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Primer post: 16 ago 2010Último post: 16 ago 2010
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El FBI contra los artistas
InfoporAnónimo8/16/2010

Hola a todos, encontre esto en la web y me parecio basante interesante, espero que les guste un saludo! Desde Marlene Dietrich a John Lennon, pasando por Sinatra y sus amigos del ‘rat pack’… Han sido muchos los artistas que han sufrido un estrecho control por parte del todopoderoso FBI, incluso, Michael Jackson. Los archivos del FBI son accesibles para cualquiera que lo solicite con una condición: deben haber pasado veinte años desde que se elaboraron. La parte más oscura de Michael Jackson, es decir, las dos acusaciones de abusos a menores, se produjeron en 1993 y en 2003. De las dos salió indemne de los tribunales y ambas se dirimieron en cortes de California, pero no sería extraño que la oficina del FBI allí hiciese sus pesquisas, aunque tendremos que esperar unos años para hacer una petición al respecto… Sería extraño, desde luego, que una celebridad de la talla de Michel Jackson no hubiese estado alguna vez en el punto de mira de la agencia federal. En los años duros de la guerra fría, la agencia norteamericana tuvo la obsesión del comunismo y, muchos artistas eran estrechamente vigilados por actitudes sospechosas de simpatizar con dirigentes comunistas… Tras la llegada de Fidel al poder, en 1959, el FBI volcó una buena parte de sus efectivos en la vigilancia de todo lo que llegase desde allí, un estado comunista situado a escasos kilómetros de Florida. Los cantantes cubanos eran vigilados permanentemente y Celia Cruz, la reina de la salsa, fue una de las personas más observadas por la agencia que entonces mandaba con mano de hierro Hoover, punta de lanza contra la amenaza del comunismo. Celia Cruz vivió muchos años en Estados Unidos, e incluso murió en New Jersey. Sin embargo, varios documentos desclasificados del FBI revelan que Celiz Cruz intentó dos veces entrar en Estados Unidos, en 1952 y 1955. Se le negó el visado por ser, citamos textualmente, “una conocida cantante comunista”. En 1960, la artista desertó a México y trató por todos los medios de instalarse en Estados Unidos. Cinco años después, en 1965, el FBI dio el visto bueno para retirarla de la lista negra con el siguiente argumento: “Ella ha cooperado activamente con organizaciones anticomunistas y anti-Castro con actuaciones artísticas y campañas de recaudación de fondos para esas organizaciones”. Al parecer, la reina de la salsa incluso había enviado dinero a grupos anti-castristas. Incluso, en su poder, se hallaron tres recibos de cerca de cien dólares cada uno para comprar rifles a grupos que luchaban contra Castro. Su enemistad con el dictador salió a la luz en 1962, cuando el tirano no le dejó regresar a Cuba para asistir a los funerales de su madre. Pese a ello, el celoso FBI no le dio el OK para instalarse en suelo americano hasta tres años después. En la actualidad es difícil saber si la actividad del FBI ha ido en descenso. Deben pasar veinte años para que podamos saber lo que el FBI está espiando ahora. Se sabe que en los años ochenta se espió a aquel grupo heavy llamado Kiss, que se pintaban las caras para actuar. Varios agentes se desplazaron a sus conciertos buscando seguidores de ritos satánicos y alertados por la posibilidad de que en sus recitales hubiese adoraciones al diablo que provocasen desórdenes públicos o problemas aún mayores. Los informes concluyeron que no había nada peligroso. También hay informes recientes sobre Marylin Manson, claro que este hombre tomó su nombre artístico de un asesino como Charles Manson… Todo indica que se siguen investigando letras de canciones, aunque esperemos que no se llegue al delirio de Louie, Louie, un clásico del rock. La canción Louie Louie fue más investigada que algunos asesinos en Estados Unidos. Varios ciudadanos escribieron al FBI y al fiscal general, entonces Bob Kennedy, para denunciar la indecencia de la canción. Así, una nota del FBI de 7 de febrero del 64, resume la carta de uno de ellos: “Nuestra tierra está invadida por un estado moral de degradación con este disco, las grandes películas de éxito y el sexo y la violencia en televisión. Lo cierto es que la canción habla de las ganas que un marinero jamaicano tiene de volver a su isla y estar con su novia. Pero hasta el gobernador de Indiana la prohibió, al menos en su versión de The Kingsmen. Lo cierto es que los Kingsmen cambiaron un poco la letra y la hicieron más explícita: “fuck you girl, oh all the way” pero también tenía sus dosis de romanticismo “encontré una rosa en su pelo”. Sea como fuere, el FBI investigó durante 30 meses la canción, recopiló treinta letras distintas en versiones, interrogaron al autor de la primera y hasta trataron el disco en los laboratorios. Algunos decían que había un mensaje satánico y que Louie, Louie no era una bella mulata jamaicana sino Louis Cipher, Lucifer… Y un artista español sale en esos informes del