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Usuario (Venezuela)

En un hospital de emergencia para animales llegan todo tipo de criaturas, pero ningún miembro del equipo médico se hubiera esperado ver entrar a una mujer con un águila calva. Esta especies es muy singular y única de las montañas rocosas. El águila tenía una ala rota y sospechaban que un vehículo la había atropellado… Por suerte, ahora ya estaba en la clínica y tenía un equipo de veterinarios que estaba dispuesto a ayudarla. El águila calva llegó en una caja… Y era más grande de lo que nadie se hubiera imaginado… Sus garras eran aproximadamente del tamaño de la mano de la veterinaria. La gente que la llevó al veterinario intentó que el águila estuviera relajada mientras la veterinaria la examinaba. Tenía una fractura que le rozaba con la piel y hacía que perdiera sangre. Por suerte, el águila estuvo calmada durante todo el proceso de examinación… Sino, alguien podría haber tenido algún susto… Basta con ver sus garras.. Por suerte, el águila estuvo calmada durante todo el proceso de examinación… Sino, alguien podría haber tenido algún susto… Basta con ver sus garras… ACTUALIZACIÓN: los veterinarios la operaron y fueron capaces de curarla. Fijaron el hueso roto y la tuvieron un mes en rehabilitación. Ahora ya es capaz de volar y ha vuelto a su medio natural...
Seguro que usted se ha visto alguna vez en esa situación en la que después de mantener una conversación con un amigo se ha sentido desolado, ha contemplado el mundo con más tristeza y menos entusiasmo que antes de empezar la conversación, o ha pensado: “Madre mía, a este amigo no le pasa nada bueno, siempre tiene una queja”. Y en situaciones extremas, ha escuchado el teléfono, ha visto el nombre de la llamada entrante y ha dejado de atenderlo porque sabe que esa persona, de alguna manera, le va a complicar la vida: le va a contar un nuevo problema o seguirá hablando de su monotema, por lo general con temática “desgracia”. La pregunta que uno se plantea siempre después de pasar un rato con las personas víricas es: “¿Y yo qué necesidad tengo de estar oyendo esto?”. ¿Quiénes son las personas víricas? Aquellas que llegan y le contagian de mal humor, de tristeza, de miedo, de envidia o cualquier otro tipo de emoción negativa que hasta ese momento no se había manifestado en su cuerpo. Es igual que un virus: llega, se expande, le hace sentir mal y cuando se aleja, poco a poco, usted recobra su estado natural y, con suerte, lo olvida. El origen de la persona vírica puede ser variado: el mal genio, la envidia, la falta de consideración, el egoísmo, la estupidez o la falta de tacto. Lo importante es verse con recursos suficientes para protegerse del contagio. El mundo está lleno de personas víricas de diferentes tipologías, unas menos dañinas y otras malévolas que dejan memoria y cicatriz. Víricos pasivos. En esta categoría incluyo a los victimistas, los que echan la culpa de todo su mal a los que tienen alrededor, nunca son responsables de lo malo que les ocurre porque son los demás o las circunstancias los que provocan su malestar. Si les escucha y a usted le va bien, llegará a sentirse mala persona por disfrutar de lo que los victimistas no tienen. Y no porque no tengan posibilidad de hacerlo, sino porque han aprendido a obtener la atención a través de la queja y eso es cómodo. Se sienten maltratados por la vida y abandonados de la suerte. Por supuesto, le hacen sentir mal a quien no les presta la atención de la que se creen merecedores. Con estas personas sufrirá el contagio del virus tristeza, frustración y apatía. “Es extraña la ligereza con que los malvados creen que todo les saldrá bien” (Víctor Hugo) Víricos caraduras. Son los que siempre le pedirán favores, pero a la vez no son capaces de estar atentos a sus necesidades. No mantienen relaciones bidireccionales en las que entreguen tanto como reciben. Tiran de otros sin preguntarles si están bien, si necesitan ayuda, si les viene bien prestársela en ese momento. Son egoístas y egocéntricos, y en el momento en el que se deja de satisfacer sus necesidades comienza la crítica y el chantaje emocional. Con estas personas sufrirá el contagio del virus “siento que abusan de mí”, aprovechamiento y resignación. Víricos criticones. Viven de vivir la vida de otros porque no les vale con la suya. Su vida es demasiado gris, aburrida o frustrante como para hablar de ella, así que destrozan todo lo que les rodea. No espere palabras