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cree este post para que sepan a quienes mataba a trompadas este señor.Los orígenes de RomaLa fecha tradicional para datar la fundación de la ciudad (754-750) está confirmada por descubrimientos de fondos de cabañas en el Palatino. Su ubicación se encuentra en el extremo noroeste del Lacio, en su frontera con Etruria, marcada por el Tíber a unos 25km. de la costa. La fundación de Roma se atribuye a tres tribus: los Ramnes, los Ticios y los Lúceres. Estas tres tribus formaron la llamada Roma Quadrata en el Monte Palatino. Otra ciudad fundada por otro u otros grupos en el Quirinal, se unió a la Roma Quadrata, surgiendo así la civitas llamada Roma. En sus orígenes Roma era solo una aldea de pastores que vivían en lo alto de la colina del Palatino, colina que estaba próxima a un vado para poder pasar el río Tíber, que constituye el paso natural desde Etruria a la llanura latina. El control del vado y el comercio hizo prosperar a este pueblo que creó un imperio que perduraría durante siglos y que dominaría desde Britania y Germania al norte hasta el río Eufrates al este.Pero tan humilde comienzo no era concebido por los descendientes de estos pastores, así que tejieron una historia mítica para explicar sus orígenes remontándolos a la guerra de Troya:El héroe Eneas, llegó tras la guerra de Troya a Italia fundando una ciudad, Lavinium. Tras su muerte su hijo Iulo fundó otra nueva ciudad, Alba Longa, que se convertiría en la capital del Lacio gobernada por sus descendientes. El último de los descendientes de Alba Longa, Amulio, tras destronar a su hermano, Numitor, obligó a su sobrina Rea Silvia a convertirse en una virgen Vestal, para evitar así una descendencia que podría usurpar el trono. Pero el dios Marte engendró a la virgen dos gemelos, Rómulo y Remo, que fueron arrojados al Tíber por Amulio. Rómulo y Remo, que serían amamantados por una loba, y criados por el pastor Fáustulo crecieron y cuando fueron mayores conocieron sus orígenes, entonces mataron a Amulio y repusieron en el trono de Alba Longa a su abuelo Numitor. Ellos por su parte serían los responsables de la fundación de una nueva ciudad, precisamente en el lugar donde fueron encontrados por la loba, la ciudad sería fundada el día 23 de abril, día que sería considerado como el dies natalis urbis Romae. Posteriormente una discusión entre ambos hermanos acabó con la muerte de Remo a manos de Rómulo, a quien los dioses habían señalado como el gobernante de la nueva ciudad. Rómulo la pobló acogiendo los perseguidos de otras ciudades, la falta de mujeres se solucionó mediante el rapto de las mujeres sabinas. El conflicto que este rapto causó entre los dos pueblos fue solucionado por estas. Así se creó un gobierno conjunto entre ambos pueblos y entre Rómulo y el rey sabino Tito Tacio. Rómulo gobernó durante 38 años creando durante estos años las primeras instituciones entre ellas el Senado y organizando la sociedad entre dos clases los patricios y los plebeyos. Tras su muerte se sucedieron en el trono de Roma seis reyes.El periodo en que Roma fue gobernado por reyes es conocido como la Época Monárquica."Una loba amamanta a dos recién nacidos. Los tres se encuentran guarecidos bajo una roca, a la orilla del río. En el cielo, sobre ellos, vela un dios. En la mano izquierda lleva un gran escudo, en la derecha una lanza y en la cabeza un casco. A lo lejos, medio oculta por los arbustos que bordean el río, una joven los busca. La loba permanece inmóvil. Su cometido está a punto de terminar. Los niños serán devueltos a su madre y sus destinos podrán cumplirse. La loba volverá a su bosque, el dios finalizará su guardia y desaparecerá. Las armas que lleva indican que no es otro que Marte, el dios de la guerra. Pero está ahí para proteger, no para luchar, a menos que aparezca algún bandido y amenace a los niños.Así es como empezó todo. Por lo menos así es como lo contaban, hace más de dos mil años, en un pueblecito de Italia situado en lo alto de una colina, no muy lejos de un río presa de cóleras repentinas. Cuando sus aguas, henchidas por la tormenta, desbordaban las orillas, todo el valle se convertía en lago. Ese pueblo, nadie sabe por qué, se llama Roma. La historia que le aguardaba marcaría para siempre la de los hombres."Extracto del libro "El Alma Romana" de Pierre Grimal. Modelo de Roma durante el reinado de Tarquino.LA MONARQUIA A pesar de la tradición, que ha llegado a nuestros días, hoy por hoy se puede afirmar que Rómulo - el fundador de Roma - no existió, y que la verdadera fundación de Roma sería a manos de Tarquinio Prisco a principios del siglo VI. Los datos que se extraen de la literatura romana, aseguran su fundación a mediados del siglo VIII por Rómulo, pero por el contrario, los datos arqueológicos no permiten hablar de un nacimiento urbano antes del 625 o incluso del 575 a.C. Este desfase cronológico corresponde con la época en que Roma había estado gobernada por Reyes legendarios como Rómulo, Numa Pompilio, Tulo Hostilio y Anco Marcio, parece lógico en ese caso pensar que tales reinados no existieron, sino que fue producto de la tradición historiográfica.Los datos arqueológicos que se presentan de la existencia de Roma ya en el siglo VIII, no pueden interpretarse de otro modo que una "Roma pre-urbana". Hoy en día se distinguen claramente dos corrientes diferenciadas. El mismo caso ocurre en el momento de fechar el principio de la República, el 509 a. C. año que la tradición fija como el principio de la República, y el 450 a.C. que, según otros datos históricos, se correspondería mejor con los cambios históricos de una nueva época en la política romana.Estas dos corrientes son la hipocrítica, que acepta los datos que muestra la tradición y la hipercrítica, que rechaza el valor histórico de estos datos; Aunque últimamente se abre paso una tercera vía que acepta estos datos siempre que no estén en clara contradicción con los datos aportados por la arqueología.LOS REYES LEGENDARIOSRómulo (753-715 a.C.), fundador de la ciudad según la tradición y primero de los siete reyes de Roma, es su primer rey latino, según la tradición es el artífice de algunas instituciones típicamente romanas como las gentes, curias y tribus. Su reinado duró 38 años. Tras la guerra contra los Sabinos, los dos pueblos pactan, y (latino y sabino) se fundan en uno, repartiéndose el poder. Poco después Tatio, rey de los sabinos, es asesinado y Rómulo gobernará sólo. La leyenda de los "gemelos" amamantados por la Loba del Capitolio es tardía, no anterior al siglo III a.C.Numa Pompilio (715-676 o 672 a.C.), llamado el Piadoso, era yerno de Tatio. Fue el segundo rey de Roma. Miembro de la tribu de los Sabinos, fue elegido a los 40 años de edad para ser el sucesor de Rómulo, el fundador de Roma. Inspirado por la ninfa Egeria, organizó la vida religiosa de los romanos, creando los collegia sacerdotales, instituyendo la figura del pontifex y fundando el culto a las vírgenes vestales, por esta razón Maquiavelo afirmó lo siguiente:"Si es preciso decidir a quien debe más roma, si a Rómulo o a Numa, éste último obtendrá la preferencia"Numa prohibió las imágenes de los dioses en sus templos, argumentando que resultaba impío representar a las divinidades, porque los materiales usados podían ser destruidos. Numa Pompilio también dividió la ciudad de Roma en distritos administrativos, y según Plutarco organizó los primeros gremios de la ciudad, formando las compañías de músicos, orfebres, carpinteros, tintoreros, zapateros, etc.También durante su reinado se produce la división del año en 12 meses, distinguiendo entre días fastos y nefastos.Según Plutarco, Numa fue un monarca que trajo 40 años de paz y estabilidad a Roma. Fue admirado por su sabiduría, austeridad y piedad. El juramento de los horaciosTulo Hostilio (673-641 a.C.), el belicoso. Más fogoso que su antecesor, según la tradición, su reinado está marcado por la lucha de Roma contra Alba, su metrópolis, que pasará a ser su vasalla. Al final de su reinado Alba se revela, este motivo provocó que fuese arrasada y sus habitantes deportados a Roma. Anco Marcio (641-616 a.C.), el constructor. Era sobrino de Numa, por tanto sabino, defensor de su tío y de su predecesor. Según la tradición, amplió el espacio de roma trazando un puente sobre el Tíber y extendió su influencia sobre el mar, creando el puerto de Ostia.REYES HISTÓRICOSTarquino Prisco (616-578 a.C.), el Antiguo, o el Advenedizo, fue el verdadero "Rómulo", al parecer originario de la ciudad etrusca de Tarquinia, y descendiente de una familia griega. Se convirtió en rey de los latinos, sabinos y etruscos establecidos en torno al Palatino. Después organizaría estos grupos en tres tribus: Ramnes, Tities y Luceres. Poniéndoles el nombre común de romanos (en etrsco ruma, es Roma). Según la tradición a la muerte de Anco, Tarquino impulsado por su esposa Tanaquil, despoja del trono a sus pupilos. Introduce en Roma la civilización etrusca: ritos sagrados, emblemas de poder. Construye el Forum, el Circus maximum, la Cloaca Maxima. Muere víctima de la venganza de los hijos de Anco Marcio. Pero una estratagema de Tanaquil permite que su yerno Servio Tulio, hijo de una esclava, tomase el poder.Verdadero fundador de la ciudad a fines del siglo VII a.C., Creó el Senado y el ejercito, el primero seleccionado de las familias mas importantes, y el segundo incluiría a todos los ciudadanos útiles para la defensa de los intereses de la nueva ciudad. Organizó las gentes, en maiores y minores, eligió a los patres senatores de ambas y organizó la civitas vetus en términos de jerarquía (primordia civitatis): además debió ser el responsable de la desecación del Foro entre el 625 y el 575 a.C.La tradición asigna a Tarquino la conquista de los Prisci Latini, en el sector oriental del Lacio, conquistó también Fidena, Collatia, Crustumerium, Apiolae al sur, Gabii y Praeneste al norte, en su reinado nueve ciudades latinas se vieron obligadas a reconocer el poder hegemónico de Roma en sus áreas respectivas. Servio Tulio (578-534 a.C.), el constituyente, segundo rey histórico de Roma. Según la tradición, Tulio llegó al poder después de la muerte de Taraquino, gracias al apoyo de Tanaquil, la mujer del primer rey y de su madre, Ocrisia, una esclava del palacio real, mantuvo el poder durante mas de cuarenta años. Entre los etruscos, llevó a cabo grandes reformas políticas, militares y sociales del senado y la organización del ejército centuriado (exercitus). Es de posible origen latino, aunque la tradición griega le atribuía un origen desconocido (xenos) y la romana lo hacía de "origen servil". Según la tradición establece la primera constitución política de Roma y el primer censo, dividiendo la población según la fortuna en clanes para facilitar el reclutamiento del ejército, en cuatro tribus territoriales a las que dió el nombre de las zonas: Collina, Esquilina, Palatina, y Suburana, que a la vez se correspondían con los cuatro extremos de la Urbs (la llamada también Roma quadrata). Aumenta la extensión de la ciudad, encerrando en una nueva muralla el Quirinal , el Esquilo y el Viminal. También muere trágicamente, víctima de un complot organizado por su propia hija y su yerno, Tarquino el Soberbio. Tarquino el Soberbio (534-510 a.C.), último rey de Roma. Los datos atribuidos a su reinado son polémicos, pero tres no suelen ser refutados: la reforma del calendario, la dedicación de un templo a Júpiter en el Capitolino y la caída de la Monarquía. Pero, curiosamente los tres hechos corresponden al mismo año, el 509 a.C. Según la tradición, tras una revuelta de la nobleza al sentirse ultrajada por el rapto de Lucrecia por Sexto, hijo del rey, Tarquino y su familia fueron expulsados y tuvieron que refugiarse en el palacio de Aristodemo de Cumas, que acogería a Tarquino hasta su muerte, Sexto, el hijo del rey, huyó a Gabbi, donde murió. Tarquino, pasa por ser un tirano, calificado de despotés por Dionisio de Halicarnaso; sin embargo, la actitud política de Tarquino, puede haber sido ante todo populista favoreciendo a los plebeyos, a los que habría incluido en el senado como conscripti. Según la tradición este rey se mantuvo en el trono por medio de violencias sin fin. Abolió la constitución de su predecesor pero acabó las grandes obras.La tradición sitúa el establecimiento de la República entre los años 509-510 a.C. Así comienza otra etapa fundamental de la historia de Roma que dura dos siglos y medio, en la cual Roma se prepara para dominar la península itálica, después el Mediterráneo para acabar dominando en el Imperio casi todo el mundo hasta el entonces conocido.La RepúblicaLa República romana fue un periodo de la historia de Roma caracterizado por el régimen republicano como forma de gobierno, que se extiende desde el 509 a. C., cuando se puso fin a la monarquía con la expulsión del último rey, Lucio Tarquino el Soberbio, hasta el 27 a. C., fecha en que tuvo su inicio el Imperio. La República Romana consolidó su poder en el centro de Italia durante el siglo V a. C. y en los siglos IVy III a. C. se impuso como potencia dominante de lapenínsula Itálica sometiendo a los demás pueblos de la región y enfrentándose a las polis griegas del sur. En la segunda mitad del siglo III a. C. proyectó su poder fuera de Italia, lo que la llevó a una serie de enfrentamientos con las otras grandes potencias del Mediterráneo, en los que derrotó a Cartago y Macedonia, anexionándose sus territorios.En los años siguientes, siendo ya la mayor potencia del Mediterráneo, expandió su poder sobre las polis griegas; elreino de Pérgamo fue incorporado a la República y en el siglo I a. C. conquistó las costas de Oriente Próximo, entonces en poder del Imperio seléucida y piratas. Durante el periodo que abarca el final del siglo II a. C. y el siglo I a. C., Roma experimentó grandes cambios políticos, provocados por una crisis consecuencia de un sistema acostumbrado a dirigir sólo a los romanos y no adecuado para controlar un gran imperio. En este tiempo se intensificó la competencia por