F

fugadecerebros

Usuario

Primer post: 1 abr 2008
21
Posts
119
Puntos totales
37
Comentarios
V
Vinos Blancos y Tintos
InfoporAnónimoFecha desconocida

Vinos Blancos ¿Desea usted un vino blanco que sea una bebida refrescante o un néctar (una copa llena de perfumes intensos)? Los precios pueden servir de guía, pero dependen también del sitio en el que se encuentre: una locura en Nueva York puede ser un vino bastante ordinario en Italia. El vino blanco puede presentar toda la gama de matices: desde extremadamente seco a muy dulce, pero resulta fácil clasificarlo en seis categorías principales. Los vinos «ligeros y secos», que hay que beber cuando son jóvenes, rara vez se añejan en barrica de roble. Se embotellan sin azúcares residuales y son pobres en extractos (los componentes que dan sustancia, o cuerpo, al vino). Estos vinos deben servirse fríos, solos o para acompañar alguna comida. Los vinos blancos «secos y amplios» contienen más materia y, aunque se consideren técnicamente secos, poseen la dulzura de los frutos maduros. Son vinos que pueden haber envejecido en barrica y/o en botella. Los vinos blancos más amplios normalmente pueden envejecer en botella. Los vinos «aromáticos» proceden de determinadas variedades y pueden ser secos o semisecos. Los vinos «semisecos» se suelen embotellar antes de que la totalidad de los azúcares de la uva se haya transformado en alcohol. Su ligereza y su débil graduación alcohólica los hacen menos aptos para ser consumidos en compañía de platos consistentes. Los más «dulces» de todos son los vinos intensamente concentrados, que se consumen lentamente porque su materia es compleja. Algunos vinos se elaboran en diversos estilos: el oloroso jerezano, por ejemplo, puede ser seco o ligeramente abocado. Un vino puede también diferenciarse de otro por la manera en que ha sido elaborado. Es posible advertir estas diferencias cuando se comparan vinos que han sido fermentados o envejecidos en barricas con aquellos que no lo han sido, El rioja tradicional, tinto o blanco, se cría en barrica, lo que le confiere su característico cuerpo y sus aromas de vainilla. Pero las nuevas tendencias se decantan por no dejar envejecer exageradamente el vino en barrica para preservar su frutalidad. Aunque los productores den a su vino el nombre de una variedad determinada, el estilo puede variar en función del clima y de los suelos de cada parcela. Un chardonnay del Alto Adigio, en el norte de Italia, será vivo y fresco, con la acidez propia de las uvas maduras de una región fría, mientras que un chardonnay catalán será más amplio y con matices de frutas exóticas. Muchos factores dependen también de las elecciones hechas por el productor. Así, un riesling de Alsacia será generalmente seco, mientras que los riesling alemanes (salvo los denominados trocken) tienden a ser más bien dulces. Como leer las tablas Las tablas que pueden consultarse a continuación constituyen un listado de los vinos más fáciles de encontrar en el mundo agrupados según su estilo. Se empieza por los más ligeros para continuar con los vinos de mayor contenido en azúcares residuales, con más carácter. El nombre que se ha elegido para figurar en las tablas es por lo general el que se encontrará en las etiquetas: de todas formas es bueno saber que en determinados países el nombre de la región determina el estilo, mientras que otros ponen el acento sobre la variedad. Las cifras que figuran a la izquierda d cada tabla indican la graduación alcohólica (aunque el contenido en alcohol puede variar ligeramente de un productor a otro y de una cosecha a otra) Busque el nombre de un vino que le guste: los vinos que figuran al lado pueden tener aromas muy diferentes pero se trata de vinos de estilo parecido. TABLA DE VINO BLANCOS EUROPEOS Vinos Tintos La mayoría de los vinos tintos están concebidos para que tengan un sabor seco. Los tintos varían en función de su densidad y de su astringencia. Asimismo su vida tiene una duración muy diferente de la de los vinos blancos: algunos se elaboran para ser bebidos jóvenes —como la mayoría de los vinos blancos—, pero otros pueden envejecer durante decenas de años y mejorar poco a poco. Un vino tinto pensado para envejecer procura poco placer si se bebe joven. Para los consejos sobre la edad en la que conviene beber cada vino, véase «La crianza en botella». Entre los «rosados», en cambio, hay escasas diferencias: pocos son los que envejecen bien. Se distinguen sobre todo por su mayor o menor dulzor. Algunos, como el rosado de Anjou o el blush californiano, son ligeramente dulces; otros —la mayor parte de los rosados provenzales o españoles— son secos. Los vinos tintos que pertenecen a la categoría «ligeros, afrutados, no envejecidos» deben beberse jóvenes. Proceden por lo general de variedades como garnacha, gamay, cabemet franc y de otras que producen vinos poco tánicos (los taninos son el elemento esencial en el envejecimiento de los vinos tintos). Los vinos tintos de «cuerno medio» configuran la categoría más numerosa, que incluye una importante cantidad de los vinos de buena calidad y la mayoría de los de calidad media. Algunos pueden envejecer bien y pertenecen a la categoría de «vinos de guarda». La categoría de «concentrados intensos» agrupa los vinos tánicos de aromas intensos, generalmente muy afrutados (sobre todo en América). La mayoría de estos vinos envejece bien. Los vinos «de guarda» o para añejar provienen de regiones clásicas o de grandes cosechas de regiones menos conocidas que se han dejado envejecer en botella. Estos vinos se clasifican aparte, porque su sabor, cuando están maduros, es muy distinto. Los «especiales» de la tabla que puede consultarse en la página siguiente incluyen las excepciones a la regla que dice que la mayor parte de los tintos son secos. Según la tradición mediterránea, estos vinos, elaborados a partir de uvas parcialmente desecadas -con una fuerte graduación de azúcar convertible en alcohol— son intensos y generalmente dulces. En Italia, este estilo de vinificación recibe el nombre de passito o recioto. Los vinos italianos etiquetados bajo el término liquoroso son, en cambio, vinos dulces naturales. Ciertos vinos son difíciles de situar ¿habría que incluirlos entre los «especiales» o son más bien vinos dulces naturales? Esto depende de la técnica de vinificación pero, en términos de gusto, no hay gran diferencia entre un vino elaborado a partir de uvas secadas al sol, pero no fortificados, y otro elaborado a partir de uvas cosechadas normalmente pero al que se ha agregado aguardiente. Los vinos tintos pueden pasar de una categoría a otra según las cosechas: un buen año en una región clásica, como por ejemplo Burdeos o Borgoña, hará pasar a numerosos vinos de la categoría normal de «cuerno medio» a la de «llenos de personalidad, intensos». Las variedades prestigiosas que constituyen la base de los tintos de Burdeos y de Borgoña (cabemet sauvignon y pinot noir) han sido plantadas intensivamente en el nuevo mundo —California, Washington, Oregón, América del Sur, Australia y Nueva Zelanda—, así como en numerosos países de la Europa del Este, a lo largo del Danubio y en los alrededores del mar Negro. Estos vinos suelen ser de estilo corriente, casi siempre con buen cuerno, y pueden rivalizar con los vinos franceses típicos, sobre todo los de grandes productores y de buenas añadas producidos en California, Oregón y Australia. En estas regiones, donde no existe un estilo tradicional, la elección del vino es complicada. El resultado depende del vinificador, que puede cambiar de parecer de un año para otro. Se recomienda en estos casos una lectura detallada de la contraetiqueta, que puede aportar buenas indicaciones. TABLA DE VINO TINTOS EUROPEOS Fuente:http://www.portalplanetasedna.com.ar/vino4.htm http://www.portalplanetasedna.com.ar/vino3.htm

0
0
H
Historia del Vino
InfoporAnónimoFecha desconocida

El vino tiene una larga historia y cada botella puede tener la suya, lo que contribuye muchísimo a la fascinación que ejerce esta bebida. Pero su papel en la historia de nuestra cultura es incluso más amplio y más profundo. El vino es una de las primeras creaciones de la humanidad y ha ocupado una plaza privilegiada en numerosas civilizaciones. Por otra parte, representa toda una serie de descubrimientos relacionados con las primeras reacciones químicas efectuadas por el hombre: la fermentación y la oxidación. Es imposible saber quién fue el primer viticultor. Las grandes civilizaciones de la Grecia y de la Roma antiguas situaban el origen del vino en la prehistoria y rodeaban su nacimiento de leyendas. El antiguo Egipto nos ha dejado listas de vinos: los egipcios mencionaban incluso la añada, el viñedo y el nombre del vinificador en sus jarras: fueron las primeras etiquetas. Los babilonios llegaron a promulgar leyes reglamentando la explotación de una tienda de vinos. En la Epopeya de Gilgamesh, la primera obra de ficción de la literatura universal, datada hacia el año 1800 a. de C., se habla en términos poéticos de un viñedo mágico formado por piedras preciosas. Es posible hacer vino incluso con uvas silvestres. Gracias a los azúcares concentrados en los granos y a la abundancia de su jugo, la uva es el único fruto con una tendencia natural a fermentar. De este modo, cuando la uva está madura, su jugo entra en contacto con las levaduras, presentes naturalmente en la piel de las bayas. Si el jugo se encuentra en un recipiente, el vino se hará solo. Es posible imaginarse a un hombre de la Edad de Piedra depositando unos racimos maduros en algún tipo de recipiente —pote de arcilla, bol de madera u odre de piel— y dejándolos fermentar, quizá por haberse olvidado de ellos. Cuando hace calor, es cuestión de horas. Después de unos días, el líquido obtenido será una especie de vino. ¿Quién fue el primero que bebió ese zumo excitante y delicioso? No lo sabremos jamás, pero él —o ella— vivió posiblemente la experiencia de la primera «resaca». Elemento festivo o de ceremonia religiosa, medicamento o antiséptico, el vino ha desempeñado numerosos papeles. Pero uno de los acontecimientos cruciales de su historia se remonta a fechas relativamente recientes: el dominio del arte de la crianza. El hecho de poder guardar un vino durante años —y conseguir mejorarlo en barricas o en botellas— marca el nacimiento del vino de calidad. Numerosas civilizaciones han considerado el vino como el acompañamiento imprescindible de un banquete. En la época le este mosaico, uno o dos siglos a. de C., los romanos sabían ya qué viñedos producían los mejores vinos. El primer viñedo Es probable que se produjeran vinificaciones accidentales en todas partes donde hubiese a la vez uvas en estado silvestre y población humana. Un paso muy considerable fue franqueado con el cultivo de la vid. Los arqueólogos pueden determinar si las pepitas encontradas en yacimientos habitados provienen de uvas silvestres o cultivadas. Se han descubierto pepitas de vid cultivada en el Cáucaso, al este del mar Negro. Tienen una antigüedad de unos siete mil años. Así, puede decirse que el primer viñedo fue plantado con toda probabilidad entre los actuales territorios de Turquía, Georgia y Armenia. Sabemos que en esta región, cuyo clima y relieve son particularmente propicios al cultivo de la vid, crecía antaño en estado silvestre. Vino y religión El aspecto esencial de este primer período de la historia del vino es que los griegos de la antigüedad —y a continuación los romanos— le reservaban un importante lugar en sus vidas. Por esta razón, y sobre todo por sus usos religiosos y rituales, el vino se convirtió en un elemento clave de la civilización occidental. Ya en tiempos de la antigua Grecia también los chinos conocían el vino, pero no lo explotaban de forma sistemática. El cultivo de la vid aparece igualmente en ciudades de Persia y de la India, aunque no deja en ellas huellas muy profundas. En cuanto a la América precolombina, sus culturas jamás descubrieron el vino pese a la presencia de vides silvestres y a la existencia de civilizaciones refinadas. La práctica y las creencias cristianas descienden en línea recta de los rituales griegos y romanos. El empleo del vino en forma sacramental está ligado directamente con el judaísmo, pero las similitudes más fuertes aparecen en la comparación con el culto griego de Dioniso, dios del vino, y de Baco, su equivalente romano. Según la leyenda, Dionisio llevó el vino a Grecia desde Asia Menor, la actual Turquía. Hijo de Zeus, Dionisio tuvo un doble nacimiento, uno humano y otro divino (el mito es bastante oscuro, al menos para nosotros), y en el primero su madre era una simple mortal, Semele. Este dios era la vid y el vino era su sangre. Los Dioses Del Vino Dioniso era el dios de la vid y del vino, aunque muchos otros, con leyendas análogas, aparecen en las más diversas civilizaciones con notable regularidad. Una inscripción del año 2700 a. de C. menciona a la diosa sumeria Gestín con el significativo nombre de (<madre cepa». Otro dios sumerio se llamaba Pa-gestíndug («buena cepa«) y su esposa Nin-kasi, que significa «dama del fruto embriagador«. En Egipto, el dios del vino era Osiris, al que se evocaba como el vino <Lágrimas de Horus>< o «sudor de Ra« (dios del sol). Aunque, más tarde, Jesús dijo «yo soy la vid”, el judaísmo no estableció ninguna relación entre Dios y el vino. Prohibía incluso las libaciones, ofrendas de vino a los dioses tan frecuentes en Babilonia, en Grecia y en otras religiones. El vino es importante en el ritual judío, pero su abuso está mal visto. Cuando el cristianismo se convirtió en religión dominante, hizo desaparecer a Dioniso y a Baco. La desvergüenza que caracterizaba las bacanales fue considerada sacrílega por los primeros obispos, sobre todo porque en ellas participaban las mujeres. Los romanos, cuya expansión coincidió con el declive de Grecia incorporaron los dioses griegos adaptándolos a sus características. Así, Dioniso se convirtió en Baco, nombre que ya recibía en las ciudades griegas de Lidia, en Asia Menor. De dios del vino, Baco se convirtió en salvador y su culto se extendió sobre todo entre las mujeres, los esclavos y los pobres, hasta el punto de que los emperadores intentaron prohibirlo sin dem siado éxito. El cristianismo, cuyo desarrollo es indisociable del Imperio romano, asimiló numerosos símbolos y ritos báquicos, y atrajo, en los p meros tiempos, a las mismas categrías de fieles. La significación de la eucaristía es un tema demasiado complejo para ser evocado en pocas líneas. Digamos simplemente que el vino de la comunión era por lo menos tan necesario en una asamblea de cristianos como la presencia de un sacerdote. Gracias a este lugar vital que ocupaba en las prácticas religiosas, el vino subsistió incluso durante el sombrío período de las invasiones bárbaras que acompañaron la decadencia de Roma. Las Regiones Vitícolas De La Antigüedad Mediterránea Los egipcios, los sumerios y los romanos daban un nombre a sus viñedos y discutían para establecer cuáles eran los mejores vinos. El país que la Biblia llama Ganaán —tal vez Fenicia o Siria— era famoso por su vino. «El vino de los lagares de Daha es tan abundante como el agua viva», escribió un cronista egipcio. Daha se encontraba en alguna parte del país de Canaán, donde los egipcios compraban madera para sus construcciones y, desde luego, vino. Según la Biblia, los hebreos habían traído de Ganaán un racimo de uvas tan grande que fueron necesarios dos hombres para transportarlo. El Antiguo Testamento está lleno de referencias a viñedos. Los romanos dejaron esmeradas definiciones de los mejores vinos de Italia. En el más alto rango se situaba el de Falerno, localidad al sur de Roma, que estaba considerado como el mejor de la época, seguido de los vinos de Alba (los montes Albanos de la actualidad). En Pompeya, gran puerto vitícola de la Italia romana, un comerciante en vinos se hizo tan rico que pudo mandar construir a su costa el teatro y el anfiteatro de la ciudad. Los romanos apreciaban también los vinos de España, de Grecia y —en la época imperial— los de la Galia, el Rin y el Danubio. Los monjes y el vino El vino estaba estrechamente relacionado con el estilo de vida mediterráneo. Al norte de los Alpes, las actividades sedentarias —como el cultivo de la vid— estaban en peligro frente a las oleadas de temibles invasores. Solamente la Iglesia, que necesitaba vino y era capaz de garantizar una continuidad de consumo, permitió la supervivencia de la viticultura. Cuando Europa consiguió salir de esos tiempos tempestuosos, los viñedos se encontraban precisamente alrededor de monasterios y catedrales. Los monjes no se contentaron con hacer vino: lo mejoraron. En la Edad Media, los cistercienses de Borgoña fueron los primeros en estudiar el suelo de la Cóte d’Or, en transformar los viñedos seleccionando las mejores plantas, en experimentar con la poda y en elegir las parcelas no expuestas a las heladas, que eran las que daban las uvas más maduras. Rodearon sus mejores viñedos con muros: los dos que sobreviven, aunque sólo sea a través del nombre, son una prueba de la perspicacia de estos monjes viticultores. Los cistercienses de Kloster Eberbach hicieron lo mismo en el Rheingau. Todos sus esfuerzos tendían a producir un vino destinado no solamente a la misa, sino a la venta, ya que los monjes desempeñaron un papel esencial en el comercio de vinos durante la Edad Media. El paulatino retorno a una cierta tranquilidad permitió la expansión de los viñedos y reanimó el comercio. El vino nunca había perdido completamente su valor de bien de cambio: durante la alta Edad Media (del siglo V al X aproximadamente), por los mares occidentales surcados de piratas, los navíos mercantes zarpaban discretamente de Burdeos o de la desembocadura del Rin rumbo a Gran Bretaña, Irlanda o más al norte todavía. Cualquier jefe bárbaro regaba sus fiestas convino; el ermitaño más aislado siempre lo necesitaba para la comunión. Con esta resurrección del negocio aparecieron las grandes flotas del vino: centenares de barcos iban hasta Londres o los puertos de la Hansa. Los ríos también se convirtieron en importantes rutas comerciales: las barricas repletas de vino eran pesadas y difíciles de mover, por lo que el transporte por barco resultaba el más indicado. Para el hombre medieval, el vino o la cerveza no eran un lujo, eran una necesidad. Las ciudades ofrecían un agua impura y con frecuencia peligrosa. Al desempeñar el papel de antiséptico, el vino fue un elemento importante de la rudimentaria medicina de la época. Se mezclaba con el agua para hacerla bebible. Pocas veces se tomaba agua pura, al menos en las ciudades. «El agua sola no es sana para un inglés», escribió en 1542 el erudito británico Andrew Boorde. Grandes cantidades de vino circulaban en aquella época. En el siglo XIV las exportaciones de Burdeos hacia Inglaterra eran tan importantes que su media anual no fue superada hasta 1979. El rey Eduardo II de Inglaterra encargó el equivalente de más de un millón de botellas con ocasión de su boda con Isabel de Francia, en 1308. Bajo el reinado de Isabel 1, casi tres siglos después, los ingleses bebían más de cuarenta millones de botellas de vino por año para una población de poco más de seis millones de habitantes. El aficionado al buen vino La demanda de vinos de consumo diario ocupó a los viticultores y bodegueros durante muchos siglos. Pero hacia finales del siglo XVII apareció en el mercado una nueva exigencia: se pedían vinos que procuraran una experiencia estética. Los romanos de la antigüedad ya habían buscado las mejores añadas del imperio, del mismo modo que los reyes y los abades de la Edad Media exigían también lo mejor. Pero la novedad, en Francia y naturalmente en Inglaterra, fue la emergencia de una nueva clase social con dinero y buen gusto que estaba dispuesta a pagar lo que fuera por un gran vino. En Francia, los cortesanos de la Regencia (1715-1723) reclamaron —y obtuvieron— grandes cantidades de champágne de mejor calidad y más efervescente. En Inglaterra, durante la misma época, los grandes personajes del reino, encabezados por el primer ministro Robert Walpole, buscaban los mejores vinos tintos de Burdeos. A esta generación debernos el concepto de «gran vino» tal como lo conocemos en la actualidad. Hasta entonces, el vino se bebía dentro del año de la cosecha; cuando se acercaba la nueva vendimia, el precio del vino «viejo» caía. En 1714, un comerciante parisino reclamaba a su corresponsal en Burdeos «buen vino, vino fino, viejo> negro y aterciopelado». Naturalmente ya se sabía criar y mejorar el vino. Comenzaba la era de los vinos de calidad. Se atribuye generalmente a Arnaud de Pontac, presidente del parlamento de Burdeos hacia 1660, el mérito de haber inaugurado esta búsqueda de la calidad. Propietario del Cháteau Haut-Brion, se puso a producir un nuevo tipo de vino empleando métodos que más tarde serían corrientes: bajo rendimiento, selección esmerada, rigor en la vinificación y añejamiento en bodega. El objetivo era evidentemente crear una reputación que justificase un precio elevado. En Londres, los vinos de Haut-Brion llegaban a triplicar el precio de otros buenos vinos. En una generación, otras denominaciones bordelesas —con Latour, Lafite y Margaux a la cabeza— se habían incorporado a esa corriente. Los refinamientos se sucedían: selección de las mejores variedades, drenaje de. los viñedos, precisión creciente en la crianza y en las operaciones realizadas en la bodega. Empezaron así a producirse vinos finos en grandes cantidades. Francia tuvo que esperar la revolución industrial para que la producción de vino de mesa alcanzase un volumen equivalente. El desarrollo de las ciudades, en las que la población obrera no cesaba de crecer, fue el factor que multiplicó la demanda de vino barato. El ferrocarril permitió satisfacerla —gracias a los amplios y soleados viñedos del Midi. Las plagas de la vid Precisamente en el Midi francés apareció por vez primera, en 1860, la más devastadora de las plagas de la vid: la filoxera, un pulgón del tamaño de una cabeza de alfiler que provocaba la muerte de la vid al nutrirse del jugo d sus raíces. Había llegado accidental mente de América del Norte cuando los barcos de vapor comenzaron atravesar el océano lo bastante rápido como para que el parásito, presente en las plantas importadas, pudiese sobrevivir al viaje. Toda Europa se vio afectada: casi ninguna vid pudo escapar de la plaga. Al cabo de cuarenta años de estragos se encontró la solución: las vides injertadas en pies americanos eran inmunes. Pero la filoxera no fue el único problema: dos enfermedades, el oídio y el mildiu, atacaron las viñas europeas en la misma época. En muchas regiones de Europa, numerosos viñedos arrasados por la filoxera nunca se han vuelto a replantar. El gran desarrollo del siglo XX Es innegable que el mundo del vino tuvo que dedicar una buena parte del siglo XX a reponerse de la crisis atravesada en la segunda mitad del XIX. Después de la Primera Guerra Mundial, el consumo europeo alcanzó nuevos récords, pero el vino, procedente del Midi francés, de La Mancha o del norte de Africa, era mediocre. Incluso los grandes vinos —de Burdeos, de Borgoña, del Riny del Mosela— se vendían a bajo precio: sus consumidores, en otro tiempo prósperos, se habían visto afectados por las guerras y las crisis. Los viñedos más favorecidos fueron los del Nuevo Mundo: al oeste de Estados Unidos, en Australia, en Sudáfrica y en Nueva Zelanda, inmigrantes llegados de Europa plantaban en suelos vírgenes para aplacar la sed de otros colonos. La búsqueda de autenticidad Los esfuerzos llevados a cabo para superar las consecuencias de la filoxera y las crisis económicas incluyeron el desarrollo de la legislación vitícola. Se intentaba también combatir el fraude: vinos ordinarios etiquetados bajo grandes nombres, vinos adulterados, etc. De esta forma nació el sistema francés de denominaciones de origen (AOC) y las reglamentaciones que se han inspirado en él, aunque sea parcialmente, en casi todo el mundo. Los tumultos protagonizados por los viticultores de Champagne en 1911, debidos a los bajos precios de sus vinos, constituyeron el episodio más señalado de una larga serie de protestas. Después de la Primera Guerra Mundial, el gobierno francés aprobó la mencionada AØC, que se convirtió a partir de ese momento en un sistema de garantía de autenticidad. Variedades, límites territoriales, métodos de poda: todo está reglamentado. El descubrimiento del control La ciencia empezó entonces a desempeñar un papel importante y se desarrollaron programas de investigación sobre la vid, la fermentación o la crianza en bodega. Con el conocimiento llegó el control: los rendimientos se hicieron mucho más previsibles y elevados. Paralelamente, el consumo de vino se convirtió en un fenómeno que se puso de moda en el mundo entero. Los viñedos famosos consiguieron estar a la altura de la demanda gracias a excelentes y abundantes vendimias (la década de los 80 fue particularmente notable en este sentido). Por otra parte, los mejores vinos del Nuevo Mundo comenzaron a rivalizar en calidad con los mayores clásicos europeos. Para los productores, el fin del siglo XX marca un período de prosperidad; para los aficionados al vino, una edad de oro, con abundancia de buenos vinos a precios relativamente razonables. Las víctimas de esta evolución son sin duda los productores de vinos baratos. Sin duda nuevos países productores van a acceder a un mercado en buena medida saturado. Las técnicas actuales permiten mejorar rápidamente los vinos de las regiones menos famosas, como lo demuestran los resultados de las inversiones realizadas en el Languedoc-Rossellón. Para el consumidor, el porvenir inmediato promete vinos mejores y mayores cantidades. En cuanto a los productores, se verán enfrentados a un duro reto por la competencia internacional. Fuente:http://www.portalplanetasedna.com.ar/vino.htm