de reconocimiento hacia los demás ni que hablen de forma positiva de nadie, porque el que a los demás les vaya bien, les potencia su frustración como personas. No saben competir si no es destruyendo al otro. Arrasan como Atila. Con estas personas sufrirá el contagio del virus desesperanza, vergüenza, incluso culpa si participa en la crítica. Y la culpa luego arrastra al virus del remordimiento. Víricos con mala idea. Manténgalos bien lejos. Están resentidos con la vida, ya sea porque no han sido capaces de gestionar la suya o porque la suerte no les ha acompañado. Anticipan que las personas son interesadas y no esperan nada bueno de ellas. Todo lo interpretan de forma negativa, a todo el mundo le ven una mala intención. Viven en un constante ataque de ira, como si el mundo les debiera algo. No soportan que otros tengan éxito, esfuerzo y fuerza de voluntad, porque estas actitudes de superación les ningunean todavía más. Con estas personas sufrirá el contagio del virus indefensión, inseguridad, impotencia y ansiedad. Víricos psicópatas. Para los que no lo sepan, no hace falta ser asesino en serie para ser un psicópata. El psicópata es aquel que inflige dolor a los demás sin sentir la menor culpabilidad, remordimiento y sin pasarlo mal. De estos hay muchos de guante blanco. Son los que humillan, faltan al respeto a propósito, pegan, amenazan y provocan que se sienta ridículo, menospreciado, y se cargan la autoestima. Ante ellos, salga corriendo, porque el que lo hace una vez, repite. Si le permite que le maltrate, usted terminará pensando que ese es el trato que merece. Con estas personas sufrirá el contagio del virus miedo y odio. Muy difícil de erradicar, perdura durante mucho tiempo en su memoria. Mecanismos de defensa. Para evitar el contagio de los víricos victimistas, lo primero que hay que hacer es pararles. Decirles que estará para ayudarles a tomar decisiones y solucionar problemas, pero no para ser el pañuelo en el que ahogan sus penas sin implicarse. Estas personas se acostumbran a llamar la atención con sus desgracias, pero son incapaces de responsabilizarse y actuar porque optan por el camino fácil: llorar. Dígale que estará encantado de ayudarle siempre y cuando se movilice. Y si no lo hace, decida alejarse de alguien que ha tomado la decisión de ser un parásito toda la vida. No lo está abandonando, le está dando aliento para que actúe. Si decide no tomar las riendas de su vida, ser su paño de lágrimas, tampoco será una ayuda. Se gasta la misma energía quejándose que buscando soluciones. La primera opción consume y resta, y la segunda suma. “La tristeza del alma puede matarte mucho más rápido que una bacteria” (John. E. Steinbeck) Ante el virus de pedir, el antivirus de decir no. Si usted no hace prevalecer sus necesidades y prioridades, ellos tampoco lo harán. Una cosa es ser solidario y otra muy distinta estar a disposición de todos y no estar nunca para uno mismo. No permita que la persona vírica criticona haga juicios de otras personas que no estén presentes. Si lo hace con otros, también lo hará cuando usted no esté presente. No entre en su juego ni se identifique con esa conducta. Dígale que no le gusta hablar de personas que no están presentes. Y si se trata de rumores, dígale que no tiene la certeza de que el rumor sea cierto. Los rumores, la mayoría de las veces, son infundados, falsos o exagerados. Se propagan como el viento, y a pesar de que luego se compruebe que son falsos, el daño ya está hecho. Actúe como le gustaría que lo hicieran, con respeto, discreción y veracidad. Es más importante ser ético que evitar un conflicto con un criticón. Y por último, no permita que nadie le falte al respeto y mucho menos le maltrate ni psicológica ni físicamente. Como personas, todos merecemos un trato digno. Hágase valer. Pida ayuda, póngase en su sitio, no consienta una segunda oportunidad a quien le ha hecho daño. El que le daña no le quiere; olvídese de justificarle por su pasado, su carácter, su educación, el alcohol o sus problemas. Nada, absolutamente nada, autoriza la falta de respeto y el maltrato físico y psicológico. Y esto es válido en el ámbito familiar, laboral y entre los amigos. Rodéese de personas de bien, que le quieran y que se lo demuestren, que le hagan feliz, con las que salga con las pilas recargadas. Tenemos la obligación de ser felices y disfrutar. Hay mucha gente dispuesta a ello. No las deje escapar. Las personas estamos para ayudarnos, somos un equipo.
