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Primer post: 6 dic 2007
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Nicolás Guillén, Palabras fundamentales
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Haz que tu vida sea campana que repique o surco en que florezca y fructifique el árbol luminoso de la idea. Alza tu voz sobre la voz sin nombre de todos los demás y haz que se vea junto al poeta el hombre. Llena todo tu espíritu de lumbre busca el empinamiento de la cumbre y si el sostén nudoso de tu báculo ofrece algún obstáculo a tu intento sacude el ala del atrevimiento, ante el atrevimiento del obstáculo. GUILLÉN, NICOLÁS (1902-1989) Poeta cubano al que se le considera un genuino representante de la poesía negra de su país. Trabajo como tipógrafo antes de dedicarse al periodismo y darse a conocer como escritor. Desde su juventud participo intensamente en la vida cultural y política cubana, lo que le costo el exilio en varias ocasiones. Ingreso en el Partido Comunista en 1937, y tras el triunfo de la Revolución Cubana en 1959 desempeño cargos y misiones diplomáticas de relieve. Inicio su producción literaria en el ámbito del postmodernismo y la afianzó en el de las experiencias vanguardistas de los años veinte, en cuyo contexto se convirtió pronto en el representante más destacado de la poesía negra o afro antillana. Sin renunciar a otras posibilidades, en Motivos de son (1930), Songoro cosongo. Poemas mulatos (1931), West Indies Ltd. (1934) y poemas dispersos en libros posteriores, uso todos los recursos característicos de esa poesía con la voluntad de lograr una expresión auténtica para una cultura mulata, la propia de un país mulato como él mismo, y manifestó una preocupación social que se fue acentuando con el paso de los años. Desde West Indies Ltd., evoluciona rápidamente hacia esas preocupaciones políticas y sociales: en Cantos para soldados y sones para turistas (1937), El son entero (1947) y La paloma de vuelo popular (1958), mostro su compromiso con la patria cubana y americana, con sus hermanos de raza y con todos los desheredados del mundo, mientras en España. Poema en cuatro angustias y una esperanza (1937) acuso el impacto de la Guerra Civil española y el asesinato de Federico García Lorca. Crítico con la injusticia y el imperialismo, eso no le impidio verse afectado por las inquietudes neorrománticas y metafísicas que también dominaron la literatura de esa época, pues el amor y la muerte son también temas fundamentales en su poesía. Con Tengo (1964) manifesto su jubilo ante la Cuba revolucionaria, y Poemas de amor (1964), El gran zoo (1967), La rueda dentada (1972), El diario que a diario (1972) y Por el mar de las Antillas anda un barco de papel. Poemas para niños y mayores de edad (1977) demostrarían su capacidad para conjugar preocupaciones diversas y encontrar formas de expresión siempre renovadas. En Prosa de prisa (1975-1976) se han recogido sus trabajos periodísticos. fuente:www.cervantesvirtual.com/bib_autor/Guillen

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Diego Rivera
Diego Rivera
InfoporAnónimoFecha desconocida

Diego Rivera (1886-1957) "Siempre fue la intención de Rivera expresar en forma plástica los sucesos, ideas y esperanzas de la Revolución Mexicana..." Diego María Rivera máximo artista plástico del siglo XX. Creador y fundador del movimiento muralista mexicano así como uno de los fundadores del Partido Comunista de México. Diego Rivera nació en 1886 en Guanajuato. En 1896, a la edad de diez años, tomó clases en la Academia de San Carlos en la ciudad de México donde estudió estilos artísticos tradicionales europeos. En 1906 presentó 26 trabajos en su primera exposición. Recibió una beca y viajó a España para estudiar con el maestro Eduardo Chicharro y allí estudió los trabajos de Goya, El Greco, y Bruegnel en el museo del Prado de Madrid. En París, concoció a las principales figuras de la época y quedó fascinado con el movimiento cubista. En Europa, se encontró con Siqueros quien le habló de la revolución mexicana y de la necesidad de crear un arte nacional. Rivera hizo un viaje a Italia para estudiar los primeros frescos del Renacimiento, y después decidió volver a México para dedicarse a muralismo. Con las influencias de la Revolución mexicana(1910-1920) y la Revolución rusa(1917), Rivera creía que el arte debe jugar un papel importante en habilitar a la gente obrera e indígena para entender su propias historias. No quería que su arte será aislado en museos y galerías, sino que debe estar accesible a la gente en las paredes de los edificios públicos. Tenía la oportunidad de implementar sus ideas en 1921, cuando José Vasconcelos, en un esfuerzo del nacionalismo cultural, creó un programa para llevar el arte a los masas. En 1922 Rivera comenzó su trabajo sobre La Creación, uno de los murales para los que rue comisionado en la Escuela Nacional Parpartoria. Los murales que le siguieron incluyen los de la Secretaria de Educación Pública, El palacio Nacional, El Colegio Nacional de Agricultura y el Palacio de Cortés. En 1934, empezó su trabajo en unos morales enormes en el Palacio Nacional en la ciudad de México que ilustran la historia mexicana. Este trabajo refleja los problemas políticos, económicos, y culturales desde la Conquista hasta el presente. Rivera incluyó los eventos monumentales y los figuras prominentes de la historia mexicana. En el arco central sobre las escaleras en el Palacio, pintó Tierra y libertad, las palabras históricas de los ideales mexicanos . El mural muestra un obrero y Emiliano Zapata llevando la pancarta con las palabras “Tierra y Libertad,” que simboliza los deseos de los obreros en cambiar a una nueva vida mexicana. Debajo de ellos está Miguel Hidalgo el héroe de la independencia. Al fondo del mural Rivera pintó la armadura invencible de los conquistadores y los indígenas indefensos. Así, el mural combina el pasado con las esperanzas del futuro. En la pared a la izquierda, El México de mañana, expone Karl Marx con una traducción de las primeras líneas del “manifiesto comunista.” Marx está indicando con el dedo la dirección al futuro social. Al derecho de “Huelga” hay dos rebeldes ahorcados, una agrarista y la otra comunista. A la izquierda de los dos caballos hay tres agraristas al punto de su ejecución. Sus expresiones resolutas muestran su determinación a seguir la lucha sin temer las consecuencias, aun la muerte. Rivera es reconocido como la figura principal del movimiento muralista. Es famoso por su tratamiento de temas sobre el trabajo, la lucha por el mejoramiento social, las conquistas logradas y las fiestas populares del pueblo mexicano. Algunas obras: Los explotadores La Balada de la Revolución Proletaria La Liberación del Peón En la Trinchera La Maestra Rural La Cosecha del Maíz Entrada a la mina La Conquista

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Otra vez John Wayne
Otra vez John Wayne
InfoporAnónimoFecha desconocida

