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Usuario (Argentina)
A los judíos en Atitlán En nombre de todos quienes no compartimos las prácticas de prejuicio ni de racismo que contra ustedes se ejecutan en nombre, oh paradoja, de la misma “cultura local”; en nombre de los guatemaltecos que amamos la Libertad, la convivencia pacífica, y la riqueza de la diversidad; en nombre de quienes habiendo sido despreciados por el mismo racismo creemos que ese mal ha sido desterrado ya de nuestra sociedad; en nombre de quienes simplemente consideramos que callar ante tan flagrante acto de violación a los derechos humanos; sí, quiero pedir perdón. Se me cae la cara de vergüenza ver que en 2014, en Guatemala, presuntamente un Estado-nación “moderno,” todavía se vea en un grupo culturalmente diferenciado –judíos—como “amenaza”, tanto porque “le caen mal” a unos pseudo líderes comunitarios, o porque sus vestimentas, o porque sus “costumbres,” o porque sus comidas, o por cualquier peregrina razón que no es razón para el prejuicio, se eche a un grupo de ciudadanos de una comunidad. Pero más pena produce el hecho de que el Estado no accione contra aquellos que demuestran sus odios y sus frustraciones contra un grupo culturalmente diferenciado. Guatemala, creía yo, había encontrado en las nuevas acciones posconflicto armado un clima hacia la construcción de la paz verdadera. Pero no. Quisiera creer que todo pasará pronto, que ustedes serán dejados en paz. Que ustedes no serán perseguidos por su vestimenta, por sus ritos, por su fe, por su tradición. Pero no. Y por eso les escribo, para que sepan que no todos los guatemaltecos somos como los de San Juan La Laguna. No, mil veces no. No somos ni genocidas, ni racistas, ni discriminadores. Como ustedes, somos un pueblo de paz, que buscamos lo mismo que ustedes, el beneficios de nuestras familias, de nuestras comunidades. Ustedes no le han hecho daño a nadie. Pero a ustedes sí. De manera equivocada los sanjuaneros los han presentado a ustedes como extraños seres, como enemigos, como “malos”, como “invasores”. Pero eso son los sanjuaneros. Pobres ellos, pobres sus mentes, pobres sus almas, pobres esos corazones llenos de odio hacia ustedes. Y qué podemos hacer los guatemaltecos, sencillo, expresemos nuestra desaprobación y condena contra un acto a todas luces racista. Exijamos a los entes del Estado que accionen inmediatamente y que detengan las acciones sanjuaneras que sientan un precedente nefasto para futuras generaciones. Pero conozco a los chapines. Aunque estén en desacuerdo callarán, y dirán “machete estate en tu vaina”. Cuando vinieron por los indígenas no dijimos nada porque no éramos indígenas. Cuando vinieron por los morenos no dijimos nada porque no éramos morenos. Cuando vinieron por los discapacitados no dijimos nada porque no éramos discapacitados. Cuando vinieron por los ladinos no dijimos nada porque no éramos ladinos. Cuando vinieron por los gays no dijimos nada porque no éramos gays. Cuando vinieron por mí... ya no quedaba nadie. De nuevo, perdón. Y aunque la mía sea la voz solitaria en el desierto, seguiré gritando que en San Juan La Laguna se está haciendo un linchamiento racial.
Mozart en operación a cerebro abierto Concierto en la mesa de operaciones del Hospital Ichilov (Centro Médico Sourasky) de Tel Aviv. Mientras era intervenida a cerebro abierto para frenar los temblores en su mano, la violinista Naomi Elishov (60) contribuía a la causa tocando el violín. Mientras los cirujanos israelíes implantaban un pequeño electrodo en la parte afectada de su cerebro, la paciente deleitó al personal con la música de Mozart. La sinfonía que reinó antes, durante y después del implante DBS en el hospital de Tel Aviv ha acabado en YouTube. Como casi todo. Con espectacular naturalidad, Elishov ha superado la prueba ante un selecto público y ahora podrá volver a sentirse violinista. "Es la primera vez que opero a un paciente mientras ofrece un hermoso concierto. Espero que ahora pueda volver a tocar el violín ante muchas más personas para que así disfruten de su talento", resumió el neurocirujano israelí Itzhak Fried al frente de una intervención con mucho ritmo y expectación. Según cuenta, "el objetivo era reprimir el temblor que le molestaba diariamente. La operación fue realizada con anestesia local para que ella pudiese colaborar plenamente. La necesitábamos para localizar la zona exacta y detener el temblor". Tras una larga carrera en la Orquesta Filarmónica de Lituania y en la Orquesta de Cámara de Israel y en el Conservatorio de Givataim (cerca de Tel Aviv), Elishov tuvo que abandonar la profesión hace veinte años debido a los temblores. Desde entonces, se dedicó a dar clases y soñar por un regreso a los escenarios. Un gran concierto en el lugar menos esperado silenció los obstáculos devolviendo la sonrisa y el violín a esta valiente israelí de origen lituano. "No podía continuar viviendo así. Quería volver a tocar el violín, poder tomar una taza de té sin temor a que se me caiga o firmar yo misma un documento. Sólo lamento que haya tardado tanto en descubrir esta operación", explica la veterana violinista. Los neurocirujanos del prestigioso hospital de Tel Aviv ya echan de menos la compañía de Wolfgang Amadeus Mozart.