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garrafa2004

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Primer post: 31 ene 2008
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Argentina ¿Una nueva colonia yanqui?
InfoporAnónimoFecha desconocida

Hola gente, estoy recibiendo mails con mucha frecuencia acerca de una empresa yanqui que quiere explotar una mina en Esquel, y me gustaria compartir con Uds esta informacion. Yo se que es un poco viejo, pero no se en que habrá quedado el proyecto, y me gustaria saber si uds saben algo acerca de esto. Porque amás ésta tierra, que es nuestra Argentina, leé esto… Y por favor, hacelo circular… Por favor léanlo, yo se que a veces no tenemos tiempo... pero después queremos ponernos la camiseta para el mundial... es hora que también hoy nos la pongamos. Hagamos el esfuerzo, de enviarlo a cuántas personas podamos. Gracias La bandera estadounidense parece tener una estrella más... es un estado nuevo, el estado más austral del mundo (situado sobre la mina de Esquel, Argentina). Para quienes no estén al tanto, se resume: existe una mina de oro y plata en Esquel que debe ser trabajada a cielo abierto. Hay una multinacional con sede en USA que está interesada en explotarla, prometiendo trabajo para 300 obreros. Un grupo de vecinos conscientes y preocupados por el ambiente, ya que el oro debe ser separado mediante cianuro y la plata mediante arsénico venenos potentes si los hay) y temiendo por la infiltración de residuos a ríos y napas de agua decidió agruparse en Asamblea para impedir la instalación de tal mina.Mediante protestas pacíficas lograron el plebiscito Mina sí...Mina no. La citada multinacional ofreció asados, zapatillas y montones de Regalos para convencer a la gente que votaran por el sí... al mejor estilo de otras épocas. Los habitantes comieron los asados, aceptaron las zapatillas y otros regalos y fueron a votar. Votó el 75% del padrón municipal, cifra de presentismo no alcanzada en ninguna otra elección. El No a la mina obtuvo 81% de los sufragios, con lo cual no debió haberse hablado más del tema. "Un pueblo que no se vende no puede ser comprado", dijo en el programa un habitante de Esquel pero siemprehay un pero, los dólares pesan y más cuando son muchos... y hay para repartir entre políticos y sindicalistas corruptos. Resulta que ahora los dirigentes de la Asamblea Vecinal han empezado a recibir amenazas de muerte, de parte de patoteros de la UOCRA recién llegados de Buenos Aires que portan armas. Entonces, los habitantes de Esquel se han comenzado a hacer preguntas acerca de qué intereses han tocado. Y de la investigación resulta que: 1) La empresa ha presentado un plan de trabajos que pretende extraer de la mina el equivalente en oro a 2.500.000.000 de dólares en 10 años sí, dos mil quinientos millones de dólares) sin contar lo extraído en plata. 2) Sucede también que una ley sancionada por Carlos Menem y su corrupto Congreso Nacional dice que el Estado Nacional no puede explotar las riquezas del subsuelo sino por intermedio de empresas privadas a las que cobrará un único canon equivalente a un máximo del 3% del valor del metal extraído en boca de mina (el cual es más bajo que el precio internacional del metal). 3) Eso, tal como está, y haciendo números redondos, suponiendo que el valor del oro extraído en boca de mina fuera de 2000 millones en 10 años, le dejaría al Estado, o sea a nosotros, 60 millones de dólares. Pero como la ley nacional dice que se cobrará un canon del 3% como máximo, la ley del Chubut estableció un máximo del 2%, o sea que en vez de 60 millones esto se reduce a 40 millones. 4) Pero hay otra ley nacional establecida por nuestros precarios y patrióticos representantes del pueblo. Esta ley dice que para favorecer las exportaciones realizadas desde puertos de la Patagonia, el Estado Nacional, o sea nosotros, retribuirá con un 5% del valor de tales exportaciones a las empresas que las realicen. O sea que la susodicha multinacional yankee exportará en diez años, desde puertos patagónicos, 2.500 millones de dólares (estos sí a precio internacional) con lo cual el estado Nacional o sea nosotros, deberemos retribuirles con 125 millones de dólares.) 125 millones que pagaremos de impuestos los maestros, los carpinteros, los comerciantes, los plomeros, los electricistas, los lustrabotas, etc. ARGENTINOS, menos 40 millones que recibirá la Provincia de Chubut. SIGNIFICA QUE: VAMOS A PAGARLES 85 MILLONES DE DÓLARES PARA QUE ELLOS SE LLEVEN 2500 MILLONES DE DÓLARES EN ORO. UN ARTÍCULO EN UN DIARIO NORTEAMERICANO TITULABA: "LARESISTENCIA DE UN PUEBLO IMPIDE EL DESARROLLO MINERO DE ARGENTINA". POR FAVOR, DE VERDAD, POR FAVOR LES PEDIMOS SI TODAVÍA QUIEREN COLGARSE UNA CINTA CELESTE Y BLANCA EN LA SOLAPA UN PAR DE VECES AL AÑO... ENTONCES HAGAN CIRCULAR ESTA CARTA. COMISIÓN DE VECINOS DE ESQUEL Ing. Agr. Darío S. Ceballos Área Recursos Naturales EEA Delta del Paraná- INTA ARGENTINA, NUESTRA CASA Este es un link de una pagina web vecinos autoconvocados contra la explotacion de la mina de Esquel y de diferentes partes del pais: http://www.noalamina.org/ El articulo que sigue lo saque de una pagina web cuya direccion es http://www.ecoportal.net/contenido/temas_especiales/mineria/esquel_mina_de_oro_y_resistencia . Es acerca de los efectos de la mineria a gran escala. Si siguen buscando hay muchos articulos acerca de la mina de Esquel y otras cuyos procesos de explotacion contaminan nuestros rios. SALUDOS! Esquel. Mina de Oro y Resistencia 16-04-03, Por Julio C. Gambina * Viajando desde El Bolsón a Esquel puede verse en la ladera montañosa de la pintoresca ruta las leyendas del NO a la MINA. En la ciudad, el grito del NO se lee en el pavimento de las calles y puede desde cualquier parte mirando al cerro. Se trata de la negativa a la explotación del Oro que intentan inversores canadienses de la Meridian Gold, con el respaldo del Gobierno de la Provincia del Chubut. Viajando desde El Bolsón a Esquel puede verse en la ladera montañosa de la pintoresca ruta las leyendas del NO a la MINA. Se trata de la negativa a la explotación del Oro que intentan los inversores canadienses de la Meridian Gold, que cuenta con el respaldo del Gobierno de la Provincia del Chubut y los capitales locales interesados en los negocios directos o indirectos que suponen traerá a Esquel la producción minera. Es un NO que grita el pueblo patagónico desde su organización en Asamblea Popular. Ya en la ciudad, el grito del NO se lee en el pavimento de las calles y puede leerse desde cualquier parte mirando al cerro. La agitación por el NO se huele por doquier. Es que 5000 manifestantes en las calles, o reuniones con centenares de vecinos autoconvocados en asamblea todos los viernes, no constituyen un paisaje común en la vida cotidiana en esta tierra de la inmensidad omnipresente de la naturaleza y el aire puro. Este lugar que "elegimos para vivir", según sostienen varios migrantes que luchan junto a la generación creciente de nacidos y criados en la Patagonia. Es que la identidad patagónica está siendo amenazada por la ofensiva del capital, y la mina El Desquite es un mojón en la extendida zona de cateos mineros que apuran inversores externos bajo la lógica mercantil de la ganancia, aunque ello conlleve el riesgo de la contaminación y la depredación de las riquezas naturales contenidas en la inexplotada región del sur argentino. La complicidad de comerciantes y empresarios, incluidos algunos medios de comunicación en la zona y la funcionalidad de los políticos tradicionales (UCR en el gobierno provincial y PJ en el local) contrastan con la voluntad asociada de un pueblo para constituirse como sujeto histórico para resistir el avasallamiento y defender un perfil comunitario al calor de la movilización. Quiénes alientan la materialización de la inversión minera aseguran un impacto en la reactivación de la economía lugareña y con incidencia en la promoción del empleo. Defienden un saldo fiscal favorable para el Estado local y provincial derivado de las regalías. Sustentan un perfil productivo cuyas características asumen internacionalmente grandes empresas capital intensivas y de "enclave", con escasa incidencia de promoción regional. Omiten deliberadamente que la situación actual de pobreza, desempleo y achique del mercado interno (local y nacional) se vincula a una política sustentada desde el genocidio y que tuvo como instrumentos privilegiados la legislación financiera (1977) y de inversiones externas (1980) establecidas en la gestión de Videla y Martínez de Hoz y que hoy subsisten. Ambas fueron el marco legal para una política de transnacionalización de la economía argentina que facilitó el movimiento internacional de capitales, con el endeudamiento externo, la liberalización de trabas a la salida de divisas y la sustitución de producción local por extranjera con su secuela en el desempleo. Es el camino que explica la extranjerización de la banca, la industria, los servicios y las tierras. Así se explica la presencia dominante de los Soros, Benetton o Turner, especialmente en la Patagonia. Los promotores del sí escamotean el análisis del carácter dañino de la industria minera desde el punto de vista ambiental. La tecnología a utilizar dice un informe de la Secretaría de Provincias del Ministerio del Interior de la Nación "es potencialmente peligrosa, pudiendo un accidente -de los que hay antecedentes en otras explotaciones- generar desastres ecológicos de proporciones. En algunos lugares esta tecnología está totalmente prohibida. Hay experiencias de emprendimientos con cianuro que han dejado residuos contaminados hasta 50 años después de terminada la explotación. Adicionalmente, la gran cantidad de agua que requiere puede producir una crisis en este sentido, como ya es el caso de otras poblaciones patagónicas." Con respecto al agua, es destacable considerar que la Cooperativa de Agua de Esquel interpuso una acción negativa al informe sobre impacto ambiental elaborado por la empresa canadiense, observando desde un informe técnico profesional innumerables falencias. Ese accionar ha motivado nuevos estudios por parte de la provincia y la empresa. Entre los argumentos esgrimidos para obtener el si, se propagandiza la experiencia de Catamarca, que con similar tecnología explota la Minera La Alumbrera en Andalagalá y que siendo la explotación de Minas y Canteras el 3% con relación a la Industria manufacturera en 1996 en esa provincia, desde 1998 la duplica. Pero claro, todos conocemos el escaso aporte de la industria catamarqueña y la ínfima incidencia del emprendimiento en la solución de la miseria y el desempleo en esa provincia. El asunto es que más allá de la contaminación y la falacia del desarrollo sustentado por inversores y apologistas, la realidad incluye la voluntad asociada del pueblo para intervenir políticamente en el escenario local, regional y nacional. Es que la Asamblea se vincula al fenómeno asambleario derivado de los acontecimientos de diciembre del 2001 y la crisis política del "que se vayan todos". Así, la movilización popular le arrancó al Concejo Deliberante la convocatoria a la consulta popular para el 23 de marzo. El proceso de construcción ha hecho visible un renovado activismo social que ya discute la proyección política del movimiento. No en vano comenzaron las amenazas y provocaciones a los principales activadores de la conciencia social. Es un fenómeno interesante donde se reciclan antiguos militantes sociales o políticos y otr@s much@s hacen sus primeras experiencias de conflictividad contra las expresiones lugareñas del bloque social dominante. Un movimiento social que ya tiene méritos políticos y que necesita articular su No a otros, como el No a la Guerra o el No al ALCA. Es el camino de su inserción en la disputa global, contra el emprendimiento en Esquel y la ofensiva del capital en general. El horizonte de politización y aporte a la construcción de alternativa es lo que puede hacer trascender al movimiento, más allá del plebiscito y del emprendimiento minero. Es sin duda un desafío para la izquierda diversa contenida en la conflictividad de Esquel. Es al mismo tiempo una señal de un ciclo de radicalización social en la Argentina, que es la clave para asumir el reto de disputar consenso para la izquierda y construir poder popular. Fotos: Greenpeace greenpeace.org.ar

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Consecuencias del Biocombustible en el medio ambiente y en e
InfoporAnónimoFecha desconocida

Ultimamente se estuvo hablando mucho sobre biocombustibles. Mas que nada en el sentido en que las empresas que se dedican a su produccion argumentan que es un tipo de combustible mas limpio que los derivados del petroleo, pero hay razones para creer que en realidad puede ser tan contaminante como aquellos y sobre todo traer grandes problemas de escasez de alimentos a los paises del tercer mundo. Lo real es que al acabarse el petroleo, se esta buscando un sustituto de fuentes de energia de este, y no que sea mas limpio, sino mas rentable, en este caso, los biocombustibles. Yo digo, porque los gobiernos del mundo y las grandes corporaciones no ponen todo su empeño y capital en crear verdaderas fuentes de energia limpias como la energia eólica, los paneles solares, la fision del agua, etc. Yo pienso que simplemente es porque no esto no seria rentable. El capitalismo es totalmente inescrupuloso, su base ideologica es solo el mas egoista sobrevive. Consecuencias sobre el medio ambiente Al llevar el prefijo Bio, se tiende a pensar que no tiene consecuencias medioambientales. Pero, en el caso de los biocombustibles, esto no es cierto. Una de las causas es que, pese a que en su origen sólo se utilizaron los restos de otras actividades agrícolas para producir biocombustibles, con su generalización y fomento en occidente, muchos países subdesarrollados del sureste asiático están destruyendo sus selvas para crear plantaciones para biocombustibles. La consecuencia de esto es justo la contraria de lo que se desea conseguir con los biocombustibles: los bosques y selvas limpian más el aire de lo que lo hacen los cultivos que se ponen en su lugar. Además, los biocombustibles (que en primer plano parecen que reemplazan el uso de combustibles fosiles los cuales provocan la emisión de gases de efecto invernadero como el CO2) realmente siguen emitiendo CO2 por la combustión del priopio biocombustible, por lo que siguen afectando al calentamiento global. Una de los factores a tener en cuenta es que las reservas de petroleo se acabaran segun expertos en 50 años y con ellas acabarían las emisiones de CO2, pero al utilizar el biocombustible como reemplazo del petroleo (en vez de energías limpias como el Hidrogeno) se seguira emitiendo CO2 a la atmosfera indefinidamente. Otras fuentes afirman que no se lanza nada de dióxido de carbono neto porque la planta vuelve a respirar CO2, aunque se podría discutir que mientras está en la atmósfera, actúa como gas invernadero. Otra de las causas son los fertilizantes necesarios para los cultivos, el transporte de la biomasa, el proceso del combustible y la distribución del biocombustible hasta el consumidor. Algunos procesos de producción de biocombustible producen muchas menos emisiones que otros; por ejemplo, el cultivo de la caña de azúcar requiere el uso de menos fertilizantes que el cultivo del maíz, por lo que el bioetanol de caña de azúcar reduce las emisiones de gases de efecto invernadero con más efectividad que el bioetanol derivado del maíz. Sin embargo, aplicando las técnicas agrícolas y las estrategias de procesamiento apropiadas, los biocombustibles pueden ofrecer ahorros en las emisiones de al menos el 50% comparando con combustibles fósiles como el gasóleo o la gasolina. Se producen a partir de cultivos agrícolas, que son fuentes renovables de energía. Pueden obtenerse a partir de cultivos propios de una región, permitiendo la producción local del biocombustible. Permiten disponer de combustible independientemente de las políticas de importación y fluctuaciones en el precio del petróleo. Producen mucho menos emisiones nocivas (como azufre...) para los seres vivos, el agua y el aire. Consecuencias para el sector alimentario Al comenzar a utilizarse suelo agrario para el cultivo directo de biocombustibles, en lugar de aprovechar exclusivamente los restos de otros cultivos, se ha comenzado a producir un efecto de competencia entre la producción de comida y la de biocombustibles, resultando en el aumento del precio de la primera. Un caso de este efecto se ha dado en Argentina, con la producción de carne de vaca. Las plantaciones para biocombustible dan beneficios cada seis meses, y los pastos en los que se crian las vacas lo dan a varios años, con lo que se comenzaron a usar estos pastos para crear biocombustibles. La conclusión fue un aumento de precio en la carne de vaca, duplicando o incluso llegando a triplicar su valor en Argentina. Otro de estos casos se ha dado en México, con la producción de maíz. La compra de maíz para producir biocombustibles para Estados Unidos ha hecho que en el primer semestre de 2007, la tortilla de maíz -que es la comida básica en México- duplique o incluso llegue a triplicar su precio. En Italia el precio de la pasta se ha incrementado sustancialmente dando lugar en septiembre de 2007 a una jornada de protesta consistente en un boicot a la compra de este producto típico de la comida italiana. También España registró en septiembre de 2007 una subida del precio del pan causado por el aumento en origen del precio de la harina. Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Biocombustibles

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Campañas contra Venezuela
Campañas contra Venezuela
InfoporAnónimoFecha desconocida

Hugo Chávez Ignacio Ramonet Le Monde Diplomatique Pocos Gobiernos en el mundo son objeto de campañas de demolición tan cargadas de odio como Hugo Chávez, presidente de Venezuela. Sus enemigos no han vacilado ante nada: golpe de Estado, huelga petrolera, éxodo de capitales, intentos de atentados... Desde los ataques de Washington contra Fidel Castro no se había visto un ensañamiento semejante en América Latina. Contra Chávez se divulgan las más miserables calumnias, concebidas por las nuevas oficinas de propaganda -National Endowment for Democracy, Freedom House- financiadas por la Administración del presidente de Estados Unidos George W. Bush. Dotada de recursos financieros ilimitados, esta máquina de difamar manipula repetidores mediáticos (entre ellos los diarios de referencia) y organizaciones de defensa de los derechos humanos, enroladas a su vez al servicio de designios tenebrosos. Sucede también, ruina del socialismo, que parte de la izquierda socialdemócrata sume su voz a este coro de difamadores. ¿Por qué tanto odio? Porque en momentos en que la socialdemocracia pasa en Europa por una crisis de identidad, las circunstancias históricas parecen haber confiado a Chávez la responsabilidad de asumir la conducción a escala internacional de la reinvención de la izquierda. Mientras que en el viejo continente la construcción europea ha tenido como efecto hacer prácticamente imposible toda alternativa al neoliberalismo, en Brasil, Argentina, Bolivia y Ecuador, inspirados por el ejemplo venezolano, se suceden experiencias que mantienen viva la esperanza de realizar la emancipación de los más humildes. En ese sentido el balance de Chávez es espectacular. Se comprende que se haya convertido en referencia obligada en decenas de países pobres. ¿No ha refundado la nación venezolana sobre una base nueva, legitimada por una nueva Constitución que garantiza el involucramiento popular en el cambio social, siempre dentro del más escrupuloso respeto de la democracia y de todas las libertades? (1). ¿No ha devuelto a unos cinco millones de marginados, entre ellos las poblaciones indígenas, su dignidad de ciudadanos? ¿No ha recuperado la empresa pública Petróleos de Venezuela Sociedad Anónima (PDVSA)? ¿No ha desprivatizado y devuelto al servicio público la principal empresa de telecomunicaciones del país como así también la empresa de electricidad de Caracas? ¿No ha nacionalizado los campos petrolíferos del Orinoco? Por último, ¿no ha consagrado parte de la renta petrolera a conseguir una autonomía efectiva frente a las instituciones financieras internacionales, y otra al financiamiento de programas sociales? Más de tres millones de hectáreas de tierra han sido distribuidas entre los campesinos. Millones de niños y adultos han sido alfabetizados. Se han instalado millares de dispensarios médicos en los barrios populares. Decenas de miles de personas sin recursos con afecciones oculares han sido operadas gratuitamente. Los productos alimentarios básicos son subvencionados y ofrecidos a los pobres a precios inferiores en un 42% respecto de los del mercado. La duración del trabajo semanal ha pasado de 44 horas a 36, mientras que el salario mínimo ascendía a 204 euros mensuales (el más alto en América Latina después de Costa Rica). El resultado de todas estas medidas es que entre 1999 y 2005 la pobreza disminuyó del 42,8% al 33,9% (2), mientras que la población que vive de la economía informal cayó del 53% al 40%. Este retroceso de la pobreza permite sostener con fuerza el crecimiento, que en el curso de los tres últimos años fue de un 12% promedio, entre los más altos del mundo, estimulado por un consumo que ha aumentado un 18% por año (3). Ante estos resultados, para no hablar de los logrados en política internacional, ¿cabe sorprenderse de que el presidente Hugo Chávez se haya convertido en un hombre contra el cual disparar para los dueños del mundo y sus agentes? Notas: (1) Las mentiras a propósito de Radio Caracas Televisión acaban de ser desmentidas, dado que esta cadena ha reanudado sus programas por cable y satélite a partir del pasado 16 de julio. (2) Poverty Rates in Venezuela. Getting the Numbers Right , Center for Economic and Policy Research, Washington DC, mayo de 2006. (3) Leer el dossier "Chávez, not so bad for business", Business Week , New York, 21 de junio de 2007. Fuente http://www.rebelion.org/noticia.php?id=54501 ¡LATINOAMERICA UNIDA JAMAS SERA VENCIDA!