Les dejo otra lectura de Feinmann, para pensar; aborda el tema de la cultura de la imagen, los medios de comunicación y los intereses del imperio de una manera esclarecedora. Tiene por fecha: 02/11/02. pero es de una vigencia absoluta. Otra vez John Wayne Por José Pablo Feinmann Durante la guerra de Vietnam todavía estaba John Wayne. La extrema derecha norteamericana tenía en Hollywood un héroe viril, gigantón, que caminaba llevándose todo por delante, que sonreía de costado y ganaba batallas desde hacía medio siglo. Igual la guerra se perdió. Había muchas contradicciones en la sociedad norteamericana y el mundo todavía contaba con el bloque soviético, que servía de contención a las posibilidades de desborde total del militarismo a la Wayne. El fin de la bipolaridad abrió las puertas al rostro único de la dominación y al intento de organizar el mundo según los mandatos de un solo polo, el vencedor. Pero en 1968, en plena guerra de Vietnam, y acaso por vislumbrar el azaroso curso de esa guerra, la dificultad de ganarla, el héroe nacional hizo su intento, el intento de darle un empujón al espíritu guerrero de su país. John Wayne produjo y dirigió Los boinas verdes (The green berets). La visión (hoy) de esa desangelada película es ampliamente instructiva. Nadie, en los días de su estreno, tomó en serio el film de Wayne. Leonard Maltin, en su Movie&Video Guide, le pone bomb, es decir cero o menos que cero. Al margen (dice) de toda valoración política, el film es pésimo. Y sugiere un detalle para la carcajada: en la escena final el sol se pone por el Este. Wayne, en suma, no conocía ni los puntos cardinales, menos habría de saber de cine, de arte o de política y guerra. Aquí, en la Argentina de esos años, el film no estuvo ni una semana en sala de estreno. No sólo por falta de público, sino porque, de acuerdo a las modalidades de la época, todos los días le metían una bomba. En rigor, las bombas estallaban en toda América latina y el film no se pudo ver. Era torpe, era ofensivo, era mera propaganda belicista, era la bandera prepotente de una guerra abominada por todos. Mi hipótesis es la siguiente: hoy, Los boinas verdes, es una película de guerra como casi todas las que hace Hollywood. Hoy, en los cines, se ven y se aceptan versiones tan militaristas, pentagonistas y propagandísticas como el film de Wayne. Incluso más: el film de Wayne es superior a muchas de las que hoy se hacen. O las prefigura con orgullo, como si desde el pasado hubiera señalado el camino a seguir, en tanto ilustre antecesora. En los sesenta Hollywood se avergonzó de Los boinas verdes. John Wayne era excesivo. Sólo él podía entonar un ronco cántico de gloria a esas Special forces que, todos sabían, no actuaban con buenos modales. Hoy John Wayne está y no está. Se murió de cáncer por haber hecho de conquistador de la Mongolia en un film de los cincuenta, en locaciones antes arrasadas por experiencias nucleares. Pero, hoy, John Wayne está. El Imperio no lo tiene en la Meca del Cine, lo tiene en la Presidencia de la República. George Bush entrecierra los ojos como Wayne, es tosco y frontal como él y, también como él, confunde la patria con la guerra. Hay dos o tres puntos esenciales en Los boinas verdes que se relacionan con el presente imperial norteamericano. El film plantea una constante: EE.UU. es un país agredido, sus guerras son siempre de respuesta a la agresión. La primera escena del film de Wayne es impecable. Se trata de una conferencia de prensa. De un lado periodistas norteamericanos de diarios hostiles a la guerra, del otro soldados con boinas verdes, llenos de dignidad y respuestas. El periodista David Janssen (actor que hiciera El fugitivo en la serie de tevé) se muestra incómodo, no le gusta esa guerra, ¿qué tenemos que hacer en Vietnam, por qué nuestros muchachos tienen que ir a morir a ese suelo remoto, tan lejos de la patria, es acaso nuestra la guerra que allí se libra o es sólo un conflicto entre vietnamitas? ¡Para qué! El sargento Aldo Ray, indignado (Aldo Ray siempre hizo de sargento en el cine, era tolerable peleando contra los nazis, pero aquí es, por decirlo suavemente, vomitivo), le arroja sobre la mesa una caja de balas secuestrada al enemigo. ¡Son checoslovacas!, exclama. Le tira una ametralladora enorme: ¡es de fabricación china!, ruge. Le tira unfusil sofisticado: ¡es de fabricación soviética!, ruge de nuevo. Silencio entre los periodistas. “¿Qué hacemos en Vietnam?”, pregunta Ray. “¡Nos defendemos contra el intento comunista de apoderarse del mundo!” El periodista Janssen se muerde el labio, vencido. Wayne, sonríe de costado. Ray les dice que se vayan. En suma, es la batalla de siempre, la de la democracia contra el totalitarismo, la del mundo libre contra los bárbaros, la de los eternamente agredidos contra los eternamente agresores. “Nosotros no empezamos esto, pero vamos a terminarlo”, es la perfecta frase Wayne-Bush. Pero el film de Wayne es el de un cineasta de Hollywood, un viejo zorro que tiene muchas mañas y está dispuesto a usarlas todas. Así, los Boinas Verdes son unos muchachos distendidos, siempre dispuestos a bromear, y, sobre todo, habitados por los buenos sentimientos, casi diríamos por la ternura. Para justificar su causa Wayne debe exhibirnos el horror del Vietcong. Entran en las aldeas, las aldeas han sido arrasadas, los hombres torturados, las mujeres violadas, los niños asesinados. “Ellos son así”, murmura Wayne, apretando los dientes. Mira a Janssen y pregunta: “¿Dirá eso en su diario?”. Porque olvidé ese detalle de la trama: el periodista Janssen, para verificar si lo que dicen los Boinas es verdadero, se une a ellos, como observador, eh, que la cosa va de a poco. Aquí, entonces, ante el cadáver de una niña de cuatro años, Wayne le pregunta eso, si va a contarlo en su diario. Janssen, atormentado, gira y se va en silencio, cavilando, ¿no estaré equivocado?, sospechamos que piensa. Ahora, la ternura. En la aldea masacrada por “Charlie” (el nombre que le dan los Boinas al enemigo) encuentran a un simpático niño vietnamita. Es huerfanito, ya que su familia ha sido aniquilada y lo único que tiene es un perro. El niño se llama Hamchunk. Que oriental, da. Lo adopta el más simpático y alegre de los Boinas, que es Jim Hutton, un actor algo bobo que hizo films para la Disney. Jim Hutton es el teniente Peterson y este hombre, Peterson, sigue toda la campaña con Hamchunk a su lado. Y el perrito. Pero –oh, catástrofes de esa inmunda guerra– una bomba mata al perrito. Se produce ahí el diálogo más memorable del film. Hamchunk corre hacia el perrito, lo abraza y llora amargamente. Peterson se le acerca y le dice: “¿Era lo único que tenías en la vida, no?”. Hamchunk responde: “Sí, pero todavía te tengo a ti”. Peterson lo alza, como si Hamchunk fuera ahora su perrito, y se lo lleva. Atención, hay más tristezas: los sucios rojos vietnamitas matan a Peterson. Hamchunk lo espera en la base. Se cruza con Janssen. Janssen (a quien hace una media hora hemos perdido, nadie sabe por qué, ¡el film dura 141 minutos!) va vestido de Boina Verde. ¡Va a la guerra! ¡Tanto lo convenció Wayne que el tipo deja de ser periodista y se va a pelear a Vietnam! Aunque, al alejarse, vemos que lleva la Olivetti, ya sabemos qué escribirá. Volvamos a Hamchunk; está en la base esperando el regreso de Peterson. Llegan los helicópteros. Todos bajan, todos menos Peterson. Horror de horrores para Hamchunk, perdió a la familia, al perrito y ahora a Peterson. Wayne se apiada, lo toma de la mano y lo lleva frente al mar. El sol se está poniendo, por el Este, sí. Hamchunk pregunta a Wayne: “¿Quién va a cuidar ahora de mí?”. Wayne dice: “Yo voy a cuidar de ti, Hamchunk. Porque, ¿sabes?, de eso se trata todo esto”. Más claro, agua: la guerra de Vietnam se hizo para que los Boinas Verdes protejan a los niñitos huérfanos de las aldeas arrasadas por Vietnam del Norte. ¿Qué nos reserva el futuro? Uno de sus rostros, de sus rostros cinematográficos, será este: soldados norteamericanos rescatando a dulces niñitos afganos de la garras talibanes, niñitos afganos con perrito incluido, un nuevo Wayne que dirá que ellos no empezaron esa guerra pero habrán de terminarla, descripciones minuciosas de las crueldades del enemigo para justificar las propias, marines jocosos, que saben que la guerra es la vida y también la alegría, retaliaciones solemnes y muchasbanderas que flamean victoriosas. ¿Quién será John Wayne? Acaso el mismísimo George Bush. Si lo está siendo en la realidad, ¿por qué no habría de serlo en la ficción? Fuente:http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-12236-2002-11-02.html

