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Primer post: 29 mar 2012Último post: 4 oct 2015
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Negacionistas del Genocidio Judío
InfoporAnónimo10/4/2015

Este post es para los negacionistas del holocausto (o para algún despistado que esté dudando), no va a abundar en imágenes, es texto e información, si quieren ponis y memes vayan a las desmotivaciones pelotudas sobre el Hitler bueno que les gusta compartir por acá. En éste post sólo se verá la respuesta a la primera "pregunta y respuesta" de las 66 que publicaron y citan los negacionistas del holocausto. Quienes estén interesados en el resto, dejo el enlace a la fuente al final del post, donde discuten los otros 65 puntos, y explican más sobre el contexto de estos revisionismos tan amados por la mugre de internet. El Panfleto El Institute for Historical Review, o IHR, (Instituto para la Revisión Histórica), publica multitud de pequeños panfletos diseñados para informar erróneamente a la gente sobre el Holocausto. Uno de los más publicados ha sido uno titulado "66 Preguntas y Respuestas sobre el Holocausto", o simplemente "66 Q&A" (por "Questions and Answers" ; ). Este panfleto resume casi todos los principales argumentos utilizados por los que niegan el Holocausto. Refutar estos 66 puntos es un golpe directo a la raíz de la negación del Holocausto. Los lectores del newsgroup alt.revisionism se encontrarán con afirmaciones y argumentos que les resultarán familiares. Esto es debido a que esta información, y sus derivados, se han presentado y discutido en Usenet ya muchas veces. Sin embargo, estas páginas web contienen respuestas más minuciosas que las que se pueden haber leído en el newsgroup, y los enlaces a otras fuentes de información aprovechan la tecnología de la Web. El propio panfleto ha sido publicado en la Web por al menos dos negadores del Holocausto: Greg Raven, director del IHR, y Ernst Zündel, descrito por el Comité de Revisión de Inteligencia para la Seguridadde Canadá como "un negador del Holocausto y un prolífico editor de publicaciones racistas", y el patrocinador y promotor de una "conferencia neonazi celebrada en Alemania en 1991". Tanto el IHR como las editoriales de Zündel distribuyen el Q&A en formato impreso. Lo que viene a continuación es una refutación punto por punto de verdades a medias y mentiras. Se incluye el texto completo del panfleto, reproduciendo las preguntas y respuestas del IHR sin modificación alguna. 1. ¿Qué pruebas existen de que los Nazis practicaron el genocidio o asesinaron deliberadamente a seis millones de judíos? El IHR dice (combinando la versión original, la de Samisdat, y la revisada): Ninguna. La única evidencia son los testimonios de posguerra de "supervivientes" individuales. Estos testimonios son contradictorios, y ningún "superviviente" afirma haber sido testigo de ningún gaseamiento. No hay documentos de la época que lo demuestren ni ninguna prueba tangible: ni montones de cenizas, ni crematorios capaces de eliminar millones de cuerpos, ni pilas de ropa, ni jabón hecho de restos humanos, ni pantallas de lámparas hechas con piel humana, ni registros, ni estadísticas demográficas creíbles. Nizkor responde: Una mentira tras otra, sin la más mínima prueba. Éste es un punto tan bueno como cualquier otro para comenzar a exponer algunas pruebas detalladas que son ignoradas como base para negar el Holocausto. Hará que esta respuesta sea más larga que las otras sesenta y cinco, pero quizás el lector comprenderá que es necesario. Echemos un vistazo a las afirmaciones que se hacen una por una: Suponiendo como única evidencia, "los testimonios de posguerra de supervivientes individuales". En primer lugar, consideremos la teoría conspiratoria implícita. Obsérvese cómo los testimonios de todos y cada uno de los prisioneros de los campos nazis son automáticamente despreciados como poco convincentes. Este desprecio a estos testimonios, junto con la desestimación de los testimonios de varios nazis (¡¡!!), es la mayor suposición no expresada de la negación del Holocausto. Esta suposición, que pocas veces es expresada claramente, afirma que el genocidio judío nunca tuvo lugar, sino que fue una conspiración de judíos que empezó hacia 1941, y que falsificó miles de documentos para probarlo; después de la guerra, hablaron con los supervivientes de los campos y les indicaron lo que tenían que decir. Al parecer, los conspiradores también consiguieron torturar a cientos de nazis que estaban en puestos clave durante la guerra, para que confesaran crímenes que nunca cometieron, o para que implicaran a sus compañeros. Asimismo, consiguieron colocar cientos de documentos en los archivos nazis que nunca fueron descubiertos hasta después de la guerra, y muchas veces sólo con mucha suerte. El diario de Goebbels, por ejemplo, fue salvado por los pelos de ser vendido como 7.000 páginas de papel usado, pero en el manuscrito se encuentran algunas entradas como ésta (según la traducción al inglés de Lochner, The Goebbels Diaries, 1948, pp. 86, 147-148): 14 de febrero de 1942: El Führer ha vuelto a expresar su determinación de eliminar sin piedad a los judíos de Europa. Debe desaparecer todo sentimentalismo remilgado. Los judíos son los que han provocado la catástrofe que se les avecina. Su destrucción irá unida a la destrucción de nuestros enemigos. Debemos acelerar este proceso sin piedad. 27 de marzo de 1942: El procedimiento es más bien bárbaro, y no lo detallaré aquí. No quedará mucho de los judíos. En cifras generales, se puede decir que alrededor del sesenta por cien de ellos será liquidado, mientras que sólo el cuarenta se salvará para ser utilizado como mano de obra. Michael Shermer ha señaladoque las estimaciones de los nazis del número de judíos europeos rondaban los once millones, y el sesenta por cien de once millones son 6,6 millones, algo muy cercano a las cifras reales. (En realidad, el cuarenta por cien es una estimación muy por lo alto de la tasa de supervivencia de los judíos que fueron capturados, pero muchos judíos escaparon). En cualquier caso, la mayoría de la información del diario es trivial, y sólo interesa a los historiadores. ¿Creó la supuesta conspiración judía siete mil páginas de un diario simplemente para insertar unas pocas líneas a su favor? ¿Cómo se las arreglaron para conocer la vida de Goebbels tanto como para evitar contradicciones, como por ejemplo situarle a él o a otras personas en la ciudad equivocada el día equivocado? Tal y como ha admitido incluso el revisionista David Cole, los revisionistas aún tienen que dar una explicación satisfactoria a este documento... En cuanto a los testimonios de posguerra de los nazis, ¿se torturó a todos y cada uno de ellos para que confesaran horribles crímenes que supuestamente no cometieron? Esto sería creíble si sólo se hubiera capturado a unos pocos nazis después de la guerra, o quizás si algunos se hubieran enfrentado al tribunal que les juzgaba, y hubieran confesado al mundo el intento de manipular sus testimonios. Pero cientos de ellos testificaron sobre el Holocausto, en juicios que van desde 1945 hasta los años '60. (Por ejemplo, ver Böck, Hofmann, Hössler, Klein, Münch, y Stark). Muchos de estos nazis declararon como testigos y no fueron acusados de ningún crimen. ¿En qué se basa su supuesta manipulación? Muchos de estos juicios tuvieron lugar en tribunales alemanes ¿Torturaron los alemanes a sus propios compatriotas? Bien, los negadores del Holocausto a veces afirman que los judíos se han infiltrado en el gobierno alemán y lo controlan. Sin embargo, prefieren no hablar mucho de esta teoría, dado que raya en lo lunático. La cuestión principal es que ni una sola de estas supuestas víctimas de tortura -en cincuenta años, ni una- ha apoyado estas teorías según las cuales se les coaccionó. Al contrario, a lo largo de los años se han confirmado sus testimonios una y otra vez. ¿Qué coacciones podrían haber llevado al juez Konrad Morgen a testificar los crímenes de los que fue testigo ante el Tribunal de Nuremberg en 1946, donde no se le acusó de ningún crimen? ¿Y para que luego volviera a testificar ante el juicio sobre Auschwitz celebrado en Frankfurt de 1963 a 1965? ¿Cómo se coaccionó al doctor de las SS Johann Kremer para que testificara en su propia defensa en 1947, y, después de haber sido condenado en Polonia y en Alemania, volver a aparecer tras su salida de prisión para testificar en el juicio de Frankfurt? ¿Cómo se coaccionó a Böck, a Hess, a Hölblinger, a Storch y a Wiebeck, todos ellos de las SS, todos ellos testigos en Frankfurt, sin que ninguno de ellos fuera acusado de ningún crimen en aquel juicio? Los que niegan el Holocausto destacan pequeñas discrepancias en los testimonios para tratar de desacreditarlos. Lo que se pretende es que el lector aceptará estas pequeñas discrepancias como la evidencia de una vasta y todopoderosa conspiración judía. Esto es absurdo. De hecho, las discrepancias y los pequeños errores en detalles hablan en contra, y no a favor, de la teoría conspiratoria. ¿Por qué los conspiradores habrían dado diferente información a diferentes nazis? De hecho, si todos los testimonios, tanto los de los nazis como los de los prisioneros, fueran demasiado parecidos, no hay duda de que los que niegan el Holocausto lo considerarían una evidencia de la conspiración. ¿Qué coacciones podrían perdurar durante cuatro décadas para forzar al antiguo SS-Untersturmführer Dr. Hans Münch a conceder una entrevista, contra la voluntad de su familia, a la televisión sueca? En la entrevista de 1981, habló de Auschwitz: Entrevistador: ¿No es contrario a los valores éticos de un médico el concepto de exterminio? Münch: Sí, sin duda. Es indiscutible. Pero vivía en ese entorno, y traté por todos los medios evitar aceptarlo, pero tuve que vivir con ello. ¿Qué otra cosa podía hacer? Y no me enfrenté a ello directamente hasta que se nos ordenó, a mi, a mi superior, y a otra persona, tomar parte en el exterminio, dado que los doctores del campo estaban saturados de trabajo. Entrevistador: Debo preguntarle algo. Los que dudan sobre la autenticidad del Holocausto argumentan que "tratamiento especial" podría significar cualquier cosa. No tenía por qué tratarse de exterminio. Münch: El "tratamiento especial", en la terminología de los campos de