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hernanbraulio

Usuario (Groenlandia)

Primer post: 21 jun 2014Último post: 12 dic 2014
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Historia secreta de la obsolescencia programada
InfoporAnónimo6/21/2014

A menudo, un teléfono celular va a terminar en el bote de la basura con menos de ocho meses de uso, o una impresora nueva sólo durará un año. En 2005, más de 100 millones de teléfonos celulares fueron desechados solamente en los Estados Unidos. Un CPU de computadora, que en 1990 duraba cuando menos siete años, ahora tiene una duración media de solamente dos años. Los teléfonos celulares, computadoras, televisores, cámaras fotográficas caen en desuso y se descartan con una velocidad aterradora. ¡Bienvenido al mundo de la obsolescencia programada! consumismo En el artículo “Obsolescencia programada: trampa silenciosa en la sociedad de consumo”, veremos porqué el crecimiento por el crecimiento es algo sumamente irracional. Precisamos de descolonizar nuestros pensamientos construidos en base a esta irracionalidad para abrir nuestra mente y salir del letargo que nos impide actuar. En la sociedad de consumo, las estrategias de publicidad y la obsolescencia programada mantienen los consumidores atrapados en una especie de trampa silenciosa, un modelo de crecimiento económico basado en la aceleración del ciclo de acumulación de capital (producción-consumo-más producción). Mészáros (1989, p.88) dice que vivimos en una sociedad desechable que se basa en la “tasa de uso decreciente de los bienes y servicios producidos”, es decir, el capitalismo no procura la producción de bienes durables y reutilizables. La publicidad es el instrumento central en la sociedad de consumo y una gran motivación para nuestras elecciones, ya que generalmente es a través de ella que se presentan los productos por los que pasamos a sentir necesidad. La función de la publicidad es persuadir convenciendo de un consumo dirigido. Para aumentar las ventas, trabajan duro para convencer a los consumidores de la necesidad de productos superfluos. Es lo que Bauman (2008) llama “la economía del engaño“. Para Latouche (2009, p.18), “la publicidad nos hace desear lo que tenemos y despreciar aquello que ya disfrutamos. Ella crea y recrea la insatisfacción y la tensión del deseo frustrado”. Obsolescencia programada. ciclo consumista Para mover esta sociedad de consumo precisamos de consumir todo el tiempo y desechar nuevos productos para sustituir a los que ya tenemos – ya sea por falla, o porque creemos que surgió otro ejemplar más desarrollado tecnológicamente o simplemente porque pasaron de moda. Serge Latouche, en el documental Comprar, tirar, comprar, dice que nuestra necesidad de consumir es alimentada en todo momento por un trío infalible: la publicidad, el crédito y la obsolescencia. Planificar cuando un producto va a fallar o se volverá viejo, programando su fin incluso antes de la acción de la naturaleza y del tiempo, es la obsolescencia programada. Se trata de una estrategia para para establecer una fecha de la muerte de un producto, ya sea por mal funcionamiento o deterioro antes que las últimas tecnologías. Esta estrategia fue discutida como una solución a la crisis de 1929. El concepto comenzó a idearse alrededor del 1920, cuando los fabricantes comenzaron a reducir a propósito la vida de sus productos para aumentar las ventas y las ganancias. La primera víctima fue la bombilla eléctrica, con la creación del primer cartel global (Phoebus, formado esencialmente por Osram, Philips y General Electric) para controlar la producción. Sus miembros se dieron cuenta que las bombillas que duraban mucho no eran muy ventajosas. La primera bombilla inventada tenía una durabilidad de 1,500 horas. En 1924, las bombillas duraban 2,500 horas. Para 1940, el cartel logró su objetivo: la vida estándar de las bombillas era de 1,000 horas. Para que ese objetivo fuera alcanzado, precisaron de crear una bombilla más débil. En 1928, el lema era: “Aquello que no se desgasta no es bueno para los negocios“. Como solución a la crisis, Bernard London propone, en un panfleto en 1932, que fuera obligatoria la obsolescencia programada, apareciendo así por primera vez el término por escrito. London predicaba que los productos debian tener una fecha de caducidad, creyendo que, con la obsolescencia programada, las fábricas continuarían produciendo, las personas consumiendo y, por lo tanto, habría trabajo para todos, que trabajando podrían consumir y de esa manera lograr que el ciclo de acumulación de capital se mantuviera. En la década de 1930, la durabilidad comenzó a ser propagada como anticuada y no correspondiente a las necesidades de la época. En la década de 1950, la obsolescencia programada resurgió con el objetivo de crear un consumidor insatisfecho, haciendo así que siempre deseara algo nuevo. No sería hasta después de la guerra que se sentarían las bases de la sociedad de consumo actual, a través de estilo de vida americano (American