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Azucena Villaflor
InfoporAnónimoFecha desconocida

La única lucha que se pierde es la que se abandona, y prueba de ello es la labor de las Madres de la Plaza de Mayo, en recuerdo a 30 años de la desaparición de su fundadora: Azucena Villaflor. "Sólo vamos a decir, porque nos queda grande la empresa de valorar a Azucena, que fue quien hizo el puente entre la historia de la resistencia popular en la Argentina - con sus héroes, sus presos y masacrados- y las organizaciones surgidas en la lucha contra la dictadura genocida. En cada recuerdo de sus compañeros de lucha resalta un hecho: Azucena sabía que la fuente de su coraje, su inventiva, su inteligencia, era lo que nuestro pueblo fue capaz de hacer en su larga historia de lucha y sacrificio. ´Tenemos que ir a Plaza de Mayo porque allí se produjeron, a través de los años, las más grandes concentraciones y los hechos políticos y sociales significativos...´" Azucena Villaflor 7 de abril de 1924 – diciembre de 1977 Azucena Villaflor estaba en la casa de Chela y Emilio Mignone cuando se terminaba el día 8 de diciembre de 1977. Allí, en ese departamento de la avenida Santa Fe, se centralizaba la recolección de dinero y firmas para una solicitada que publicarían dos días después. Repentinamente, llegó María del Rosario de Cerruti y contó, desesperada, los secuestros que se acababan de producir en la puerta de la Iglesia de la Santa Cruz, en el barrio de San Cristóbal. Una nueva ola de terror les apabulló el alma, pero Azucena fue muy clara: "Con más razón, ahora tenemos que seguir adelante". Durante todo el día siguiente pulieron detalles de la solicitada y la entregaron. Azucena estaba cansada y nerviosa. Otra Madre, Aída Sarti, la visitó la noche de ese viernes y recuerda tanta tensión. Fue la última de sus compañeras que la vio libre. Hija de una muchachita quinceañera y de un obrero lanero, Azucena se crió y creció sin que nada le fuera fácil. Desde sus quince años (1940) trabajó en la Siam como telefonista y en ese pulmón obrero y metalúrgico vivió el 17 de octubre de 1945. Se casó en el 49 con Pedro De Vincenti y tuvo cuatro hijos. Néstor, el segundo, fue secuestrado el 30 de noviembre de 1976, en la calle Agüero 4685, Villa Dominico. Desde ese momento, la vida de Azucena fue otra. Cuando el sábado 10 de diciembre se levantó temprano, maldormida, compró el diario con la solicitada publicada. Era un triunfo a pesar de todo. Volvió a salir de su casa antes de las nueve, a hacer compras. "¿Qué querés almorzar, nena?", le preguntó a su hija Cecilia. Apenas movió la cabeza de la almohada para decirle que quería pescado. Con la bolsa y el monedero, Azucena fue hasta la avenida Mitre en busca del mercado, pero allí la interceptaron. Golpes, gritos y amenazas con armas. Azucena intentó resistir gritando y tirándose al suelo, pero los hombres fueron más fuertes y la cargaron a un coche. Así, el trabajo de infiltración de Astiz lograba capturar a la creadora de las Madres de Plaza de Mayo. La metieron en "Capuchita" dentro de la ESMA, con su vestido de mangas cortas, atada y vendada. En las horas siguientes, ella descubrió que allí había otros detenidos y les preguntó sus nombres así, cuando la dejaran libre, avisaría a sus familias. También les dio el nombre de su hijo secuestrado por si alguien sabía algo de él. Pero casi no tuvo más tiempo. Antes de que pasara una semana la sacaron de allí, la subieron a un avión y la arrojaron al mar. Por capricho de las mareas, su cuerpo fue a parar a las arenas de Santa Teresita y quedó enterrada como NN en un cementerio cercano, en donde esperó más de veintisiete años para "aparecer". Fuente:http://www.loquesomos.org/lacalle/memoria/Azucena.htm A modo de homenaje, dejo la gran canción de Ismael Serrano: "A las Madres de Mayo" http://www.gigasize.com/get.php?d=m4z0nd4ks2d

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La factura petrolera y el desarrollo
InfoporAnónimoFecha desconocida

Reflexiones del Comandante en Jefe La factura petrolera y el desarrollo Chávez lo dijo con toda claridad en Riad: la factura de petróleo y gas de los países en desarrollo alcanza el millón de millones de dólares. Propuso a la OPEP, que estuvo a punto de ser disuelta antes de la llegada al poder del gobierno bolivariano —que la presidió y preservó a lo largo de 8 años—, asumir el papel para el cual fue creado el Fondo Monetario Internacional y nunca cumplió. El dólar está en caída libre, expresó. Nos pagan con papeles. Podemos y debemos garantizar el combustible tanto a los países desarrollados como a los que luchan por desarrollarse y necesitan importarlo. La OPEP puede dar créditos para el desarrollo con largo periodo de gracia y solo el 1 por ciento de interés anual, de modo que los países pobres paguen con los bienes y servicios que sean capaces de producir. Mencionó la cifra de 5 mil millones de dólares como ayuda al desarrollo que Venezuela presta a los países caribeños que necesitan desesperadamente importar esa esencial materia prima. Chávez puede añadir un ejemplo ilustrativo que Cuba conoce bien: con lo que cuesta a fines del año 2007 importar un barril, en 1960 se podían adquirir 13,52 toneladas de petróleo ligero, incluido transporte, es decir, casi 50 veces más que ahora. En tales condiciones, un país como la República Bolivariana de Venezuela continuaría siendo un suministrador de combustible, un recurso no renovable, casi regalado a Estados Unidos. La tierra continuaría hundiéndose en algunas cuencas al faltar el subsuelo petrolero. Comprendo cuánto tiene que romperse la cabeza sacando cuentas y cuán justos y nobles son sus sentimientos de igualdad y justicia para los pueblos de la que Martí llamó nuestra América y Bolívar, en la lucha contra el imperio español, calificó de una sola nación. En aquella época se mantenía todavía el equilibrio. No existía la diabólica idea imperial de convertir los alimentos en combustible ni los cambios climáticos descubiertos y comprobados por las ciencias. Fidel Castro Ruz Noviembre 19 del 2007 4 y 36 p.m. Fuente:http://www.granma.cu/espanol/2007/noviembre/mar20/factura-petrolera-el-desarrollo.html

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El Titán de Bronce, Antonio Maceo
InfoporAnónimoFecha desconocida

