gon1237
Usuario

Registrate y eliminá la publicidad! Bueno, acá les traigo algunos textiños muy buenos.. ya sé que da vagancia a esta hora, pero trato de que sean cortos. La fuente es esta (están buenos posta): http://lacasadeasterion88.blogspot.com/ Arte Poética - Jorge Luis Borges Mirar el río hecho de tiempo y agua y recordar que el tiempo es otro río, saber que nos perdemos como el río y que los rostros pasan como el agua. Sentir que la vigilia es otro sueño que sueña no soñar y que la muerte que teme nuestra carne es esa muerte de cada noche, que se llama sueño. Ver en el día o en el año un símbolo de los días del hombre y de sus años, convertir el ultraje de los años en una música, un rumor y un símbolo, ver en la muerte el sueño, en el ocaso un triste oro, tal es la poesía que es inmortal y pobre. La poesía vuelve como la aurora y el ocaso. A veces en las tardes una cara nos mira desde el fondo de un espejo; el arte debe ser como ese espejo que nos revela nuestra propia cara. Cuentan que Ulises, harto de prodigios, lloró de amor al divisar su Itaca verde y humilde. El arte es esa Itaca de verde eternidad, no de prodigios. También es como el río interminable que pasa y queda y es cristal de un mismo Heráclito inconstante, que es el mismo y es otro, como el río interminable. A Roma sepultada en sus ruinas - Francisco de Quevedo Buscas en Roma a Roma ¡oh peregrino! y en Roma misma a Roma no la hallas: cadáver son las que ostentó murallas y tumba de sí proprio el Aventino. Yace donde reinaba el Palatino y limadas del tiempo, las medallas más se muestran destrozo a las batallas de las edades que Blasón Latino. Sólo el Tibre quedó, cuya corriente, si ciudad la regó, ya sepultura la llora con funesto son doliente. ¡Oh Roma en tu grandeza, en tu hermosura, huyó lo que era firme y solamente lo fugitivo permanece y dura! El silencio de las sirenas - Franz Kafka (muy recomendado) Existen métodos insuficientes, casi pueriles, que también pueden servir para la salvación. He aquí la prueba: Para protegerse del canto de las sirenas, Ulises tapó sus oídos con cera y se hizo encadenar al mástil de la nave. Aunque todo el mundo sabía que este recurso era ineficaz, muchos navegantes podían haber hecho lo mismo, excepto aquellos que eran atraídos por las sirenas ya desde lejos. El canto de las sirenas lo traspasaba todo, la pasión de los seducidos habría hecho saltar prisiones más fuertes que mástiles y cadenas. Ulises no pensó en eso, si bien quizá alguna vez, algo había llegado a sus oídos. Se confió por completo en aquel puñado de cera y en el manojo de cadenas. Contento con sus pequeñas estratagemas, navegó en pos de las sirenas con alegría inocente. Sin embargo, las sirenas poseen un arma mucho más terrible que el canto: su silencio. No sucedió en realidad, pero es probable que alguien se hubiera salvado alguna vez de sus cantos, aunque nunca de su silencio. Ningún sentimiento terreno puede equipararse a la vanidad de haberlas vencido mediante las propias fuerzas. En efecto, las terribles seductoras no cantaron cuando pasó Ulises; tal vez porque creyeron que a aquel enemigo sólo podía herirlo el silencio, tal vez porque el espectáculo de felicidad en el rostro de Ulises, quien sólo pensaba en ceras y cadenas, les hizo olvidar toda canción. Ulises (para expresarlo de alguna manera) no oyó el silencio. Estaba convencido de que ellas cantaban y que sólo él estaba a salvo. Fugazmente, vio primero las curvas de sus cuellos, la respiración profunda, los ojos llenos de lágrimas, los labios entreabiertos. Creía que todo era parte de la melodía que fluía sorda en torno de él. El espectáculo comenzó a desvanecerse pronto; las sirenas se esfumaron de su horizonte personal, y precisamente cuando se hallaba más próximo, ya no supo más acerca de ellas. Y ellas, más hermosas que nunca, se estiraban, se contoneaban. Desplegaban sus húmedas cabelleras al viento, abrían sus garras acariciando la roca. Ya no pretendían seducir, tan sólo querían atrapar por un momento más el fulgor de los grandes ojos de Ulises. Si las sirenas hubieran tenido conciencia, habrían desaparecido aquel día. Pero ellas permanecieron y Ulises escapó. La tradición añade un comentario a la historia. Se dice que Ulises era tan astuto, tan ladino, que incluso los dioses del destino eran incapaces de penetrar en su fuero interno. Por más que esto sea inconcebible para la mente humana, tal vez Ulises supo del silencio de las sirenas y tan sólo representó tamaña farsa para ellas y para los dioses, en cierta manera a modo de escudo. Los dos reyes y los dos laberintos - Borges Cuentan los hombres dignos de fe (pero Alá sabe más) que en los primeros días hubo un rey de las islas de Babilonia que congregó a sus arquitectos y magos y les mandó a construir un laberinto tan perplejo y sutil que los varones más prudentes no se aventuraban a entrar, y los que entraban se perdían. Esa obra era un escándalo, porque la confusión y la maravilla son operaciones propias de Dios y no de los hombres. Con el andar del tiempo vino a su corte un rey de los árabes, y el rey de Babilonia (para hacer burla de la simplicidad de su huésped) lo hizo penetrar en el laberinto, donde vagó afrentado y confundido