concentración, se refería al exterminio físico. Si se trataba de algo más que un pequeño grupo de personas, donde lo mejor que se podía hacer era gasearlos, se les gaseaba. Entrevistador: ¿El "tratamiento especial" se refería al gaseamiento? Münch: Sí, sin ninguna duda. ¿Qué coacciones podrían perdurar durante cuatro décadas para forzar al antiguo SS-Unterscharführer (Cabo de las SS) Franz Suchomel a conceder una entrevista para la película Shoah? Hablando bajo (falsas) promesas de anonimato, habló de los crímenes cometidos en el campo de exterminio de Treblinka (del libro Shoah, Claude Lanzmann, 1985, p. 54): Entrevistador: Usted es un importante testigo, y puede explicarnos lo que fue Treblinka. Suchomel: Pero no utilice mi nombre. Entrevistador: No lo usaré, se lo prometo. Muy bien, cuando usted llegó a Treblinka... Suchomel: ...el sargento Stadie nos enseñó todo el campo. Durante el recorrido, pasamos por las cámaras de gas cuando las abrían, y vimos a gente caer como sacos de patatas. Lógicamente, esto nos aterró e impactó. Nos dimos la vuelta, nos sentamos sobre nuestras maletas y lloramos como ancianas. Cada día se escogía a un centenar de judíos para que llevaran los cadáveres a las fosas comunes. Al atardecer, los ucranianos llevaban a estos judíos a las cámaras de gas, o les pegaban un tiro. ¡Todos los días! Pregúntele a los que niegan el Holocausto por qué desestiman el testimonio de Franz Suchomel. Greg Raven le dirá que "no es una prueba... déme una prueba, por favor". Otros le dirán que Suchomel y Münch estaban locos, o que alucinan, o que son fantasías. Pero donde están las fantasías es en las mentes de los que prefieren obviar la enorme cantidad de pruebas, y creen en cambio en una hipotética conspiración, apoyada nada más que por su imaginación. Esta total falta de pruebas es lo que hace que la "suposición de la conspiración" casi nunca aparezca por escrito. Que nosotros sepamos, no existe ni un solo documento revisionista, artículo, discurso, panfleto, libro, cinta, cinta de vídeo o boletín que proporcione detalles sobre esta supuesta conspiración judía o sionista que hizo todo el trabajo sucio. Ni uno. Como mucho, la literatura negadora hace veladas referencias al Congreso Judío Mundial como el perpetuador de un "engaño" (en Butz, 1976) - pero sin aportar detalles. Y toda la negación del Holocausto se apoya en esta supuesta conspiración. En cuanto a los testimonios de los supervivientes, que según los "revisionistas" son la única evidencia, en ellos hay multitud de referencias a gaseamientos y otras atrocidades, relatadas por prisioneros judíos que sobrevivieron a los campos y por otras clases de prisioneros, como prisioneros de guerra. Muchos de los prisioneros de guerra que testificaron sobre los gaseamientos no son judíos, por supuesto. Echemos un vistazo, por ejemplo, al testimonio del oficial polaco Zenon Rozansky sobre el primer gaseamiento en Auschwitz, en el que se asesinó a 850 prisioneros de guerra rusos (Reitlinger, The Final Solution, p. 154): Los que estaban contra la puerta tenían una extraña rigidez, y entonces cayeron a nuestros pies, golpeándose la cara contra el suelo de cemento. ¡Cadáveres! Cadáveres que se mantenían erguidos llenando todo el bunker, ya que estaban tan apretados que no podían caerse. ¿Qué "revisionistas" negarán esto? ¿Quién de ellos estuvo allí? ¿Quiénes tienen autoridad para decirle a Rozansky lo que vio o lo que no vio? La frase "ningún 'superviviente' afirma haber sido testigo de un gaseamiento" es claramente falsa; en las últimas versiones, se ha cambiado "ningún superviviente" por "unos pocos supervivientes", algo un poco más cercano a la verdad. Pero no hace falta limitarse sólamente a los testimonios de los supervivientes, de los nazis, o de cualquier otra persona. Muchos documentos elaborados durante la guerra, no descripciones de posguerra, que hablan específicamente de gaseamientos y otras atrocidades, fueron capturados por el ejército americano. La mayoría están en los Archivos Nacionales de Washington, D.C.; algunos otros están en Alemania. Por ejemplo, aquí tenemos un documento secreto enviado al SS Obersturmbannführer (Teniente Coronel de las SS) Rauff por el SS Untersturmführer Becker sobre los furgones de gaseamiento, los precursores de las cámaras de gas (de Nazi Conspiracy and Aggression, 1946, Vol. I, pp. 999-1001): Si ha llovido por ejemplo durante media hora, no se puede usar el furgón porque patina. Sólo puede usarse cuando no llueve. La pregunta ahora es si puede usarse el furgón permaneciendo parado en el lugar de la ejecución. Pero primero el furgón tiene que llegar al sitio, y eso sólo puede hacerlo si no llueve... Normalmente, el gas no se aplica correctamente. Para acabar lo más rápido posible, el conductor pisa el acelerador a fondo. Haciendo esto, las personas mueren por asfixia sin desmayarse, y no es lo que se había planeado. Las medidas que he tomado demuestran que un correcto ajuste del acelerador hace que la muerte sea más rápida y que los prisioneros mueran pacíficamente desmayados. Rauff recibió otro informe sobre los furgones de gaseamiento el 5 de junio de 1942, siendo este informe clasificado como "secreto" y "copia única". Es una horrible muestra de los eufemismos nazis, ya que se refiere a los asesinatos como "el procesamiento" y a las víctimas como "los sujetos" y "la carga". (Ver Kogon, Nazi Mass Murder, 1993, pp. 228-235.): Desde diciembre de 1941, por ejemplo, se procesó a 97.000 usando tres furgones, sin que los vehículos sufrieran averías... La capacidad de los furgones es de nueve a diez por metro cuadrado. La mayor capacidad de los furgones especiales Saurer no es una ventaja. Aunque no sufren exceso de carga, pierden mucha maniobrabilidad fuera de los caminos y carreteras sobre cualquier terreno. Sería deseable una reducción en la capacidad de carga. Se puede hacer reduciendo un metro el tamaño del furgón. La dificultad mencionada no puede solucionarse reduciendo la carga, como se ha hecho hasta ahora. Esta reducción requiere un mayor tiempo de operación, dado que hay que llenar el espacio vacío con CO [el gas emitido por el tubo de escape utilizado para asfixiar a las víctimas]. Es necesario proteger mejor las luces. La rejilla debería cubrir los faros lo suficiente como para hacer imposible que se rompan las bombillas. Parece que rara vez se encienden los faros, por lo que los usuarios dicen que pueden suprimirse. Pero la experiencia demuestra que cuando se cierra la puerta trasera y el interior se vuelve oscuro, la carga se aprieta contra la puerta. El motivo es que cuando el interior se vuelve oscuro, la carga se arroja hacia el menor resquicio de luz. Esto dificulta el cierre de la puerta. También se ha señalado que el ruido provocado por el cierre de la puerta se une al miedo producido por la oscuridad. Hay ciertos deslices en correspondencia escrita sobre las cámaras de gas, y algunas de estas cartas, por suerte, se libraron de ser destruidas y se las recuperó después de la guerra. Un informe escrito por el SS Karl Bischoff el 27 de noviembre de 1942 describe la cámara de gas de Krema II no con el habitual término "Leichenkeller", sino con "Sonderkeller", "sótano especial". Y dos meses después, el 29 de enero de 1943, Bischoff escribió un informe para Kammler, refiriéndose a esa misma cámara de gas como "Vergasungskeller". (Ver Gutman, Anatomy of the Auschwitz Death Camp, 1994, pp. 223, 227.) "Vergasungskeller" significa literalmente "sótano de gaseamiento", una cámara de gas subterránea. Los negadores del Holocausto recurren a Arthur Butz, que da una engañosa explicación del término: "Vergasunsg", dice, no puede referirse a asesinar personas con gas, sino sólo al proceso de convertir un sólido o líquido en gas. Así, dice que "Vergasungkeller" debía ser una habitación especial en la que el combustible para los hornos de Auschwitz era transformado en gas - una "cámara de gasificación". Hay tres problemas en esta explicación. En primer lugar, "Vergasung" ciertamente puede referirse a asesinar personas con gas; Butz no habla alemán, así que no debería hacer especulaciones con el idioma. En segundo lugar, no existe una habitación que pudiera realizar la función que Butz describe - años después de escribir su libro, admitió esto, e inútilmente trató de sugerir que puede ser que hubiera otro edificio en alguna parte que albergara la cámara de gasificación. En tercer lugar, el tipo de horno usado en Auschwitz no requería ningún proceso de gasificación. Los hornos empleaban combustible sólido. (Ver Gutman, op. cit., pp. 184-193.) Así que, ¿a qué se refiere el término "sótano de gaseamiento"? Los negadores del Holocausto aún tienen que ofrecer una explicación creíble. Un inventario de material, capturado tras la guerra, reveló la existencia de catorce alcachofas de ducha y una puerta estanca en la cámara de gas de Krema III. Los negadores dicen que esta sala era una morgue; pero no explican para qué podía usarse en una morgue catorce alcachofas de ducha y una puerta estanca. ( Ver fotografía del documento, o Pressac, Auschwitz: Technique and Operation, 1989, pp. 231, 438.) Un informe de la oficina de obras de Auschwitz, fechado a 31 de marzo de 1943, dice (Hilberg, Documents of Destruction, 1971, pp. 207-208): Aprovechamos para mencionar otro pedido del 6 de marzo de 1943 de una puerta estanca 100/192 para la Leichenkeller 1 de Krema III, Bw 30a, que debe instalarse siguiendo el procedimiento y medidas de la puerta de sótano del Krema II, con una escotilla con cristal doble de 8 milímetros enmarcada con goma. Este pedido ha de ser considerado urgente... ¿Para qué necesitaría urgentemente una morgue escotillas con un grueso cristal doble de 8 milímetros? La cuestión referente a si puede demostrarse el uso de gas ciánido (cianuro en estado gaseoso) en las cámaras de Auschwitz es algo que intriga a los negadores. Su tan anunciado Informe Leuchter, por ejemplo, dedica grandes esfuerzos a preguntarse si quedan restos de ciánido allí hoy en día. Pero no necesitamos buscar trazas químicas para confirmar el uso de ciánido (Gutman, op. cit., p. 229): Varias cartas y telegramas intercambiadas entre el 11 y el 12 de febrero[de 1943] entre el Zentralbauleitung y Topf mencionan el pedido de un ventilador de madera para la Leichenkeller 1. Esta referencia