Reflexiones del Comandante en Jefe El Titán de Bronce, Antonio Maceo Estoy en deuda con él. Ayer se cumplió otro aniversario de su muerte física. Existen más de cuarenta versiones diferentes del hecho, pero todas coinciden en varios detalles de gran interés. A Maceo lo acompañaba el joven Francisco Gómez Toro, que había arribado a Cuba por el oeste de Pinar del Río con la expedición al mando del general Rius Rivera. Herido anteriormente en un brazo, Panchito viajó con Maceo de una orilla a otra de la entrada de la bahía de Mariel. Con ellos iban 17 aguerridos oficiales de su Estado Mayor, marinos del bote y un solo hombre de su escolta. Ese día 7, en las proximidades de Punta Brava, en su improvisado campamento, Maceo y sus oficiales escucharon el relato del autor de Crónicas de la Guerra José Miró Argenter, sobre las acciones del combate de Coliseo, donde la columna invasora derrotó a las tropas del general Martínez Campos. Desde hacía varios días Maceo sufría de una fiebre epidémica alta y dolores en todas sus heridas. Alrededor de las 3 de la tarde se oyeron fuertes disparos a unos 200 metros del campamento ubicado al oeste de la ciudad de La Habana, capital de la colonia española. Maceo se indigna por el sorpresivo ataque, ya que había ordenado la exploración constante, como era habitual en sus expertas tropas. Reclama un corneta para dar órdenes; no estaba disponible en ese instante. Salta sobre el caballo y se dirige al enemigo. Da órdenes de abrir una brecha en la cerca de alambre que se interponía entre él y los atacantes. Ante la aparente retirada del enemigo, exclama “esto va bien” segundos antes de que una bala le cercenara la carótida. Panchito Gómez Toro, al conocer la noticia, llega desde el campamento, dispuesto a morir junto al cadáver de Maceo. Intentó suicidarse cuando se vio cercado y a punto de caer prisionero. Antes escribe una brevísima y dramática nota de despedida a su familia. La pequeña daga, única arma que llevaba consigo a falta de revólver, no penetró lo suficiente con la fuerza de la mano disponible. Un soldado enemigo, al ver que alguien se movía entre varios muertos, casi le desprende la cabeza con un tajo de machete por el cuello. Cunde la desmoralización con la muerte de Maceo en las fuerzas patrióticas, que eran en su mayoría soldados bisoños. El coronel mambí Juan Delgado, del Regimiento de Santiago de las Vegas, al conocer lo ocurrido salió en busca de Maceo. El enemigo había tenido en sus manos el cadáver, despojándolo de sus objetos personales sin darse cuenta de que era el de Maceo, conocido y admirado en el mundo por sus hazañas. La tropa encabezada por Juan Delgado, en gesto valiente, rescató los cuerpos sin vida de El Titán y su joven ayudante, hijo del General en Jefe Máximo Gómez. Los enterraron después de largas horas de marcha en la altura dominante de El Cacahual. Los patriotas cubanos no dijeron entonces una palabra del valioso secreto. El rostro ceñudo de Martí y la mirada fulminante de Maceo señalan a cada cubano el duro camino del deber y no de qué lado se vive mejor. Sobre estas ideas hay mucho que leer y meditar. Fidel Castro Ruz Diciembre 8 de 2007 8:05 p.m.

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La soga (Alí Primera)
InfoporAnónimoFecha desconocida

...Para el que vio el gran documental "La Revolución no será televisada", el mismo comienza con imágenes del gran pueblo Bolivariano de Venezuela y de fondo una canción muy buena. El caso es que en este post; y en homenaje al pueblo Venezolano, a nuestro Hugo Chavez, y desde ya al cantautor revolucionario Alí Primera; dejo a disposición de quien quiera descargarla esta gran canción, y su letra. Saludos Camaradas! LA SOGA Letra y Música Alí Primera. Intérprete: Alí Primera "Jala", que la soga se revienta y al que te pegó sólo llévale la cuenta "Jala, jala, jala" que la soga se revienta Si estás en cuarto menguante mañana habrá luna nueva "Jala, jala, jala" que la soga se revienta "Jala", que ya pasa el tiempo malo y como en el dominó los mirones son de palo "Jala, jala, jala" que la soga se revienta nuestra tierra sueltecita será novilla contenta "Jala, jala, jala" que la soga se revienta ay, ay, ay, se revienta, se revienta "Jala" que el pueblo es cuero seco si lo pisan por un lado por el otro se levanta por algo tiene la piel florecida de esperanza "Jala, jala, jala" que la soga se revienta ay, ay, ay, se revienta, se revienta El pueblo no tiene culpa si lo engañan una vez y dicen que el matacán muere mansito en verano cuando el agua se hace poca y queda el cerro pelado cuando el agua se hace poca y queda el cerro pelado Ay, ay, ay, pelado pelado, pelado Si le quitan el veneno al cascabel aunque suene la maraca deja de ser cascabel "Jala, jala, jala" que la soga se revienta ay, ay, ay, se revienta, se revienta Si le quitan el veneno al cascabel aunque suene la maraca deja de ser cascabel "Jala, jala, jala" que la soga se revienta ay, ay, ay, se revienta, se revienta Fuente:http://url-baneado/aliprimera/La_soga.htm Link de descarga del tema:http://www.gigasize.com/get.php?d=t287m1n2t9b

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Último Discurso de Salvador Allende
Último Discurso de Salvador Allende
InfoporAnónimoFecha desconocida