5
0
L
La improbabilidad de Dios
InfoporAnónimoFecha desconocida

LA IMPROBABILIDAD DE DIOS Por Richard Dawkins La gente hace muchas cosas en nombre de Dios. Los irlandeses se vuelan los unos a los otros en su nombre. Los árabes se vuelan en su nombre. Los imanes y los ayatolás oprimen a la mujer en su nombre. Los papas y sacerdotes en celibato trastornan la vida sexual de la gente en su nombre. Los shohets judíos le rajan la garganta a los animales en su nombre. Los logros de la religión en la historia (las sangrientas cruzadas, los inquisidores torturadores, los conquistadores genocidas, los misioneros destructores de culturas, la resistencia impuesta legalmente a toda verdad científica hasta el último momento) son aun más impresionantes. ¿Y a qué ha ayudado todo esto? Creo que está quedando cada vez más claro que la respuesta es absolutamente a nada. No hay razón para creer en la existencia de ningún tipo de dios, y buenas razones para creer que no existen y nunca han existido. Todo ha sido una enorme pérdida de tiempo y de vidas. Sería un chiste de proporciones cósmicas si no fuera tan trágico. ¿Por qué cree la gente en Dios? Para la mayoría de la gente, la respuesta es todavía una versión del antiguo Argumento del Diseño. Contemplamos la belleza y la complejidad del mundo: el aerodinámico batir del ala de una golondrina, la delicadeza de las flores y de las mariposas que las fertilizan, la hormigueante vida existente en una gota de agua de estanque a través de un microscopio, la copa de una secuoya gigante a través de un telescopio. Nos reflejamos en la complejidad electrónica y la perfección óptica de nuestros propios ojos, que son los que miran. Si tenemos algo de imaginación, estas cosas nos llevan a un sentimiento de respeto y reverencia. Por otra parte, no podemos dejar de impresionarnos por la obvia semejanza entre los organismos vivientes y los diseños cuidadosamente planificados de los ingenieros humanos. Este argumento fue expresado en la famosa analogía del relojero del sacerdote del siglo XVIII William Paley. Aunque no supieras lo que es un reloj, el carácter obviamente diseñado de sus ruedas dentadas y muelles, y de cómo se engranan para un propósito, te forzarían a concluir "que el reloj debe tener un hacedor: que tiene que haber existido, alguna vez, y en algún lugar, un inventor o inventores que lo construyeron para el propósito que le encontramos; que comprendían su construcción, y diseñaron su uso." Si esto es cierto para un reloj relativamente simple, ¿cuánto más lo será para el ojo, el oído, el riñón, el codo y el cerebro? Estas estructuras bellas, complejas, intrincadas y con un propósito obvio tienen que tener su propio diseñador, su propio relojero (Dios). Así decía el argumento de Paley, y es un argumento que casi todas las personas pensativas y susceptibles acaban por descubrir en algún momento de su infancia. A lo largo de casi toda la historia, debe haber sido una verdad completamente convincente y autoevidente. Y ahora, como resultado de una de las revoluciones intelectuales más sorprendentes de la historia, sabemos que es falso, o al menos superfluo. Sabemos que el orden y el aparente propósito del mundo viviente ha aparecido mediante un proceso completemente distinto, un proceso que trabaja sin necesidad de ningún diseñador y que básicamente es consecuencia de unas leyes físicas muy simples. Es el proceso de la evolución por selección natural, descubierto por Charles Darwin e, independientemente, por Alfred Russel Wallace. ¿Qué tienen en común todos los objetos que parecen haber tenido un diseñador? La respuesta es su improbabilidad estadística. Si encontramos una piedra transparente pulida en forma de lente por el mar, no concluimos que debe haberla diseñado un óptico: las leyes físicas pueden lograr este resultado sin ayuda; no es tan improbable que simplemente "haya ocurrido". Pero si encontramos una lente compuesta, corregida cuidadosamente contra la aberración esférica y cromática, con un filtro para la luz brillante, y con las palabras "Carl Zeiss" grabadas en la montura, sabemos que no puede haber aparecido por casualidad. Si coges todos los átomos de la lente compuesta y los juntas al azar bajo la influencia de las leyes de la física, es teóricamente posible que, por pura casualidad, los átomos formen el patrón de una lente compuesta de Zeiss, e incluso que los átomos de alrededor de la montura queden de manera que aparezca grabado el nombre de Carl Zeiss. Pero el número de otras posibilidades en las que podrían quedar los átomos es tan enorme, vasto e inconmensurablemente grande que podemos despreciar completamente la hipótesis de la casualidad. La casualidad no cuenta como explicación. Por cierto, esto no es un argumento circular. Puede parecer circular porque se podría decir que cualquier disposición de los átomos es muy improbable. Como se ha dicho con anterioridad, cuando una bola cae sobre una hoja de césped particular en un campo de golf, sería absurdo exclamar: "De todos los miles de millones de hojas de césped en los que podría haber caído, la bola ha caído justamente sobre ésta. ¡Qué asombrosa y milagrosamente improbable!" Aquí la falacia es, por supuesto, que la bola tenía que caer en alguna parte. Sólo podemos asombrarnos de la improbabilidad del suceso si lo especificamos a priori: por ejemplo, si un hombre con los ojos vendados gira sobre sí mismo en el tee, golpea la bola al azar, y logra un hoyo en uno. Eso sería realmente asombroso, porque el objetivo de la bola se especifica de antemano. De los trillones de formas que hay de juntar los átomos de un telescopio, sólo una minoría funcionaría realmente de manera útil. Sólo una pequeña minoría tendría el nombre de Carl Zeiss grabado, o, de hecho, cualquier palabra de cualquier lenguaje humano. Ocurre lo mismo con las piezas de un reloj: de todos los miles de millones de formas que hay de juntarlas, sólo una pequeña minoría dará la hora o hará algo útil. Y, por supuesto, lo mismo ocurre, a posteriori, con las partes de un cuerpo viviente. De las trillones de trillones de maneras que hay de juntar las partes de un cuerpo, sólo una minoría infinitesimal podría vivir, buscar comida, comer y reproducirse. Cierto, hay muchas formas de estar vivo (al menos diez millones de formas si contamos el número de especies distintas que hay en la actualidad) pero, haya las formas que haya de estar vivo, ¡es seguro que hay muchísimas más formas de estar muerto! Podemos concluir con seguridad que los seres vivos son demasiado complicados (demasiado improbables estadísticamente) para que hayan aparecido por pura casualidad. ¿Cómo, pues, han aparecido? La respuesta es que la casualidad tiene que ver en esta historia, pero no un acto individual y monolítico de casualidad. En cambio, se ha dado uno tras otro en secuencia, una larga sucesión de pequeños pasos casuales, cada uno lo suficientemente pequeño para que sea un producto creíble de su predecesor. Estos pequeños pasos de casualidad están causados por las mutaciones genéticas, cambios al azar (errores de hecho) en el material genético. Estos cambios producen alteraciones en la estructura del cuerpo. La mayoría de estos cambios son letales y llevan a la muerte. Una minoría de ellos resultan ser ligeras mejoras, que llevan a un aumento de la supervivencia y la reproducción. A través de este proceso de selección natural, esos cambios azarosos que resultan ser beneficiosos acaban por extenderse en la especie y se convierte en la norma. La escena queda ahora a la espera de otro pequeño cambio en el proceso evolutivo. Después de, digamos, un millar de estos pequeños cambios, cada uno de los cuales proporciona la base para el siguiente, el resultado final se ha hecho, por proceso de acumulación, demasiado complejo para que haya aparecido en un acto individual de casualidad. Por ejemplo, es teóricamente posible que aparezca, de un simple golpe de suerte, un ojo de la nada: digamos de la piel desnuda. Es teóricamente posible en ese sentido que la receta se haya escrito en la forma de un gran número de mutaciones. Si todas estas mutaciones ocurrieran simultáneamente, podría aparecer un ojo de la nada. Pero, aunque es teóricamente posible, es inconcebible en la práctica. La cantidad de suerte implicada es demasiado grande. La receta "correcta" implica cambios en un número enorme de genes simultánemente. La receta correcta es una combinación particular de cambios entre trillones de combinaciones de cambios igualmente probables. Podemos descartar con seguridad una coincidencia tan milagrosa. Pero es perfectamente plausible que el ojo moderno haya aparecido a partir de algo casi igual al ojo moderno pero no del todo: un ojo un poquito menos elaborado. Con el mismo argumento, este ojo un poquito menos elaborado apareció a partir de un ojo un poquito menos elaborado aún, etcétera. Si suponemos un número suficientemente grande de diferencias suficientemente pequeñas entre cada etapa evolutiva y su predecesora, podemos derivar un ojo complejo a partir de la piel desnuda. ¿Cuántas etapas intermedias podemos postular? Eso depende de con cuánto tiempo podemos tratar. ¿Ha habido suficiente tiempo para que se desarrollen ojos de la nada mediante pequeños pasos? Los fósiles nos dicen que la vida se ha desarrollado en la Tierra desde hace más de 3.000 millones de años. Es casi imposible para un hombre imaginar una cantidad de tiempo tan inmensa. Natural y afortunadamente, tendemos a percibir nuestra propia vida como un periodo de tiempo bastante largo, aunque raramente vivamos un siglo. Hace 2.000 años que vivió Jesucristo, un periodo de tiempo suficientemente largo para confundir la diferencia entre historia y mito. ¿Puedes imaginar un millón de veces ese periodo? Supón que queremos escribir toda la historia en un largo rollo de papel. Si metiéramos toda la Historia en un metro de rollo, ¿cuánto ocuparía la parte del rollo destinada a la Prehistoria, desde el principio de la evolución? La respuesta es que la parte del rollo dedicada a la Prehistoria se extendería desde Milán a Moscú. Piensa en las implicaciones que esto tiene en la cantidad de cambio evolutivo que cabría en todo ese tiempo. Todas las razas domésticas de perro (pekineses, perros de lanas, perros de aguas, San Bernardos y Chihuahuas) han surgido a partir de lobos en un periodo de tiempo que se mide en cientos o como mucho miles de años: no más de dos metros en el trayecto de Milán a Moscú. Piensa en la cantidad de cambio implicado en el tránsito de un lobo a un pekinés; ahora multiplica esa cantidad de cambio por un millón. Si lo miras de esa manera, parece más fácil creer que un ojo puede desarrollarse de la nada poco a poco. Se hace necesario para satisfacer nuestra existencia que todas las partes intermedias en la ruta evolutiva, digamos desde la piel desnuda hasta el ojo moderno, tienen que haberse favorecido por la selección natural; haber sido una mejora con respecto a su predecesor en la secuencia o al menos haber sobrevivido. No tiene sentido pensar que teóricamente existe una cadena de partes intermedias casi imperceptiblemente diferentes, si muchos de esos individuos intermedios han muerto. A veces se arguye que las partes de un ojo tienen que estar todas presentes o el ojo no funcionaría en absoluto. Medio ojo, dice el argumento, no es mejor que ningún ojo. No puedes volar con medio ala; no puedes oír con medio oído. Por tanto no puede haber existido una serie de partes intermedias hasta el ojo, ala u oído modernos. Este tipo de argumento es tan ingenuo que uno sólo puede preguntarse cuáles son los motivos subconscientes para querer creer en él. Es obviamente falso que medio ojo sea inútil. Los que padecen de cataratas cuyos cristalinos han sito extirpados quirúrjicamente no ven bien sin gafas, pero están mucho mejor que la gente que no puede ver nada. Sin cristalino no puedes enfocar detalladamente una imagen, pero puedes evitar chocar con obstáculos y detectar la sombra amenanzante de un depredador. Con respecto al argumento de que no se puede volar con medio ala, es refutado por un gran número de animales planeadores, incluyendo a mamíferos de muchos tipos, lagartos, ranas, serpientes y calamares. Muchos tipos distintos de animales arbóreos tienen membranas de piel entre sus articulaciones que son realmente medio alas. Si te caes de un árbol, cualquier membrana de piel o aplanamiento del cuerpo que aumente el área de tu superficie puede salvarte la vida. Y, sean como sean de grandes tus membranas, siempre tiene que haber una altura crítica tal que, si te caes de un árbol desde esa altura, habrías salvado la vida con sólo un poquito más de superficie. Entonces, cuando tus descendientes hayan desarrollado esa superficie extra, podrán salvar sus vidas con sólo un poquito más de superficie, si se caen de un árbol a una altura ligeramente superior. Y así, mediante una sucesión imperceptiblemente gradual de pasos, cientos de generaciones después, aparecen alas completas. Los ojos y las alas no pueden aparecer de una vez. Eso sería como tener la casi infinita suerte de dar con la combinación que abre la caja fuerte de un gran banco. Pero si giras las ruedas de la cerradura al azar, y cada vez que te acercas un poco al número afortunado la puerta de la caja fuerte hace un crujido, ¡no tardarías en abrir la puerta! Esencialmente, ése es el secreto de cómo la evolución por selección natural logra lo que antes parecía imposible. Las cosas que no pueden derivarse plausiblemente de predecesores muy diferentes pueden derivarse plausiblemente de predecesores sólo ligeramente diferentes. Teniendo una serie suficientemente larga de predecesores ligeramente diferentes, podemos derivar cualquier cosa a partir de cualquier otra cosa. La evolución, pues, es teóricamente capaz de hacer el trabajo que, érase una vez, parecía ser una prerrogativa de Dios. Pero ¿existe alguna prueba de que la evolución haya existido realmente? La respuesta es sí; las pruebas son abrumadoras. Se encuentran millones de fósiles exactamente en el sitio y exactamente a la profundidad que deberíamos esperar si la evolución fuese cierta. No se ha encontrado ni un solo fósil en un lugar donde la evolución no sea capaz de explicarlo, aunque esto podría haber pasado fácilmente. Un fósil de mamífero en rocas tan antiguas que los peces aún no habían aparecido, por ejemplo, sería suficiente para refutar la teoría de la evolución. Los patrones de distribución de los animales y plantas en los continentes e islas del mundo es exactamente lo que esperaríamos si se hubieran desarrollado a partir de ancestros comunes mediante un proceso lento y gradual. Los patrones de semejanza entre los animales y plantas es exactamente lo que deberíamos esperar si algunos fueran primos entre ellos, y otros fueran primos más distantes. El hecho de que el código genético sea el mismo en todas las criaturas vivientes sugiere abrumadoramente que todas son descendientes de un único ancestro. La evidencia de evolución es tan convincente que la única manera de salvar la teoría de la creación es suponer que Dios colocó deliberadamente enormes cantidades de pruebas para hacer que pareciese que la evolución fuese real. En otras palabras, los fósiles, la distribución geográfica de los animales, etcétera, son todos un gigante truco de timador. ¿Alguien quiere adorar a un Dios capaz de tal fraude? Es seguro mucho más reverente, y más sensato científicamente , aceptar el significado literal de la evidencia. Todos los seres vivos son primos unos de otros, descendientes de un ancestro remoto que vivió hace más de 3.000 millones de años. El Argumento del Diseño ha sido pues destruido como razón para creer en Dios. ¿Hay muchos más argumentos? Algunos creen en Dios por lo que dicen es una revelación interior. Tales revelaciones no son siempre edificantes pero parecen sin duda reales al individuo implicado. Muchos habitantes de manicomios tienen la fe interior de que son Napoleón o Dios mismo. El poder de esas convicciones es indudable para los que las tienen, pero esto no es razón para que el resto de nosotros les creamos. De hecho, ya que esas creencias son mutuamente contradictorias, no las creemos en absoluto. Hay algo más que debe decirse. La evolución por selección natural explica muchas cosas, pero no pudo empezar de la nada. No podría haber empezado hasta que apareciese algún tipo de reproducción y herencia. La herencia moderna está basada en el código del ADN, que es de por sí demasiado complicado para que apareciese espontáneamente mediante una casualidad individual. Esto parece significar que tuvo que haber existido un sistema hereditario anterior, ahora desaparecido, que era lo suficientemente simple para que apareciese por casualidad por las leyes de la química, y que proporcionó el medio en el que pudo dar comienzo una forma primitiva de selección natural acumulativa. El ADN fue un producto posterior de esta selección acumulativa. Antes de esta original forma de selección natural, hubo un periodo en el que los compuestos químicos se formaron a partir de elementos más simples, siguiendo las conocidas leyes de la física. Antes de eso, todo fue construido a partir del hidrógeno puro como consecuencia inmediata del big bang, el suceso que inició el universo. Existe la tentación de argumentar que, aunque Dios puede no ser necesario para explicar la evolución de orden complejo una vez que el universo comenzó con sus leyes fundamentales de la física, sí necesitamos a Dios para explicar el origen de todas las cosas. Esta idea no le deja mucho trabajo a Dios: sólo hizo estallar el big bang, se sentó y esperó a que pasara todo. El físico-químico Peter Atkins, en su libro maravillosamente escrito La Creación, postula un Dios perezoso que se esforzó por hacer lo menos posible para iniciarlo todo. Atkins explica cómo todo suceso en la historia del universo resulta, por simple ley física, de su predecesor. Así reduce el trabajo que el perezoso creador necesitaría realizar y finalmente concluye que, de hecho, ¡no habría necesitado hacer nada en absoluto! Los detalles de la etapa primordial del universo pertenecen al reino de la física, mientras que yo soy un biólogo, más relacionado con las etapas posteriores de la evolución de la complejidad. Para mí, la cuestión importante es que aunque el físico necesite postular un mínimo irreductible que tuvo que estar presente en el inicio, para que el universo pudiera comenzar, ese mínimo irreductible es ciertamente extremadamente simple. Por definición, las explicaciones que surgen de premisas simples son más plausibles y más satisfactorias que las explicaciones que tienen que postular comienzos complejos y estadísticamente improbables. ¡Y es difícil conseguir algo más complejo que un Dios Todopoderoso! Fuente:http://www.elortiba.org/pensar9.html