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La bomba atomica argentina
InfoporAnónimoFecha desconocida

LA BOMBA ATÓMICA ARGENTINA En 1949,un señor llamado Ronald Ritcher, extravagante personaje importado de Alemania con un dudoso título de físico nuclear, convenció al Presidente Juan Domingo Perón de que podía fabricar la bomba atómica, y le hizo montar una enorme planta de agua pesada en la isla Huemul, en el sur argentino. Sin consultar a expertos (en el tema) de su propio país, Perón le dio carta blanca a un hombre que evidentemente estaba tan infatuado como si hubiera nacido en Argentina. Como la noticia de la presunta fabricación de la bomba atómica pronto recorrió el mundo, preocupando a rusos y a yanquis, pronto el país se pobló secretamente con una pléyade de espías, que comprobaron que todo no era más que otro caso de... inflación nacional. La planta terminó clausurándose, después de meses y meses de inversiones inútiles. Después del ridículo episodio, llegó desde Uruguay un volante colmado de injurias, que los opositores refugiados en Montevideo lanzaron contra Perón en esos días, y que se titulaba El payaso atómico. Los siguientes son fragmentos de 'HISTORIA DEL PERONISMO', 'LAS MEMORIAS DEL GENERAL' y 'AYER FUE SAN PERÓN': 'YO SÉ LO QUE DIGO' Fue imposible convencerlo de que se trataba de un secreto de Estado, y que no debía ser revelado. Eufórico por los resultados, Perón quiso reservarse el derecho a hacerlo público en la primera ocasión en que fuera necesario. 'Decía cualquier cosa en su entusiasmo delirante -recordaría Richter- y se aventuraba a pronosticar que yo le iba a conseguir energía eléctrica embotellada. Aquel 24 de marzo de 1950, a las diez de la mañana, Perón recibió a los periodistas en su despacho. Y dijo: 'Yo deseaba dar esta noticia precisamente hoy, porque quiero que el país se entere de los trabajos que estamos realizando en este orden de estudios y experiencias. En primer lugar, esta clase de estudios se están desarrollando en este momento en muchas partes del mundo, con la fe de algunos y la incredulidad de otros, como ocurre con todas las cosas nuevas. Es indudable que, en este sentido, nosotros no hemos podido escapar a lo que nadie escapa en esta clase de lucubraciones científicas; pero lo que es importante es que cuando yo digo una cosa, sé lo que digo. Lo digo con seriedad y previamente me aseguro de la información que doy. Por lo menos hasta ahora, siempre he tratado de no decir la primera mentira, que creo no la he dicho todavía y en esto tampoco querría decirla. De manera que lo que yo digo es absolutamente fehaciente y real'. Enseguida Perón abundó en elogios sobre la persona de Richter, reseñó las 'características revolucionarias del proyecto' y fue más allá: 'En lugar de fusión, se ha trabajado sobre la base de reacciones termonucleares, que son idénticas y por medio de las cuales se libera energía atómica en el sol. El problema radicaba en conseguir altas temperaturas y controlar las reacciones termonucleares; pero todo se consiguió el 16 de febrero último, y es bueno que los técnicos extranjeros sepan que, en el transcurso de nuestros experimentos, se han podido estudiar intensamente los problemas de la bomba de hidrógeno'. Antes de concluir se jactó de 'la originalidad del experimento', al que definió con esta frase: 'Se trata de encender soles artificiales en la Tierra'. Perón también quiso tranquilizar a los otros países, y en tono paternalista anunció que 'la Argentina necesita energía atómica, aunque sólo la usará con fines pacíficos'. Los diarios lanzaron ediciones extraordinarias, y los servicios de clave de todas las embajadas estuvieron trabajando hasta la madrugada siguiente para transmitir a sus gobiernos ‘la noticia más sensacional de todos los tiempos’. En el discurso de Richter se escuchó lo siguiente: ‘Con este proyecto, la Argentina ha atacado en sus bases a los proyectos que sobre terreno similares se desarrollan en el exterior. Va a ser un placer comunicarles mañana que lo que los norteamericanos consiguen en el momento de la explosión con su bomba de hidrógeno, en la Argentina ha sido efectuado ya en los laboratorios y bajo control. A partir de hoy, se está en conocimiento y en poder de un camino completamente nuevo, que permite la obtención de la energía atómica prescindiendo de los materiales que hasta ahora se habían considerado imprescindible para lograrla, lo que significa que el exterior debería girar hacia nuestro procedimiento’. De esta manera, y sin ningún circunloquio, Perón y su ‘sabio’ Richter habían anunciado al mundo que la Argentina poseía la bomba atómica, y eventualmente, la de hidrógeno. Y como para que no quedaran dudas científicas sobre la ‘revelación más sensacional de todos los tiempos’, el profesor Richter agregó: ‘Tengo interés en afirmar que esto no es una copia del extranjero. Es un proyecto completamente argentino. Para los extranjeros va a ser tan sorprendente como para nosotros’. Días más tarde, Perón condecoró a Ritcher en el Salón Blanco de la Casa de Gobierno, con la Medalla de Oro peronista ‘A LA LEALTAD’, entregándosele, en la misma ceremonia, el título de ‘doctor honoris causa’ de la Universidad. Un mes después Perón anunció en el Congreso argentino: ‘Si los planes experimentales continúan realizándose con el ritmo actual, la República Argentina podrá poseer antes de dos años las grandes usinas atómicas capaces de abastecer a toda la red de energía eléctrica. ¡Sólo entonces el mundo sabrá, con absoluta certeza, cuánto dinero y cuánto tiempo perdió trabajando para la guerra! ¡Y la Nación Argentina tendrá definitivamente el instrumento de una riqueza extraordinaria con la cual Dios quiso premiarle pensando que en ninguna otra mano podrá estar mejor que en la de nuestro pueblo!’ Los legisladores peronistas, al oír el discurso, se arrancaron la ropa para quedar en camisa, y presos de un histerismo colectivo, lloraron, gritaron, se removieron, mesaron sus cabellos y se pusieron de pie, durante la duración del mensaje, doscientas catorce veces, contadas por los periodistas extranjeros asistentes al extraño aquelarre. Tomás Eloy Martínez escribió: ‘...Aunque se sabe ahora que el punto de partida teórico de Richter era correcto, el rumbo de sus investigaciones estaba equivocado y nunca consiguió resultado alguno. Perón cometió la torpeza de anunciar el falso hallazgo de manera estrepitosa, asegurando que desde aquel momento la Argentina vendería energía nuclear para uso doméstico en botellas de un litro y de medio litro. Por supuesto, hizo lo que en la Argentina se llamó un papelón histórico’. Fuente http://www.argentina-insolita.com.ar/relatos-y-frases/la_bomba_atomica_argentina.htm TODOS PEDIMOS POR LA VUELTA DE PHREAKLOCURA

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Alvaro Uribe y su relacion con el narcotrafico y la corrupci
Alvaro Uribe y su relacion con el narcotrafico y la corrupci
InfoporAnónimoFecha desconocida

Parte de esta informacion esta sacada de wikipedia. Esto es para todos aquellos que creen que Uribe es un buen presidente, yo creo que no es mas q otro Menem que esta vendiendo su patria a EEUU. Les juro que si encuentro algo bueno q haya hecho este tipo lo voy a postear. Voy a tratar de ser los mas imparcial posible Alvaro Uribe y su relacion con el narcotrafico, la corrupcion y los paramilitares NegociosÁlvaro Uribe heredó numerosos bienes con la muerte de su padre. En 1977, Inversiones Uribe Vélez, de propiedad de Álvaro Uribe y su padre, adquirieron la finca La Mundial, ubicada en Maceo (Antioquia) y la hacienda llamada La Carolina. Su familia también eran propietaria de la hacienda Guacharacas (ubicada en San Roque, Antioquia).[22]Tras la muerte de su padre el 14 de junio de 1983, la familia sufrió una crisis económica ya que el fallecido Alberto Uribe había incurrido en deudas. De las 25 haciendas que mantenía Inversiones Uribe Vélez solo lograron mantener una en Bolombolo, departamento de Antioquia. Luego adquirió El Ubérrimo, con 2.000 hectáreas, cerca a la ciudad de Montería, en el departamento de Córdoba. La finca cuenta con un diseño de rotación del ganado y es una de las más productivas de la región. La otra finca es llamada San José con 23 hectáreasGobernador de Antioquia (1995-1997) (Lo unico bueno que encontre)Álvaro Uribe Vélez fue elegido Gobernador de Antioquia para el período 1995-1997, derrotando por 418 votos al candidato conservador Alfonso Núñez Lapeira, quien luego apoyó al gobernador electo. Se posesionó el 2 de enero de 1995.[42] Durante su mandato, Antioquia tuvo un nuevo estilo de gobierno más dinámico y se crearon los consejos comunitarios.[43]Como gobernador de Antioquia recortó gastos y personal,[44] amplió la cobertura de educación en 102.000 cupos, multiplicó por tres los kilómetros de carreteras pavimentadas y logró que un millón de antioqueños tuvieran sus servicios de salud subsidiados.[45]Su administración también defendió y promovió la implantación local de las CONVIVIR, cooperativas de seguridad privada creadas por el gobierno nacional mediante el Decreto 356 de 1994 y una resolución del 27 de abril de 1995 de la Superintendencia de Vigilancia y Seguridad Privada [46]Relaciones exterioresEn política internacional el gobierno de Alvaro Uribe apoyó la guerra contra el terrorismo tal como la ha impulsado el presidente estadounidense George W. Bush. A pesar de la oposición interna el gobierno apoyó diplomáticamente la Invasión de Iraq de 2003.[56]Las relaciones políticas con Venezuela fueron inicialmente cordiales, aunque se deterioraban por momentos por fuera del tradicional conflicto limítrofe en el Golfo de Venezuela. El apoyo de Uribe a Bush ha sido tomado por los seguidores del gobierno de Hugo Chávez como una amenaza a la Revolución Bolivariana.[cita requerida] Por otro lado, sectores afines al gobierno colombiano consideran a Chávez como una amenaza para Colombia y para la estabilidad política de América Latina, ya que sospechan de vínculos entre el gobierno de Chávez y las FARC. En otros asuntos, su gobierno se ha mantenido al margen de la posición de los Estados Unidos, entre ellos al mantener relaciones bilaterales con Cuba y no apoyar las mociones contra esa nación en la ONU.Controversia y críticasFinanciación de la campaña electoral 2002En el 2002 la campaña presidencial de Uribe recibió 100 millones de pesos de parte de la empresa Uniapuestas en la cual la señora Enilse López (alias "La Gata" tenía acciones mayoritarias.[59] López fue capturada y sindicada de varios cargos criminales por lavado de activos y desviación de fondos, relacionados con otros procesos judiciales. En el pasado también se la había criticado y considerado sospechosa de estar relacionada con el narcotráfico, espcificamente con Gonzalo Rodríguez Gacha miembro del Cartel de Medellín[60] y ultimamente con el paramilitarismo.[61]Uribe y su ex gerente de campaña Fabio Echeverry, han argumentado que no se ha ocultado nada sobre la financiación de su campaña y que ese monto está reflejado en la contabilidad de la campaña, y que no se incurrió en ninguna conducta ilegal. Igualmente en el 2002, las empresas legales de Enilse López eran empresas legalmente constituidas.[62]Diversos críticos, entre ellos los precandidatos del Partido Liberal y del Polo Democrático Alternativo, han cuestionado tanto la moralidad del recibimiento de esos dineros como el que potencialmente se haya incurrido en alguna conducta criminal al aceptarlos.[63]Narcotráfico y paramilitarismoEl Helicóptero de tranquilandiaUna de las primeras acusaciones contra Uribe relacionadas a la mafia fueron presuntamente declaradas por el líder político liberal Rodrigo Lara Bonilla antes de ser asesinado el 30 de abril de 1984 por la mafia aparentemente luego de que la fuerza pública desmantelara el complejo cocalero en las selvas del Yarí llamado Tranquilandia pertenecientes al cartel de Medellín y encontrara un helicoptero presuntamente de propiedad de la sociedad de Uribe y su familia. La hermana de Lara Bonilla, Cecilia, aseguró en 1984 y bajo juramento[64] que Lara mencionaba a Uribe y a su padre, como ejemplo de la infiltración de la mafia en las instituciones.[65] [66]... dijo que lo de Tranquilandia era muy grave y comprometía gente muy importante de la política del país, que el helicóptero que habían cogido en Tranquilandia era del papá de Álvaro Uribe Vélez".Cecilia Lara Bonilla. 1984[67]El hijo de Rodrigo Lara Bonilla y miembro del gobierno de Uribe como Zar Anticorrupcion, declaró que se le había ocultado ese expediente. Dos días antes renunció a su cargo aduciendo motivos familiares.[68] [69] El presidente Uribe no respondió al testimonio. José Obdulio Gaviria, asesor presidencial le recomendó quedarse callado al presidente. Gaviria es primo del extinto capo del narcotráfico Pablo Escobar quien era uno de los dueños de Tranquilandia. [70] Dicho lazo familiar entre el asesor José Obdulio Gaviria y el capo Escobar ha provocado controversias. En diciembre de 2007 el embajador de Colombia en Londres renunció a su cargo tras un informe del semanario El Espectador donde se informaba que el hermano de Obdulio Gaviria había estado relacionado con el pagador de los sicarios que asesinaron a Guillermo Cano, Pedro Medellín está casado con la hija del asesinado periodista.[71]En el 2002 Uribe respondió a estas afirmaciones diciendo que:Mi padre fue socio de una empresa que tuvo un helicóptero. Él tenía fincas en el Valle del Cauca, Urabá, Córdoba y en varias regiones de Antioquia. Utilizaba ese helicóptero para sus desplazamientos. Cuando la guerrilla lo asesinó, ese helicóptero quedó medio destruido y mi hermano Jaime finalmente vendió las acciones de esa empresa y esa empresa salió de los restos de ese helicóptero. Mi familia no lo tuvo en su poder. ¡Hombre, por Dios! Eso lo hizo mi hermano Jaime y todos confiábamos en él, que se murió el año pasado de cáncer en la garganta... Después, la Policía decomisó ese helicóptero u otro con los mismos números. Alvaro Uribe. 21 de abril del 2002[72]Relacion con el Cartel de Medellin Alvaro Uribe en la lista. Curiosamente tambien aparece el cantante Carlos VivesPeriodistas colombianos como Felipe Zuleta,[73] y Daniel Coronell[74] y politicos opsitores como Carlos Gaviria Díaz,[75] Jorge Enrique Robledo y Gustavo Petro del Polo Democrático Alternativo (PDA), como también la senadora liberal Piedad Córdoba, han insinuado que existieron relaciones entre Alvaro Uribe y familia con miembros del cartel de Medellin basandose en archivos de periodísticos de la época y en un informe del Departamento de Estado de E.U. en el que se acusaba a Uribe de haber sido colaborador del cartel de Medellín y de haber sido partícipe de la expansión del paramilitarismo en Colombia.Durante su gobierno, Uribe se ha opuesto en sus discursos "frontalmente" al narcotráfico. La información de la revista Newsweek menciona un documento que afirma estar basado en fuentes de inteligencia todavía sin verificación previa. Esa información ha sido calificada como incompleta y con errores por parte de autoridades y organismos de los Estados Unidos tanto actuales como de 1991.[76] [77]De otro lado, la revista Newsweek reveló sus nexos con el cartel de Medellín al constatar que Uribe fue incluido en una lista de la DIA (Defense Intelligence Agency) en 1991 con el número 82, lista en la que Pablo Escobar también aparece con el 79.[78] . Este informe, luego fue descartado por el gobierno de Estados Unidos.[79]El 20 de febrero del 2007, el Diario Clarín de Argentina publicó una nota firmada por Pablo Biffi, titulada “Los vínculos de Uribe”.[80] En ella el periodista citó a medios de comunicación como fuente para sugerir relaciones eventualmente ilegales o reprochables del Presidente Uribe en el pasado con respecto al cartel de Medellin y al paramilitarismo.[81]La embajada de Colombia en Argentina respondió que Uribe ya había respondido a esas acusaciones desde 19 de febrero de 2002 en una entrevista concedida al diario Colombiano El Espectador en la cual había aclarado que:[82]“Ningún trámite de la Aeronáutica, siendo yo director, se podía tramitar sin que el interesado entregara dos requisitos: el certificado de estupefacientes del Ministerio de Justicia y el visto bueno de la Brigada de la Jurisdicción. Además todo permiso de operación de una aerolínea requería audiencia pública (…) Es muy fácil ir a los archivos y ver cuáles fueron las autorizaciones que se hicieron durante ese período, para establecer cuáles fueron irregulares”.Alvaro Uribe, Febrero, 2002[83]En esa misma entrevista Alvaro Uribe también refutó afirmaciones que se hicieron en su contra y de su familia. En cuanto al programa "Medellín sin tugurios" Uribe contestó que:Absolutamente falso. Cuando yo estaba en la Alcaldía de Medellín, el barrio Medellín sin Tugurios ya estaba construido. Mi alcaldía nada tuvo que ver con él, ni yo en lo personal”. Como afirmó en diversas ocasiones, Álvaro Uribe no conoció a Pablo Escobar, aún en épocas en las cuales se trataba de algo común entre la dirigencia política de su departamento.Alvaro Uribe, Febrero, 2002[84]Uribe también se refirió a las acusaciones que involucraban a su padre Alberto Uribe Sierra con la Familia Ochoa, quienes hacian parte del cartel de Medellin, y que afirmaban que había sido pedido en extradición por el gobierno norteamericano, como se afirma en el libro Los Jinetes de la Cocaína, de Fabio Castillo. Respecto a esto Uribe afirmó que había pidido a la Procuraduría General de Colombia que investigara las denuncias de ese libro y resaltó que cuando investigaron su labor poltica siempre se determinó que hubo transparencia.[85] Respecto a la relación con los Ochoa, Uribe dijo que:Lo que nos unía no era el narcotráfico sino los caballos. Cuando yo era niño el caballismo en Antioquia era un motivo de orgullo. No tenía ninguna de las connotaciones que adquirió posteriormente. Mi papá y Fabio Ochoa eran amigos y rivales en ese medio. Mis hermanos y yo participábamos en todas las ferias equinas compitiendo contra sus hijos en los años 60 y 70. Era un mundo sano, de fincas, caballos, tiple, aguardiente y poesía. Luego, por circunstancias conocidas, cada familia tomó caminos diferentes. A pesar de eso y aunque mi papá fue asesinado por las Farc hace ya 19 años, quedó en el aire la leyenda de la amistad entre mi padre y don Fabio Ochoa”Relacion con el ParamilitarismoDurante el 2005, se desataron en Colombia una serie de revelaciones que comprometían a varios aliados políticos y funcionarios del gobierno Uribe y militares con grupos paramilitares ilegales. En el 2006 salieron a relucir mas revelaciones. A este proceso se le conoce como el escándalo de la parapolítica. Según las investigaciones varios dirigentes políticos se habrían beneficiado de estas alianzas por medio de la intimidación y la acción armada de los grupos paramilitares contra la población civil, algunos habrían presuntamente alcanzado cargos en alcaldías, consejos, asambleas municipales y gobernaciones así como en el Congreso de la República y otros órganos estatales. A su vez algunos de los políticos y funcionarios desde sus cargos habrían desviado dineros para la financiación y conformación de grupos armados ilegales y habrían filtrado información para facilitar y beneficiar las acciones de estos grupos dentro de las que se incluyen masacres, asesinatos selectivos, desplazamiento forzado entre otras acciones criminales con el objetivo de extender su poder en el territorio nacional.[93]El 17 de noviembre de 2006, en su discurso con motivo de la Conmemoración de los 120 años de la Corte Suprema de Justicia, el Presidente Álvaro Uribe llamó a los congresistas y funcionarios públicos que tuvieran nexos con los paramilitares a "decir la verdad", declaró que la responsabilidad penal es individual y no puede afectar a las instituciones a pesar de que haya que meter a la cárcel a congresistas y funcionarios públicos, y reiteró "que si hay alguno de los 30 mil paramilitares que puedan decir que el Presidente de la República ha sido cómplice, que lo digan".[94]Debate de Gustavo Petro COntra UribeDebate de Gustavo PetroUribe fue acusado en un debate en el Congreso de Colombia por el senador del Polo Democrático Alternativo (PDA), Gustavo Petro de ser uno de los principales promotores del paramilitarismo en Colombia debido a su apoyo a las CONVIVIR. Sugún Petro, en la finca ‘Las Guacharacas’, de propiedad del Presidente Álvaro Uribe, llegó la CONVIVIR Cóndor dirigida por Juan Villegas Uribe quien tenía contacto permanente con alias ‘Lucas’, un reconocido jefe paramilitar de la zona. Petro afirmó que en esa finca ejecutaron asesinatos de varios campesinos.[95]Petro denunció a Santiago Uribe Vélez, hermano del presidente Uribe de tener nexos con el Cartel de Medellín, después de mostrar una fotografía de él con Fabio Ochoa Vásquez, miembro de ese cartel. Petro afirmó que la foto era del año 1985 fecha en que Ochoa ya era perseguido por la justicia. Luego afirmó que en la finca La Carolina, propiedad de la familia del Presidente, los paramilitares montaron una base de operaciones. El Gobierno de Colombia respondió afirmando que las afirmaciones de Petro eran una “verdadera vulgaridad”, “son calumniosas” e “irrespetuosas”[96][Los paramilitares] tomados de la mano de la mafia asesinaron a centenares de decenas de miembros de la Unión Patriótica, UP, a dirigentes de izquierda y a reconocidas figuras de los partidos tradicionales como Luis Carlos Galán... ...su espiral de violencia, terminaron derribando el avión de Avianca y colocándole un carro bomba al DASGustavo Petro. Febrero, 2007[97]Petro mencionó que en Antioquia operaron unas ochenta y dos cooperativas de CONVIVIR entre 1995 y 1997, dando cuenta de que entre dichas cooperativas de seguridad rural actuaron, entre otros, como responsables de dichas organizaciones, Salvatore Mancuso,Javier Piedrahita, José María Barrera, Mario Prada Cobos, Rodrigo Peludo Cadena, Salomón Feris, Jorge Luis Alfonso López alias Monoleche y varios familiares de Enilce López, conocida con el alias de “la gata”.[98]Petro analizó en particular el accionar de la Convivir El Condor, que actuó en la región de San Roque (Antioquia), y según su exposición hubo algunas reuniones de paramilitares que supuestamente se realizaron en la finca “Guacharacas”, de propiedad Uribe y su familia. Así mismo insistió en la creación del grupo armado “los doce apóstoles” que lideraba Santiago, hermano del presidente Uribe.[99]Petro concluyó con que la 'Creación de CONVIVIR fue el premio a paras' en 1994, en alianza con el cartel de Cali y el Estado colombiano que estuvo tras el asesinato de Pablo Escobar.[100]Acusaciones de Piedad CordobaLa senadora del Partido Liberal Colombiano, Piedad Córdoba es otra férrea opositora al gobierno de Álvaro Uribe. En Marzo del 2007 la senadora asistió a un seminario internacional llamado "Solidaridad con las luchas del pueblo colombiano" en Ciudad de México en la que participan organizaciones politicas comunistas de varios países y en que tambien participaron las guerrilleras del ELN y las FARC. Cordoba aprovechó la ocasión para descalificar la legitimidad del gobierno de Alvaro Uribe y pedir a los paises latinoamericanos romper relaciones diplomaticas con Colombia.[101] Cordoba se refirió a Uribe en términos descalificativos llamandolo “mafioso”, “paramilitar” y “asesino”.[102]nadie puede dudar en Colombia y el extranjero que existe un vínculo claro entre los paramilitares y la cabeza del gobierno. Todos los caminos del paramilitarismo conducen a Uribe, un presidente paramilitar.Piedad Cordoba, Marzo 2007[103] contra UribeEl 20 de Abril del 2007, Uribe acusó a sectores de la oposición a su gobierno de liderar una campaña de desprestigio y de calumnias en su contra y la de su Gobierno en Estados Unidos, para evitar que se apruebe un Tratado de Libre Comercio y se corte la ayuda militar al país.[104]Ellos (Estados Unidos) verán a qué le creen: si le creen a la calumnia o a los hechos. Si le creen a la calumnia, que dice que el Gobierno es paramilitar, o al hecho del Gobierno que ha desmontado el paramilitarismo. Ellos verán a qué le creen... ...No conozco los paramilitares, no soy amigo de ellos, mi camino es institucional: una Colombia sin guerrilla y sin paramilitares. Nadie puede decir que este Gobierno abierta o soterradamente se ha unido con paramilitares para acabar con la guerrilla. Fuente http://es.wikipedia.org/wiki/Alvaro_Uribe

