francoareco
Usuario (Argentina)
Cuando falleció su dueño en Villa Carlos Paz decidió irse con él al cementerio. Su familia intentó llevarlo de nuevo a casa, pero se escapa y vuelve a la tumba. Le dan de comer entre todos. La historia de Capitán, un perro mestizo de Carlos Paz que decidió mudarse hace seis años al cementerio con su dueño Miguel, conmueve al mundo. Aunque en la casa de Miguel vivían su hijo Damián y su esposa Verónica, el animal decidió irse detrás del hombre al que identificaba con amo. Al principio, la esposa y el hijo pensaron que el perro se había perdido, según cuenta el diario La Voz del Interior. Pero después lo encontraron en el cementerio y quisieron llevarlo a casa. Capitán no quiso. Lo sorprendente, como cuenta La Voz, es que Miguel murió en el hospital de Carlos Paz y su cuerpo fue trasladado desde allí a una casa velatoria, muy lejos de su vivienda y del cementerio. Pero el perro encontró la tumba. El animalito vive allí y lo alimentan entre los cuidadores y la florista, aunque a veces va de visita a la casa de Verónica y Damián. Pero se queda un rato y se vuelve al lado de Miguel. Un día Capitán llegó a la casa alrededor de las 4. “Había familiares y uno de ellos me avisó que tocaban la puerta. Cuando salí, lo vi. Entró, se quedó un rato pero después quiso irse”, cuenta Verónica a La Voz. “El perro apareció acá solo y dio vueltas por todo el cementerio, hasta que llegó también solo a la tumba de su dueño. No lo llevó nadie hasta ahí. Y eso no es todo: cada día, a las seis de la tarde, va y se acuesta frente a esa tumba”, cuenta Héctor Baccega , director del Cementerio municipal de Villa Carlos Paz. “Capitán recorre el cementerio conmigo todos los días. Pero cuando llega esa hora se va para el fondo, donde está la tumba de su amo”, cuenta Baccega, antes de arrimar una reflexión: “Nos da una lección. Creo que los humanos tendríamos que apreciar más los recuerdos de los que se nos van. Los animales nos enseñan tanta fidelidad" Que opinas de este perro? Que perro de oro
![Historias Paranormales [1]](https://storage.posteamelo.com/assets-adonis/assets/2018/06/19/big2v5-aDPScosNw3r.webp)
Primera Historia Lo que me pasó se remonta a cuando yo tenía entre 18 y 20 años, en ese entonces vivía en una casa en el Barrio de Villa Urquiza, en la Capital Federal de la República Argentina, junto con mi mamá y mi abuelito. En primer lugar empezamos a encontrar estatuillas religiosas vueltas hacia la pared y retratos cambiados de lugar. Una noche mi mamá sintió que en la cocina movían los cubiertos, fue a ver si era mi abuelo pero él dormía profundamente (las habitaciones se comunicaban entre sí por una puerta y mi mamá y yo dormíamos juntas) entonces no se atrevió a ir a la cocina. Otra noche estábamos recostadas mirando televisión cuando de repente sentimos un fuerte golpe, como si hubiera caído algo, sobre la mesita de luz, ésta tenía un vidrio, cuando ambas volteamos a ver, sobre la mesita no había nada, su vidrio estaba intacto, pero pasaron dos cosas: una, a mí me pareció ver con el rabillo del ojo que se agrietaba la pared y salía como una sombra, por supuesto la pared estaba intacta y la otra, la más sorprendente, nuestra perrita, Candy, que dormía a los pies de la cama ni siquiera se movió. Una noche salí a acompañar a un amigo hasta la puerta de calle (la casa tenía un jardín con una puerta que daba a la calle y otra al interior de mi casa en un patio) estuvimos charlando un rato más y antes de despedirnos me dijo: - Vamos que te acompaño hasta la otra puerta (por ella habíamos salido momentos antes) cuando intento abrirla no puedo, la empujamos, se rompe la madera (no tenía cerradura de metal sólo la madera agujereada) y vemos que está cerrada con llave, y la misma estaba colgada en el llavero de la pared, tenía 2 vueltas de llave y mi mamá y mi abuelo dormían. El mismo amigo se ofreció a traer a un chico que había estado en Brasil y conocía cómo limpiar la casa, vino y con unos triangulitos verdes llamados defumadores se paseó por todas las habitaciones de la casa. Desde ese día los sucesos fueron espaciándose cada vez más hasta desaparecer. Una consecuencia importante: La casa la perdimos y nos tuvimos que mudar al poco tiempo. Mi madre siempre pensó que era el espíritu de su abuela ya que decía que no la quería, yo la conocí ya que ella falleció cuando yo tenía 6 años y la casa era de ella. Me gustaría