20
0
Cumbia villera: ¿fenómeno popular?
Cumbia villera: ¿fenómeno popular?
InfoporAnónimo6/10/2008

La denominación "cumbia villera" surge para identificar un tipo de música cuyos autores, intérpretes y personajes de sus letras pertenecen o pertenecieron al mundo de poblamientos carenciados, históricamente conocidos con la cruda y contundente denominación "villas miserias", y actualmente llamados barrios o villas de emergencia. Que las villas hayan dejado de ser miserables para pasar a ser carenciadas o emergentes, indica el grado de negación de la sociedad y sus referentes políticos y culturales para no mirar lo que siempre estuvo ahí. Musicalmente la cumbia villera se nutre de la clásica cumbia colombiana y de otros ritmos, conocidos en la Argentina como "tropicales", siendo el producto final un nuevo género, fácilmente identificable y empaquetable para el consumo. Comenzó a escucharse a mediados de los años 90 a través de grupos como Amar Azul y Ráfaga, entre otros. Pablo Lescano (imágen), músico que nació y creció en un villa y a quien se señala como iniciador de la cumbia villera, tuvo entonces una idea básica y perfecta: si la cumbia es el género más escuchado en la villa, ¿por qué no describir lo que se vive dentro de ella? Así compuso letras descarnadas y directas con el conocimiento que otorga ser parte del contexto. Su idea fue todo un éxito y cuenta en su haber con la creación de varios grupos musicales. La cumbia villera ha trascendido las fronteras y actualmente se baila y escucha en numerosos países, especialmente los limítrofes. Cumbia villera: ¿fenómeno popular? Música made in la villa Realidad y representación. Los estereotipos son representaciones, incompletas o falsas, propias del sentido común. Tienden a resaltar un aspecto de lo real, una faceta de la totalidad compleja que es la realidad. Están instalados en los individuos a priori y condicionan la manera de ver al mundo. El concepto de estereotipo está en directa relación con la ideología de cada grupo social. El sujeto es interpelado por la ideología, esto es la sujeción del sujeto como sujeto ideológico y se produce de tal forma que cada uno es llevado sin darse cuenta, y creyendo que ejerce su propia voluntad, a tomar su lugar en una determinada clase social. Las representaciones que tenemos del mundo están determinadas por dicha ideología y los estereotipos son parte de esas representaciones. El estereotipo es un factor de tensión y de disenso en las relaciones intercomunitarias e interpersonales. Está basado sobre el prejuicio, es parcial, subjetivo y arbitrario. Juega un papel importante en la interrelación de los grupos sociales. La existencia de estereotipo permite a los individuos de las diferentes comunidades identificarse con otros miembros, reconocer características que le "pertenecen", tener un referente para poder saber qué cosas, qué actitudes, qué creencias, qué valores debe practicar para poder formar parte de un grupo. Le permite situarse y definirse. El estereotipo interviene necesariamente en la construcción de la identidad social. Permite distinguir un "nosotros" de un "ellos" . Según la época, las circunstancias históricas, políticas y sociales, los grupos van adquiriendo diferentes denominaciones. Dichas denominaciones no son puestas por ellos mismos, sino por el grupo "desigual". Reconocer a otro significa reconocerse diferente de ese otro: elemento básico para comenzar a construir una identidad propia. Es necesario denominar a quien se considera diferente porque en el proceso de autorreconocimiento aún no se tienen los elementos para autodenominarse. El reconocimiento por oposición es uno de los pasos para encontrar la propia identidad. Pero la designación que se le hace al otro grupo está atravesada por la ideología y surge del estereotipo construido, por lo tanto, es una cristalización de un elemento. La estereotipia tiene como característica ser "grosera, brutal, rígida y basarse en una especie de esencialismo simplista en el que la generalización apunta a la vez a la extensión -con atribución de los mismos rasgos a todos los seres u objetos designables por una misma palabra- y a la comprensión -con la simplificación extrema de los rasgos expresables mediante palabras" . Esta definición que realiza Maisonneuve es la que nos coloca claramente en la "lucha entre los diferentes", sin embargo el conjunto designado toma la estereotipación realizada por otro conjunto y se encarga de cumplir y llevar adelante cada una de las características asignadas. Las distinciones se dan entre aquellos que pertenecen a diferentes clases sociales, culturales, etc. Cada uno se encargará de actuar, vestirse, tener objetos, vocablos, frases, posturas y música como marcas de pertenencia a uno u otro lado de las fronteras que ellos marcan y respetan. Cumbia, nena! La denominación "cumbia villera" surge en nuestro país para identificar a una música cuyos intérpretes y letras pertenecen al mundo de las "villas de emergencia", grupos poblacionales que se caracterizan por el bajo nivel socio-económico. Es un género musical que comienza a escucharse alrededor de 1996, pero no bajo ese rótulo, ni con esa temática, sino como cumbia. En esta movida se encontraban los grupos "Amar azul", "Ráfaga", ''La cumbia" e intérpretes como Gilda, entre otros. Pablo Lescano, quien aparece como el iniciador de la cumbia villera, nació, se crió y vive en una villa de emergencia. Era integrante de "Amar azul" y en esa época tuvo una idea lógica, básica y perfecta. Si la cumbia era el género más escuchado en la villa, ¿por qué no describir lo que se vive dentro de ella? Así compuso letras descarnadas y directas con la autoridad que le da ser parte activa de ese mundo. Su idea fue todo un éxito y cuenta en su haber con la creación de cuatro grupos musicales: "Flor de piedra", "Damas Gratis" (el único en el que canta), "Amar y yo" y "Jimmy y su combo negro". Después de la enorme repercusión que tuvo el estilo, surgieron muchos grupos más como "Metaguacha", "Jalá-Jal", "Sacude", "La chala" y "Yerba brava" entre tantos otros. Estos últimos le disputan la creación del género a Pablo Lescano. Aunque cabe preguntarse si realmente están dentro de las villas los creadores o alguien les fue a pedir sus nombres a cambio de unas pocas monedas. Los cantantes sostienen que ellos sólo hablan de lo que pasa en las villas. Muestran la realidad, le hacen las canciones a sus amigos que están presos, a sus mujeres que se entregan sólo por placer, a sus vecinos que deambulan todo el día por los pasillos de la villa drogados, borrachos y esperando el momento de poder robarle a alguien para comprarse droga y alcohol; hablan de su enemigo mortal y despreciable: la policía. El estereotipo del "villero" lo presenta como un "negro", "chorro", drogadicto, sucio, vago, peligroso, borracho, ordinario y matón. Las letras de las canciones hablan justamente de estos temas. Para referirse a su público Pablo utiliza el apelativo "negros": "Si los negros bailan, es porque hago buena música. Es muy jodido hacer bailar a los negros." Cuando comienza el show, grita: "¡¡¡ Arriba las palmas de todos los negros!!!" Y el público ovaciona. Sin embargo, frente al otro que los llama negro, reaccionan, no por no reconocerse como tal, sino por no otorgarles el derecho de hacerlo. "Metaguacha" en su tema "Alma blanca", canta: "¿Qué me estás diciendo? /Me estás ofendiendo /No me digas negro /Soy igual que tú/ Soy negro de abajo/ con el alma blanca/ Yo soy de la cumbia". El "chorro" es protagonista en muchas de sus canciones. "Jalá-Jalá" describe el asalto a un banco y posterior tiroteo con la policía "Voy a buscar la vagancia, /en coche nos fuimos a un banco y le metimos caño /"La plata entreguen, nos llevamos"/ Nos sigue la policía, un tiroteo grande se está armando/ pero tenemos un piloto que acelera y acelera, pasa cambio/ Nos escapamos de la gorra, y un tiro logran pegarnos/ soltamos al rehén y la plata..." (El rejunte). En otro tema del grupo se escucha: "Vos te las das de chorro y sos rastrero.../ Vos a los pibes les robás las zapatillas /y a veces te venís andando en bicicleta/ Vos estás zarpado de rastrero/ robate un banco si tenés huevos..." La cárcel es un lugar que forma parte de sus vidas. Nadie lo toma como un hecho extraordinario. Hasta casi da un lugar de privilegio. En el tema "Los dueños del pabellón" de Damas gratis se escucha la voz de un "motinero": "Ahora nosotros tomamos el control. /Somos los dueños del pabellón. /Estamos cansados de tanta represión! que vamos a tocar de esta prisión. /Quiero que todos se amotinen, /levanten bien las manos,/ se pongan a gritar/ los guardias y refugiados/ de esta prisión/ y las palmitas. /A mí no me importa morir. /Abrime la puerta que me quiero ir. /Señor carcelero déjeme salir." La forma de obtener bienes materiales es robando, saben que pueden ser apresados en cualquier momento, pero desafían siempre a la policía. No le temen, los enfrentan y se ríen. "Ahora que tengo un Mercedes Benz/ y ando ganando bastante bien /me sobra el oro, las mujeres también/ no te hagas ilusiones nena/ porque me enteré que tu padre es comisario/ y me quiere agarrar/ Yo ando ganando bastante bien/ yo ando laburando bastante bien/ y vos molestando con tu padre comisario/ que sé que me anda buscando/ y no me puede agarrar/ que se vaya olvidando porque no me va a pescar." (Damas Gratis) Quien estuvo preso regresa como un héroe. Hoy es un día especial / porque el monito a la villa llegó / dos años guardado estuvo / y por fin la yuta hoy lo largó. / Salió corriendo a ver a su madre / quien entre llantos y risas lo saludó. / También los vagos contentos estaban / y esta noche el baile se armó. / Yuta, compadre, por fin hoy lo soltaste, yuta, compadre... (Yerba brava). La droga aparece explícitamente en las letras de sus canciones. Muchos de los nombres de los grupos hacen alusión a ella: "Yerba brava", "Jalá-Jalá", "Sacude", " La chala" y "Flor de piedra", entre otros. Estar drogado es presentado como algo cotidiano y como lugar de escape, diversión y unión. Aparece asociado a la vida libertina: robos, baile, vagancia. No hay "sustancia" de primera, tal como lo cuenta Pablo Lescano en una entrevista dada a la revista Rolling Stones: "Acá, en la provincia, aguante jalar Ran. Aunque ahora al Poxirán le sacaron el tolueno, que la sustancia que te hace alucinar, que te rompe los pulmones. Ahora la onda es el Forté. " "Yo quiero tomar vitamina / me compro una bolsa y estoy pila, pila. / Del baile vengo, qué pedo tengo /no puedo caminar /de tanto jalar." ("Quiero vitamina" de Damas Gratis). "Hoy para poderte recordar /me fumo un alto faso /que me hace flashear." ("Sólo aspirina" de Damas Gratis). "Nos compramos una flor de piedra, yerba mala para fumar."(Metaguacha). "Baile cumbia cumbiabero que llegó el fumanchero fumancheando de la cabeza. Soy fumanchero y canto mi cumbia." ("El fumanchero" de Damas Gratis). Carlos Tevez, "El Pibe de Oro" Todo lo que a su mundo se refiere, lo presentan como algo casi despreciable. No escapa a esto la imágen que construyen de sus mujeres con quienes sólo mantienen relaciones ocasionales. Son traicioneras, infieles, mentirosas; están cosificadas, no se les rescata ningún valor y se las trata como un objeto. A ellas les interesa el sexo por placer, no está asociada al sentimiento. La única que escapa a esta imagen es la madre (como ocurre también en el tango). "Y no puedes esperar que te lleven de la mano/ y te inviten a un hotel? ¡no lo hace por dinero! sólo lo hace por placer (....) Y de lo rápida que sos, vos te sacás tu tanga, vos te sacás la bombachita." ("Se te ve la tanga" de Damas Gratis) "Y te veo con mi amigo entregándole el marrón/ así es como me amás y a mi amigo te lo transás/ así es como me querés/ y a mi amigo te lo movés. Andate a la casa de tu madre. Andate a la de tu madre. Ahora soy feliz. Andate a la de tu madre" ("Entregadora del marrón" de Flor de piedra). "Yo te saqué a bailar, te di de tomar, ahora sentate en el pelado" ("Sentate en el pelado" de Amar y yo). "No, no puede ser / golpeando a mi puerta se apareció /la chica del baile que me transé /que con su minifalda me enloqueció/ Ella es diferente a las demás /usa tarjeta y celular /me compra ropa de la mejor /y hasta los vicios ya me bancó/ Y ahora estás como querés / tirado en la cama tomando vino / jugando a las cartas con mis amigos /gastándote la guita que ella te dio" (''El mantenido" de Yerba brava). Mujer y suciedad están relacionados: ''Me parece que a vos /te hace falta jabón /no te hagas la tonta /yo sé cómo sos /porque hace como un mes /que no te bañás /se te nota de lejos /lo sucia que estás. /Porque sos la auténtica, la única "pata sucia" / esa sos vos." (''Pata sucia" de Amar y yo) El prototipo del hombre responde a las características de vago, borracho y cuyos únicos intereses son el baile y el fútbol. "Vivo, por las mujeres por eso vivo, para bailar esta cumbia vivo /voy a la cancha, sigo a mi equipo /con mis amigos voy a bailar /Y si mi chica ya me dejó /ya no me importa /y si esta noche no vuelvo a casa /ya no me importa." (''Por eso vivo" de Los Mohicanos) "Se acerca el fin de semana /todos a la cancha vamos a ir / Ya está todo preparado /el bombo y el trapo para salir (...) /dejamos el alma en el tablón / borracho yo voy cantando /con mis amigo voy festejando un triunfo más." ("El tablón" de Yerba brava). "Ritmo de tambores se empieza a escuchar/ el silbido a los guachines comienza a llamar /toda la esquina se pone a bailar/ en cuero y zapatillas, la cumbia de la villa." ("La cumbia de la villa" de Yerba brava). "Ahí está más borracho que nunca /en la puerta del baile queriendo entrar/ No sé cómo lo consigue /pero ahí adentro siempre lo encontrás/ y por la pista pasea pidiendo plata para tomar /o chamullarse una mujer y así una jarra poder comprar. Arruinado saliste y en la calle tirado estás /ni las medias te dejaron /y parece que perdiste algo más." ("El borracho" de Yerba brava) "Borracho he amanecido /por las calles muy perdido /hecho un hacha y arruinado /suavemente voy cantando. /Y mi mujer con un palo me está esperando /Yo me echo a correr/ A casa yo no voy, todo se reprudió /al baile me voy." (Damas gratis). Podríamos seguir citando diferentes letras de distintos grupos y veríamos que la mayoría coincide con las características que se les asigna. Las letras confirman cómo se construyen a sí mismos tomando como modelo el estereotipo que el otro grupo, el "diferente", tiene de ellos. No nos cuentan ninguna novedad, no nos dan ningún dato que no coincida con la imágen que los que no pertenecemos a su mundo, tenemos de ellos. No se sienten parten de la sociedad. Por un lado ellos, por otro, la sociedad. Intentan penetrarla, acercarse, frecuentar los lugares de los otros, pero, por supuesto, quedan afuera. Como en la tragedia griega, su destino está marcado y nada puede cambiarlo. Desde el nacimiento están signados por un karma que no los dejará y marcará sus vidas. Y la vida que les toca tiene poco por ganar dentro de su universo y todo por perder porque el otro no los acepta. Lo que a ellos se refiere significa destrucción: alcohol, drogas, vagancia, cárcel, robos, peleas, abandonos y frustraciones. "Su suerte ya estaba escrita /desde el momento en que nació. Hijo de padres villeros /con la cumbia se crió /y ahora que está más grande /y al baile quiere colar /el "rati" con bronca grita: /Negro villa, vos no entrás/. Todos se hacen los giles / te dejan siempre tirado /que por ser negro villero /él estaba condenado. En el trabajo tampoco pega /de todos lados él rebotó /le buscan todos los peros /Cansado el negro ya se rindió /La sociedad no le dio salida /y el mal camino él encaró /y en una noche pesada la muerte se lo llevó / que por ser negro villero él estaba condenado". En todas partes El fenómeno de la cumbia villera fue analizado en más de una oportunidad y una de las cosas que llama la atención es cómo fue ganando espacio en las discotecas. Gente de otros grupos, de otra cultura, de otra forma de mirar al mundo; gente que maneja los mismos elementos, pero que les da otro nombre, otro lugar social son los que dejan que en su lugar de diversión aparezca el fenómeno cumbia villera. Bailan, se divierten, compran los discos, aprenden letras y pasos, pero no se suman a ella. Saben que están escuchando lo que quieren. Les muestran la imagen del villero que ellos mismos construyeron, les cuentan lo que quieren escuchar, no les modifican estructuras. Los villeros siguen siendo los inferiores que, en lugar de posesionarse desde otro lugar, sirve a su amo respondiéndoles tal cual este último quiere. El bufón baila para que el rey se ría de él. El villero se canta a sí mismo como quiere la clase que se le presenta como superior. En este juego nada sale de lo que el poder hegemónico permite. El grupo de "los villeros" responde a la ideología mediante la cual se los esclaviza. La industria cultural ha determinado que la cumbia villera es un elemento perfecto para engañar a quienes podrían rebelarse y le da el espacio que necesita. Por eso es que la denominación cumbia villera podría cambiarse por la de "Cumbia made in la villa". Fuente: http://www.elortiba.org/cumbiavi.html