Antes de desarrollar el aporte, les dejo una pequeña introducción, una crónica del golpe; titulada "La Trampa", por Eduardo Galeano: "Por valija diplomática llegan los verdes billetes que financian huelgas y sabotajes y cataratas de mentiras. Los empresarios paralizan a Chile y le niegan alimentos. No hay más mercado que el mercado negro. Largas colas hace la gente en busca de un paquete de cigarrillos o un kilo de azúcar; conseguir carne o aceite requiere un milagro de la Virgen María Santísima. La Democracia Cristiana y el diario «El Mercurio» dicen pestes del gobierno y exigen a gritos el cuartelazo redentor, que ya es hora de acabar con esta tiranía roja; les hacen eco otros diarios y revistas y radios y canales de televisión. Al gobierno le cuesta moverse; jueces y parlamentarios le ponen palos en las ruedas, mientras conspiran en los cuarteles los jefes militares que Allende cree leales. En estos tiempos difíciles, los trabajadores están descubriendo los secretos de la economía. Están aprendiendo que no es imposible producir sin patrones, ni abastecerse sin mercaderes. Pero la multitud obrera marcha sin armas, vacías las manos, por este camino de su libertad. Desde el horizonte vienen unos cuantos buques de guerra de los Estados Unidos, y se exhiben ante las costas chilenas. Y el golpe militar, tan anunciado, ocurre. Los generales alzados le exigen la renuncia. Le ofrecen un avión para que se vaya de Chile. Le advierten que el palacio presidencial será bombardeado por tierra y aire. Junto a un puñado de hombres, Salvador Allende escucha las noticias. Los militares se han apoderado de todo el país. Allende se pone un casco y prepara su fusil. Resuena el estruendo de las primeras bombas. El presidente habla por radio, por última vez:" "Soy un hombre de América Latina, que me confundo con los demás habitantes del Continente, en los problemas, en los anhelos y en las inquietudes comunes." Salvador Allende: Presidente de Chile (1970-1973). Asesinado el 11 de septiembre de 1973 durante un golpe militar ordenado por el presidente de Estados Unidos y comandado, en Chile, por el asesino Augusto Pinochet. Último Discurso 9:10 A.M. Seguramente ésta será la última oportunidad en que pueda dirigirme a ustedes. La Fuerza Aérea ha bombardeado las torres de Radio Postales y Radio Corporación. Mis palabras no tienen amargura sino decepción Que sean ellas el castigo moral para los que han traicionado el juramento que hicieron: soldados de Chile, comandantes en jefe titulares, el almirante Merino, que se ha autodesignado comandante de la Armada, más el señor Mendoza, general rastrero que sólo ayer manifestara su fidelidad y lealtad al Gobierno, y que también se ha autodenominado Director General de carabineros. Ante estos hechos sólo me cabe decir a los trabajadores: ¡Yo no voy a renunciar! Colocado en un tránsito histórico, pagaré con mi vida la lealtad del pueblo. Y les digo que tengo la certeza de que la semilla que hemos entregado a la conciencia digna de miles y miles de chilenos, no podrá ser segada definitivamente. Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos. Trabajadores de mi Patria: quiero agradecerles la lealtad que siempre tuvieron, la confianza que depositaron en un hombre que sólo fue intérprete de grandes anhelos de justicia, que empeñó su palabra en que respetaría la Constitución y la ley, y así lo hizo. En este momento definitivo, el último en que yo pueda dirigirme a ustedes, quiero que aprovechen la lección: el capital foráneo, el imperialismo, unidos a la reacción, creó el clima para que las Fuerzas Armadas rompieran su tradición, la que les enseñara el general Schneider y reafirmara el comandante Araya, víctimas del mismo sector social que hoy estará en sus casas esperando con mano ajena reconquistar el poder para seguir defendiendo sus granjerías y sus privilegios. Me dirijo, sobre todo, a la modesta mujer de nuestra tierra, a la campesina que creyó en nosotros, a la abuela que trabajó más, a la madre que supo de nuestra preocupación por los niños. Me dirijo a los profesionales de la Patria, a los profesionales patriotas que siguieron trabajando contra la sedición auspiciada por los colegios profesionales, colegios de clases para defender también las ventajas de una sociedad capitalista de unos pocos. Me dirijo a la juventud, a aquellos que cantaron y entregaron su alegría y su espíritu de lucha. Me dirijo al hombre de Chile, al obrero, al campesino, al intelectual, a aquellos que serán perseguidos, porque en nuestro país el fascismo ya estuvo hace muchas horas presente; en los atentados terroristas, volando los puentes, cortando las vías férreas, destruyendo lo oleoductos y los gaseoductos, frente al silencio de quienes tenían la obligación de proceder. Estaban comprometidos. La historia los juzgará. Seguramente Radio Magallanes será acallada y el metal tranquilo de mi voz ya no llegará a ustedes. No importa. La seguirán oyendo. Siempre estaré junto a ustedes. Por lo menos mi recuerdo será el de un hombre digno que fue leal con la Patria. El pueblo debe defenderse, pero no sacrificarse. El pueblo no debe dejarse arrasar ni acribillar, pero tampoco puede humillarse. Trabajadores de mi Patria, tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo en el que la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor. ¡Viva Chile! ¡Viva el pueblo! ¡Vivan los trabajadores! Estas son mis últimas palabras y tengo la certeza de que mi sacrificio no será en vano, tengo la certeza de que, por lo menos, será una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición. FIN En el siguiente link se pueden descargar el archivo de audio de este discurso (imperdible): http://www.gigasize.com/get.php?d=l69p0q5gg5b Como "extra", les dejo un documento histórico, que muestra las ideas y sentimientos de un pueblo que no se deja avasallar; el Testimonio del Comandante en Jefe Fidel Castro: Testimonio: El asesinato de Salvador Allende* [Testimonio: Texto completo] Fidel Castro Ruz Este 28 de septiembre de 1973, día en que la revolución cubana celebra el aniversario de los Comités de Defensa de la Revolución, vi la plaza como nunca: se calculó más de un millón de personas, y llameaban banderas cubanas, chilenas y del 26 de Julio. Combatientes, duros, no ocultaron sus lágrimas. Un clarín militar rindió honores póstumos y en la plaza increíble había grandes efigies del comandante Ernesto Che Guevara y Salvador Allende. El minuto de silencio que se hizo, y cómo se cumplió, fue uno de esos escasos momentos en la vida en que se tiene conciencia, marcada, del paso del tiempo. Con una mezcla de expectación, dolor y contenida disciplina revolucionaria, el pueblo cubano conoció la histórica versión de los hechos, relatada por el comandante Fidel Castro, el más dilecto amigo del presidente Allende. Esta es la versión textual: Testimonio de Fidel Castro Nosotros nos vamos a referir esencialmente al carácter de combatiente y de soldado de la revolución del presidente Allende el 11 de septiembre. A las 6 y 20 de la mañana de ese día, el presidente recibió una llamada telefónica en su residencia de Tomás Moro informándole del golpe militar en desarrollo. De inmediato pone en estado de alerta a los hombres de su guardia personal y toma la firme decisión de trasladarse al Palacio de la Moneda para defender, desde su puesto de presidente de la república, al gobierno de la Unidad Popular. Lo acompaña una escolta de 23 hombres, armados con 23 fusiles automáticos, dos ametralladoras calibre 30 y 3 bazucas, que se traslada con el presidente en cuatro automóviles y una camioneta al Palacio Presidencial, donde llegan a las 7 y 30 de la mañana. Portando su fusil automático, el presidente, acompañado por la escolta, penetró por la puerta principal de La Moneda. A esa hora la protección habitual de carabineros se mantenía normal en el palacio. Ya en el interior se reunió con los hombres que lo acompañaban, les informó de la gravedad de la situación y su decisión de combatir hasta la muerte defendiendo al gobierno constitucional, legítimo y popular de Chile frente al golpe fascista, analizó los efectivos disponibles y dictó las primeras instrucciones para la defensa de Palacio. Siete miembros del Cuerpo de Investigaciones arribaron para sumarse a los defensores. Las postas de carabineros, mientras tanto, se mantenían en sus puestos y algunos adoptaban medidas para la defensa del edificio. Un pequeño grupo de la escolta personal custodia la entrada del despacho presidencial con instrucciones de no dejar pasar ningún militar armado, para evitar una traición. En el espacio de una hora se dirige tres veces por radio al pueblo expresando su voluntad de resistir. [Véase Último Discurso] Pasadas las 8 y 15, por los citófonos de Palacio la junta fascista conmina al presidente a la rendición y la renuncia de su cargo, ofreciéndole un transporte aéreo para abandonar el país en compañía de sus familiares y colaboradores. El presidente les responde que "como generales traidores que son no conocen a los hombres de honor" y rechaza indignado el ultimátum. El presidente sostiene en su despacho una breve reunión con varios altos oficiales del Cuerpo de Carabineros que habían acudido a Palacio, los cuales rehúsan cobardemente en aquel instante defender al gobierno. El presidente los reprocha duramente y los despide con desprecio, conminándolos a que abandonen de inmediato el lugar. Mientras se efectuaba esta reunión con los jefes de Carabineros llegaron los tres edecanes militares; el presidente les expresa que no era momento para confiar en los uniformados y les pide que se retiren de La Moneda. No obstante, el presidente se despide con afecto del comandante Sánchez, que había sido su eficiente edecán por la Fuerza Aérea durante varios años. Minutos después de retirarse los edecanes y los altos oficiales de los Carabineros, el teniente jefe a cargo de la Guarnición de Carabineros del Palacio Presidencial, obedeciendo órdenes de su jefatura, instruye a un carabinero que recorra el edificio impartiendo la orden de retirarse a los miembros de la guarnición, los cuales comienzan de inmediato a abandonar La Moneda, llevándose parte de su armamento. Lo mismo hacen los carros blindados de Carabineros, que hasta ese instante estaban en posiciones de defensa del palacio. Un grupo de diez carabineros, acompañados del portador de la orden de retirada y cumpliendo, sin duda, instrucciones, cuando se retiraban por la escalera principal y ya próximos a la salida, vuelven sus fusiles intentando disparar contra el presidente, siendo enérgicamente ripostados por el personal de la escolta. Son estos los primeros disparos que se cruzan con los golpistas. Mientras estos hechos ocurrían, numerosos ministros, subsecretarios, asesores, las hijas del presidente, Beatriz e Isabel, y otros militantes de la Unidad Popular, van arribando al palacio para estar junto al presidente en esas horas críticas. A las 9 y 15 de la mañana aproximadamente, se realizan las primeras descargas desde el exterior contra Palacio. Tropas fascistas de infantería, en número superior a doscientos hombres, avanzaban por las calles de Teatinos y Morandé, a ambos lados de la Plaza de la Constitución, hacia el Palacio Presidencial, disparando contra el despacho del presidente. Las fuerzas que defendían el palacio no pasaban de cuarenta hombres. El presidente ordena abrir fuego contra los atacantes y dispara él personalmente contra los fascistas, que retroceden desordenadamente con numerosas bajas. Los fascistas introducen entonces los tanques en el combate apoyados por infantería. Un tanque avanza por la calle Moneda, otro por Teatinos, otro por Alameda con Morandé y otro en dirección de la puerta principal por la Plaza Constitución. En ese instante, desde el propio despacho del presidente se abrió fuego de bazuca contra el tanque que estaba junto a la puerta principal, que fue totalmente destruido. Otros dos tanques concentran su fuego sobre el gabinete del presidente y un carro blindado dispara sus ametralladoras hasta la Secretaría Privada y la oficina de escoltas. Varias piezas de artillería, situadas por el lado de la Plaza Constitución, disparan también contra Palacio. El presidente recorre las distintas posiciones de combate alentando y dirigiendo a los defensores. La lucha violenta se prolonga más de una hora, sin que los fascistas logren