que me des tu opinión sobre ésto. Gracias. Nota de Kruela Ante todo decirte que si no está publicada tu experiencia anterior será porque no llegué a recibirla. Puedes volver a escribir, lamento las molestias. Un inciso, tu última frase "Mi madre siempre pensó que era el espíritu de su abuela ya que decía que no la quería" se presta a dos interpretaciones: que tu abuela no quisiera su casa o que tu abuela y tu madre no se quisieran. Tomando como ejemplo lo segundo (que tu abuela no quisiera demasiado a su familia) tu experiencia se parece algo a otra publicada, donde un espíritu no se marcha de la casa que probablemente le perteneció. En tu caso se queda a molestar, la casa es "suya" y no quiere que sea de nadie más. En el supuesto caso de que no le gustara su propia casa pudiera ser que deseaba que os marchárais de allí. Es difícil interpretarlo porque no me ha quedado nada claro, en cualquier caso tiene toda la pinta de ser tu abuela, y si no ella, un espíritu, porque los actos no son lógicos y sí tienen tintes paranormales (estatuillas vueltas del revés, retratos cambiados de lugar, sonidos bruscos a tu lado sin motivo aparente, la llave...). Sólo un detalle final, lo de las estatuillas religiosas vueltas hacia la pared no me parece muy, cómo diría, "sano". Es como si hubiera algo de maldad en el acto. Alégrate, en cualquier caso, de no estar en esa casa. Otra Historia La propietaria de la vivienda, quien acababa de mudarse, relató que el miércoles 23 del presente mes se encontraba durmiendo junto a sus hijos y su hermana. Ella lo hacía en la habitación de la planta baja y su hermana con su otro hijo en la habitación de la planta alta. Aproximadamente a las 2.45, su hermana comenzó a sentir que no podía respirar y al despertarse repentinamente se dio cuenta de que algo o alguien la estaba tomando del cuello con una mano y con la otra le manoseaba los senos. Ante esta situación, al abrir los ojos solamente pudo observar una sombra que se alejaba de encima suyo y atinó a mirar a su costado donde se encontraba el bebé, quien se despertó minutos después asustado por una fuerte carcajada que provenía del sector posterior del dúplex, donde se encuentra un amplio predio que supo pertenecer a la ex Colonia Diego Alcorta. De hecho, parte del terreno donde se encuentran construidos estos dúplex también formaron parte de esa misma propiedad. La mujer bajó las escaleras con el bebé en sus brazos, pero presa de una crisis de nervios por el susto que había atravesado. La titular de la vivienda, inmediatamente, llamó a sus familiares quienes posteriormente las llevaron al domicilio paterno para pasar la noche. Tras relatar lo sucedido, a la noche siguiente, otro hermano fue quien decidió ir a dormir en el dúplex junto a su novia. Coincidentemente, a las 2.45 se despertó sin poder respirar y sintiendo que también lo presionaban del cuello. Imposibilitado de hablar, solamente atinó con su mano izquierda a apretar el hombro de su novia, quien dormía a su lado para que se despierte. Ella, al abrir los ojos observó que las mejillas de su novio estaban hinchadas, como cuando se tiene aire adentro y no se puede respirar y que se movía como si luchara con alguien. La joven vio la misma sombra que se había visto la noche anterior. El hermano trató de sobreponerse y al sentarse en la cama ambos escucharon que en la planta baja había ruidos de ollas. Allí se incrementó el temor y al bajar las escaleras fue a despertar a su hermana, que coincidentemente había escuchado ruidos arriba como que alguien bajaba las escaleras. Otra (Recomendada) Cuando tenía siete u ocho años, mi papá perdió su trabajo y junto con mamá y mi hermano, nos tuvimos que mudar a casa de mi abuela. Era una vieja casa de dos pisos, con atico y un jardin trasero muy grande. Mi papá comenzó a trabajar todo el día manejando un taxi para sacarnos adelante, mientras mamá cocinaba pays de manzana para vender en el vecindario. Mamá y papá dormían junto con mi hermano que en ese entonces era un bebé, y yo dormía sola en otra habitación que quedaba justo por un lado de las escaleras hacia el atico. Fueron tiempos dificiles, pero siendo una niña, me preocupaba mas jugar y curiosear en la gran casa de la abuela. El abuelo había muerto de cancer de pulmón varios años antes de que yo naciera, así que no lo conocí. Mi abuela decía que el espiritu del abuelo a veces la visitaba. Yo creía