10
49
E
El punto mas caliente del planeta
InfoporAnónimoFecha desconocida

El punto más caliente de la Tierra no se encuentra entre las dunas de ningún desierto, sino en lo alto de una pequeña torre de Albuquerque (Nuevo México). Allí se encuentra la NSTTF ("National Solar Thermal Test Facility”), una central termosolar de alta temperatura capaz de generar el calor de 1.500 soles concentrado en un solo punto. La central – perteneciente a los Sandia National Laboratories – dispone de 220 espejos de 7 metros de diámetro, enfocados hacia la parte superior de la torre, y capaces de generar una temperatura desconocida sobre la superficie terrestre. Aunque la NSTTF fue construida para investigar en la utilización de la energía solar, en los últimos años ha sido utilizada por los científicos de la NASA para probar la resistencia de los materiales en futuras misiones espaciales. Concretamente, la NASA ha probado los revestimientos de una próxima misión a Titán, que protegerían a la nave de una entrada en la atmósfera a velocidades supersónicas. Para el test de materiales, se sitúa una muestra en lo más alto de la torre, a unos 60 metros de altura, y se dirige el foco de los 220 heliostatos hacia ella. Cada panel consta de 25 espejos que son dirigidos de manera precisa por un ordenador hacia el objetivo, de modo que la energía proveniente del sol se multiplica en términos exponenciales. Es en ese momento cuando la densidad de potencia alcanza el equivalente al calor de 1.500 soles sobre la superficie terrestre. Fuente:http://fogonazos.blogspot.com/2006/12/el-punto-ms-caliente-del-planeta.html

0
0
¿
¿Se puede ir desnudo por Barcelona? (apto)
InfoporAnónimoFecha desconocida

Barcelona reconoce el derecho a ir desnudo por la calle El ayuntamiento edita un tríptico que fomenta la libertad de indumentaria El Ayuntamiento de Barcelona ha editado un tríptico informativo que reconoce el derecho de los ciudadanos a ir desnudos por la vía pública, si así lo desean. La iniciativa, pionera en el mundo, ha sido promovida por las asociaciones nuditistas (movimiento de opinión a favor de la libre expresión de la desnudez humana) ADDAN y ALETEIA y, de momento, se han realizado una edición de 2.000 ejemplares. El folleto, que incluye el logo del ayuntamiento y de la Concejalía de la Mujer y de los Derechos Civiles, tiene como portada una foto de dos mujeres desnudas en las escaleras de las fuentes de Montjuïc, bajo el título "Expresarse en desnudez, el derecho individual a la indumentaria libre". RESPETO Y CONVIVENCIA En el resto de páginas se habla del "compromiso de Barcelona con el civismo y la educación" y se recuerda que el gobierno municipal "reconoce, fortalece y difunde todas aquellas iniciativas que puedan mejorar el ejercicio de los derechos civiles, pero también de la convivencia". Barcelona reconoce el derecho a ir desnudo por la calle Por último, y con la voluntad de difundir los nuevos retos de los barceloneses, el ayuntamiento expresa su voluntad de "respetar el derecho de la ciudadanía al nuditismo y a vivir con la indumentaria que libremente se quiera utilizar, o a cualquier grado de desnudez, si ésta es su voluntad o necesidad". Los presidentes de las dos asociaciones que han impulsado la idea, Jacint Ribas y Just Roca, la calificaron de "primicia internacional" y expresaron su esperanza de que pueda servir como instrumento de ayuda para lograr un respeto global y definitivo hacia el nuditismo. CARTA DE LEGITIMIDAD "No sólo es un tríptico informativo para la ciudadanía en general. También ha de servir para que los los cuerpos policiales tengan constancia de ello y defiendan la expresión de la desnudez en las calles, las playas, las instalaciones y los transportes públicos, o en locales privados", afirmó Ribas. Los contenidos del folleto fueron consensuados entre las dos entidades y la Coordinadora de Derechos Civiles del ayuntamiento. "Buscamos un redactado y un diseño fácilmente entendibles, con el objetivo de que el tríptico sea como una carta de legitimidad del derecho a la desnudez pública", explicó una portavoz de este organismo. El tríptico será traducido al inglés y el francés, "para promover el nuditismo entre los turistas" y sus impulsores pretenden, como siguiente paso, extender su edición por el resto de municipios de Cataluña. http://www.lavozdeasturias.es/noticias/noticia.asp?pkid=149463

0
0
C
Clasificación Vampírica según Origen y Características
InfoporAnónimoFecha desconocida