avanzar una pulgada. A las 10 y 45 el presidente reúne en el Salón Toesca a los ministros, subsecretarios y asesores que habían acudido a Palacio para estar junto a él, y les expresa que la lucha en el futuro necesitaría de conductores y cuadros, que todos los que estaban desarmados debían abandonar La Moneda en la primera ocasión posible y todos los que tenían armas debían continuar en sus puestos de combate. Naturalmente que ninguno de los colaboradores que carecían de armas estuvo de acuerdo con esta tesis del presidente; tampoco las hijas del presidente y demás mujeres que se encontraban en La Moneda, se resignaban a abandonar el palacio. El combate prosiguió violento. Por los citófonos de Palacio los fascistas lanzan rabiosamente nuevos ultimátums, anunciando que si los defensores no se rinden emplearían de inmediato la Fuerza Aérea. A las 11 y 45 el presidente se reúne con las hijas y restantes mujeres que en número de nueve se encontraban en el palacio, ordenándoles con toda firmeza que debían abandonar La Moneda, pues consideraba que no tenía sentido que murieran allí indefensas. Y de inmediato solicitó de los sitiadores una tregua de tres minutos para evacuar el personal femenino. Los fascistas no conceden la tregua, pero sus tropas comenzaban en esos instantes a retirarse de los alrededores de Palacio, para llevar a cabo el ataque aéreo, lo que produjo un impasse en el combate que permitió la salida de las mujeres. A las 12 aproximadamente comienza el ataque de la aviación. Los primeros rockets cayeron en el Patio de Invierno que está en el centro de La Moneda, perforando los techos y estallando en el interior de las edificaciones. Nuevas oleadas de aviones y nuevos impactos se suceden unos tras otros, inundando de humo y de aire tóxico todo el edificio. El presidente da órdenes de recolectar todas las máscaras antigases, se interesa por la situación del parque y exhorta a los combatientes a resistir firmemente el bombardeo. El parque de los fusiles automáticos de la guardia personal del presidente se estaba agotando después de casi tres horas de combate, por lo que el presidente ordenó derribar de inmediato la puerta de la armería de la Guarnición de Carabineros del palacio, donde podía encontrarse parte del armamento de aquélla. Al impacientarse por la tardanza de la información sobre dichas armas, él mismo, cruzando el Patio de Invierno se dirigió a la armería y observando que se demoraban en derribar la puerta ordenó que se emplearan granadas de mano en la operación, lográndose abrir un boquete en el cuarto de armas, de donde extrajeron cuatro ametralladoras calibre 30 y numerosos fusiles Sik, gran cantidad de parque, máscaras antigases y cascos. El presidente ordena que todo se lleve de inmediato a los puestos de combate y personalmente recorre los dormitorios de los carabineros, recogiendo fusiles Sik y otros armamentos que allí quedaban. El propio presidente cargó sobre sus hombros numerosas armas para reforzar los puestos de combate, exclamando: «Así se escribe la primera página de esta historia. Mi pueblo y América escribirán el resto», lo que produjo profunda emoción en todos los que lo acompañaban. Mientras el presidente transportaba pertrechos desde la armería, de nuevo se reanuda el ataque aéreo con violencia. Una explosión quebró cristales próximos al sitio donde se encontraba el presidente, lanzando fragmentos de vidrio que lo hieren por la espalda. Fue ésta la primera herida que sufrió. Mientras recibía atención médica ordenó que continuara el traslado de las armas, y no cesaba de preocuparse por la suerte de cada uno de los compañeros. Minutos después los fascistas reanudan violentamente el ataque, combinando la acción de la Fuerza Aérea con la artillería, los tanques y la infantería. Según los testigos presenciales, el ruido, la metralla, las explosiones, el humo y el aire tóxico convirtieron al palacio en un infierno. No obstante la instrucción dada por el presidente de que se abrieran todos los grifos y llaves de agua para evitar el incendio de la planta baja, el palacio comienza a arder por el ala izquierda y las llamas se propagan hacia la Sala de los Edecanes y el Salón Rojo. Pero el presidente, que no se desalentó un solo instante, ni en los momentos más críticos, ordena hacer frente al ataque masivo con todos los medios disponibles. Tuvo lugar entonces una de las mayores proezas del presidente. Mientras el palacio estaba envuelto en llamas se arrastró bajo la metralla hasta su gabinete, frente a la Plaza Constitución, tomó personalmente una bazuca, la dirigió contra un tanque situado en la calle Morandé -que disparaba furiosamente contra Palacio- y lo puso fuera de combate con un impacto directo. Instantes después otro combatiente pone fuera de acción un tercer tanque. Los fascistas introducen nuevos carros blindados, tropas y tanques por la calle Morandé 80, intensificando el fuego por la puerta de acceso a La Moneda, mientras el palacio continuaba ardiendo. El presidente desciende a la planta baja con varios combatientes para repeler el intento de los fascistas de penetrar al interior del palacio desde la calle Morandé, rechazándolo. Los fascistas suspenden entonces el fuego en ese sector y piden a gritos dos representantes del gobierno con carácter de parlamento. El presidente envía a Flores, secretario general de Gobierno y a Daniel Vergara, subsecretario del Interior, quienes salen por la puerta de la calle Morandé y se dirigen a un jeep militar que se encontraba enfrente. Esto tenía lugar aproximadamente a la una de la tarde. Flores y Vergara conversan con un alto oficial que se encontraba en dicho jeep. Al regresar a Palacio y ya próximo a la entrada, desde el mismo jeep les disparan a traición, recibiendo Flores un impacto en la pierna derecha y Daniel Vergara varios disparos por la espalda, que lo abatieron, siendo recogido por sus compañeros bajo el fuego protector de otros defensores. Los fascistas habían pedido el parlamento para exigir de nuevo la rendición, ofreciendo facilidades al presidente y los defensores para abandonar Palacio y dirigirse al destino que escogieran. El presidente reiteró de inmediato su decisión de combatir hasta la última gota de sangre, interpretando no sólo su deseo, sino el de todos los heroicos defensores de Palacio. Desde la planta baja resistieron las embestidas procedentes de Morandé, mientras la entrada principal de Palacio estaba ya prácticamente destruida. Próximo a la 1 y 30, el presidente sube a inspeccionar las posiciones de la planta superior. A estas alturas numerosos defensores habían perecido por la metralla, las explosiones o calcinados por las llamas. El periodista Augusto Olivares asombró a todos por su comportamiento extraordinariamente heroico. Habiendo sido herido grave, fue atendido y operado en la sala médica de Palacio, y cuando todos lo suponían yaciendo en una cama, con el arma en la mano ocupó de nuevo su puesto de combate en el segundo piso junto al presidente. Sería prolijo enumerar aquí los nombres y los actos de heroísmo de los combatientes que allí se destacaron. Pasada la 1 y 30 los fascistas se apoderaron de la planta baja de Palacio, la defensa se organiza en la planta alta y prosigue el combate. Los fascistas tratan de irrumpir por la escalera principal. A las 2 aproximadamente logran ocupar un ángulo de la planta alta. El presidente estaba parapetado, junto a varios de sus compañeros, en una esquina del Salón Rojo. Avanzando hacia el punto de irrupción de los fascistas recibe un balazo en el estómago que lo hace inclinarse de dolor, pero no cesa de luchar; apoyándose en un sillón continúa disparando contra los fascistas a pocos metros de distancia, hasta que un segundo impacto en el pecho lo derriba y ya moribundo es acribillado a balazos. Al ver caer al presidente, miembros de su guardia personal contraatacan enérgicamente y rechazan de nuevo a los fascistas hasta la escalera principal. Se produce entonces, en medio del combate, un gesto de insólita dignidad: tomando el cuerpo inerte del presidente lo conducen hasta su gabinete, lo sientan en la silla presidencial, le colocan su banda de presidente y lo envuelven en una bandera chilena. Aun después de muerto su heroico presidente, los inmortales defensores del palacio resistieron durante dos horas más las salvajes acometidas fascistas. Sólo a las cuatro de la tarde, ardiendo ya durante varias horas el Palacio Presidencial, se apagó la última resistencia. Muchos se asombrarán de lo que aquí se acaba de narrar. Y así es, sencillamente asombroso. La alta oficialidad fascista de los cuatro cuerpos armados se había levantado contra el gobierno de la Unidad Popular y sólo cuarenta hombres resistieron durante siete horas el grueso de la artillería, los tanques, la aviación y la infantería fascista. Pocas veces en la historia se escribió semejante página de heroísmo. El presidente no sólo fue valiente y firme en cumplir su palabra de morir defendiendo la causa del pueblo, sino que se creció en la hora decisiva hasta límites increíbles. La presencia de ánimo, la serenidad, el dinamismo, la capacidad de mando y el heroísmo que demostró, fueron admirables. Nunca en este continente ningún presidente protagonizó tan dramática hazaña. Muchas veces el pensamiento inerme quedó abatido por la fuerza bruta. Pero ahora puede decirse que nunca la fuerza bruta conoció semejante resistencia, realizada en el terreno militar por un hombre de ideas, cuyas armas fueron siempre la palabra y la pluma. Salvador Allende demostró más dignidad, más honor, más valor y más heroísmo que todos los militares fascistas juntos. Su gesto de grandeza incomparable, hundió para siempre en la ignominia a Pinochet y sus cómplices. ¡Así se es revolucionario! ¡Así se es hombre! ¡Así muere un combatiente verdadero! ¡Así muere un defensor de su pueblo! ¡Así muere un luchador por el socialismo! Hace unos minutos a esta tribuna nos llegó el texto de las últimas palabras del presidente Allende. «Trabajadores de mi patria: tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo, donde la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor. ¡Viva Chile, viva el pueblo, vivan los trabajadores! Estas son mis últimas palabras, teniendo la certeza de que el sacrificio no será en vano. Tengo la certeza que por lo menos, habrá una sanción moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición.» Los fascistas han tratado de ocultar al pueblo de Chile y al mundo este comportamiento extraordinariamente heroico del presidente Allende. Para ello han tratado de enfatizar la versión del suicidio. Pero incluso si Allende, herido grave, para no caer prisionero del enemigo hubiese disparado contra sí mismo, ése no sería un demérito sino que habría constituido un gesto de extraordinario valor. ¡Qué pretenden negarle al presidente Allende! ¡Qué puede negársele en esa hora suprema de sacrificio y de heroísmo! Calixto García, una de las figuras más gloriosas de nuestra historia, cayó prisionero del enemigo y cuando a la madre le informaban que su hijo estaba prisionero, ella dijo: ¡ése no puede ser mi hijo! Pero cuando le dijeron: antes de caer prisionero se disparó un tiro para privarse la vida, ella dijo: ¡ah, entonces sí: ése es mi hijo! Después de muerto el presidente Allende han tratado de lanzar lodo sobre su limpia figura, de una forma baja, innoble y ruin. ¡Pero qué puede esperarse de los fascistas! Incluso han sacado a relucir el fusil con que combatió Allende, el fusil automático que nosotros le obsequiamos, tratando de hacer propaganda burda y ridícula con eso. ¡Pero los hechos han demostrado que ningún obsequio mejor al presidente Allende que ese fusil automático para defender al gobierno de la Unidad Popular! Fue mucha la razón y la premonición que tuvimos al obsequiarle ese fusil al presidente. ¡Nunca un fusil fue empuñado por manos tan heroicas de un presidente constitucional legítimo de su pueblo! Y ¡nunca un fusil defendió mejor la causa de los humildes, la causa de los trabajadores y los campesinos chilenos! ¡Y si cada trabajador y cada campesino hubiese tenido un fusil como ése en sus manos, no habría habido golpe fascista! Esa es la gran lección que se desprende para los revolucionarios de los acontecimientos chilenos. FIN Fuente:http://www.ciudadseva.com/textos/ link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=gOzrfXpEhWg