que la abuela decía la verdad, pues aunque nunca había visto un fantasma, en esa casa siempre se escuchaban ruidos extraños, puertas que se cerraban solas, y objetos que cambiaban de lugar. Una noche por alguna razón desperté en la madrugada y escuché a dos personas discutiendo, se escuchaban como murmullos, como si esas personas quisieran mantener la voz baja para no despertar a nadie. Yo en ese momento pense que eran mis padres discutiendo por cuestiones de dinero como solían hacerlo. Me levanté de la cama y en cuanto abrí la puerta de mi habitación, me di cuenta de que las voces se escuchaban en el atico, y no en la habitación de mis padres. Así que pensando que habían dejado solo al bebé, fui a su habitación para asegurarme de que estuviera dormido. Cuando entré me llevé la sorpresa de que mis padres y hermano estaban profundamente dormidos. Me acerque en silencio a la cama y le susurré a mi mamá -Hay alguien en el atico- Ella sin despertarse del todo me dio un beso y me dijo -No hay nadie allí. Vuelve a dormir- Entonces regresé a la cama. Esto sucedió durante varias noches seguidas. Cuando le comenté a la abuela lo que había escuchado, ella dijo -Es solo tu imaginación- Siendo una niña, nadie me tomaba en serio. Estaba frustrada. Esa misma noche volví a despertar en la madrugada y al escuchar las mismas voces decidí ir a investigar por mi misma quien estaba en el atico. Subí despacio la escalera. En cada escalón las voces se hacían mas fuertes y claras. Era la voz de un hombre y una niña, no alcanzaba a escuchar sobre que discutían. Cuando llegue al ultimo escalón y me encontraba frente a la puerta del atico, sentí un escalofrío que me recorrió desde el cuello y se esparció por todo el cuerpo. Abrí la puerta y entonces las voces cesaron. Estaba oscuro, solo se veía una tenue luz de la calle que entraba por una ventana. Escuché como en voz muy baja una de las voces dijo "Alguien abrió la puerta". -¿Quien esta aqui? - pregunté No hubo respuesta. Busqué a tientas el interruptor de luz. Con la poca luz que entraba por la ventana podía notar que a simple vista no había nadie. Quizá al escuchar la puerta quienquiera que estuviese ahí se escondió. Aunque no veía a nadie tenía la sensación de que había otra persona en ese lugar. Cuando por fin encontré el interruptor, encendí las luces al mismo tiempo que preguntaba por segunda vez -¿Quien está aqui? De nuevo, no hubo respuesta. Comencé a caminar despacio a lo largo del atico buscando a alguien, pero estaba sola. Decepcionada, decidí regresar a la cama, apenas di dos pasos cuando escuché un murmullo detrás de mi. Era la voz masculina diciendo "la puerta está abierta".... fue casi imperceptible, pero con todo el silencio que reinaba en la casa lo escuché muy claro. Sentí que se me erizaba toda la piel y corrí hacia las escaleras. Ahora podía estar segura de que eran fantasmas. Cuando iba bajando las escaleras a toda velocidad, vi a mi abuela que iba subiendo, buscandome. En cuanto la vi, la abracé fuerte y sin decir nada, me llevó de nuevo a la cama. - No quiero que vuelvas a subir allá ¿me escuchaste? - dijo antes de darme un beso. Luego subió al atico a apagar la luz que yo había dejado encendida en mi carrera por escapar de ahí. Escuché sus pisadas encima de mi recamara y luego escuché como cerró la puerta y bajó las escaleras, dirigiendose a su habitación. No me quedé dormida inmediatamente, tenía miedo. Cuando por fin me dormí tuve pesadillas sobre los fantasmas del atico. Y eso fue solo el inicio. A partir de esa noche, los ruidos se intensificaron, se escuchaban voces, se veían sombras con el rabillo del ojo. Incluso escuché a mis padres comentar sobre los ruidos que se escuchaban. En la madrugada me despertaba siempre a la misma hora, escuchando como si en el atico movieran muebles y dejaran caer cajas, justo por encima de mi habitación. Una de esas noches en que los ruidos me despertaban, traté de volver a dormir, pero la sensación de ser observada por alguien. Comencé a sentir miedo y me tapé por completo con la sabana, intentando ignorar el miedo. No pude. Despues de unos minutos decidí enfrentar mi miedo. Quité la sabana de mi cara y entonces vi una sombra pequeña, como de una niña, parada justo al lado de mi cama. No le vi el rostro, no se le podía ver, era más sombra que figura. Me congelé, tenía mucho miedo y quiería gritar, pero no podía. Casi no podía