lasmagistraturas entre la aristocracia romana, creando irreconciliables fracturas políticas que sacudirían a la República con tres grandes guerras civiles; estas guerras terminarían destruyendo la República, y desembocando en una nueva etapa de la historia de Roma: el Imperio romano.Expansión de la República.Rojo = República RomanaPúrpura = Imperio RomanoAzul = Imperio romano de occidenteVerde = Imperio BizantinoLa república tempranaAntes de la llegada de la República, Roma era unamonarquía de carácter electivo. El séptimo y último rey de Roma, Tarquinio el Soberbio, utilizó la violencia, el asesinato y el terror para mantener el control sobre Roma como ningún rey anterior los había utilizado, derogando incluso muchas reformas constitucionales que habían establecido sus predecesores.Tarquinio abolió y destruyó todos los santuarios y altares sabinos de la Roca Tarpeya, enfureciendo de esta forma al pueblo romano. El punto crucial de su tiránico reinado sucedió cuando permitió que su hijo, Sexto, violara a Lucrecia, una patricia romana. Un pariente de Lucrecia, Lucio Junio Bruto, convocó al Senado, que decidió la expulsión de Tarquinio en el año 510 a. C.Posteriormente los poderes de los cónsules fueron divididos, añadiendo nuevas magistraturas que acapararon distintos poderes, menores a los que originalmente poseía el monarca. Las primeras de estas nuevas magistraturas fueron las de pretor, que reunía las potestades judiciales de los cónsules, y la de censor, que poseía el poder de controlar el censo.Lucio Junio Bruto y Lucio Tarquinio Colatino, sobrino de Tarquinio y viudo de Lucrecia, se convirtieron en los primeros cónsules del nuevo gobierno de Roma.Inmediatamente después de la expulsión del monarca se creó un Senado permanente que decidió abolir la monarquía convirtiendo a Roma en una república en el año 509 a. C. Roma se dotó con un nuevo sistema de gobierno designado para sustituir el liderazgo de los reyes. se creó el nuevo cargo de Cónsul, asignado expresamente a dos senadores. Inicialmente, los cónsules poseían todos los poderes que antaño tenía el rey, pero compartidos con otro colega consular. Sus mandatos eran anuales, y cada cónsul podía vetar las actuaciones o decisiones de su colegaEl primer acto de Bruto como cónsul fue obligar a Colatino a renunciar bajo el pretexto de que era un Tarquinio y que Roma no sería libre hasta que todos los miembros de esta familia dejaran la ciudad. Colatino se vio presionado y se mudó al pueblo latino de Lanuvium. Posteriormente, el Senado decretó que todos los Tarquinios debían ser exiliados y el pueblo eligió como nuevo cónsul a Publius Valerius, amigo de Bruto. Aparentemente, nadie tomó medidas contra Bruto a pesar de que éste era pariente más cercano a Tarquinos que el exiliado Colatino, aunque no portaba el nombre Tarquinio.La fecha tradicional del nacimiento de la República se produce durante el año 509 a. C., después de derrocar y expulsar al monarca de Roma y año de consagración del templo de la Tríada Capitolina. Después de que el poder de los etruscos se debilitara, los primeros siglos de la República vieron la progresiva conquista de la Italia peninsular por parte de Roma. El instrumento de la conquista, la legión, estaba compuesta por ciudadanos, reclutados en tiempos de guerra. A medida que avanzó en su conquista, Roma utilizó los contingentes de las ciudades dominadas y aliadas como tropas auxiliares. Tras las Guerras Latinas, que otorgaron a la República de Roma el control de todo el territorio del Lacio, los samnitas se opusieron al creciente poder de Roma y se enfrentaron a ella en tres conflictos conocidos como las Guerras Samnitas, documentadas por Tito Livio.Roma venció sucesivamente a los pueblos del Lacio, a los etruscos, a los galos, que se habían instalado en la llanura del Po, a los samnitas y las ciudades del sur de Italia, que pese a la intervención del rey de Epiro, Pirro, fueron conquistadas por Roma entre los años 280 y 275 a. C.República Romana mediaA partir de mediados del siglo III a. C., Roma, que ya dominaba toda la Italia peninsular, inició una larguísima serie de guerras que la llevaron a dominar el mundo mediterráneo. Las Guerras Púnicas marcaron la primera etapa de esta expansión. La ciudad de Cartago, situada en la costa norteafricana, había creado un imperio marítimo que dominaba todo el Mediterráneo occidental, con colonias en Hispania, Baleares y Sicilia, de donde llegó a expulsar a los griegos.En 264 a. C., Roma decidió ocupar las colonias cartaginesas en Sicilia. Para ello construyó una flota de guerra y tras años de batallas de distinto signo, en 241 a. C. Cartago tuvo que capitular. Roma, tras apoderarse de Sicilia, aprovechó el debilitamiento de su enemigo para ocupar Córcega y Cerdeña, y para penetrar en laGalia Cisalpina. La Segunda Guerra Púnica (218–201 a. C.) se desarrolló en Hispania, Italia, y finalmente en África. La difícil victoria final de Roma supuso la ocupación de Hispania, con sus ricosyacimientos argentíferos. Finalmente, Cartago fue derrotada totalmente, primero política (201 a. C.) y más tarde materialmente (146 a. C.). Su población fue exterminada o esclavizada y su territorio pasó a convertirse en la provincia romana de África.En el Mediterráneo oriental, Roma se enfrentó sucesivamente a los monarcas de los estados helenos surgidos del imperio de Alejandro Magno: a los reyes macedonios Filipo V en el año197 a. C. y Perseo en el 168 a. C. en las Guerras Macedónicas, y a Antíoco III de Siria en el año 189 a. C. en la Guerra Romano-Siria. Macedonia, Acaya y Epiro se convirtieron en provincias romanas en el año 146 a. C. Átalo III de Pérgamolegó su reino a Roma en el año 133 a. C., una parte del cual se convirtió en la provincia romana de Asia.Roma consolidó su dominio de la cuenca occidental del Mediterráneo con el establecimiento de numerosas colonias en la Galia Cisalpina, la definitiva conquista de Hispania (toma de Numancia, 133 a. C.) y la ocupación de la Galia del sur, que, convertida en la provincia Narbonense, permitió la unión terrestre de Hispania con Roma por la vía Domitia.Estas conquistas comportaron una verdadera revolución económica. El botín, las indemnizaciones de guerra y los tributos pagados por las provincias, enriquecieron al estado y a los particulares. Los miembros de la clase senatorial acapararon las tierras que el estado se había reservado en las conquistas, el ager publicus, y los caballeros administraron la explotación de los bienes públicos -por eso su nombre de publicanos- en la que se entregaron a la especulación.Pero las conquistas trastocaron también el frágil equilibrio social de la República: los esclavos, cada vez más numerosos, se rebelaron encabezados por Espartaco (73–74 a. C.), muchos pequeños campesinos italianos, arruinados, aumentaron la plebe urbana de Roma, cada vez más susceptible de manipulación demagógica, los habitantes de los territorios ocupados estaban descontentos por la explotación a la que estaban sometidos por sus gobernantes y los italianos deseaban la igualdad con los romanos.Las instituciones creadas para administrar una ciudad no servían para el nuevo gran imperio. Al mismo tiempo, el gusto por el lujo se introdujo en las costumbres a pesar de las leyes suntuarias y el arte y la literatura se transformaron influenciados por el arte oriental, sobre todo por el arte helenístico.La República Romana tardía (147 a. C. – 27 a. C.)La inestabilidad social debida a los cambios en la estructura social de la República se tradujo en una época de guerras civiles que desembocaron en el fin del propio sistema político y en el Principado. Tanto Tiberio como Cayo Sempronio Graco intentaron reconstruir en vano una clase media de campesinos. La plebe de Roma apoyó a varios personajes que obtuvieron una posición privilegiada por la fuerza; como Mario, que reformó el ejército, oSila que, tras la guerra contra los aliados italianos que se habían rebelado, otorgó a todos los italianos la ciudadanía romana y restauró durante un tiempo la autoridad del Senado.Tras la rebelión de Sertorioen Hispania y los intentos de conjura de Catilina, lo que supuso el principio del fin de la República fue sin embargo el Primer Triunvirato, formado en el año 60 a. C. y renovado en el 55 a. C. porJulio César, Pompeyo y Craso. En cuanto a la historia militar y las conquistas, durante el siglo I a. C., Roma realizó nuevas conquistas, emprendidas por una serie de generales ambiciosos: Mario venció en la Guerra de Yugurta (105 a. C.) y rechazó a los teutones cerca deAix-en-Provence y a los cimbrios en Vercelli (101 a. C.); Sila venció aMitrídates, rey del Ponto, y reconquistó Grecia y Asia (88–85 a. C.); Pompeyo conquistó Siria (64 a. C.) y Judea (63 a. C.), y César conquistó la Galia (58–51 a. C.). Tras la victoria de Octaviano sobreMarco Antonio y el reino helenístico de Egipto, la República se anexionó de facto las ricas tierras de Egipto. Sin embargo, la nueva posesión no fue incluida dentro del sistema regular de gobierno de las provincias, ya que fue convertida en una propiedad personal delemperador, y como tal, legable a sus sucesores.En el año 27 a. C. se estableció una ficción de normalidad política en Roma y el Senado le otrogó a Octaviano el título de Imperator Caesar Augustus. Octaviano aseguró su poder manteniendo un frágil equilibrio entre la apariencia republicana y la realidad de una monarquía dinástica con aspecto constitucional —lo que es conocido como elPrincipado— en cuanto que compartía sus funciones con el Senado, pero de hecho el poder del princeps era completo. Formalmente nunca aceptó el poder absoluto aunque de hecho lo ejerció, asegurando su poder con varios puestos importantes de la República y manteniendo el mando sobre varias legiones.

La sociedad republicanaLa nueva aristocracia romana estaba formada por la antigua aristocracia patricia y los nuevos ciudadanos ricos, en oposición a la mayoría de los plebeyos y a algunos patricios empobrecidos.Aunque en su origen, los plebeyos estaban bajo el dominio de los patricios, pero tras la caída de la monarquía, éstos obtuvieron mejoras de forma progresiva. Se creo el cargo de tribuno de la plebe y la plebe urbana, élite que se había enriquecido con el comercio, arrebató a los patricios el acceso a las magistraturas y al cargo de Máximo Pontífice yaugures. Las reuniones de la plebe, los concilia plebis, fueron el origen de los comicios tribunados, válidos para legislar por plebiscitos.En el siglo III a. C. disminuyeron las diferencias entre los patricios y jefes de los plebeyos, y se agruparon en una aristocracia dirigente, la nobilitas. Con la rápida reducción del efectivo de los patricios, el término plebe tendió desde entonces a designar a las masas populares.Los esclavos eran considerados como un instrumento económico que podía ser vendido y comprado y que se hallaba bajo la dependencia de un dueño. Procedían mayoritariamente de pueblos sometidos por la República y, durante el siglo I a. C., se convirtieron en el estrato social más numeroso de Roma; siglo en el que protagonizaron las Guerras Serviles.Organización social y forma de gobiernoTras las caída de la monarquía se instauró en Roma la República (Res publica, es decir, 'la cosa publica'), un régimen aristocrático dirigido por unas cuarenta gens; los patricios, los descendientes de las familias más antiguas de Roma ostentaron el poder. Las principales instituciones del nuevo régimen fueron el Senado, las magistraturas y losComicios.El Senado era uno de los pilares de la República, siendo el órgano político que exigía responsabilidades a los cónsules. Originalmente el Senado estaba constituido sólo por patricios, pero a partir de la Lex Ovinia del año 312 a. C., se permitió que los plebeyos pudieran formar parte del mismo. La auctoritas del Senado daba validez a los acuerdos tomados en las asambleas populares. El Senado también resolvía los casos de interregnum, situación que acontecía cuando moría uno de los cónsules.La Magistratura era un cargo original de la República. La jefatura que ostentaba el rex o monarca fue sustituida por dos magistrados colegiados y temporales llamados cónsules a los que se le podía exigir responsabilidad por su tarea de gobierno. Cada magistrado podía vetar al otro, lo que se conocía como intercessio.También durante la República se crearon las asambleas populares, llamadas Comitia Centuriata. Nacieron por necesidades militares, en íntima conexión con la expansión de la ciudad y con la llegada a Roma de un nuevo concepto de táctica militar. Mientras que en la época monárquica, el ejército estaba integrado por miembros de las gens, en la República el ejército pasó a ser un sistema plutocrático, dependiente de la riqueza de cada sujeto. Al principio sólo se estimaba la riqueza inmobiliaria, pero posteriormente se tuvo en cuenta la mobiliaria.Historia socialEn la historia de la República Romana cabe distinguir tres etapas. En la primera de ellas, en el siglo V a. C., el poder era ejercido por los patricios, siendo conocido como el Estado Gentilicio. Bajo este tipo de gobierno la plebe quedaba excluida del gobierno y carecía de derechos políticos. Así, en la primera etapa de la República no todos los ciudadanos tenían igualdad de derechos y deberes. El grupo aristocrático que arrebató el poder al rex —monarca— organizó el nuevo sistema en beneficio propio, abundando en esta época las luchas entre los propios patricios por el poder personal. Este confuso período dio origen a la implantación de la Dictadura y los distintos jefes militares trataron de alcanzar el poder apoyándose unas veces en la plebe y, otras, en la fuerza de las armas o en la invasión de Roma por pueblos enemigos. Otras veces, la pugna por el poder se efectuaría mediante la prórroga de los cargos políticos excepcionales — los decemviros, encargados de redactar la Ley de las XII Tablas o Lex duodecim tabularum.Este tipo de gobierno fue la causa de una lucha de los plebeyos para conseguir derechos políticos y que duró hasta finales del siglo IV a. C., ya que