grod1980
Usuario (Uruguay)
Jose Fructuoso Rivera: Forjador del arraigo oriental o genocida?El presidente Gral. Rivera llevó a cabo la planificación y la ejecución de la matanza, así como fue el responsable de todas las medidas ilegales e inconstitucionales para borrar del Uruguay la cultura de los indios charrúas.Pero hay compatriotas, con responsabilidades educacionales, que niegan los hechos de la realidad, seguramente porque desconocen los documentos irrefutables de la vituperable acción dirigida por el Gral. Rivera.No es difícil encontrar publicaciones serias que contienen hasta las propias cartas de Rivera a Julián Laguna y otras similares, que tenemos ordenadas en el Archivo Nacional, o en obras como “La Guerra de los Charrúas” de Eduardo Acosta y Lara, por ejemplo. Ultimamente en el libro "El genocidio de la población Charrúa" se reune todo aquel documento significativo que prueba rotundamente que existió genocidio. La matanza de charrúas, a través de las cartas auténticas de RiveraCuando se leen las instrucciones que Rivera enviaba al Gral. Julián Laguna y otros subordinados, se aquilata cual fue su verdadera participación en el genocidio concretado el 11 de abril de 1831. Se podría decir que Rivera “confiesa” ser el autor del genocidio a través de las mismas.Citemos párrafos textuales de 3 de dichas cartas:1) Durazno, Marzo 10 de 1831“… Es de mayor importancia que el Sr. Gral. Emplee todo su tino y destreza para hacer entender á los Caciques que el Egercito necesita de ellos p.a ir á guardar las Fronteras del Estado y que el punto de reunión será en las puntas del Queguay Grande; para cuyo efecto, se dirigen cartas á los Caciques Rondeau, y Juan Pedro, y que el Sr. Gral. les hará entregár instruyendoles de su contenido. Si ellos no cumpliesen lo prevenido en las citadas notas particulares, es preciso no alarmarse por esto, disimularles y conservarse siempre á su inmediación, y si posible fuese, reunido a ellos.Si se moviesen para el centro de la Campaña es preciso seguirlos con cualesquier pretesto, hasta ver si se consigue que el todo ó parte del Egercito se incorpore á la fuerza de las ordenes del Sr. Gral.El Sr. Gral. conocerá, que en todas las medidas prevenidas es importante la mayor prudencia, para no aventurar una empresa que, realizada traerá bienes muy efectivos al Pays, consolidando el crédito y reputacion militar de los Gefes que la han presidido…”Fructuoso Rivera (rubricado) 2) “Julián amigo. Salsipuedes en el potrero donde ya as estado.Marzo 28-1831”(Se trata de su amigo Julián de Gregorio Espinoza)“(Reservado) yo voi a marchar esta noche todo tengo listo en muy vuen estado p.a. la operacion de los charruas nada e querido decir al Gov.o de mis dispocion.s el buen estado en que las tengo p.a tener el gusto si logro como lo creo de q.e esta dificil operacion aparezca como de los avism.s y q.e tenga mas vulla q.e la que causo el arrivo de Garzon a esa después del tinteraso no lo dudes Julian la operación esta casi echa y una ovra q.e los desvelos de 8 Birreyes y p.r mas de 40 años no lograron rrealisarla. Sera grande Sera lindisimo Si tus mejor.s amigos Si tus compañeros de disgustos y de dias de Gloria dan anuestra patria esa Satisfacion ha! q.e glorioso Sera si ce concige sin q.e esta tierra tan priviligiada no se manchase con sangre humana.” (...) “tu am.o verdadero. Fructuoso.” Esto es una verdadera “Confesión” y de una persona que se siente “culpable”. ¿Por qué, si no, quiere ocultar los hechos?, (“nada he querido decir al Gobierno de mis disposiciones”). Rivera toma esta matanza como una fiesta, en la que será reconocido como no lo fueron 8 Virreyes que también querían exterminar a los charrúas. Y el concepto que tenía sobre los indios se aprecia cuando da a entender ellos no tendrían “sangre humana“, aunque cabrían otras hipótesis explicativas de esta extraña expresión. Ver libro "El genocidio de la población Charrúa". 3) Campo, Abril 5 de 1831“Mi estimado amigo D. Julian es en mi poder su nota de ayer y soi impuesto de las medidas tomadas p.a aser venir a los indios a este punto con este ojeto fue Bernabelito y no dudo q.e el los aga venir prontam.te yo no e querido moverme mas adelante ya p.r q.e podia ponerlos en desconfiansas o por q.e si se logra aserlos pasar el Queguay ya no seria dificil el sugetarlos del modo q.e uno quiera. Sin envargo estamos prontos p.a en caso sea preciso marchar sobre ellos lo que yo quiero evitar a todo tranze pues nos sera Ventajocicimam.te el sujetarlos sin estrepito aci es q.e estoi resuelto a esperar aquí asta ver si Vds. logran aserlos venir aci [¿ce niegan?] espero sus avisos continuados p.a [¿variar?] mis dispociones…”F. Rivera (rubricado) Estas 3 cartas de Rivera son auténticas. Véase el propósito de engañar a los charrúas y atraerlos hacia un lugar donde quedaran prácticamente encerrados y tener la mayor facilidad para masacrarlos. Por supuesto que los charrúas no sospechaban las intenciones del Gobierno Oriental o mejor dicho, del que sería su ejecutor, el General Rivera.Reconoce Rivera en la 2ª. carta, que en campo abierto sería muy difícil aniquilarlos, por más que contaban con escuadras de soldados guaraníes al servicio de nuestro Ejército, escuadrones del Ejército nacional, del argentino y del brasileño, que fácilmente cuadriplicaban el número de los charrúas.Pero el Presidente no quería una batalla, “la quería evitar a todo trance”; quería un asesinato en masa, una acción “que no fuera difícil”, y en que los charrúas no pudieran salvarse, según se entiende en su carta.En una carta de José Catalá a Gabriel Pereira –del 23-8-31-, le informa que “ni uno solo ha escapado del lazo maestro que les armó este experto Jefe (Rivera)” y las ventajas políticas que la masacre representaría para el “riverismo” (en realidad José Catalá no informa correctamente, ya que algunos charrúas pudieron escapar de la emboscada). 