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Las bicentenarias agresiones de Estados Unidos contra Americ
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QUINTA PARTE DEL ARTICULO Las bicentenarias agresiones de Estados Unidos contra America Latina y el Caribe LAS VACILACIONES DE JAMES CARTER 1977: Rodeado de promisorios augurios para las relaciones interamericanas, ocupó la Casa Blanca el presidente demócrata James Carter (1977-1981); quien de inmediato anunció su compromiso de impulsar los derechos humanos y las libertades fundamentales en el continente, así como “un multifacético plan de desarrollo para el Caribe”. Sin embargo, denotando los límites de esa política, realizó pronunciamientos favorables a la eventual anexión de Puerto Rico y la Casa Blanca admitió otro sangriento golpe de Estado en El Salvador dirigido a desconocer la victoria electoral al entonces candidato presidencial de la Unión Nacional de Oposición, el coronel retirado Ernesto Claramount. Como resultado se apoderó de la presidencia el sanguinario general Carlos Humberto Romero (1977-1979). Asimismo, la Casa Blanca mantuvo sus vínculos con el general Fernando Romeo Lucas García (1978-1982), a pesar de la brutal política represiva desplegada a lo largo de su mandato. Paralelamente, la administración Carter adoptó una actitud contemporizadora frente a los restantes regímenes terroristas de Estado instaurados en el continente, sobre todo, después que la mayor parte de estos decidieron romper sus tratados militares con Estados Unidos. Así se expresó en Conferencia Interamericana sobre Derechos Humanos convocada por la OEA en Granada. En esta el Secretario de Estado norteamericano, Cyros Vance, aceptó las presiones de los representantes tales gobiernos militares. Estos se opusieron a que la conferencia condenara las brutales violaciones a todos los derechos humanos que estaban produciendo en América Latina y el Caribe. 1978: Con vistas a impedir el fraude electoral, así como un eventual golpe de Estado organizado por los partidarios del “dictador civil” dominicano Joaquín Balaguer, la administración Carter emprendió una nueva “intervención democrática” en ese país. Esta favoreció al terrateniente “socialdemócrata” Silvestre Guzmán Fernández (1978-1982) quien, para pagarle el favor, abrió aún más las puertas de su país a la penetración económica, política y militar de Estados Unidos. Paralelamente - y contrariando los deseos de la Casa Blanca-, la dictadura de Anastasio Tachito Somoza (1957-1979) asesinó al director del diario La Prensa, Pedro Joaquín Chamorro. A pesar de ello y de los continuos avances del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), la administración Carter emprendió diversas maniobras para preservar su sistema de dominación sobre ese país e instaurar lo que se definió como “un régimen somocista sin Somoza”. Previamente, dándole continuidad a la política de “aliados privilegiados”, Carter procuró restablecer la armonía de sus relaciones con las dictaduras militares de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, Uruguay y Paraguay. Conforme a esa política, las transnacionales norteamericanas acrecentaron sus jugosas inversiones en la región y la banca transnacional —apoyada por el FMI y el BM— continuó transfiriéndoles abultados créditos a esas dictaduras militares; esto a pesar de que era evidente que una parte de esos créditos se dirigían a la adquisición de armamentos en diversos países aliados de los Estados Unidos, tales como Alemania, Israel y Corea del Sur. 1979: Con el propósito de impedir la victoria del FSLN, en la XVIII Reunión de Consultas de Ministros de Relaciones Exteriores de la OEA, la Casa Blanca —con el respaldo de las dictaduras militares de Guatemala, Honduras y El Salvador— propuso la formación de una Fuerza Interamericana de Paz para intervenir en Nicaragua. Tal propuesta fue rechazada. Sin embargo, desde el SOUTHCOM (radicado en Panamá) las fuerzas armadas estadounidenses continuaron suministrándole a la dictadura de Somoza todos los recursos militares necesarios para reprimir la insurrección pueblo nicaragüense. A pesar de ello, el 19 de julio, se produjo la victoria de la Revolución Sandinista. No obstante sus amplios enunciados programáticos, los círculos de poder estadounidenses comenzaron a conspirar contra la misma, al igual que contra la naciente revolución que bajo la dirección de Maurice Bishop se había producido en la pequeña isla de Granada. Igualmente, la administración Carter provocó una “minicrisis” en sus relaciones con Cuba. En ese contexto, el Pentágono organizó diversas maniobras militares agresivas en la región; incluidas las que se efectuaron la Base Naval ubicada en la Bahía de Guantánamo. Previamente, y para disgusto del general Omar Torrijos, el Senado estadounidense había aprobado las llamadas “Enmienda Conchini” y la “Ley Murphy” como condición imprescindible para aprobar los Tratados Torrijos-Carter de 1977. Ambos instrumentos jurídicos –aceptados por la Casa Blanca— vindicaron, una vez más, el supuesto derecho norteamericano a “proteger” ad infinitum el Canal de Panamá. Paralelamente, con la complicidad del establishment de seguridad de Estados Unidos, se consolidó en Honduras la “narcodictadura” del general Policarpo Paz Díaz (1978-1981) y –con la intervención de la Embajada de Estados Unidos— fue “neutralizada” una sublevación de la Organización de Jóvenes Militares de El Salvador. Como resultado, se formó una Junta Cívica Militar, en las que conservaron su poder los sectores represivos de las Guardia Nacional y del Servicio de Inteligencia Militar. Por otra parte, con el decidido apoyo de la dictadura militar argentina se instauró en Bolivia la “narcodictadura” presidida por el general Luis García Meza. Esta, al igual que su predecesora, implantó un régimen de terror en todo el país. 1980: Pese al alevoso asesinato de tres monjas estadounidenses y del Obispo de San Salvador, monseñor Arnulfo Romero, así como del ambiente de terror que existía en ese país centroamericano entonces gobernado por una represiva Junta Cívico-Militar impulsada por el establishment de seguridad de Estados Unidos, la Casa Blanca incrementó su ayuda económica y militar a El Salvador; incluido el envío de nuevos asesores militares que tenían la misión de formar batallones antiguerrilleros capaces de derrotar a las fuerzas político-militares del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional. Paralelamente, la administración Carter desplegó un exitoso plan dirigido a derrotar mediante un virtual “golpe de Estado” al premier jamaicano Michael Manley (quien fue “electoralmente” sustituido como Primer Ministro por el líder derechista del JLP, Edward Seaga) y conspiró con la monarquía constitucional de Holanda con vistas a derrocar al gobierno progresista del sargento Desy Bouterse (1980-1987) en Surinam. Asimismo, la Casa Blanca mantuvo su respaldo al reaccionario gobierno del liberal colombiano Julio César Turbay Ayala (1978-1982) a pesar de que este –y su reaccionario Ministro de Defensa, general Luis Carlos Camacho Leyva— habían emprendido draconianas medidas represivas con vistas a derrotar el creciente descontento popular contra su administración. Tan grave era la situación que la conocida institución Amnistía Internacional publicó un informe condenando duramente al gobierno colombiano. Paralelamente, se produjo un acentuado proceso de militarización en el Mar Caribe. Como parte de este, se efectuaron potentes maniobras militares estadounidenses en la mal llamada “Base Naval de Guantánamo; en las cercanías del Canal de Panamá; en Puerto Rico y a lo largo y ancho del Mar Caribe y del Golfo de México. A decir de Carter, esas y otras acciones militares iban dirigidas a “defender los intereses de Estados Unidos en la región”, así como a “satisfacer las solicitudes de ayuda por parte de sus aliados y amigos”; entre ellos, el régimen terrorista implantado desde 1971 por Jean-Claude Duvalier (Baby Doc) en Haití y al represivo gobierno del terrateniente “socialdemócrata” dominicano Silvestre Guzmán Fernández; quien recibió a varios delegaciones de altos Oficiales de las fuerzas armadas estadounidenses. Estos venían propugnando la conformación de un “sistema de seguridad colectiva” en el Mar Caribe dirigido a “enfrentar la agresión cubana y soviética en esa parte del hemisferio occidental”; idea que encontró algunos oídos receptivos entre los gobiernos derechistas que entonces preponderaban en el Caribe Oriental; en particular en el derechista Primer Ministro de Barbados, Tom Adams, quien propugnó –con el apoyo del SOUTHCOM— la conformación de un Sistema de Servicios Conjuntos de las Guardias costeras, las magistraturas y los cuerdos policiales de los países integrantes de la Organización de Estados del Caribe Oriental (OECO). En contraste, la administración Carter le suspendió la ayuda económica a la Junta de Reconstrucción Nacional de Nicaragua. LAS “GUERRAS SUCIAS” 1981: Llegó a la presidencia de los Estados Unidos el candidato de los sectores más reaccionarios del Partido Republicano, Ronald Reagan, acompañado —en carácter de vicepresidente— por uno de los ex jefes de la CIA, George H. Bush. En consecuencia, la Casa Blanca desplegó una intensa ofensiva dirigida a estrechar sus relaciones con todas las dictaduras militares, con todas las “democracias-represivas” y con todos los gobiernos conservadores instaurados en América Latina y el Caribe. En correspondencia con esa decisión, se efectuaron en Washington varias reuniones secretas con diversos dictadores militares. En ese contexto, y dándole continuidad a los acuerdos adoptados en Washington el año precedente con varios dirigentes de la Internacional Demócrata Cristiana, la Casa Blanca respaldó la represiva y contrainsurgente Junta Militar-Demócrata Cristiana instalada en El Salvador bajo la presidencia de José Napoleón Duarte (1980-1982). A su vez, con el apoyo de los gobiernos de El Salvador, Costa Rica, Honduras y, más tarde, de Colombia y Venezuela, se institucionalizó la llamada Comunidad Democrática Centroamericana (CDCA) enfilada a agredir a la Revolución sandinista y a sofocar las multiformes luchas por la democracia y la justicia social que se desplegaban en El Salvador, Honduras y Guatemala. En ese contexto, los gobiernos de estos países –con el apoyo de la dictadura militar argentina y de la CIA— comenzaron a organizar las bandas contrarrevolucionarias nicaragüenses ya asentadas en el territorio de Honduras y, en menor medida, en Guatemala. Se comenzaron a crear así las condiciones de “las guerras sucias” –calificadas en el argot militar estadounidense como “conflictos de baja intensidad”—, libradas por el dúo Reagan-Bush en Centroamérica. En medio del despliegue de esa política pereció en un extraño accidente aéreo el líder del pueblo panameño, general Omar Torrijos. 1982: El presidente Ronald Reagan –en consuno con los reaccionarios primeros ministros de Barbados, Tom Adams, y de Jamaica, Edward Seaga— anunció la denominada Iniciativa para la Cuenca del Caribe que –independientemente de sus derivaciones económico-comerciales posteriores—, sirvió de fachada para el despliegue de un intenso plan contrarrevolucionario en la Cuenca del Caribe. Con tal fin, y siguiendo las directrices del Pentágono, los gobiernos conservadores que entonces integraban la Organización del Caribe Oriental (OECO), finalmente firmaron un Acuerdo de Cooperación Regional en Asuntos de Seguridad que se venía impulsando desde el año 1980. Previamente, la Casa Blanca y la dictadura militar chilena habían apoyado las acciones militares emprendidas por la Dama de Hierro, Margarte Thatcher, con vistas a preservar el dominio colonial británico sobre las Isla Malvinas. Posteriormente, Reagan realizó un viaje a Costa Rica y Honduras. En este último país obtuvo el apoyo del presidente Roberto Suazo Córdova (1982-1986), del Consejo Superior de las Fuerzas Armadas (COSUFA) y del entonces Ministro de Defensa, general Guillermo Álvarez Martínez para transformar a esa nación en la principal “plaza de armas” de la “guerra sucia” desatada durante una década por los Estados Unidos contra la Revolución sandinista. Como parte de esa estrategia, la Casa Blanca y las iglesias fundamentalistas de Estados Unidos respaldaron la genocida política de “tierra arrasada” emprendida por el nuevo dictador guatemalteco José Efraín Ríos Montt (1982-1983). 1983: Luego del oscuro asesinato de Maurice Bishop y de otros de sus compañeros de lucha, las fuerzas armadas estadounidenses con el apoyo simbólico de la OECO, emprendieron una brutal invasión contra la pequeña isla de Granada. En el propio año, al socaire de la llamada Iniciativa para el Caribe, la Casa Blanca y el Pentágono desplegaron un intenso proceso de militarización de las naciones centroamericanas y caribeñas. Como consecuencia se fortalecieron las dictaduras militares o cívico-militares de El Salvador, Honduras y Guatemala. Lo antes dicho posibilitó el restablecimiento de las criminales labores del Consejo de Defensa Centroamericano (ahora integrado por las fuerzas armadas de Honduras, El Salvador, Guatemala y los Estados Unidos) que habían sido interrumpidas, luego de la “guerra del fútbol entre Honduras y El Salvador (1969). Asimismo, se montó un poderoso dispositivo militar estadounidense en Honduras que incluyó diversas bases militares y la acción de un batallón secreto que, al menos hasta 1984 (fecha en que fue expulsado de ese país el general Guillermo Álvarez Martínez, bajo la dirección de la CIA y del Embajador estadounidense John Dimitri Negroponte, se encargó de desarrollar la “guerra sucia” en el territorio hondureño. 1984: Con vistas a debilitar las resistencias que existían en el Congreso estadounidense hacia su estrategia contrarrevolucionaria en Centroamérica, la Casa Blanca formó una Comisión Nacional Bipartidista presidida por el ex Secretario de Estado Henry Kissinger. Aunque en su informe final se hicieron algunas recomendaciones “reformistas” en el terreno económico, social y político, al final preponderaron sus filos geopolíticos y contrainsurgente; de ahí que sus recomendaciones contribuyeran a extender, por seis años más, la agresión norteamericana contra Nicaragua; por nueve años más, los alevosos crímenes que se cometieron en El Salvador; y por doce años adicionales el genocidio –incluido el etnocidio— que se venía perpetrando en Guatemala. Igualmente, influyeron en la prolongación de la ocupación militar del territorio hondureño por parte de los Estados Unidos, y en los múltiples abusos y crímenes ejecutados por el Ejército hondureño, por la “contra nicaragüense” y por la soldadesca norteamericana contra diversos líderes populares, así como contra la población civil de ese país centroamericano. De la misma forma, la administración Reagan incrementó sus presiones sobre el al Presidente boliviano, Hernán Siles Zuazo (1982-1985) – el frente de una coalición de fuerzas de izquierda había llegado al gobierno luego del golpe de Estados de 1982 contra la “narcodictadura” del general Luis García Mesa— para que emprendiera –incluso con el empleo del Ejército— un vasto programa de erradicación de las plantaciones de hojas de coca existentes en ese país. 1985: Ante la profunda crisis que ya comenzaban a sufrir los “regímenes de seguridad nacional” instaurados desde 1964 en Suramérica, la Casa Blanca maniobró con vistas a neutralizar las acrecentadas demandas del movimiento popular. Así, en Argentina –donde, desde 1984, ocupaba la Presidencia el líder del Partido Radical, Raúl Alfonsín— el Departamento del Tesoro de Estados Unidos y el FMI comenzaron a impulsar un draconiano y socialmente costoso programa de “ajuste fiscal” dirigido a garantizar el pago de la abultada deuda externa contraída por el depuesto régimen militar. Presiones parecidas tuvo que soportar el recién inaugurado gobierno brasileño encabezado por el dúo formado por el presidente Tacredo Neves (murió en 1985) y por el vicepresidente José Sarney; quien ocupó la primera magistratura hasta 1990. Igualmente, el gobierno uruguayo presidido –luego de una negociación con las fuerzas armadas— por el hasta entonces proscrito líder del Partido Colorado, Julio María Sanguinetti (1985-1990). También todos los gobiernos integrantes, desde 1973, de la Comunidad del Caribe (CARICOM) y el presidente “socialdemócrata” dominicano Salvador Jorge Blanco (1982-1986). Para cumplir los compromisos con los acreedores –con el respaldo de las Fuerzas Armadas y la anuencia de la Embajada estadounidense— este tuvo que emprender brutales medidas represivas contra el movimiento popular. Salvando las diferencias, algo parecido ocurrió en Chile. En ese país, el régimen del general Augusto Pinochet, asediado por las protestas populares, trató de superar la ilegitimidad de su mandato abriendo canales de diálogo con la “oposición burguesa” y mediante una nueva arremetida terrorista contra el movimiento popular. 1986: Gracias a un acuerdo entre los gobiernos de Estados Unidos y Francia, pudo abandonar impunemente Puerto Príncipe el dictador haitiano Jean-Claude Duvalier (Baby Doc), quien había sido derrocado por una revuelta popular. “Santificado” por la Casa Blanca, lo sustituyó un Consejo General de gobierno, en el que tenía un peso decisivo el sanguinario general Henry Namphy. Paralelamente, la prensa estadounidense comenzó a develar los detalles de lo que posteriormente se denominó el “escándalo Irán-contra”;o sea, la estrecha vinculación de altos funcionarios del gobierno de Ronald Reagan —entre ellos, el integrante del Consejo Nacional de Seguridad, coronel Oliver North— y de sus asesores militares en El Salvador, con el tráfico de drogas y el contrabando de armas provenientes de Irán y dirigidas a desplegar su “guerra sucia” contra la Revolución sandinista. Esa denuncia debilitó la estrategia norteamericana contra Centroamérica, lo que facilitó la acción diplomática del Grupo de Contadora (integrado por Colombia, México, Panamá y Venezuela) y del llamado “grupo de amigos de Contadora” (Argentina, Brasil, Perú y Uruguay). Estos y otros gobiernos democráticos suramericanos, integraron el Grupo de Concertación y Cooperación de Río de Janeiro, conocido como “el grupo de Río”.Pese a las resistencias oficiales estadounidenses, dicho grupo propugnó una “salida política-negociada a la crisis centroamericana. También demandó negociaciones con los acreedores para resolver “la crisis de la deuda externa” que afectaba el continente desde 1982. Paralelamente, sobre la base de su reciente definición del “narcotráfico” como un peligro para “la seguridad nacional” de Estados Unidos, el dúo Reagan-Bush comenzó a presionar a los gobiernos de Víctor Paz Estenssoro (1986-1990) en Bolivia, Alan García (1985-1990) en Perú y Virgilio Barco (1986-1990) en Colombia con vistas a que emprendieran la posteriormente llamada “guerra contra las drogas”. Con la “ayuda” estadounidense, las fuerzas militares colombianas y peruanas, así como sus grupos “paramilitares” se implicaron en una brutal represión contra la población campesina residente en las zonas donde operaban las denominadas “narcoguerrillas”. Simultáneamente, en Bolivia un contingente del SOUTHCOMAND comenzó a participar directamente en el militarizado “Plan Dignidad” dirigido a erradicar la producción de hojas de coca en diversas zonas del país. Con esa ayuda –y utilizando parte del arsenal del terrorismo de Estado— el ya antipopular gobierno de Paz Estenssoro comenzó una dura represión contra los opositores al “ajuste fiscal” elaborado por el FMI y contra los campesinos, los trabajadores rurales y las comunidades indígenas productoras de hojas de coca. 1987: Para tratar de contener la intensa movilización popular que se desarrollaba en Haití, así como para “controlar” los resultados de las elecciones programadas para fines de ese año, las Fuerzas Armadas de Haití (FAH) –en particular, el batallón Leopardo, entrenado y equipado por Estados Unidos— y “escuadrones de la muerte” formados por los servicios de seguridad emprendieron diversos actos terroristas contra sectores de la población; entre ellos, la Masacre de Jean Rabel (en la que fueron ultimados más de mil campesinos) y el asesinato del líder del Movimiento Democrático para la Liberación de Haití, Louis-Eugène Athis. No obstante, la Casa Blanca elogió a los altos mandos de las FAH por haber “liberalizado” el régimen, duplicó su ayuda financiera y envió asesores militares para entrenar al Ejército haitiano en acciones antimotines. También altos funcionarios estadounidenses se reunieron varias veces de manera secreta con el criminal general haitiano William Régala y el Pentágono envió diversas naves de guerra y 2 4000 marines a realizar “maniobras” frente a las costas de Haití. Paralelamente, gracias a la resistencia de la Revolución sandinista, al “empate estratégico” que se había producido en El Salvador, a los cambios políticos que, desde el año precedente, se habían provocado en Costa Rica, Honduras y Guatemala, así como al respaldo de diversos organismos internacionales, todos los mandatarios centroamericanos [Óscar Arias (1986-1990); José Napoleón Duarte (1984-1989); Vinicio Cerezo (1986-1991); José Simón Azcona (1986-1990) y Daniel Ortega(1984-1990)] concluyeron los Acuerdos de Esquipulas, Guatemala. Estos estipularon, entre otras cosas, la retirada de la región de todas las fuerzas militares extranjeras, no apoyar a fuerzas irregulares y movimientos insurreccionales centroamericanos y a no permitir que sus correspondientes territorios fueran empleados para agredir a otros Estados. Sin embargo, ese proceso no paralizó la “guerra sucia” de Estados Unidos contra Nicaragua, ni las cruentas estrategias contrainsurgentes que –con el decisivo respaldo de la Casa Blanca— continuaban desarrollando los gobiernos y las Fuerzas Armadas de El Salvador y Guatemala. Tampoco eliminó la virtual ocupación militar de Honduras por las fuerzas militares estadounidenses y por sus sicarios de la “contra” nicaragüense, ni los actos terroristas perpetrados por estas contra la población civil hondureña y nicaragüense. 1988: Luego de la amañadas elecciones presidenciales en las que –en medio de un clima terrorista y luego de una negociación entre la Casa Blanca y los altos mandos de las FAH— resultó “electo” el antiguo duvalierista Leslei F. Manigat, el general Henri Namphy encabezó un cruento golpe de Estado que, hasta septiembre del propio año (fecha en que derrocado por “un grupo de sargentos”), derogó la Constitución aprobada por el masivo referéndum en 1987 y emprendió una brutal represión contra todas las fuerzas opositoras a su mandato. Pese a las demandas de estas y de diversos congresistas liberales norteamericanos, la Casa Blanca rechazó toda posibilidad de intervenir unilateral o “colectivamente” (a través de la OEA o de la OECO) en “los asuntos internos” de Haití; por el contrario, admitió la constante violación por parte del gobierno de República Dominicana del bloqueo económico contra la nueva dictadura haitiana y reprimió a las oleadas de “emigrantes económicos” que –huyendo de la represión— se dirigían hacia Estados Unidos. Simultáneamente, la administración Reagan continuó exigiendo la “democratización” del régimen sandinista como condición imprescindible para cumplir los Acuerdos de Esquipulas y, unida al Congreso, emprendió diversas maniobras dirigidas a desestabilizar el gobierno panameño entonces comandado por el ex agente de la CIA y entonces Jefe de las Fuerzas de Defensa de ese país, general Manuel Antonio Noriega. Como parte de esas maniobras, el Pentágono reforzó sus fuerzas militares acantonadas en la Zona del Canal de Panamá con el pretexto de “resguardar” esa vía interoceánica y de “proteger la vida, las propiedades y los intereses estadounidenses” en ese país. En ese contexto, los aparatos ideológicos de Estados Unidos incrementaron sus acusaciones acerca de la vinculación de Noriega con “el narcotráfico internacional”. A la par, en medio del clima de terror que seguía imperando en Chile, el establishment de la política exterior y de seguridad estadounidense respaldó la decisión del general Augusto Pinochet de convocar un plebiscito dirigido a legitimar la prolongación de su dictadura. Asimismo, pese a su creciente aislamiento interno e internacional, mantuvo su respaldo a la criminal y corrupta satrapía de Alfredo Stroessner, vinculada al contrabando y tráfico de drogas a través del territorio paraguayo. 1989: El recién electo Presidente estadounidense George H. Bush (1989-1993) aceptó las promesas del millonario general duvalierista Prósper Avril (quien había manipulado “el golpe de Estado de los sargentos” del año precedente) de emprender un proceso de “democratización irreversible” en Haití. Pese a esas promesas –con el silencio cómplice de la Casa Blanca— Avril, luego de derrotar un intento de golpe de Estado del batallón Leopardo, continuó reprimiendo el movimiento popular. Paralelamente, la Casa Blanca aceleró sus diversas maniobras desestabilizadoras –incluido el bloqueo económico— contra el gobierno panameño. A tal fin –en el contexto de las monitoreadas elecciones que se efectuaron en ese país— incrementó sus fuerzas militares en el Canal de Panamá y, luego de los indefinidos resultados de esos comicios y de una frustrada mediación de la OEA, emprendió una brutal intervención militar contra ese país. Como resultado de ella se instauró el gobierno títere del “civilista” Guillermo Endara (1989-1994) y capturó al general Noriega, quien –sentando un nuevo precedente intervencionista— fue sancionado como “narcotraficante” por los tribunales norteamericanos. Al mismo tiempo, la Casa Blanca anunció la Iniciativa Andina Antidrogas. Como parte de la misma se incrementó la ayuda militar y policial a Bolivia, Colombia y Perú. En ese contexto, envió equipos, asesores militares y equipos de Fuerzas Espaciales a Colombia con vistas a ayudar a las Fuerzas Militares de ese país a combatir la “narcoguerrilla” y el “narcotráfico”. Paralelamente, y sin abandonar su apoyo político-militar a la “contra”, la USAID amplió su llamada “intervención democrática” en Nicaraguay respaldó el golpe de Estado que derrocó en Paraguay a la longeva satrapía de Alfredo Stroessner. Mucho más porque lo sustituyó –primero de facto y, luego, “constitucionalmente”— el general Andrés Rodríguez, previamente vinculado a los crímenes y latrocinios de su predecesor. 