los magistrados, cónsules y senadores, todos ellos patricios, no estaban dispuestos a conceder, y a su vez, las nuevas asambleas, los comicios centuriados, estaban dominadas por los terratenientes ricos, también de origen patricio.Para obtener una igualdad con los patricios, los plebeyos se retiraron al Aventino y lograron que en el año 494 a. C. se creara el cargo de Tribuno de la plebe, en número de dos y que tenían como misión la defensa de los plebeyos. Progresivamente, los plebeyos tuvieron acceso a todas las magistraturas. La igualdad de todos ante la ley fue codificada por la ley de las Doce tablas a mediados del siglo V a. C.La segunda etapa de la República abarca del siglo III al II a. C. Hacia mediados del siglo III a. C. la actividad política seguía teniendo como marco la ciudad de Roma y sus alrededores, y sólo los ciudadanos romanos gozaban de todos los derechos políticos. Roma organizó el territorio italiano alrededor de las ciudades, estableciendo mediante tratados el estatus de cada una de ellas: colonias romanas,municipios, colonias de derecho latino y ciudades aliadas, en función de la resistencia ofrecida a su conquista.Tras las luchas entre patricios y plebeyos, las concilia plebis se confundieron con los comicios tribunados, abiertos a los patricios; estos emitían los plebiscitos aplicables como leyes a todos los ciudadanos, elegían a los tribunos de la plebe y a los magistrados inferiores. Estas reuniones estaban controladas por los ciudadanos con poder económico; el poder se encontraba en manos de lanobleza o nobilitas — nueva clase política aparecida en el siglo III a. C. y constituida por ricos patricios y plebeyos.Las magistraturas, jerarquizadas en el cursus honorum, eran igualmente colegiales y anuales. En la base de la escala se encontraban los cuestores, seguidos en orden ascendente por losediles. Los pretores podían mandar ejércitos y ayudar a los doscónsules, que presentaban las leyes a los comicios y eran comandantes en jefe.Cada cinco años se elegían dos censores para preparar el censo de los ciudadanos. En caso de gran peligro, se podía designar un dictador por un plazo de seis meses, que ostentaba con todos los poderes. Un poco al margen del cursus, los diez tribunos de la plebe extendían sus poderes a todos los ciudadanos y presidían los comicios tribunos, a los que presentaban los proyectos.Todos los magistrados estaban controlados por el senado, que en el siglo III a. C. era una asamblea de antiguos magistrados y dominaba tanto la política exterior como la interior. El senado velaba sobre el tesoro público o aerarium y era el guardián de la religión. Mientras que los comicios y los magistrados sólo tenían la apariencia del poder, el senado lo ejerció en realidad. Este conflicto dio lugar a la división entre populares y optimates; los primeros eran partidarios de aumentar el poder de tribunos y de los comicios populares y los segundos deseaban limitar el poder de las asambleas populares romanas y aumentar el del Senado, al que consideraban mejor y más estable a la hora de buscar el bienestar de Roma. Los optimates favorecieron los nobiles —familias nobles— y se opusieron a la ascensión de los «hombres nuevos» —plebeyos, normalmente nacidos en las provincias, cuyas familias no tenían experiencia política— dentro de la política romana.La tercera y última etapa se dio durante el siglo I a. C. y fue una época llena de crisis, dictaduras y guerras civiles que dieron paso al Principado, la primera etapa imperial de Roma.La Sociedad RomanaEstaba compuesta por distintos grupos sociales:Ø Libres y Esclavos: La sociedad Romana estuvo dividida en dos grandes clases – hombres libres y hombres Esclavos - , división reconocida por la Legislación y que se reflejaba en los derechos y deberes sociales de cada uno de los grupos. Solo los hombres libres o los ciudadanos, tenían derecho a participar en la vida pública y política de la República. Los Esclavos podían comprarse, venderse, cederse o legarse en testamento. Sus dueños podían disponer libremente de su vida y de su trabajo.Ø Patricios y Plebeyos: Los primeros ciudadanos de pleno derecho fueron los patricios, que en tiempos de la monarquía, se atribuyeron el privilegio exclusivo de intervenir en las tareas del gobierno. A medida que Roma fue creciendo, los ciudadanos no vinculados directamente a la nobleza – los Plebeyos – empezaron a exigir la igualdad política y, por consiguiente, la participación en la administración de la ciudad.La Familia y la vida doméstica: la familia constituía en Roma la unidad fundamental sobre la que se basaba toda la organización social. Se trataba de una familia de tipo patriarcal en la que el Pater familias, ejercía su autoridad sobre todos los miembros, que no eran sólo la esposa y los hijos, sino también las esposas de éstos y los esclavos. La pertenencia a una familia, era lo que determinaba los derechos civiles de cada ciudadano y condicionaba su carrera política. La familia se hallaba unida por los vínculos de la religión familiar, basada en el culto a los muertos, constituía un elemento de cohesión fundamental para la vida de la familia y la sociedad Romana. Todas las casas poseían su lugar sagrado en que se rendía culto a los antepasados; el jefe de la familia ejercía las funciones sacerdotales. En el hogar se veneraba especialmente a los Lares, dioses protectores de las casas – a los que se rendía culto con ofrendas, sacrificios y oraciones - y a los Penates, que protegían las provisiones de la familia.Organización Política de la RepúblicaØ El Senado: Era una corporación política integrada originalmente por los jefes de familia distinguidas pater, a quienes se unieron más tarde representantes de los plebeyos, con el nombre de concripti. Era condición necesaria para ser senador, el haber desempeñado algún cargo en la magistratura y tener, por lo menos, treinta años. Las reuniones del senado, se hacían a puerta abierta, el pueblo podía seguir desde fuera su desarrollo. Eran tareas de incumbencia del senado: la determinación de los actos de culto; La administración financiera; la inspección de los magistrados; las relaciones internacionales; el adoptar las disposiciones necesarias en caso de guerra y administrar las provincias. La misión fundamental del Senado consistía en mantener una política uniforme y estable frente a un gobierno que cambiaba todos los años.Ø Las Magistraturas: Las tareas administrativas de la república corrían a cargo de un cuerpo de funcionarios que integraban la magistratura. Se trataba de cargos honoríficos, es decir, no remunerados, por lo que tenían acceso a ellos los miembros de las clases más pudientes, que iniciaban por el escalafón inferior su carrera política. La duración del cargo estaba limitada a un año, cada cargo estaba ocupado por dos funcionarios con igual poder (colegialidad), que ejercían funciones de mutuo control. Las magistraturas eran las siguientes: Cónsules, Pretores, Censores, Ediles Curules, Cuestores.Ø Los Comicios o Asambleas Populares: En un comienzo estuvieron sólo formadas por Patricios. Votaban las leyes y elegían a los cónsules y a los demás magistrados. Existían los comicios por curia, compuestos solamente por patricios, y los comicios por centuria, en los que participaban tanto patricios como plebeyos, pero con predominio de los primeros. Esta condición de desigualdad de derechos en la que los romanos mantuvieron por largos años a los plebeyos, será motivo de grandes conflictos.La Lucha por la Igualdad de DerechosLos plebeyos cansados de la guerra, (integraban el ejército) y perder sus tierras y ocupaciones, lo que los arruina cada vez más. Sumado a ello, estaba el hecho de carecer de derechos, y sin embargo, tenían obligaciones militares, todo esto los llevaría a una lucha por conseguir la igualdad de derechos. Por lo que deciden, negarse a continuar realizando servicios a los privilegiados, abandonando el trabajo de la tierra y afirmando que organizarían una nueva ciudad. Los romanos no pudieron aceptar esta separación y tuvieron que hacer concesiones, deciden que la plebe tendría la facultad de elegir a dos representantes llamados Tribunos, que se encargarían de defender los derechos de la clase baja; además los plebeyos que habían quedado como esclavos a raíz de las deudas, lograrían la libertad. Más tarde la plebe consiguieron la redacción de leyes comunes: La Ley de las XII tablas. Ella marcó el comienzo de la igualdad civil, que se vio coronada con la ley que autorizó el matrimonio entre patricios y plebeyos. En lo político, obtuvieron derechos para ocupar cargos en el gobierno; pero los patricios crearon nuevas magistraturas, a las cuáles solo ellos tenían acceso. Para el siglo IV a.C., la plebe logra la ansiada igualdad, al ser a lo menos un cónsul plebeyo, la decisión de la plebe o plebiscitos era acatada por todos los romanos, y pudieron ocupar variados cargos y la posibilidad de incorporarse al senado, que le otorgó el acceso al consulado.Provincias y ciudadesLas tierras que roma iba anexando tenían una situación jurídica diferente, primero se establecía una Colonia, la que protegía militarmente la nueva conquista y dirigía su vida política y económica. Las colonias recibían una constitución idéntica a la de la metrópoli. Las ciudades federadas estaban formadas por pueblos libres que habían firmado un pacto con Roma, conservaban sus derechos, pero contribuían con tropas al ejército Romano, con el paso de los años, estas ciudades serían romanas con plenos derechos de ciudadanía. En cambio los países conquistados, recibían el nombre de Provincias, debían mantener un ejército permanente, la administración corría a cargo del Propretor, en las pacíficas un Procónsul. La administración de las provincias se prestaba para abusos, impuestos altos, actos arbitrarios de justicia; aunque Roma respetaba la religión, las leyes y costumbres de los vencidos, pero que su superioridad cultural terminaba en un proceso de Romanización de los pueblos conquistados.Cronológica de la República509 a. C. 244 A.U.C. Exilio de Tarquinio el Soberbio. Fundación de la República Romana.508 a. C. 245 A.U.C. Lars Porsena ataca Roma. Defensa del puente por Horacio.496 a. C. 257 A.U.C. Batalla del Lago Regilo.494 a. C. 259 A.U.C. Los plebeyos se separan de Roma. Creación del tribunado.491 a. C. 262 A.U.C. Coriolano conduce un ejército contra Roma.474 a. C. 279 A.U.C. Los griegos derrotan a los etruscos en Cumas.458 a. C. 295 A.U.C. Dictadura de Cincinato.450 a. C. 303 A.U.C. Elaboración de las Doce Tablas.445 a. C. 308 A.U.C. Admisión del matrimonio entre patricios y plebeyos.421 a. C. 323 A.U.C. Acceso de los plebeyos a la cuestura.396 a. C. 357 A.U.C. Camilo toma Veyes después de diez años de asedio.391 a. C. 362 A.U.C. Exilio de Camilo.390 a. C. 363 A.U.C. Los galos derrotan a los romanos en el río Allia y toman Roma. Manlio salva el Capitolio.384 a. C. 369 A.U.C. Ejecución de Manlio.367 a. C. 386 A.U.C. Las leyes Licio-Sextianas abren el consulado a los plebeyos.365 a. C. 388 A.U.C. Muerte de Camilo.354 a. C. 399 A.U.C. Se crea la Liga Latina bajo la dominación romana.351 a. C. 402 A.U.C. Se abre la censura a los plebeyos.343 a. C. 410 A.U.C. Primera Guerra Samnita.340 a. C. 413 A.U.C. Segunda Guerra Latina.338 a. C. 415 A.U.C. Filipo II de Macedonia impone su dominación a los griegos.334 a. C. 419 A.U.C. Los galos hacen la paz con Roma. Alejandro Magno invade Persia.332 a. C. 421 A.U.C. Alejandro de Epiro acude en ayuda de Tarento.326 a. C. 427 A.U.C. Muerte de Alejandro de Epiro. Comienza la Segunda Guerra Samnita.323 a. C. 430 A.U.C. Muerte de Alejandro Magno.321 a. C. 432 A.U.C. Los samnitas derrotan a los romanos en las Horcas Caudinas.318 a. C. 435 A.U.C. Nacimiento de Pirro.312 a. C. 441 A.U.C. Construcción de la Vía Apia.310 a. C. 443 A.U.C. Agatocles de Siracusa invade África.308 a. C. 445 A.U.C. Fabio Máximo derrota a los etruscos.304 a. C. 449 A.U.C. Fin de la Segunda Guerra Samnita.298 a. C. 455 A.U.C. Comienza la Tercera Guerra Samnita.295 a. C. 458 A.U.C. Fabio Máximo derrota a los galos en Sentino.290 a. C. 463 A.U.C. Fin de la Tercera Guerra Samnita.289 a. C. 464 A.U.C. Muerte de Agatocles.281 a. C. 472 A.U.C. Tarento llama a Pirro en su ayuda contra Roma.280 a. C. 473 A.U.C. Pirro derrota a los romanos en Heraclea.279 a. C. 474 A.U.C. Pirro derrota a los romanos en Ausculum.275 a. C. 478 A.U.C. Los romanos derrotan a Pirro en Benevento.272 a. C. 481 A.U.C. Roma toma Tarento. Muerte de Pirro en Grecia.270 a. C. 483 A.U.C. Roma completa la conquista de la Magna Grecia. Hierón II ocupa el trono de Siracusa.269 a. C. 484 A.U.C. Cuarta Guerra Samnita.264 a. C. 489 A.U.C. Comienza la Primera Guerra Púnica.263 a. C. 490 A.U.C. Roma invade Sicilia.260 a. C. 493 A.U.C. Roma logra una victoria naval sobre Cartago.256 a. C. 497 A.U.C. Los romanos invaden África comandados por Régulo.255 a. C. 498 A.U.C. Regulo es derrotado y capturado.248 a. C. 505 A.U.C. Amílcar Barca toma el mando del ejército cartaginés.247 a. C. 506 A.U.C. Nacimiento de Aníbal.241 a. C. 512 A.U.C. Fin de la Primera Guerra Púnica Sicilia se con vierte en provincia romana.236 a. C. 517 A.U.C. Amílcar Barca establece el poder cartaginés en la península ibérica.234 a. C. 519 A.U.C. Nacimiento de Catón el Viejo.231 a. C. 522 A.U.C. Cerdeña y Córcega se convierten en provincia romana.229 a. C. 524 A.U.C. Guerra Hinca.228 a. C. 525 A.U.C. Muerte de Amílcar Barca.223 a. C. 530 A.U.C. Antíoco III sube al trono seléucida.222 a. C. 531 A.U.C. Flaminio derrota a los galos Roma domina toda Italia hasta los Alpes.221 a. C. 532 A.U.C. Aníbal toma el mando en la península ibérica. Filipo V sube al trono de Macedonia.220 a. C. 533 A.U.C. Flaminio construye la Vía Flaminia.219 a. C. 534 A.U.C. Comienza la Segunda Guerra Púnica. Roma se anexa Corcira.218 a. C. 535 A.U.C. Aníbal atraviesa los Alpes y derrota a los romanos en Trebia.217 a. C. 536 A.U.C. Aníbal derrota a los romanos en el Lago Trasimeno.216 a. C. 537 A.U.C. Aníbal derrota a los romanos en Cannas.215 a. C. 538 A.U.C. Comienza la