confirma el uso de la morgue como cámara de gas: Bischoff y Prüfer consideraban que la extracción de aire mezclado con ácido prúsico concentrado [cianuro disuelto en agua] (20 gr/cm3) requería un ventilador que no pudiera corroerse. En realidad, Bischoff y Prüfer se equivocaban, y se acabó usando aceptablemente bien un ventilador metálico. Pero el hecho de que pensaran que era necesario demuestra que el cianuro era habitualmente empleado en las salas que los negadores llaman morgues. (El cianuro no sirve como desinfectante en una morgue, ya que no elimina bacterias). Otros documentos capturados, incluso aunque no se refieran directamente a alguna parte del proceso de exterminio, se refieren a él por las consecuencias de éste. Un informe capturado del SS-Brigadeführer (General de Brigada de las SS) Kammler revela que la capacidad de incineración prevista de los hornos de Auschwitz era de un total de 4.756 cadáveres al día (ver fotografía del documento o Kogon, op. cit., p. 157). Los negadores suelen decir que todo esto no era realizable en la práctica (ver pregunta 45). No es correcto. Estos crematorios fueron diseñados cuidadosamente en 1942 para tener una capacidad de eliminación de cuerpos de 140.000 al mes - en un campo en el que sólo había 125.000 personas. Podemos concluir que el exterminio masivo fue predicho, incluso planificado, ya a mediados de 1942. Un campo diseñado para incinerar a toda su población de prisioneros cada cuatro semanas no es un simple centro de detención. Finalmente, aparte de los abundantes testimonios, confesiones, y evidencias físicas del proceso de exterminio, ciertamente no hay necesidad de rebuscar pruebas sobre las intenciones y planes de los nazis. Aquí tenemos unos pocos ejemplos. Del diario de Hans Frank (de Nazi Conspiracy and Aggression, 1946, Vol. I, pp. 992, 994): Pero, ¿qué se debería hacer con los judíos? ¿Creen que se les reasentará en el 'Ostland' [territorios del este], en poblados [de reasentamiento]? Esto es lo que se nos dijo en Berlín: ¿por qué tantas molestias? No podemos hacer nada con ellos ni en el 'Ostland' ni en el 'Reichkommissariat'. Así que liquídenlos. Caballeros, debo pedirles que abandonen todos sus sentimientos de piedad. Debemos aniquilar a los judíos, dondequiera que les hallemos y en cualquier momento en el que podamos, para así mantener la estructura del Reich como un todo... No podemos disparar o envenenar a esos 3,500.000 judíos, pero sin duda seremos capaces de tomar medidas que llevarán, de una manera u otra, a su aniquilación... Sentenciar a 1,200.000 judíos a morir de hambre es algo que sólo se notaría un poco. El discurso de Himmler en Posen del 4 de octubre de 1943 fue grabado en cinta (Trial of the Major War Criminals, 1948, Vol. XXIX, p. 145): Me referiré ahora a la evacuación de los judíos, el exterminio del pueblo judío. Ésta es una de esas cosas que se dicen fácilmente: "se está exterminando a los judíos", dicen todos los miembros del partido, "muy cierto, es parte de nuestros planes, la eliminación de los judíos, su exterminio, lo estamos haciendo". El trabajo de exterminio fue incluso mencionado en al menos un veredicto oficial de un tribunal nazi. En mayo de 1943, un tribunal de Münich declaró en su sentencia contra el SS-Untersturmführer Max Taubner que: No se debería castigar al acusado en razón a las acciones cometidas contra los judíos como tales. Los judíos han de ser exterminados y ninguno de los judíos muertos es una gran pérdida. Aunque el acusado debería haberse dado cuenta de que el exterminio de judíos es la misión de los Kommandos que se crearon especialmente para ello, se le debería excusar que se considerara a si mismo con la autoridad necesaria para tomar parte en el exterminio. Y Hitler habló claramente de ello en público al menos en tres ocasiones. El 30 de enero de 1939, siete meses antes de que Alemania invadiera Polonia, dio un discurso en el Reichstag (transcrito de la revista Skeptic, Vol. 2, No. 4, p. 50): Hoy quiero volver a convertirme en profeta: si la banca judía internacional de Europa y de fuera de ella tiene éxito una vez más en su intención de llevar a las naciones a otra guerra mundial, la consecuencia no será la bolchevización de la Tierra y así, la victoria de los judíos, sino la aniquilación de la raza judía en Europa. Por cierto, esta última frase, en alemán es "die Vernichtung der jüdischen Rasse in Europa". Los que hablen alemán se darán cuenta de que no es en absoluto ambigua. En septiembre de 1942: ...si los judíos conspiran para provocar otra guerra mundial para exterminar a los arios de Europa, no deberían ser los arios los exterminados, sino los judíos... El 8 de noviembre de 1942: Recordarán la sesión del Reichstag en la que declaré: si los judíos se imaginan que podrán provocar una guerra mundial para exterminar a las razas europeas, el resultado no será el exterminio de las razas europeas, sino el exterminio de los judíos de Europa. La gente siempre se rió de mi cuando profetizaba. De aquellos que se rieron entonces, un incontable número ya no se ríe hoy, y los que aún se ríen, quizás se reirán sólo durante un pequeño tiempo. Hay muchos otros ejemplos de documentos y testimonios que podrían presentarse. Hay que tener en cuenta que la respuesta del IHRa "¿qué pruebas existen?" es "ninguna". Se ha demostrado claramente ya que esta fácil respuesta es un fraude. Y ésta es la clave de lo que queremos expresar: la negación del Holocausto es un fraude. Seguiremos ahora analizando el resto de afirmaciones, más específicas, sobre las que se supone que no hay pruebas. La expresión "ningún montón de cenizas" es contradictoria con respecto a otros documentos del IHR. En un artículo del boletín publicado por el IHR, que también publica el 66 Q&A, el editor del boletín afirmó que una comisión polaca encontró en 1946 una capa de cenizas humanas en el campo de exterminio de Treblinka con una profundidad de seis metros. Se puede leer ese artículo en el website de Greg Raven. (Al parecer, algunos supervivientes afirman que los cadáveres no eran incinerados por completo. Dado que se mezclaban restos no incinerados con las cenizas, el editor sugirió que los testimonios eran falsos. Sorprendentemente, no hace ningún comentario sobre cómo llegó hasta allí una capa de seis metros de cenizas humanas. Quizás consideró que no merecía la pena tenerlo en cuenta). También se han encontrado montones de cenizas en Maidanek. En Auschwitz-Birkenau, se arrojaron las cenizas de los cadáveres en los ríos y pantanos que rodeaban el campo, y se usaron como abono en los campos de granjas cercanas. ¿"Ningún crematorio" capaz de eliminar millones de cuerpos? Totalmente falso, los crematorios eran más que capaces de realizar el trabajo, de acuerdo con los informes internos de los propios nazis y con los testimonios de los supervivientes. Los negadores del Holocausto confunden deliberadamente a la gente hablando de los crematorios actuales de los cementerios en vez de hablar de los enormes hornos industriales de los campos de exterminio. Este tema se discutirá en detalle en las respuestas a las preguntas 42 y 45. ¿"Ningún montón de ropa"? Aparentemente, ¡el IHR considera que las pilas de ropa son una "prueba tangible"! Esto es extraño, porque no intentan negar la existencia de otras clases de pilas encontradas en los campos nazis: de gafas, de zapatos (en Auschwitz, Belzec, y Maidanek), de dientes de oro, de cadáveres quemados, de prótesis (see Swiebocka, Auschwitz: A History in Photographs, 1993, p. 210), de cabellos humanos (ibid, p. 211), de maletas abiertas y revueltas (ibid, p. 213), de brochas de afeitar (ibid, p. 215), de peines (ibid), de cazuelas y sartenes (ibid), y sí, incluso pilas de ropa (ibid, p. 214) que según el IHR no existen. Quizás los autores del 66 Q&A se dieron cuenta de que era peligroso para ellos admitir que esas pilas eran pruebas tangibles, porque entonces se verían obligados a admitir que otras cosas son "pruebas tangibles". Quizás es por eso por lo que quitaron esa frase de la edición revisada del 66 Q&A. Si no se encontraron con frecuencia objetos en cantidades masivas, es porque los nazis los repartían entre la población alemana. Se capturó un informe sobre este asunto, revelando que incluso se repartió ropa interior femenina. ¿"Ningún jabón hecho con restos humanos"? Esto es cierto, pero es una verdad a medias. Aunque hay algunas pruebas de la fabricación de jabón a partir de cadáveres en una cantidad experimental muy limitada, la rumoreada "producción en masa" nunca existió, y no se sabe de la existencia de jabón hecho de cadáveres humanos. Sin embargo, existe el testimonio bajo juramento, nunca refutado, de prisioneros de guerra británicos y de un oficial del ejército alemán, según el cual se realizaron experimentos, y los aliados capturaron la receta del jabón. Afirmar a secas que los nazis no hicieron jabón de seres humanos no es correcto. ¿"Ninguna pantalla de lámpara hecha de piel humana"? Falso - se utilizaron como pruebas pantallas de lámparas y otros "adornos" hechos con piel humana en los dos juicios a Ilse Koch, y se mostraron ante una comisión de investigación del Senado de los Estados Unidos de finales de los '40. Sabemos que estos objetos estaban hechos de piel humana porque llevaban tatuajes, y porque se realizó un análisis microscópico forense. (Se está preparando una página dedicada exclusivamente a este asunto). ¿"Ningún registro"? Esto es una estupidez (lo que podría explicar que esta afirmación desapareciera de las versiones "revisadas" del 66 Q&A). Ciertamente, siempre se habló del exterminio por gas empleando palabras en clave, y no se registraba en ningún libro a las víctimas que llegaban a los campos de exterminio para ser gaseadas inmediatamente. Pero hay varios deslices en el uso de estas palabras en clave que revelan los verdaderos significados, como ya se ha descrito. Hay inventarios y pedidos del Krema que hablan de objetos extraños en un uso normal, pero no en un exterminio masivo por gaseamiento. Hay registros de trenes de deportación que, reunidos, hablan claramente... Se han dado unos cuantos ejemplos anteriormente. ¿"Ninguna estadística demográfica creíble"? Esta es la segunda contradicción propia con otros documentos del IHR. Ver las preguntas 2 y 15. El comité anglo-americano que estudió