, deciden permanecer unidos a su pareja por muchos años. Otras, en aras de ese supuesto amor, sacrifican su felicidad para complacer el ego de la otra persona y terminan igual que un esclavo; sometidas, pisoteadas, menospreciadas y burladas. Existen también parejas que vivieron intensamente una relación pero que, por alguna razón, el amor se agotó, terminó y se niegan a aceptarlo. Como mecanismo de defensa del ego, buscan la manera de compensarse a través de la esperanza, su herramienta preferida, generalmente asociada con el autoengaño, que les impide ver con claridad la situación. Hay personas que consideran que no están apegadas a su pareja, ya que supuestamente comparten de manera tranquila y estable. Existen muchos comportamientos totalmente ilógicos ante los ojos de los demás, pero las personas que se encuentran envueltas en una relación de dependencia siempre buscan una razón para justificarlos. Cuando una relación de pareja está llegando a su fin, debes estar alerta; en este momento, tu mente, que es cómoda e inconsciente, no querrá perder su poder de manipulación. Su herramienta predilecta es el chantaje emocional. La muerte de un ser querido: Algunas personas depositan toda su felicidad en el ser humano con quien conviven, pero cuando ésta fallece, sienten que la vida sin ellos ya no tiene sentido, es decir, que la felicidad quedó sepultada junto con quien murió. La intensidad de esos sentimientos y emociones depende, en gran parte, de tu situación y del tipo de relación que sostenías con la persona que falleció. ¿Por qué, a pesar de que el ser querido murió, no aceptan esa pérdida y eligen sufrir intensamente y perturbarse por períodos prolongados? ¿De qué sirve sentir ese dolor y ese sufrimiento? ¿A quién pueden beneficiar con ello? ¿Al ser que se fue o a los que se quedaron aquí? Existen dos opciones para asumir la pérdida de un ser querido. Terquedad/Orgullo.- Tomas la decisión de vivir el resto de tu vida aferrado a esa persona que perdiste, lamentándote y desgastándote emocionalmente. Consciencia/Comprensión.- Aceptación de la idea de que tú no tienes el poder para manejar, ni manipular los acontecimientos externos que están por fuera de ti. Apego material: Cuando las personas centran su felicidad en tener y poseer, llegan fácilmente a donde nunca jamás hubieran querido llegar: vivir con una persona con la que no quieren estar; hacer trabajos que odian realizar; permanecer encerrados por el resto de su vida en una cárcel de obsesión e inconsciencia. Apego ideológico: Es una creencia falta o un fanatismo extremista. Generalmente, por tratar de defender esas ideas, en nombre de Dios o de la paz del mundo, de un país, de una religión, de un equipo de futbol o de un partido político. Puede ser que tengas una serie de ideas a las cuales te has apegado, no las sueltas y crees que son tu única verdad. La decisión está en tus manos. No importa cuál sea la situación; realmente la solución es la misma para todos, y cada uno tendrá que recorrer su propio camino. Es el momento de tomar decisiones drásticas, ya que, con seguridad, lo que sientes te está desgastando y no te deja ser feliz. Síntesis de: Jaramillo, J. (2009). Te amo… pero soy feliz sin ti. México: Diana.

He aquí una lista de quince cosas que –si renuncias a ellas--, harán tu vida más feliz y llevadera. Nos apegamos a tantas situaciones que nos causan gran dolor, estrés y sufrimiento, en lugar de simplemente dejar hacer, dejar pasar, para poder ser felices y libres de estrés. No más. Empieza hoy mismo a renunciar a esto que no te sirve ya y abraza el cambio… 1. Renuncia a tu necesidad de tener siempre la razón.- Muchos de nosotros no soportamos la idea de estar equivocados, deseando estar en lo correcto todo el tiempo, aún bajo el riesgo de terminar relaciones duraderas o de causar estrés y dolor en los demás. No es justo. Cuando sientas la necesidad de iniciar un pleito para averiguar quién tiene la razón y quién no, pregúntate: “¿Quiero estar en lo correcto o quiero ser amable?” (Wayne Dyer). ¿Qué diferencia hay? ¿Es tu ego tan grande? 2. Renuncia a tu necesidad de controlar.- Con tan solo desear dejar de controlar las cosas, personas y situaciones que acontecen a tu alrededor, ya sean seres queridos, compañeros de trabajo o extraños con los que te topas en la calle, sólo déjalos ser. Deja que todo y todos sean como son y verás lo bien que eso te hace sentir. “Dejando ir, todo se realiza. El Mundo se gana dejándolo ser. Pero si intentas e intentas, el Mundo simplemente no se deja ganar”. Lao Tzu. 3. Renuncia a la culpa.- Renuncia a tu necesidad de culpar a los demás por lo que tienes y lo que no tienes; por lo que sientes y lo que no sientes. Deja de desgastarte y sé responsable de tu vida. 4. Renuncia a tus diálogos internos autodestructivos.