1990: A causa de los duros efectos económicos y sociales de la prolongada “guerra sucia” desarrollada por el dúo Reagan-Bush contra la Revolución sandinista, así como gracias al voluminoso apoyo financiero que la USAID y el National Endowment for Democracy (fundada en 1981, a propuesta de la CIA, por el gobierno y el Congreso de los Estados Unidos) le concedió a la llamada Unión Nacional de Oposición (en la que participaron importantes figuras somocistas), en las elecciones presidenciales fue derrotado el candidato del FSLN, Daniel Ortega. Con el descarado respaldo oficial estadounidense asumió la Presidencia de Nicaragua, Violeta Barrios de Chamorro (1990-1997), quien asimiló las presiones políticas y económicas norteamericanas dirigidas a eliminar los “enclaves sandinistas”, particularmente en el Ejército y en las fuerzas de seguridad nicaragüenses. En contraste, la Casa Blanca respaldó la llamada “transición pactada a la democracia en Chile”, mediante la cual el ya Presidente Patricio Aylwin (1990-1994), había aceptado la Constitución impuesta por Augusto Pinochet y, por consiguiente, la pervivencia de los denominados “enclaves autoritarios” en diversas instituciones estatales. Paralelamente, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, el FMI y el Banco Mundial elaboraron el denominado “Consenso de Washington”, cuyas “recetas neoliberales” (expresadas en los llamados Planes de Ajuste Estructural) se convirtieron en un poderoso instrumento intervensionista en los asuntos internos de la mayor parte de los Estados latinoamericanos y caribeños. Mientras, la administración de George H. Bush promulgó la llamada “Ley Iniciativa para las Américas” dirigida a fomentar un “área de libre comercio” desde “Alaska hasta la Tierra del Fuego”. En ese contexto, comenzaron las negociaciones con el gobierno de Canadá –encabezado por el Primer Ministro conservador Brian Mulroney (1984-1993)— y con el gobierno de México –presidido por Carlos Salinas de Gortari (1988-1994)— del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA, por sus siglas en inglés). Para disgusto de las fuerzas populares canadienses y mexicanas, así como para ciertos sectores de la sociedad estadounidense, estas concluyeron en 1992. 1991: Bajo la presión de la Casa Blanca y en contubernio con importantes gobiernos del Hemisferio Occidental (incluido Canadá, cuyo gobierno había ingresado a la OEA en el año precedente), la Asamblea General de esa organización efectuada en Santiago de Chile aprobó el llamado “Compromiso de Santiago de Chile con la Democracia y la Renovación del Sistema Interamericano”: pacto que, en los años sucesivos, institucionalizó las llamadas “intervenciones democráticas colectivas” emprendidas, con mayor o menor rectitud y consistencia, por la Secretaria General de la OEA (y su mentor: el gobierno de Estados Unidos) en diversos países latinoamericanos y caribeños. Las falacias de ese compromiso “panamericano” con la “democracia representativa” rápidamente se demostraron en [[Category:Haití|Haití], donde los sectores más reaccionarios emprendieron un sangriento golpe de Estado contra el recién electo Presidente constitucional Jean-Bertrand Aristide. Asumió el gobierno el Teniente General duvalierista Raúl Cedrás (1991-1994), quien de inmediato emprendió una sangrienta represión contra la generalizada repulsa popular y, en particular, contra los partidarios de Aristide. Según las indagaciones históricas, aunque la Casa Blanca lamentó “el derrocamiento de un gobierno constitucional electo democráticamente”, pronto comenzó a “enviar señales confusas” que disociaban “el retorno a la democracia” del regreso de Aristide de su exilio venezolano; lo que alentó a los golpistas a mantenerse en el poder, así como a continuar sus crímenes y latrocinios, incluida su estrecha vinculación con el tráfico de drogas, sobre todo porque con extrema displicencia la administración Bush dejó en manos de la OEA la solución del “problema haitiano”. 1992: Como parte de su prolongada guerra económica y política contra la Revolución cubana y con el apoyo expreso del candidato demócrata a la Presidencia, William Clinton, la Casa Blanca —instigada por la llamada “mafia cubana de Miami” y con el apoyo de los sectores más reaccionarios del Congreso estadounidense— promulgó de la denominada “Enmienda Torricelli”, por medio de la cual se pretendía lograr el asilamiento internacional y la rendición mediante el hambre y las enfermedades del pueblo cubano, así como impulsar la presunta “subversión pacífica y democrática” del gobierno revolucionario de ese país. A su vez, como parte de la “guerra contra las drogas”, la Casa Blanca, el Pentágono y otras agencias estadounidenses (como la CIA y la DEA) ampliaron su intervención política y militar en Colombia, Bolivia y Perú. En el primero de esos países los asesores militares estadounidenses respaldaron las constantes masacres de la población civil y los asesinatos políticos perpetrados por las Fuerzas Militares o por los grupos paramilitares (las ahora llamadas Auto Defensas Unidas de Colombia) con el contubernio de sucesivos gobiernos y de las Fuerzas Armadas colombianas. A su vez en Bolivia, con diversas amenazas (incluida la suspensión de la ayuda económica) la administración Bush presionó exitosamente al presidente Jaime Paz Zamora (aliado, entre 1989 y 1993, con el criminal ex dictador Hugo Banzer) para que prosiguiera la militarización de la lucha contra las drogas y la erradicación forzosa de las “plantaciones ilegales” de coca existentes en ese país. En Perú, el SOUTHCOM fortaleció la base militar de Santa Lucia y apoyó –junto a la CIA— las criminales estrategias contrainsurgentes desplegadas por el régimen cívico-militar de Alberto Fujimori (1990-2000). A pesar de que este había disuelto el Congreso, anulado algunos artículos de la Constitución y encarcelado o asesinado a cientos de opositores políticos so pretexto de la lucha contra “la narcoguerrilla”, su “democracia represiva” fue legitimada por una misión enviada por la OEA en cumplimiento su “Protocolo de Washington”. Este autorizó a esa organización a emprender “intervenciones democráticas” de diversos tipos en cualquiera de sus Estados miembros. Paralelamente, la Casa Blanca mantuvo su displicencia frente a las prácticas terroristas desplegadas en Haití por el dictador Raúl Cedrás; quien, en todo momento, desdeñó la “mediación” de la OEA. LAS “INTERVENCIONES DEMOCRÁTICAS” DE WILLIAM CLINTON 1993: En correspondencia con su posteriormente denominada “Doctrina de la Expansión de la Democracia y el Libre Mercado” (sucedánea de la “doctrinas” de “contención al comunismo” que, desde 1945, guiaron las estrategias de seguridad nacional de sus antecesores), la recién inaugurada administración del demócrata William Clinton (1993-2001), continuaron los esfuerzos por “reconciliar” al Presidente Jean-Bertrand Aristide (quien ya se encontraba residiendo en Washington) con las criminales fuerzas golpistas encabezadas por el general Raúl Cedrás. Ese empeño concluyó en el llamado Acuerdo de la Isla de Gobernador, ubicada en Nueva York, mediante el cual –a instancias de los “mediadores oficiales estadounidenses”— el mandatario haitiano, a cambio de su retorno al país, se comprometió, entre otras cosas, a disminuir su poder personal, a aplicar las “recetas neoliberales” del Consenso de Washington y a dejar impunes a los autores intelectuales y materiales de los miles de crímenes de lesa humanidad perpetrados por los golpistas. A pesar de esas concesiones, Aristide no pudo regresar a su patria hasta octubre del año siguiente. Mientras tanto, se mantuvo el embargo económico decretado por la ONU y el bloqueo por parte de fuerzas navales estadounidenses y canadienses de las costas haitianas, así como la contención del flujo de emigrantes hacia Canadá y Estados Unidos, muchos de los cuales fueron brutalmente recluidos en la mal llamada Base Naval de Guantánamo. Paralelamente, la administración Clinton se implicó en otra “intervención democrática” en Guatemala, cuando su entonces Presidente Jorge Serrano Elías, respaldado por sectores del Ejército, anuló la Constitución y disolvió el Congreso. La falta de apoyo interno y las gestiones internacionales propiciaron la derrota de esa intentona y el nombramiento de Ramiro León Carpio hasta los próximos comicios. A su vez, aplicando la Enmienda Torricelli, la Casa Blanca comenzó a fortalecer el carácter extraterritorial de su guerra económica contra Cuba y a elaborar las estrategias (el llamado “two track” de la antes referida enmienda) que debían conducir a la “subversión pacífica y democrática” del gobierno de ese país. A la par, el Congreso norteamericano continuó amenazando con sus llamadas “desertificaciones” a todos aquellos gobiernos latinoamericanos y caribeños que no “cooperaran” con Estados Unidos en la “guerra contra las drogas”. Muchos de ellos –en primer lugar, los de Bolivia, Colombia, México y Perú— continuaron enviando a sus cuadros militares a recibir entrenamiento “antinarcóticos” en la tristemente célebre Escuela de las Américas y en otras instituciones militares y policiales de Estados Unidos. 1994: Luego de introducirle las denominadas “enmiendas laboral y medio ambiental” el Congreso estadounidense y la Casa Blanca ratificaron el NAFTA negociado por la administración precedente. En esa ocasión, el Presidente William Clinton convocó a todos los gobiernos “democráticos” del Hemisferio Occidental –con excepción del de Cuba— a la Primera Cumbre de las Américas, cónclave que se efectuó en Miami a fines del propio año. Previamente, cumpliendo un acuerdo del Consejo de Seguridad de la ONU y luego de fortalecer su bloqueo naval contra Haití, las fuerzas armadas estadounidenses ocuparon ese país. Fiel a los acuerdos de la Isla de Gobernador, Aristide retornó a su patria y, en consulta con la Casa Blanca, nombró un Primer Ministro y facilitó la salida del país de los altos militares implicados en la brutal represión de los años precedentes. Por otra parte, luego de la firma del NAFTA y acorde con el gobierno de Carlos Salinas de Gortari, el Pentágono amplió la preparación y el equipamiento de las Fuerzas Armadas y policiales mexicanas en diversas técnicas “antinarcóticos” y contrainsurgentes, medidas dirigidas, en primer lugar, a extender hacia el Sur el área de seguridad estadounidense y a tratar de derrotar los destacamentos indígenas comandados por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) que habían realizado un resonante pronunciamiento político-militar a comienzos del año. Paralelamente, y en contradicción con los acuerdos migratorios firmados entre ambos gobiernos desde 1984, la administración Clinton disminuyó el número de visas entregadas a ciudadanos y ciudadanas cubanas y comenzó a estimular su salida ilegal hacia Estados Unidos, lo que produjo algunos incidentes en la capital de la isla. En respuesta, el gobierno cubano suspendió sus medidas de control sobre las salidas ilegales de aquellos cubanos que quisieran emigrar hacia territorio estadounidense. En ese contexto, la administración Clinton suspendió la “política de puertas abiertas” a todos los emigrantes procedentes de Cuba y comenzó a interceptarlos en alta mar y a confinarlos en la mal llamada Base Naval de Guantánamo. 1995: Dándole continuidad a su “guerra contra las drogas” y reaccionando frente a las objeciones expresadas por el Presidente colombiano Ernesto Samper (1994-1998) frente a la política interna y externa seguida por su antecesor, la Casa Blanca y la maquinaria de la propaganda política exterior de Estados Unidos amplificó las acusaciones de que el mandatario colombiano había recibido “dineros calientes” provenientes del “narcotráfico” para su campaña electoral, lo que deterioró sensiblemente las relaciones entre ambos países. A su vez, sobre la base de los enunciados de la Enmienda Torricelli, la administración de William Clinton nombró un coordinador para su política contra Cuba, quien comenzó a dar diversos pasos dirigidos a implementar el two track contra la Revolución cubana. También –a pesar de los nuevos acuerdos migratorios firmados entre ambos países y de las continuas denuncias del gobierno cubano— la Casa Blanca mantuvo una actitud displicente contra los provocadores vuelos sobre las aguas jurisdiccionales cubanas organizados por la organización contrarrevolucionaria “Hermanos al Rescate”, radicada en Miami y con estrechos vínculos con las agencias de seguridad de Estados Unidos. 1996: A causa de sus propias debilidades e instigado por los sectores más reaccionarios del Congreso norteamericano, al igual que por la “mafia cubana de Miami” y tomando como pretexto el derribo por parte de la fuerzas aéreas cubanas de una avioneta de la organización contrarrevolucionaria “Hermanos al Rescate” que, previamente, había sobrevolado en forma provocadora la capital cubana, el presidente William Clinton promulgó la denominada “Ley Helms-Burton”. Mediante esta, el poder ejecutivo quedó obligado a impulsar nuevas acciones para el derrocamiento de la Revolución cubana, así como a continuar presionando con tal fin a los gobiernos y a las empresas privadas de diversos países del mundo —entre ellos, Canadá, América Latina y el Caribe— que mantuvieran relaciones con Cuba. Paralelamente, la Casa Blanca emprendió otra “intervención democrática” en América Latina y el Caribe. En esta ocasión, contribuyó a conjurar, mediante diversas acciones diplomáticas, un intento de golpe de Estado contra el Presidente paraguayo Juan Carlos Wasmosy (1993-1998) protagonizado por Comandante en Jefe del Ejército, general Lino César Oviedo, acusado de estar comprometido con muchos de los crímenes perpetrados por la satrapía de Alfredo Stroessner. Por otra parte, el Congreso norteamericano “desertificó” y suspendió la ayuda económica y militar al gobierno colombiano acusando al Presidente colombiano de haber recibido dinero del “narcotráfico” y le negó la visa a dicho mandatario para viajar a la Asamblea General de la ONU en su condición de presidente pro tempore del Movimiento de Países No Alienados. 1997: A pesar de las constantes protestas del gobierno colombiano y de gobiernos latinoamericanos y caribeños el Congreso norteamericano volvió a “desertificar” a Colombia por no “cooperar en la lucha contra las drogas”. En consecuencia, mantuvo la suspensión de la ayuda económica y militar estadounidense al gobierno colombiano. Paralelamente, la administración de William Clinton, incrementó sus presiones con el Presidente de Haití, René Prèval (1996-2000) como consecuencia de la crisis política que atravesó dicho país a causa de lo que la oposición denominó “los fraudulentos resultados de las elecciones parlamentarias” de abril, al igual que de las elecciones suplementarias realizadas durante los meses de julio y agosto de este año. Ante esa situación, “la comunidad internacional”, encabezada por Estados Unidos, disminuyó o canceló la ayuda económica que le venía ofreciendo al gobierno de Haití, lo que profundizó la crisis económica y social de esa depauperada nación caribeña. Esto motivó la renuncia del Primer Ministro, Rosny Smarth, a partir de la cual Prèval no pudo encontrar el apoyo parlamentario requerido para nombrar a su sucesor. En ese contexto, se incrementaron los crímenes políticos atribuidos tanto al gobierno, como a la oposición derechista; Mucho más, después que –siguiendo el “ejemplo” de Estados Unidos— todas las fuerzas militares de la ONU abandonaron Haití. Paralelamente, con vistas a contener las llamadas “emigraciones incontroladas” hacia su territorio, la Casa Blanca continuó construyendo un enorme muro a lo largo de su extensa frontera con México, zona en la cual se produjeron decenas de asesinatos de latinoamericanos que pretendían llegar al territorio estadounidense. 1998: Siguiendo los planes de reestructuración de las fuerzas armadas estadounidenses diseñados por la administración de William Clinton, preparándose para la salida de sus tropas de la Zona del Canal de Panamá y contra la voluntad de los pueblos latinoamericanos y caribeños, el cada vez más fortalecido SOUTHCOM comenzó a dislocar en Puerto Rico sus principales efectivos (el llamado Ejército Sur) y a impulsar –acorde con los gobiernos de esos países— la instalación de nuevas bases o facilidades militares (llamadas FOL, por sus siglas en inglés) en Manta, Ecuador; Soto Cano, Honduras; al igual que en Aruba y Curazao: islas caribeñas aún sometidas al control colonial de Holanda. Igualmente, instaló en su propio territorio y en diversos países del continente un potente sistema de radares con capacidad para controlar ilegalmente el espacio aéreo y naval de casi todas las naciones de América Latina y el Caribe. Por otra parte, la Casa Blanca presionó a los gobiernos de Antigua, Barbados, Dominica, Granada, Jamaica, San Kitts y Nevis, Santa Lucia, San Vicente y Las Granadinas y Trinidad y Tobago con vistas a que firmaran Tratados de Asistencia Legal Mutua que –junto a los Tratados de lucha contra las drogas (los llamados Sheapriders Agrements) signados entre 1995 y 1997— institucionalizaron las sistemáticas operaciones de guardacostas norteamericanos en las aguas jurisdiccionales de esas pequeñas islas caribeñas. Lo anterior –al igual que las crecientes acciones norteamericanas contra “el lavado de dinero” y contra “las migraciones incontroladas”— acentuó la despreocupación estadounidense frente a los serios problemas económicos, sociales y ambientales que están afectando a las naciones de la Cuenca del Caribe. Paralelamente, en respuesta a la negativa del presidente Ernesto Pérez Valladares (1995-1999) a autorizar la permanencia en Panamá de 2 500 efectivos militares estadounidenses, la administración de William Clinton desconoció aquellos aspectos de los Tratados Torrijos-Carter de 1997 que comprometen a Estados Unidos a descontaminar las áreas adyacentes al Canal de Panamá que durante 60 años fueron utilizadas por el Pentágono como polígonos de tiro y experimentación, incluso de armas químicas y radiactivas. Asimismo, según se denunció, en ese año recibieron instrucción militar en la Escuela de las Américas 778 militares de varios países de América Latina y el Caribe; la mayor parte de ellos en técnicas contrainsurgentes y de luchas contra las drogas. Así se confirmó en Bolivia, donde el gobierno constitucional del ex dictador Hugo Banzer (1997-2001), con asesoramiento estadounidense, emprendió una brutal arremetida contra los campesinos cocaleros de la zona del Chapare. A la par, como un nuevo acto de agresión contra Cuba, el FBI detuvo a un grupo de cubanos radicados en Miami –entre ellos, a Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Antonio Guerrero, Fernando González y René González— bajo la falsa acusación de realizar actividades de espionaje contra Estados Unidos. Antes de ser condenados en el 2003 por un espurio Tribunal de Miami, las autoridades norteamericanas los mantuvieron durante 33 meses sometidos a diversas formas de trato degradante e inhumano. Según demostró posteriormente el gobierno cubano, esos “cinco héroes prisioneros del imperio” realmente formaban parte de una red de oficiales y agentes de la Seguridad del Estado cubana infiltrada dentro de los grupos terroristas de origen cubano que operan en y desde Miami. Las autoridades cubanas también demostraron que la desactivación de esa red fue posible gracias a las informaciones y pruebas que oficialmente se les habían entregado a la administración de William Clinton –a través de una delegación del Buró Federal de Investigaciones (FBI) que visitó La Habana— acerca de la participación de personas residentes en Estados Unidos en la ola de atentados terroristas contra la industria turística cubana que se había producido en el año precedente, así como con relación a otras acciones terroristas que esas personas pretendía realizar en los próximos meses. Esa revelación reiteró la complicidad del establishment de seguridad de Estados Unidos en los crímenes que han cometido en Cuba y en otros países del mundo las organizaciones contrarrevolucionarias cubanas radicadas en territorio estadounidense o de otros países centroamericanos, como El Salvador y Guatemala. 1999: Luego de las intensas movilizaciones populares provocadas por el asesinato del vicepresidente Luis María Egaña y de otras siete personas, así como de un nuevo intento de golpe de Estado encabezado por el ex general Lino Oviedo en complicidad con el presidente Raúl Cubas Grau (1998-1999), la Embajada de los Estados Unidos en Paraguay “negoció” la salida impune de este último y –mediante otra “intervención democrática”— presionó para que se le entregara el gobierno al presidente del Congreso, Luis González Macchi; quien, siguiendo los postulados de Consenso de Washington, emprendió un draconiano e impopular Plan de Ajuste Estructural de la economía paraguaya. Paralelamente y no obstante las conversaciones de paz que inició con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC-EP), el presidente colombiano Andrés Pastrana (1998-2002) y su homólogo William Clinton restablecieron sus convenios de ayuda militar y de lucha contra las drogas. En consecuencia, se desplegaron en Colombia decenas de asesores militares estadounidenses. Con su complicidad sólo en este año se produjeron en ese país suramericano 257 masacres (con 1605 víctimas); 2 069 asesinatos selectivos; 431 desapariciones forzadas; 334 personas torturadas y 33 147 víctimas de amenazas de muerte por razones políticas. También se calcularon en 1,5 millones las personas desplazadas de sus hogares a causa de violencia oficial o de la “guerra sucia” desatada por grupos militares toleradas por el Estado.En la base de esa participación estadounidense en el conflicto interno colombiano estaba el criterio del SOUTHCOM de que Colombia constituye “la mayor amenaza” para la seguridad nacional de Estados Unidos y para la “seguridad interamericana”. Paralelamente, en México, con el decidido respaldo político-militar norteamericano, el gobierno de Ernesto Zedillo (1994-2000) desencadenó una violenta ofensiva militar dirigida a desarticular las bases de sustentación social y a ocupar militarmente la zona donde se suponía estaba ubicada la Comandancia del EZLN. 2000: A pesar de las demandas de las organizaciones internacionales preocupadas por las constantes violaciones de los derechos humanos y del rechazo del pueblo colombiano, así como sobre la base de una solicitud del presidente Andrés Pastrana, el presidente William Clinton aprobó el denominado “Plan Colombia” elaborado en Estados Unidos. Con el pretexto de la lucha contra el “narcotráfico” y de defender el “ordenamiento democrático” en ese país suramericano, con ese multimillonario plan, con la participación directa del Pentágono, de otras agencias oficiales y de “contratistas” (mercenarios) estadounidenses y de otros países, se pretenden destruir los principales efectivos del experimentado movimiento guerrillero colombiano –en particular de las FARC-EP y del Ejército de Liberación Nacional— y, sobre todo, aterrorizar a las bases de sustentación social de cualquier proyecto alternativo a las clases dominantes colombianas. Con el primero de dichos fines, la Casa Blanca presionó a los gobiernos de Ecuador, Perú y Brasil para que sus correspondientes fuerzas armadas sirvieran como “yunque” de las operaciones contra las “narcoguerrillas” que se desarrollen en Colombia. A su vez —pese a las intensas movilizaciones del pueblo puertorriqueño—, la Casa Blanca autorizó la continuidad de los bombardeos y otros ejercicios militares en la isla Vieques. Paralelamente, violando los Acuerdos de Paz de 1992 suscritos con el FMLN y también con el pretexto de la lucha contra el “narcotráfico”, los gobiernos de Estados Unidos y El Salvador firmaron un tratado mediante el cual se instaló en el aeropuerto internacional de Comalapa (a 45 kilómetros de San Salvador) un centro de monitoreo de la Marina de Guerra que le permitirá al Pentágono el control del espacio aéreo y marítimo de todos los países centroamericanos. Asimismo, en una nueva “intervención democrática” en Haití, el presidente William Clinton- le impuso al recién reelecto presidente Jean-Bertrand Aristide (2001-2003) el tutelaje de la OEA en los asuntos internos haitianos y fuertes compromisos en la “guerra contra el narcotráfico”, así como en el control de la emigración hacia Estados Unidos como condición para su reconocimiento por la “comunidad internacional” y para la entrega de la ayuda económica internacional que tanto necesita ese empobrecido país caribeño. En contraste, la Casa Blanca y la OEA aceptaron la promesa del corrupto y criminal Presidente peruano Alberto Fujimori (1990-2000) de convocar a nuevas elecciones como “solución” al estallido popular que produjo el descarado fraude electoral que este había perpetrado con el concurso de su tenebroso asesor personal, el agente de la CIA y de los narcotraficantes Vladimiro Montesinos, al igual que con el apoyo del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas. Aunque esa maniobra no pudo impedir el derrocamiento de Fujimori, facilitó el posterior ascenso a la Presidencia de otro subalterno de la Casa Blanca, Alejandro Toledo. FIN QUINTA PARTE SEXTA PARTE: FUENTE: http://www.terrorfileonline.org/es/index.php/Su%C3%A1rez_Salazar,_Luis._Las_bicentenarias_agresiones_de_Estados_Unidos_contra_Am%C3%A9rica_Latina_y_el_Caribe:_Fuente_constante_del_Terrorismo_de_Estado_en_el_hemisferio_occidental

