gnomo23
Usuario (Argentina)
PlayStation, nacida por la venganza de una traición de Nintendo La historia de la consola de Sony es la apuesta en solitario de un directivo obstinado por demostrar la equivocación del gigante de los videojuegos PlayStation presentó el pasado miércoles su nueva consola, la PS4, para recuperar la hegemonía perdida con su anterior versión, la PS3. Sony dominó el mercado de los videojuegos desde mediados de los noventa con su innovadora PS1, la primera en superar los cien millones de máquinas vendidas; y la PS2, la consola de mesa más vendida de la historia. La apuesta de la compañía japonesa por los videojuegos, sin embargo, no fue una decisión estratégica reposada. La historia de la Sony PlayStation es la apuesta en solitario de un directivo obstinado por la venganza contra una traición de Nintendo. Nintendo acordó con Sony, a finales de los ochenta, desarrollar para su exitosa SuperNintendo un apéndice para incorporar juegos en CD, además del tradicional cartucho. El gigante de los videojuegos, sin embargo, rompió con la tecnológica japonesa, neófita entonces en la industria, porque consideraba que cedía demasiado en el control y beneficios derivados de la venta de juegos en CD. Nintendo agravió a Sony con un acto de vergüenza pública que derivó en la venganza de la futura PlayStation. En la ya antológica feria tecnológica CES de 1991, Nintendo y Sony presentaron la nueva consola: una Supernintendo con cartucho y CD. Al día siguiente, Nintendo anunció que rompía con Sony y emprendía una nueva aventura con Philips. Ken Kutaragi, el responsable de Sony en proyecto, juró venganza. La cúpula de Sony, reacia desde un principio a introducirse en el mercado de los videojuegos, pretendía terminar aquí la aventura. Sin embargo, la obstinación Kutaragi hizo que la compañía siguiera adelante. La empresa derivó el proyecto, con Kutaragi a la cabeza, a Sony Music para no responsabilizarse de las impredecibles consecuencias de la apuesta. La colaboración, a la postre, fue fundamental para la producción de CDs. Hasta 1993, la compañía no contaría con una sección propia de videojuegos, Sony Computer Entertaiment. Sony lanzó la PlayStation en Japón el 3 de diciembre de 1994. El éxito fue inmediato. La clave estaba en las facilidades ofrecidas por la compañía a los desarrolladores de videojuegos, entusiasmados con las nuevas posibilidades técnicas, las tres dimensiones y el CD. Los desarrolles tomaban demasiados riesgos económicos creando cartuchos para Sega o Nintendo; Sony, por el contrario, ofrecía todas las facilidades para poder contar con un variado catálogo de juegos. Enseguida se sumaron los grandes desarrolladores. Títulos como «Gran Turismo», «Metal Gear» o «Final Fantasy» son historia de los videojuegos El salto a Europa y Estados Unidos fue igual de exitoso. Sony optó rebajar el precio de su consola por debajo de coste. El lanzamiento en América fue a 299 dólares, muy por debajo de los 399 de su principal competidora, la Sega Saturn, barrida por completo. Al contrario de la tendencia de la industria, Sony pretendía obtener beneficios derivados del software, no del hardware. Y lo hizo: los beneficios de Sony Computer Entertaiment llegaron a suponer el 90% de la compañía. La primera versión de la PlayStation superó las cien millones de consolas vendidas nueve años después de su lanzamiento. PlayStation 2 es la consola de mesa más vendida de la historia: 154 millones hasta febrero de 2013, solo superada por la portátil Nintendo DS. Sony perdió la hegemonía con la PS3 por la competencia de la Xbox 360 de Microsoft y, aunque diferente, de la Wii de Nintendo. Ahora pretende recuperar el liderazgo con la entrada de la compañía en la octava generación de consolas a través de su recién nacida PS4.