el tema estimó el número de víctimas judías en 5,7 millones, basándose en estadísticas de población. Éste es el recuento exacto, país por país: Alemania 195.000 Austria 53.000 Checoslovaquia 255.000 Dinamarca 1.500 Francia 140.000 Bélgica 57.000 Luxemburgo 3.000 Noruega 1.000 Holanda 120.000 Italia 20.000 Yugoslavia 64.000 Grecia 64.000 Bulgaria 5.000 Rumanía 530.000 Hungría 200.000 Polonia 3,271.000 URSS 1,050.000 Refugiados (308.000) Total de judíos asesinados 5.721.500 (Esta estimación se realizó a partir de estadísticas de población, y no sumando el número de víctimas en cada campo. También están disponibles estos cálculos - por ejemplo, un archivo con la sentencia de un tribunal alemán sobre el número de víctimas en Treblinka. Las SS elaboraron registros más precisos, y se rescataron muchos documentos, apoyados además por los testimonios de testigos visuales). Algunas estimaciones dan cifras más bajas, otras dan cifras más altas, pero es una cuestión de cifras, no del hecho. En un artículo del periódico de los estudiantes de la CMU, se cita al jefe del departamento de Historia de la CMU, Peter Stearns, afirmando que documentos recientemente descubiertos -especialmente en la antigua Unión Soviética- indican que el número de víctimas supera los seis millones. Otros historiadores consideran que no supera demasiado los cinco millones. Encyclopedia of the Holocaust usa la cifra de 5,596.000 como mínimo y 5,860,000 como máximo (Gutman, 1990, p. 1799). En resumen: Los "revisionistas" con frecuencia afirman correctamente que el peso de las pruebas corresponde a los historiadores. Las pruebas, por supuesto, ha sido públicas desde finales de 1945, y se pueden leer en bibliotecas de todo el mundo. Estas pruebas se han analizado muchísimas veces. Simplemente hemos mostrado una pequeña parte de algunos de los puntos principales del inmenso conjunto de pruebas; hay muchas más disponibles. El mero hecho de plantearse que el Holocausto nunca ocurrió es absurdo. Afirmar seriamente que no existe la más mínima prueba está más allá del absurdo, y es un claro ejemplo de las retorcidas intenciones del "revisionismo". La fuente, además de la refutación de los otros argumentos: http://www.nizkor.org/features/qar/qar-complete-sp.html Así que, seudonazis del subdesarrollo, raza pura de internet, fachos repugnantes, sigan a su líder. Y ésto no tiene nada que ver con el genocidio de Israel en Palestina, igual de reprochable que el de los nazis. No hace falta negar a uno para criticar al otro, es más, criticar a uno sólo de los dos es justamente hacer lo que muchas mierdas de Israel hacen.

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Pseudociencias, cada vez mas común en Taringa.
Pseudociencias, cada vez mas común en Taringa.
InfoporAnónimo3/29/2012

Este post es una copia de Wikipedia, que probablemente ya fue posteada en Taringa. Lo posteo porque creo necesario que lo lean algunas personas. La pseudociencia es hoy en día demasiado común de ver en posts (supongo que alguno conoce los posts de creacionismo científico de un usuario bloqueador compulsivo) y puede llegar a ser peligrosa. Desde el suicidio de los apocalípticos a las personas con cáncer que suspenden la quimioterapia para oler una flor. Lo malo de las pseudociencias no es solo que éstas personas se perjudiquen, sino que alguien se beneficia con estas mentiras (les recomiendo que vean el caso de Juan María Dominguez y el falso doctor que uso en uno de sus programas). Una pseudociencia o seudociencia (también conocida como paraciencia) es una afirmación, creencia o práctica que, a pesar de presentarse como científica, no se basa en un método científico válido, le falta plausibilidad o el apoyo de evidencias científicas o no puede ser verificada de forma fiable. La pseudociencia suele caracterizarse por el uso de afirmaciones exageradas, vagas, o de imposible verificacion, un exceso de peso en la confirmación en lugar de en los intentos rigurosos de refutación, una falta de disposición al examen por parte de otros expertos, y una ausencia general de procesos sistemáticos para desarrollar teorías de forma racional. El término pseudociencia se suele considerar como inherentemente negativo, ya que sugiere que algo está siendo incorrectamente presentado como ciencia, quizá incluso de forma intencionada. En consecuencia, aquellos de los que se afirma que practican o defienden pseudociencias normalmente discuten tal etiqueta pero por otro lado se encuentran miembros de la comunidad científica que cuestionan el uso peyorativo de la etiqueta como calificativo ante nuevas teorías, tesis o investigaciones. Etimología El término pseudociencia o seudociencia es un neologismo formado a partir de la raíz griega pseudo, «falso», y la palabra latina ciencia, «conocimiento». Aunque el término como tal se emplea desde por lo menos finales del siglo XVIII, el concepto de pseudociencia como algo distinto de la ciencia real o auténtica parece haber surgido a mitad del siglo XIX. Uno de los primeros usos de la palabra "pseudociencia" proviene de 1844 en el Northern Journal of Medicine. También se registra un uso anterior del término en 1843, en la obra del fisiólogo francés François Magendie. Definición Aunque los elementos que determinan si un cuerpo de conocimiento, metodología o práctica es científico pueden variar según el ámbito de actuación, existen ciertos principios generales con los que la comunidad científica se muestra en general de acuerdo. La noción básica es que todos los resultados experimentales deben ser reproducibles, y susceptibles de ser verificados por otros investigadores. Estos principios pretenden asegurar que los experimentos pueden ser reproducidos bajo las mismas condiciones, permitiendo mediante la investigación posterior determinar si una hipótesis o teoría acerca de un fenómeno es a la vez válida y fiable. Para ser considerado científico, un estudio debe aplicar el método científico en todos sus ámbitos, y el sesgo cognitivo debe ser controlado o eliminado mediante el muestreo al azar, técnicas específicas como el doble ciego, y otros métodos. Se espera que todos los datos recopilados, incluyendo especificaciones de las condiciones ambientales o experimentales, estén documentados y disponibles para su revisión por pares, permitiendo la realización de nuevos experimentos que confirmen o desmientan los resultados previos. En general, y en la medida en que pueda resultar aplicable, la metodología científica exige que las teorías puedan someterse a pruebas empíricas rigurosas, mientras que a las pseudociencias, o bien no será posible aplicarles sistemas de refutación (por tratarse de formulaciones ambiguas), o bien sus partidarios protegerán la teoría (por ejemplo, con hipótesis auxiliares o ad hoc, formuladas a posteriori), en lugar de someterla a ensayos que puedan refutarla. Karl Popper introdujo a mediados del siglo XX el concepto de falsabilidad para distinguir la ciencia de la no-ciencia. Un resultado es "falsable" cuando puede ser demostrado como erróneo, es decir, cuando puede diseñarse un experimento teórico con el que demostrar si es falso. De este modo, las afirmaciones "falsables" pueden ser consideradas como ciencia, mientras que las no "falsables" se consideran no-ciencia. Por ejemplo, la afirmación de que "Dios creó el Universo" puede ser cierta o falsa, pero no puede diseñarse ningún experimento que demuestre una cosa u otra; simplemente está más allá de la capacidad de la ciencia, ergo, no es "falsable" y por tanto es no-ciencia. Popper usó la astrología y el psicoanálisis como ejemplos de pseudociencias, y la teoría de la relatividad de Einstein como ejemplo de ciencia. Luego clasificó las formulaciones no-científicas en las categorías filosófica, matemática, mitológica, religiosa y/o metafísica por un lado, y pseudocientífica por otro, aunque no dio criterios claros para definir cada una. El término tiene connotaciones peyorativas, porque se usa para indicar que las materias así etiquetadas son errónea o engañosamente presentadas como científicas. Por este motivo, aquellos que cultivan determinada "pseudociencia", normalmente rechazan esta clasificación. El apelativo se ha aplicado a disciplinas como ciertas hipótesis de la física cuántica, las ciencias sociales, el psicoanálisis, la parapsicología y la criptozoología por la naturaleza de sus objetos de estudio difícil de aplicarle la misma rigurosidad científica que en otras disciplinas, no obstante esto es relativo y algunas de estas disciplinas acusadas de pseudocientíficas son aceptadas como científicas por universidades, asociaciones científicas, centros médicos, gobiernos, etc., por ejemplo, el psicoanálisis. Muchas veces la discusión sobre un concepto o campo de conocimiento gira más alrededor de su consideración como ciencia o pseudociencia que acerca de los hechos y métodos reales. En ese sentido, el filósofo de la ciencia Larry Laudan ha manifestado que el concepto pseudociencia no tiene significado científico y se usa mayoritariamente para describir una apreciación subjetiva: "Si quisiéramos permanecer firmes al lado de la razón, deberíamos deshacernos de términos como ‘pseudociencia’ y ‘acientífico’ de nuestro vocabulario; son sólo palabras huecas que cumplen una función emotiva." Del mismo modo, Richard McNally afirma que "el término pseudociencia se ha convertido en poco más que una injuriosa palabra de moda para ningunear a los propios oponentes en las discusiones en los medios", y que "cuando los emprendedores terapéuticos hacen afirmaciones a favor de sus tratamientos, no deberíamos perder el tiempo intentando determinar si estos califican como pseudocientíficos. En su lugar se deberían hacer preguntas como: ¿Cómo sabe que su tratamiento funciona? ¿Cuáles son sus pruebas?" Características de las pseudociencias Los autores que diferencian entre ciencias reales y pseudociencias señalan características cuya presencia simultánea, no necesariamente de todas a la vez (definición politética), ayuda a reconocer a las pseudociencias como tales: No tienen consistencia interna y externa. Es decir, soportan contradicciones lógicas y no se integran con otras ciencias. No aplican métodos como los característicos de las ciencias, aquellos cuya validez pueda aceptarse con independencia de las expectativas del observador. Son