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Las mas destacadas frases de Hugo Chavez
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InfoporAnónimoFecha desconocida

Las mas destacadas frases de Hugo Chavez ESTAS FOTOS FUERON ESCANEADAS DE UN LIBRO QUE ME REGALO UN AMIGO VENEZOLANO, MUY CHAVISTA

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Conflicto Sudamericano segun la revista Barcelona
InfoporAnónimoFecha desconocida

Conflicto Sudamericano segun la revista Barcelona YAPA: MACRI Y LOS CARTONEROS LA UNION LATINOAMERICANA DEBE SER UN HECHO, ESTAMOS TODOS HECHOS DEL MISMO BARRO

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La desinformacion al alcance de todos
La desinformacion al alcance de todos
InfoporAnónimo1/31/2008

Dando vueltas por Taringa, buscando info sobre la revolucion bolivariana y la cubana, me encuentro con que la mayoria de los articulos que hablan en contra de estas dos revoluciones son de Infobae. Entonces, me dedique a ver que tipo de noticias son las que publica este gran diario, ya que me imaginé que aunque estuviera en contra del socialismo, podria llegar a tener alguna ideologia interesante, pero me encuentro con que la mayoria de las noticias son pura basura, totalmente vacias y que no hay noticias que reflejan lo que esta pasando en el mundo. Entonces me di cuenta que este "diario" no tiene la autoridad moral para criticar absolutamente nada, es una especie de Diario Popular para chetos y gente que vive en una nube de p... o una burbuja para ser menos grosero por lo amarillista. Aca les pongo algunas de las noticias mas destacables de este gran diario argentino: 31 de enero Lectores: 705.370 Iban a vomitar pero tuvieron sexo en el baño La hermana menor de Jessica Simpson se encerró en el toilette de un antro neoyorquino con su novio, el cantante Pete Wentz Ni Ashlee Simpson ni su pareja Pete Wentz tienen edad de realizar travesuras. Sin embargo, no les importo el qué dirán y se encerraron en un baño durante diez minutos donde mantuvieron relaciones sexuales. El guitarrista de Fall Out Boy festejó el martes pasado sus 28 años en el nuevo bar "Angels and Kings" y Ashlee le dio la grata sorpresa. “Había varias personas para entrar antes que ellos, pero los dos dijeron que irían a vomitar, entonces los dejaron pasar antes", dijo un testigo. "Fueron diez minutos que los dos estuvieron dentro, y lo que se escuchó no fue precisamente alguien que estuviera vomitando”, sostuvo un testigo al New York Post. LINK http://www.infobae.com/contenidos/320943-600795-0-Iban-vomitar-pero-tuvieron-sexo-el-ba%F1o "Quique" quiere operarse los genitales Primero se dijo que estaba muy mal dotado pero, según el cantante, todo fue un gran malentendido. Ahora, el astro confesó que quiere reducirse el "miembro" La semana pasada Enrique Iglesias confesó que elegiría tener un órgano sexual más grande y dijo que sufre un "pequeño problema" que sabe sobrellevar. En las últimas horas el cantante dijo que todo fue un malentendido y que lo que realmente quiere es someterse a una operación para reducirse el "miembro". “Yo lo que quise decir es que requería una reducción del miembro, no un aumento”, indicó en diálogo con The Sun. Y agregó: “Yo estoy óptimo. Quien escribió que yo tenía esa parte del cuerpo pequeña, se engañó". LINK http://www.infobae.com/contenidos/320936-1100795-0-Quique-quiere-operarse-los-genitales TODOS PEDIMOS POR LA VUELTA DE PHREAKLOCURA

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La Historia de la Izquierda Latinoamericana
InfoporAnónimo4/21/2008

