florianapolis
Usuario (Argentina)
Adelantos: CHAN CHAN CHANN CHAAAAAN CHAN CHAN CHAAAAAN CHAAAAAAAAAAANNNN CHAN CHANCHANCHANCHANCHAN CHAAAN CHAAAN CHANNNN CHANNN CHANNNNNNNNNN Max no muere, lo salva la mamá. Vuelve para vengarse a la mansión de Tifon, entrega una caja sorpresa con las fotos él y Carmina haciendo el chingui chingui. Vuelve al tiradero. Toda la familian de Tifon ve las fotos, echan a Carmina delante de todo el barrio. Mona Lisa quiere reconquistar a Tifon. El padre de Carmina es MALOOOO
Cuando se analiza químicamente el contenido de un pedo (entre los científicos hay gente para todo) se descubre que contienen, en gran proporción, nitrógeno, al fin y al cabo es el gas más abundante en la atmósfera; dióxido de carbono, hidrógeno y metano. Ninguno de estos gases huele, así que por mucho que sean artífices de no pocas serenatas, nadie los puede acusar del fétido olor que los pedos nos regalan en ocasiones. Para que los gases expulsados huelan hace falta un ingrediente fundamental: el azufre, especialmente en forma de sulfuro de hidrógeno. Lógicamente lo que ingerimos por la boca debe salir por algún sitio y si ingerimos alimentos ricos en azufre como cebolla, coliflor o huevos, lo más probable es que tal vez podamos disimular el sonido, pero no podremos pasar desapercibidos en absoluto. Si han tenido la desgracia de oler un huevo podrido habrán sentido el poder del sulfuro de hidrógeno en sus propias narices. Estos son los gases típicos en los llamados “silenciosos, pero mortales”. Sonido. Todos hemos hecho pedorretas alguna vez. Son fáciles de hacer, juntamos los labios y los hacemos vibrar expulsando el aire. Si apretamos mucho los labios y soplamos con fuerza, el sonido es más agudo, si los relajamos, es más grave. Bien, pues el procedimiento es el mismo pero, en los pedos sonoros, lo que vibra es el esfínter del ano. Y dependiendo de lo flácido que esté y de la resistencia que opongamos a la salida del gas, el sonido será más grave o más agudo y, dependiendo de la velocidad al salir, sonará más alto o más bajo. Prueben a tocar la trompeta, el trombón cualquier otro instrumento de viento metal y comprenderán lo que les digo. No hay diferencias de sexo Aunque los hombres tienen fama de ser más “pedorros” ( y disculpen la palabrita) que las mujeres, al parecer, la diferencia no está en la cantidad sino en la calidad sonora. Las reglas sociales son las que obligan a las mujeres a ser más cuidadosas a la hora de llamar la atención y hacen lo posible por silenciar estas, incómodas pero naturales, manifestaciones de la biología.