way of life), basado en la libertad, la felicidad y en la idea de abundancia en sustitución de la idea de suficiencia. Los tipos de obsolescencia. Se consideran tres tipos de obsolescencia: obsolescencia de función, de calidad y de deseabilidad. “Puede haber obsolescencia de función. En esta situación, un producto existente se convierte en obsoleto cuando se introduce un producto que lleva a cabo una mejor función. Obsolescencia de calidad. En este caso, de forma premeditada, se planea el tiempo en que un producto se rompa o desgaste, por lo general no es demasiado tiempo. Obsolescencia de deseabilidad. En esta situación, un producto que sigue siendo sólido en términos de calidad o de rendimiento, se torna obsoleto en nuestra mente porqué una cambio de estilo u otra modificación hace que sea menos deseable” (Packard, 1965, p.51). Slade (2006) denomina a la “obsolescencia de la función” como “obsolescencia tecnológica”, que es el tipo más antiguo y permanente de obsolescencia desde la Revolución Industrial, debido a la innovación tecnológica. Por lo tanto, la obsolescencia tecnológica, o de función, siempre ha estado ligado a una determinada concepción del progreso visto como sinónimo de avances tecnológicos infinitos. Los teléfonos celulares y las computadoras portátiles son el mejor ejemplo de esto. La “obsolescencia de calidad” es cuando una empresa vende un producto con una vida útil mucho más corta, sabiendo que podría ofrecer al consumidor un producto con mayor vida útil. En la década de 1930, se apelaba constantemente a los consumidores para intercambiar sus productos por nuevos en nombre de convertirse en buenos y verdaderos ciudadanos estadounidenses. consumismo caricatura El último y más complejo tipo de obsolescencia es la de deseabilidad, también conocida como “obsolescencia psicológica”, que es cuando se adoptan mecanismos para cambiar el diseño del producto como una forma de manipular a los consumidores con el fin de que compren el mismo producto en repetidas ocasiones. Esto en realidad se trata de “gastar” el producto en las mentes de las personas. En este sentido, los consumidores son inducidos a asociar lo nuevo con lo mejor y lo viejo con lo peor. El diseño y la apariencia de las cosas se vuelven importantes como cebos para los consumidores, que siempre pasa a desear lo más nuevo. Es el diseño lo que da la ilusión de cambio a través de la creación de un estilo. Esta obsolescencia también se conoce como “obsolescencia percibida“, que hace que el consumidor se sienta incómodo cuando utiliza un producto que se ha convertido en obsoleto a causa del nuevo estilo de los nuevos modelos. La lógica de la sociedad capitalista precisa de crear o renovar estrategias que favorecen la acumulación de capital (no sólo a través de la expropiación de la plusvalía en la producción, sino también del beneficio obtenido en la venta de los productos). Mészáros (1989) nos muestra que la tasa de uso decreciente en el capitalismo es un mecanismo inevitable de la producción destructiva del capital. El autor considera este fenómeno intrínseco al modo de producción capitalista, el cual debe estimular la sociedad desechable para perdurar como sistema económico hegemónico. Él dice: “Es, pues, extremadamente problemático el hecho de que [...] la ‘sociedad desechable’ encuentre el equilibrio entre la producción y el consumo necesarios para su continua reproducción, sólo ella consumir artificialmente a alta velocidad (esto es, descartar prematuramente) grandes cantidades de productos, que anteriormente pertenecían a la categoría de productos relativamente duraderos. De ese modo, se establece en un sistema productivo manipulado, incluso en la adquisición de los llamados “bienes duraderos”, de tal manera que necesariamente tienen que ser arrojados a la basura (o enviados a ‘cementerios de coches’ como depósito de chatarra, etc.) mucho antes de su supuesta vida útil se haya agotado” (Mészáros, 1989, p.16). La sociedad del consumo tienes como objetivo satisfacer las necesidades de acumulación del capital más que las necesidades básicas de sus miembros. Si la satisfacción de todos fuera realmente el objetivo del sistema de producción, los productos serían reutilizables. Pero, al igual que el capitalismo “tiende a imponer a la humanidad la forma más perversa de existencia inmediata” (Mészáros, 1989, p.20), toda la sociedad está sometida a la lógica de la acumulación del capitalismo, según la cual la no aceleración del ciclo producción-consumo se convierte en un obstáculo. Por lo tanto, la obsolescencia programada se convierte en una estrategia clave para cumplir con los requisitos del modo capitalista expansionista de la producción. ” [ ... ] Cuanto menos un producto determinado es realmente utilizado y reutilizado (en lugar de consumirlo rápidamente, lo que es perfectamente aceptable para el sistema), [...] es mejor desde el punto de vista del capitalista: con eso, tal subutilización produce la posibilidad de venta de otra pieza de mercancía ” (Mészáros, 