INDICE 01. Vampiros Genéticos 02. Vampiros Míticos 03. Vampiros Literarios 04. Características de los vampiros literarios del gótico - moderno 05. Vampiros Sectarios o Rituales 06. La Cultura Moche, el vampirismo hecho rito 07. Mujeres y Vampirismo. La Historia las condena 08. La primera vampiro 09. Vampiras literarias 10. La mujer detrás del relato Introducción: Las leyendas de vampiros se originaron de este a oeste en compañía de las caravanas a lo largo de la ruta de la seda por el Mediterráneo. De allí se extendieron a Asia y luego a las tierras Eslavas y los Cárpatos. Los mitos estaban originalmente más estrechamente asociados con Irán (Mesopotamia). Podemos decir que los vampiros están entre nosotros desde que aparecieron los primeros asentamientos de grandes sociedades, es decir, según lo que la historia ortodoxa asegura en Mesopotamia, hace aproximadamente 4.000 años. Junto a ellos podemos agregar la más amplia casta de seres sobrenaturales y de ultramundo: espíritus y fantasmas, demonios, brujas y hombres lobo. Aún así, la sangre es un punto esencial en la subsistencia de miles de mitos y ritos a través de los tiempos y, por consiguiente, la necesidad de este preciado líquido. Casi en cuanto llegaron los vampiros a Europa, alrededor del siglo VIII D.C., el proceso de cristianización empezó y las leyendas de vampiros sobrevivieron como mitos. Más tarde los Gitanos emigraron desde norte hacia el oeste de la India (donde tienen varios mitos de vampiros), ya allí sus mitos se mezclaron con los del pueblo Eslavo. Los Gitanos llegaron a Transilvania brevemente antes de que Vlad Dracul naciera en 1431. El vampiro aquí era el fantasma de una persona muerta, que en la mayoría de casos habían sido una bruja o mago. 1. Vampiros Genéticos Desde que las ciencias comenzaron fuertemente a inmiscuirse en el terreno de la magia, los mitos y la brujería, por los años 1500 d. C., se ha puesto una mirada más objetiva y escéptica ante estos fenómenos. Ya en el siglo XX, muchos médicos han relacionado la necesidad de beber sangre con un grupo de enfermedades genéticas, las porfirias, que suelen producir alteraciones en la piel o en el sistema nervioso. Las porfirias se producen por un mal funcionamiento de la secuencia enzimática del grupo Hemo de la Hemoglobina, la cual transporta el oxígeno desde los pulmones al resto del cuerpo. Los síntomas de la mayoría de estas enfermedades son: - Fotosensibilidad. Este síntoma es el resultado de la acumulación de porfirinas libres de fierro en la piel produciendo Hirsutismo (crecimiento excesivo de vello para protegerse de la luz, incluso en lugares no usuales y más expuestos, como manos, mejillas, nariz); alteraciones de pigmentación, por ejemplo los dientes se vuelven de un color rojo; temor a la luz, ya que produce que estas anomalías se agudicen. - Quemaduras espontáneas de partes del cuerpo, ya que la sangre absorbe en exceso el oxígeno, convirtiéndolo en oxígeno atómico (llamado también oxígeno monoatómico o singlet-oxygen), el cual es altamente tóxico. Este oxígeno produce la destrucción de los tejidos, en especial los más expuestos. Además se puede ocasionar quema en forma violenta de los tejidos, con desprendimiento de flama y humo, cuando se expone el enfermo a la luz. En definitiva, un enfermo de porfiria no tratado, en medio del siglo VIII, X, XIII, o incluso XVII, podría haber tenido una apariencia monstruosa. Manos convertidas en garras, la cara peluda, y la boca permanentemente abierta por la falta de labios, los dientes al descubierto y de apariencia más grande por la falta de encías y donde estaba la nariz, dos orificios oscuros por donde el enfermo respira jadeando y fluyendo una secreción sanguíneo purulenta. Entonces la posibilidad de encontrarse con una persona que sufría de porfiria, en medio de la noche para evitar el daño que le producía la luz, podría haber causado la impresión, a cualquier espectador, de estar frente a un monstruo o quien sabe qué tipo de engendro. Tal ente adquirió con el tiempo el nombre de hombre lobo, vampiro... y posiblemente las leyendas se fueron extendiendo y modificando por el paso de los años y las regiones. En la actualidad, el principal tratamiento para las porfirias es la inyección de concentrado de glóbulos rojos, además del uso de filtros solares, aunque, en verdad, las porfirias no tiene cura. Pero en plena Edad Media, la inyección de glóbulos rojos no era posible. Aún así, en algún momento los enfermos, ya sea inducidos por la desesperación o por indicación de algún curandero, druida o chaman, debieron beber grandes cantidades de sangre, con lo que se sintieron aliviados. Por eso, posteriormente por la plebe se extendieron las historias de bebedores de sangre. El folclore confirma las costumbres nocturnas de los vampiros y los licántropos. La naturaleza genética de las porfirias y algunas costumbres endogámicas de algunos grupos étnicos y entre la nobleza, y otros factores medioambientales, podrían haber desencadenado la enfermedad en personas genéticamente dispuestas, y de aquí la idea de que quien fuese mordido por un vampiro se convertía en uno de ellos a su vez. Dentro de la leyenda, es bien conocido el ajo, como talismán para ahuyentar vampiros. La explicación científica se basa en lo siguiente. Todos poseemos una enzima en el hígado llamada Citocromo p-450, cuya función es remover sustancias no solubles en agua. Es una función desintoxicante. Se ha demostrado que cuando el Citocromo p-450 hepático está metabolizando una amplia variedad de drogas y otros compuestos orgánicos, su grupo hemo puede ser destruido. De hecho, las drogas forman un complejo con el grupo hemo de la p-450 por alkilación con un átomo de nitrógeno. Muchas de las drogas que destruyen el grupo hemo de esta enzima hepática tienen mucho en común con uno de los principales constituyentes del ajo y que además es volátil, el Dialkilsulfito. Esto, obviamente sugiere que la ingesta o aspiración de ajo aumenta la severidad de un ataque de porfiria. A partir de estas investigaciones, actualmente muchos médicos afirman que los vampiros bebedores de sangre eran simplemente enfermos de porfiria que trataban de aliviar los síntomas de su enfermedad. La fotosensibilidad explicaría los hábitos nocturnos. Ambas situaciones contribuyeron a rodear de misterio sus costumbres y a configurar su imagen de seres diabólicos. Algunos psiquiatras difieren de esto, como el Dr. R. L. Vandeberg, aludiendo que "el síndrome y las fantasías del vampirismo son más frecuentes e importantes de lo que su presencia en la literatura podría sugerir". En este sentido, la adicción tiene su base dinámica en conflictos no resueltos en la infancia y también en otros niveles posteriores de desarrollo. Sea mental o fisiológico, la necesidad de sangre y la búsqueda de la oscuridad, que dio origen al mito del vampirismo, fue y ha sido uno de los pilares fundamentales para alimentar las fantasías de los pueblos y la búsqueda de la saciedad de oscuros instintos de gran cantidad de personas a través del tiempo y alrededor de todo el mundo. 2. Vampiros Míticos Las leyendas son parte de la imaginación de los pueblos unida a ciertos sucesos de la vida real inexplicables. Hay leyendas que se quedan en tan solo eso, pero hay otras que traspasan el límite de los idiomas, tiempos y lugares. Una de ellas es la existencia de los vampiros. La sangre da origen al mito, ya que desde tiempos remotos ha sido considerada como un elemento sagrado, constituyendo el asiento del alma para la mayoría de las culturas antiguas. Es el caso de la tradición babilónica, que explica cómo el hombre fue creado con arcilla y sangre de Dios; o del Deuteronomio, que advierte: "Guárdate de comer sangre, porque la sangre es el alma". Así mismo, los antiguos semitas (árabes preislámicos y primitivos hebreo) creían que cuando sobreviene la muerte natural, nefs (alma) se mantiene latente en el cuerpo sobreviviendo gracias a las ofrendas de sangre. Con posterioridad, una vez instaurado el Islam, incluso Mahoma hace referencia al "alma líquida". Incluso en épocas posteriores, en los siglos XVII y XVIII algunos campesinos y guerreros en Inglaterra y otros países europeos, creían que bebiendo la sangre del enemigo ganarían su vitalidad, y en el caso de las mujeres, las haría más fecundas. De esta importancia de la sangre, sumada a la posible relación de los enfermos de porfirias con seres ultraterrenos, unido a los temores populares y antiguos ritos, el mito de los vampiros cobró vida, emergiendo como tal en la Edad Media, para tener su mayor apogeo durante los siglos XVII y XVIII en Europa Las características, los hábitos de los vampiros y la forma de luchar contra ellos, ha variado a través de los tiempos según la época y la región. Aún así, todos se han puesto de acuerdo en que son seres nocturnos, tienen gran poder, beben sangre, de preferencia humana, la cual es casi el único alimento para poder sobrevivir, son monstruosos, y aveces seductores, provienen de las tinieblas o del infierno, poseen afilados colmillos, y son asociados con demonios, posesiones, juventud, inmortalidad y enfermedades. Los chupasangre han adoptado diversos nombres dependiendo de la época y la región, los cuales se cuentan por sobre las 3 decenas (ver recuadro). El más difundido actualmente es vampiro, palabra que proviene del vocablo eslavo Upyr o Upierz, que significa "sanguijuela". Este vocablo, se les dio a los chupasangre revinientes, en Moravia, Polonia, Hungría, Silesia y Rusia. Es importante aclarar que en los siglos pasados el mito vampírico definió que la transmisión del don sólo se manifestaba después que el cadáver del mordido o infectado era sepultado. De ahí que se asocie el vampiro con su féretro. En siglos primitivos, los vampiros venían de lugares distintos, como el infierno, debajo de la tierra, del cielo, iniciaban su deambular a causa de una revelación contra lo establecido, o simplemente aparecían, de no se sabe dónde, para atacar. El vampiro mítico o de tradición popular se perpetuó gracias a la literatura, por lo que es difícil establecer los límites en cuanto una creencia de un pueblo pasó a ser el tema de conversación o estudio tanto de eruditos, ignorantes y artistas literarios. Actualmente con los avances científicos del siglo XIX en adelante, la creencia en vampiros ha cesado, aunque no por completo, y con ella el temor de la gente ante seres nocturnos bebedores de sangre. Pero aún así, personas en todo el mundo desean que el mito más imperecedero vuelva a cobrar vida. 3. Vampiros Literarios Las primeras evidencias literarias o artísticas de vampiros se remontan a Nepal, llamados Señores de la Muerte, donde se recogieron testimonios en cuevas cuyos dibujos datan desde el 3000 a. C., y en Caldea y Asiria, donde se hallaron vestigios de éstos en tablillas con escritura cuneiforme. Como es evidente, desde tiempos muy antiguos se han relatado historias con indicios vampíricos, pero no es hasta la época del Romanticismo que estas toman mayor fuerza e ingenio. Dentro de los escritos vampíricos, podríamos señalar también esa suerte de tratados que se hicieron a finales de la Edad Media y durante principios la Época Moderna, en donde se definían los vampiros como seres que en realidad existían y que deambulaban por ciertos sectores de Europa atacando, contagiando y matando a las personas, en especial mujeres y niños. Pero dejando de lado estas reseñas "científicas y teológicas" de los siglos XVI, XVII y XVIII, adentrémonos en la visión literaria, en rasgos generales, de lo que a través de la historia, y en especial en el siglo XX, se ha considerado como vampirismo. Primero que nada, es imprescindible decir que el vampiro literario ha sufrido transformaciones a través del tiempo y el espacio, así como el mundo lo hace también, haciendo cambiar tanto el arte, como la cultura en general. En sus inicios, solo se restringió a relatos casi mitológicos sobre seres sobrenaturales con características antropófagas y hemófagas, e incluso, muchas veces con ciertas características animales. Tienen estos relatos gran influencia de los ritos de muerte y sangre, que en muchas culturas se practicaban, como ofrenda a los dioses, o por el hecho de que la sangre, para varios pueblos, era el alma, y por medio de ella se podía conectarse con los reinos de los muertos, los espíritus, y otros. Más adelante los vampiros fueron tomando una imagen con mayores características humanas, hasta que se llegó a un relato, que forma parte de las mil y una noches, llamado Honor de Vampiro. Allí, el vampiro en cuestión es absolutamente humano, por lo menos en apariencia, ya que sus costumbres son bastante extrañas. Se consagra la imagen vampírica como de seres en extremo bellos, sensuales y maléficos. Ya entrado el siglo XIX, se hallan en Europa, y Norteamérica, numerosos escritores de terror y misterio, en las épocas que corresponden al romanticismo, naturalismo y modernismo europeo. Dentro de estos se pueden nombrar Goethe, Lord Byron, Polidori, Maupassant, Lovecraft, Poe y Bram Stoker. Estos, por lo menos en alguno de sus relatos, se refirieron a los vampiros, y les dieron algunas de las características más detalladas de lo que ahora conocemos de ellos. El más celebre de estos autores es Bram Stoker, el creador de Drácula, el conde de Transilvania, que "vive" en un castillo derruido, y que logra viajar a Inglaterra para poder saciar su sed de poder y sangre. Allí causa estragos en un grupo selecto de personas que intentan, a cualquier precio, escapar de la maldad enceguecedora de este ser inmortal. En esta novela, los vampiros adquieren una posición privilegiada dentro de los seres de ultratumba que deambulaban por los relatos de la época. El Conde personifica al misterio y la sensualidad en sí, con un poder mental que supera cualquier comparación con el humano, y además capacidades inimaginables, como convertirse en neblina y algunos animales. Ya en el siglo XX, se sumaron a las obras de estos autores, otras varias venidas de numerosas partes del mundo, hasta que llegamos a 1976, en Nueva Orleáns, Estados Unidos, donde nace una obra maestra de la literatura vampírica contemporánea. Me refiero a Entrevista con el Vampiro, cuya autora, Anne Rice, hizo de los vampiros, que hasta ese entonces en su mayoría eran seres apartados de la humanidad, vengadores, maléficos, oscuros y con el único fin de destruir, en seres realmente humanos separados de los hombres, pero a la vez unidos a ellos, por el pasado común. Son, por supuesto, extranjeros en su propia tierra, pero que tienen fines mucho más elevados que solo destruir: buscan el real sentido de la vida en la muerte. Características de los vampiros literarios del gótico-moderno Se dice, según la literatura, que el vampiro es una criatura secreta y sus víctimas nunca pueden contar su historia porque mueren o pasan a ser vampiros. Anne Rice (la autora norteamericana que revitalizó el mito) difiere en esto, o más bien hace diferir en esto a dos de sus personajes principales de sus Crónicas Vampíricas, Louis y Lestat, los cuales sin miedo y como señores de las tinieblas que son, cuentan a los mortales sus hazañas y travesuras, horrores y sufrimientos, a través de autobiografías, relatos de vampiros amigos o simplemente música rock. A través de sus novelas, esta genial escritora ha recreado el mito ancestral, llevándolo a los límites de la pasión, y logrando explicar el misterio de su origen y su continuidad a través de las épocas. Claro está que su visión, totalmente novelística no hace un recorrido exhaustivo a través del tiempo y los mitos regionales, sino que viaja al principio mismo de la unión casual entre la muerte y la vida (producida en el Egipto primitivo), y la repercusión de este error en personajes variados y complejos, creando así la más moderna y a la vez arcaica de las leyendas. Los vampiros llevados del submundo de lo horroroso al misterio de la existencia. Aquellos humanos que se encuentran con vampiros, comprensiblemente se concentran en tratar de matarlos y no en estudiarlos. Como sucede en Drácula, y en todos esos relatos y, actualmente, en películas de cazavampiros. Inicialmente, en algunas ocasiones, los vampiros de Anne Rice (Louis, Lestat, Armand, Marius, entre otros) son atacados por humanos asustados ante tan espeluznante espectáculo de estar frente a un muerto viviente, seductor, intemporal y casi demoníaco. Pero la mayor parte de los humanos que se acercan a ellos, quedan más bien hechizados y su único deseo es ser uno de ellos y descubrir el misterio de la inmortalidad, como sucede con Daniel, el periodista, en Entrevista con el Vampiro, con Gabrielle (madre de Lestat) y Nicolas (amante de Lestat) en Lestat el Vampiro, o con David Talbot, en La Reina de los Condenados o en El Ladrón de Cuerpos. Existen creencias que se atribuyen a los vampiros, creencias que Rice vino a eliminar. Cosas como que los vampiros se pueden convertir en murciélago, ratas, gato, neblina o en un lobo (como el conde Drácula), o que pueden ser debilitados si no tienen es su féretro un poco de tierra de su entierro original o con mostrarles ajo, una cruz, agua bendita u otros símbolos sagrados. Lo del ajo, en algunos pueblos, se creía que el olor ahuyentaba a los chupasangre (tal vez por el asunto de las porfirias), y los símbolos sagrados, por la relación que se comenzó a hacer durante la Edad Media entre todos los seres ultraterrenos y el demonio. También dicen algunos relatos que se debe hacer una especie de rito para matar definitivamente a un vampiro: esperar la madrugada, ir a su tumba, abrirla, clavarle una estaca en el corazón, tanto para hacerle perder sangre como para clavarlo al ataúd, y luego (se sabe que el nomuerto reaccionará de modo inconsciente y que de su boca y oídos brotará sangre) rápidamente se la corta la cabeza. Anne Rice dice que los vampiros tan solo pueden morir con la luz del sol o con el fuego, ya que tanto la luz como el calor producen un efecto de algún modo "combustible" con la sangre vampírica, haciéndola expandirse para luego convertir el cuerpo en cenizas. Aún así, por más herido que esté un vampiro, mientras tenga oscuridad y sangre que beber (ya sea humana o de "poddle, rata, gallina o caimán" ) puede sobrevivir. Así mismo tienen atributos sobrehumanos (aunque no se conviertan en nada), como leer las mentes humanas y de algún otro vampiro, si este lo desea, ya que también pueden cerrar sus mentes; moverse con una rapidez imperceptible para un simple observador, esconderse en las sombras y pasar desapercibidos, dormir en cualquier parte que tenga oscuridad (hasta en tumbas de cementerios o bajo la tierra en algún bosque o desierto), volar, encender fuego con la mente, captar sonidos, movimientos, objetos y sensaciones que para un humano son imperceptibles. Una creencia, común en la literatura o el mito hablado, es creer que todas las víctimas de un vampiro se convierten a su vez en vampiros. La mayoría de las presas son simplemente alimento. Hay una idea vaga de cómo los chupasangre transmiten su Don Oscuro. Algunos, como en Drácula, se convertían en vampiros con la succión repetitiva de sangre, hasta que la víctima moría. Y luego, días después, "resucitaba" de la tumba para alimentarse de la sangre de niños (en el caso de Lucy). El mismo Drácula, según el filme de Francis Ford Coppola, inspirado en la novela homónima basada en la sangrienta vida del Conde Vlad Dracul, se le concedió el don cuando, al perder a su amada mientras él estaba en las Cruzadas, reniega de Dios y hace un pacto de sangre con el demonio. Otros adquieren el don si su madre había sido mordida durante el embarazo, o si su padre es vampiro. En las Crónicas Vampíricas, con una excepción, todos los vampiros del mundo de Anne Rice, se convierten a las tinieblas cuando son succionados hasta casi la muerte y luego beben de la muñeca o cuello de su "padre nomuerto" (pues una de las características principales de los Undead de Rice son su incapacidad de concebir a modo humano). Luego de esto, comienzan a perder su vida humana, para dar paso a la vida oscura. Otro producto de un ataque de un vampiro puede ser que la víctima se transforme en un revenant o reviniente, una forma intermedia: el reviniente muere por shock o por pérdida de sangre y es enterrado normalmente. Pero como la causa de su muerte es anormal, no hay descanso, y la víctima vuelve con un cuerpo animado pero en descomposición que chupa la sangre, o bien como un espíritu succionador de energía psíquica y de sangre también. Dos ejemplos de esto, están en Entrevista con el Vampiro de A. Rice y en El Horla de Guy de Maupassant, respectivamente. Las señales de ataque de un reviniente son idénticas a las de un vampiro, pero estos no logran matar a sus víctimas, sino que se convierten a su vez en reviniente. Tal vez esto viene a explicar, teorizar, y resumir algunas de las variables de la transmisión del Don Oscuro. La figura del vampiro literario (y por lo tanto mítico), tal y como la conocemos hoy, se comienza a establecer en los siglos XVIII y XIX. De hecho, en Europa Occidental, el término vampiro no se utilizó de forma habitual hasta la primera mitad del siglo XVIII, barajándose dos tesis: la que decía que era un demonio el que penetraba el cadáver y la otra, que el propio espíritu del difunto animaba su cuerpo muerto. Según esto, Anne Rice escribe en La Reina de los Condenados: "La Reina estaba tendida en el suelo, retorciéndose de agonía, mientras la sangre brotaba de sus heridas y una gran nube rojiza la envolvía; era como si un remolino diera vueltas a su alrededor, como una ráfaga de viento huracanado arrastrando incontables gotitas de sangre. Y, en el centro de aquel viento atorbellinado o lluvia o como pudiera llamárselo, la Reina se retorcía y daba vueltas sobre sí misma. (...) Luego, la gran nube de sangre que cubría a la Reina, hinchándose y contrayéndose a su entorno, se hizo más densa y, de súbito, absorbida por las heridas de la Reina, desapareció. El cuerpo de la Reina quedó inmóvil; pero, a los pocos momentos, se incorporó despacio hasta quedarse sentada. (...) - ¡Khayman, mi Khayman!- gritó cubriendo sus ojos para no ver la luz de la antorcha - ¡qué me ha ocurrido!". En este párrafo, se deja de manifiesto el momento en que el espíritu de un demonio penetra el cuerpo de la Reina a través de su sangre, el cual anima el cuerpo muerto, pero los sentidos y pensamientos continúan siendo los de la Reina. Así podríamos concluir que el don oscuro se consuma cuando el aliento humano (espíritu) deja el cuerpo, dándole paso a que el espíritu vampírico (que es o compone la sangre), entre en el cuerpo sin vida y lo anime, haciéndole volver en sí; en sí en su esencia, pero no en sus hábitos de vida ni en el modo de mostrarse. Solo el vampiro tiene la opción, por capricho o soledad, de crear a otro vampiro. Y no es casual hablar de esa opción, ya que el nuevo vampiro debe ser cuidado y educado en los primeros momentos de su nuevo estado. Entre otras cosas, debe aprender la sutileza de una vida oculta que le permita descansar con seguridad. Así como la noche es el reino de los vampiros ("Tú eres la noche, y únicamente la noche te comprende y te cubre con sus brazos" Anne Rice), donde su fuerza es inmensa, el día lo torna vulnerable pues lo priva de movilidad y la luz puede destruirlo. Por lo tanto, su lugar de descanso debe ser un lugar secreto e inaccesible. Los vampiros normalmente viven solos, o buscan la soledad, aunque en ciertos momentos de su eterna existencia, desean un compañero, o se reúnen en asambleas. Estos últimos son vistos como los débiles de la especie o que carecen de educación en los temas concernientes a su casta. Un vampiro poderoso, deambula por el mundo y elige con quien estar y utiliza las más complejas artimañas para matar. Por ejemplo, las asambleas de Anne Rice son una conjunción de seres que actúan como demonios y se esconden de la gente (o entre ella), bajo las tumbas en un cementerio de la ciudad (la Asamblea de Les Inocents), en un teatro oscuro en París, (Thé"tre des Vampires), o en discos góticas alrededor del mundo que poseen nombres de vampiros literarios. Los Moradores de las Tinieblas, Hijos de la Oscuridad, Condenados, Chupasangre, Nomuertos (Undead) o simplemente Vampiros, para Anne Rice y, de hecho, para el mundo gótico-literario moderno, y tal vez para un escondido sector de la sociedad, no son otra cosa que humanos convertidos en seres poderosos, voluptuosos, enigmáticos y fascinantes, que recorren el mundo como espectadores de la vida y como renegados de la muerte. Son, en definitiva un misterio, que ni ellos mismos pueden exhumar de la tumba profunda de la existencia, como sea que esta se manifieste. "Y pensar que, aún en este mundo de acero y gasolina, de estruendosas sinfonías electrónicas y de silenciosos y centelleantes circuitos de ordenadores, continuamos errando." Anne Rice. 4. Características de los vampiros literarios del gótico - moderno Características: - Se remontan a los antiguos ritos de sangre. - Son reales y su necesidad de sangre se debe a la adicción. - Han aumentado su número debido a las ideologías anarquistas actuales. - Tienen marcada connotación sexual. - Tienen la creencia de que la sangre es el alma y otorga poderes especiales. - Sus edades oscilan entre los 15 y 30 años. - Tienen un nivel económico medio-alto. - Solo algunos adeptos a las sectas de sangre lo reconoce, la mayoría lo esconde. - Algunos evitan la luz del sol, e incluso la temen. En casos extremos les puede hacer daño. - En su mayoría tiene graves trastornos psíquicos o son fáciles de persuadir (los más jóvenes). •Muchos se adhieren a las sectas por que andan en busca de una creencia a la cual aferrarse y buscan experiencias que los hagan sentir emociones fuertes. •Son adeptos a la literatura y cinematografía vampírica. 