hasta la declinación de la tarde. Entonces imploró socorro divino y dio con la puerta. Sus labios no profirieron queja ninguna, pero le dijo al rey de Babilonia que él en Arabia tenía otro laberinto y que, si Dios era servido, se lo daría a conocer algún día. Luego regresó a Arabia, juntó sus capitanes y sus alcaides y estragó los reinos de Babilonia con tan venturosa fortuna que derribo sus castillos, rompió sus gentes e hizo cautivo al mismo rey. Lo amarró encima de un camello veloz y lo llevó al desierto. Cabalgaron tres días, y le dijo: "Oh, rey del tiempo y substancia y cifra del siglo!, en Babilonia me quisiste perder en un laberinto de bronce con muchas escaleras, puertas y muros; ahora el Poderoso ha tenido a bien que te muestre el mío, donde no hay escaleras que subir, ni puertas que forzar, ni fatigosas galerías que recorrer, ni muros que veden el paso." Luego le desató las ligaduras y lo abandonó en la mitad del desierto, donde murió de hambre y de sed. La gloria sea con aquel que no muere. FIN Rima XXI - Gustavo Adolfo Bécquer -¿Qué es poesía? -dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul-. ¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas? Poesía... eres tú. Historia de mi muerte - Leopoldo Lugones Soñé la muerte y era muy sencillo; una hebra de seda me envolvía, y a cada beso tuyo, con una vuelta menos me ceñía y cada beso tuyo era un día; y el tiempo que mediaba entre dos besos una noche. La muerte era muy sencilla. Y poco a poco fue desenvolviéndose la hebra fatal. Ya no la retenía sino por solo un cabo entre los dedos... Cuando de pronto te pusiste fría y ya no me besaste... y solté el cabo, y se me fue la vida. Poema Anónimo Si lanzases piedra al mar, Si suspirases en las desérticas Mejillas del viento. Si por curiosidad, Por insolencia o desdén, Arrancases flor al suelo, Cabalgases en desfiladeros De ásperas arenas, De insensibles centenos, Sabrás, mujer, Que tu azar es mi destino: Que yo soy el mar, el viento, La arena y el suelo. Yo soy la espiga, el laurel marchito, Soy la caña doblegada y débil, Vieja desventura de los tiempos, caña pensante, delicada, De corazón cristalino. Bueno, espero que aunque sea un texto les haya gustado, desde ya gracias por abrir el post! Salu2!
Registrate y eliminá la publicidad! Bueno, estos son los pequeños escritos de mi querida amiga Lucía! Espero que les gusten, comenten! Vuelos audaces que buscan destinos extraños... extraños que buscan lugares conocidos donde el sol los espera... ¿Hacia dónde van aquellos extraños que no quieren cruzar el horizonte? ¿Cómo vuelan las almas sin alas si la suave brisa del oceano no las ayuda? ¡¿Qué más bellas alas que la búsqueda de horizontes lejanos en el ocaso?! ¡Volemos, si volemos!¡aunque nuestras alas se quiebren volemos! ¿Por qué sera que a la mayoría de las personas nos cuesta tanto entender al otro? .. y más allá de entenderlo...nos cuesta "comprender" nos cuesta aceptar que el otro es diferente y que tanto uno como el otro son dueños de verdades absolutas para su propia historia. A lo largo de la historia de la humanidad los hombres han demostrado un sin número de acciones, palabras y pensamientos que pretenden resaltar con todo su esplendor las cualidades "personales" en detrimento de las habilidades y bellezas que la sociedad misma tiene, con su diversidad de razas, culturas y comunidades. Parecería ser que la "no aceptación"; o peor aun "la negación" es la mejor forma que el ser humano a encontrado para armar una coraza protectora de sus intereses.. parecería ser que la diferenciaciín y la evoluciín por parte de un par, causara pánico en uno.. tristemente, por llevarnos a pensar que podemos ser inferiores. Suele ser tan pequeño el mundo a veces.. cuando nuestras almas se liberan y sienten que no hay muros ni barreras que las limiten.. Como cuando logramos disciplinar nuestra voluntad en búsqueda de un anhelo.. ¿Será que los deseos son el puente necesario que tienen nuestras almas para sobrepasar esas barreras y poder perseguir lo anhelado .. el puente entre lo más abstracto de este mundo inentendible y lo más humano y material? ¿Será? En algunos momentos, nos sentimos vulnerables, en vertigo seguro y sin frenos hacia la nada... en algunos momentos nos sentimos caer, así, sin mís, sin ataduras que nos detengan hacia un golpe seguro de nuestros sentimientos; en esos momentos sílo somos... almas perdidas en algun lugar sin tiempo ni espacio, sin principio ni fin.. en ese momento sílo queremos ir más allá, liberarnos, volar y dejar de ver hacia atrás como si fueramos dueños de los instantes.. pobres cuerpos inhertes que nunca se dejan caer bajo el invisible paracaidas de la imaginación y el ansia inmanejable del "desear sabiduría" Anhelos perdidos en algun lugar lejos de donde hoy puedo estar; secretos compartidos y letras transcriptas que ya no volveran a suceder entre nosotros, ya no.. ..Ya no somo los mismos de ayer, ni de aquel día que nos encontraba la madrugada ocultíndonos del mundo.. Momentáneamente seremos incertidumbre, momentáneamente sólo podremos ser utopía de lo que hubiéramos querido establecer.. ya no es el momento de lo instantaneo, ya no es el lugar de la locura, ya no... Sean benevolentes..