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El fascismo no pasara...
InfoporAnónimoFecha desconocida

El siguiente es un análisis (opinión) publicado en un periódico de Bolivia, por Yamal Carterni... Dejo la fuente en forma de link (es la misma que puse hoy), para que comprueben.SaludosEl fascismo no pasara..."Quien no conoce la verdad, es solo un tonto. Quién la conoce y la llama una mentira, es un criminal." Así planteaba Bertolt Brecha…El “Fascista-racista-neofascista” tiene los sentidos al revés especialmente del olfato que el resto de los hombres y mujeres nuev@s del mundo para quienes los pensamientos e ideas del fascista son "nauseabundos" y seres que no pudieron evolucionarse en pleno siglo XXI; sin embargo para el “Fascista-racista-neofascista” su falacia es: lo nauseabundo es el resto del mundo (que no comulgan con ellos) los que luchan por la Libertad, justicia y luego La Paz…, les hablo de los trabajadores del campo y de la ciudad y especialmente los indígenas. Podemos decir gráficamente que el fascista tiene la na…riz en el sitio de la parte hueca de la espalda un poco más abajo del cóccix. Cuando el fascista estornuda ideas políticas contradictorias, de…feca, y cuando tiene la nariz taponada por el cristal base de cocaína, están estreñidos sus pensamientos, sus ideas, solo alucinan…, vuelan en la irrealidad y otros un poco mas lucidos hacen MENTIR a periodistas que se vendieron al capital-oligárquico de los terratenientes y de de los medios mediáticos, ello les permite vivir en salas de clubes sociales de la clase alta de los gamonales, compartiendo la misma mesa, pero comiendo las migajas que dejan caer el gamonalismo, salir ellos…, de la oscuridad de la muerte no pueden, porque se acostumbraron al estatus social del dinero, del alcoholismo y de mujeres hermosas fasilongas y libertinas, ellos jamás saldrán de las tinieblas de esa vida ancha y placentera y peor reflexionaran en la vida por la vida en “EQUIDAD”, el alcohol les inspira valentía salvaje (les hablo de los unionistas) para golpear a gentes indefensas, y el flunitrazepan con su coca cola, mas la marihuana y la cocaína los permite alucinar que están en la realidad, sin embargo están en el fango de la muerte defendiendo los intereses como zombis de los ricos terratenientes que son intereses ajenos al de ellos y al de los pobres del campo y de las ciudades. Un cerebro enquistado con este tipo de tachuelas malignas y vicios no esta sano, sino enfermo, por ello los impide vivir en la realidad y reflexionar sobre temas políticos de la “VIDA” porque están hechos (mal adoctrinados) al revés y cuando su amada “cruz gamada” funcione en sentido contrario es donde se sienten perdidos y desubicados…, como perdiendo su brújula y su política fascista pendular distorcionadora, revanchista, engañera, soberbia y agorera en contra sentido y su reacción es la de una bestia (con el perdón de la hiena, que es mas digna que un racista, porque vive y se realiza y sobrevive en su estado mas natural), que destruye, escupe, salta (pretendiendo no ser llama, negando a ser la reina de los andes), toma y destruye instituciones del estado, quema casas y mercaditos de los que se oponen a sus ambiciones y pretensiones nefastas.Hombres concientes de la LIBERTAD, mujeres Libres que luchan contra las INJUSTICIAS, niños y niños SANOS de mente y salud que viven de la paz y no de la violencia. Estamos frente a un gran monstruo pendular violento TERRATENIENTE que dirige conflictos desde el oriente boliviano que quiere quitarnos el derecho de pensar distinto (Justicia e igualdad social, que nos enseñaron y nos transmitieron todos los mensajeros y profetas de “DIOS”). A diario los fascistas se tornan mas violentos…, pondrán patearnos, escupirnos, golpearnos con saña y egoísmo mediocre, pero nunca esclavizaran nuestros pensamientos que son libres como la brisa del basto firmamento… Luchar, contra el racismo, es una obligación moral y física de cada hombre y mujer LIBRE…, y eso es el legado de los grandes profetas y mensajeros de “DIOS”. No es invento mió… Alhandu li-Lah. Saludos Cordiales,EmigrantWilly PD.- “Con fe, perseverancia y valor, no hay nada que no podamos realizar”. Organizaos, uníos y luchaos contra el fascismo devastador y contra el capitalismo depredador. Luchemos por la “VIDA” en la misma vida, contra la “MUERTE” en la misma vida…Fuente: http://bolivia.indymedia.org/node/3697 Venezuela, Bolivia, Ecuador... y toda América Latina serán la tumba del Fascismo