dogmáticas. Sus principios están planteados en términos tales que no admiten refutación, a diferencia de las ciencias, donde las condiciones de refutación de las hipótesis o teorías están determinadas o pueden determinarse con precisión. Aunque esto último no es de aplicación estricta a las ciencias sociales, que a menudo no producen (ni pretenden producir) resultados precisos, y parten de premisas que hay que interpretar con cierto grado de subjetividad. Proclaman teorías para las que no aportan pruebas empíricas, que a menudo contradicen abiertamente las observaciones o resultados experimentales conocidos y aceptados. Son incoherentes con el cuerpo teórico de disciplinas relacionadas, invalidando las explicaciones admitidas sin ofrecer alternativas mejores para la explicación de los mismos fenómenos ni reconocer la necesidad de hacerlo. Son inmutables. Al no tener bases experimentales, no cambian incluso ante nuevos descubrimientos (como excepción especial están las matemáticas). La máxima autoridad teórica se le sigue atribuyendo al fundador o fundadores de la disciplina, y sus enseñanzas son tratadas como escrituras sagradas. Utilizan ante el público un lenguaje oscuro, o emplean términos que tienen un significado preciso en ciencia con sentidos totalmente diferentes. No cumplen la estrategia de la navaja de Occam (también conocido como principio de parsimonia), que es un método heurístico de búsqueda creativa de soluciones que propone que, en igualdad de condiciones, la explicación más sencilla es la que se debe considerar como la más probable. O cuando la cumplen es basándose en la utilización de "ganchos celestes" (por ejemplo el creacionismo lo explica todo con base en un solo ente: Dios). No buscan leyes generales. Descalifican las críticas por parte de las ciencias, a menudo, utilizando falacias ad hominem, aduciendo conspiraciones o proclamándose objeto de persecución cuando sus planteamientos son rebatidos. Invocan entes inmateriales o sobrenaturales, tales como fuerza vital, creación divina, inconsciente metafísico, quintaesencia, etc. de los que proclaman a la vez, contradictoriamente, que intervienen en fenómenos observables, pero que son inaccesibles a la investigación empírica. Aunque también en física se especula con entidades que, a día de hoy, son inaccesibles a la investigación empírica, pero que se supone que intervienen en fenómenos observables (véase por ejemplo: Bosón de Higgs), y en psicología se emplean entidades inmateriales tales como por ejemplo: "inteligencia". Los promotores de la teoría hacen poco esfuerzo para desarrollar una teoría que supere los problemas a los que se enfrenta. Carecen de la vocación autocritica propia de los científicos verdaderos. Proclaman y exigen que se reconozca su carácter científico, pero sólo ante el público general, renunciando o siendo muy reticientes a poner a prueba sus explicaciones ante la comunidad científica establecida. El hecho de reclamar estatus científico las diferencia de otros campos, como la religión o la metafísica. Algunos críticos de la pseudociencia consideran algunas o todas las formas de pseudociencia como pasatiempos inofensivos. Otros, como Richard Feynman, Richard Dawkins, Carl Sagan y Mario Bunge, consideran que todas las formas de pseudociencia son dañinas, causen o no daños inmediatos a sus seguidores. Estos críticos generalmente consideran que la defensa de la pseudociencia puede suceder por varias razones, que van desde la simple candidez sobre la naturaleza de la ciencia y el método científico, hasta un engaño deliberado por beneficios económicos o políticos. No es apropiado tratar de pseudociencia cualquier cuerpo sistemático de creencias sólo por no considerar veraces sus postulados, sino que sólo tiene sentido hacerlo cuando desde la disciplina en cuestión se proclama sin fundamento su carácter científico. Esta es una parte importante, que desgraciadamente aparece en muchos tops: Peligros de la medicina pseudocientífica para la salud Un campo en el que se usa frecuentemente de alegaciones pseudocientíficas es el de la curación de enfermedades. Ocurre incluso dentro de la medicina convencional, por ejemplo cuando algunas compañías farmacéuticas promueven el uso de sus productos para fines distintos de los que justificaron su aprobación y sin ensayos clínicos suficientes o adecuados. Existe además un importante mercado de métodos curativos y diagnósticos, que en muchos casos utilizan métodos mágicos tradicionales, como la imposición de manos o procedimientos sin fundamento, como la radiestesia o el empleo de pirámides. La mayoría de estos curanderismos, cuya extensión creciente debe mucho a internet, busca la credibilidad y el prestigio que tiene la ciencia, alegando desconocidas propiedades del agua, la acción de fenómenos cuánticos o presuntas energías de naturaleza difusa. El cartílago de tiburón se ha promocionado falsamente como cura para el cáncer en base una supuesta inexistencia de cánceres en tiburones. De acuerdo con Ostrander et al (2004), esta práctica ha llevado a una continua disminución de las poblaciones de tiburones y, lo que es más importante, esta práctica ha alejado a los pacientes de terapias contra el cáncer que sí son efectivas. Sugieren que "los mecanismos basados en la evidencia por la comunidad científica día a día deberían añadirse al aprendizaje de los profesionales de los medios de comunicación y gubernamentales". Un caso especial, por su extensión, es el de la homeopatía, cuya incongruencia con el conocimiento científico fue mostrada ya en vida de su fundador, Samuel Hahnemann, y respecto a la que se han utilizado recientemente términos prestados de la mecánica cuántica (como entanglement) de manera admitidamente metafórica. Algunos tratamientos alternativos de carácter pseudocientífico han producido accidentes graves, incluso muertes; pero se admite en general que el mayor peligro para la salud de los pacientes se realiza cuando, confiando en un método ineficaz, renuncian a medidas más efectivas *, como hábitos más saludables o un tratamiendo médico de eficacia demostrada. *¿Les suena el caso Steve Jobs? Una lista que muestra las pseudociencias más famosas: Alquimia: Fue una práctica que combinó elementos de lo que hoy son la química, la metalurgia, la física, astrología, la semiótica, el misticismo, el espiritualismo y el arte y algunos historiadores de la ciencia, no todos, la consideran precursora de la moderna química. Al contrario que la astrología, que sigue teniendo muchos seguidores en la actualidad, la práctica de la alquimia prácticamente desapareció durante el siglo XIX, quedando en la actualidad únicamente algunos seguidores, aunque para la mayoría de ellos se haya convertido en una corriente filosófica que ya no sigue los mismos objetivos, por lo que realmente únicamente serían pseudocientíficas algunas corrientes actuales, a pesar de la definición de Bunge. Astrología: Es la creencia en una relación causal entre la posición relativa de determinados planetas, satélites y estrellas y la personalidad y expectativas futuras de las personas. Aunque la astrología tiene una larga tradición como sistema de creencias desde la antigüedad, sus bases como ciencia están refutadas desde el Renacimiento, a pesar de lo cual hoy en día existen intentos de reivindicar este papel. Biomagnetismo/Magnetoterapia: Es el intento de curar enfermedades mediante imanes, su descubridor afirma poder curar enfermedades como el SIDA al inactivar virus mediante el uso de imanes, que desregularían a los patógenos internos. No hay ninguna evidencia y su creador fue acusado de fraude recientemente, a pesar de ello es una disciplina en expansión y que ha logrado engañar a mucha gente. La magnetoterapia insiste en poder mitigar dolor aunque reconoce que sus resultados varían según la persona. Cerealogía: También llamados pictogramas o crop circles (en inglés), son dibujos que aparecen en campos de cultivo (trigo, maíz, etc), supuestamente creados por extraterrestres, aunque sin evidencias empíricas. Creacionismo y Diseño inteligente: Algunas interpretaciones literales del Génesis niegan la Teoría de la evolución y plantean hipótesis alternativas como si tuvieran la misma validez. La teoría de la evolución no es sólo una hipótesis sino la teoría más sustentada que actualmente existe sobre el origen de los seres vivientes y es el cuerpo teórico unificador de las ciencias biológicas. Por esto, la gran mayoría de los científicos e instituciones científicas rechazan las afirmaciones sobre creacionismo científico y diseño inteligente por su falta de base científica y lo clasifican como pseudociencia. La comunidad científica califica de infundadas las acusaciones de tautología hacia algunas hipótesis evolutivas, como la selección natural. Criptozoología: La criptozoología es el estudio de los hipotéticos animales desconocidos para la zoología moderna, generalmente por medio de entrevistas a testigos y cualquier vestigio físico (huellas, heces, pelambre, etc.) que se pueda encontrar. Debido a que la mayoría de la evidencia en torno a los animales desconocidos suele ser de testimonios orales y de leyendas tradicionales, se considera por parte de un sector importante de la comunidad científica que no cumple con los criterios mínimos del método científico. Sin embargo, la criptozoología ha sido abordada, impulsada y desarrollada por reconocidos biólogos, antropólogos, zoólogos y otros profesionales científicos serios de diferentes países que afirman aplicar una rigurosidad científica . Dianética la “ciencia” de la cienciología) La dianética es una parte de la cienciología, consistente en una especie de "psicología" basada en los principios de la cienciología. Hubbard, el fundador de la cienciología, insiste varias veces a lo largo de su libro en que la Dianética es una ciencia y que su sistema, basado en la localización y eliminación de los engramas, permite la curación de toda clase de compulsiones, obsesiones, neurosis, y demás afecciones o enfermedades, incluyendo parálisis, cáncer y leucemia. Sin embargo nunca ha habido ninguna demostración científica de tales afirmaciones. Feng Shui: Es una forma de geomancia que supone la existencia de supuestas energías como el chi. Esta puesta en duda, ya que desde el punto de vista escéptico una energía propiamente