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Primer post: 26 jul 2016Último post: 26 jul 2016
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Metatrón I historia de ciencia ficción capítulo I
Metatrón I historia de ciencia ficción capítulo I
ParanormalporAnónimo7/26/2016

Hola, este es el primer post que realizó, a través del cual quiero dar a conocer una historia en la que he comencé a trabajar desde inicios de este año. Desde que cumplí doce años mi pasatiempo preferido ha sido escribir, hasta el momento he escrito unas cinco historias, aunque ninguna de estas ha podido ver la luz. Pero hasta hoy, yo con 16 años, es con este proyecto quetengo la intención de que todo el que esté interesado pueda leerlo. Es una historia de ciencia ficción, es una novela. Con ésta, trato de alejarme un poco de los moldes actuales que dominan a esta clase de libros, aunque va dirigida principalmente a un público de entre 13 a 20 años, la he elaborado de forma que personas de cualquier edad. No he incluido los habituales dramas y romances sobrenaturales que tanto se aprecian en la literatura juvenil, me parecen nefastos. Con mis personajes trató de dar un enfoque más realista a sus motivaciones y relaciones, poniendo como protagonistas a chicos completamente normales, chicos con ambos padres presentes, que acuden a la escuela y actúan como adolescentes normales. También busco no caer en el mismo enfoque que se da a la ambientación post apocalíptica, que aunque está presente en el libro, le estoy dando mi "toque personal" evitando las ya repetitivas distopías, y mundos gobernados por facciones, colocando en su lugar a los gobiernos actuales en pie aunque luchando contra nuevas hambrunas y crisis económicas bajo el mando de una reformada Organización de las Naciones Unidas. Por último quiero aclarar que el motivo de este libro es entretener, no se trata de ninguna obra que con arrogancia quiere renovar algún género, no, simplemente quiero escribir una historia que se pueda leer con calma en los tiempos libres, una historia que pueda entretener tanto como lo hace una buena serie de televisión, un anime o una película. De qué trata la historia. Inicios de la década de 2020: la humanidad es atacada por los Hiperbóreos, una raza de intelecto superior y enormes poderes, causando destrucción a escala global. Sus razones y su origen son un enigma. La población mundial es exterminada lentamente en ataques precisos con metódica crueldad y eficacia. Es así como la ONU crea a Merkabah, una organización científica internacional delegada a investigar todo lo referente a los seres atacantes y poner los conocimientos adquiridos a disposición de la defensa de la humanidad. Veinticinco años han pasado desde el primer contacto, Merkabah completa Proyecto Metatrón: el arma definitiva creada a partir del intelecto humano y la tecnología de los hiperbóreos. La clave del proyecto está depositada dentro de las jóvenes almas de adolescentes alrededor del mundo, algunos de los cuales no superan los trece años, que desde antes de su nacimiento han sido el objeto de los experimentos de la organización. Arrastrados ante la guerra y rodeados por un mundo frío que en ellos sólo ve un arma son incapaces de asumir la responsabilidad de la humanidad. Tendrán que hacer frente a un destino que no eligieron teniendo que lidiar con sus propios miedos, inseguridades, manías y deseos, mientras luchan por mantener el control sobre sus propias mentes y cuerpos. Actualmente la historia la estoy publicando por capítulos en Wattpad (SITIO EN EL QUE ESTÁ REGISTRADA BAJO MI AUTORÍA) pero también lo haré aquí en Taringa, ya que en la primera plataforma hay algunos detalles con los que no me siento muy cómodo. Aquí coloco el enlace para leer la historia en Wattpad: https://www.wattpad.com/story/77429176-metatr%C3%B3n-i Les dejaré un fragmento para que puedan leerlo: LOS CAPÍTULOS PUEDEN SER ALGO EXTENSOS Y EN LOS PRIMEROS HABRÁ POCA ACCIÓN YA QUE ESTARÁN DEDICADOS A PRESENTAR A LOS PERSONAJES ANTOFAGASTA, CHILE. Ángela Muñoz se encuentra junto a su hermano y su madre comprando ropa poco antes de su partida. Ángela es una chica común de catorce años, se le puede considerar de una estatura muy baja para su edad, es delgada y