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Nosotros decimos no (Eduardo Galeano)
InfoporAnónimo12/6/2007

Nací optimista, me volvieron pesimista. Llegué sin hacer ruido, salvo el llanto, y me hice luchador. Apto para leer a Galeano y para proclamar a los 4 vientos, incluido el levante, que no hay que dejarse avasallar, Venceremos!!! Este es el discurso de inauguración de las jornadas de «Chile crea», en Santiago de Chile, a mediados de 1988. Hemos venido desde diversos países, y estamos aquí, reunidos a la sombra generosa de Pablo Neruda: estamos aquí para acompañar al pueblo de Chile, que dice no. También nosotros decimos no. Nosotros decimos no al elogio del dinero y de la muerte. Decimos no a un sistema que pone precio a las cosas y a la gente, donde el que más tiene es el que más vale, y decimos no a un mundo que destina a las armas de guerra dos millones de dólares cada minuto, mientras cada minuto mata treinta niños por hambre o enfermedad curable. La bomba de neutrones que salva a las cosas y aniquila a la gente, es un perfecto símbolo de nuestro tiempo. Para el asesino sistema que convierte en objetivos militares a las estrellas de la noche, el ser humano no es más que un factor de producción y de consumo y un objeto de uso; el tiempo, no más que un recurso económico; y el planeta entero una fuente de renta que debe rendir hasta la última gota de su jugo. Se multiplica la pobreza para multiplicar la riqueza, y se multiplican las armas que custodian esa riqueza, riqueza de poquitos , y que mantienen a raya la pobreza de todos los demás, y también se multiplica, mientras tanto la soledad: nosotros decimos no a un sistema que no da de comer ni da de amar, que a muchos condena al hambre de comida y a muchos más al hambre de abrazos. Decimos no a la mentira. La cultura dominante, que los grandes medios de comunicación irradian en escala universal, nos invita a confundir el mundo con un supermercados o una pista de carreras, donde el prójimo puede ser una mercancía o un competidor, pero jamás un hermano. Esa mentirosa cultura, que cursimente especula con el amor humano para arrancarle plusvalía, es en realidad una cultura del desvínculo: tiene por dioses a los ganadores, los exitosos dueños del dinero y el poder, y por héroes a los uniformados rambos que les cuidan las espaldas aplicando la Doctrina de seguridad Nacional. Por lo que dice y por lo que calla, la cultura dominante miente que la pobreza de los pobres no es un resultado de la riqueza de los ricos, sino que es hija de nadie, proviene de la oreja de una cabra o de la voluntad de Dios, que hizo a los pobres perezosos y burros. De la misma manera, la humillación de unos hombres por otros no tiene porqué motivar la solidaria indignación o el escándalo, porque pertenece al orden natural de las cosas: las dictaduras latinoamericanas, pongamos por caso, forman parte de nuestra exhuberante naturaleza y no del sistema imperialista del poder. El desprecio traiciona la historia y mutila al mundo. Los poderosos fabricantes de opinión nos tratan como si no existiéramos, o como si fuéramos sombras bobas. La herencia colonial obliga al llamado Tercer mundo, habitado por gente de tercera categoría, a que acepte como propia la memoria de sus vencedores y a que compre la mentira ajena para usarla como si fuera la propia verdad. Nos premian la obediencia, nos castigan la inteligencia y nos desalientan la energía creadora. Somos opinados, pero no podemos ser opinadores. Tenemos derecho al eco, no a la voz, y los que mandan elogian nuestro talento de papagayos. Nosotros decimos no: nos negamos a aceptar esta mediocridad como destino. Nosotros decimos no al miedo. No al miedo de decir, al miedo de hacer, al miedo de ser. El colonialismo visible prohibe decir, prohibe hacer, prohibe ser. El colonialismo invisible, más eficaz, nos convence de que no se puede decir, no se puede hacer, no se puede ser. El miedo se disfraza de realismo: para que la realidad no sea irreal, nos dicen los ideólogos de la impotencia, la moral ha de ser inmoral. Ante la indignidad, ante la miseria, ante la mentira, no tenemos más remedio que la resignación. Signados por la fatalidad, nacemos haraganes, irresponsables, violentos, tontos, pintorescos y condenados a la tutela militar. A lo sumo, podemos aspirar a convertirnos en prisioneros de buena conducta, capaces de pagar puntualmente los intereses de una descomunal deuda externa contraída para financiar el lujo que nos humilla y el garrote que nos golpea. Y en este cuadro de cosas, nosotros decimos no a la neutralidad de la palabra humana. Decimos no a quienes nos invitan a lavarnos las manos ante las cotidianas crucifixiones que ocurren a nuestro alrededor. A la aburrida fascinación de un arte frío, indiferente, contemplador del espejo, preferimos un arte caliente, que celebra la aventura humana en el mundo y en ella participa, un arte irremediablemente enamorado y peleón. ¿Sería bella la belleza si no fuera justa?, Sería justa la justicia si no fuera bella?. Nosotros decimos no al divorcio de la belleza y de la justicia, porque decimos sí a su abrazo poderoso y fecundo. Ocurre que decimos no, y diciendo no estamos diciendo sí. Diciendo no a las dictaduras, y no a las dictaduras disfrazadas de democracias, nosotros estamos diciendo sía la lucha por la democracia verdadera, que a nadie negará el pan ni la palabra y que será hermosa y peligrosa como un poema de Neruda o una canción de Violeta. Diciendo no al devastador imperio de la codicia, que tiene su centro en el norte de América, nosotros estamos diciendo sía otra América posible, que nacerá de la más antigua de las tradiciones americanas, la tradición comunitaria: la tradición comunitaria que los indios de Chile defienden, desesperadamente, de derrota en derrota, desde hace cinco siglos. Diciendo no a la paz sin dignidad, estamos diciendo síal sagrado derecho de rebelión contra la injusticia y su larga historia, larga como la historia de la resistencia popular en el largo mapa de Chile. Diciendo no a la libertad del dinero, nosotros estamos diciendo sía la libertad de las personas: libertad maltratada y lastimada, mil veces caída, como Chile, y como Chile, mil veces alzada. Diciendo no al egoísmo suicida de los poderosos, que han convertido al mundo en un vasto cuartel, nosotros estamos diciendo sía la solidaridad humana, que nos da sentido universal y confirma la fuerza de fraternidades más poderosas que todas las fronteras con todos sus guardianes: esa fuerza que nos invade, como la música de Chile, y como el vino de Chile nos abraza. Y diciendo no al triste encanto del desencanto, nosotros estamos diciendo sía la esperanza, la esperanza hambrienta y loca y amante y amada, como Chile: la esperanza obstinada como los hijos de Chile rompiendo la noche. Recordemos que: "La única lucha que se pierde, es la que se abandona..."

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