Primera Guerra Macedónica.212 a. C. 541 A.U.C. Marcelo conquista Siracusa, donde muere Arquímedes.211 a. C. 542 A.U.C. Aníbal aparece ante las puertas de Roma.210 a. C. 543 A.U.C. Escipión el Viejo asume el mando en la península ibérica.209 a. C. 544 A.U.C. Publio Cornelio Escipión toma Cartago-Nova (Quart-Hadast).207 a. C. 546 A.U.C. Los romanos derrotan a Asdrúbal en el Lago Metauro.206 a. C. 547 A.U.C. Escipión derrota a los cartagineses en Hipa, en Hispania.205 a. C. 548 A.U.C. Fin de la Primera Guerra Macedónica.202 a. C. 551 A.U.C. Escipión derrota a Aníbal en Zama, África.201 a. C. 552 A.U.C. Fin de la Segunda Guerra Púnica.200 a. C. 553 A.U.C. Inicio de la Segunda Guerra Macedónica.197 a. C. 556 A.U.C. Flaminio derrota a los macedonios en Cinoscéfalos. La península ibérica es organizada en provincias romanas.196 a. C. 557 A.U.C. Fin de la Segunda Guerra Macedónica. «Liberación» de Grecia. Aníbal huye a Asia.192 a. C. 561 A.U.C. Se da comienzo a la Guerra Siria (con Antíoco).191 a. C. 562 A.U.C. Los romanos derrotan a Antíoco en las Termopilas.190 a. C. 563 A.U.C. Los romanos derrotan a Antíoco en Magnesia. Primera aparición de los romanos en Asia.189 a. C. 564 A.U.C. Fin de la Guerra Romano-Siria.187 a. C. 566 A.U.C. Muerte de Antíoco III el Grande.184 a. C. 569 A.U.C. Catón el Viejo es elegido censor.183 a. C. 570 A.U.C. Muerte de Aníbal y de Escipión el Viejo.179 a. C. 574 A.U.C. Muerte de Filipo V.172 a. C. 581 A.U.C. Comienza la Tercera Guerra Macedónica.168 a. C. 585 A.U.C. Los romanos derrotan a los macedonios en Pidna y dan fin a la Tercera Guerra.167 a. C. 586 A.U.C. Los ciudadanos romanos quedan libres de impuestos directos.163 a. C. 590 A.U.C. Nacimiento de Tiberio Graco.157 a. C. 596 A.U.C. Nacimiento de Cayo Mario.155 a. C. 598 A.U.C. Nacimiento de Mano.153 a. C. 600 A.U.C. Nacimiento de Cayo Graco.151 a. C. 602 A.U.C. Escipión el Joven pacifica Hispania. Polibio y otros rehenes griegos son puestos en libertad.149 a. C. 604 A.U.C. Comienza la Tercera Guerra Cartaginesa.148 a. C. 605 A.U.C. Cuarta Guerra Macedónica.146 a. C. 607 A.U.C. Destrucción de Cartago Corinto es saqueada Macedonia es convertida en provincia romana.138 a. C. 615 A.U.C. Nacimiento de Sila.135 a. C. 618 A.U.C. Primera Guerra Servil (en Sicilia).133 a. C. 620 A.U.C. Escipión derrota a tribus hispánicas en Numancia. Pérgamo es anexado y convertido enprovincia romana. Tiberio Graco es elegido tribuno.132 a. C. 621 A.U.C. Asesinato de Tiberio Graco.129 a. C. 624 A.U.C. Muerte de Escipión el Joven.125 a. C. 628 A.U.C. Los romanos conquistan la Galia Meridional.123 a. C. 630 A.U.C. Cayo Graco llega al tribunado.121 a. C. 632 A.U.C. Asesinato de Cayo Graco. La Galia Meridional es organizada como provincia romana. Mitrídates VI se convierte en rey del Ponto.115 a. C. 638 A.U.C. Nacimiento de Craso.113 a. C. 640 A.U.C. Los cimbrios invaden la Galia.111 a. C. 642 A.U.C. Comienza la Guerra de Yugurta.107 a. C. 646 A.U.C. Mano es elegido cónsul por primera vez.106 a. C. 647 A.U.C. Nacimiento de Pompeyo y de Cicerón.105 a. C. 648 A.U.C. Mario derrota a Yugurta.104 a. C. 649 A.U.C. Muerte de Yugurta.103 a. C. 650 A.U.C. Segunda Guerra Servil (en Sicilia). Los teutones se unen a los cimbrios.102 a. C. 651 A.U.C. Mario destruye a los teutones.101 a. C. 652 A.U.C. Mario destruye a los cimbrios.100 a. C. 653 A.U.C. Mario se ve obligado a matar al tribuno Saturnino y pierde poder político.Nacimiento de Julio César.95 a. C. 658 A.U.C. Nacimiento de Catón el Joven.91 a. C. 662 A.U.C. Asesinato del tribuno Druso. Comienza la Guerra Social.89 a. C. 664 A.U.C. Sila derrota a los rebeldes italianos.88 a. C. 665 A.U.C. Fin de la Guerra Social. Se inicia la Primera Guerra Mitridática. Estalla la Primera Guerra Civil cuando Sila obliga a Mario a abandonar la ciudad.86 a. C. 667 A.U.C. Sila saquea Atenas. Mario toma el poder en Roma, pero luego muere.85 a. C. 668 A.U.C. Nacimiento de Bruto.84 a. C. 669 A.U.C. Fin de la Primera Guerra de Mitrídates.83 a. C. 670 A.U.C. Nacimiento de Marco Antonio.82 a. C. 671 A.U.C. Sila derrota al ejército adepto a Mario en Puerta Colina.81 a. C. 672 A.U.C. Sila se convierte en dictador de Roma. Segunda Guerra Mitridática.79 a. C. 674 A.U.C. Sila renuncia a la dictadura.78 a. C. 675 A.U.C. Muerte de Sila.76 a. C. 677 A.U.C. César es capturado por los piratas.74 a. C. 679 A.U.C. Bitinia y Cirene se convierten en provincias romanas. Tercera Guerra Mitridática.Yerres es nombrado gobernador de Sicilia.73 a. C. 680 A.U.C. Lúculo derrota a Mitrídates. Espartaco dirige la Tercera Guerra Servil contra Roma.72 a. C. 681 A.U.C. Pompeyo derrota a fuerzas partidarias de Mario en Hispania.71 a. C. 682 A.U.C. Craso derrota al ejército de los esclavos. Muerte de Espartaco.70 a. C. 683 A.U.C. Cicerón acusa a Yerres.69 a. C. 684 A.U.C. Lúculo derrota a Tigranes de Armenia. Nacimiento de Cleopatra.67 a. C. 686 A.U.C. Creta se convierte en provincia romana. Pompeyo limpia de piratas el Mediterráneo.66 a. C. 687 A.U.C. Lúculo es llamado a Roma y reemplazado por Pompeyo.64 a. C. 689 A.U.C. Pompeyo va al Este. El Ponto, Cilicia, Siria y Judea se convierten en provincias romanas.Conspiración de Catilina.63 a. C. 690 A.U.C. Cicerón es elegido cónsul y ataca a Catilina. Muerte de Mitrídates. Nacimiento de Octavio.62 a. C. 691 A.U.C. Muerte de Catilina.61 a. C. 692 A.U.C. Pompeyo retorna a Roma.60 a. C. 693 A.U.C. Creación del Primer Triunvirato.58 a. C. 695 A.U.C. Clodio llega al tribunado. Exilio de Cicerón. César da comienzo a la Guerra de las Galias.55 a. C. 698 A.U.C. César invade Germania y Britania.53 a. C. 700 A.U.C. Craso muere en la batalla de Carras contra los partos.52 a. C. 701 A.U.C. Muerte de Clodio. Pompeyo nombrado único cónsul.51 a. C. 702 A.U.C. César completa la conquista de la Galia. Pompeyo se vuelve contra él.49 a. C. 704 A.U.C. César cruza el Rubicón. Comienza la Segunda Guerra Civil.48 a. C. 705 A.U.C. César derrota a Pompeyo en Farsalia. Pompeyo es asesinado en Egipto. César conoce a Cleopatra.47 a. C. 706 A.U.C. César derrota a Farnaces del Ponto en Zela.46 a. C. 707 A.U.C. César retorna a Roma con el poder supremo. Derrota al ejército pompeyano de África en Tapso. Suicidio de Catón el Joven.45 a. C. 708 A.U.C. César derrota al ejército pompeyano de Hispania en Munda. Reforma el calendario.44 a. C. 709 A.U.C. Asesinato de César por Bruto, Casio y otros.43 a. C. 710 A.U.C. Comienza la Tercera Guerra Civil. Se forma el Segundo Triunvirato. Asesinato de Cicerón.42 a. C. 711 A.U.C. Octavio y Marco Antonio derrotan a Bruto y Casio en Filipos. Suicidio de Bruto y Casio.41 a. C. 712 A.U.C. Antonio conoce a Cleopatra.38 a. C. 715 A.U.C. Ventidio derrota a los partos.32 a. C. 721 A.U.C. Cuarta Guerra Civil.31 a. C. 722 A.U.C. Octavio derrota a Marco Antonio y Cleopatra en Accio.30 a. C. 723 A.U.C. Suicidio de Marco Antonio y Cleopatra.29 a. C. 724 A.U.C. Octavio domina solo todo el orbe romano. Fin de la República Romana.27 a. C. 726 A.U.C. Octavio recibe el nombre de Augusto Príncipe.Imperio romanoEl imperio romano fue una etapa de la civilización romana en la Antigüedad clásica, posterior a la República romana y caracterizada por una forma de gobierno autocrática. El nacimiento del Imperio viene precedido por la expansión de su capital, Roma, que extendió su control en torno al Mar Mediterráneo. Bajo la etapa imperial los dominios de Roma siguieron aumentando hasta llegar a su máxima extensión durante el reinado de Trajano, momento en que abarcaba desde el Océano Atlántico al oeste hasta las orillas del Mar Caspio, el Mar Rojo y el Golfo Pérsico al este, y desde el desierto del Sahara al sur hasta las tierras boscosas a orillas de los ríos Rin y Danubio y la frontera con Caledonia al norte. Su superficie máxima estimada sería de unos 6,5 millones de km².El término es la traducción de la expresión latina Imperium Romanum, que significa literalmente "El Dominio de Roma". Polibio fue uno de los primeros hombres en documentar la expansión de Roma aún como República. Durante los casi tres siglos anteriores al gobierno del primer emperador, César Augusto, Roma había adquirido mediante numerosos conflictos bélicos grandes extensiones de territorio que fueron divididos en provincias gobernadas directamente por propretores y proconsules, elegidos anualmente por sorteo, entre los senadores que habían sido pretores o cónsules el año anterior.Durante la etapa republicana de Roma su principal competidora fue la ciudad púnica de Cartago cuya expansión por la cuenca sur y oeste del Mediterráneo occidental rivalizaba con la de Roma y que tras las tres Guerras Púnicas se convirtió en la primera gran víctima de la República. Las Guerras Púnicas llevaron a Roma a salir de sus fronteras naturales en la península Itálica y a adquirir poco a poco nuevos dominios que debía administrar, como Sicilia, Cerdeña, Córcega, Hispania, Iliria, etc.Los dominios de Roma se hicieron tan extensos que pronto fueron difícilmente gobernables por un Senado incapaz de moverse de la capital ni de tomar decisiones con rapidez. Asimismo, un ejército creciente reveló la importancia que tenía poseer la autoridad sobre las tropas para obtener réditos políticos. Así fue como surgieron personajes ambiciosos cuyo objetivo principal era el poder. Este fue el caso de Julio César, quien no sólo amplió los dominios de Roma conquistando la Galia, sino que desafió la autoridad del Senado romano.El Imperio romano como sistema político surgió tras las guerras civiles que siguieron a la muerte de Julio César, en los momentos finales de la República romana. Tras la guerra civil que le enfrentó a Pompeyo y al Senado, César se había erigido en mandatario absoluto de Roma y se había hecho nombrar Dictator perpetuus (dictador a perpetuidad). Tal osadía no agradó a los miembros más conservadores del Senado romano, que conspiraron contra él y lo asesinaron durante los Idus de marzo dentro del propio Senado, lo que suponía el restablecimiento de la República, cuyo retorno, sin embargo, sería efímero. El precedente no pasó desapercibido para el joven hijo adoptivo de César, Octavio, quien se convirtió años más tarde en el primer emperador de Roma, tras derrotar en el campo de batalla, primero a los asesinos de César, y más tarde a su antiguo aliado, Marco Antonio, unido a la Reina Cleopatra de Egipto en una ambiciosa alianza para conquistar Roma.A su regreso triunfal de Egipto, convertido desde ese momento en provincia romana, la implantación del sistema político imperial sobre los dominios de Roma deviene imparable, aún manteniendo las formas republicanas. Augusto aseguró el poder imperial con importantes reformas y una unidad política y cultural (civilización grecorromana) centrada en los países mediterráneos, que mantendrían su vigencia hasta la llegada de Diocleciano, quien trató de salvar un imperio que caía hacia el abismo. Fue éste último quien, por primera vez, dividió el imperio para facilitar su gestión. El imperio se volvió a unir y a separar en diversas ocasiones siguiendo el ritmo de guerras civiles, usurpadores y repartos entre herederos al trono hasta que, a la muerte de Teodosio I el Grande en el año 395, quedó definitivamente dividido.Finalmente en 476 el hérulo Odoacro depuso al último emperador de Occidente, Rómulo Augústulo. El Senado envió las insignias a Constantinopla, la capital de Oriente, formalizándose así la capitulación del imperio de Occidente. El Imperio oriental proseguiría varios siglos más bajo el nombre de Imperio bizantino, hasta que en 1453 Constantinopla cayó bajo el poder otomano.El legado de Roma fue inmenso, tanto es así que varios fueron los intentos de restauración del imperio, al menos en su denominación. Destaca el intento de Justiniano I, por medio de sus generales Narsés y Belisario, el de Carlomagno así como el del propio Sacro Imperio Romano Germánico, pero ninguno llegó jamás a reunificar todos los territorios del Mediterráneo como una vez lograra la Roma de tiempos clásicos.Con el colapso del Imperio romano de Occidente finaliza oficialmente la Edad Antigua dando inicio la Edad Media.