menuda, no por nada algunas personas llegan a decir que parece ser un año menor y entre familia se le suele decir que debería alimentarse mejor para ganar algo de peso. Su piel es morena, de un color tal como la canela. Tiene una cabellera larga. Sus ojos son pequeños y castaños pero muy expresivos, de forma que a través de estos se puede avistar una mezcla de tristeza y desdén. Pero su rasgo más característico son los curiosos lunares que salpican su rostro. Lleva ropa de segunda mano como siempre lo ha hecho en toda su vida ―justo ahora una descolorida playera rosa, unos desgastados jeans y sandalias ―, de hecho en ese mismo momento está en un atestado mercado del centro de la ciudad para comprar irónicamente “nueva ropa usada”, lo único que el ajustado presupuesto familiar permite. Su madre está averiguando los precios de la ropa que escoge para ella, pues escoger su atuendo es una libertad de la que hasta ahora no ha gozado. La gente pasa detrás de ella, algunos hombros la golpean en la espalda, también lo hacen unos cuantos bolsos de mujer y un par de cajas con mercancías, a veces surgen disculpas no obstante la mayoría siguen su camino. Los toldos y las carpas cubren los rayos del sol que azotan a la ciudad costera de Antofagasta en un día sin nubes, por suerte es invierno y el calor es soportable, una ventaja de habitar en el hemisferio sur. Le gustaría poder escoger su ropa o por lo menos que la que sus padres consiguieran fuera de mejor calidad, las únicas prendas que no son de segunda mano provienen del supermercado. A menudo tiene envidia de sus compañeras en el colegio, muchas de ellas provienen de familias de los más altos estratos. Desearía poder salir junto a un grupo de amigas a un centro comercial y poder probarse ropa por toda la tarde y comprar lo que quisiera. Casi lo olvida, tampoco tiene amigas. Su hermano menor, Joaquín, está aburrido y apoya su cabeza sobre el hombro de Ángela que se resigna a tenerlo encima. El niño de once años es bastante parecido a ella, tienen los mismos ojos y piel acanelada, prácticamente una versión masculina de la chica. Es petiso. La imagen que proyecta es la de un niño dócil, frágil y tierno, lo es. A partir de esto Ángela desde que nació se ha dado a la tarea de protegerlo y atender a su llamado siempre que necesita de la ayuda de su hermana. Es ella quien lo levanta cuando se cae, quien le dice mentiras piadosas para que sea feliz y quien seca sus lágrimas cuando los demás niños en el colegio ―ambos estudian en el mismo ―lo molestan una actividad de la cual los hermanos parecen ser los blancos preferidos por su carácter introvertido y la posición social de su familia. Nada de lo mencionado ha disminuido la nobleza de Joaquín, es un chico muy querido entre la gente adulta por su amabilidad y buenos modales gracias a la educación que sus padres se han esforzado por inculcarle. Ángela por su parte no se puede decir que no tenga buenos modos pero es bastante apartada del resto de la gente, en más de una ocasión sus padres han desaprobado el tiempo excesivo que pasa dentro de su habitación. Han tratado de hacerla entrar a clases fuera de la escuela con tal de que pueda convivir con otras chicas de su edad, pero han sido un fracaso, lo único que han logrado es que aprendiera a tocar la guitarra, un pasatiempo al que inicialmente no tenía mucho interés pero por el cual adquirió un gusto. ―Creo que incluso extrañaré venir a comprar nuestra ropa aquí ―comenta Joaquín con tristeza. Ir al mercado en el centro de la ciudad es una de sus tareas más aburridas y agotantes. Buscar un buen lugar para estacionarse, abrirse paso entre el resto de los compradores, escucha el bullicio de los vendedores, avanzar con paso lento entre la multitud y no tener lugar donde sentarse. Sin embargo es un momento en el que ambos pueden observar a sus padres interesándose en ellos invirtiendo los pocos medios que tienen. Ángela permanece callada realmente no tiene ganas de hablar, no se encuentra con el ánimo para decir ni una sola palabra, tiene mucho que pensar y se siente agobiada. Pero él que habla con ella es su hermano, se siente obligado a darle una respuesta, si es posible algo que lo haga sentir mejor. ―Sí, yo también ―agrega con un suspiro, no ha