- ¿Cuánta gente se lastima a si misma por sus charlas internas repetitivas, horribles, negativas, contaminantes y destructivas? No creas todo lo que tu mente te dice, especialmente si es negativo y pesimista. “La mente es un instrumento genial si es bien utilizada, pero cuando no sabes qué hacer con ella se vuelve totalmente destructiva”. Eckhart Tolle 5. Renuncia a tus creencias limitantes acerca de lo que puedes y no puedes hacer, de lo que es posible e imposible. De ahora en adelante ya no vas a permitir que tus creencias te limiten o que te asfixien. ¡Abre tus alas y vuela! “Una creencia no es una idea sostenida por la mente; es una idea que sostiene a la mente”. Elly Roselle 6. Deja de quejarte.- Renuncia a tu necesidad de quejarte de todas las cosas, todas las personas, todas las situaciones, todos los eventos que te hacen infeliz, que te deprimen, que te entristecen, que te hacen enojar, que te hacen sentir miserable o enojado. No son esas situaciones las que generan los sentimientos negativos, sino cómo decides tomarlas, tu actitud hacia ellas. Deja de quejarte y te sentirás más feliz y en control de tu vida. 7. Renuncia al lujo de criticar.- No critiques a las personas, cosas y eventos que son diferentes a ti. Todos somos aspectos diferentes de una misma cosa: la Humanidad. Todos queremos ser felices, todos queremos amar y ser amados, todos queremos ser comprendidos. 8. Renuncia a tu necesidad de impresionar a los demás.- Ya no intentes ser alguien que no eres, sólo para agradar a otros. No funciona así. En el momento en el que dejas de intentar ser lo que no eres, en el que te quitas todas tus máscaras, en el que aceptas y abrazas a tu yo real, la gente se sentirá atraída hacia ti, naturalmente. 9. Renuncia a tu resistencia al cambio.- El cambio es bueno, te ayuda a ir del punto A al punto B. El cambio te ayuda a mejorar aspectos de tu vida que incluso llega a influir en los demás. Sigue tu dicha, abraza el cambio y no te resistas. “Sigue tu dicha y el universo abrirá sus puertas para ti en aquellos lugares donde sólo había paredes”. Joseph Campbell 10.- Renuncia a las etiquetas.- Deja de etiquetar a las cosas, personas y eventos que no entiendes, que te parecen extraños y trata de abrir tu mente poco a poco. La mente solo trabaja si se abre. “La forma más grande de ignorancia es cuando rechazas algo acerca de lo que no sabes nada”. Wayne Dyer 11. Renuncia a tus temores.- El miedo es una ilusión, no existe, tú lo creaste. Todo está en tu mente. Corrige tu interior y tu exterior se acomodará por sí mismo. 12.- Renuncia a tus excusas.- Envíalas lejos de ti. Diles que están despedidas. Ya no las necesitas. Muchas veces nos limitamos a causa de tantas excusas que utilizamos, y en lugar de crecer y trabajar en mejorarnos a nosotros y a nuestra vida, nos estancamos, mintiéndonos a nosotros mismos con cualquier tipo de excusa. El 99% de las veces, las excusas no son reales. 13.- Renuncia al pasado.- Sí, es difícil. Especialmente cuando el pasado luce mejor que el momento presente o que el atemorizante futuro, pero debes tomar en consideración el hecho del que el momento presente es todo lo que tienes, todo lo que has tenido, y todo lo que tendrás. El pasado que anhelas, que ensueñas, fue ignorado cuando era el presente, así que no te engañes. Vive el presente y disfruta tu vida, la Vida es un viaje, no un destino. Ten una visión clara del futuro preparándote para él, pero siempre vive el Aquí y el Ahora. 14. Renuncia al Apego.- Este concepto es difícil de entender para la mayoría, pero no es algo imposible de lograr. Practicándolo, mejoras con el tiempo. En el momento en el que renuncias a todo, no significa que renuncias a su amor. El amor y el apego son mutuamente excluyentes (el apego viene del miedo, mientras que el amor es puro, amable y desinteresado. Donde hay amor el miedo no puede coexistir). Cuando entiendes esto, te vuelves sereno, tolerante y amable. Llegarás a un lugar en donde entenderás TODO lo que pasa sin necesidad de esforzarte. Un estadío más allá de las palabras. 15. Renuncia a vivir tu vida de acuerdo a las expectativas de otros.- Ya hay demasiada gente viviendo una vida que no es la suya. Viviendo la vida de acuerdo a lo que otros piensan que es mejor para ellos; lo que creen tus amigos, tus enemigos, tus maestros, el gobierno, los medios et cétera. Es gente que ignora su voz y su llamado internos. Están tan ocupados tratando de complacer a las expectativas de los demás que se olvidan de si mismos y de quienes son, olvidan lo que los hace felices, lo que desean y lo que necesitan. Tú tienes una vida, está vida, la única vida; vívela, asimílala y no dejes que la opinión de otros –buena o mala— te distraiga de tu camino.