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gastonmg42

Usuario (Uruguay)

Primer post: 6 oct 2011Último post: 19 oct 2011
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El paracaidista nazi que fue ídolo en Inglaterra
El paracaidista nazi que fue ídolo en Inglaterra
InfoporAnónimo10/16/2011

Bernhard Trautmann era un joven alemán que había nacido en Bremen en 1923. Desde su juventud fue seducido -como tantos miles de jóvenes alemanes- por el discurso nacionalsocialista de Adolf Hitler, y a temprana edad pasó a formar parte de las Juventudes Hitlerianas. Cuando inició la guerra no dudó en alistarse en la Luftwaffe, ya que quería luchar por su país en lo que consideraba que era una causa justa. Fue enviado a la recién invadida Polonia, donde se desempeñó como operador de radio.Desfile de las Juventudes HitlerianasMás tarde fue reubicado como paracaidista en el frente del Este, debiendo combatir contra el ejército soviético, experiencia de la cual regresó y fue condecorado con la Cruz de Hierro por sus méritos en el campo de batalla. También fue sobreviviente de los bombardeos aliados a la ciudad alemana de Kleve, donde fue tomado prisionero por dos soldados norteamericanos, de los cuales logró fugarse milagrosamente. Poco después volvió a ser tomado prisionero, pero esta vez por un pelotón británico, y fue trasladado a un campo de prisioneros en Bélgica.Luego de algún tiempo en aquellas barracas, Trautmann fue transferido a otro campo de prisioneros en Marbury Hall, Inglaterra. En esta nueva prisión eventualmente y para paliar el aburrimiento, solían disputarse pequeños partidos de fútbol entre los soldados británicos y el grupo de prisioneros, y fue ahí precisamente donde Trautmann empezó a destacar, ya que las Juventudes Hitlerianas se había dedicado a practicar varios deportes en un muy alto nivel.Campo de prisioneros de Marbury Hall durante la Segunda Guerra MundialCuando la guerra finalizó, Bernhard Trautmann declinó la oferta de ser deportado a Alemania. Sabía que su país estaba en ruinas y decidió quedarse en Inglaterra para comenzar una nueva vida. Se ganaba la vida trabajando en lo que encontraba, muchas veces en granjas, otras en fábricas, y cuando disponía de algún tiempo libre, se dedicaba a practicar el deporte que le apasionaba, el fútbol. Es de esta manera que Trautmann logró enrolarse en un muy modesto club amateur llamado St. Helens Town de las cercanías de Wigan. Su estatura y agilidad como portero, hicieron que pese a lo pequeño que era su nuevo club, varios equipos de renombre se fijaran en él.Tuvo la suerte de firmar su primer contrato profesional con el Manchester City para la temporada de 1949/50, pero esto no fue del agrado de la prensa ni de los aficionados, ya que llevaba el estigma de su pasado como soldado nazi. La afición no podía olvidar que sus casas y ciudades fueron cruelmente bombardeadas por la Luftwaffe, en la que el propio Trautmann había servido. No olvidaban que fue parte del ejército que había infringido el mayor ataque que había sufrido su país en toda su historia y los hinchas acudían a los entrenamientos con pancartas que decían: "Fuera el alemán".Pese a todo esto, con la prensa y sus propios aficionados en contra, Trautmann decidió seguir adelante y demostrar de lo que era capaz. Su gran nivel como arquero y sus milagrosas atajadas, hicieron que los fanáticos comenzaran a olvidar su pasado. Ya no lo veían como aquel prisionero de guerra alemán, sino como el gran portero que logró salvar muchos partidos para el club de sus amores. Prácticamente se ganó a pulso a la afición del Manchester City, y sólo las hinchadas rivales le recordaban su pasado nazi desde las