5. Vampiros Sectarios o Rituales A fines de 1996, la noticia del macabro asesinato del matrimonio Wendorf remeció al pueblo de Murray, Kentucky. La pareja fue encontrada por su hija mayor, quien presenció un terrible espectáculo: sus padres muertos, golpeados y apuñalados repetidas veces. La otra hija del matrimonio Wendorf, Heather, de tan solo 15 años, pertenecía a un grupo de culto vampírico. Iniciados a las ceremonias de sangre y seguramente adeptos a jugar el famoso juego de rol "La Mascarada", los más de 40 seguidores realizaban todo tipo de ritos sangrientos, desde torturar y matar animales, hasta beberse la sangre entre ellos. De este grupo, 5 viajaron a Florida para realizar lo que sería el cúlmen de su transformación en vampiros. Entre ellos, la propia Heather, Dana Cooper, de 19 años, supuestamente la líder, y Roderick Ferrell, de 16 años, el autor material del doble asesinato. Para ver el gráfico seleccione la opción ¨Descargar trabajo¨ del menú superior Se sabe que los primeros testimonios de ritos vampíricos se remontan a dibujos que datan del año 3.000 a. C.. Allí se observan filas de cráneos humanos situados sobre piscinas de sangre. Estos ritos de sangre se difuminaron por muchas culturas, realizándose durante muchos miles de años por pueblos que actualmente llamamos "primitivos". Hace veinte años, los adherentes a sectas de sangre se estimaban en decenas de miles en el mundo; hoy se calcula que ya cuentan con unos 5 millones de seguidores. Cada año, en casi todo el mundo se realizan convenciones relacionadas con el terror, la fantasía y el vampirismo, donde se comercian productos que van desde novelas de terror y fantasía épica, libros instructivos, juegos de rol, vestimenta, posters, juegos de video y música. Estas reuniones más allá de significar una inocente búsqueda de jóvenes por identificarse con una tendencia, se transforman en caldo de cultivo para las llamadas "sectas de sangre". Normalmente son jóvenes entre 15 y 25 años los adeptos por lo gótico, vampírico, oscuro, fantástico e incluso satánico. Los hay pasivos, pero también los hay ensimismados en sus tendencias, a tal punto que las consideran de culto. Los nuevos "vampiros" son enemigos de las familias y el orden social, se declaran partidarios del caos y del crimen, sienten especial preferencia por la muerte y la tortura, beben sangre además de realizar otros ritos de marcada connotación sexual. Estos grupos de culto vampírico ofrecen la tentadora idea de "sensaciones fuertes". Incluso muchas de las sectas investigadas han sido autoras de sacrificios humanos, en donde las víctimas mueren desangradas. Los grupos de este tipo comparten la antigua creencia de que beber sangre les otorga poderes especiales. De hecho, normalmente consumen pequeñas dosis de sangre de extracciones directas o sacadas de bancos de sangre, las cuales mezclan con bebidas alcohólicas, muchas veces acompañado de orgías sexuales y una ingesta de fluidos corporales adicional. Según los expertos, la ingesta regular de sangre puede producir alucinaciones. Los iniciados dicen sentir mayor vigor físico, un despertar en sus facultades mentales y sensaciones como volar, cambiar de forma, ser invisibles y ver en la oscuridad. La ingesta de sangre puede convertirse en una adicción, ya que algunos bebedores de sangre llegan a padecer una compulsión psicológica que los obliga a beber. No tan solo los que sufren de enfermedades genéticas (porfirias) o los que padecen graves trastornos psíquicos, pueden ser propicios para convertirse en adictos a la sangre. También hay un sin número de seguidores de apariencia relativamente normal que buscan saciar sus deseo más oscuros a través de los ritos vampíricos. Es difícil trazar un perfil nítido de los adeptos al culto, pero se sabe que proceden de diversas clases sociales, de preferencia adineradas. En la actualidad existen innumerables fuentes en donde obtener conocimientos al respecto. Tanto en Internet, novelas, películas, series de TV y juegos rol hay una amplia gama de descripciones y modos de tratar el tema, que más de alguien puede adoptar estas existencias oscuras como reales y propias, por su atrayente estética. El misterio, lo sobrenatural, el individualismo, la búsqueda de sensaciones fuertes y límites, el anarquismo y el caos son los parámetros y seductoras premisas para lograr la atención de jóvenes que buscan desatar sus instintos, represiones y fantasías. 6. La Cultura Moche, el vampirismo hecho rito. La cultura Moche o Mochica se ubica en la costa norte del actual Perú, desde el siglo VI d.C. al siglo IX. A la llegada de los españoles, las construcciones realizadas por ellos eran ya ruinas. No se sabe muy bien como de pronto su extraña y compleja cultura desapareció, y, de hecho, no hay rastros de ciudades o palacios, solo templos. No dejaron testimonios escritos, pero sí una gran y asombrosa colección de vasijas esculpidas y pintadas con retratos y escenas de ritos que en las primeras investigaciones se les atribuían a la imaginación mochica quienes, se creía, veían a sus deidades, mitad animales y mitad hombres, realizando sacrificios humanos. Esta teoría se a desechado hace poco más de una década. Luego de excavar las zonas de la "Huaca" o pirámide de la Luna y pirámide del Sol, científicos y arqueólogos estadounidenses y peruanos descubrieron, en primera instancia, tres tumbas de personas importantes, y a las respectivas momias ataviadas con extrañas armaduras, junto a copas y cetros, todo exacto a como se lo representaba en numerosos dibujos de la época. Se dijo entonces que los dibujos no representaban a dioses, sino que a humanos importantes encargados de los ritos de sacrificios de sangre y vidas humanas. Una de las armaduras tenía un gorro que simulaba un búho. En los dibujos, a estos tres personajes se les ve torturando, degollando y bebiendo la sangre de las víctimas. También existen numerosas esculturas que describen el modo en que las víctimas eran amarradas, o como los sacerdotes se sentaban en especies de tronos esculpidos en los montes cercanos a los templos, para así ver los cadáveres arrojados bajo sus pies desde la cumbre. Tiempo después se realizaron excavaciones en una plaza de la Huaca de la Luna, y se encontraron más de 70 esqueletos, todos pertenecientes a hombres entre 15 y 40 años. En la mayoría de ellos con evidencia de algún hueso dañado y recuperado antes de morir, lo que indica una vida dura y violenta. Otro rastro encontrado en estos restos son cortes en los huesos, como rasguños, en distintas partes del cuerpo, los cuales se sabe fueron realizados antes de que el cadáver perdiera su carne, mientras o inmediatamente después de muerta la víctima, lo que indica que se les desangraba no solo de la garganta, pues la gran mayoría de los esqueletos están degollados, sino de otras partes del cuerpo, y que incluso les fue arrancada la piel y la carne, posiblemente para ser comida en un ritual. Las investigaciones han evidenciado que posiblemente en estos rituales se colgaban los esqueletos alrededor del banquete, incluso simulando tocar instrumentos, pues se han encontrado pinturas moches con estos motivos. En los restos de pinturas murales de las pirámides de la Luna y el Sol, hay dibujado un extraño ser, tal vez un dios, muy similar a lo que hoy llamaríamos vampiro. Unos rasos humanos en una pose monstruosa, coronada con unos grandes colmillos, es lo que nos señala a la cultura moche como una conocedora de estos seres. Esta evidencia de ritos de sangre en la América precolombina, junto al simbólico "retrato" del dios vampiro, nos dan tal vez pistas de qué es lo que somos en verdad, y de donde surgen las creencias en estos señores de la muerte, y de ahí la esperanza en poseer algo más que la vida con el sacrificio, no sólo de sangre, sino del mismísimo cuerpo humano. 7. Mujeres y Vampirismo. La Historia las condena En la mujer se ha visto por siglos la amenaza. La mujer, en muchas culturas diversas, representó o representa la encarnación de la debilidad humana, el pecado, lo demoníaco, los instintos animales, y esencialmente la lujuria. Al hombre usualmente lo dominaba su razón, pero la mujer, más irracional, tenía que estar bajo el dominio del hombre, para que así las comunidades lograran permanecer y surgir, así como la cultura, la moral y la religión, aunque en muchos casos este último rubro lo manejaban esencialmente mujeres, ya que por sus dotes primitivas eran capaces de conocer las virtudes ocultas de la naturaleza. El hombre siempre creyó que dominaba a la mujer, pero a decir verdad las artimañas femeninas casi siempre han logrado doblegar hasta al alma más imperturbable. Actualmente, por lo menos en la cultura occidental, hombre y mujer tienen aparente igualdad, y en todo caso la época del oscurantismo ya pasó, y aunque aún una parte de la población crea en el horóscopo o en las curaciones por hiervas o invocaciones de espíritus, por ejemplo, la época de los oráculos, hechiceras y sacerdotisas son una leyenda con sabor a historia. Hombres y mujeres hoy por hoy son capaces de hacer mal, de caer en doctrinas esotéricas, o lo que se quiera, y ninguno será juzgado por algo así como la inquisición. Hombres y mujeres somos instinto y razón a la vez. Tal vez en otros tiempos el hombre, como género, temió reconocer su incapacidad de mantenerse en la razón, y se otorgó el papel del demonio tentador a la parte femenina de la creación. Todo esto analizado desde un punto de vista psicológico podría resumirse en lo siguiente: lo masculino penetra, lo femenino es penetrado, por lo tanto lo femenino es pasivo, lo masculino activo. Para que lo masculino lleve a cabo su acción debe contar con un impulso, y este impulso proviene evidentemente de lo femenino, ya que todo no es más que un juego de causa y efecto. El acto sexual trastorna los sentidos, hace perder la racionalidad, y no deja en paz hasta que es consumado, y aunque es necesario físicamente y en términos de conservación de la especie, es la parte más primitiva e instintiva del ser humano, es decir, algo que se debe negar y esconder en relación a la cantidad de civilización se tenga. El hombre, como género dominante no acepta creer que el impulso pueda ocasionarse dentro de sí mismo y así él mismo incitar a la parte femenina, sino que es esta última parte la que está constantemente provocando deseo. La mujer debe permanecer oculta y domada, pues luego de su oscura provocación siempre vienen males. Pandora, una mujer, la primera, según la mitología griega, es quien baja a la tierra con una caja llena de los males que desde ese momento comenzaron a amenazar la estabilidad civilizada de los hombres. En la tradición semita, es la mujer quien encierra en sí lo placentero, es lo femenino con su dulzura, suavidad y delicadeza lo que seduce al hombre y le hace perder el camino recto. Basta con saber qué le pasó a Adán luego de que Eva lo tentara. En la cultura griega, los hombres son los que conducen el poder, son los gobernantes, los militares, los filósofos, los héroes. En la mitología, por ejemplo en la "Ilíada", la pobre Helena sólo cosía y estaba todo el día en el palacio, esperando ver que sucedía con su destino; ella, la mujer más hermosa sobre la tierra era un simple objeto ornamental que se peleaban los hombres, si ella amaba a Menelao, daba lo mismo, los dioses la prometieron a Paris, así que este ni tonto ni perezoso, se la robó, como quien roba una joya. En la vida real, las mujeres casadas estaban relegadas al fondo de la casa, y existían sólo para los hijos y los quehaceres, las libres eran prostitutas, que podían compartir las tertulias masculinas, pero no gozaban de la seguridad de un hogar. En la Edad Media occidental, el cristianismo hizo de las suyas, siguiendo mucho a la cultura judía en lo relacionado con la mujer. En la novela "El nombre de la Rosa" de Umberto Eco, en varios pasajes se aclara la visión que se tenía en aquellos tiempos acerca de la mujer. "Y sobre la mujer como fuente de tentación ya han hablado bastante las escrituras. De la mujer dice el Eclesiastés que su conversación es como fuego ardiente, y los Proverbios dicen que se apodera de la preciosa alma del hombre, y que ha arruinado a los más fuertes. Y también dice Eclesiastés: Hallé que es la mujer más amarga que la muerte y lazo para el corazón, y sus manos ataduras. Y otros han dicho que es vehículo del demonio". Esta idea de la mujer cómplice del demonio avalada por el catolicismo se hizo muy popular a fines de la Edad Media y en siglos posteriores, en especial durante la inquisición y las cacerías de brujas, sucesos que se extendieron hasta América, producto de las conquistas. Las brujas de la Época Moderna tienen características muy distintivas, algunas de ellas colindan con lo que podríamos llamar vampirismo. Las brujas son de preferencia mujeres, las cuales son visitadas por el demonio, siempre disfrazado, para atraerlas al culto. Luego que aceptan la invitación, comienzan a participar de los aquelarres y con esto a realizar todo tipo de actos maléficos para agradar a su amo, desde hacer maleficios en contra de los justos cristianos, matar niños y beber su sangre, hasta copular con el mismo demonio y participar de las misas negras y las orgías en los aquelarres. Estas características demoníacas de las mujeres, fueron muy requeridas por los románticos para crear los más diversos relatos de terror, aunque curiosamente los personajes más populares de aquellos años son hombres. No tan curioso, si se piensa que lo terrorífico pasó de la leyenda local a tema principal para novelas, así el tema y sus características adquirieron renombre. Pero por supuesto se escribió acerca de mujeres, y sí, acerca de vampiras. Pero sin duda la imagen del vampiro, inmortalizada en Drácula, es la de un ser maléfico en su más puro sentido, frío y calculador, pero siempre movido por el amor (o el deseo) a una mujer, a diferencia de la vampira, cuya virtud y constante imagen es la de la sexualidad pura, y a través de ella la búsqueda de saciedad, independiente del género que se trate. El lesbianismo en el vampirismo es mucho más antiguo que la homosexualidad en este. 8. La primera vampiro En la traducción rabínica medieval, Lilit es la primera esposa infiel de Adán, la primera de las cuatro mujeres del diablo y la hostigadora de los recién nacidos. Lilit llega al mundo bíblico procedente del mesopotámico; aquí encontramos a la diosa babilónico-asiria Ishtar que se sirve de un demonio en forma de bella prostituta, Lilitu, que es la encarnación de la lascivia, por otra parte Lilitu esta asociada con otros animales especialmente la pantera. Según la tradición talmúdica, Lilit es una mujer seductora de largos cabellos y cualquier hombre que duerma solo en su casa será apresado por ella. Lilit tenía la posibilidad de matar, seccionándoles la sangre a todos los niños concebidos de forma pecaminosa Lilit es la más importante de una pequeña colección de demonios judíos de leyenda. Históricamente, ella es más antigua que el judaísmo. Su primera aparición se dio en la antigua Sumeria. En el mundo antiguo solía aparecer en textos de magia y en amuletos, y también aparece en la Biblia (Isaiah), en un contexto que la asocia con demonios del desierto, y también en los Pergaminos del mar Muerto. También aparece en los últimos momentos del Imperio Romano y el Judaísmo medieval. En esta época se la relacionaba con el nacimiento de niños, y también como un súcubo contra el cual los hombres necesitaban protección. En este contexto Lilit suele aparecer rodeada de los poderes de su ángeles némesis: Snvi, Snsvi, y Smnglof. También se muestra en el Talmud, y es claramente relacionada con el mundo demoníaco. Aquí es donde su relación con los súcubos comienza. En algún momento entre los siglos IX y X, antes de Cristo, aparece en una obra llamada Alphabet of Ben Sira. Es aquí donde llega a ser la primera mujer de Adán, antes que Eva. En este relato es creada al mismo tiempo que Adán, por esta razón ella quiere la igualdad, una propuesta que Adán rechaza. Rehusando de los deseos de Adán, ella abandona el Edén, y reemplazada por la más dócil Eva. Una vez abandonado el Edén, Lilit se convierte en madre de los demonios y ladrona de niños, a los cuales deja abandonados protegidos con amuletos con los nombres de los tres ángeles mencionados antes. La literatura cabalística nos muestra a Lilit como pareja de Samael (Satán), en algunos pasajes participa en la tentación de Adán y Eva, y tras la expulsión ella se convierte en Succubus y genera ordas de demonios de su semilla. Es la personificación de la tentación, y es identificada con la mujer pecadora. También aparece en la Iconografía cristiana a finales de la Edad Media y en pinturas renacentistas de la tentación de Adán y Eva suele ser una serpiente con cabeza de mujer. Lilit revivió en la literatura del siglo XIX. Representa el lado oscuro de la mujer. Finalmente tiene un lugar en el mundo de los vampiros, como la primera y más poderosa de los vampiros, y también su reina. Es a veces representada como la hermana o consorte de Drácula. En su rol como súcubo, tiene por supuesto, control sobre las pesadillas y sueños eróticos y lidera a una horda de otros súcubos e íncubos. En el popular juego de rol Vampiro, La Mascarada, aparece como la madre de todos los vampiros cainitas, y en "El libro de Nod" que es algo así como la Biblia de los vampiros, nos relata su particular visión de la historia. 9. Vampiras literarias Hay tres ejemplos de vampiras, de las cuales hablaré a continuación. Evidentemente existen muchas más. Una es Geraldine, en el poema de Samuel Taylor Coleridge escrito entre 1797 y 1801, otra Carmilla, creada por Le Fanu (1814-1873), y la otra, Verónica Aisworth, de Carter Scott (1941 - ). Christabel es el poema cuya protagonista tiene contacto con Geraldine, un espíritu de terrible belleza. Este dista mucho de ser una típica historia de vampiros, pero su concepción romántica, el ambiente, ciertas ambivalencias y la atmósfera, le otorgan una cierta pátina de vampirismo psíquico. Christabel es un poema estremecedor de pasión femenina entre la protagonista que da nombre al poema y Geraldine. El poema se inicia cuando la joven sale una noche del castillo a un bosque cercano, sin importarle el clima, y un quejido la distrae de su pensamiento en el amado distante: una bella mujer refugiada al pie de un roble se lamenta. Es Geraldine, quien comienza a relatarle como la violentaron cinco guerreros antes de dejarla abandonada en ese sitio. Ahí se inicia una extraña relación secreta entre la joven y la bella mujer, cuando es invitada por Christabel a pasar la noche en el castillo, en su habitación. Carmilla forma parte de un conjunto de cuentos recogidos bajo el título genérico de "In a Glass Darkly", y en él Laura es quien narra la historia. Carmilla es una enigmática mujer de extraña belleza y gran sensibilidad, quien establece lazos afectivos con Laura. Esta relación es lo suficientemente ambigua para declarar que se trata de una relación lésbica. "No me consideres cruel porque me someto al mandato irresistible de mi fuerza o mi debilidad. Si tu amado corazón está herido, el mío sangra impetuoso con el tuyo. Como culminación de mi desgracia, yo viviré de tu cálida vida y tú morirás – morirás dulcemente – para darme esa vida. No puedo evitarlo. Así como yo llego a ti, tú también llegarás a otros y aprenderás a conocer el éxtasis de esa crueldad que, a pesar de todo es amor." Como se puede apreciar está presente en Carmilla ese aroma erótico que impregna la relación entre vampiro y víctima que culmina en el acto de posesión y entrega, tan morbosamente placentero para ambos, aunque aquí el placer es entregado y recibido por mujeres. Por otra parte la vampira de Carter Scott en el relato "Orgasmos de Sangre", es una mujer fatal, seductora y deslumbrante, mucho más desalmada que Carmilla, que busca hombres para saciar su sed, tanto de sangre como de una oscura venganza, pues elige a sus víctimas según su prontuario amoroso: son precisamente los casanovas, los que no se resisten a los encantos de las mujeres, los que caen en su juego. El relato en general tiene un parecido evidente a la historia de Drácula, aunque aquí el vampiro es una mujer y no hay más personajes que los que aparecen dentro de la mansión siniestra de Verónica, no vemos cazadores de vampiros ni locos en manicomios, sólo la vampira y sus víctimas. Los hombres que son llevados a la mansión de Verónica sufren el desangre poco a poco hasta que sus cuerpos quedan inertes y son desollados por el fiel sirviente de la no-muerta, permitiéndoles luego convertirse en unos terribles zombies o nosferatus sin piel. El relato empieza con una demostración de cómo la succión de la sangre puede llegar a ser un acto tremendamente placentero, pues cada vez que Verónica bebe de sus víctimas estos llegan al éxtasis sexual máximo, queriendo por esto volver a repetir la experiencia. Pero luego se va convirtiendo en una historia espeluznante y sangrienta, donde la venganza que mueve a la vampira pasa de ser un sentimiento razonable a ser una excusa para torturar y esclavizar. 10. La mujer detrás del relato Quien crea un relato no crea de la nada. Leyendas subyacen tras una historia, así como la experiencia personal del autor. Existen mujeres célebres, como Isabel de Bathory, que inspiraron la creación de vampiras literarias en el siglo XIX. Esta mujer, una condesa húngara, fue emparedada en 1611 en una habitación como castigo por haber matado a más de 650 chicas jóvenes. Se bañaba en la sangre de sus víctimas, a quienes mantenía vivas mientras podían suministrarle su sangre. Pensaba que así recuperaría su juventud y belleza. Seguramente ella inspiró a Coleridge con Geraldine en Christabel y a Le Fanu con Carmilla. Pero existe algo mucho más profundo en el trato de estos personajes vampíricos. Más allá de la fuerza erótica y lésbica que los autores dieron a sus vampiras, está esa visión de un mundo paralelo, casi etéreo, una realidad mental superior: el mundo sobrenatural. Hay algo notable en lo vampírico que me viene a la mente: el amor homosexual es recurrente en el mundo del vampiro, pues vemos a Laura y Carmilla, así como a Christabel y Geraldine, y junto a estos muchos casos literarios más. Me he referido a vampiras, pero que hay de autoras. La autora vampírica más renombrada de todos los tiempos es Anne Rice. Sin duda una mujer célebre, nacida en el siglo XX, que revolucionó la visión del vampiro clásico literario. Creó un mundo nuevo, con una amplia cohorte de espectros sobrenaturales viviendo en el mundo real, de una época real y a través de un espacio temporal real. Vampiros que tienen un origen y una evolución; una cadena inmensa de relaciones e historias asombrosas. Seguramente muchos autores posteriores han sacado ideas de las obras de Rice y su contemporáneo concepto del vampiro, y de seguro en adelante muchos más lo harán, pues sus obras no nos entregan sólo un vampirismo descontrolado y sangriento, sino que también el marco histórico, filosófico y romántico es muy potente. Anne Rice es una norteamericana marcada por la muerte. A los 14 años sufrió la muerte de su madre alcohólica, a los pocos años casada perdió a su pequeña hija por leucemia, y el 2003 murió su esposo Stan Rice. De hecho fue la muerte de su hija y la profunda depresión en la que se sumergió la que la llevaron a escribir Entrevista con el Vampiro, donde uno de sus tres protagonistas es una mujer, más específicamente una pequeña niña vampira. Es, evidentemente, algo nunca antes visto, que sobrepasa la imaginación de los autores románticos. Todos los personajes de Rice tienen intrincadas historias y brillantes mentes, pero las mujeres vampiras tienen una sutileza especial. Todas ellas son mujeres fuertes, independientes y caprichosas, dotadas de poderes sobrenaturales o una personalidad especial incluso antes de ser convertidas al mundo oscuro. Sin embargo es notorio que en general los vampiros de Rice están en algún sentido bastante "feminizados", así como tal vez las vampiras están "masculinizadas". Tal vez sea algo así como la búsqueda del equilibrio perdido a causa de la diferenciación sexual que poseemos los seres humanos. En este caso el género es cosa secundaria, pues el vampiro es capaz de procrear a otro vampiro por sí solo, por lo que se puede decir que existe una especie de hermafroditismo asociado con lo vampírico. Está claro que dentro del universo de los no-muertos, las vampiras tienen algo especial. Su presencia es un toque de sensualidad y delicadeza en las ensoñaciones más oscuras; la idea de una piel tersa con femenina sinuosidad da al apasionado corazón el deseo de viajar al mundo de la muerte a través de un erotismo silencioso y casi bondadoso, aunque en muchos casos esta apariencia esconde a demonios sádicos y despiadados. Tal vez esta constante metáfora de la mujer inocente por fuera pero sagaz por dentro obedece a la condición real de lo femenino: toda mujer por más débil que se nos presente es capaz de crear y utilizar sus artimañas y seducir al más impenetrable e incorruptible de los seres humanos. FUENTE: http://pobladores.lycos.es/channels/gente/ALMORRANOPOLIS/area/22

