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Usuario (Colombia)
¿Alguna vez ha dedicado minutos de su tiempo para buscar su nombre en Google? Para que este motor de búsqueda indexe su nombre, no es necesario que usted sea una celebridad ni mucho menos. Su actividad en internet, ya sea en redes sociales, en foros o en cualquier otra plataforma, puede revelar datos específicos suyos y determinar, incluso, detalles como sus gustos, prioridades o hasta información personal delicada que pueda comprometer su intimidad. Lo crea o no, son muchos los casos de personas que se han llevado más de una sorpresa al encontrar información en la red que habían pasado desapercibida, y que posteriormente sería visible para un gran número de visitantes. Ya sea que esas publicaciones hayan dependido o no de usted, la gran verdad es que pueden afectar su presente considerablemente. Cuando no depende de usted. A Lina González, una estudiante universitaria de Comunicación Social en Barranquilla, le tocó ser víctima de algunos riesgos que implican las redes sociales. Al escribir su nombre en Google, el motor de búsqueda más importante del mundo, se encontró con un portal que alojaba imágenes suyas, que anteriormente había publicado en Facebook. El agravante de esta situación fue que la página web contenía comentarios obscenos en contra de ella. Es más que obvio que un tercero subió las fotos de Lina sin su consentimiento, así como las de decenas de estudiantes que ni siquiera tienen idea de que están utilizando su imagen en otra página muy diferente a la red social. En estas circunstancias, una opción recomendable es contactar al administrador del sitio y exigir que se retire el material, así como acudir a las autoridades que se encargan de los llamados ‘delitos informáticos’. De igual forma, la recomendación es tratar de mantener un perfil discreto en las redes sociales y, sobre todo, no aceptar a personas desconocidas, que puedan tener acceso a fotos personales. Es un hecho que vivimos en un entorno digital, lo que hace más fácil encontrar información personal en internet. Cuando una persona aplica para un trabajo con el Estado -por ejemplo- y envía una hoja de vida, ese elemento con toda la información personal queda en la gran nube, a la que cualquiera puede tener acceso con un par de clics. Si se obtienen datos relevantes, como el número de cédula, se pueden hacer consultas y revisar sus antecedentes, el estado de licencia de conducir y hasta si se encuentra reportado en centrales de riesgo. Tan serio es el asunto de cuidar el nombre propio, que éste puede ser utilizado sin el consentimiento de cualquiera, con el fin que menos pueda imaginarse. Usted puede encontrar su nombre fuertemente ligado a un tema, a un hecho o a una persona en particular. Ese es el riesgo que muchos ignoran, pero que está a la orden del día. En algunos casos, páginas dedicadas a recolectar información de redes sociales, ubican al usuario y lo agrupan teniendo en cuenta sus intereses comerciales, para posteriormente llenarle la casilla de correo electrónico con contenido afín a sus gustos. Es por eso que muchas veces encontramos en el correo ofertas de productos que jamás se han solicitado, rifas que nunca hemos jugado, con premios que probablemente anhelamos. En países como Estados Unidos, la privacidad se torna más pública de lo que se cree. Cualquier persona puede hacer una búsqueda de un individuo, con solo tener el nombre y el apellido. En páginas como anywho.com, usted puede encontrar la información de residencia y teléfono de cualquier persona, con solo escribir el nombre, apellido y ciudad en donde esta reside. Si se quiere ser más exacto, se puede acudir a herramientas como Google Maps, escribir la dirección que se encontró, y tener una ubicación gráfica mucho más precisa. Encontrar a alguien ahora es más fácil de lo que se creía, y eso sin contar con portales pagos que arrojan datos como registro criminal, empresa en la que se trabaja, entre otros. Cuando depende de usted. En la mayoría de los casos, los errores de publicar información que puede terminar siendo contraproducente, es de uno mismo. En Colombia no existe la cultura de medir lo que se escribe, y la Internet no perdona ni olvida. Cualquier comentario, de cualquier índole, queda registrado en la base de datos de los portales que usted frecuenta, y puede ser fácilmente ubicado en un motor de búsqueda. En esto, las redes sociales son especiales: un trino o comentario queda almacenado por mucho tiempo; puede que hace un año, usted haya criticado por Twitter a la empresa para la que hoy trabaja, pero lo que no sabe es que, probablemente, en esa empresa hay alguien que se encarga de recolectar la información que los empleados afirman a través de internet. En Europa ha sucedido: las empresas despiden a los trabajadores por comentarios que han hecho y que van en contra de las políticas de la compañía. O el caso del pasado Juego Olímpico en Londres, en el que retiraron a un deportista griego por haber hecho comentarios racistas vía Twitter. Tanta importancia tiene lo que se dice en la vida real como lo que se escribe en Internet. No se trata de autocensurarse, pero sí de estar conscientes de que se puede tener acceso a lo que hoy usted menciona y mañana ignora.
“LEY LLERAS” Anonymous deja fuera de línea a la web del Senado de Colombia por ley sobre derechos de autor Anonymous deja fuera de línea a la web del Senado de Colombia por ley sobre derechos de autor Archivo AFP El grupo de activistas informáticos inició en la mañana de este martes un ataque contra el sitio web del Senado colombiano (senado.gov.co), causando su caída hacia las 10:30 a.m. (hora local). Anonymous Colombia anunció en su cuenta de Twitter que el ataque es una protesta contra la ley 201 del 2012, la cual busca proteger los derechos de propiedad intelectual y cumplir así con los acuerdos negociados con Estados Unidos para durante la firma del Tratado de Libre Comercio (TLC). Entre los puntos del proyecto de ley, que ya está en estudio en el Senado colombiano, se destacan los que refieren a temas de derecho de autor y derechos conexos, protección de obras, derechos exclusivos, regulación de la retransmisión de señales de televisión a través de internet, violación a los derechos patrimoniales de autor y sanciones. El proyecto también es conocido como “Ley Lleras”, apellido del Ministro del Interior y de Justicia, Germán Vargas Lleras, quien lo radicó ante el Senado.