tribunas, desde donde lo insultaban cuando jugaba de visitante.Y precisamente jugando de visita fue que Trautmann empezó a convertirse en mito. En enero de 1950 el Manchester City visitó Londres para jugar contra el Fulham, ésta era la primera vez que el portero alemán visitaba la capital desde su llegada a Inglaterra. Su equipo, el City, atravesaba una mala racha y el favorito para ganar por goleada era el equipo local, pero fue en este partido donde la figura de Trautmann emergió colosal haciendo caso omiso de los constantes insultos desde los graderíos. Esa tarde sus grandes atajadas lo convirtieron en héroe del equipo -que ganó 1-0-, y tras el pitazo final, los futbolistas del equipo rival le tributaron una merecida ovación al arquero, que poco a poco se fue contagiando por los graderíos del Craven Cottage. Acababa de nacer el mito.Diez años después de su llegada al equipo, Trautmann vivió una experiencia que lo convirtió en leyenda entre los seguidores del Manchester City. Se jugaba la final del campeonato del año 56 contra el Birmingham, y en un pasaje del mismo, para evitar que le marquen un gol, salió a cortar el avance de un futbolista contrario, pero la rodilla de éste, chocó violentamente contra el cuello del arquero alemán, que quedó tendido en el piso.Momento de la lesiónEl dolor debió ser terrible, pero aún así, ajeno al sufrimiento, Trautmann se incorporó y poniendo en peligro su propia vida volvió a la portería para jugar los últimos 17 minutos del partido, en el que se consagraron campeones. Poco después se supo que tenía cinco vértebras dislocadas y una de ellas partida en dos. La gravísima lesión lo alejó de las canchas durante un año.Bert Trautmann llegó a jugar un total de 545 partidos durante 15 temporadas en la Football League, convirtiéndose así en un ícono de la hinchada del Manchester City.Escultura de Bert Trautmann en el Museo de ManchesterEn el 2005 ingresó al Salón de la Fama del Fútbol inglés, siendo uno de los ocho futbolistas "no británicos" que han conseguido tan alta distinción.Desde 1990 Bert Trautmann reside en España, en un pueblo costero de Castellón.Eso fue todo, gracias por pasar

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El joven que salió a comprar cigarrillos y volvió condecor
InfoporAnónimo10/6/2011

El joven que salió a comprar cigarrillos y volvió condecoradoEntre los habitantes de las aldeas y estribaciones del Himalaya, es famosa la leyenda de aquel hombre que un día envió a su hijo a comprar cigarrillos en la tienda del pueblo, y que el muchacho nunca más volvió. Que regresó cinco años más tarde, ciego de un ojo, sin su mano derecha y sin los cigarrillos, pero que a cambio, orgullosamente le entregó a su padre una Cruz de la Victoria, la más alta condecoración del ejército británico, aquella que sólo reciben los héroes en la guerra.Pues a decir verdad, no es una leyenda. Esta es una historia real que sucedió en 1941, en una pequeña aldea al sur de Nepal, y su protagonista es Lachhiman Gurung.Lachhiman Gurung nació el 30 de diciembre de 1917 en la aldea de Dahakani, Nepal. Su familia, como toda la gente de la villa, se dedicaba a la agricultura y la ganadería, cuyos productos comercializaban en los pueblos de Birganj o Bhisawa, que al ser fronterizos, mantenían un vibrante comercio con la India.Lachhiman ya tenía 24 años cuando escuchó el rumor de que el Ejército Británico estaba reclutando personal para la Brigada de Gurkhas. Necesitaban adiestrar nuevos soldados con urgencia, pues los japoneses ya habían atacado Pearl Harbor y habían desembarcado pocos días antes en la península malaya.Esa mañana de 1941, Lachhiman se disponía a hacer el mandado de su