La fecha conmemora aquel 1º de mayo de 1886, cuando un grupo de obreros norteamericanos se movilizó en reclamo de reivindicaciones laborales que, entre otras cosas, pedían jornadas de 8 horas de trabajo El reclamo de los trabajadores era claro: un pedido de reducción de la jornada laboral a 8 horas, cuando lo "normal" era trabajar entre 12 y 16 horas. La protesta, llevada a cabo inicialmente por 80.000 trabajadores, pronto desembocó en una poderosa huelga nacional que afectó a numerosas fábricas de los Estados Unidos. La fuerza demostrada por los obreros en su reclamo marcó un antes y después en la historia de todos los trabajadores, instaurándose aquella fecha como el "Día del Trabajador". El 1° de mayo se conmemora en todo el mundo el Día Internacional del Trabajador en homenaje a los llamados Mártires de Chicago, grupo de sindicalistas anarquistas que fueron ejecutados en 1886. Ese mismo año, la Noble Order of the Knights of Labor, una organización de trabajadores, logró que el sector empresarial cediese ante la presión de las huelgas por todo el país. Entonces, el presidente de Estados Unidos, Andrew Johnson, promulgó la Ingersoll estableciendo ocho horas de trabajo diario. Como los empleadores se negaron a acatarla, los trabajadores de la ciudad industrial de Chicago iniciaron una huelga el 1º de mayo, que comenzó con una manifestación de más de 80.000 trabajadores liderados por Albert Pearsons. Ese movimiento había sido calificado como "indignante e irrespetuoso", "delirio de lunáticos poco patriotas", y manifestando que era "lo mismo que pedir que se pague un salario sin cumplir ninguna hora de trabajo". A partir de allí, el conflicto se fue extendiendo a otras ciudades norteamericanas, logrando que más de 400.000 obreros pararan en 5.000 huelgas simultáneas. La magnitud del conflicto causó preocupación al gobierno y al sector empresarial, que creyeron ver en las manifestaciones y huelgas el inicio de una revolución anarquista. Sin embargo, la fábrica Mc. Cormik de Chicago no reconoció la victoria de los trabajadores y el 1º de mayo de aquel año la policía disparó contra los manifestantes que, a las puertas de la fábrica, reivindicaban el nuevo acuerdo. Durante los siguientes días murieron más trabajadores, hasta que el día 4 una bomba estalló contra las fuerzas policiales, suceso conocido como "el atentado de Haymarket". El 21 de junio de 1886 comenzó el juicio a 31 obreros acusados de haber sido los promotores del conflicto. Todos fueron condenados, dos de ellos a cadena perpetua, uno a 15 años de trabajos forzados y cinco a la muerte en la horca. La culpabilidad de los condenados nunca fue probada. Historia de una lucha que aún continúa En la actualidad, muchos países rememoran el 1º de mayo como el origen del movimiento obrero moderno. Hay algunos que no lo hacen –en general, países de colonización británica–, como Estados Unidos y Canadá, que celebran el Labor Day (Día del Trabajo) el primer lunes de septiembre; Nueva Zelanda, el cuarto lunes de octubre. En Australia, cada estado federal decide la fecha de celebración: el primer lunes de octubre en el Territorio de la Capital Australiana, Nueva Gales del Sur y Australia Meridional; el segundo lunes de marzo, en Victoria y Tasmania; el primer lunes de marzo, en Australia Occidental; y el 1º de mayo en Queensland y el Territorio del Norte. En 1954 el papa católico Pío XII apoyó tácitamente esta jornada de memoria colectiva al declararla como festividad de San José Obrero. Últimamente se viene denominando a este día como Día Internacional del Trabajador. En Portugal, esta fecha se comenzó a celebrar libremente tras el triunfo de la Revolución de los Claveles el 25 de abril de 1974. Mientras que en las grandes ciudades se realizan manifestaciones promovidas por los sindicatos como la Inter-CGT (Confederación General de Trabajadores Portugueses - Inter) o la Confederación Sindical de UGT (Unión General de Trabajadores), en otros lugares como en el Algarve se acostumbra realizar comidas campestres. Día del Trabajador en la Argentina El primer acto del Día del Trabajador se realizó en 1890, en el Prado Español de Buenos Aires, y contó con la participación de numerosos movimientos obreros, integrados en su mayoría por inmigrantes alemanes, italianos, españoles y portugueses. Desde entonces se celebra cada 1º de mayo el Día del trabajador. Años más tarde, Argentina atravesará por distintas instancias en la reivindicación de los derechos de los trabajadores, tanto de hombres como mujeres, reconociéndose estos para ambos. A partir de la primera presidencia de Juan Domingo Perón (1946-1952), la conmemoración del Día del Trabajador alcanzaría una notable importancia, organizándose celebraciones multitudinarias en todo el país. A raíz de las numerosas reivindicaciones obreras logradas por el peronismo, el 1º de mayo se convirtió en un día emblemático: entre las diversas manifestaciones de entonces se destaca la convocatoria de los obreros en la Plaza de Mayo, quienes llegaban en multitud desde temprano para escuchar el discurso del presidente. Escribió Felipe Pigna: "En nuestro país cada primero de mayo nuestros trabajadores tomaron las calles desafiando al poder, recordándole que existían y que no se resignarían a ser una parte del engranaje productivo. La lucha logró la reducción de la jornada laboral, las leyes sociales y la dignificación del trabajador. El poder se sintió afectado y en cada contraofensiva cívico-militar como las del 55; 62; 66; 76 y 89 (esta vez a través del voto), pretendieron –y en ocasiones lo lograron, arrasar con las históricas conquistas del movimiento obrero. Persecuciones salvajes, secuestros, torturas y desapariciones, durante los gobiernos golpistas, amenazas de despidos, rebajas salariales, precarización laboral y la complicidad de algunos dirigentes sindicales, son en los últimos años las armas del poder para mantener y aumentar su tasa de ganancia a costa del sudor ajeno". Sin ir lejos en la historia, hace una semana se escuchó la sentencia por el crimen de Mariano Ferreyra, un joven militante que luchaba junto a quienes lo vieron morir por el fin de la precarización de trabajadores. Poco más de una década atrás, Mario Bonino y José Luis Cabezas, periodista y fotógrafo, fueron asesinados mientras cubrían notas y hacían su trabajo. Ellos, por nombrar a los referentes de la lucha reciente. Al igual que la historia, el presente dice que la puja de los trabajadores no termina; es más, el tiempo real deja caer el velo a las especulaciones que esos hombres se habrán hecho en antaño y da la mala noticia al hacer notar cada día en cada lugar de trabajo que las diferencias puestas desde los sectores económicos más poderosos nunca dejarán de velar sólo por medidas que aumenten sus bolsillos mientras miles de trabajadores dejen todo por hacer crecer a esas empresas, y a costa de lo que sea. La lucha de los obreros continúa, lamentablemente eso está demostrado.