dicha no puede ser positiva o negativa, no podría influir ni alterar el comportamiento humano y su relación con el medio. Por ello los escépticos sostienen que no tiene valor terapéutico. Fisiognomía: En la Antigüedad la fisiognomía se desarrolló com un arte adivinatoria, que buscaba el destino en los rasgos de la cara, en parte por culpa de algunos párrafos de la Historia animalium de Aristóteles. Lavater, a finales del XVIII llamó así a la ciencia («una ciencia con reglas fijas») que permitiría conocer el carácter de una persona por los rasgos de su cara y la forma de su frente. Un obituario tras su muerte, señalaba que tras Lavater un noble no escogería un criado sin antes comparar su rostro con las láminas del libro. Darwin cuenta que estuvo a punto de no ser elegido como naturalista del Beagle, porque Fitzroy no veía con buenos ojos la forma de su nariz. La asignación de caracteres faciales y su asociación a rasgos de personalidad para los grupos humanos históricos, como los judíos o los eslavos, fue recuperada por el racismo pseudocientífico de la primera mitad del siglo XX, y una variante, la morfopsicología, inventada por un médico francés en 1937, todavía se emplea para selección de personal. Flores de Bach (terapias florales): Los ensayos no demuestran ningún valor terapéutico más allá del efecto placebo. La preparación de los remedios, dejando algunas flores en agua al sol y diluyendo el filtrado después, no es compatible con ningún mecanismo físico-químico específico. Los pronentes dicen que se basa en «vibraciones», sin que se justifique que son o como se pueden observar. La selección de los remedios se basa en criterios ajenos a la experiencia, como la teoría de las signaturas,una doctrina precientífica propia de la medicina medieval, según la cual la virtud curativa ha sido marcada sobre las cosas o sobre sus nombres. Por ejemplo, la planta que Lineo llamó Impatiens porque dispara sus semillas, es propuesta para curar la impaciencia. Frenología: Era una teoría que afirmaba ser capaz de determinar el carácter y los rasgos de personalidad basándose en la forma del cráneo. Se basaba en la creencia de que diversos comportamientos están controlados por sitios distintos del cerebro, y que el mayor desarrollo de esas secciones supone un mayor tamaño, que se ve reflejado en la forma del cráneo. No se debe confundir con la craniometría o la fisonomía, que estudian los huesos del cráneo o los rasgos faciales sin intentar extraer información sobre la personalidad. Grafología: Se trata de la supuesta relación entre la escritura y la personalidad del individuo, pretendiendo inferir incluso el estado fisiológico y las aptitudes laborales del autor de la escritura. No debe confundirse con la grafología o caligrafía forense, que es usada en la justicia como técnica auxiliar para determinar si un escrito pertenece a una persona en particular. Aunque los análisis grafológicos de personalidad no son aceptados en las cortes, sí son empleados con frecuencia y sin fundamento en la selección de personal. Homeopatía: Muchos consideran la homeopatía como un residuo pseudocientífico de la época de la alquimia. Los resultados atribuidos a la homeopatía se pueden explicar por el efecto placebo. Otra crítica a la homeopatía es su falta de consistencia externa. Esta teoría asume que el agua de algún modo "recuerda" las propiedades químicas de las moléculas que alguna vez estuvieron en contacto con ella, pese a que la investigación empírica no confirma la hipótesis de la llamada memoria del agua. Negacionismo del Holocausto: El negacionismo del Holocausto está considerado una pseudociencia (en la disciplina de la historia) no porque sea revisionista (el revisionismo es una actividad legítima del historiador, por ejemplo, a la luz de nuevas evidencias), sino porque para lograr su objetivo de negar el Holocausto necesitan negar todos y cada uno de los principios del método científico: deciden primero cómo quieren que sean los "hechos", en lugar de recurrir a testigos oculares y a pruebas físicas y documentales. Elaboran teorías para "probar" que los hechos "auténticos" son como ellos quieren que sean. Reescriben la historia para dar apoyo a una agenda, a menudo política, usando un sinnúmero de falacias lógicas que corroboren sus tesis. Nunca someten sus trabajos a la revisión por pares. A causa de todo ello, la comunidad de historiadores consideran a estos escritos como defectuosos y no fiables desde el punto de vista científico. Numerología: La numerología actual se basa en los principios esbozados por Pitágoras. Consideraba que el universo es una obra sólo descifrable a través de las matemáticas. Los pitagóricos postulaban que la Tierra, el Sol y el resto de los planetas conocidos, giraban en torno a una fuerza simbolizada por el número uno. Parapsicología: Esta doctrina sostiene la existencia de fenómenos como la telepatía, la videncia a distancia y del futuro, y la telequinesis, entre otros. La parapsicología atribuye esos supuestos hechos a la percepción extrasensorial y a otras capacidades supra-normales que no pretende explicar. Es bastante ambigua no sólo porque trata de entidades no físicas como los fantasmas y acontecimientos no físicos como la telepatía, sino también porque no ofrece afirmaciones detalladas acerca de sus mecanismos de acción o regularidades. No obstante, diferentes universidades del mundo han financiado investigaciones parapsioclógicas y tienen departamentos de parapsicología, además la Asociación Americana de Parapsicología pertenece a la Sociedad Americana para el Avance de las Ciencias la cual agrupa a todas las asociaciones científicas de EE.UU. Piramidología: La piramidología es una creencia que afirma que los objetos en forma de pirámide con base cuadrada, simplemente por su forma, pueden provocar fenómenos tales como mantener los alimentos frescos durante mucho más tiempo de lo normal. Se cree que el origen de esta creencia fue el supuesto descubrimiento en las pirámides de la Meseta de Guiza de momias y otros objetos orgánicos en relativamente buen estado a pesar de su edad. Aseveración totalmente falsa. Además, los experimentos realizados no han mostrado ningún efecto. Psicoanálisis: En su modelo de demarcación de la ciencia, Karl Popper tomó al psicoanálisis como ejemplo de pseudociencia, en contraste con la teoría de la relatividad de Albert Einstein. Popper observó que mientras las condiciones de refutación de las hipótesis de Einstein estaban determinadas con precisión y Einstein estaba dispuesto a empezar de nuevo si la evidencia no las sustentaba, las teorías de Sigmund Freud eran infalsables y le permitían reinterpretar la evidencia para mantener las hipótesis. Aunque Popper calificaba al psicoanálisis como pseudociencia. No sugiere que no sea racional o que no sea valioso. Popper mismo declara que el psicoanálisis: "Constituye una interesante metafísica psicológica (y no cabe duda de que hay alguna verdad en él, como sucede tan a menudo en las ideas metafísicas)". Adolf Grünbaum considerado el heredero de Karl Popper en la crítica epistemológica al psicoanálisis, considera por otro lado que el psicoanálisis sí es falsable, pero con el resultado de ser una teoría falsa. Alan Sokal y Jean Bricmont explican en su controvertido libro Imposturas Intelectuales cómo Jacques Lacan usa el lenguaje matemático en su teoría del psicoanálisis de forma incorrecta y totalmente fuera de contexto para aparentar carácter científico. Otros autores, sin embargo, explican que el uso por parte de Jacques Lacan de un lenguaje matemático significó no el intento de demostrar matemáticamente las afirmaciones del psicoanálisis, sino una representación explícitamente metafórica de algunas de tales afirmaciones. La respuesta de Sokal es que tal uso simbólico de conceptos matemáticos, muy probablemente desconocidos por la gran mayoría de los lectores de Lacan, es de dudosa utilidad. Arkady Plotnitsky (matemático y profesor de la Universidad de Purdue de teoría literaria) resalta en particular que en el libro de Sokal y Bricmont «algunas de sus aseveraciones concernientes a objetos matemáticos y especialmente sobre los números complejos son incorrectas» lo cual hace que su ataque a Lacan (por errores similares) se convierta en patético. El epistemólogo Mario Bunge también usa al psicoanálisis como ejemplo en su modelo de demarcación de la ciencia. Sostiene que el psicoanálisis es una forma de pseudociencia porque carece de consistencia externa: las diferentes disciplinas científicas interactúan apoyándose las unas a las otras tanto en sus aspectos teóricos como empíricos. El grave problema del psicoanálisis, sostiene Bunge, es que se trata de una disciplina aislada del resto del conocimiento (no interactúa con disciplinas obviamente pertinentes, tales como la psicología experimental, la neurociencia cognitiva y las ciencias biológicas). Más aún, el psicoanálisis es incongruente con los descubrimientos de estas disciplinas. Por otra parte algunos filósofos de la ciencia e investigadores sostienen que el psicoanálisis sí puede investigarse científicamente. Aunque otros filósofos y psicoanalistas sostienen que el psicoanálisis no puede investigarse científicamente. En todo caso hay gran variedad de corrientes psicoanalíticas y sólo cabría plantear la posibilidad de acusar de pseudocientíficas a aquellas que se consideran a sí mismas científicas. Autores como Van Rillaer recopilaron ejemplos sobre la forma en que Freud y otros psicoanalistas descalifican a sus críticos empleando argumentos de autoridad y falacias ad hominem. Pese a lo anterior, el psicoanálisis es enseñado como técnica de psiquiatría/psicología en muchas universidades y aplicado en hospitales psiquiátricos y centros médicos, así como por psicólogos, psiquiatras, médicos, neurólogos y antropólogos entre otros, en algunos países incluso es la tendencia más tradicional de las ciencias mentales. Tal es así que la American Psyhcoanalitical Association, junto a la American Health Information Management Asociation, American Nurse´s Association, American Occupational Therapy Association, American Psychological Association, American Psychological Society, Coalition for the Family, Group for the Advancement of Psychiatry, National Association of Social Workers, National Center for Health