hugooctavio
Usuario (Argentina)
Como casi todos saben este año comenzo el CURRO, disfrazado de seguridad la VTV, negocio redondo como pocos, y arranco este año, apesar de que estaba todo listo hace dos años, solo faltaba el ARREGLO con el pelado larrata. Más allá del verso, de la seguridad se esconde un multimillonario negocio. El precio para los autos es de $680 y se calculan unos 800.000 autos, sin contar motos y el resto que tiene otros montos, saquen cuentas. Como si el Curro del CESVI fuera poco, y en realidad es para pocos, lo mismo sucede con la concecion de la VTV, negocio armado para que la corrupcion lave dinero, armando la infraestructura, y facturando en blanco. Extracto de http://www.eldiariodetandil.com/2016/05/18/seguridad-o-curro/ ¿Negocio redondo? Una vez que abre la puerta la planta empieza a facturar, casi de inmediato. El proceso está muy aceitado y no se detiene, más allá de algún inconveniente como el de la chica joven que va a la VTV con sus padres, pero a medio recorrido, antes de ingresar a la fosa para la etapa final, el Renault Clío dice basta. A estar de la patente "L" es un auto de menos de cinco años, pero acaba de perder todo el líquido refrigerante. No es el radiador. Probablemente alguna manguera, de esas que cuando se rompe una más vale cambiarlas todas porque luego empiezan a rajarse en cascada. Bueno, como sea, el Clio está detenido no más de tres minutos, porque enseguida lo empujan fuera del taller y el proceso continúa con el siguiente de la fila. Y la chica joven con sus padres tendrán que llamar al remolque. Esas demoras son inusuales, revelan los empleados. "Acá es raro que se pare por algo, estamos muy bien organizados y, modestia aparte, somos eficientes en la parte que nos toca, trabajamos bien". Evidentemente es una máquina de producir ingresos. Pero, ¿es realmente un negocio redondo? No es muy claro que así sea. Si nos centramos en el análisis exclusivo de la planta local, que sirve como variable de comparación de todo el sistema, es indudable que genera muchísimas "ventas". Que los tandilenses vayamos a dejar $30 millones durante 2016 es una proyección extraída de los datos que brinda la misma empresas con relación a la cantidad de inspecciones diarias y al costo de las mismas. Pero siempre que se habla de un negocio como tal hay que tener en cuenta que una cosa son los ingresos brutos y otra distinta los netos, luego de descontar los costos inherentes al servicio. El punto es que el negocio, en rigor de verdad, es una sociedad. Por un lado el empresario y por otro, el Estado de la Provincia de Buenos Aires. El primero pone el galpón, los instrumentos de medición, el personal; es decir, pone el capital y paga el trabajo. El segundo, bueno, el segundo es el poder concedente que crea las condiciones para que el primero gane dinero ofreciendo un servicio que hasta 1995 no existía. Y por ello cobra su canon. Podría decirse que Estado y empresarios de la VTV son socios al cincuenta por ciento de las ganancias, porque al canon que pagan estos del 18% hay que sumar el 21% de IVA, el 3,5% por ciento de Ingresos Brutos, un 1,45% del Impuesto Nacional al Débito y el Crédito y la Tasa Municipal de Seguridad e Higiene. Entonces, el que monta una planta de Verificación Técnica Vehicular arranca con un 50% de "pérdida", que es lo que debe darle al Estado. Con la otra mitad de la recaudación los empresarios deben pagar sus salarios y sostener el costo. Entonces, la respuesta a la pregunta sobre la rentabilidad del negocio no pude responderse de manera directa sino por deducción. Si en estas condiciones las plantas siguen funcionando tras 20 años de concesión, evidentemente no están perdiendo dinero. En cualquier caso, lo que es inobjetable es que la actividad no para de generar ingresos a costa de los resignados contribuyentes. fin del estracto. Acláro, yo estoy deacuerdo con la VTV o como se llame, por la seguridad, no estoy deacuerdo con los curros que se generan a costa nuestra, o para que 4 coimeros, hijos de puta te rechacen y te forreen. Como la VTV de AV. Velez Sarfield al 500, no vayan a ésta, consejo de un gil.