Este fue un cuento que siempre me gusto espero que os guste.saludos gente.La autopista del surAl principio la muchacha del Dauphine había insistido en llevar la cuenta del tiempo, aunque al ingeniero del Peugeot 404 le daba ya lo mismo. Cualquiera podía mirar su reloj pero era como si ese tiempo atado a la muñeca derecha o el bip bip de la radio midieran otra cosa, fuera el tiempo de los que no han hecho la estupidez de querer regresar a París por la autopista del sur un domingo de tarde y, apenas salidos de Fontainbleau, han tenido que ponerse al paso, detenerse, seis filas a cada lado (ya se sabe que los domingos la autopista está íntegramente reservada a los que regresan a la capital), poner en marcha el motor, avanzar tres metros, detenerse, charlar con las dos monjas del 2HP a la derecha, con la muchacha del Dauphine a la izquierda, mirar por retrovisor al hombre pálido que conduce un Caravelle, envidiar irónicamente la felicidad avícola del matrimonio del Peugeot 203 (detrás del Dauphine de la muchacha) que juega con su niñita y hace bromas y come queso, o sufrir de a ratos los desbordes exasperados de los dos jovencitos del Simca que precede al Peugeot 404, y hasta bajarse en los altos y explorar sin alejarse mucho (porque nunca se sabe en qué momento los autos de más adelante reanudarán la marcha y habrá que correr para que los de atrás no inicien la guerra de las bocinas y los insultos), y así llegar a la altura de un Taunus delante del Dauphine de la muchacha que mira a cada momento la hora, y cambiar unas frases descorazonadas o burlonas con los hombres que viajan con el niño rubio cuya inmensa diversión en esas precisas circunstancias consiste en hacer correr libremente su autito de juguete sobre los asientos y el reborde posterior del Taunus, o atreverse y avanzar todavía un poco más, puesto que no parece que los autos de adelante vayan a reanudar la marcha, y contemplar con alguna lástima al matrimonio de ancianos en el ID Citroën que parece una gigantesca bañadera violeta donde sobrenadan los dos viejitos, él descansando los antebrazos en el volante con un aire de paciente fatiga, ella mordisqueando una manzana con más aplicación que ganas.A la cuarta vez de encontrarse con todo eso, de hacer todo eso, el ingeniero había decidido no salir más de su coche, a la espera de que la policía disolviese de alguna manera el embotellamiento. El calor de agosto se sumaba a ese tiempo a ras de neumáticos para que la inmovilidad fuese cada vez más enervante. Todo era olor a gasolina, gritos destemplados de los jovencitos del Simca, brillo del sol rebotando en los cristales y en los bordes cromados, y para colmo sensación contradictoria del encierro en plena selva de máquinas pensadas para correr. El 404 del ingeniero ocupa el segundo lugar de la pista de la derecha contando desde la franja divisoria de las dos pistas, con lo cual tenía otros cuatro autos a su derecha y siete a su izquierda, aunque de hecho sólo pudiera ver distintamente los ocho coches que lo rodeaban y sus ocupantes que ya había detallado hasta cansarse. Había charlado con todos, salvo con los muchachos del Simca que caían antipáticos; entre trecho y trecho se había discutido la situación en sus menores detalles, y la impresión general era que hasta Corbeil-Essones se avanzaría al paso o poco menos, pero que entre Corbeil y Juvisy el ritmo iría acelerándose una vez que los helicópteros y los motociclistas lograran quebrar lo peor del embotellamiento. A nadie le cabía duda de que algún accidente muy grave debía haberse producido en la zona, única explicación de una lentitud tan increíble. Y con eso el gobierno, el calor, los impuestos, la vialidad, un tópico tras otro, tres metros, otro lugar común, cinco metros, una frase sentenciosa o una maldición contenida.A las dos monjitas del 2HP les hubiera convenido tanto llegar a Milly-la-Fôret antes de las ocho, pues llevaban una cesta de hortalizas para la cocinera. Al matrimonio del Peugeot 203 le importaba sobre todo no perder los juegos televisados de las nueve y media; la muchacha del Dauphine le había dicho al ingeniero que le daba lo mismo llegar más tarde a París pero que se quejaba por principio, porque le parecía un atropello someter a millares de personas a un régimen de caravana de camellos. En esas últimas horas (debían ser casi las cinco pero el calor los hostigaba insoportablemente) habían avanzado unos cincuenta metros a juicio del ingeniero, aunque uno de los hombres del Taunus que se había acercado a charlar llevando de la mano al niño con su autito, mostró irónicamente la copa de un plátano solitario y la muchacha del Dauphine recordó que ese plátano (si no era un castaño) había estado en la misma línea que su auto durante tanto tiempo que ya ni valía la pena mirar el reloj pulsera para perderse en cálculos inútiles.No atardecía nunca, la vibración del sol sobre la pista y las carrocerías dilataba el vértigo hasta la náusea. Los anteojos negros, los pañuelos con agua de colonia en la cabeza, los recursos improvisados para protegerse, para evitar un reflejo chirriante o las bocanadas de los caños de escape a cada avance, se organizaban y perfeccionaban, eran objeto de comunicación y comentario. El ingeniero bajó otra vez para estirar las piernas, cambió unas palabras con la pareja de aire campesino del Ariane que precedía al 2HP de las monjas. Detrás del 2HP había un Volkswagen con un soldado y una muchacha que parecían recién casados. La tercera fila hacia el exterior dejaba de interesarle porque hubiera tenido que alejarse peligrosamente del 404; veía colores, formas, Mercedes Benz, ID, 4R, Lancia, Skoda, Morris Minor, el catálogo completo. A la izquierda, sobre la pista opuesta, se tendía otra maleza inalcanzable de Renault, Anglia, Peugeot, Porsche, Volvo; era tan monótono que al final, después de charlar con los dos hombres del Taunus y de intentar sin éxito un cambio de impresiones con el solitario conductor del Caravelle, no quedaba nada mejor que volver al 404 y reanudar la misma conversación sobre la hora, las distancias y el cine con la muchacha del Dauphine.A veces llegaba un extranjero, alguien que se deslizaba entre los autos viniendo desde el otro lado de la pista o desde la filas exteriores de la derecha, y que traía alguna noticia probablemente falsa repetida de auto en auto a lo largo de calientes kilómetros. El extranjero saboreaba el éxito de sus novedades, los golpes de las portezuelas cuando los pasajeros se precipitaban para comentar lo sucedido, pero al cabo de un rato se oía alguna bocina o el arranque de un motor, y el extranjero salía corriendo, se lo veía zigzaguear entre los autos para reintegrase al suyo y no quedar expuesto a la justa cólera de los demás. A lo largo de la tarde se había sabido así del choque de un Floride contra un 2HP cerca de Corbeil, tres muertos y un niño herido, el doble choque de un Fiat 1500 contra un furgón Renault que había aplastado un Austin lleno de turistas ingleses, el vuelco de un autocar de Orly colmado de pasajeros procedentes del avión de Copenhague. El ingeniero estaba seguro de que todo o casi todo era falso, aunque algo grave debía haber ocurrido cerca de Corbeil e incluso en las proximidades de París para que la circulación se hubiera paralizado hasta ese punto. Los campesinos del Ariane, que tenían una granja del lado de Montereau y conocían bien la región, contaban con otro domingo en que el tránsito había estado detenido durante cinco horas, pero ese tiempo empezaba a parecer casi nimio ahora que el sol, acostándose hacia la izquierda de la ruta, volcaba en cada auto una última avalancha de jalea anaranjada que hacía hervir los metales y ofuscaba la vista, sin que jamás una copa de árbol desapareciera del todo a la espalda, sin que otra sombra apenas entrevista a la distancia se acercara como para poder sentir de verdad que la columna se estaba moviendo aunque fuera apenas, aunque hubiera que detenerse y arrancar y bruscamente clavar el freno y no salir nunca de la primera velocidad, del desencanto insultante de pasar una vez más de la primera al punto muerto, freno de pie, freno de mano, stop, y así otra vez y otra vez y otra.En algún momento, harto de inacción, el ingeniero se había decidido a aprovechar un alto especialmente interminable para recorrer las filas de la izquierda, y dejando a su espalda el Dauphine había encontrado un DKW, otro 2HP, un Fiat 600, y se había detenido junto a un De Soto para cambiar impresiones con el azorado turista de Washington que no entendía casi el francés pero que tenía que estar a las ocho en la Place de l’Opéra sin falta you understand, my wife will be awfully anxious, damn it, y se hablaba un poco de todo cuando un hombre con aire de viajante de comercio salió del DKW para contarles que alguien había llegado un rato antes con la noticia de que un Piper Club se había estrellado en plena autopista, varios muertos. Al americano el Piper Club lo tenía profundamente sin cuidado, y también al ingeniero que oyó un coro de bocinas y se apresuró a regresar al 404, transmitiendo de paso las novedades a los dos hombres del Taunus y al matrimonio del 203. Reservó una explicación más detallada para la muchacha del Dauphine mientras los coches avanzaban lentamente unos pocos metros (ahora el Dauphine estaba ligeramente retrasado con relación al 404, y más tarde sería al revés, pero de hecho las doce filas se movían prácticamente en bloque, como si un gendarme invisible en el fondo de la autopista ordenara el avance simultáneo sin que nadie pudiese obtener ventajas). Piper Club, señorita, es un pequeño avión de paseo. Ah. Y la mala idea de estrellarse en plena autopista un domingo de tarde. Esas cosas. Si por lo menos hiciera menos calor en los condenados autos, si esos árboles de la derecha quedaran por fin a la espalda, si la última cifra del cuentakilómetros acabara de caer en su agujerito negro en vez de seguir suspendida por la cola, interminablemente.En algún momento (suavemente empezaba a anochecer, el horizonte de techos de automóviles se teñía de lila) una gran mariposa blanca se posó en el parabrisas del Dauphine, y la muchacha y el ingeniero admiraron sus alas en la breve y perfecta suspensión de su reposo; la vieron alejarse con una exasperada nostalgia, sobrevolar el Taunus, el ID violeta de los ancianos, ir hacia el Fiat 600 ya invisible desde el 404, regresar hacia el Simca donde una mano cazadora trató inútilmente de atraparla, aletear amablemente sobre el Ariane de los campesinos que parecían estar comiendo alguna cosa, y perderse después hacia la derecha. Al anochecer la columna hizo un primer avance importante, de casi cuarenta metros; cuando el ingeniero miró distraídamente el cuentakilómetros, la mitad del 6 había desaparecido y un asomo del 7 empezaba a descolgarse de lo alto. Casi todo el mundo escuchaba sus radios, los del Simca la habían puesto a todo trapo y coreaban un twist con sacudidas que hacían vibrar la carrocería; las monjas pasaban las cuentas de sus rosarios, el niño del Taunus se había dormido con la cara pegada a un cristal, sin soltar el auto de juguete. En algún momento (ya era noche cerrada) llegaron extranjeros con más noticias, tan contradictorias como las otras ya olvidadas, No había sido un Piper Club sino un planeador piloteado por la hija de un general. Era exacto que un furgón Renault había aplastado un Austin, pero no en Juvisy sino casi en las puertas de París; uno de los extranjeros explicó al matrimonio del 203 que el macadam de la autopista había cedido a la altura de Igny y que cinco autos habían volcado al meter las ruedas delanteras en la grieta. La idea de una catástrofe natural se propagó hasta el ingeniero, que se encogió de hombros sin hacer comentarios. Más tarde, pensando en esas primeras horas de oscuridad en que habían respirado un poco más libremente, recordó que en algún momento había sacado el brazo por la ventanilla para tamborilear en la carrocería del Dauphine y despertar a la muchacha que se había dormido reclinada sobre el volante, sin preocuparse de un nuevo avance. Quizá ya era medianoche cuando una de las monjas le ofreció tímidamente un sándwich de jamón, suponiendo que tendría hambre. El ingeniero lo aceptó por cortesía (en realidad sentía náuseas) y pidió permiso para dividirlo con la muchacha del Dauphine, que aceptó y comió golosamente el sándwich y la tableta de chocolate que le había pasado el viajante del DKW, su vecino de la izquierda. Mucha gente había salido de los autos recalentados, porque otra vez llevaban horas sin avanzar; se empezaba a sentir sed, ya agotadas las botellas de limonada, la coca-cola y hasta los vinos de a bordo. La primera en quejarse fue la niña del 203, y el soldado y el ingeniero abandonaron los autos junto con el padre de la niña para buscar agua. Delante del Simca, donde la radio parecía suficiente alimento, el ingeniero encontró un Beaulieu ocupado por una mujer madura de ojos inquietos. No, no tenía agua pero podía darle unos caramelos para la niña. El matrimonio del ID se consultó un momento antes de que la anciana metiera las manos en un bolso y sacara una pequeña lata de jugo de frutas. El ingeniero agradeció y quiso saber si tenían hambre y si podía serles útil; el viejo movió negativamente la cabeza, pero la mujer pareció asentir sin palabras. Más tarde la muchacha del Dauphine y el ingeniero exploraron juntos las filas de la izquierda, sin alejarse demasiado; volvieron con algunos bizcochos y los llevaron a la anciana del ID, con el tiempo justo para regresar corriendo a sus autos bajo una lluvia de bocinas.Aparte de esas mínimas salidas, era tan poco lo que podía hacerse que las horas acababan por superponerse, por ser siempre la misma en el recuerdo; en algún momento el ingeniero pensó en tachar ese día en su agenda y contuvo una risotada, pero más adelante, cuando empezaron los cálculos contradictorios de las monjas, los hombres del Taunus y la muchacha del Dauphine, se vio que hubiera convenido llevar mejor la cuenta. Las diarios locales habían suspendido las emisiones, y sólo el viajante del DKW tenía un aparato de ondas cortas que se empeñaba en transmitir noticias bursátiles.. Hacia las tres de la madrugada pareció llegarse a un acuerdo tácito para descansar, y hasta el amanecer la columna no se movió. Los muchachos del Simca sacaron unas camas neumáticas y se tendieron al lado del auto; el ingeniero bajó el respaldo de los asientos delanteros del 404 y ofreció las cuchetas a las monjas, que rehusaron; antes de acostarse un rato, el ingeniero pensó en la muchacha del Dauphine, muy quieta contra el volante, y como sin darle importancia le propuso que cambiaran de autos hasta el amanecer; ella se negó, alegando que podía dormir muy bien de cualquier manera. Durante un rato se oyó llorar al niño del Taunus, acostado en el asiento trasero donde debía tener demasiado calor. Las monjas rezaban todavía cuando el ingeniero se dejó caer en la cucheta y se fue quedando dormido, pero su sueño seguía demasiado cerca de la vigilia y acabó por despertarse sudoroso e inquieto, sin comprender en un primer momento dónde estaba; enderezándose, empezó a percibir los confusos movimientos del exterior, un deslizarse de sombras entre los autos, y vio un bulto que se alejaba hacia el borde de la autopista; adivinó las razones, y más tarde también él salió del auto sin hacer ruido y fue a aliviarse al borde de la ruta; no había setos ni árboles, solamente el campo negro y sin estrellas, algo que parecía un muro abstracto limitando la cinta blanca del macadam con su río inmóvil de vehículos, Casi tropezó con el campesino del Ariane, que balbuceó una frase ininteligible; al olor de la gasolina, persistente en la autopista recalentada, se sumaba ahora la presencia más ácida del hombre, y el ingeniero volvió lo antes posible a su auto. La chica del Dauphine dormía apoyada sobre el volante, un mechón de pelo contra los ojos; antes de subir al 404, el ingeniero se divirtió explorando en la sombra su perfil, adivinando la