padre, cuando se enteró que su mejor amigo se había alistado con los gurkhas, y el también decidió presentarse al llamado británico. En circunstancias normales Lachhiman no habría sido aceptado como un fusilero gurkha , ya que por dos centímetros no llegaba a los cinco pies de altura (1, 53 cm) requeridos, pero debido a la emergente situación fue aceptado..Lacchiman Gurung A todos estos soldados nepalíes, luego de un riguroso entrenamiento gurkha, les enviaron a luchar en Birmania contra los japoneses. Después de tres años de intensos combates, Lachhiman Gurung ya se había adaptado a su nueva vida en el ejército.Soldados gurkhas en Birmania La campaña había tenido sus altas y bajas, pero en la primavera de 1945, aunque lejos de ser derrotado, la 28ª compañía del ejército japonés estaba tratando escapar hacia el este, hacia Tailandia. Los ingleses se les adelantaron y llegaron a una población llamada Pyay en Birmania, y tomaron la orilla oriental del río. A finales de abril de 1945, la Brigada 89a india de la 7 ª División recibió la orden de cruzar el río y destruir a los japoneses por el otro lado de la carretera. Los atacaron por sorpresa el 9 de mayo y los aturdidos nipones se dispersaron después de una serie de contrataques desesperados, refugiándose en el Valle de Taungdaw. Aquí los interceptaría el ejército gurkha. La 4ta y 8va Compañía de Rifleros Gurkha fueron enviados a bloquear la ruta de los nipones en la aldea de Taungdaw, en la orilla oeste del río.Cuando los japoneses llegaron, ya las dos compañías gurkha los tenían rodeados y les habían cortado las líneas de comunicación.La noche del 12 de mayo, nuestro amigo fusilero Lachhiman Gurung, estaba a cargo de los puestos de avanzada de su pelotón, casi 100 metros por delante de la Compañía gurkha. Cabe destacar que Lachhiman se había unido a la 4ta Compañía tan sólo dos meses antes, como parte de un proyecto de refuerzo.A las 01:20 am, más de 200 japoneses atacaron la posición gurkha, y la peor parte del asalto recayó en la trinchera donde estaba nuestro amigo Lachhiman Gurung, y en particular, en su posición que cubría el tramo de selva que conducía hacia donde estaba su pelotón. Si los japoneses lograban invadir y ocupar trinchera de Gurung, enseguida lograrían controlar la zona y el combate.La primera granada cayó en el borde de la trinchera de Gurung. Él rápidamente la agarró con la mano y la arrojó de vuelta hacia donde el enemigo. Casi de inmediato le lanzaron otra granada. Esta cayó justamente en el interior de la trinchera y una vez más Gurung la recogió y la lanzó hacia donde los japoneses.Una tercera granada aterrizó justo en frente de la trinchera. Gurung trató de lanzarla nuevamente, pero esta le explotó en la mano volándole los dedos, destrozando su brazo derecho, y dejándolo gravemente herido el rostro y la pierna derecha. Sus dos compañeros también fueron heridos y yacían indefensos en el fondo de la zanja.En ese momento los soldados japoneses salieron de sus escondites gritando y vociferando, corriendo hacia la pequeña trinchera para apoderarse de ella, porque a la final sabían que la granada les explotó adentro. Lo que no sabían es que se toparían con un nepalés inclaudicable, con un verdadero guerrero.Lachhiman Gurung vio que sus dos compañeros yacían heridos, sacó su famoso cuchillo gurkha kukri, lo clavó en el suelo delante de su trinchera y gritó: "¡Hoy nadie va a pasar aquí!''