0
0
M
Megapost los cataros
InfoporAnónimoFecha desconocida

El catarismo es la doctrina de los cátaros, un movimiento religioso de carácter gnóstico que se propagó por Europa Occidental a mediados del siglo X, logrando asentarse hacia el siglo XIII en tierras de Languedoc, donde contaba con la protección de algunos señores feudales vasallos de la corona de Aragón. Los llamados cátaros eran un movimiento religioso-cultural, propulsor de un nuevo orden social a partir del desarrollo individual. Desde sus fundamentos se oponían a la Iglesia Católica, a sus formas autoritarias y represivas de entonces, la cual negaba la posibilidad a los hombres de alcanzar un estado de desarrollo espiritual fuera de las instituciones católicas y sin la guía de un representante de la iglesia. La iglesia cátara fue uno de los numerosos movimientos sociales que intentaron romper con esta hegemonía eclesiástica e instaurar un nuevo orden, por lo que fue perseguida. Ya por el siglo XII, este movimiento tomó fuerza y comenzó a ganar muchos devotos, por lo que la Iglesia Católica intentó suprimirlo, debido a que los veían como rivales de mucha peligrosidad. Con influencias del maniqueísmo en sus etapas pauliciana y bogomila, el catarismo criticó las prácticas y la visión de la jerarquía de la Iglesia Católica, que en respuesta lo consideró herético. Tras una tentativa misionera, y frente a su creciente influencia y extensión, la Iglesia terminó por invocar al uso de la fuerza, con el apoyo de la corona de Francia, para lograr su erradicación a partir de 1209 mediante la Cruzada albigense. A finales del siglo XIII el movimiento, reprimido con violencia por la Inquisición y debilitado, entró en la clandestinidad, pero desde la segunda mitad del siglo XX, el catarismo es objeto de investigaciones y de un esfuerzo por integrar su recuerdo a la identidad de las regiones donde se encontraba su foco central de influencia: el Languedoc y la Provenza, regiones del "Midi" o tercio sur de Francia. Cruz cátara, también cruz de Occitania Origenes Las doctrinas cátaras llegaron probablemente desde Europa oriental a través de las rutas comerciales. Los albigenses también recibieron el nombre de búlgaros (Bougres) y, al parecer, también mantuvieron relaciones con los bogomilos de Tracia. Parece ser que sus doctrinas tuvieron grandes similitudes con las de los bogominobreslos e incluso más con las de los paulicianos, con quienes estuvieron conectados. Sin embargo, es difícil formarse una idea exacta de las doctrinas cátaras, ya que los datos sobre ellos provienen fundamentalmente de sus enemigos. Los escasos textos cátaros que aún existen (Rituel cathare de Lyon y Nouveau Testament en provençal) contienen escasa información acerca de sus creencias y prácticas morales. Lo que parece cierto es que formaron una facción antisacerdotal opuesta a la iglesia católica, la cual mostró abiertamente su oposición a la corrupción de los clérigos. Los teólogos cátaros, llamados cáthari (‘puros‘ o ‘perfectos’) y en Francia, «hombres buenos» o «buenos creyentes» fueron pocos en número. El grueso de los creyentes (credentes) participaba de la comunidad mediante una ceremonia llamada convenenza y mediante la recepción del consolamentum, el bautismo del Espíritu Santo, antes de su muerte. Los historiadores atan el inicio del movimiento cátaro con la Escitia antigua donde el apóstol Andrés, según las leyendas rusas antiguas, portó el misterio del Grial a las tierras eslavas como "la fe de los puros y perfectos", "la fe de los hombres buenos".El catarismo, desalojado por Bizancio, a través Bulgaria partió a Occidente. Llegados a Europa occidental, los cátaros difundieron su enseñanza en muchos países. Los primeros cátaros aparecieron en Lemosín entre 1012 y 1020. Algunos fueron descubiertos y ejecutados en la ciudad langüedociana de Tolosa en 1022. La creciente comunidad fue condenada en los sínodos de Charroux (Vienne) (1028) y Tolosa (1056). Se enviaron predicadores para combatir la propaganda cátara a principios del siglo XII. Sin embargo, los cátaros ganaron influencia en Occitania debido a la protección dispensada por Guillermo, duque de Aquitania, y por una proporción significativa de la nobleza occitana. El pueblo estaba impresionado por los Perfectos y por la predicación antisacerdotal de Pedro de Bruys y Enrique de Lausanne en Perigord. Creencias Los cátaros se caracterizaban por una teología dual, basada en la creencia de que el universo estaba compuesto por dos mundos en conflicto, uno espiritual creado por Dios y el otro material forjado por Satán. Según los autores católicos tradicionales, esta era una característica distintiva del gnosticismo, cierta corriente residual del neoplatonismo (Plotino fue antignóstico), principalmente el maniqueísmo y luego la teología de los bogomilos. Probablemente, esta idea también había sido influida por otras antiguas líneas de pensamiento gnósticas. De acuerdo con los cátaros, el mundo había sido creado por una deidad diabólica conocida por los gnósticos como el Demiurgo. Los cátaros identificaron al Demiurgo con el ser al que los cristianos denominaban Satán. Sin embargo, los gnósticos del siglo I no habían hecho esta identificación, probablemente porque el concepto del diablo no era popular en aquella época, en tanto que se fue haciendo más y más popular durante la Edad Media. Según la comprensión cátara del evangelio, El Reino de Dios no es de este mundo. Dios creó Cielos y almas. El mundo material, el mal, las guerras, las iglesias mundanas y papas eran obra de la mano de Satanás, ya que Dios es el amor y bondad perfectos y no puede hacer ningún mal. Según los cátaros los hombres son una realidad transitoria, una “vestidura” de la simiente angélica. Afirman que el pecado se produjo en el cielo y que se ha perpetuado en la carne. La doctrina católica tradicional, en cambio, considera que aquél vino dado por causa de la carne y contagia en el presente al hombre interior, al espíritu, que estaría en un estado de caída como consecuencia del pecado original. Para los católicos la fe en Dios redime, mientras que para los cátaros exigen un conocimiento (una gnosis) del estado anterior del espíritu para purgar su existencia mundana y una transformación personal a partir de dicho conocimiento. No existe en ellos una sumisión a lo dado, a la materia, que no sería más que un sofisma tenebroso que obstaculiza la salvación. En resumen, el cátaro pretende restituir transitoriamente la vida angélica en el mundo para hacerse, como individuo iluminado, merecedor de una existencia superior. El catarismo supone un cuestionamiento abierto de toda la revelación católica, así como de sus ejes filosóficos y políticos centrales. Comúnmente, la ceremonia de eliminación de los pecados, llamada consolamentum, se llevaba a cabo en personas a punto de morir. Después de recibirlo, el creyente podría incluso dejar de comer para acelerar la muerte y evitar la "contaminación" del mundo. El consolamentum era el único sacramento de la fe cátara. No tenían ningún rito matrimonial. Según las fuentes inquisitoriales, entre los sectarios estaba permitida la práctica de la homosexualidad (que en esa época se denominaba «sodomía»), dudoso por cuanto fueron acusaciones de la Iglesia Católica, que no se abstuvo de mentir y calumniar a sus potenciales competidores, y tampoco pudo ser comprobado porque los cátaros nunca fueron conducidos a juicio sino directamente ejecutados. Los cataros comprendían la virginidad como la abstención de todo lo que es capaz de “aterrar” el compuesto espiritual, como la imagen universal de la vida, que deja realizar el divino potencial. Por eso enseñaban que Dios obsequia los medios necesarios, en primer lugar el misterio del consolamentum (consuelo) o el bautismo espiritual - el sacramento de la obtención del Espíritu Santo – que define y consagra la vida futura de la persona. Vista del Castillo de Montségur, fortaleza-santuario del catarismo Supresion En 1147, el papa Eugenio III envió un legado a los distritos afectados para detener el progreso de los cátaros. Los escasos y aislados éxitos de Bernardo de Claraval no pudieron ocultar los pobres resultados de la misión ni el poder de la comunidad catara en la Occitania de la época. Las misiones del cardenal Pedro (de San Crisógono) a Tolosa y el Tolosado en 1178, y de Enrique, cardenal-obispo de Albano, en 1180-1181, obtuvieron éxitos momentáneos. La expedición armada de Enrique de Albano, que tomó la fortaleza de Lavaur, no extinguió el movimiento. Las persistentes decisiones de los concilios contra los cátaros en este periodo —en particular, las del Concilio de Tours (1163) y del Tercer Concilio de Letrán (1179)— apenas tuvieron mayor efecto. Cuando Inocencio III llegó al poder en 1198, resolvió suprimir el movimiento cátaro con la definición sobre la fe del IV Concilio de Letrán. Al principio el papa Inocencio III probó con la conversión pacífica, enviando unos cuantos legados a las zonas afectadas. Los legados tenían plenos poderes para excomulgar, pronunciar interdictos e incluso destituir a los prelados locales. Sin embargo, éstos no tuvieron que lidiar únicamente con los cátaros, con los nobles que los protegían o con el pueblo que los veneraba, sino también con los obispos de la zona, que rechazaban la autoridad extraordinaria que el papa había conferido a los legados. Hasta tal punto que en 1204, Inocencio III suspendió la autoridad de los obispos en Occitania. Sin embargo, no obtuvieron resultados, incluso después de haber participado en el coloquio entre sacerdotes católicos y predicadores cátaros, presidido en Beziers en 1204, por el rey aragonés Pedro el Católico. La cruzada contra la herejia En el 1207, al mismo tiempo que Inocencio III renovaba las llamadas a la cruzada contra los herejes, dirigidas ahora no sólo al rey de Francia, sino también al duque de Borgoña y a los condes de Nevers, de Bar y de Dreux, entre otros, el legado papal Pedro de Castelnau dictó sentencia de excomunión contra Raimundo VI, ya que el conde de Tolosa no había aceptado las condiciones de paz propuestas por el legado, en el que se obligaba a los barones occitanos no admitir judíos en la administración de sus dominios, a devolver los bienes expoliados a la Iglesia y, sobre todo, a perseguir los herejes. A raíz de la excomunión, Raimundo VI tuvo una entrevista con Pedro de Castelnau en Sant Geli en enero de 1208, muy tempestuosa y conflictiva, de la que no salió ningún acuerdo. Así, la cruzada logró la adhesión de prácticamente toda la nobleza del norte de Francia, posiblemente instigada por el decreto papal estableciendo que toda la tierra poseída por los cátaros podía ser confiscada a voluntad y que todo aquel que combatiera durante cuarenta días contra los "herejes" sería leberado de sus pecados. Esto constituía una invitación abierta para el pillaje masivo con las bendiciones de la Iglesia ya que la zona estaba llena de simpatizantes reales o aparentes de la causa cátara. Así, no es sorprendente que los nobles del norte viajaran en tropel al sur a luchar por la Iglesia. Inocencio encomendó la dirección de la cruzada al rey Felipe II Augusto de Francia, el cual aunque declina participar, sí que permite a sus vasallos unirse a la expedición. La llegada de los cruzados va a producir una situación de guerra civil en Occitania. Por un lado, debido a sus contenciosos con su sobrino, Ramón Roger Trencavel —vizconde de Albí, Béziers y Carcasona—, Raimundo VI de Tolosa dirige el ejército cruzado hacia los dominios del de Trencavel, junto con otros señores occitanos tales como el conde de Valentines, el de Auvernia, el vizconde de Anduze y los obispos de Burdeos, Bazas, Cahors y Agen. Por otro lado, en Tolosa se produce un fuerte conflicto social entre la «compañía blanca», creada por el obispo Folquet para luchar contra los usureros y los herejes, y la «compañía negra». El obispo consigue la adhesión de los sectores populares, enfrentados con los ricos, muchos de los cuales eran cátaros. En un famoso incidente en 1209, la mayor parte de la población de Béziers fue brutalmente asesinada tras la caída de la ciudad a manos de las tropas católicas dirigidas por el legado papal y prior del Císter, Arnaud Amaury. Cuando le preguntaron como distinguir a los cátaros de los católicos, respondió, según relató el cronista cisterciense Cessari d’Heisterbach más de sesenta años después en su Dialogus Miracolorum: «Matadlos a todos, que Dios reconocerá a los suyos» La masacre de Béziers, que, según el cronista de la época Guillermo de Tudela, obedecía a un plan preconcebido de los cruzados de exterminar a los habitantes de las bástidas o villas fortificadas que se les resistieran, indujo al resto de ciudades a rendirse sin combatir, excepto Carcasona, la cual, asediada, tendrá que rendirse por falta de agua. Aquí sin embargo, los cruzados, tal como lo habían negociado los cruzados con el rey Pedro el Católico (señor feudal de Ramón Roger Trencavel), no masacraron a la población, sino que simplemente les obligaron a abandonar la ciudad. En Carcasona, muere Ramón Roger Trencavel. Sus dominios son otorgados por el legado papal al noble francés Simón de Montfort, el cual entre 1210 y 1211, conquista los bastiones cátaros de Bram, Minerva, Termes, Cabaret y Lavaur (este último con la ayuda de la compañía blanca del obispo Folquet de Tolosa). A partir de entonces se comienza a actuar contra los cátaros, condenándoles a morir en la hoguera. Expulsión cátara de Carcasona El fin de la guerra La guerra terminó definitivamente con el tratado de París (1229), por el que el rey de Francia desposeyó a la Casa de Tolosa de la mayor parte de sus feudos y a la de Beziers (los Trencavel) de todos ellos. La independencia de los príncipes occitanos tocaba a su fin. Sin embargo, a pesar de las masacres y la represión, el catarismo no se extinguió. La Inquisición se estableció en 1229 para extirpar totalmente la herejía. Operando incesantemente en el sur de Tolosa, Albí, Carcasona y otras ciudades durante todo el siglo XIII y gran parte del XIV, tuvo éxito en la erradicación del movimiento. Desde mayo de 1243 hasta marzo de 1244, la ciudadela cátara de Montsegur fue asediada por las tropas del senescal de Carcasona y del arzobispo de Narbona. El 16 de marzo de 1244, tuvo lugar una enorme y simbólicamente importante masacre, en donde los líderes cátaros, así como más de doscientos seguidores, mujeres y niños, fueron arrojados a una enorme hoguera en el prat des cremats (prado de los quemados) junto al pie del castillo. Más aún, el «Santo Padre» (mediante el Concilio de Narbona, en 1235 y la bula Ad extirpanda, en 1252) decretó severos castigos contra todos los laicos sospechosos de simpatía con los cátaros. Perseguidos y ajusticiados por la Inquisición y abandonados por los nobles, los cátaros se hicieron más y más escasos, escondiéndose en los bosques y montañas, y reuniéndose sólo subrepticiamente. El pueblo hizo algunos intentos de liberarse del yugo francés y de la Inquisición, estallando en revueltas al principio del siglo XIV. Pero en este punto, la Inquisición había desarrollado vastas investigaciones (encuestas), que habían aterrorizado la zona. La secta estaba exhausta y no pudo encontrar nuevos adeptos. Tras 1330, los registros de la Inquisición apenas contienen procedimientos contra los cátaros. El último Perfecto murió al inicio del siglo XIV. Estela situada en el Camp dels Cremats (campo de los quemados), recordando la pira en la que ardieron 200 cátaros defensores de Montsegur Algunas fotos de las fortalezas cataras Un par de videos del castillo de Carcasona link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=94qEg0IzBFQ link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=GIxotBHwEe0&feature=related Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Catarismo#Or.C3.ADgenes