curva de los labios que soplaban suavemente. Del otro lado, el hombre del DKW miraba también dormir a la muchacha, fumando en silencio.Por la mañana se avanzó muy poco pero lo bastante como para darles la esperanza de que esa tarde se abriría la ruta hacia París. A las nueve llegó un extranjero con buenas noticias: habían rellenado las grietas y pronto se podría circular normalmente. Los muchachos del Simca encendieron la radio y uno de ellos trepó al techo del auto y gritó y cantó. El ingeniero se dijo que la noticia era tan dudosa como las de la víspera, y que el extranjero había aprovechado la alegría del grupo para pedir y obtener una naranja que le dio el matrimonio del Ariane. Más tarde llegó otro extranjero con la misma treta, pero nadie quiso darle nada. El calor empezaba a subir y la gente prefería quedarse en los autos a la espera de que se concretaran las buenas noticias. A mediodía la niña del 203 empezó a llorar otra vez, y la muchacha del Dauphine fue a jugar con ella y se hizo amiga del matrimonio. Los del 203 no tenían suerte; a su derecha estaba el hombre silencioso del Caravelle, ajeno a todo lo que ocurría en torno, y a su izquierda tenían que aguantar la verbosa indignación del conductor de un Floride, para quien el embotellamiento era una afrenta exclusivamente personal. Cuando la niña volvió a quejarse de sed, al ingeniero se le ocurrió ir a hablar con los campesinos del Ariane, seguro de que en ese auto había cantidad de provisiones. Para su sorpresa los campesinos se mostraron muy amables; comprendían que en una situación semejante era necesario ayudarse, y pensaban que si alguien se encargaba de dirigir el grupo (la mujer hacía un gesto circular con la mano, abarcando la docena de autos que los rodeaba) no se pasarían apreturas hasta llegar a Paría. Al ingeniero lo molestaba la idea de erigirse en organizador, y prefirió llamar a los hombres del Taunus para conferenciar con ellos y con el matrimonio del Ariane. Un rato después consultaron sucesivamente a todos los del grupo. El joven soldado del Volkswagen estuvo inmediatamente de acuerdo, y el matrimonio del 203 ofreció las pocas provisiones que les quedaban (la muchacha del Dauphine había conseguido un vaso de granadina con agua para la niña, que reía y jugaba). Uno de los hombres del Taunus, que había ido a consultar a los muchachos del Simca, obtuvo un asentimiento burlón; el hombre pálido del Caravelle se encogió de hombros y dijo que le daba lo mismo, que hicieran lo que les pareciese mejor. Los ancianos del ID y la señora del Beaulieu se mostraron visiblemente contentos, como si se sintieran más protegidos. Los pilotos del Floride y del DKW no hicieron observaciones, y el americano del De Soto los miró asombrado y dijo algo sobre la voluntad de Dios. Al ingeniero le resultó fácil proponer que uno de los ocupantes del Taunus, en que tenía una confianza instintiva, se encargará de coordinar las actividades. A nadie le faltaría de comer por el momento, pero era necesario conseguir agua; el jefe, al que los muchachos del Simca llamaban Taunus a secas para divertirse, pidió al ingeniero, al soldado y a uno de los muchachos que exploraran la zona circundante de la autopista y ofrecieran alimentos a cambio de bebidas. Taunus, que evidentemente sabía mandar, había calculado que deberían cubrirse las necesidades de un día y medio como máximo, poniéndose en la posición menos optimista. En el 2HP de las monjas y en el Ariane de los campesinos había provisiones suficientes para ese tiempo, y si los exploradores volvían con agua el problema quedaría resuelto. Pero solamente el soldado regresó con una cantimplora llena, cuyo dueño exigía en cambio comida para dos personas. El ingeniero no encontró a nadie que pudiera ofrecer agua, pero el viaje le sirvió para advertir que más allá de su grupo se estaban constituyendo otras células con problemas semejantes; en un momento dado el ocupante de un Alfa Romeo se negó a hablar con él del asunto, y le dijo que se dirigiera al representante de su grupo, cinco autos atrás en la misma fila. Más tarde vieron volver al muchacho del Simca que no había podido conseguir agua, pero Taunus calculó que ya tenían bastante para los dos niños, la anciana del ID y el resto de las mujeres. El ingeniero le estaba contando a la muchacha del Dauphine su circuito por la periferia (era la una de la tarde, y el sol los acorralaba en los autos) cuando ella lo interrumpió con un gesto y le señaló el Simca. En dos saltos el ingeniero llegó hasta el auto y sujetó por el codo a uno de los muchachos, que se repantigaba en su asiento para beber a grandes tragos de la cantimplora que había traído escondida en la chaqueta. A su gesto iracundo, el ingeniero respondió aumentando la presión en el brazo; el otro muchacho bajó del auto y se tiró sobre el ingeniero, que dio dos pasos atrás y lo esperó casi con lástima. El soldado ya venía corriendo, y los gritos de las monjas alertaron a Taunus y a su compañero; Taunus escuchó lo sucedido, se acercó al muchacho de la botella y le dio un par de bofetadas. El muchacho gritó y protestó, lloriqueando, mientras el otro rezongaba sin atreverse a intervenir. El ingeniero le quitó la botella y se la alcanzó a Taunus. Empezaban a sonar bocinas y cada cual regresó a su auto, por lo demás inútilmente puesto que la columna avanzó apenas cinco metros.A la hora de la siesta, bajo un sol todavía más duro que la víspera, una de las monjas se quitó la toca y su compañera le mojó las sienes con agua de colonia. Las mujeres improvisaban de a poco sus actividades samaritanas, yendo de un auto a otro, ocupándose de los niños para que los hombres estuvieran más libres: nadie se quejaba pero el buen humor era forzado, se basaba siempre en los mismos juegos de palabras, en un escepticismo de buen tono. Para el ingeniero y la muchacha del Dauphine, sentirse sudorosos y sucios era la vejación más grande; lo enternecía casi la rotunda indiferencia del matrimonio de campesinos al olor que les brotaba de las axilas cada vez que venían a charlar con ellos o a repetir alguna noticia de último momento. Hacia el atardecer el ingeniero miró casualmente por el retrovisor y encontró como siempre la cara pálida y de rasgos tensos del hombre del Caravelle, que al igual que el gordo piloto del Floride se había mantenido ajeno a todas las actividades. Le pareció que sus facciones se habían afilado todavía más, y se preguntó si no estaría enfermo. Pero después, cuando al ir a charlar con el soldado y su mujer tuvo ocasión de mirarlo desde más cerca, se dijo que ese hombre no estaba enfermo; era otra cosa, una separación, por darle algún nombre. El soldado del Volkswagen le contó más tarde que a su mujer le daba miedo ese hombre silencioso que no se apartaba jamás del volante y que parecía dormir despierto. Nacían hipótesis, se creaba un folklore para luchar contra la inacción. Los niños del Taunus y el 203 se habían hecho amigos y se habían peleado y luego se habían reconciliado; sus padres se visitaban, y la muchacha del Dauphine iba cada tanto a ver cómo se sentían la anciana del ID y la señora del Beaulieu. Cuando al atardecer soplaron bruscamente una ráfagas tormentosas y el sol se perdió entre las nubes que se alzaban al oeste, la gente se alegró pensando que iba a refrescar. Cayeron algunas gotas, coincidiendo con un avance extraordinario de casi cien metros; a lo lejos brilló un relámpago y el calor subió todavía más. Había tanta electricidad en la atmósfera que Taunus, con un instinto que el ingeniero admiró sin comentarios, dejó al grupo en paz hasta la noche, como si temiera los efectos del cansancio y el calor. A las ocho las mujeres se encargaron de distribuir las provisiones; se había decidido que el Ariane de los campesinos sería el almacén general, y que el 2HP de las monjas serviría de depósito suplementario. Taunus había ido en persona a hablar con los jefes de los cuatro o cinco grupos vecinos; después, con ayuda del soldado y el hombre del 203, llevó una cantidad de alimentos a los grupos, regresando con más agua y un poco de vino. Se decidió que los muchachos del Simca cederían sus colchones neumáticos a la anciana del ID y a la señora del Beaulieu; la muchacha del Dauphine les llevó dos mantas escocesas y el ingeniero ofreció su coche, que llamaba burlonamente el wagon-lit, a quienes lo necesitaran. Para su sorpresa, la muchacha del Dauphine aceptó el ofrecimiento y esa noche compartió las cuchetas del 404 con una de las monjas; la otra fue a dormir al 203 junto a la niña y su madre, mientras el marido pasaba la noche sobre el macadam, envuelto en una frazada. El ingeniero no tenía sueño y jugó a los dados con Taunus y su amigo; en algún momento se les agregó el campesino del Ariane y hablaron de política bebiendo unos tragos del aguardiente que el campesino había entregado a Taunus esa mañana. La noche no fue mala; había refrescado y brillaban algunas estrellas entre las nubes.Hacia el amanecer los ganó el sueño, esa necesidad de estar a cubierto que nacía con la grisalla del alba. Mientras Taunus dormía junto al niño en el asiento trasero, su amigo y el ingeniero descansaron un rato en la delantera. Entre dos imágenes de sueño, el ingeniero creyó oír gritos a la distancia y vio un resplandor indistinto; el jefe de otro grupo vino a decirles que treinta autos más adelante había habido un principio de incendio en un Estafette, provocado por alguien que había querido hervir clandestinamente unas legumbres. Taunus bromeó sobre lo sucedido mientras iba de auto en auto para ver cómo habían pasado todos la noche, pero a nadie se le escapó lo que quería decir. Esa mañana la columna empezó a moverse muy temprano y hubo que correr y agitarse para recuperar los colchones y las mantas, pero como en todas partes debía estar sucediendo lo mismo nadie se impacientaba ni hacía sonar las bocinas. A mediodía habían avanzado más de cincuenta metros, y empezaba a divisarse la sombra de un bosque a la derecha de la ruta. Se envidiaba la suerte de los que en ese momento podían ir hasta la banquina y aprovechar la frescura de la sombra; quizá había un arroyo, o un grifo de agua potable. La muchacha del Dauphine cerró los ojos y pensó en una ducha cayéndole por el cuello y la espalda, corriéndole por las piernas; el ingeniero, que la miraba de reojo, vio dos lágrimas que le resbalaban por las mejillas.Taunus, que acababa de adelantarse hasta el ID, vino a buscar a las mujeres más jóvenes para que atendieran a la anciana que no se sentía bien. El jefe del tercer grupo a retaguardia contaba con un médico entre sus hombres, y el soldado corrió a buscarlo. Al ingeniero, que había seguido con irónica benevolencia los esfuerzos de los muchachitos del Simca para hacerse perdonar su travesura, entendió que era el momento de darles su oportunidad. Con los elementos de una tienda de campaña los muchachos cubrieron la ventanilla del 404, y el wagon-lit se transformó en ambulancia para que la anciana descansara en una oscuridad relativa. Su marido se tendió a su lado, teniéndole la mano, y los dejaron solos con el médico. Después las monjas se ocuparon de la anciana, que se sentía mejor, y el ingeniero pasó la tarde como pudo, visitando otros autos y descansando en el de Taunus cuando el sol castigaba demasiado; sólo tres veces le tocó correr hasta su auto, donde los viejitos parecían dormir, para hacerlo avanzar junto con la columna hasta el alto siguiente. Los ganó la noche sin que hubiesen llegado a la altura del bosque.Hacia las dos de la madrugada bajó la temperatura, y los que tenían mantas se alegraron de poder envolverse en ellas. Como la columna no se movería hasta el alba (era algo que se sentía en el aire, que venía desde el horizonte de autos inmóviles en la noche) el ingeniero y Taunus se sentaron a fumar y a charlar con el campesino del Ariane y el soldado. Los cálculos de Taunus no correspondían ya a la realidad, y lo dijo francamente; por la mañana habría que hacer algo para conseguir más provisiones y bebidas. El soldado fue a buscar a los jefes de los grupos vecinos, que tampoco dormían, y se discutió el problema en voz baja para no despertar a las mujeres. Los jefes habían hablado con los responsables de los grupos más alejados, en un radio de ochenta o cien automóviles, y tenían la seguridad de que la situación era análoga en todas partes. El campesino conocía bien la región y propuso que dos o tres hombres de cada grupo saliera al alba para comprar provisiones en las granjas cercanas, mientras Taunus se ocupaba de designar pilotos para los autos que quedaran sin dueño durante la expedición. La idea era buena y no resultó difícil reunir dinero entre los asistentes; se decidió que el campesino, el soldado y el amigo de Taunus irían juntos y llevarían todas las bolsas, redes y cantimploras disponibles. Los jefes de los otros grupos volvieron a sus unidades para organizar expediciones similares, y al amanecer se explicó la situación a las mujeres y se hizo lo necesario para que la columna pudiera seguir avanzando. La muchacha del Dauphine le dijo al ingeniero que la anciana ya estaba mejor y que insistía en volver a su ID; a las ocho llegó el médico, que no vio inconvenientes en que el matrimonio regresara a su auto. De todos modos, Taunus decidió que el 404 quedaría habilitado permanentemente como ambulancia; los muchachos, para divertirse, fabricaron un banderín con una cruz roja y lo fijaron en la antena del auto. Hacía ya rato que la gente prefería salir lo menos posible de sus coches; la temperatura seguía bajando y a mediodía empezaron los chaparrones y se vieron relámpagos a la distancia. La mujer del campesino se apresuró a recoger agua con un embudo y una jarra de plástico, para especial regocijo de los muchachos del Simca. Mirando todo eso, inclinado sobre el volante donde había un libro abierto que no le interesaba demasiado, el ingeniero se preguntó por qué los expedicionarios tardaban tanto en regresar; más tarde Taunus lo llamó discretamente a su auto y cuando estuvieron dentro le dijo que habían