. Tomó su rifle con el brazo sano, y cargaba y disparaba solamente con su mano izquierda, manteniendo un increíble -por sus condiciones- ritmo de fuego.Los avances y ataques nipones se sucedían uno tras otro, pero eran repelidos por el valiente Lachhiman, ocasionándoles grandes pérdidas. Aunque se encontraba solo y herido, el joven gurkha se mantuvo cuatro horas sin abandonar su trinchera, esperando tranquilamente cada nueva embestida, disparando contra sus atacantes a quemarropa, decidido a no ceder un palmo de terreno. Los testimonios posteriores de sus compañeros heridos, dicen que le oían gritar repetidamente: "¡Ven a luchar contra un Gurkha!"La 10ª Compañia Gurkha Rifles en BirmaniaA la mañana siguiente, el recuento de los enemigos muertos ascendía a 87 en las cercanías del batallón gurkha, de los cuales, 31 cadáveres estaban frente a la trinchera de Lachhiman. Esa mañana del conteo de cadáveres llegaron los paramédicos, y él se encontraba tranquilo, relajado, pero de lo único que se quejaba en su trinchera, era de la gran cantidad de mosquitos que se le aglomeraban alrededor del muñón de la mano y en el rostro casi destrozado. Eso fue lo único que pidió, que le limpiasen las heridas.A pesar de que los gurkhas debían detener el avance de los japoneses durante tres días, la presencia de Lachhiman, mutilado y sin retroceder, les infundió el coraje necesario para soportar y responder al asedio de manera formidable.Lachhiman Gurung fue investido con La Cruz de la Victoria por el mismísimo Mariscal de Campo Sir Archibald Wavell, que al mismo tiempo -cosa rara-, también se desempeñaba como Virrey de la India. La ceremonia se llevó a cabo en el mítico Fuerte Rojo en Delhi, el 19 de diciembre de 1945. Lachhiman Gurung confesaría ese día: "Tuve que luchar así porque no había otra manera. Supuse que de todos modos iba a morir ahí, así que decidí hacerlo de pie y no de rodillas. Lo único que sabía era que debía seguir disparando y tratar de mantenerme vivo. Me alegro de haber ayudado a los otros soldados de mi pelotón, pero sé que ellos hubieran hecho lo mismo".A pesar de sus 74 años y de su precario estado de salud, el padre de Lachhiman viajó durante 11 días a para estar presente en la condecoración de su hijo.Las lesiones que sufrió Lachhiman fueron tan severas, que no pudo volver al servicio activo durante el resto de la guerra. No sólo perdió la parte inferior de su brazo derecho, sino también el ojo derecho y quedó sordo de un oído. Hasta ese momento había alcanzado el rango de havildar, que equivale al de sargento.Así es la topografía de las pequeñas aldeas de NepalCon el tiempo, el ex comandante de los gurkhas 4/8th, el (en esa época Teniente) General Sir Walter Walker, y el de su propio batallón, comandante Peter Myers, quisieron saber que fue de la vida de Lachhiman. Se pusieron en contacto con quienes pudieran haberlo visto en los últimos años. También lo estaba buscando un tal Eric Williams, un soldado inglés que había servido como apoyo del 4/8th de Rifles Gurkhas en Birmania, en 1945. La experiencia de Lachhiman, de la que fue testigo cercano, hizo que Williams se convirtiera en un profundo admirador de los gurkhas, y, después de enterarse de las precarias e incómodas condiciones en las que su héroe había estado viviendo, se ofreció a pagar por la educación de sus hijos.Lachhiman en Nepal El 50º aniversario del final de la Segunda Guerra Mundial, se celebró en Londres entre julio y agosto de 1995. Lachhiman Gurung fue trasladado en avión desde Katmandú hasta Londres, para unirse al resto de supervivientes en la celebración. Este evento permitió al Ejército inglés, apreciar de mejor forma las precarias condiciones en las que el ex gurkha vivía, y dio paso a una iniciativa para recaudar los fondos necesarios para construirle una nueva casa en Bharatpur, Nepal. El aporte de los veteranos de guerra y especialmente la convocatoria del Sunday Express fueron vitales. La casa (de dos