Debido a los ultimos acontecimientos que estan ocurriendo en nuestra latinoamerica, sobre todo en Sudamerica (el avance de la izquierda popular, democratica y humanista) me parece interesante dar una mirada al desarrollo de las politicas y los grupos de izquierda en Latino America, que siempre se destacaron por la lucha de los pobres y los excluidos y la busqueda de justicia social contra las oligarquias muy minoritarias que son apoyadas por los EEUU y Europa y que controlan, o controlaban en todos los paises de latinoamerica casi el 80 % de la tierra. Esperemos que Latinoamerica siga este camino de libertad que tomo y que finalmente consigamos tener una America Latina unida, sin fronteras, con la misma cultura y con la misma identidad, hacia alli vamos!! VIVA CHAVEZ, FIDEL, EVO, LULA, LUGO, CORREA, ORTEGA y todos los gobiernos del pueblo y para el pueblo!! Finalmente los ideales del CHE se estan haciendo realidad!! Los hitos que marcan a la izquierda latinoamericana desde la revolución cubana hasta hoy Introducción Primera etapa: Desde el triunfo de la revolución cubana hasta la caída del socialismo en Europa del Este (1º ene 1959—9 nov. 1989) 4. La primera etapa comienza con el triunfo de la Revolución Cubana el 1 de enero de 1959 y se puede subdividir en tres fases: la primera, de gran efervescencia revolucionaria, que va desde el triunfo de la Revolución Cubana hasta la derrota de Allende en Chile; la segunda, de involución y triunfo de las fuerzas conservadoras, que se extiende desde el golpe militar en Chile hasta el triunfo de la Revolución Sandinista; y la tercera, desde esta fecha hasta la caída del socialismo en Europa del Este, en que nuevamente las fuerzas del cambio avanzan, pero ahora fundamentalmente en Centroamérica y Colombia, mientras se produce una lenta y condicionada retirada de los militares a los cuarteles en los países del Sur. Triunfo de la revolución cubana (1 de enero de 1959) 5. La Revolución Cubana triunfa el 1 de enero de 1959, en un contexto de crisis del modelo desarrollo capitalista en nuestro subcontinente y dentro de una correlación mundial de fuerzas que ha ido cambiando a favor del campo socialista y los movimientos de liberación nacional en el Tercer Mundo. 6. La victoria guerrillera en la isla caribeña despierta la simpatía de la mayor parte de la izquierda occidental, era una luz que asomaba en el oscuro horizonte conservador que entonces se vivía. Tenía todas las cualidades para ser atractiva, especialmente para los jóvenes: espíritu romántico, heroísmo en las montañas, antiguos líderes estudiantiles con la desinteresada generosidad de su juventud —el más viejo apenas pasaba los treinta años—, un pueblo jubiloso en un paraíso turístico tropical que latía a ritmo de rumba (Hobsbawm, 1994, p.439). 7. Pero no sólo atrae, sino que constituye un gran aliento para las luchas populares porque rompe con dos tipos de fatalismo muy difundidos en la izquierda latinoamericana: uno geográfico y otro de estrategia militar. El primero planteaba que los Estados Unidos no tolerarían una revolución socialista en su área estratégica (Gaspar, 1997, p.9) y Cuba triunfa a noventa millas de sus costas; el segundo sostenía que, dada la sofisticación que habían alcanzado los ejércitos, ya no era posible vencer a un ejército regular y Cuba demuestra que la táctica guerrillera es capaz de ir debilitando el ejército enemigo hasta llegar a liquidarlo. Los jóvenes de izquierda de los sesenta pensamos que íbamos a poder contemplar relativamente pronto una transformación social profunda en nuestros propios países. 8. El triunfo del Movimiento 23 de Julio —que es interpretado como una prueba de la eficacia de las armas en manos del pueblo para conseguir la independencia y el desarrollo nacionales— se produce en un momento de gran escepticismo de importantes sectores de la izquierda en relación con las elecciones y la incapacidad de los regímenes democrático— burgueses para mejorar las condiciones de vida del pueblo. No es de extrañar, entonces, que haya inspirado a la intelectualidad militante en un subcontinente de gatillo fácil y donde el valor altruista, especialmente cuando se manifiesta en gestos heroicos es bien recibido (Hobsbawm, 1994, p.439), a la que proporciona contundentes argumentos contra la vía pacífica al socialismo adoptada XXº Congreso del PCUS en 1956 y seguida fielmente por la mayor parte de los partidos comunistas de América Latina. Sin tener en cuenta las condiciones concretas de cada país, la lucha armada llega a ser considerada el camino exclusivo para llevar adelante la revolución. De medio se transforma en fin. Sólo se era consecuentemente revolucionario si se estaba dispuesto a tomar un fusil y partir al monte o a la lucha armada clandestina en las ciudades. 9. La vía armada era entonces —como sostiene Carlos Vilas— el documento de identidad de una propuesta revolucionaria (1996, p.5). Muy pocos eran los que intentaban agotar primero todos los otros caminos para mostrar a sus pueblos que no eran los revolucionarios los que elegían la violencia, como sabiamente lo hizo Fidel en Cuba (Harnecker, 1986, pp. 46-55), quien poco antes de lanzar la expedición del Granma volvió a plantear a Batista la posibilidad de evitar la guerra si se iba a elecciones verdaderamente libres, para dejar bien claro que la violencia no era elegida por ellos, sino impuesta por el enemigo. 10. La polémica con los partidos comunistas, ya señalada, y el hecho de que éstos utilizaran las elecciones como una de las formas principales de lucha, determinó que rechazaran esta forma de lucha. Estaban dispuestos a combinar la lucha armada con la lucha de masas, pero no con la lucha electoral. En esos años cualquier tipo de incursión en el terreno institucional era descartado por completo. La diferenciación entre reformistas y revolucionarios pasaba por su definición a favor o en contra de la utilización inmediata de la lucha armada. 11. La primera revolución socialista en el mundo occidental no sólo influyó en el terreno político, sino que también tuvo una gran trascendencia cultural. Su originalidad, el hecho de haber triunfado a pesar de los esquemas establecidos, ayudó a abrir espacio a nuevas ideas y a una renovación del pensamiento social latinoamericano que gracias a esta revolución se tercermundializó. 12. Coincido con Agustín Cueva (1989, pp. 26-27)en que las principales concepciones modificadas por el proceso cubano son: la definición del carácter de las formaciones sociales latinoamericanas que dejan de ser consideradas feudales para pasar a ser consideradas subdesarrolladas —hasta entonces se hablaba de terratenientes feudales y de regímenes feudales en América Latina y desde la revolución cubana empieza a ponerse énfasis en el carácter dependiente sometido al imperialismo de nuestras sociedades—; el esquema de interpretación de las clases sociales y de las fuerzas revolucionarias que veía en el pueblo a su fuerza motriz y consideraba que la burguesía era incapaz de conducir la revolución ; el carácter de la revolución latinoamericana (Harnecker, 1986, pp. 167-251) que deja de ser considerado democrático—burgués para ser considerado antiimperialista y socialista; y, por último, las formas de lucha donde la lucha armada pasa a desempeñar un papel muy importante. 13. A su vez, el impacto de la revolución cubana sobre la intelectualidad hace que muchos hombres de sus filas se liguen a los procesos emergentes y comiencen a servir a la causa popular desde una militancia más comprometida. 14. Por otra parte, las duras agresiones de la principal potencia imperialista mundial, los Estados Unidos, contra el peligro que significa el ejemplo de la naciente revolución, plantean la necesidad y significan un poderoso impulso a la integración continental para hacer frente al poderoso adversario común. La izquierda revolucionaria y los grupos guerrilleros rurales 15. En torno a la polémica sobre la lucha armada, puesta en el tapete por la revolución cubana, la izquierda latinoamericana se divide. Los grupos que surgen optando por este camino se autodenominan izquierda revolucionaria, para diferenciarse del resto de la izquierda a la que tildan de reformista (partidos comunistas pro soviéticos, partidos socialistas, etc.). En el caso chileno, serán considerados más tarde reformistas todos los partidos que conformarán el frente político Unidad Popular encabezado por Salvador Allende, por el simple hecho de haber aceptado transitar por la vía no armada. 16. La izquierda revolucionaria, de origen urbano y preponderantemente universitario, tuvo escasa penetración en el movimiento obrero, tanto por la oposición que recibió de los aparatos sindicales de los partidos comunistas y socialdemócratas o populistas que dominaban ese espacio, como por el propio desinterés de sus militantes, que preferían abocarse a las tareas de preparación militar (Gaspar, 1997, p.12). 17. Esta nueva izquierda, llena de ímpetu e impaciencia juvenil, no sólo se declara partidaria de la lucha armada, sino que se lanza a crear organizaciones guerrilleras: Masseti en Tucumán, Argentina; las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional, en Venezuela; las Fuerzas Armadas Rebeldes dirigidas por Yon Soza y Turcios Lima, en Guatemala; el MIR encabezado por Luis de la Puente y Guillermo Lobatón, y el ELN dirigido por Héctor Béjar, en Perú; el Frente Sandinista dirigido por Carlos Fonseca, en Nicaragua; el Ejército de Liberación Nacional de Camilo Torres, en Colombia; Lucio Cabañas con su Partido de los Pobres y Genaro Vázquez y su Asociación Cívica Nacional Revolucionaria, en México; Marigheltas: deciden partir a la montaña sin conocer previamente el terreno, sin un mínimo de apoyo social, convencidos de que las condiciones revolucionarias estaban dadas y que bastaba sólo la chispa —su chispa— para encender la pradera. El libro ¿Revolución en la Revolución? de Regís Debray (1967) — intelectual francés que visita la guerrilla del Che en Bolivia— se transforma en una especie de cartilla para montar guerrillas y se encarga de dar fundamento teórico a este método, que muy poco tiene que ver con lo que realmente ocurrió con la revolución cubana. 19. No era ni sería la primera vez que se copiaba un modelo extranjero sin tener en cuenta la realidad del respectivo país y, además, se copió mal. 20. La revolución cubana, una revolución vanguardizada por una organización nacional, el Movimiento 26 de Julio, muy enraizada en las tradiciones cubanas y especialmente en el pensamiento de José Martí, nunca fue foquista. Por el contrario, siempre atribuyó gran importancia al potencial revolucionario del campesinado de la zona —haciendo un trabajo previo en ella— y se preocupó, como tarea política fundamental, de difundir masivamente en la isla un programa revolucionario —el programa del Moncada— que convocaba a los más amplios sectores populares a la lucha contra Batista. 21. Durante sus años de presidio, Fidel estimaba que la misión del momento no era — como muchos podrían haber pensado en dichas circunstancias— organizar células revolucionarias para poder disponer de más o menos hombres para la lucha armada, sino realizar una gran campaña de propaganda (Harnecker, 1986, pp. 55-69) porque sin propaganda no hay movimiento de masas y sin movimientos de masas no hay revolución posible. [...] La tarea nuestra ahora de inmediato —decía— es movilizar a nuestro favor la opinión pública; divulgar nuestras ideas y ganarnos el respaldo de las masas del pueblo. Nuestro programa revolucionario es el más completo, nuestra línea, la más clara, nuestra historia la más sacrificada; tenemos derecho a ganarnos la fe del pueblo, sin la cual, lo repito mil veces, no hay revolución posible (Castro, 1954). 22. Nada de esto era conocido por las organizaciones guerrilleras de los sesenta aunque, paradójicamente, su máximo exponente simbólico fue la guerrilla del Che en Bolivia. 23. Por su parte, la concepción del Che (Piñeiro, 1997, pp. 9-12) consistía en fundar una columna madre integrada por revolucionarios de varios países latinoamericanos, la que luego de superar la etapa de sobrevivencia, foguear a combatientes, formar a los cuadros de dirección, permitiría la formación de otras columnas que podrían expandirse por otros países de América Latina, especialmente por aquellos donde la intervención imperialista contra la causa popular fuera más evidente. El Che pensaba que si, a partir de Bolivia surgían estas nuevas columnas guerrilleras, eso provocaría una reacción en los ejércitos de los países fronterizos apoyados por el imperialismo y se generalizaría la lucha armada en la región, la cual se tornaría un escenario de cruentas, largas y difíciles batallas que más tarde o temprano llevarían a la intervención yanqui. Se crearía así uno de los tantos Vietnam que el convocó a crear en su Mensaje a los pueblos del mundo, dado a conocer a través de la Tricontinental. 24. Según el Che, el núcleo guerrillero original, bien dirigido, era el motor chico, que accionando política y militarmente, echaba a andar el motor grande de las masas. Esta concepción nada tiene que ver con el enfoque reduccionista del foco guerrillero que se le ha pretendido adjudicar. El hablaba de foco insurreccional vinculado a las masas, no de un grupo pequeño de hombres armados que actúan divorciados del pueblo. 25. No se suele olvidar también que el Che expresamente afirmó que no se podía desarrollar la lucha guerrillera en donde hubiese gobiernos nacidos de alguna forma de consulta popular y donde no se hubieran agotado las posibilidades de lucha cívica. 26. Lo que hoy puede decirse es que estos intentos guerrilleros —muchos de los cuales cayeron en desviaciones militaristas— aunque tuvieron impacto en sus respectivos países, no llegaron a ser referentes de importancia en la vida nacional salvo el venezolano, y muchas veces fueron sobredimensionados por las fuerzas de derecha para legitimar la reducción del ámbito de las libertades públicas (Gaspar, 1997, p.13). Polémica chino-soviética y división del campo socialista (1967) 27. La revolución cubana surge en el contexto de crecientes contradicciones entre los partidos comunistas más poderosos del campo socialista: el soviético y el chino, que culminan con la ruptura del llamado "campo socialista" en 1967. 28. La crisis del bloque soviético comienza tras la muerte de Stalin, en 1954, y se agudiza luego del XX Congreso del PCUS en 1956, donde se ataca por primera vez la política staliniana y, con mayor cautela, al propio Stalin. El efecto de este acontecimiento fue inmediato. Surgen reacciones en Polonia, donde se instala una nueva dirección compuesta por reformadores comunistas con la aprobación de Moscú. No ocurre lo mismo con el reformador comunista Imre Nagy, en Hungría. El nuevo gobierno por él encabezado es aplastado por el Ejército Rojo en noviembre de ese año. 29. En Oriente, la revolución china, que había triunfado ignorando las orientaciones que recibía de Moscú, comenzaba a transformarse en un contrincante poco dócil con cada vez más peso para la hegemonía soviética. Mao Tse Tung proclamaba la superioridad del campo socialista en la correlación mundial de fuerzas, fundamentando esta afirmación en la cantidad de población total de la tierra que vivía en el campo socialista: mil millones de personas, el sesenta por ciento de los cuales eran chinos, el triple de la población soviética (Benz y Herman, 1981, pp. 283-288). 30. Algo más de un año después del XX Congreso empezaron a aflorar las diferencias ideológico—políticas. El Partido Comunista Chino no aceptaba el planteamiento del carácter duradero de la coexistencia pacífica entre socialismo y capitalismo que planteaban los soviéticos ni la tesis de que el campo socialista se fortalecía y debía competir con el capitalismo en el campo económico —el enorme desarrollo económico logrado por la URSS y el resto de los países socialistas de Europa del Este luego de la Segunda Guerra Mundial, a pesar del estado desastroso en que esos países salen del conflicto bélico, justificaba el optimismo en ese terreno—. Por el contrario sostenía que lo que podía debilitar al imperialismo era justamente el triunfo creciente de revoluciones antiimperialistas en el Tercer Mundo —planteamiento especialmente atractivo para los luchadores por la liberación nacional—. 32. Esta polémica —detrás de la cuál se escondían afanes hegemonistas de cada una de las grandes potencias socialistas— culmina finalmente con la ruptura del 67. Este fue un duro golpe para la izquierda. La gran familia, formada hasta entonces por todos los países socialistas y los que habían emprendido procesos de liberación nacional bajo su alero, se dividía. 33. Esta situación introduce nuevos elementos polémicos. Del debate ideológico se pasa a las diatribas y acusaciones mutuas. Los partidos comunistas se escinden: nacen los autodenominados partidos comunistas marxista-leninistas. 34. Las organizaciones armadas se polarizan entre organizaciones de tendencia pro cubana y aquellas que defienden la tesis de Mao Tse Tung de la guerra popular prolongada. Estas últimas se preocupan más por hacer un trabajo de masas, ya que conciben la guerra como una guerra con participación del pueblo. Movimiento de reforma universitaria (segundo quinquenio de los sesenta) 35. A mediados de los sesenta y, especialmente en el 68, coincidiendo con el mayo francés —en que los estudiantes universitarios parisinos encabezan un movimiento de rechazo al gobierno que logra comprometer a los obreros en una huelga general que paraliza al país por más de una semana—, en varios países de América Latina se producen movimientos estudiantiles de gran envergadura cuya máxima expresión fue el mexicano que logró movilizar a cientos de miles de personas —las manifestaciones más grandes después de la revolución de 1810 (Castillo, 1980, p.13)— y terminó con una cruenta masacre de Tlatelolco, el 2 de octubre de 1968, en la que murieron centenas de jóvenes, y procesos de reforma universitaria que, por un lado, abren las puertas de la Universidad a un amplio sector de estudiantes que antes no tenía acceso a ella y, por otra, buscan poner a la universidad al servicio de la sociedad. 36. Este estallido estudiantil que se produce casi simultáneamente en los más diversos países del orbe tiene una base objetiva —como lo explica el historiador Erich Hobsbawm (1994, pp. 297-304)—: mientras a partir de los años cincuenta el campo se vaciaba y crecían en forma acelerada las ciudades, se producía, al mismo tiempo, un rápido crecimiento de la población universitaria. En los países más avanzados la cifra que alcanzaba a decenas de miles antes de la segunda guerra mundial se eleva a millones en sólo veinte años. Algo similar aunque en menor escala ocurría en la mayor parte de los países de América Latina. Los campus universitarios —que concentraban más estudiantes que cualquier de las grandes industrias— pasaron a representar espacios estratégicos en la lucha por los cambios sociales. 37. Esta multitud de jóvenes eran un factor nuevo tanto en la cultura como en la política. Eran, al decir de Hobsbawm, transnacionales (p.300), por su capacidad de desplazarse y comunicar con facilidad y rapidez sus ideas y experiencias más allá de las fronteras de sus respectivos países. Y no sólo eran políticamente radicales y explosivos, sino que poseían una gran eficacia para lograr hacer trascender a nivel nacional, e incluso internacional, el descontento político y social que encarnaban. En países sometidos a dictaduras militares — pero que respetaban la autonomía universitaria— eran a menudo el único grupo social capaz de emprender acciones políticas colectivas. 38. Descontentos con las condiciones físicas que encontraban en las universidades, cuyos recintos no estaban preparados para asumir tal avalancha de alumnos; inquietos por el incierto horizonte laboral que les presentaba una sociedad que tampoco estaba preparada para acoger a tal número de egresados; sensibilizados con las desigualdades sociales existentes en sus países y, en muchos casos, admiradores de la revolución cubana, estos jóvenes, se tornaron un factor potencialmente explosivo, en la medida en que hacía frente común con el movimiento de masas urbano y campesino en ascenso. 