1989, p.24). Todo termina como basura. Obsolescencia programada es una tecnología al servicio del capitalismo. Para aumentar la acumulación de la riqueza privada, el capitalismo devasta, destruye y agota la naturaleza. El aumento de la riqueza de capital es proporcional a la destrucción de la naturaleza. En la sociedad de la obsolescencia inducida, todo termina en la basura. Cuando más rápida y pasajera sea la vida de los productos, mayor es el descarte. La publicidad es el motor que hace a toda esta dinámica funcionar. Este modelo de sociedad basado en la estrategia de la obsolescencia está siendo determinante en el agotamiento de los recursos naturales (que ocurre en la fase de producción) y en el exceso de residuos (que se produce en la fase de consumo y eliminación). Magera (2012) señala que la humanidad, que existe en el planeta desde hace miles de años, consiguió alcanzar la mayoría de los avances tecnológicos y de información en los últimos doscientos años. Sin embargo, esta sociedad de consumo, que, en el nombre del progreso, aumenta el volumen y la velocidad de las cosas producidas industrialmente, también aumenta el volumen de los residuos. E irónicamente al mismo tiempo, se alienta a los consumidores a crear conciencia acerca de la generación de residuos. La basura es algo de lo que las personas quieren deshacerse lo antes posible y, preferentemente, que sea llevada lejos. basura Leonard (2011) presenta numerosos datos relacionados con la extracción de recursos naturales y la producción y generación de residuos al final del ciclo. Algunos ejemplos: para producir una tonelada de papel, se utilizan 98 toneladas de otros materiales; 50,000 especies de árboles se extinguen cada año, los estadounidenses poseen alrededor de 200 millones de ordenadores, 200 millones de televisores y 200 millones de celulares, en los Estados Unidos se consumen alrededor de 100 mil millones de latas de aluminio al año. El autor demuestra que todo nuestro sistema productivo consumista, potenciado por las estrategias de obsolescencia, produce una destrucción espantosa de los recursos naturales, mientras que aumenta en gran medida la generación de residuos. Con la tasa decreciente del valor de uso de los productos, todo lo que el sistema consigue es aumentar la acumulación de capital, mientras que aumenta de la destrucción del planeta. La producción de tecnologías verdes y programas de reciclaje no se ocupan de esta gama de cuestiones. Es urgente revisar el modelo de crecimiento económico que se sustenta en los pilares de la obsolescencia programada. El decrecimiento económico Podemos afirmar que la columna vertebral de la sociedad de consumo actual es la aceleración del ciclo de producción-consumo-más producción-más consumo, generando productos descartables y residuos. El consumo es visto como el motor responsable del crecimiento económico – siempre visto como algo bueno y necesario – con base en un paradigma productivista-consumista. La publicidad sigue siendo una aliada fundamental para mantener la llama del consumo y la tasa decreciente del valor de uso de los bienes, haciendo a los consumidores víctimas de una trampa invisible. no lo necesito consumir Ar tBlender- Winston Tseng Consumerism Es necesario revisar los principios que guían a este modelo de crecimiento económico. Inspirémonos en el movimiento del reciente decrecimiento económico, que tiene al economista francés Serge Latouche como uno de los principales exponentes. El PIB ya no puede seguir considerándose como una tasa que siempre deba crecer. No es razonable pensar en un crecimiento infinito en un planeta finito. El movimiento por el decrecimiento económico parece una salida para muchos de los problemas que hemos señalado aquí. No es hora de volver a las cuevas, sino de detener inmediatamente este modelo de crecimiento, progreso y felicidad anclado en la sociedad de consumo. El crecimiento por el crecimiento es irracional. Hay que descolonizar nuestros pensamientos construidos sobre la base de esta irracionalidad para abrir nuestra mente y salir del letargo que nos impide actuar. Latouche dice: “La palabra clave decrecimiento tiene como objetivo principal enfatizar fuertemente el abandono del objetivo del crecimiento ilimitado, objetivo cuyo motor no es otro que la búsqueda de beneficios por los propietarios del capital, con consecuencias desastrosas para el medio ambiente y por lo tanto, para la humanidad” (2009, p.4). La nueva lógica que debe ser construida es que podemos ser felices trabajando y consumiendo menos. En este proyecto, ya no tiene sentido hablar de desarrollo sostenible – otro slogan de moda que los capitalistas inventaron. Hablar en ecoeficiencia es continuar la “diplomacia verbal” . El asunto no termina aquí, por supuesto, pero es esencial para revelar el principio de la obsolescencia programada para que podamos renovar nuestras utopías de un mundo en el que la naturaleza sea preservada, donde hay más presencia y menos presentes, más lazos humanos y menos bienes de consumo.