pisos) le fue entregada en septiembre de 1995, junto con una suma de dinero para garantizar que sus necesidades básicas sean satisfechas.Lachhiman en el 50º aniversario del fin de la guerraInglaterra sabía que tenía una "deuda de honor" con los gurkhas, porque a fin de cuentas también fueron parte de su Real Legión Extranjera, y es así que en el 2008, se les concedió el status de súbditos británicos. Lachhiman Gurung aprovechó esa coyuntura y se mudó a vivir en Londres, en el área de Hounslow, donde pudo alquilar un departamento acorde a sus necesidades. Poco después se volvió a mudar, pero sólo cambió de barrio; esta vez fue para vivir en el Memorial Home de los Gurkha retirados, donde fue nombrado Vicepresidente Honorario de de la Royal British Legion.En el 2009 hizo noticia, ya que su nieta, quien llegó de Nepal para atenderlo por su avanzada edad e invalidez, no pudo obtener el permiso de residencia y fue deportada. Lachhiman hizo un llamado desesperado a la Reina y al Primer Ministro, pidiéndoles que permitan que su nieta de 20 años esté a su lado hasta que muera. “He pagado un alto precio sirviendo al Reino Unido, pero no me quejo porque yo amo a este país tanto como a mi familia. Daría mi brazo nuevamente si el Reino Unido me llamase a luchar para defender a su pueblo. Sin embargo, le pido a Su Majestad la Reina que permita que mi nieta esté a mi lado en mis últimos días. Le pido al Primer Ministro Gordon Brown que no me separe de ella. Nunca antes he pedido nada a Gran Bretaña, pero ahora les ruego para que mi nieta pueda estar conmigo".Finalmente, y bajo la presión ciudadana y de los medios de comunicación, el Ministerio Público cedió y se le le concedió a su nieta un permiso para quedarse. El valiente Havildar Lachhiman Gurung murió un año mas tarde, el 12 de diciembre de 2010 a la edad de 93 años.Gracias por pasar

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Uno de los goles mas agonicos del Futbol
Uno de los goles mas agonicos del Futbol
InfoporAnónimo10/19/2011

Fue este gol conseguido por Diego Aguirre en la final de la copa libertadores 1987 ante el America de Cali de Colombia.El partido de ida lo gano America de Cali 2 a 0 con goles de Juan Manuel Battaglia y Roberto Cabañas, el partido se jugo en CaliLa vuelta en Montevideo el cual se jugo en el Centenario gano Peñarol 2 a 1 con goles de Diego Aguirre y Jorge Villar (el segundo gol fue en el minuto 87 si empatabamos ese partido era campeones los colombianos) y el gol de America de Cali fue de Roberto CabañasY ahora si se jugo el partido de desempate en Chile (antes era asi, no era por diferencia de goles)Si habia empate se jugaba alargue y si se empataban en el alargue salia campeon AmericaEl partido en los 90 salio 0 a 0, se jugo el alargue, 0 a 0 estaba por salir campeon America pero en el minuto 120 Diego Aguirre convirtio para Peñarol y asi este salio campeon.AlineacionesPeñarolPOR Eduardo Pereira DEF José Herrera DEF Marcelo Rotti DEF Obdulio Trasante DEF Alfonso Domínguez MED José Perdomo MED Eduardo da Silva MED Daniel Vidal MED Ricardo Viera DEL Jorge Cabrera DEL Diego Aguirre DT Oscar Washington TabárezAmérica de CaliPOR Julio César Falcioni DEF Hugo Valencia DEF Víctor Espinosa DEF Álvaro Aponte DEF Jairo Ampudia MED Víctor Luna MED Sergio Santín MED Roberto Cabañas MED Willington Ortíz DEL Ricardo GarecaDEL Juan Manuel Battaglia DT Gabriel Ochoa UribeArbitroHernán SilvaEl gol:Relato colombiano y uruguayoUn video con las jugadas de la final:La tribuna colombiana y chilena gritaban 10,9,8,7,6,5..... gol DiegoFotosFalcioni con Gareca en el America de caliPor eso eraGanar a lo peñarol

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