gunninho
Usuario (Argentina)
Sin WhatsApp, un smartphone no está completo. Desde que apareció, miles de personas lo eligieron para comunicarse. Tanto que, algunos, se transformaron en adictos. ¿Cómo darte cuenta si estás al borde del cataclismo? Si te sentís indentificado con alguno de estos puntos no quedan dudas: estás frito, angelito. 1. Mirarlo cada vez que tenés el celu en tus manos. Incluso, si no tenés mensajes pendientes de lectura 2. Si te despertás es lo primero que chequeás. Si te vas a dormir, lo último que ves 3. Releer conversaciones como pasatiempo 4. Sos un experto vigilante de las horas de conexión de tus contactos. Que la ocultes es, como mínimo, una traición 5. Estás en varios grupos distintos con la mismas personas 6. Chatear con algún contacto para contarle cómo te está yendo alguien con el que estás hablando cara a cara 7. Cambiás de estado más que de par de medias 8. Si no te responden inmediatamente perdés la paciencia 9. Si el wifi escasea te transformás en Godzilla 10. No podés dejar de verlo ni en el cine. Sos capaz de bajarle el brillo con tal de chequear vaya uno a saber qué
Stephen Hawking se encuentra viviendo sus horas más difíciles. Después de dedicarle toda su vida a la ciencia, el británico tomó una dramática decisión: suicidarse. ¿Por qué llegó a esto? A los 73 años, Hawking batalló contra todos los pronósticos contra la esclerosis lateral amiotrófica, enfermedad que mundialmente se hizo conocida gracias al #IceBucketChallenge. Los médicos se la detectaron cuando tenía 25 años. Fue allí cuando escuchó que, con toda la suerte, sobreviviría un buen par de años. Sin embargo, el físico demostró que lo suyo era vivir y se transformó un verdadero ejemplo de superación. Pero lamentablemente, esta enfermedad continuó su camino y, en la actualidad, Stephen tiene movilidad únicamente en su mejilla derecha, lo que lo motivó a preparar su muerte. “Si no permitimos que los animales sufran, ¿por qué lo permitimos con los humanos?”, tiró en declaraciones a la BBC. La última esperanza está en manos del Centro Médico Cedars-Sinai, donde inició un tratamiento con células madre que, en principio, alargaría un poco más esa última ventana de sensibilidad corporal.

¿No podés vivir sin comer como un cerdito? Todos, alguna vez, sufrimos algo parecido. Pero por suerte, las redes sociales también sirven para encontrar una motivación y cambiar todo lo hecho hasta ahora. Él es Sil Visser, un noruego que se parte en veinte. Sin embargo, detrás de ese físico privilegiado se esconde un pasado donde la comida chatarra era lo único que conocía. A fuerza de educación y deporte, Sil venció a su propia sombra y se transformó en un ejemplo de salud. Hoy es vegetariano, nutricionista y preparador físico. ¿Viste? Si querés, podés...