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Nueva Yamaha YZF-R1 2015
Nueva Yamaha YZF-R1 2015
Autos MotosporAnónimo12/12/2014

Yamaha YZF-R1 2015: una afilada y precisa katana Si hay una superbike de litro que es la referencia popular, es la Yamaha R1. Su nombre completo es Yamaha YZF-R1, y se acaba de renovar al completo para el año que entra, tanto en diseño como en parte ciclo y chasis. La punta de lanza de la motocicleta deportiva japonesa alcanza en su última iteración la relación peso potencia mágica: un kg por CV, o un CV por kilo, como queráis. Ello es posible con un motor aún más potente y un chasis aún más ligero. Todo ello aderezado con una dosis más que extra de electrónica. Pero no nos anticipemos… vamos a conocer a esta afilada Katana japonesa poco a poco. Así es la Yamaha R1, de la que dicen las malas lenguas que desayuna Ducatis y acompaña el café con las Suzuki GSXR. 1 litro, un piloto y un kilo por cada caballo El alma de la Yamaha YZF-R1 es sin duda su motor tetracilíndrico de un litro de cilindrada, con un diseño tipo crossplane para su cigüeñal de baja inercia. Nada de sobrealimentación, sólamente potencia sin interrupciones y un altísimo régimen de giro, capaz de perforar tímpanos. Sus 200 CV de potencia se entregan a la rueda trasera a 13.500 rpm sin contemplaciones. Su par máximo es elevado: 112,4 Nm a 10.500 rpm, no tan lejos de los 132 Nm que entregan rivales como la Kawasaki Ninja H2 o los 144,6 Nm de la Ducati 1299 Panigale. Donde la importancia de esta cifra de potencia se pone de manifiesto no es en su potencia específica de 200 CV/litro, es en su peso de 199 kg en orden de marcha, gracias a llantas de magnesio, depósito en aluminio y un chasis ligero tipo Deltabox. Una deliciosa cifra que pone a esta moto en un selecto club sólo habitado por pocas motos más que la Ducati 1299 Panigale. Un club que en el mundo del automóvil cuenta con nombres como Koenigsegg One:1, Hennessey Venom o Ariel Atom R. Máquinas no muy tranquilas precisamente. Estética afilada, electrónica precisa Las katanas japonesas son la perfección del mundo analógico. Líneas precisas, casi milimétricas, fruto de decenas de horas de trabajo de los maestros acereros. El diseño de la Yamaha YZF-R1 casi podría ser comparado al de una katana. No hay apenas curvas, sólo superficies angulosas trazadas con un propósito: el de la estabilidad y máxima eficiencia aerodinámica. El esquema de colores azul, blanco y negro es una constante en esta moto. Curiosamente, es una moto que apenas da protagonismo al diseño de sus ópticas. Sólo dos tiras de LEDs anuncian su presencia, cuyo grupo principal es también 100% LED y muy discreto. Parece que el peso estilístico recae en el carenado, porque ni siquiera el tubo de escape es sobresaliente, sólo cumple su función con la mayor eficacia posible. Las katanas no tienen electrónica, pero si la tuviesen, estaría enfocada a hacer de las estocadas cortes de precisión implacable y máxima eficacia, exactamente el mismo propósito del arsenal computerizado de la Yamaha R1. Sí, la electrónica ha llegado a la moto para quedarse. Además de un sistema de telemetría llamado IMU - que mide fuerzas G a través de varios giroscopios – la moto cuenta con control de tracción, control anti-wheelie y control anti-derrapes. Lejos de limitar la diversión, lo que consiguen es mejorar sus registros en un uso exigente como el de un circuito. Es también por ello que la YZF-R1 cuenta con un tarado de competición para el ABS, derivado directamente de la Yamaha M1 de MotoGP. Sí, el mundo de la moto de competición es más similar al mundo de la moto de calle que en la Fórmula 1.