4) Párrafos iniciales de una carta del Gral. Rivera a Juan María Pérez, escrita a los dos días de la matanza de Salsipuedes desde Islas de Juan Tomas, paraje próximo al Paso del Sauce del Queguay. (Archivo General de la Nación, Montevideo. Arhivos Particulares, Caja 132, Carpeta 28, Folio 4. Libro “El País Charrúa” de Acosta y Lara, pág. 1/207)“Sor D. Juan M.a Perez. Islas de Juan Tomas Abril 13 - 1831Mi estimado amigo.- Ya Ud. savra p.r los partes dados al Gov o q.e el resultado sovre la horda de salvages q.e tanto an afligido a nuestro país, a correspondido a el empeño con q.e el Exto les a perseguido asta lograr su total esterminio y de lo q.e nos debemos felicitar. Si envargo, q.e todavía falta algo q.e aser paro lo mas difícil esta ya vencido. Con esta fecha pongo a dispocion del Gov.no a un Reg.to de Cavallería q.e debe servir de polecia en los terminos q.e la Ley previene" (...) "su am.o verdadero Fructuoso Rivera”. Otra carta de Rivera, fechada en Cuartel General, Salsipuedes, Abril 15 de 1831, confirma totalmente la destrucción de los charrúas y su persecución hasta su total exterminio. No puede quedar ninguna duda de los propósitos genocidas de quien firma la nota, Fructuoso Rivera.Además véase que le recomienda al Comandante General de la frontera del Cuareim que extermine a los charrúas que vea huyendo de la frontera hace Brasil, de un modo implacable no quiso permitirles aún una retirada en busca de libertad y salvar sus condenadas vidas.Esta es la mencionada carta: (hemos corregido la ortografía)Sorprendida y destruida el 11 del corriente la horda salvaje de Charrúas esta indómita tribu ha pagado caramente sus antiguos y recientes crímenes, quedando muertos en el campo la mayor parte, y el resto con todas sus familias y ganados en poder de la división de operaciones. Y aún cuando han logrado escaparse de la misma suerte, algunos muy contados, las fuerzas del Ejército prosiguen en su alcance hasta su exterminio.Para completar enteramente este triunfo que tanto importa a los más caros intereses de la Nación es de absoluta necesidad, que el Sr. Comandante General ponga en movimiento todas las fuerzas dependientes a sus órdenes, que guarecen esa frontera, en persecución de este puñado de bandidos hasta su total exterminio, sin desguarnecer los puntos principales en ella y sin diseminar las milicias de la Colonia, dando prontos avisos de las medidas tomadas a este respecto, al Presidente General en Jefe. Etc.Fructuoso RiveraSeñor Comandante General de la Colonia del Quareim Rivera intenta engañar nuevamente, años después, sobre los hechos que él mismo confesó y dejó documentados Durante su estadía en Brasil, Rivera es increpado por la prensa por la masacre de charrúas, y contesta mediante una publicación en “El Iris” fechada en Río De Janeiro el 30 de Octubre de 1848Dice: “… Se a min coube a fortuna e glória de acabar com uma horda de selvagens nomados e ferozes, abrigada nas escabrosidades do paiz, fiz o que outros nao puderam alcanzar antes de mim, e cumpri as ordens do gobernó, com grande satisfacçao das populaçoes, que por tantos annos foram victimas de correrias, roubos e mortes d´ aquelles bandidos.Limitarme-hei porêm aos factos inventados.E´falso que houvesse necessidade de atraiçoar os selvagens para os-destruir: nem estes selvagens foram nunca alliados do gobernó oriental, nem os orientaes, com quem eu tive a fortuna e honra de combater para cima de 35 annos, em mais de cem batallas, podian tener taes homens, desde que por utilidade geral, se-decretava o seu exterminio…” (Textual)En esta carta que escribe en Río de Janeiro, acomoda los hechos del modo que más le conviene contradiciendo lo escrito años atrás.Niega que tuviese necesidad de atraerlos y traicionarlos para destruirlos. También falta a la verdad cuando dice que los charrúas no combatieron con los soldados orientales de nuestra independencia, (desconociendo que el propio Artigas ya varias veces había mencionado la decisiva colaboración de los charrúas en diversas batallas).Y todavía se siente orgulloso del asesinato cuando dice que a él le cupo la fortuna y la gloria de acabar con una horda de salvajes que otros (españoles, portugueses y brasileros) no pudieron alcanzar antes que él, en 3 siglos. Reiteramos que el secreto del aniquilamiento estuvo en el engaño, y en el ataque a traición cuando los charrúas estaban confiados y descuidados, lejos de sus caballos e incluso, algunos desarmados.Fue la peor de las traiciones, aquella en que se recurre a la confianza de los amigos para hacerlos caer en una trampa sanguinaria, cruel e inhumana. Los niveles más bajos de los códigos morales del ser humano pudieron forjar esas maniobras genocidas.Y de los documentos surge que lo tomaban como una diversión, y Bernabé Rivera se refería a la matanza con la frase “la jarana de los indios”.¿Qué clase de moral pública y de valores éticos tenían estas personas?¿Cómo en este momento de la civilización aún se pretende justificarlos?Los documentos descubiertos no presentan dudas: Rivera fue el responsable del genocidio charrúa.