fracasado. El amigo de Taunus dio detalles: las granjas estaban abandonadas o la gente se negaba a venderles nada, aduciendo las reglamentaciones sobre ventas a particulares y sospechando que podían ser inspectores que se valían de las circunstancias para ponerlos a prueba. A pesar de todo habían podido traer una pequeña cantidad de agua y algunas provisiones, quizá robadas por el soldado que sonreía sin entrar en detalles. Desde luego ya no se podía pasar mucho tiempo sin que cesara el embotellamiento, pero los alimentos de que se disponía no eran los más adecuados para los dos niños y la anciana. El médico, que vino hacia las cuatro y media para ver a la enferma, hizo un gesto de exasperación y cansancio y dijo a Taunus que en su grupo y en todos los grupos vecinos pasaba lo mismo. Por la radio se había hablado de una operación de emergencia para despejar la autopista, pero aparte de un helicóptero que apareció brevemente al anochecer no se vieron otros aprestos. De todas maneras hacía cada vez menos calor, y la gente parecía esperar la llegada de la noche para taparse con las mantas y abolir en el sueño algunas horas más de espera. Desde su auto el ingeniero escuchaba la charla de la muchacha del Dauphine con el viajante del DKW, que le contaba cuentos y la hacía reír sin ganas. Lo sorprendió ver a la señora del Beaulieu que casi nunca abandonaba su auto, y bajó para saber si necesitaba alguna cosa, pero la señora buscaba solamente las últimas noticias y se puso a hablar con las monjas. Un hastío sin nombre pesaba sobre ellos al anochecer; se esperaba más del sueño que de las noticias siempre contradictorias o desmentidas. El amigo de Taunus llegó discretamente a buscar al ingeniero, al soldado y al hombre del 203. Taunus les anunció que el tripulante del Floride acababa de desertar; uno de los muchachos del Simca había visto el coche vacío, y después de un rato se había puesto a buscar a su dueño para matar el tedio. Nadie conocía mucho al hombre gordo del Floride, que tanto había protestado el primer día aunque después acabara de quedarse tan callado como el piloto del Caravelle.. Cuando a las cinco de la mañana no quedó la menor duda de que Floride, como se divertían en llamarlo los chicos del Simca, había desertado llevándose un valija de mano y abandonando otra llena de camisas y ropa interior, Taunus decidió que uno de los muchachos se haría cargo del auto abandonado para no inmovilizar la columna. A todos los había fastidiado vagamente esa deserción en la oscuridad, y se preguntaban hasta dónde habría podido llegar Floride en su fuga a través de los campos. Por lo demás parecía ser la noche de las grandes decisiones: tendido en su cucheta del 404, al ingeniero le pareció oír un quejido, pero pensó que el soldado y su mujer serían responsables de algo que, después de todo, resultaba comprensible en plena noche y en esas circunstancias. Después lo pensó mejor y levantó la lona que cubría la ventanilla trasera; a la luz de unas pocas estrellas vio a un metro y medio el eterno parabrisas del Caravelle y detrás, como pegada al vidrio y un poco ladeada, la cara convulsa del hombre. Sin hacer ruido salió por el lado izquierdo para no despertar a la monjas, y se acercó al Caravelle. Después buscó a Taunus, y el soldado corrió a prevenir al médico. Desde luego el hombre se había suicidado tomando algún veneno; las líneas a lápiz en la agenda bastaban, y la carta dirigida a una tal Ivette, alguien que lo había abandonado en Vierzon. Por suerte la costumbre de dormir en los autos estaba bien establecida (las noches eran ya tan frías que a nadie se le hubiera ocurrido quedarse fuera) y a pocos les preocupaba que otros anduvieran entre los coches y se deslizaran hacia los bordes de la autopista para aliviarse. Taunus llamó a un consejo de guerra, y el médico estuvo de acuerdo con su propuesta. Dejar el cadáver al borde de la autopista significaba someter a los que venían más atrás a una sorpresa por lo menos penosa: llevarlo más lejos, en pleno campo, podía provocar la violenta repulsa de los lugareños, que la noche anterior habían amenazado y golpeado a un muchacho de otro grupo que buscaba de comer. El campesino del Ariane y el viajante del DKW tenían lo necesario para cerrar herméticamente el portaequipaje del Caravelle. Cuando empezaban su trabajo se les agregó la muchacha del Dauphine, que se colgó temblando del brazo del ingeniero. Él le explicó en voz baja lo que acababa de ocurrir y la devolvió a su auto, ya más tranquila. Taunus y sus hombres habían metido el cuerpo en el portaequipajes, y el viajante trabajó con scotch tape y tubos de cola líquida a la luz de la linterna del soldado. Como la mujer del 203 sabía conducir, Taunus resolvió que su marido se haría cargo del Caravelle que quedaba a la derecha del 203; así, por la mañana, la niña del 203 descubrió que su papá tenía otro auto, y jugó horas y horas a pasar de uno a otro y a instalar parte de sus juguetes en el Caravelle.Por primera vez el frío se hacía sentir en pleno día, y nadie pensaba en quitarse las chaquetas. La muchacha del Dauphine y las monjas hicieron el inventario de los abrigos disponibles en el grupo. Había unos pocos pulóveres que aparecían por casualidad en los autos o en alguna valija, mantas, alguna gabardina o abrigo ligero. Otra vez volvía a faltar el agua, y Taunus envió a tres de sus hombres, entre ellos el ingeniero, para que trataran de establecer contacto con los lugareños. Sin que pudiera saberse por qué, la resistencia exterior era total; bastaba salir del límite de la autopista para que desde cualquier sitio llovieran piedras. En plena noche alguien tiró una guadaña que golpeó el techo del DKW y cayó al lado del Dauphine. El viajante se puso muy pálido y no se movió de su auto, pero el americano del De Soto (que no formaba parte del grupo de Taunus pero que todos apreciaban por su buen humor y sus risotadas) vino a la carrera y después de revolear la guadaña la devolvió campo afuera con todas sus fuerzas, maldiciendo a gritos. Sin embargo, Taunus no creía que conviniera ahondar la hostilidad; quizás fuese todavía posible hacer una salida en busca de agua.Ya nadie llevaba la cuenta de lo que se había avanzado ese día o esos días; la muchacha del Dauphine creía que entre ochenta y doscientos metros; el ingeniero era menos optimista pero se divertía en prolongar y complicar los cálculos con su vecina, interesado de a ratos en quitarle la compañía del viajante del DKW que le hacía la corte a su manera profesional. Esa misma tarde el muchacho encargado del Floride corrió a avisar a Taunus que un Ford Mercury ofrecía agua a buen precio. Taunus se negó, pero al anochecer una de las monjas le pidió al ingeniero un sorbo de agua para la anciana del ID que sufría sin quejarse, siempre tomada de la mano de su marido y atendida alternativamente por las monjas y la muchacha del Dauphine. Quedaba medio litro de agua, y las mujeres lo destinaron a la anciana y a la señora del Beaulieu. Esa misma noche Taunus pagó de su bolsillo dos litros de agua; el Ford Mercury prometió conseguir más para el día siguiente, al doble del precio. Era difícil reunirse para discutir, porque hacía tanto frío que nadie abandonaba los autos como no fuera por un motivo imperioso. Las baterías empezaban a descargarse y no se podía hacer funcionar todo el tiempo la calefacción; Taunus decidió que los dos coches mejor equipados se reservarían llegado el caso para los enfermos. Envueltos en mantas (los muchachos del Simca habían arrancado el tapizado de su auto para fabricarse chalecos y gorros, y otros empezaron a imitarlos), cada uno trataba de abrir lo menos posible las portezuelas para conservar el calor. En alguna de esas noches heladas el ingeniero oyó llorar ahogadamente a la muchacha del Dauphine. Sin hacer ruido, abrió poco a poco la portezuela y tanteó en la sombra hasta rozar una mejilla mojada. Casi sin resonancia la chica se dejó atraer al 404; el ingeniero la ayudó a tenderse en la cucheta, la abrigó con la única manta y le echó encima su gabardina. La oscuridad era más densa en el coche ambulancia, con sus ventanillas tapadas por las lomas de la rienda. En algún momento el ingeniero bajó los dos parasoles y colgó de ellos su camisa y un pulóver para aislar completamente el auto. Hacia el amanecer ella le dijo al oído que antes de empezar a llorar había creído ver a lo lejos, sobre la derecha, las luces de una ciudad.Quizá fuera una ciudad pero las nieblas de la mañana no dejaban ver ni a veinte metros. Curiosamente ese día la columna avanzó bastante más, quizás doscientos o trescientos metros. Coincidió con nuevos anuncios de la radio (que casi nadie escuchaba, salvo Taunus que se sentía obligado a mantenerse al corriente); los locutores hablaban enfáticamente de medidas de excepción que liberarían la autopista, y se hacían referencias al agotador trabajo de las cuadrillas camineras y de las fuerzas policiales. Bruscamente, una de las monjas deliró. Mientras su compañera la contemplaba aterrada y la muchacha del Dauphine le humedecía las sienes con un resto de perfume, la monja hablo de Armagedón, del noveno día, de la cadena de cinabrio. El médico vino mucho después, abriéndose paso entre la nieve que caía desde el mediodía y amurallaba poco a poco los autos. Deploró la carencia de una inyección calmante y aconsejó que llevaran a la monja a un auto con buena calefacción. Taunus la instaló en su coche, y el niño pasó al Caravelle donde también estaba su amiguita del 203; jugaban con sus autos y se divertían mucho porque eran los únicos que no pasaban hambre. Todo ese día y los siguientes nevó casi de continuo, y cuando la columna avanzaba unos metros había que despejar con medios improvisados las masas de nieve amontonadas entre los autos.A nadie se le hubiera ocurrido asombrarse por la forma en que se obtenían las provisiones y el agua. Lo único que podía hacer Taunus era administrar los fondos comunes y tratar de sacar el mejor partido posible de algunos trueques. El Ford Mercury y un Porsche venían cada noche a traficar con las vituallas; Taunus y el ingeniero se encargaban de distribuirlas de acuerdo con el estado físico de cada uno. Increíblemente la anciana del ID sobrevivía, perdida en un sopor que las mujeres se cuidaban de disipar. La señora del Beaulieu que unos días antes había sufrido de náuseas y vahídos, se había repuesto con el frío y era de las que más ayudaba a la monja a cuidar a su compañera, siempre débil y un poco extraviada. La mujer del soldado y del 203 se encargaban de los dos niños; el viajante del DKW, quizá para consolarse de que la ocupante del Dauphine hubiera preferido al ingeniero, pasaba horas contándoles cuentos a los niños. En la noche los grupos ingresaban en otra vida sigilosa y privada; las portezuelas se abrían silenciosamente para dejar entrar o salir alguna silueta aterida; nadie miraba a los demás, los ojos tan ciegos como la sombra misma. Bajo mantas sucias, con manos de uñas crecidas, oliendo a encierro y a ropa sin cambiar, algo de felicidad duraba aquí y allá. La muchacha del Dauphine no se había equivocado: a lo lejos brillaba una ciudad, y poco y a poco se irían acercando. Por las tardes el chico del Simca se trepaba al techo de su coche, vigía incorregible envuelto en pedazos de tapizado y estopa verde. Cansado de explorar el horizonte inútil, miraba por milésima vez los autos que lo rodeaban; con alguna envidia descubría a Dauphine en el auto del 404, una mano acariciando un cuello, el final de un beso. Por pura broma, ahora que había reconquistado la amistad del 404, les gritaba que la columna iba a moverse; entonces Dauphine tenía que abandonar al 404 y entrar en su auto, pero al rato volvía a pasarse en buscar de calor, y al muchacho del Simca le hubiera gustado tanto poder traer a su coche a alguna chica de otro grupo, pero no era ni para pensarlo con ese frío y esa hambre, sin contar que el grupo de más adelante estaba en franco tren de hostilidad con el de Taunus por una historia de un tubo de leche condensada, y salvo las transacciones oficiales con Ford Mercury y con Porsche no había relación posible con los otros grupos. Entonces el muchacho del Simca suspiraba descontento y volvía a hacer de vigía hasta que la nieve y el frío lo obligaban a meterse tiritando en su auto.Pero el frío empezó a ceder, y después de un período de lluvias y vientos que enervaron los ánimos y aumentaron las dificultades de aprovisionamiento, siguieron días frescos y soleados en que ya era posible salir de los autos, visitarse, reanudar relaciones con los grupos de vecinos. Los jefes habían discutido la situación, y finalmente se logró hacer la paz con el grupo de más adelante. De la brusca desaparición del Ford Mercury se habló mucho tiempo sin que nadie supiera lo que había podido ocurrirle, pero Porsche siguió viniendo y controlando el mercado negro. Nunca faltaban del todo el agua o las conservas, aunque los fondos del grupo disminuían y Taunus y el ingeniero se preguntaban qué ocurriría el día en que no hubiera más dinero para Porsche. Se habló de un golpe de mano, de hacerlo prisionero y exigirle que revelara la fuente de los suministros, pero en esos días la columna había avanzado un buen trecho y los jefes prefirieron seguir esperando y evitar el riesgo de echarlo todo a perder por una decisión violenta. Al ingeniero, que había acabado por ceder a una indiferencia casi agradable, lo sobresaltó por un momento el tímido anuncio de la muchacha del Dauphine, pero después comprendió que no se podía hacer nada para evitarlo y la idea de tener un hijo de ella acabó por parecerle tan natural como el reparto nocturno de las provisiones o los viajes furtivos hasta el borde de la autopista. Tampoco la muerte de la anciana del ID podía sorprender a nadie. Hubo que trabajar otra vez en plena noche, acompañar y consolar al marido que no se resignaba a entender. Entre dos de los grupos de vanguardia estalló una pelea y Taunus tuvo que oficiar de árbitro y resolver precariamente la diferencia. Todo sucedía en