39. Como resultado de estos procesos de lucha estudiantil y de reforma universitaria la izquierda latinoamericana va conquistando cada vez más espacios universitarios. En ellos se hace una crítica al sistema imperante y se elaboran propuestas alternativas. Los partidos de izquierda empiezan a nutrirse de los resultados de estas investigaciones. 40. Según Agustín Cueva se trata de una época de oro de nuestras ciencias sociales (1989, p.27), que por primera vez dejan de ser una mera caja de resonancia de lo que se piensa en Europa o Estados Unidos. Se elabora una teoría propia: la teoría de la dependencia que tiene amplia difusión en el continente. 41. Por otra parte, se introducen, por primera vez, los estudios sistemáticos de marxismo en los programas universitarios. Era un marxismo peculiar, de orientación marcadamente universitaria, nacía de las aulas y no de la práctica política. (Hobsbawm, 1994, p.443.) El pensador más difundido era el filósofo francés Louis Althusser. Esta situación explica por qué mi manual: Los conceptos elementales del materialismo histórico (Harnecker, 1994), publicado en 1969, ha tenido una difusión tan grande(1). 42. La editorial mexicana Siglo XXI, dirigida por Arnaldo Orfila —un destacado intelectual mexicano y partidario de los movimientos revolucionarios— responsable de la publicación de los libros de Althusser, de mi manual, y de muchos otros libros de orientación marxista, juega un papel muy importante en la formación de las generaciones de jóvenes universitarios de aquella época. Durante una década, los grupos y partidos de izquierda, las comunidades eclesiales de base, los estudiantes de ciencias sociales, los nacionalistas revolucionarios, los descontentos con las situaciones de miseria y explotación, acuden al acervo de Siglo XXI para informarse, crearse un horizonte de expectativas revolucionarias, definir y redefinir el sentido de su acción (Revista Proceso, Nº 1081, 20 julio 1997, p.55). Teología de la Liberación y comunidades de base (mediados de los sesenta) 44. También, en ese período, crece la influencia de la teología de la liberación y de las comunidades cristianas de base y crecientes sectores de cristianos empiezan a compartir posiciones claramente definidas de izquierda. 45. Es Gustavo Gutiérrez, sacerdote peruano, el que primero formula en forma precisa lo central de la nueva corriente teológica en su conocida conferencia Hacia una Teología de la Liberación de julio de 1968. Según este sacerdote, el desafío que se plantea en América Latina, desde el punto de vista de la reflexión teológica, es cómo encontrar un lenguaje sobre Dios que nazca desde la situación y sufrimientos creados por la pobreza injusta en que viven las grandes mayorías (razas despreciadas, clases sociales explotadas, culturas marginadas, discriminación de la mujer). Pero que sea, al mismo tiempo, un discurso alimentado por la esperanza que levanta un pueblo en lucha por su liberación. (Gutiérrez, 1984. p.73) 46. Por su parte, Leonardo Boff —otro eminente teólogo brasileño de esta corriente— sostiene que esta teología supone la inserción del cristiano en un movimiento concreto, sea en una comunidad de base, en un centro de defensa de los derechos humanos, en un sindicato. Esta sumersión en el mundo de los pobres y de los oprimidos hace del discurso teológico un discurso comprometido y con sentido práctico. Hay un interés objetivo por la eficacia, porque finalmente lo que cuenta, no es tanto la reflexión teológica, sino la liberación concreta de los pobres. Es esta liberación la que anticipa el Reino y agrada a Dios. (Boff, 1984, p.52-53.) 47. Los cristianos, inspirados en esta visión comprometida de su fe, se suelen organizar en las llamadas comunidades eclesiales de base que consisten en grupos de diverso peso y tamaño, de gente oprimida, que trabaja con sus propias manos, vive en la periferia de la ciudad o en zonas rurales y se reúne con cierta periodicidad, en una casa del barrio donde habitan o en la capilla para comentar la Biblia desde la nueva perspectiva de la Teología de la Liberación. 48. En el caso de Brasil primero(2) y luego en el resto de los países donde se imponen dictaduras militares, las parroquias y las comunidades de base pasan a representar los principales espacios de reencuentro de la militancia revolucionaria, en muchos casos no cristiana. Bajo el alero de los sectores más progresistas de la Iglesia Católica se protegen de la dura represión de las dictaduras y empiezan a descubrir al movimiento cristiano comprometido con los cambios sociales. (Harnecker, 1994, pp. 33-38). 49. Estas comunidades eclesiales de base cobran también mucha fuerza, en la década de los setenta, en Perú, Chile, El Salvador, Nicaragua y en otros países con una situación similar. (Harnecker, 1987 a, pp. 178-210) 50. Como consecuencia de estos cambios, las filas de la izquierda pasan a ser engrosadas por nuevos partidos de origen cristiano: algunos son desprendimientos de los partidos democratacristianos como el MAPU y la Izquierda Cristiana, en Chile; otros reúnen a la militancia de la Acción Católica estudiantil y del movimiento social, como es el caso de la Acción Popular (AP), en Brasil y los Grupos de Acción Unitaria (GAU), en Uruguay. Auge de los movimientos guerrilleros urbanos 51. A finales de los sesenta surge algo hasta ahora inédito en América Latina: las experiencias guerrilleras urbanas (Gaspar, 1997, pp. 13—14): en Uruguay los Tupamaros; en Argentina, los Montoneros (peronista) y el Ejército Revolucionario del Pueblo (troskistas); el MIR, en Chile. 52. En estas guerrillas el concepto de retaguardia descansaba no en los aspectos geográficos sino en los demográficos y la columna móvil de la guerrilla rural era reemplazada por el comando clandestino rigurosamente compartimentado y jerarquizado. Su composición social era similar a la de las guerrillas rurales: reclutaban a sus cuadros fundamentalmente en los sectores medios de la sociedad. 53. Terminaron por ser derrotadas en los años setenta, luego de haber realizado espectaculares golpes, con el surgimiento de las dictaduras militares y su fuerte actividad contrainsurgente. Triunfo de la Unidad Popular en Chile 54. Mientras se debilitaba en varios países el movimiento guerrillero rural —cuyo golpe más duro había sido la caída del Che en Bolivia— y se producía un auge de las experiencias guerrilleras urbanas en Uruguay y Argentina, ocurre otro hecho que conmueve a la izquierda latinoamericana y mundial: el triunfo electoral de Salvador Allende en Chile, en septiembre de 1970 —primera vez en la historia del mundo occidental en que un candidato marxista llegaba a través de las urnas a ser presidente de la República—. Esta inédita experiencia crea una gran ola de simpatía a su favor. Era el momento en que la izquierda europea buscaba cómo transitar al socialismo por la vía democrática. 55. Si la revolución cubana había fortalecido las posiciones partidarias de la lucha armada, el triunfo de Allende sirvió de argumento para quienes defendían la vía pacífica, pero no fue por mucho tiempo ya que, la experiencia duró apenas tres años. Muchos olvidaron que habíamos conquistado el gobierno, pero no el poder; que los poderes legislativo y judicial estaban en manos de las fuerzas opositoras, y que el pilar fundamental del estado burgués: el ejército, se mantenía intacto, protegido por el llamado Estatuto de Garantías Constitucionales, por el cual el gobierno de Salvador Allende se había comprometido a no tocar las fuerzas armadas, la educación, ni los medios de comunicación. Este fue el compromiso exigido por la Democracia Cristiana para apoyar su ratificación en el parlamento(3). 56. A pesar de estos límites, la Unidad Popular avanzó mucho. En el país se vivía un clima revolucionario, de transformaciones profundas; un pueblo lleno de esperanzas se sentía dueño de su destino. Era un ejemplo demasiado peligroso, no sólo para los poderosos de Chile, sino para todo el mundo. Había que terminar con ese paradigma. 57. Coincido con Jorge Arrate, dirigente socialista chileno, en que el proyecto de Allende era demasiado heterodoxo para el carácter ortodoxo de nuestra izquierda (1995, p.175) cuyos planteamientos no se correspondían con los nuevos desafíos que el país estaba viviendo: cuando Allende hablaba del tránsito democrático al socialismo, sectores de la izquierda pintaban en los muros: ¡Viva la dictadura del proletariado!; cuando Allende hablaba de ganar a sectores de la burguesía para su proyecto, una parte importante de la izquierda reafirmaba que nuestro enemigo era toda la burguesía, basándose para ello en la teoría de la dependencia que sostenía que ya no era concebible un desarrollo capitalista de corte nacional; cuando el presidente socialista luchaba por conseguir una conducción única del proceso, los partidos más fuertes: el Socialista y el Comunista, hacían públicas sus divergencias; mientras Allende quería consolidar lo avanzado en el plano económico mediante la nacionalización de las grandes empresas estratégicas, teniendo muy claro los límites del poder con que contaba, sectores de la izquierda se tomaban pequeñas empresas y pedían su nacionalización, exigiendo más radicalidad a Allende, como si éste tuviera en sus manos todo el poder. 58. Por otra parte, si bien La dirección de la Unidad Popular y el propio presidente Allende tenían muy claro que sólo se podía consolidar el proceso chileno si se contaba con el apoyo de los militares, y coherentemente con esto se hizo todo un esfuerzo para ganarlos para la causa popular, se confió excesivamente en la tradición constitucionalista de las fuerzas armadas chilenas y no se trabajó suficientemente la creación de una fuerza material propia. 59. Pero hay otra cosa más que sólo hemos visto después, a partir de las últimas experiencias vividas por el socialismo: que ese tipo de tránsito "pacífico" del capitalismo al socialismo —usando los recursos y posibilidades de poder dentro de un sistema de democracia representativa— no era un camino viable para realizar el proyecto socialista tal como se había aplicado hasta entonces en el mundo y, por lo tanto, que era necesario repensar el socialismo que se quería construir elaborando otro proyecto más adecuado a la realidad chilena. Eso era lo que Allende parecía intuir al usar su folklórica metáfora de socialismo con vino tinto y empanadas, que apuntaba a la construcción de una sociedad socialista enraizada en las tradiciones nacional—populares. (Moulián, 1995, p.25.) 60. A medida que la contraofensiva conservadora se iba tornando más fuerte y las contradicciones en el seno de las fuerzas de izquierda que levantaron la candidatura de Allende se iban agudizando, una parte importante de los sectores medios, que habían apoyado inicialmente el proyecto popular se fueron distanciando, con lo que se preparó el terreno social y político fértil para el golpe militar que sometería al país a una férrea dictadura durante diecisiete años. Golpe militar en Chile (11 sep. 1973) 61. El 11 de septiembre de 1973 los militares chilenos logran derrocar a Allende y se establecen en el poder, luego de una muy bien planeada estrategia de desestabilización del gobierno que poco a poco le va restando base de apoyo popular. Sucesión de dictaduras militares en el Cono Sur 62. La derrota por las armas de la experiencia de la Unidad Popular en Chile —precedida por pocos meses por otro golpe militar en Uruguay y seguida de una acción similar en Argentina—, vuelven más negro el panorama del sur del continente americano ya golpeado por las dictaduras militares de Brasil y Bolivia. 63. Se inicia así una fase de reflujo del movimiento revolucionario que durará un quinquenio. 64. Se necesitaba una mano dura para poner orden en el contexto de un movimiento popular ascendente (Cardoso, 1979, pp.60—61) producto de los efectos de la crisis del modelo Cepalino de sustitución de importaciones, como para iniciar la reestructuración económica requerida por el agotamiento del modelo anterior (Kauffman, 1979, pp.221— 233). Para ello era necesario acabar con su capacidad de resistencia y de lucha, eliminando a los dirigentes políticos y sociales del movimiento popular y aniquilando a los poderosos movimientos guerrilleros urbanos del Cono Sur. 65. Salvaje represión, torturas y asesinatos, desapariciones, persecución, exilio, dejan a los países del sur de América durante largos años sin un liderazgo que pueda articular una voluntad única para transformar el rechazo y la resistencia callada de cientos de miles de personas en un arma eficaz para desterrar a los impopulares dictadores. 66. Pero no sólo se ataca al liderazgo, sino también y fundamentalmente, a la memoria de lucha de nuestros pueblos mediante una sistemática campaña interna por tergiversar la historia, destruir la ideología revolucionaria y fomentar los valores individualistas. Triunfo de La revolución sandinista (19 jul 1979) 67. En medio de este sombrío panorama de dictaduras y derrotas del movimiento popular —cuya casi única excepción había sido el triunfo de la revolución vietnamita en 1975, que inspiró a muchos revolucionarios— y en un contexto internacional cada vez más conservador —eran los años de Margaret Thatcher en Inglaterra, de la derechización de los partidos socialistas europeos, del recrudecimiento del antisovietismo y el anticomunismo en el viejo mundo, del surgimiento del eurocomunismo—, triunfa inesperadamente la revolución sandinista. Contra todos los pronósticos de los analistas un nuevo triunfo armado del movimiento revolucionario se daba en el continente veinte años después del triunfo de la Revolución Cubana. Esta vez la victoria militar combinaba levantamientos insurreccionales urbanos con columnas guerrilleras en el Norte y Sur del país, transformándose las del Sur en los últimos meses en una verdadera organización regular: el Frente Sur.(Harnecker, 1984, pp.11—47) 68. El Frente Sandinista de Liberación Nacional llega al poder con una gran legitimidad internacional, apoyado por la Internacional Socialista y con un apoyo logístico y de armas de gobiernos socialdemócratas de la región: Venezuela, Panamá y Costa Rica, y, por supuesto de Cuba, que jugó un destacado papel tanto en el terreno logístico como en el de la preparación militar de combatientes sandinistas e internacionalistas de América Latina, los que conformaron las brigadas internacionales de apoyo a Nicaragua, en las que participaron y dieron su vida entre otros militantes revolucionarios chilenos. Este amplio espectro de fuerzas de apoyo fue obtenido gracias a la política de alianzas flexible y madura llevada adelante por la dirección sandinista. (Harnecker, 1984, pp.51-52)66. 69. Su victoria sirve de oxígeno a la izquierda perseguida del Sur y da nuevo ímpetu a la lucha guerrillera en El Salvador y Guatemala. Es una revolución que provoca profundas simpatías, porque en ella se ve plasmada la combinación de pluralismo ideológico(4), economía mixta y elecciones con multipartidismo; todos aspectos mucho más cercanos a las realidades y posibilidades concretas de los países del continente que el modelo cubano. 70. Se empiezan a escribir así los primeros capítulos de lo que sería la crisis centroamericana, que pasará a ser el principal conflicto armado que conocerá la historia moderna de América Latina (Gaspar, 1997, p.17). 71. El contexto mundial en el que se produce la victoria sandinista es muy diferente al que rodea a la revolución cubana en sus veinte primeras años de vida. Cuando Fidel Castro y sus hombres entraban en La Habana, el máximo dirigente de la URSS, Nikita Jruchov, vaticinaba en las Naciones Unidas que en esa década su país superaría la producción percápita de los Estados Unidos y enterraría al capitalismo. Por otra parte, Moscú recibió con mucho beneplácito el primer triunfo socialista en el mundo occidental y le brindó desde combustible y alimentos hasta maquinaria pesada y armas de todo tipo. Dos décadas más tarde, en cambio, los comandantes sandinistas se encontraron con una URSS debilitada por la carrera armamentista y su incapacidad de seguir el paso de la revolución científico— técnica que estaba desarrollándose en el mundo occidental y, debido a ello, sin posibilidades de apoyar económicamente a la Revolución Nicaragüense (Verbinsky, 1990: 15—16). 72. Los sandinistas heredan un país muy dependiente del imperialismo, endeudado y descapitalizado (Perales, 1984, pp.17-18), pero, a pesar de eso, comienzan exitosamente una batalla contra la pobreza: echan a andar el Plan de Emergencia y Reactivación Económica, expropian las tierras y los bienes de los somocistas, suben los salarios, bajan los arriendos, extienden en forma gratuita la educación y la salud; se realiza una gran campaña de alfabetización. 74. Con la ayuda soviética reducida casi exclusivamente a abastecimiento militar —apoyo que fue importante en la lucha contra la contrarrevolución—, a la naciente revolución no le quedó otro camino que canalizar su comercio y sus demandas de créditos y subsidios a Europa occidental, Canadá y América Latina. La tan pregonada economía mixta no habría sido para algunos analistas tanto una opción entre varias alternativas, como el fruto de una necesidad (Verbinsky, 1990, p.16). 75. La política económica de los ocho primeros años (Núñez, 1989, pp.5-8) estuvo marcada por una regulación centralizada de la economía y por un control basado en la administración de los precios y los recursos. El criterio de la distribución obedecía a dos lógicas: a la de satisfacer las necesidades populares y a la de responder a la política de alianzas con los productores y en ese sentido tuvo éxito porque logró concitar un gran apoyo popular y un consenso nacional en torno a las medidas antisomocistas y antiimperialistas de los primeros años. 76. Esta política pudo materializarse gracias a los préstamos internacionales y a un subsidio interno generalizado, pero, al mismo tiempo, produjo una feroz distorsión de los precios, un proceso inflacionario galopante, un descenso de la producción y de la productividad, y una informalización del mercado. Este esquema llegó a su techo en 1987, cuando el valor del consumo llegó a ser tres veces superior al de la producción y sólo se pudo sostener con el apoyo solidario de los países socialistas. 77. Esta situación de crisis generalizada en el contexto de un país desangrado por la guerra, conduce a la dirección sandinista a adoptar, en febrero de 1988 —sin consulta popular alguna y contra su esfuerzo por cambiar el estilo verticalista de su conducción política (Harnecker, 1987c, pp.31—62), iniciado con éxito a mediado de los ochenta—, una serie de medidas económicas de corte antipopular: se devalúa la moneda, se establece la paridad cambiaria, se restringen los subsidios y se liberan los precios y los mercados. 78. Todo ello se produce en medio de negociaciones para acabar con una guerra que, además de sus costos económicos, produce creciente rechazo en la población y que se concretarán en los acuerdos de Esquípulas II; del azote de un huracán que arrasa con ciudades y poblados de la Costa Atlántica; y cuando disminuye significativamente la ayuda internacional. Estas medidas que afectan seriamente el nivel de vida del pueblo no logran, sin embargo, detener la inflación. 79. Buscando corregir la distorsión de los precios y frenar la inflación, además de estimular las exportaciones, la dirección sandinista decide profundizar la reforma económica antipopular en 1989 reduciendo aún más los gastos sociales, reteniendo los salarios por debajo del índice inflacionario, creando empresas mixtas, llegando a acuerdos económicos con la burguesía. Esta vez se logra controlar el proceso inflacionario(5), pero todo esto no deja de tener repercusiones en el estado de ánimo de la gente: provoca un desentusiasmo y una desmovilización crecientes. 80. Mientras la dirección sandinista va de concesión en concesión hasta el indulto de más de mil setecientos ex-guardias somocistas, Washington responde a Esquípulas II aprobando más de sesenta millones para sostener a la contrarrevolución en Honduras como una reserva, boicoteando de ello los acuerdos de paz logrados en El Salvador (Barricada, 1989, p.28). Auge del movimiento guerrillero en Centroamérica, Colombia y Perú 82. Este proceso de maduración de los movimientos armados obliga a una creciente intervención norteamericana en apoyo logístico y asesoría a los ejércitos de esos países, quienes sin esta intervención foránea muy posiblemente habrían sido derrotados. 