FBI, concretamente en uno de 1990. Y no se trata de poetas de izquierda ni cantautores, ni de un rockero.Un informe de 27 de marzo de 1990 resume las confesiones de Philip Leonetti, alias Phil El Loco, un mafioso arrepentido. Habla sobre el papel de mecenas de algunos grandes mafiosos. Habla de Sinatra y de un cantante llamado Jimmy Rosselli. Y de uno más conocido: “Julio Iglasias, el agente del FBI lo escribe con a, estuvo relacionado con Paul Castellano y ahora está relacionado con John Gotti”. Lo cierto es que Gotti, quizá el último gran jefe mafioso al viejo estilo en Nueva York, fue detenido a finales de ese año y Leonetti fue testigo de cargo contra él. Gotti y sus hombres fueron, de hecho, los que se cargaron a Castellano. Fue condenado a cadena perpetua. El mismo informe asegura que Robert De Niro trató de conocer a un gran mafioso real, como fue Meyer Lansky –retratado en Cotton Club, entre otros–. De Niro quería preparar con él su personaje de Érase una vez en América, pero no lo consiguió. Ni p… falta que le hizo, que diría algún ex presidente… En los últimos tiempos, el FBI se ha volcado también en proteger artistas y, concretamente, sus derechos de autor. Ya quisiera la SGAE contar con un departamento antipiratería como el del FBI… Sí, hay una división de la agencia dedicada últimamente a vigilar la estricta ley norteamericana en materia de derechos de autor. El caso más conocido se produjo el pasado mes de noviembre, cuando cinco agentes federales irrumpieron en el domicilio de un blogger americano llamado Kevin Cogill y le detuvieron. Cogill se había atrevido a colgar en la red nueve canciones del nuevo disco de su grupo favorito, Guns and Roses, Chinesse Democracy, dos semanas antes del lanzamiento del disco. Cogill podría pasar entre uno y cinco años de prisión por ese delito. Lo curioso es que el blogger dijo que colgó las canciones porque llevaba trece años esperando un nuevo disco de su banda favorita, aunque no reveló nunca cómo se hizo con el material. Pero la eficiencia del FBI llega hasta estrellas de Disney. Hanna Montana, o Miley Cirus, que es su verdadero nombre, el FBI le echó una mano hace poco… Sí, el pasado mes de octubre, el FBI detuvo a un joven pirata informático, de diecinueve años, que había asaltado el correo electrónico de la actriz. Le sustrajo varias fotos, al parecer, sensuales, que Miley le había enviado a su novio, uno de los componentes de los Jonas Brothers. El hacker amenazó en varios foros con publicar las imágenes, pero el FBI le localizó y le quitó las fotos antes de que las difundiese. Y a veces los archivos del FBI, a base de espiarles durante toda una vida artística, retratan la evolución personal, también la decadencia, de algunas grandes estrellas…Sobre Elvis Presley, el rey del rock, los primeros informes cumplen los tópicos: una especie de concejal escribe al FBI para advertir, en 1955, que “Elvis es un peligro para la seguridad de Estados Unidos… Algunos definen sus movimientos como una provocación para las adolescentes y otros como un strip tease con ropa”. En otros informes se añade con horror que ha firmado autógrafos en el abdomen de dos adolescentes, también que es un pervertido y consumidor de drogas. Era el primer Elvis, también en sus relaciones con la policía. Lo que hoy sabemos es que Presley fue haciéndose adicto a toda clase de tranquilizantes y drogas hasta su muerte. En estos archivos de 1974, se dice que El Rey era ya un adicto a la cocaína y que incluso daba entradas gratis a pequeños camellos para sus conciertos a cambio de droga. Le califican los chivatos del FBI como “adicto psíquico”. Quizá por ello haya que disculpar lo que había hecho Presley ya en 1971, cuando visitó a Richard Nixon en La Casa Blanca. “Pese a su aspecto bizarro – escriben los policías que redactaron el informe del encuentro– dijo que nadie había hecho más por su país que Hoover y le definió como el americano vivo más grande”. “Elvis se ofreció al presidente Nixon para prestar servicios en relación a las drogas”, es decir, para ser un confidente. Le dieron una placa de policía de narcóticos honorario que El Rey se llevó a casa orgulloso.Lo pudo hacer para protegerse, para que no le investigaran a él. Posiblemente, aunque en el informe va más allá: “Elvis se ofreció a realizar aproximaciones a individuos o grupos relacionados con el espectáculo cuyas motivaciones y objetivos no eran los mejores para los intereses de América”. Y otra pequeña miseria, Los Beatles le habían quitado mucho negocio en los sesenta en América, así que Elvis asegura al presidente Nixon que “es de la opinión que los Beatles están en el fondo de muchos de los problemas que están teniendo los jóvenes americanos. Jane Fonda y otros tienen mucho que explicar sobre cómo están envenenando las mentes de nuestros jóvenes”. Aunque, oyendo otra vez, como canta, todo esto quizá, sea lo de menos… FUNETE http://blogs.antena3.com/territorionegro/entry/el_fbi_contra_los_artistas

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