Statistics, World Health Organization, fueron consultadas de cara a la publicación del DSM IV. Psicología transpersonal: Se trata de corrientes de pensamiento psicológico fundamentadas en creencias religiosas, ocultistas o filosóficas, muy a menudo cercanas a movimientos como el New Age. Sus prácticas y creencias no poseen, en la mayor parte de los casos, fundamentos empíricos testables necesarios para toda ciencia. Arranca del pensamiento de autores post-freudianos como Carl Jung. Al igual que con el psicoanálisis freudiano, aunque no todas sus afirmaciones pudieran carecer de fundamento real, no existe en sus prácticas y tradiciones de generación de conocimiento un modo de distinguir entre lo válido y lo erróneo. Estas corrientes de pensamiento también se han asociado en ocasiones a la parapsicología. Muy pocos psicológos realizan en realidad investigación científica seria sobre estos temas. Radiestesia: La dependencia de los fenómenos en que se basa la radiestesia respecto al efecto ideomotor y las expectativas del sujeto, está demostrada desde el siglo XIX. Ufología: La Ufología es el estudio de los objetos voladores no identificados (ovnis) y frecuentemente incluye la creencia de que los ovnis son la evidencia de visitantes extraterrestres. Cabe destacar que en sus orígenes la ufología fue impulsada con base científica por profesionales certificados como el doctor en astronomía Josef Allen Hynek y el astrofísico Jacques Fabrice Vallée, quienes intentaron hacer de la ufología una ciencia seria y reconocida por la comunidad científica internacional, incluso llegando a llevar tales argumentaciones ante la Asamblea General de Naciones Unidas. Tras la negativa de la ONU la ufología no fue acreditada ni apoyada por las naciones predominantes ni por sus universidades y esto dio lugar a la proliferación de múltiples "investigadores" que afirmaban ser ufólogos sin tener base científica para sus "investigaciones" e inclusive sin tener fines científicos en el tema sino mas bien volcando argumentos sobrenaturales, ficticios o incluso religiosos, supuestamente versados en la ufología pero con fines comerciales y no científicos. Es por esa razón que existe una gran cantidad de personas que se vuelcan por el lado de la pseudociencia al referirse a la ufología y no investigan ni tratan sus temas de manera científica pese a que aún persisten algunos pocos ufólogos que proceden de manera científica con este asunto. No debe confundirse a la ufología con la búsqueda de inteligencia extraterrestre de proyectos científicos académicamente aceptados como el SETI. Por este motivo se ha sugerido utilizar el término exobiología para diferenciarlo de la ufología en tanto que la primera es una disciplina que se dedica a buscar vida extraterrestre (inteligente o no) con técnicas científicas como la exploración espacial, el análisis de suelos de diferentes planetas o satélites o la emisión y recepción de señales de radio. Hasta la fecha la exobiología no ha arrojado datos certeros sobre la existencia de vida fuera de la Tierra por lo que se la considera aún una mera hipótesis. Análisis técnico bursátil: En su libro divulgativo Un matemático juega en bolsa, el profesor John Allen Paulos, especialista en lógica matemática y matemática social, describe un buen número de problemas y juegos matemáticos que hacen dudar del análisis bursátil, tanto técnico como fundamental, como un estudio científico real del mercado, tachándolo en muchos casos de pseudociencia. Paulos muestra en su libro que gran parte de las técnicas de análisis bursátil se basan en un mal empleo de la lógica, no teniendo una base matemática sólida que sustente dichas teorías, ya que no han demostrado, ni teórica ni empíricamente, que el mercado no se comporte de forma aleatoria y de acuerdo a estas reglas en muchos casos domáticas. A lo largo del libro se acusa en varias ocasiones a dichas técnicas de pseudociencia, siendo especialmente escéptico con aquellas sustentadas en series o números especiales como el número phi o la serie de Fibonacci, sin más base matemática que las correlaciones con el mercado real. El propio John Paulos se interesó en la base matemática real de este campo cuando perdió gran cantidad de dinero en la burbuja punto com. Benoît Mandelbrot se ha referido al análisis técnico bursátil como astrología financiera, debido a la falta de base matemática seria que la sustente, así como en la interpretación basada en resultados excesivamene complejos y aplicacíon de métodos estadísticos erróneos o inadecuados a la naturaleza fractal de los mercados financieros. Sintergética: La teoría sinergética fue establecida por el matemático y físico Hermann Haken. La teoría sinergética, según sus representantes, es una curación biónica y no un tratamiento médico. Así evitan disputas con la medicina occidental. link: http://www.youtube.com/watch?v=50B6F40Eg_I Éste es un ejemplo de pseudociencia. Vemos un video donde "expertos" usan un lenguaje científico para hablar sobre los gigantes bíblicos, o Nephilim. Siendo un poco más críticos y conociendo un poco el método científico y la ciencia real, nos aventuramos a buscar en las fuentes de las investigaciones (solo basta ponerlo en google el nombre del lugar de la excavación o de los "científicos" . Las pocas fuentes que nos llevan a algún resultado resultan siendo textos (ninguno científico, es decir ninguno de universidades, laboratorios, científicos reales recibidos) que vuelven a repetir lo que describen en el video. Ejemplo: "En Rosario un grupo de paracaidistas alemanes encontró el arca de Noé siendo manejada por Jack Sparrow" Sin fuentes, sin pruebas. .Generalmente aparecen científicos sin nombre, falsos doctores, falsos arqueologos, falsos descubrimientos. Una característica común en estas historias que pretenden ser mas que leyendas urbanas es una excusa para la falta de pruebas. Un ejemplo: "Se encontraron un millón de esqueletos de alienígenas una caverna en la patagonia, los esqueletos medían entre 4 y 8 metros. Lamentablemente todas las pruebas fueron robadas por la NASA." Había pruebas, pero desaparecieron misteriosamente. Es decir, no tenemos pruebas. .Otro elemento común y mucho mas creíble desgraciadamente son las pruebas falsas. Agarran objetos que alguna vez se creyeron misteriosos, y se aprovechan de su antiguo y difuso origen para darle explicasiones pseudocientíficas. Lo curioso, es que la verdadera ciencia mas tarde comprueba el origen de éstos objetos , pero las pseudociencias siguen tomando la palabra de los estudios pasados (los que no dieron un resultado concluyente). Hay varios ejemplos de esto: Las calaveras de cristal (ya se sabe como y cuando fueron fabricadas), las calaveras alargadas (se sabe que civilizaciones antiguas y actuales modificaban su cuerpo por medio de rocas atadas, como las tribus que se alargan el cuello con anillos), etc. Como último dato les comento mis experiencias con los posteadores pseudocientíficos. De 5 posts en los que comenté, buscando un debate, pidiendo pruebas o refutando los argumentos, cuatro me eliminaron el comentario y me bloquearon. El otro no contestó a nada de lo que le dije, pero al menos no me borró el comentario. Fin del post, comenten lo que quieran, no soy un creacionista científico bloqueador compulsivo.

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There Are More Things (J.L.Borges)
There Are More Things (J.L.Borges)
ArteporAnónimo10/2/2015

Me sorprendió encontrar un cuento de Borges dedicado a Lovecraft (por haber leído mucho al segundo y poco al primero, seguramente). Es un muy buen homenaje, que mezcla un poco de cada uno de los escritores. ----------------- There Are More Things A la memoria de Howard P. Lovecraft   A punto de rendir el último examen en la Universidad de Texas, en Austin, supe que mi tío Edwin Arnett había muerto de un aneurisma, en el confín remoto del Continente. Sentí lo que sentimos cuando alguien muere: la congoja, ya inútil, de que nada nos hubiera costado haber sido más buenos. El hombre olvida que es un muerto que conversa con muertos. La materia que yo cursaba era filosofía; recordé que mi tío, sin invocar un solo nombre propio, me había revelado sus hermosas perplejidades, allá en la Casa Colorada, cerca de Lomas. Una de las naranjas del postre fue su instrumento para iniciarme en el idealismo de Berkeley; el tablero de ajedrez le bastó para las paradojas eleáticas. Años después me prestaría los tratados de Hinton, que quiere demostrar la realidad de una cuarta dimensión del espacio, que el lector puede intuir mediante complicados ejercicios con cubos de colores. No olvidaré los prismas y pirámides que erigimos en el piso del escritorio. Mi tío era ingeniero. Antes de jubilarse de su cargo en el Ferrocarril decidió establecerse en Turdera, que le ofrecía las ventajas de una soledad casi agreste y de la cercanía de Buenos Aires. Nada más previsible que el arquitecto fuera su íntimo amigo Alexander Muir. Este hombre rígido profesaba la rígida doctrina de Knox; mi tío, a la manera de casi todos los señores de su época, era librepensador, o, mejor dicho, agnóstico, pero le interesaba la teología, como le interesaban los falaces cubos de Hinton o las bien concertadas pesadillas del joven Wells. Le gustaban los perros; tenía un gran ovejero al que le había puesto el apodo de Samuel Johnson en memoria de Lichfield, su lejano pueblo natal. La Casa Colorada estaba en un alto, cercada hacia el poniente por terrenos anegadizos. Del otro lado de la verja, las araucarias no mitigaban su aire de pesadez. En lugar de azoteas había tejados de pizarra a dos aguas y una torre cuadrada con un reloj, que parecían oprimir las paredes y las parcas ventanas. De chico, yo aceptaba esas fealdades como se aceptan esas cosas incompatibles que sólo por razón de coexistir llevan el nombre de universo. Regresé a la patria en 1921. Para evitar litigios habían rematado la casa; la adquirió un forastero, Max Preetorius, que abonó el doble de la suma ofrecida por el mejor postor. Firmada la escritura, llegó al atardecer con dos asistentes y tiraron a un vaciadero, no lejos del Camino de las Tropas, todos los muebles, todos los libros y todos los enseres de la casa. (Recordé con tristeza los diagramas de los volúmenes de Hinton y la gran esfera terráquea.) Al otro día, fue a conversar