cualquier momento, sin horarios previsibles; lo más importante empezó cuando ya nadie lo esperaba, y al menos responsable le tocó darse cuenta el primero. Trepado en el techo del Simca, el alegre vigía tuvo la impresión de que el horizonte había cambiado (era el atardecer, un sol amarillento deslizaba su luz rasante y mezquina) y que algo inconcebible estaba ocurriendo a quinientos metros, a trescientos, a doscientos cincuenta. Se lo gritó al 404 y el 404 le dijo algo Dauphine que se pasó rápidamente a su auto cuando ya Taunus, el soldado y el campesino venían corriendo y desde el techo del Simca el muchacho señalaba hacia adelante y repetía interminablemente el anuncio como si quisiera convencerse de que lo que estaba viendo era verdad; entonces oyeron la conmoción, algo como un pesado pero incontenible movimiento migratorio que despertaba de un interminable sopor y ensayaba sus fuerzas. Taunus les ordenó a gritos que volvieran a sus coches; el Beaulieu, el ID, el Fiat 600 y el De Soto arrancaron con un mismo impulso. Ahora el 2HP, el Taunus, el Simca y el Ariane empezaban a moverse, y el muchacho del Simca, orgulloso de algo que era como su triunfo, se volvía hacia el 404 y agitaba el brazo mientras el 404, el Dauphine, el 2HP de las monjas y el DKW se ponían a su vez en marcha. Pero todo estaba en saber cuánto iba a durar eso; el 404 se lo preguntó casi por rutina mientras se mantenía a la par de Dauphine y le sonreía para darle ánimo. Detrás, el Volkswagen, el Caravelle, el 203 y el Floride arrancaban, a su vez lentamente, un trecho en primera velocidad, después la segunda, interminablemente la segunda pero ya sin desembragar como tantas veces, con el pie firme en el acelerador, esperando poder pasar a tercera. Estirando el brazo izquierdo el 404 buscó la mano de Dauphine, rozó apenas la punta de sus dedos, vio en su cara una sonrisa de incrédula esperanza y pensó que iban a llegar a París y que se bañarían, que irían juntos a cualquier lado, a su casa o a la de ella a bañarse, a comer, a bañarse interminablemente y a comer y beber, y que después habría muebles, habría un dormitorio con muebles y un cuarto de baño con espuma de jabón para afeitarse de verdad, y retretes, comida y retretes y sábanas, París era un retrete y dos sábanas y el agua caliente por el pecho y las piernas, y una tijera de uñas, y vino blanco, beberían vino blanco antes de besarse y sentirse oler a lavanda y a colonia, antes de conocerse de verdad a plena luz, entre sábanas limpias, y volver a bañarse por juego, amarse y bañarse y beber y entrar en la peluquería, entrar en el baño, acariciar las sábanas y acariciarse entre las sábanas y amarse entre la espuma y la lavanda y los cepillos antes de empezar a pensar en lo que iban a hacer, en el hijo y los problemas y el futuro, y todo eso siempre que no se detuvieran, que la columna continuara aunque todavía no se pudiese subir a la tercera velocidad, seguir así en segunda, pero seguir. Con los paragolpes rozando el Simca, el 404 se echó atrás en el asiento, sintió aumentar la velocidad, sintió que podía acelerar sin peligro de irse contra el Simca, y que el Simca aceleraba sin peligro de chocar contra el Beaulieu, y que detrás venía el Caravelle y que todos aceleraban más y más, y que ya se podía pasar a tercera sin que el motor penara, y la palanca calzó increíblemente en la tercera y la marcha se hizo suave y se aceleró todavía más, y el 404 miró enternecido y deslumbrado a su izquierda buscando los ojos de Dauphine. Era natural que con tanta aceleración las filas ya no se mantuvieran paralelas. Dauphine se había adelantado casi un metro y el 404 le veía la nuca y apenas el perfil, justamente cuando ella se volvía para mirarlo y hacía un gesto de sorpresa al ver que el 404 se retrasaba todavía más. Tranquilizándola con una sonrisa el 404 aceleró bruscamente, pero casi en seguida tuvo que frenar porque estaba a punto de rozar el Simca; le tocó secamente la bocina y el muchacho del Simca lo miró por el retrovisor y le hizo un gesto de impotencia, mostrándole con la mano izquierda el Beaulieu pegado a su auto. El Dauphine iba tres metros más adelante, a la altura del Simca, y la niña del 203, al nivel del 404, agitaba los brazos y le mostraba su muñeca. Una mancha roja a la derecha desconcertó al 404; en vez del 2HP de las monjas o del Volkswagen del soldado vio un Crevrolet desconocido, y casi en seguida el Chevrolet se adelantó seguido por un Lancia y por un Renault 8. A su izquierda se le apareaba un ID que empezaba a sacarle ventaja metro a metro, pero antes de que fuera sustituido por un 403, el 404 alcanzó a distinguir todavía en la delantera el 203 que ocultaba ya a Dauphine. El grupo se dislocaba, ya no existía. Taunus debía de estar a más de veinte metros adelante, seguido de Dauphine; al mismo tiempo la tercera fila de la izquierda se atrasaba porque en vez del DKW del viajante, el 404 alcanzaba a ver la parte trasera de un viejo furgón negro, quizá un Citroën o un Peugeot. Los autos corrían en tercera, adelantándose o perdiendo terreno según el ritmo de su fila, y a los lados de la autopista se veían huir los árboles, algunas casas entre las masas de niebla y el anochecer. Después fueron las luces rojas que todos encendían siguiendo el ejemplo de los que iban adelante, la noche que se cerraba bruscamente. De cuando en cuando sonaban bocinas, las agujas de los velocímetros subían cada vez más, algunas filas corrían a setenta kilómetros, otras a sesenta y cinco, algunas a sesenta. El 404 había esperado todavía que el avance y el retroceso de las filas le permitiera alcanzar otra vez a Dauphine, pero cada minuto lo iba convenciendo de que era inútil, que el grupo se había disuelto irrevocablemente, que ya no volverían a repetirse los encuentros rutinarios, los mínimos rituales, los consejos de guerra en el auto de Taunus, las caricias de Dauphine en la paz de la madrugada, las risas de los niños jugando con sus autos, la imagen de la monja pasando las cuentas del rosario. Cuando se encendieron las luces de los frenos del Simca, el 404 redujo la marcha con un absurdo sentimiento de esperanza, y apenas puesto el freno de mano saltó del auto y corrió hacia adelante. Fuera del Simca y el Beaulieu (más atrás estaría el Caravelle, pero poco le importaba) no reconoció ningún auto; a través de cristales diferentes lo miraban con sorpresa y quizá escándalo otros rostros que no había visto nunca. Sonaban las bocinas, y el 404 tuvo que volver a su auto; el chico del Simca le hizo un gesto amistoso, como si comprendiera, y señaló alentadoramente en dirección de París. La columna volvía a ponerse en marcha, lentamente durante unos minutos y luego como si la autopista estuviera definitivamente libre. A la izquierda del 404 corría un Taunus, y por un segundo al 404 le pareció que el grupo se recomponía, que todo entraba en el orden, que se podría seguir adelante sin destruir nada. Pero era un Taunus verde, y en el volante había una mujer con anteojos ahumados que miraba fijamente hacia adelante. No se podía hacer otra cosa que abandonarse a la marcha, adaptarse mecánicamente a la velocidad de los autos que lo rodeaban, no pensar. En el Volkswagen del soldado debía de estar su chaqueta de cuero. Taunus tenía la novela que él había leído en los primeros días. Un frasco de lavanda casi vacío en el 2HP de las monjas. Y él tenía ahí, tocándolo a veces con la mano derecha, el osito de felpa que Dauphine le había regalado como mascota. Absurdamente se aferró a la idea de que a las nueve y media se distribuirían los alimentos, habría que visitar a los enfermos, examinar la situación con Taunus y el campesino del Ariane; después sería la noche, sería Dauphine subiendo sigilosamente a su auto, las estrellas o las nubes, la vida. Sí, tenía que ser así, no era posible que eso hubiera terminado para siempre. Tal vez el soldado consiguiera una ración de agua, que había escaseado en las últimas horas; de todos modos se podía contar con Porsche, siempre que se le pagara el precio que pedía. Y en la antena de la radio flotaba locamente la bandera con la cruz roja, y se corría a ochenta kilómetros por hora hacia las luces que crecían poco a poco, sin que ya se supiera bien por qué tanto apuro, por qué esa carrera en la noche entre autos desconocidos donde nadie sabía nada de los otros, donde todo el mundo miraba fijamente hacia adelante, exclusivamente hacia adelante.
Otra vez la trafic blanca?Otra vez se escucha y se lee por todos lados de una trafic blanca que esta robando chicos para vender sus organos.hay versiones de todos los colores.Estos son algunos de los mensajes que llegan por e-mail,mensajes de texto o simplemete escribiendo "trafic"en el buscador de FacebookATENCIONNN GENTE!!!!!!!...RECIEN SECUESTRARON UN NENE ,EN QUINTANA Y NECOCHEA!! "UNA TRAFIC BLANCA SIN PATENTE!!!!!!!PEGA ESTO EN TU MURO ASI PUEDEN AGARRAR A ESTOS HDP!! QUE TE ARRUINAN LA VIDA,COMO SINADA!!MAR DEL PLATA ROBARON UNA NENA DE 12 AÑOS DE MANO DE SU MADRE Stella Campodonico EN CARNICERIA POR SAN JUAN Y AYACUCHO. LA SUBIERON EN UNA TRAFFIC BLANCA...de la casa velatoria vieron todo ... uno es de pelo largo y campera de cuero negra y otro petizo y gordo, manejaba una mujer (o parecia una mujer), dicen que Gendarmeria y policia ya la estan buscando. DIFUNDAN!!L a patente de la trafic blanca c/ vidrios polarizados es:B KP 792"DALREDEDORES , Tengan precaucion andan dos mujeres rubias caminando q te empujan aproposito para q las mires y te pegan para sakarte a tu hijo/a, tambien anda un clio .........negro y una trafic blanka sakando fotos y secuestrando criaturas para la trata d personas y trafico d organos si sos d la matanza hace la cadena y pega esto en tu muro todos corremos el mismo riesgo TRAFIC BLANCA CON TODOS LOS VIDRIOS POLARIZADOS HASTA EL PARABRISAALERTA SAN ALBERTO Y ALREDEDORES, Tengan precaucion andan dos mujeres rubias caminando q te empujan aproposito para q las mires y te pegan para sakarte a tu hijo/a, tambien anda un clio negro y una trafic blanka sakando fotos y secuestrando criaturas para la trata d personas y trafico d organos si sos d la matanza hace la cadena y pega esto en tu muro todos corremos el mismo riesgo TRAFIC BLANCA CON TODOS LOS VIDRIOS Polarizadoos ! EL NUM DE PANTENTE 792URGENTE!!!!!!!! NO ACEPTEN ninguna SOLICITUD DE AMISTAD de estas personas: MARTIN PONCE - LORENA MIYAMA - DARIO MURGIONDO - SOL MONTALDO - AZUL BELEN - JULIETA MONTALDO - GIULLI VENTOLA - LULY CARBALO - MARTINA DI STEFA, estan intentando tener ACCESO A LAS FOTOS DE LOS NIÑOS!!!!! POR FAVOR!!!!! copiar esto y pegalo en el muro!! MAXIMA DIFUSION POR FAVOR....es una trafic blanca con la patente wsl 692Estos son algunos de los mensajes que estan por todos lados, si queres probar en el buscador de facebook escribi simplemente "trafic" y pone publicaciones de todos los usuarios, hay literalmente una denuncia cada 10 segundos.Y muchas veces es el mismo mensaje y la denuncia a la misma hora, realizada por la misma trafic blanca patente 792 en ciudades tan distantes como Ushuaia y Rosario, como puede una misma trafic recorrer mas de 3500 km en un par de horas?Vale recordar que la historia de la trafic viene hace mucho tiempo por ejemplo en taringa podemos encontrar todos estos post,hay algunos de 2011, otro de 2010 y uno de 2007.En los medios lo que encontre hace referencia solo a rumores y a falsas denuncias, aca dejo algunos ejemploshttp://www.eldia.com.ar/edis/20110811/el-mito-del-robo-organos-psicosis-corre-barrios-laciudad3.htmhttp://www.eldia.com.ar/edis/20110806/el-supuesto-robo-organos-otra-jornada-rumores-policiales21.htmhttp://www.eldia.com.ar/edis/20110811/el-rumor-llego-berisso-genero-cortes-calle-laciudad15.htmhttp://realpolitik.com.ar/nota.asp?id=4384http://noticias.terra.com.ar/principales-titulos-de-los-matutinos-de-las-provincias,a1bbdb10538b1310VgnVCM20000099f154d0RChttp://www.impulsobaires.com.ar/nota.php?id=125633Para tener en cuenta y quitar un poco el miedo.PRESERVACIÓN DE LOS ÓRGANOS, ALMACENAJE Y TRANSPORTESin una correcta preservación, los órganos se deterioran en cuestión de muy pocas horas. Por eso no puede haber bancos de órganos y por eso el tiempo es un factor muy valioso.Para preservar los órganos sólidos se asocia la hipotermia a 4ºC, y el uso de soluciones con las que se lavan los órganos así como con las que se perfunden para que su enfriamiento sea alcanzado de la forma más rápida y homogénea posible. Las soluciones de preservación pretenden disminuir y frenar todos los procesos de degradación celular y permitir que los órganos funcionen adecuadamente. Estas soluciones cumplen dos principios: el de hiperosmolaridad y el de riqueza de potasio. Las soluciones de preservación que existen actualmente y que son las madres de muchas otras tienen alrededor de 25 componentes diferentes en proporciones diversas. El aspecto de la baja temperatura, que disminuye la actividad enzimática, la tasa metabólica, lo que teóricamente permitiría que los órganos duren más está siendo revisado, en este momento hay algunas líneas de investigación que han demostrado que pretratando un órgano con sangre, incluso a temperatura normal o cercana a lo normal antes de implantarlo, en vez de guardarlo exclusivamente en frío, se podría mejorar la función postrasplante.Esto no lo digo yo, sino que lo saque de:http://www.incucai.gov.ar/profesionales/pasos/ablacion.jsp http://donacion.organos.ua.es/submenu3/inf_sanitaria/procPara poder mover un organo se necesita de muchisimo cuidado, conocimiento y sobre todo tecnologia que no podria haber de ninguna forma en una trafic y muchisimo menos en un Ford kA como dicen en algunos mensajesLo que estaria bueno mas alla de poder cortar con toda esta paranoia es poder averiguar donde se originan estas cadenas de e-mail,quien empezo con los msj de texto y quien fue el primero que publica esto en facebook.Esto es mas serio de lo que se ve,porque aunque a la mayoria de nosotros nos parezca una boludes, hay muchisima gente realmente asustada.Aclaracion este post lo hizopero me pidio que lo postee yo