respirar. Temblando me senté en la orilla de la cama, quedando frente a la niña. Respiré profundo y me armé de valor para preguntarle -¿Que quieres? La sombra se desvaneció y enseguida escuché a mi hermano llorar en la otra habitación. Corrí hasta y me di cuenta de había una sombra como de un adulto parado junto a la cuna del bebé. Curiosamente, mis padres seguían dormidos, parecían no escuchar el llanto de mi hermano. En cuanto la sombra se dio cuenta de mi presencia, desapareció. En el mismo instante en que desapareció mi mamá despertó y levantó al bebé de la cuna. Le conté lo que había visto, pero no me creyó o no quiso creerme. Las apariciones comenzaron a volverse más frecuente, resumiré mis experiencias en contarles que pareciera que el fantasma mayor hostigaba al bebé . Lo hacía llorar, lo acechaba. En varias ocasiones vi esa sombra grande junto al bebé y luego la vi desaparecer. El fantasma de la niña parecía avisarme cuando el otro iba a aparecer. La situación se volvió insoportable, a tal grado que los adultos ya no podían ignorar lo que estaba sucediendo. Muchas veces vi una sombra pasar junto a mi, y me di cuenta que mi padre tambien la veía. Se quedaba quieto, palidecía y luego intentaba fingir que no pasaba nada. Lo peor fue una noche en que escuché como alguien golpeaba en mi puerta y jalaba el pestillo, como intentando entrar desesperadamente. En seguida escuché al bebé llorando intensamente. Corrí hacia la cuna y no lo encontré ahí. Desperté a mi mamá y ella despertó a papá, y comenzamos a buscar al bebé. Se escuchaba en el atico, pero no estaba ahí. La abuela se unió a la búsqueda y despues de revisar cada rincon de la casa, volví al atico solo para segurarme. Ahí estaba el bebé, llorando, en el piso polvoriendo. Entonces la abuela nos contó que muchos años atrás, incluso antes de que el abuelo muriera, tuvieron la presencia de dos espiritus, el mas grande hacia cosas malas, golpeaba a los invitados, provocaba accidentes, le gustaba provocar angustias, movía las cosas de lugar. Con ayuda de una psiquica, lograron encerrar al fantasma mas grande en el atico. El otro espiritu, que era el de una niña mas o menos de mi edad, era quien rondaba por la casa, pero no tenía ninguna intención malvada. Entonces mi madre le sugirió llamar nuevamente a la psiquica para que nos ayudara a encerrar otra vez al espiritu malvado. Mi abuela lo intentó al día siguiente, pero le informaron que esa persona había fallecido hacía poco tiempo. Coincidió su muerte con la noche en que comencé a escuchar las voces en el atico. La persona que le informó a mi abuela sobre la muerte de la psiquica le proporcionó el telefono de otra persona que se dedicaba a contactar con entes del mas allá. Así que mi abuela llamó a esa persona y esa misma tarde nos visitó y sin que nosotros le dijeramos una sola palabra, se sentó en uno de los sillones de la sala y nos dijo que sentía la presencia de ocho espiritus. La mayoría de ellos eran residuales, no sabían que estaban muertos, pero no hacían ningun daño. Tambien había un hombre mayor que deambulaba por los pasillos, que estaba vinculado con los que viviamos ahí. Que era nuestro abuelo. También una niña que actuaba como guardiana de la casa y otro más.... Un fantasma de un hombre adulto que disfrutaba el dolor y sufrimiento ajenos. Ese era el que estaba causando tantos problemas. La psiquica nos dijo que ese espiritu estaba lleno de odio y resentimiento, que había sido encerrado por alguien más hacía muchos años, y al sentir la muerte de esa persona, había tomado fuerzas y había llamado mi atención para que yo abriera la puerta. La puerta física solo era un reflejo de la puerta psiquica con la que esa persona había encerrado al espiritu tantos años atrás. Las discusiones que yo escuchaba era la niña, intentando retener al espiritu malvado para que no pudiera escapar. La psiquica sugirió expulsar al espiritu, que sería mas efectivo que mantenerlo en cautiverio, que así solo lo retendríamos por unos años y despues regresaría con mas fuerza. Entonces hizo un ritual con incienso recorriendo toda la casa y al final nos hizo decir una oración tomados de la mano. Ahí terminaron todas las apariciones, los ruidos y las cosas extrañas. Solo de vez en cuando escuchabamos pasos en los pasillos, pero sabíamos que era el abuelo, vigilando nuestro sueño. Este es el final , si les gusto estare mañana con más historias