con Muir y le propuso ciertas refacciones, que éste rechazó con indignación. Ulteriormente, una empresa de la Capital se encargó de la obra. Los carpinteros de la localidad se negaron a amueblar de nuevo la casa; un tal Mariani, de Glew, aceptó al fin las condiciones que le impuso Preetorius. Durante una quincena, tuvo que trabajar de noche, a puertas cerradas. Fue asimismo de noche que se instaló en la Casa Colorada el nuevo habitante. Las ventanas ya no se abrieron, pero en la oscuridad se divisaban grietas de luz. El lechero dio una mañana con el ovejero muerto en la acera, decapitado y mutilado. En el invierno talaron las araucarias. Nadie volvió a ver a Preetorius, que, según parece, no tardó en dejar el país. Tales noticias, como es de suponer, me inquietaron. Sé que mi rasgo más notorio es la curiosidad que me condujo alguna vez a la unión con una mujer del todo ajena a mí, sólo para saber quién era y cómo era, a practicar (sin resultado apreciable) el uso del láudano, a explorar los números transfinitos y a emprender la atroz aventura que voy a referir. Fatalmente decidí indagar el asunto. Mi primer trámite fue ver a Alexander Muir. Lo recordaba erguido y moreno, de una flacura que no excluía la fuerza; ahora lo habían encorvado los años y la renegrida barba era gris. Me recibió en su casa de Temperley, que previsiblemente se parecía a la de mi tío, ya que las dos correspondían a las sólidas normas del buen poeta y mal constructor William Morris. El diálogo fue parco; no en vano el símbolo de Escocia es el cardo. Intuí, no obstante, que el cargado té de Ceylán y la equitativa fuente de scones (que mi huésped partía y enmantecaba como si yo aún fuera un niño) eran, de hecho, un frugal festín calvinista, dedicado al sobrino de su amigo. Sus controversias teológicas con mi tío habían sido un largo ajedrez, que exigía de cada jugador la colaboración del contrario. Pasaba el tiempo y yo no me acercaba a mi tema. Hubo un silencio incómodo y Muir habló. —Muchacho (Young man) —dijo—, usted no se ha costeado hasta aquí para que hablemos de Edwin o de los Estados Unidos, país que poco me interesa. Lo que le quita el sueño es la venta de la Casa Colorada y ese curioso comprador. A mí, también. Francamente, la historia me desagrada, pero le diré lo que pueda. No será mucho. Al rato, prosiguió sin premura: —Antes que Edwin muriera, el intendente me citó en su despacho. Estaba con el cura párroco. Me propusieron que trazara los planos para una capilla católica. Remunerarían bien mi trabajo. Les contesté en el acto que no. Soy un servidor del Señor y no puedo cometer la abominación de erigir altares para ídolos. Aquí se detuvo. —¿Eso es todo? —me atreví a preguntar. —No. El judezno ese de Preetorius quería que yo destruyera mi obra y que en su lugar pergeñara una cosa monstruosa. La abominación tiene muchas formas. Pronunció estas palabras con gravedad y se puso de pie. Al doblar la esquina se me acercó Daniel Iberra. Nos conocíamos como la gente se conoce en los pueblos. Me propuso que volviéramos caminando. Nunca me interesaron los malevos y preví una sórdida retahíla de cuentos de almacén más o menos apócrifos y brutales, pero me resigné y acepté. Era casi de noche. Al divisar desde unas cuadras la Casa Colorada en el alto, Iberra se desvió. Le pregunté por qué. Su respuesta no fue la que yo esperaba. —Soy el brazo derecho de don Felipe. Nadie me ha dicho flojo. Te acordarás de aquel mozo Urgoiti que se costeó a buscarme de Merlo y de cómo le fue. Mirá. Noches pasadas, yo venía de una farra. A unas cien varas de la quinta, vi algo. El tubiano se me espantó y si no me le afirmo y lo hago tomar por el callejón, tal vez no cuento el cuento. Lo que vi no era para menos. Muy enojado, agregó una mala palabra. Aquella noche no dormí. Hacia el alba soñé con un grabado a la manera de Piranesi, que no había visto nunca o que había visto y olvidado, y que representaba el laberinto. Era un anfiteatro de piedra, cercado de cipreses y más alto que las copas de los cipreses. No había ni puertas ni ventanas, pero sí una hilera infinita de hendijas verticales y angostas. Con un vidrio de aumento yo trataba de ver el minotauro. Al fin lo percibí. Era el monstruo de un monstruo; tenía menos de toro que de bisonte y, tendido en la tierra el cuerpo humano, parecía dormir y soñar. ¿Soñar con qué o con quién? Esa tarde pasé frente a la Casa. El portón de la verja estaba cerrado y unos barrotes retorcidos. Lo que antes fue jardín era maleza. A la derecha había una zanja de escasa hondura y los bordes estaban pisoteados. Una jugada me quedaba, que fui demorando durante días, no sólo por sentirla del todo vana, sino porque me arrastraría a la inevitable, a la última. Sin mayores esperanzas fui a Glew. Mariani, el carpintero, era un italiano obeso y rosado, ya entrado en años, de lo más vulgar y cordial. Me bastó verlo para descartar las estratagemas que había urdido la víspera. Le entregué mi tarjeta, que deletreó pomposamente en voz alta, con algún tropezón reverencial al llegar a doctor. Le dije que me interesaba el moblaje fabricado por él para la propiedad que fue de mi tío, en Turdera. El hombre habló y habló. No trataré de transcribir sus muchas y gesticuladaspalabras, pero me declaró que su lema era satisfacer todas las exigencias del cliente, por estrafalarias que fueran, y que él había ejecutado su trabajo al pie de la letra. Tras de hurgar en varios cajones, me mostró unos papeles que no entendí, firmados por el elusivo Preetorius. (Sin duda me tomó por un abogado.) Al despedirnos, me confió que por todo el oro del mundo no volvería a poner los pies en Turdera y menos en la casa. Agregó que el cliente es sagrado, pero que en su humilde opinión, el señor Preetorius estaba loco. Luego se calló, arrepentido. Nada más pude sonsacarle. Yo había previsto ese fracaso, pero una cosa es prever algo y otra que ocurra. Repetidas veces me dije que no hay otro enigma que el tiempo, esa infinita urdimbre del ayer, del hoy, del porvenir, del siempre y del nunca. Esas profundas reflexiones resultaron inútiles; tras de consagrar la tarde al estudio de Schopenhauer o de Royce, yo rondaba, noche tras noche, por los caminos de tierra que cercan la Casa Colorada. Algunas veces divisé arriba una luz muy blanca; otras creí oír un gemido. Así hasta el diecinueve de enero. Fue uno de esos días de Buenos Aires en el que el hombre se siente no sólo maltratado y ultrajado por el verano, sino hasta envilecido. Serían las once de la noche cuando se desplomó la tormenta. Primero el viento sur y después el agua a raudales. Erré buscando un árbol. A la brusca luz de un relámpago me hallé a unos pasos de la verja. No sé si con temor o con esperanza probé el portón. Inesperadamente, cedió. Avancé empujado por la tormenta. El cielo y la tierra me conminaban. También la puerta de la casa estaba a medio abrir. Una racha de lluvia me azotó la cara y entré. Adentro habían levantado las baldosas y pisé pasto desgreñado. Un olor dulce y nauseabundo penetraba la casa. A izquierda o a derecha, no sé muy bien, tropecé con una rampa de piedra. Apresuradamente subí. Casi sin proponérmelo hice girar la llave de la luz. El comedor y la biblioteca de mis recuerdos eran ahora, derribada la pared medianera, una sola gran pieza desmantelada, con uno que otro mueble. No trataré de describirlos, porque no estoy seguro de haberlos visto, pese a la despiadada luz blanca. Me explicaré. Para ver una cosa hay que comprenderla. El sillón presupone el cuerpo humano, sus articulaciones y partes; las tijeras, el acto de cortar. ¿Qué decir de una lámpara o de un vehículo? El salvaje no puede percibir la biblia del misionero; el pasajero no ve el mismo cordaje que los hombres de a bordo. Si viéramos realmente el universo, tal vez lo entenderíamos. Ninguna de las formas insensatas que esa noche me deparó correspondía a la figurahumana o a un uso concebible. Sentí repulsión y terror. En uno de los ángulos descubrí una escalera vertical, que daba al otro piso. Entre los anchos tramos de hierro, que no pasarían de diez, había huecos irregulares. Esa escalera, que postulaba manos y pies, era comprensible y de algún modo me alivió. Apagué la luz y aguardé un tiempo en la oscuridad. No oí el menor sonido, pero la presencia de las cosas incomprensibles me perturbaba. Al fin me decidí. Ya arriba mi temerosa mano hizo girar por segunda vez la llave de la luz. La pesadilla que prefiguraba el piso inferior se agitaba y florecía en el último. Había muchos objetos o unos pocos objetos entretejidos. Recupero ahora una suerte de larga mesa operatoria, muy alta, en forma de U, con hoyos circulares en los extremos. Pensé que podía ser el lecho del habitante, cuya monstruosa anatomía se revelaba así, oblicuamente, como la de un animal o un dios, por su sombra. De alguna página de Lucano, leída hace años y olvidada, vino a mi boca la palabra anfisbena, que sugería, pero que no agotaba por cierto lo que verían luego mis ojos. Asimismo recuerdo una V de espejos que se perdía en la tiniebla superior. ¿Cómo sería el habitante? ¿Qué podía buscar en este planeta, no menos atroz para él que él para nosotros? ¿Desde qué secretas regiones de la astronomía o del tiempo, desde qué antiguo y ahora incalculable crepúsculo, habría alcanzado este arrabal sudamericano y esta precisa noche? Me sentí un intruso en el caos. Afuera había cesado la lluvia. Miré el reloj y vi con asombro que eran casi las dos. Dejé la luz prendida y acometí cautelosamente el descenso. Bajar por donde había subido no era imposible. Bajar antes que el habitante volviera. Conjeturé que no había cerrado las dos puertas porque no sabía hacerlo. Mis pies tocaban el penúltimo tramo de la escalera cuando sentí que algo ascendía por la rampa, opresivo y lento y plural. La curiosidad pudo más que el miedo y no cerré los ojos. ------------------------- J.L. Borges Por último, un fragmento del epílogo del Libro de Arena (que contiene este cuento), en donde menciona brevemente de qué se trata: "El destino que, según es fama, es inescrutable, no me dejó en paz hasta que perpetré un cuento póstumo de Lovecraft, escritor que siempre he juzgado un parodista involuntario de Poe. Acabé por ceder; el lamentable fruto se titula There Are More Things."

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