Una cigüeña con un pico roto se encuentra en Hungría, por lo que un especialista en prótesis dentales le dio un pico de plástico y se lo devolvió a su hábitat natural. Winter el delfín fue descubierto en la Laguna Mosquito, Florida con su cola fuertemente enredados en una línea de cangrejo trampa. Ella fue llevada al Acuario Marino de Clearwater en Clearwater, Florida, donde se le dio una cola protésica. Después de una lesión en la pierna, este 12 años de edad, la tortuga fue capaz de avanzar poco a poco, una vez más, gracias a la creatividad de los veterinarios que se adjunta una rueda balón a su concha. Este elefante en Tailandia perdió una pata delantera en 1999 cuando pisó una mina terrestre. En 2006 obtuvo su primera prótesis. Ella ha recibido otros desde entonces como su peso ha cambiado. Naki'o, una mezcla heeler rojo, fue hallado en una vivienda hipotecada en Nebraska con las piernas y la cola congelada en charcos de hielo convertido en agua. Se convirtió en el primer perro para recibir cuatro extremidades protésicas. A si como tratamos a los animales asi trataremos a las personas,trabajemos para ser una familia mudial y no destruir este planeta ...Espero que sirva de algo lo que puse aqui..
]Actualmente, se ha comprobado que la mujer puede llegar a tener 226 orgasmos. Sí, suena a locura, pero lo cierto es que existe un concurso sobre masturbación que da premios a quienes pasan más tiempo masturbándose y a quienes consiguen más orgasmos. Así que, efectivamente, las mujeres son multiorgásmicas y pueden tener tantos orgasmos como se lo propongan ellas y sus parejas, y hoy queremos explicarte por qué. Los orgasmos múltiples El orgasmo parece ser algo tan raro para las mujeres -sólo el 25% llega al clímax siempre cuando tiene relaciones sexuales, frente a un 90% de los hombres-, y al mismo tiempo, su cuerpo les permite tener no uno, sino varios orgasmos al mismo tiempo. El orgasmo en la mujer no tiene una función biológica, ya que puede quedar embarazada sin llegar al clímax. Durante el sexo, la circulación sanguínea en los genitales femeninos aumenta, la vagina comienza a lubricarse y su tamaño crece ligeramente. Aumenta el ritmo cardíaco y la respiración, y se producen contracciones de los músculos del área. La vagina, el ano y el útero se contraen al mismo tiempo en intervalos de 0,8 segundos y en diferentes intensidades: un orgasmo corto puede durar entre tres y cinco contracciones, mientras que uno intenso puede tener hasta diez. En el cerebro, algunas áreas literalmente se desconectan: estudios recientes muestran que el área del miedo y las emociones se apaga momentáneamente durante estos segundos. Luego de este pico, el cuerpo entra en un estado de relajación, aunque muchas mujeres coinciden en que un solo orgasmo no es suficiente para liberar esa tensión sexual. Eso significa que la energía no ha bajado del todo, y es el momento de conseguir un segundo orgasmo, y tercero, y cuarto... A esto se le llama período refractario: es el espacio de tiempo entre que finaliza el orgasmo y se vuelve a sentir excitación. Al no tener esto, la mujer se mantiene excitada y por ende puede tener varios orgasmos. Los tipos de orgasmos en una mujer La mujer puede llegar al orgasmo mediante la estimulación de diferentes puntos de su cuerpo, por lo que para una multiorgásmica, lo más probable es que se tengan orgasmos en diferentes partes del cuerpo. El orgasmo más común es el que viene de la estimulación del clítoris; luego le sigue el orgasmo vaginal, que cuesta más tiempo de conseguir pero las mujeres lo suelen sentir como más placentero. Este tipo de orgasmo se consigue generalmente por el punto G, una zona dentro de la vagina que tiene un aspecto más esponjoso que el resto de las paredes. En algunas ocasiones -no muchas y no todas las mujeres lo logran-, pueden tener una especie de eyaculación, llamadasquirting. Recientemente, también se ha descubierto el punto A, que se encuentra un poco más profundo que el G y en la pared delantera de la vagina. Lo bueno de este punto es que luego de haber alcanzado un orgasmo, no se vuelve extremadamente sensible, por lo que se puede seguir estimulando y se pueden tener otros orgasmos. Otros puntos son el punto profundo –que se ubica casi en el cérvix–, el punto U –la pequeña área entre la uretra y la vagina–. Y aunque te parezca raro, algunas mujeres han conseguido tener un orgasmo únicamente mediante la estimulación de los pechos, la boca, la piel –especialmente mediante masajes en el cuerpo–, o la mente, a la que por algo le dicen, el órgano sexual más grande. ¿Cuántos orgasmos tiene la mujer? Como bien dije, hasta el momento se puede llegar a 226, aunque ningún científico ha llegado a comprobar que no se pueda llegar a más.