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Nuevo Mercedes GLE Coupé 2015
Nuevo Mercedes GLE Coupé 2015
Autos MotosporAnónimo12/12/2014

Ni es un coupé, ni es un sedán, ni es un SUV propiamente dicho. Entonces, ¿qué es el Mercedes GLE Coupé 2015? La industria se ha confabulado para acabar con los segmentos tradicionales, los clientes valoran cada vez más la originalidad y la distinción de modelos que se diferencian del grueso de productos, de los automóviles más populares. Y ahí precisamente es donde muchos están encontrando un filón en esta suerte de modelos que aúnan el punto picante y deportivo de un coupé, con el éxito y el auge que están viviendo los SUV. Mercedes-Benz ya tiene su rival para batallar al BMW X6, se llama Mercedes GLE Coupé y lo veremos en los concesionarios el año que viene. El Mercedes-Benz GLE Coupé es por tanto una suerte de SUV de cinco puertas, con pasos de rueda muy amplios, bastante altura libre al suelo y una línea de cintura alta con toques bastante agresivos. Con 4,9 metros de longitud, es tres centímetros más largo que un Mercedes Clase E y diez centímetros más largo que el Mercedes ML comercializado hasta la fecha. Recordemos que el Mercedes GLE Coupé se erige como la versión “coupé” del nuevo Mercedes GLE, que será el sucesor del antiguo ML. Respecto a su máximo rival, el BMW X6, el Mercedes GLE Coupé es también tres centímetros más largo. Para entender la filosofía de este coche bastará que os digamos que de serie toda la gama contará – como mínimo – con llantas de 20”, de 21” en la versión más deportiva 450 AMG y hasta de 22” adquiriendo opcionales. Estará disponible con 11 acabados de carrocería y diferentes paquetes exteriores, como las líneas AMG o el Night Package. Mercedes-Benz reconoce que en los próximos años se deberían ir incorporando nuevas mecánicas a la gama GLE Coupé. De momento, aterrizará a los concesionarios únicamente con tracción a las cuatro ruedas 4MATIC, con un diésel GLE 350 d 4MATIC de 258 CV y con un motor de gasolina GLE 400 4MATIC de 333 CV, en todos los casos motores V6 sobrealimentados por turbo y biturbo, en el caso de los motores de gasolina. También habrá un tercero en discordia, un picante GLE 450 AMG 4MATIC de 367 CV que se situaría como escalón intermedio, antes de llegar al verdadero AMG que se dará a conocer en los próximos años. Todos ellos estarán asociados a un cambio automático 9G-TRONIC y superarán la normativa de emisiones Euro VI. Los ingenieros encargados en la puesta a punto del Mercedes GLE Coupé lo dotaron de toda una serie de tecnologías que esencialmente estarían dedicadas a hacer que este coche sea confortable y a la vez ágil en los límites que imponen sus dimensiones y el tamaño de su carrocería. Contará con suspensión neumática AIRMATIC y un sistema que varía “en caliente” la rigidez de los amortiguadores, el sistema ADS Plus. El conductor contará con modos que oscilan entre un SPORT+ más duro y radical, pensado para contener en la medida de lo posible los balanceos, y un modo COMFORT que prioriza la buena absorción de los obstáculos. El sistema ACTIVE CURVE SYSTEM también ofrece una estabilización antibalanceo aún más efectiva, especialmente cuando el tren delantero, o el trasero, se enfrentan a obstáculos de manera independiente, por ejemplo en una carretera bacheada. En cuanto a ayudas a la conducción y sistemas de seguridad, el Mercedes GLE Coupé contará con un control de estabilidad más efectivo llamado ESP Curve Dynamic Assist y Crosswind Assist, este último diseñado para contrarrestar la fuerza del viento lateral. También contará con COLLISION PREVENTION ASSIST PLUS y, opcionalmente, Cross-Traffic Assist. Entre otros sistemas, incluirá cámaras de aparcamiento con visión en 360º, asistente de aparcamiento Active Parking Assist con PARKTRONIC, faros LED Intelligent Light System de serie y MAGIC VISION CONTROL. Su habitáculo gozará de capacidad para cinco pasajeros adultos y un maletero con una capacidad máxima, abatiendo asientos, de 1.650 litros (desconocemos su capacidad hasta la bandeja y sin abatir los respaldos traseros). Entre otros elementos de confort, contará con un portón trasero de apertura eléctrica de serie, así como un equipo de entretenimiento COMAND con pantalla de 8” que opcionalmente podremos adquirir con funciones de conectividad avanzadas mediante su acceso a internet. En los próximos días y en las próximas semanas os seguiremos proporcionando más detalles acerca de este nuevo modelo de Mercedes-Benz.

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