83. La guerrilla salvadoreña surge como respuesta a la represión que se ejerce sobre uno de los más amplios movimientos de masas del subcontinente. Los perseguidos se van a refugiar al campo dando origen a los diversos frentes guerrilleros (Harnecker, 1991a; 1991b). En ella confluyen, además de los militantes de diversas organizaciones de izquierda, cristianos, militares nacionalistas, intelectuales, social cristianos y socialdemócratas. Rompe todos los moldes preestablecidos (Gaspar, 1997, pp.17—19). Se desarrolla casi sin retaguardia, en un país altamente poblado que a lo largo de diez años de guerra terminó transformándose en un verdadero ejército, con escuelas militares, talleres de armas, tropas especiales, secciones de inteligencia, órganos de propaganda y un preparado Estado Mayor. Pero no sólo operó en el campo, también contó con un Frente Urbano con comandos destinados al sabotaje y a golpear la infraestructura enemiga, y con un amplio apoyo de redes de organizaciones sociales y políticas. 84. La guerrilla guatemalteca(6), que a fines de los setenta había logrado un gran desarrollo, siendo una de las primeras guerrillas en incorporar a los indígenas la proceso (Harnecker, 1984, pp.235—328), es seriamente golpeada por la estrategia contrainsurgente de tierra arrasada que destruye una gran cantidad de las aldeas indígenas que han apoyado a la guerrilla, provocando una emigración en masa hacia México; posteriormente se implantan las aldeas modelo y las llamadas "patrullas de autodefensa" que militarizan cerca de un millón de campesinos para proteger las aldeas de las incursiones guerrilleras. Y aunque la URNG logró resistir refugiada en las montañas de el Quiché y al sur de Chiapas, no pudo retomar la ofensiva estratégica (Gaspar, 1997, p.20), iniciando conversaciones de paz que terminaron con los acuerdos de diciembre de 1996, que pusieron fin al conflicto bélico. 85. El auge guerrillero se extiende también a Colombia, donde se destacan las FARC, el ELN, el M-19 y el EGP (Harnecker, 1988a, 1988b); y en Perú, Sendero Luminoso y el MRTA. En Colombia va acompañado de interesantes procesos unitarios tanto a nivel de las guerrillas, como de la izquierda política y los movimientos sociales y cívicos (Harnecker, 1989). Pero no cabe dudas que sus resultados no tienen la misma envergadura que en Centroamérica, donde la lucha antidictatorial contra un poder concentrado facilita el papel aglutinador de la guerrilla y la eficacia de su acción destructora del sistema opresor. La dispersión del poder que existe en Colombia y Perú hacen mucho más compleja la tarea. Reemplazo de las dictaduras militares por sistemas de democracia restringida o tutelada 86. A partir de 1985 comienza un proceso de repliegue de los militares a sus cuarteles en los regímenes dictatoriales del Cono Sur. Ya habían logrado desarticular al movimiento popular golpeando tanto a su liderazgo social como político, debilitando su capacidad de resistencia y de lucha —al menos así se creía—, preparando el terreno para la implantación de las impopulares medidas de ajuste estructural de corte neoliberal. Por otra parte, era preferible hacer que un gobierno civil enfrentara los costos de la crisis económica que se hacía ya sentir fuertemente. 87. Este repliegue —sus ritmos, sus condicionamientos y sus concesiones— estuvo presionado por un creciente movimiento de resistencia antidictatorial en el cual el movimiento sindical y, el movimiento estudiantil juegan un papel importante, pero sobre todo nuevos movimientos sociales diferentes a los del sesenta: movimientos barriales, de las comunidades de bases y las iglesias, especialmente los sectores progresistas de la Iglesia Católica; movimientos que enarbolaron las banderas de los derechos humanos: contra los desaparecidos y las torturas, a favor del regreso de los exiliados, por la amnistía de los presos políticos encabezados en la gran mayoría de los países por mujeres. 89. La transición a la democracia que entonces se inicia aún no ha terminado. Lo que se ha implantado en nuestros países han sido democracias "restringidas", "tuteladas", "protegidas" o democracias de "baja intensidad" como llaman otros. Los militares siguen presentes tras las bambalinas y hacen sentir su voz cada vez que las fuerzas antineoliberales tienen la audacia de manifestarse como una alternativa. El FMI y los bancos internacionales controlan nuestras políticas económicas. El Parlamento es un escenario para las pequeñas escaramuzas, porque las grandes batallas se dan en otros escenarios que escapan al control de representantes electos por el pueblo. 91. La democracia conquistada, por muy limitada que sea, abre un espacio para la reconstitución de la izquierda y el movimiento popular. Se trata de un proceso lento, porque encuentra muchos obstáculos, entre ellos obstáculos estructurales que tienen que ver con la reestructuración económica que muchos de estos países comienzan a asumir con más intensidad en ese momento, que implica precarización de la fuerza de trabajo y fragmentación social creciente. Primeros años de la perestroika 92. Un nuevo acontecimiento político conmueve a la izquierda por esa época: los años iniciales de la Perestroika, proceso reformista iniciado en la Unión Soviética en 1985 por Mijail Gorbachov., que llegó al poder como secretario general del Partido Comunista soviético. Gorbachov inicia su campaña de transformación del socialismo con dos lemas: perestroika o reestructuración económica y política y glasnost o transparencia informativa. 93. Este proceso, calificado por su líder como más socialismo con más democracia, fue enormemente atractivo para amplios sectores de la izquierda latinoamericana, entre los que me cuento, hasta el punto de haber titulado un libro que hiciera sobre el tema como Revolución de las esperanzas (Harnecker, 1987b). Muchos sentíamos que al fin había llegado la hora de corregir aspectos que considerábamos negativos en esos regímenes socialistas: la ausencia de debate, de construcción colectiva, de protagonismo popular; las diferencias de oportunidades para los cuadros dirigentes en relación con el simple ciudadano; el exceso de centralismo en la planificación económica, que la tornaba ya inoperante tanto para competir en el área mundial, como para satisfacer las propias necesidades de las personas y muchas cosas más que no cabe enumerar aquí. 94. Los primeros años de la Perestroika tuvieron como efecto positivo liberar la mente de la militancia de izquierda, obligarla a pensar con cabeza propia. Se comienza a relegar al pasado los catecismos y las verdades absolutas. El debate ideológico y político —que fue una tradición en los primeros años del movimiento comunista internacional— recobra fuerza: se considera nuevamente como algo provechoso, lícito y necesario. 95. Por supuesto que la lectura de la Perestroika no fue la misma por parte de toda la izquierda: hubo unos —fundamentalmente algunos partidos marxista-leninistas pro albaneses— que se aferraron más a sus concepciones dogmáticas, vanguardistas y sectarias: eran los únicos "puros" que iban quedando; otros dieron un vuelco en ciento ochenta grados y llegaron a ser más papistas que el papa -de stalinistas se vuelven "perestroikos"-, actitud que muchos califican de oportunista y seguidista, porque renegaron de todo su pasado y cuestionaron todo el andamiaje teórico y organizativo que hasta entonces sustentaba a sus partidos; para un tercer grupo, la Perestroika significó una reafirmación de una serie de elementos que ya había empezado a incorporar, porque, producto del aprendizaje de éxitos y derrotas, una nueva cultura de la izquierda había comenzado a nacer. No se renegaba del pasado, se le examinaba autocríticamente, rescatando todo lo que él tenía de valioso. Segundo período: Desde el desmoronamiento del socialismo en Europa del Este hasta hoy Comienzo de la desintegración del socialismo en el Este y caída del muro de Berlín (1989) 97. Lo que había comenzado como una reestructuración del socialismo fue derivando así rápidamente hacia su desintegración y va siendo controlado cada vez más por las fuerzas pro occidentales. La política internacional de la URSS y en general de los países socialistas del Este se va derechizando a pasos agigantados inspirada en los teóricos del llamado "nuevo pensamiento" — que llegan al extremo de sostener que ya han desaparecido las contradicciones con el imperialismo, que en este nuevo mundo no tienen sentido las luchas armadas por la liberación nacional, que ha desaparecido la lucha de clases y que, por lo tanto, la violencia como forma de lucha no se justifica—. Esta situación se traduce, por una parte, en: fuertes presiones a los movimientos revolucionarios que están en enfrentamientos armados en Nicaragua, El Salvador, Guatemala y Colombia, para que busquen resolver la situación por la vía de la negociación política; en una disminución de la colaboración económica y comercial con Cuba y en fuertes presiones para que este país termine con su solidaridad con los países del Tercer Mundo, llegándose a suspender toda la ayuda militar a la Revolución Cubana poco antes del derrumbe de la URSS; y, por otra, en la reducción cada vez mayor de las relaciones solidarias con los procesos revolucionarios latinoamericanos. Derrota electoral sandinista (feb. de 1990) 98. En este contexto mundial se produce la derrota electoral del Frente Sandinista en Nicaragua. Este acontecimiento inesperado fue un duro golpe para la izquierda y especialmente para los movimientos armados centroamericanos, que pudieron gozar de su solidaridad militante. 99. Se demuestra una vez más la amplia gama de recursos a los que puede apelar la política imperial para derrotar a un gobierno de izquierda que no está dispuesto a someterse a sus designios: embargo económico para bloquear el desarrollo y las reformas sociales; fomento de una guerra contrarrevolucionaria para destruir unidades de producción, acrecentar los gastos de defensa —éstos llegaron a constituir el cincuenta por ciento del presupuesto nacional- y aterrorizar a la población; utilización de la Iglesia Católica encabezada por el cardenal Ovando, arma muy importante en un país tan creyente; uso sistemático de los los medios de comunicación internos y externos para llevar adelante una guerra ideológica contra la revolución; y presiones políticas para buscar una salida una vez creado el caos interno. 100. Esto no quiere decir que no haya habido errores —y no pequeños— por parte de la dirección del Frente Sandinista (ver: Harnecker, 1987c.)(9), pero evidentemente hay que buscar los principales factores de la derrota en otra parte. 101. Más que errores subjetivos, existen limitaciones históricas objetivas muy serias. Este proceso revolucionario surge, por una parte, en uno de los países más atrasados de América Latina y, por otra, en el momento en que el proceso de globalización capitalista adquiere un carácter cada vez más neoliberal. Según William Robinson, el proyecto sandinista era inviable debido a factores estructurales globales (1997, p.206). Los nefastos efectos de la política desestabilizadora llevada a cabo por el poder del capital transnacional apoyado por el poder estatal de los Estados Unidos, y el contexto global que el país enfrentaba en la década de los ochenta, empujó a la dirección sandinista a establecer alianzas con fracciones de la burguesía que ya no eran las mismas fracciones burguesas de antaño sino fracciones capitalistas modernizantes ligadas al mercado capitalista mundial; éstas actuaron como puertas de acceso del capital transnacional estadounidense que impuso medidas antipopulares como la agroindustria privada y los subsidios industriales y, más tarde, la aplicación de los planes de austeridad del FMI para hacer frente a la hiperinflación en el país había caído, medidas que terminaron por enajenarle a sectores creciente de su base social popular inicial. 102. El FSLN cometió el error estratégico de organizar elecciones tras diez años de guerra destructiva y de embargo económico. Revirtiendo la lógica política revolucionaria organizaron elecciones en el terreno preparado por la contrarrevolución. En condiciones de guerra revolucionaria las elecciones siguen, no preceden a la paz, la reconstrucción económica y la consolidación del Estado (Petras, 1990, p.17). 103. Una vez derrotados electoralmente, los sandinistas entregaron el gobierno a la nueva presidenta electa: Violeta Chamorro, pero lo interesante es que esta transición se llevó a cabo dentro del marco jurídico desarrollado bajo la revolución (Robinson, 1997, p.209), manteniéndose intocadas sus estructuras sociales, económicas, políticas e ideológicas. La mayor parte del Ejército Popular Sandinista, por ejemplo, se mantuvo intacto y no pudo ser usado al comienzo como instrumento represivo frente al movimiento popular. Fue sólo luego de enormes presiones del gobierno de los Estados Unidos para des-sandinizar al ejército y la policía, presiones que llegaron hasta congelar por completo el desembolso de la ayuda económica, que Washington logró que a fines del 93 la policía se convirtiera en una fuerza típicamente represiva y que el ejército sandinista adoptase la doctrina de ser garante de la Constitución, reprimiendo las protestas populares cuando éstas eran juzgadas ilegales y anticonstitucionales (pp.212-213). 104. Por otra parte, el Frente Sandinista era entonces el partido más grande y mejor organizado del país —y sin duda el más grande de la izquierda latinoamericana exceptuando el cubano— y, durante casi un año mantuvo el control de la Asamblea Nacional bloqueando cualquier intento del nuevo gobierno por realizar cambios en la Constitución (Coraggio, 1990, pp.28-30). 105. A su vez, las clases populares politizadas y organizadas resisten activamente el intento gubernamental por implantar el proyecto neoliberal. El nuevo gobierno se ve obligado a aplicar una estrategia contrarrevolucionaria a cámara lenta (Robinson, 1997, p.210). Nicaragua ha vivido desde entonces conflictos sociales continuos tanto en el campo como en la ciudad y el FSLN sigue siendo el partido más fuerte, al que sólo se ha podido vencer electoralmente por la manipulación que ha hecho la derecha —fuertemente apoyada por el gobierno de Washington— de los medios de comunicación y el aparato electoral. Desaparición de la URSS (3 dic. 1991) 106. El 3 de diciembre de 1991 desaparece del mapa un aliado estratégico fundamental de las fuerzas de cambio en el mundo: la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. 107. Ya nadie puede ignorar que se ha producido un drástico cambio de la correlación mundial de fuerzas. Se entra en una era de unipolarismo militar y nortecéntrico desde el punto de vista económico, político y cultural. La izquierda ha perdido su aliado estratégico fundamental. 108. En este contexto los movimientos armados quedan sin retaguardia y la mayoría de ellos se ven obligados a buscar salidas negociadas para poner fin a los enfrentamientos militares que habían emprendido hacía ya más de una década. 109. Dada la nueva correlación mundial de fuerzas, aparece la tesis del cierre del ciclo de las revoluciones antiimperialistas, entendiéndolas como enfrentamiento total, militar y económico con el imperialismo (Tirado, 1990, p.16). Esta tesis que nos desconcertó a muchos cuando fue planteada por primera vez en 1990 por el comandante Víctor Tirado — en el contexto de la derrota electoral sandinista y antes de la debacle soviética—, hoy es compartida por crecientes sectores de la izquierda. Aceptarla no tiene por qué significar el abandono de la convicción de que sólo mediante un programa antiimperialista nuestros países podrán lograr su plena soberanía y desarrollo nacional, sólo se trata de reconocer las dificultades que existen para la victoria en este período ultraconservador en el que estamos viviendo. Quizá sería entonces más preciso decir que dada la actual correlación de fuerzas a nivel mundial se cerró temporalmente la posibilidad de la consolidación de un proceso revolucionario antiimperialista en la región. 110. La desaparición del socialismo en Europa del Este agudiza también la crisis de los partidos comunistas latinoamericanos, entre ellos los poderosos partidos comunistas uruguayo y chileno, y en general conmueve a toda la izquierda y fuerzas progresistas que levantaban la bandera del socialismo como meta. Las más afectadas son las organizaciones políticas más dependientes del campo socialista. 111. Pero evidentemente la más golpeada de todas es la izquierda centroamericana (Perales, 1994), que hasta hacía muy poco tiempo había representado la lucha más avanzada del subcontinente. Esta quedó perpleja, desconcertada, masticando un sabor a derrota política —no militar— que nunca se atrevió a confesar (p.40). La mayor parte de ella cuestiona hoy la posibilidad de tomar el poder mediante una victoria militar. Para unos esto significa abandonar los ideales revolucionarios y ubicarse dentro del sistema actual; para otros, pensar en nuevos caminos que se inspiran en las mismas causas: la injusticia manifiesta y la pobreza extrema (p.41). Estos últimos, sin embargo, están muy lejos todavía de contar con una correlación de fuerzas favorable a sus propuestas, que por lo demás son bastante débiles, especialmente en el terreno económico. Avance electoral de la izquierda en los noventa 123. A pesar del negativo contexto internacional la izquierda latinoamericana avanza en el terreno electoral. El Partido de los Trabajadores de Brasil, a menos de diez años de fundado, logra ganar, en 1988, la estratégica alcaldía de Sao Paulo y tres otras alcaldías capitales de estado (Porto Alegre, en Río Grande do Sul; y Vitoria, en Espírito Santo), además de treintitrés alcaldías de menor importancia. Y, un año más tarde, su líder, Luis Inácio da Silva, más conocido como Lula, estuvo a punto de llegar a ser presidente del más poderoso estado de América Latina y todas las encuestas en las siguientes elecciones del 94 lo daban por ganador hasta que la derecha fabrica la candidatura de Fernando Henrique Cardoso y su Plan Real. El PT ha conseguido, sin embargo, avanzar, tanto en número de diputados y senadores, como de alcaldías conquistadas(10). 124. El Frente Amplio de Uruguay, el más longevo frente político de izquierda de América Latina, con más de veintiséis años de vida, gana en 1989 la Intendencia de Montevideo, donde radica la mitad de la población de la República, con la figura de Tabaré Vásquez, un carismático médico oncólogo socialista, quien, cinco años después, estuvo muy cerca de ganar la presidencia de la República, de hecho obtuvo ciento cincuenta mil votos más que el candidato triunfante, Sanguinetti, quien sólo por la Ley de Lemas, que rige el sistema electoral uruguayo, pudo acceder a ese alto cargo. Al mismo tiempo el Frente Amplio reconquistó la Intendencia (Harnecker, 1995). 125. En las últimas elecciones en El Salvador —16 de marzo de 1997— el FMLN ganó el gobierno de la ciudad capital y varias alcaldías de las ciudades más importantes, mientras obtenía veintisiete escaños en el Parlamento. ARENA, por su parte, obtenía el triunfo en ciento sesentiuna alcaldías menores y sacaba veintiocho diputados. El problema ahora es ver qué hace con los espacios de poder conquistado. 126. El PRD en México, luego de un fraude electoral de gran envergadura que impide que Cuauhtémoc Cárdenas, máximo líder del Partido Revolucionario Democrático (PRD), llegue en 1988 al sillón presidencial, en 1997 nada ha podido impedir que gane sin discusión las elecciones del Distrito Federal y se vislumbre como un serio rival para las próximas elecciones presidenciales, obteniendo, al mismo tiempo, una amplia mayoría en el poder legislativo distrital. 127. Por su parte, La Causa R, en Venezuela, que inicia su incursión en el terreno institucional en 1984 con cuatro concejales en la Alcaldía de Caroní, ciudad industrial del Estado de Bolívar. Fuente http://lahaine.org/internacional/historia/hitosizquierd

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