10
0
L
Los inicios de la orden del temple
InfoporAnónimoFecha desconocida

Según Guillermo de Tiro (c. 1127-1190) y Jacobo de Vitry (†1240) Durante la segunda mitad del siglo XIII, los templarios fueron una de las más importantes organizaciones europeas, y al mismo tiempo, también “internacional”. Creada en 1119, la Orden del Temple ganó con los años prestigio y fuerza, gracias a las abundantes donaciones de los nobles y de las casas reales europeas. Resumiremos aquí muy sucintamente el inicio de la historia del Temple, subrayando algunas de las percepciones que los contemporáneos tuvieron de esa orden militar. Cuando terminó la primera cruzada en 1099, la mayor parte de los caballeros cristianos volvieron a Europa. Sin embargo, algunos bravos y piadosos caballeros permanecieron en Palestina. Preocupados por la falta de protección a la que los peregrinos estaban sujetos debido a los pillajes y saqueos que ocurrían principalmente a lo largo de los caminos, y sobre todo deseosos de proteger permanentemente el Santo Sepulcro de Cristo, estos caballeros, reunidos en torno de Hugo de Payns (de la Champagne) y Geoffroy de Saint-Omar, hicieron votos de pobreza, castidad y obediencia con los objetivos arriba citados. Su noble y elevado propósito de vida fue prontamente comprendido por el rey de Jerusalén, Balduino II (1118-1131), quien les dio permiso para residir en el lugar en el que se suponía había estado el Templo de Salomón –la mezquita al-Aqsa– y así pasaron a llamarse caballeros del Templo de Salomón, o simplemente caballeros templarios. Estos informes de los que disponemos hoy fueron redactados mucho tiempo después de los acontecimientos: cincuenta años más tarde. Eso convierte a las informaciones en el producto del registro escrito de una cierta tradición oral, hecho común a la mayor parte de los escritos medievales, y que debe ser tomado en cuenta cuando analizamos documentos de esa época. Caballeros templarios en combate en Jerusalén. (2 + 5, “...la septiforme gracia del Espíritu Santo y la plenitud de los flagelos de Dios [Lv 26, 24 ]), Caballeros templarios saliendo impetuosamente de Jerusalén para defenderla (arriba, en el centro). Obsérvese a la derecha (arriba) del círculo de la ciudad de Jerusalén, el barrio de los templarios con el Templo de Salomón destacado y también la vestimenta del caballero que monta el caballo blanco (la figura que más se destaca en la escena), con su cota, su estribo plenamente extendido y la silla elevada para ofrecer más seguridad durante la carrera, una característica típica de la caballería medieval. Esta iluminación muestra el avance organizado de la caballería templaria, un rasgo típico de su forma de combate, muy distinto del común de la caballería medieval. En resumen, los templarios eran entendidos en la perspectiva jerosolimitana. Dos templarios montando el mismo caballo. Dos caballeros montando el mismo caballo, que simboliza la unión y la entrega: “...hay que retener el simbolismo del buen entedimiento, la harmonía y la disciplina que deben reinar en la orden. Algunos artículos de la regla aclaran este simbolismo, en particular el artículo Sobre las escudillas y los vasos: “En lo que respecta a la disposición de las escudillas, que los hermanos coman de dos en dos, a fin de que el uno se provea con lo de otro, para que aprecien la vida en la abstinencia y en el hecho de comer en común” (artículo 25). Eso no significa forzosamente que los templarios comiesen dos en la misma escudilla, como se ha repetido con demasiada frecuencia, aunque la práctica era frecuente en la Edad Media. Nuestro principal informante acerca de estos sucesos es el gran historiador de la primera cruzada, Guillermo de Tiro, nacido hacia 1130 en Palestina. Ello escribió durante el reinado de Amalrico I (1163-174), y concluyó su obra antes de 1173. Este texto –Historia Rerum in Partibus Transmarinis Gestarum– está basado en Alberto de Aix (†1110), Raymundo de Aguillers (capellán de Raymundo de Toulouse)y Fulcher de Chartres (1059-1127), capellán de Esteban de Blois, además de los archivos del nuevo reino y de un esquema de la Crónica de los Reyes, hoy perdido. Por tanto, los primeros tiempos de los templarios son muy oscuros. Veamos que refiere Guillermo de Tiro: En este mismo año [en 1118], ciertos hombres nobles, hombres de caballería de fila, hombres religiosos, devotos a Dios y temerosos, limitándose al servicio de Cristo en manos del señor Patriarca, prometieron vivir en perpetuidad como canónigos regulares, sin posesiones, bajo votos de castidad y obediencia. Sus primeros líderes fueron el venerable Hugo de Payns y Geoffrey de Saint-Omer. Puesto que no tenían ninguna iglesia ni ningún domicilio fijo, el rey les dio por un tiempo un lugar como vivienda en el ala del sur del palacio, cerca del Templo del Señor. Los canónigos del Templo del Señor les dieron, con ciertas condiciones, un cuadrado cercano en el palacio que los canónigos poseían. Esto, los caballeros lo usaron como campo de entrenamiento. El señor rey y sus nobles hombres y también el señor Patriarca y los prelados de la iglesia les dieron los beneficios de sus dominios, algunos por un tiempo limitado y algunos en perpetuidad. Éstos debían proveer el alimento y la ropa de los caballeros. Su deber primario, uno que fue impuesto sobre ellos por el señor Patriarca y los otros obispos para la remisión de pecados, era proteger los caminos y las rutas contra los ataques de ladrones y de brigadas. Esto para salvaguardar especialmente a los peregrinos. Palabras muy simples y directas para describir los duros años iniciales de los caballeros templarios. Su existencia está marcada desde su inicio por el servicio, por la prestación de un trabajo superior y dignificante, o sea, está dotada con la principal característica propia de una sociedad de órdenes: la funcionalidad e interdependencia de las partes. La palabra que mejor define esta mentalidad medieval es concordia. En la mayor parte de las sociedades preindustriales la vestimenta era un rasgo distintivo muy importante que subrayaba la posición social, la importancia –o no– de una persona y principalmente su función dentro del cuerpo social. Así, el vestuario era, a primera vista, una señal, una marca, un símbolo que representaba la condición terrena, lo que impedía el pecado de la vanidad; según el beato Ramón Llull (1232-1316), una debilidad característica de los caballeros medievales (“aquellos que son caballeros de acuerdo con el mundo viven en las vanidades y en la gloria mundana; aquellos que son caballeros y miran para el otro siglo son caballeros que aman la verdad y menosprecian las vanidades de este mundo”). Por este motivo, Guillermo de Tiro subraya ese importante aspecto de esos años iniciales: Nueve años después de su fundación, los caballeros usaron la ropa secular. Utilizaron la ropa tal como la gente, para la salvación de sus almas. En su noveno año se sostuvo en Francia, en Troyes, un consejo en el que el señor arzobispo de Reims y Sens y sus sufragáneos estaban presentes, así como el obispo de Albano, quien era el legado apostólico, y los abades de Cister, Claraval, Pontigny, con muchos otros. Este consejo, para el caudillaje del señor Papa Honorio y del señor Esteban, Patriarca de Jerusalén, estableció una regla para los caballeros y les asignó un hábito blanco. Aunque ahora hacía nueve años que estaban establecidos los caballeros, todavía había sólo nueve de ellos. A partir de este tiempo en adelante su número comenzó a crecer y sus posesiones comenzaron a multiplicarse. Más adelante, en tiempo del papa Eugenio, se dice que tanto los caballeros como sus criados más humildes, llamados sargentos, comenzaron a poner las cruces hechas del paño rojo en sus capas, para distinguirse de otros. A continuación, el cronista constata la gran expansión, apenas sesenta años después de su fundación: [Los templarios] Han crecido tanto ahora que hay en esta orden hoy cerca de 300 caballeros que usan las capas blancas, además de los hermanos, quienes son casi incontables. Se dice que tienen posesiones inmensas aquí y en Ultramar, de modo que ahora no existe una provincia en el mundo cristiano que no haya concedido sobre los hermanos antedichos una porción de sus mercancías. Se dice hoy que su abundancia es igual a los tesoros de los reyes. Porque tienen jefaturas en el palacio real al lado del Templo del Señor. Como hemos dicho antes, se llaman Los Hermanos de la Milicia del Templo. Aunque mantuvieron su establecimiento honorable durante mucho tiempo y satisficieron su vocación con suficiente prudencia; más adelante, debido a la negligencia de la humildad (que se conoce como el guardián de todas las virtudes y que, puesto que se sienta en el lugar más bajo, no puede detener la caída), desdeñaron al patriarca de Jerusalén, por quién su orden fue fundada y de quién recibieron sus primeros beneficios y a quién él negó la obediencia que sus precursores rindieron. También han quitado títulos y las primeras frutas de las iglesias de Dios, han subvertido sus posesiones, y se han hecho excesivamente molestos. Los otros caballeros fueron Andrés de Montbard, Archamband de Saint-Aignan, Payen de Montdidier, Godofredo de Bisol, Gondemaro, Rolando y Hugues de Rigaud. Estos fundadores prestaron juramento al patriarca de Jerusalén el 25 de diciembre del 1119, el mismo día de la coronación de Balduino II como rey de Jerusalén.La información continúa en el relato de Jacobo de Vitry (c. 1170-1240), historiador, obispo de Acre (1216-28) y predicador de gran reputación en la primera mitad del siglo XIII, y que constituye la segunda fuente importante para esos años iniciales de los templarios: Ciertos caballeros amados de Dios y ordenados para su servicio renunciaron al mundo y se consagraron a Cristo. Mediante votos solemnes, pronunciados ante el patriarca de Jerusalén, se comprometieron a defender a los peregrinos contra bandidos y ladrones, a proteger los caminos y a constituir la caballería del Rey soberano. Observaban la pobreza, la castidad y la obediencia, según la regla de los canónigos regulares. Sus jefes eran dos hombres venerables, Hugo de Payns y Godofredo de Saint-Omer. Al principio, no fueron más que nueve los que tomaron una decisión tan santa y, durante nueve años se vistieron con ropas seculares, que los fieles les daban como limosna. El rey, sus caballeros y el señor patriarca se llenaron de compasión por estos hombres nobles que lo habían abandonado todo por Cristo y les concedieron ciertas propiedades y beneficios para subvenir a sus necesidades y por el alma de los donadores. Y como no tenían iglesia ni lugar en que habitar que les perteneciesen, el rey les alojó en su palacio, cerca del Templo del Señor. El abad y los canónigos regulares del Templo les dieron un terreno no lejos del palacio para su servicio; y por esta razón se les llamó más tarde templarios. Parece claro tras la lectura de estos dos pasajes de Guillermo de Tiro y Jacobo de Vitry que la Orden nació de un “deseo de renuncia al mundo” de algunos caballeros, como subrayó el segundo cronista. Esto era verdaderamente una espiritualidad de cruzada, pues unía el ideal del monje al del caballero. Coincidentemente, las aspiraciones espirituales de Hugo de Payns y de sus compañeros también respondían a los deseos militares de las nuevas autoridades cristianas del reino de Jerusalén. Esa decisión de mantener armas fue inspirada por la creciente inseguridad de los latinos en Ultramar. Por ejemplo, en el mismo año de 1119, un grupo de setecientos peregrinos desarmados que viajaban de Jerusalén al río Jordán durante la Semana Santa fue emboscado y hecho esclavo por los sarracenos. Caballero templario en combate contra Nur ed-Din. Detalle del fresco del muro norte de la antigua capilla de los templarios en Cressac Saint-Gilles (Charente), siglo XII. Obsérvese igualmente la silla elevada para servir de apoyo al avance del caballero y el estribo extendido, ofreciendo soporte para el uso de la lanza, una postura en su cabalgadura similar a los caballeros de la figura 1. De la misma manera, el caballero empuña una larga lanza con el estandarte templario en su punta, lo que mantenía la distancia de su oponente. Sea como fuere, es necesario destacar e insistir en este punto: la creación de la milicia templaria tenía como uno de sus objetivos, además de la entrega de sus vidas a Dios (viviendo perpetuamente “…como canónigos regulares, sin posesiones, bajo votos de castidad y obediencia…”), “proteger los caminos y las rutas (hacia Jerusalén) contra los ataques de ladrones y de brigadas para salvaguardar especialmente a los peregrinos.” Jerusalén es el leitmotiv, el sentido de la existencia de esos caballeros-monjes-peregrinos del Señor. Con estas propuestas de vida, naturalmente la pérdida de Tierra Santa en 1291 ocasionó una crisis existencial para las órdenes militares, como veremos; crisis que se solucionó de distintas formas. Pero antes de pasar a otro punto, me gustaría subrayar un aspecto trascendental de esos dos pasajes respecto de la creación de los templarios, con relación al número nueve. Tanto para Guillermo de Tiro como para Jacobo de Vitry, fueron nueve los templarios durante nueve años. Alain Demurger cree que los templarios eran mucho más numerosos, y que el viaje de Hugo de Payns hacia occidente en 1127 fue a causa de una crisis de crecimiento. [16] Esta hipótesis es posible, e incluso bastante razonable, pero sigue una línea de interpretación que difiere de los mensajes de los dos clérigos. Caballeros templarios en combate contra Nur ed-Din. Detalle del fresco del muro norte de la antigua capilla de los templarios en Cressac Saint-Gilles (Charente), siglo XII. Como sabemos, en la Edad Media el número ocupa un importante lugar no sólo en la simbología y la concepción del mundo, sino también en el sistema tradicional de las artes liberales que preparaban el alma para el conocimiento de Dios. La lectura de la Biblia incitaba constantemente a interrogarse sobre el significado simbólico y ontológico de los números: “Pero tú todo lo dispusiste con medida, número y peso” [18]: fue ésta una sentencia invocada incesantemente durante toda la Edad Media. Así, cuando los autores citados indican y subrayan el número nueve para los primeros caballeros templarios –y curiosamente nueve también para sus años de espera– desean claramente indicar una relación analógica trascendental. [19] Nueve es tres al cuadrado (en la simbología medieval el tres era un número espiritual, pues era el número de la Santísima Trinidad); nueve también simbolizaba el propio cuadrado, imagen multiplicada de la Trinidad, y “más difusa porque más extensa”. Por fin, según el abad benedictino Rábano Mauro (c. 784-856), el nueve ...representa místicamente la Pasión del Señor, pues el propio Señor, en la hora nona, habiendo dado un fuerte clamor, expiró. También se lee que nueve son las categorías de los ángeles: ángeles, arcanos, tronos, dominaciones, virtudes, principados, potestades, querubines y serafines. Por tanto, hay un significado simbólico presente en esos textos que se encuentra más allá de la simple información cuantitativa o en los errores de los datos suministrados por los cronistas. Parece claro que aquellos clérigos de los siglos XII y XIII –y a pesar de su natural antipatía por las órdenes y su independencia frente a los poderes eclesiásticos– interpretaban el deseo de Hugo de Payns y sus compañeros como un mensaje divino: estos nueve caballeros serían como ángeles, y su misión estaría basada en la formación de una caballería divina, como aquélla de la que un poco más tarde hablará San Bernardo. Es necesario que tengamos plena comprensión de esa renuncia caballeresca y espiritual, comprometida con la protección de los peregrinos, y de aquel abandono de las cosas materiales para consagrarse a la búsqueda de Dios. En caso contrario, nuestro entendimiento sobre la Orden y sobre el tema de los templarios en los textos lulianos resultará anacrónico y distorsionado. El Concilio de Troyes (1128) Después de esos nueve años alojados en el palacio del rey, Hugo de Payns embarcó rumbo a Occidente con cinco caballeros, y su viaje fue financiado por el rey Balduino II. Antes de llegar a Troyes, es posible que Hugo pasara por Roma para entrevistarse con el papa Honorio II, en su calidad de enviado del rey por un lado y para someter al pontífice los proyectos de su regla, por el otro. En Troyes, Hugo participó en el Concilio de los prelados de Champaña y Borgoña (1128). El Prólogo de la Regla del Temple expone la lista de los participantes. En verdad, la Regla del Temple, redactada en Oriente y corroborada en el Concilio de Troyes, es el documento más antiguo que tenemos que se refiere a los ideales –en especial, cotidianos y espirituales– que fueron la guía de conducta del Temple durante su existencia y que forjaron la imagen de los caballeros ante el Occidente. La primera redacción del texto fue seguida de otra, de Etienne de Chartres, patriarca de Jerusalén (1128-1130). Aparte de esta Norma latina (1128) existen también la Norma francesa (c. 1140), los Hábitos o costumbres (c. 1165), los Estatutos conventuales, que determinan las ceremonias (c. 1230-1240), y los Privilegios, un compilado de jurisprudencia, con las faltas y los castigos (1257-1267) –la Norma también fue redactada en catalán (después de 1267). Trataremos sólo algunos puntos fundamentales relativos a su concepción de la vida, más específicamente lo que señalan la Norma y el texto de San Bernardo, ya que ambos son los principales documentos del siglo XII que tratan de los templarios. El viaje de Hugo de Payns a Europa fue un verdadero éxito ya que consiguió enormes sumas para la Orden. Por ejemplo, la Crónica Anglo-sajónica nos informa que: En este mismo año [1128] vino de Jerusalén Hugo del Temple hasta el rey en Normandia; y el rey lo recibió con mucho honor, le dio presentes ricos en oro y en plata, y lo envió luego a Inglaterra; y todos los buenos hombres allí lo recibieron y todos le dieron presentes, incluso los de Escocia: y por él enviaron a Jerusalén mucha abundancia en oro y en plata. Y él invitó a gente para que fuera a Jerusalén; y fueron con él y después de ello fue más gente que antes, desde la primera expedición en el día del Papa Urbano, aunque sirvió poco para él, pues una guerra poderosa fue comenzada entre los cristianos y los paganos... Pero lo más importante fue la aprobación de la Orden por la Iglesia, pues en la Edad Media, el sentido de la palabra orden sobrepasaba el de una simple organización ya que incluía la noción de una función publica apoyada por las estructuras del universo: “orden es lo que podemos percibir en el espectáculo de los planetas, donde cada elemento ocupa su lugar y su disposición sin ser un impedimento para el otro”. En este mundo, en la militia cristiana –como afirma en esta sentencia Pedro Lombardo (ca. 1090-1160) – orden es una señal, algo sagrado (Sentencias IV, 24, 13). Por tanto, el Concilio de Troyes fue fundamental para la afirmación y el desarrollo de los templarios pues el apoyo papal posibilitó su inserción en la estructura social –y cosmológica– de la época. A partir de entonces, los templarios formaban parte de la sociedad cristiana ultramarina, y del propio significado de su existencia. El cristianismo ante la guerra Pero cabe subrayar que esta aprobación estuvo rodeada de incertidumbres puesto que muchos cristianos tenían dudas acerca de la moralidad de la guerra. El cristianismo no es de suyo favorable a la guerra. Pero muy pronto se produjo un viraje en la doctrina, lento pero regular. Ya San Agustín (354-430) fue el primero en declarar lícita la guerra contra el agresor injusto, admitiendo la interferencia de Dios en la duración y en el desenlace de las guerras, pues éstos eran un instrumento divino: “También la duración de las guerras, (que unas terminen más pronto y otras más tarde), está en Su arbitrio, en Su justo juicio y en Su misericordia, según se propone castigar o consolar al género humano.” Más tarde, Isidoro de Sevilla (c. 560-636), citando a Cicerón, añadió más precisión a la definición agustiniana cuando afirmó que la guerra era injusta a menos que fuese para legítima venganza o para rechazar a los enemigos (Etim., XVIII, Cáp. 1, par. 3). Pero el creciente y regular cambio de actitud frente a la cuestión de la guerra tuvo en Anselmo de Lucca, el Joven (c. 1036-1086, sobrino del papa Alejandro II) un eslabón decisivo. Al defender al papa en la querella de las investiduras contra el antipapa Gilberto y favorecer la reforma (cuando la Iglesia tornó ilegal el casamiento clerical), Anselmo atribuyó a la Iglesia la capacidad de decisión sobre el empleo de la fuerza, sin mediación de ningún poder laico. Asimismo, por la misma época, el cardenal Humberto de Silva Cándida defendió el uso de la espada contra los herejes, pero Pedro Damián (1007-1072) sostenía ideas contrarias. En su Summa Theologica, Santo Tomás de Aquino (1225-1274), también abordó la cuestión de la guerra, desarrollando el concepto de guerra justa en cuatro artículos (cuestión XL): 1) Si alguna guerra es justa, 2) Si a los clérigos les es lícito guerrear, 3) Si los que guerrean pueden recurrir a la insidia y 4) Si es lícito guerrear en los días festivos. Santo Tomás enfatizó las condiciones necesarias para la guerra justa. Con su análisis de base teológica para la guerra justa, Santo Tomás de Aquino tuvo gran influencia en el pensamiento occidental sobre el tema. Con todo, el hecho es que la expresión militia christi lentamente dejó de significar el combate espiritual y ascético para convertirse en sinónimo de Iglesia militante; las cruzadas serían así el último eslabón de este proceso. Pero no seamos tan apresurados: para muchos, la idea de cruzada como una acción militar seguía existiendo junto con la idea de misión, al igual que en la época del fin de las cruzadas. Fuente: http://www.ricardocosta.com/pub/iniciotemple.htm

20
0
S
Stellar axis: la constelación antártica
InfoporAnónimoFecha desconocida

Muy cerca de la estación antártica de McMurdo, a unos 3.500 kilómetros al sur de Nueva Zelanda, la escultora Lita Albuquerque acaba de instalar 99 esferas azules de distintos tamaños que reproducen con exactitud el mapa estelar visible sobre el cielo de la Antártida durante el solsticio de verano. Cada una de las esferas del 'Stellar axis' – fabricadas a escala y con un material biodegradable – está alineada con las estrellas que brillaban el día 22 de diciembre de 2006 sobre la isla de Ross y el Polo Sur, una especie de “proyección” del cielo austral con la que pretende recrear “el hecho de que no somos un planeta aislado en el vacío sino rodeado de un enorme sistema de estrellas”. Destacadas contra la blancura de la llanura antártica, las esferas azules del ‘Stellar axis’ pretenden ser una especie de obra a escala planetaria. La intención de Lita Albuquerque – que se declara inspirada por los megalitos levantados hace milenios por nuestros ancestros – es la de despertar la conexión más profunda de los humanos con el resto del Universo, una conexión y una pequeñez a escala universal que el hombre moderno parece haber olvidado. Feliz solsticio de invierno. Por que en 2008 sigamos conservando la capacidad y las ganas de asombrarnos. ¡Salud! fuente:http://fogonazos.blogspot.com/2006/12/stellar-axis-la-constelacin-antrtica_30.html

0
0
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.