encontrado nada más que decirle. Joaquín la observa, con lo cual le basta a Ángela para saber que su hermano no está conforme con lo que ha contestado y que espera una respuesta más cálida. Así han sido los últimos días, ha buscado cómo hacer que su hermano acepta la mudanza y el nuevo hogar al que se dirigen, pero ni siquiera ella es capaz de encontrar una forma de levantarse a sí misma, pediría auxilio a sus padres, pero ellos también están dentro del problema, en sus padres está el problema. Una mudanza no sería tan dura, incluso le agradaría cambiarse de ciudad y empezar todo en una nueva escuela, de no ser porque ahora vivirá en California y que sus padres ya no estarán con ellos, estará completamente sola junto a Joaquín, en otro país con un idioma distinto sin conocer a nadie. ―Ángela, acércate un poco más hacia mí ―la llama su madre sosteniendo con un gancho una blusa lila ―. Me parece que es de tu talla y te verás muy bonita, ¿a tí que te parece? Apuesto a que te encantará ―Su madre acerca la blusa a su torso para comprobar si las medidas son apropiadas. ―Sí, está bien ―le responde indiferente. No le gusta que su madre la obligue a que le guste la ropa que escoge, suficiente le parece con aceptar y no protestar. ―Vaya, ¡te verás muy bonita!, llevaremos esta ―anuncia la madre con una sonrisa, es una sonrisa tenue pero muy sincera, sin duda alguna disfruta de comprar la ropa a su hija, esta felicidad no está completa y se opaca por la incertidumbre en su interior visible en su mirada. Ángela no contesta nada, resopla cuando su madre se da la vuelta ignorando el cariño que demuestra hasta que su conciencia la hace reflexionar: no ha pensado en sus padres. Ha sido egoísta. Debería aprovechar estos últimos días junto a ellos y hacerlos sentir mejor, tal como lo está haciendo con Joaquín. Se fija un compromiso, ser una mejor hija, dejar de mostrarse rebelde y ajena para convivir más con ellos, apoyarlos en lo que necesiten y que sepan con que contarán con el amor de su hija sin importar la distancia. Pero, ¿cuántas veces ya se ha propuesto hacer eso en los últimos meses sin lograrlo? “Muchas aunque ahora será distinto, tiene que ser, ya quedan menos de dos semanas” se responde a sí misma. La dependienta del establecimiento dobla la blusa junto a las otras prendas que la madre ha escogido, después ésta paga y le entrega la bolsa a Ángela. ―Gracias, mamá ―dice Ángela y sonríe a su madre para demostrar una gratitud que realmente no siente en el fondo pero sí siente en el motivo de ayudar a su madre. ―No es nada. Es lo que podemos darles, niños. Espero que lo valoren en especial una vez que estén lejos ―les dice su madre con rectitud y solemnidad ―. Pero no hablemos de eso, ahora tenemos que ir a comprar ropa para tí, Joaquín ―continúa, aunque con un mayor ánimo ―necesitas más pantalones después del último estirón que diste. Caminan dos calles a la izquierda por donde continúa el mercado hasta llegar a un establecimiento en el que parece haber ropa para la edad de Joaquín a la venta. Su madre le compra tres pantalones, una playera y dos camisas. ―Espero que el clima no sea muy frío por las noches allá ―dice la madre. ―No te preocupes, mami. He leído un poco y no hace mucho frío en esa región, no tenemos que comprar abrigos ―le informa Joaquín. “Aún sigue llamándola mami” piensa Ángela aunque también le agrada que su hermano tenga conocimientos sobre el lugar en el que vivirán Es sorprendente la actitud inocente y a la vez madura que ha tomado el chico, desde que supo la ciudad donde viviría comenzó a investigar en línea varios datos interesantes, desde su historia, la distribución y aspecto de las calles, el clima, los sitios de interés hasta las distancias que tenía con otras ciudades. Su resignación había dado paso a una especie de leve entusiasmo. ―Se puede llegar a San Francisco en pocos minutos, de hecho hay una línea del metro que une ambas ciudades ―le comentó el otro día al mostrarle una imagen de un mapa ― ¿lo sabías? Tras comprar la ropa recorren el resto del mercado. Los hermanos están de suerte pues su madre está dispuesta a cumplir todos sus caprichos en esta ocasión que será la última en que visitan el mercado del centro. Pero no desean comprar nada, tampoco tienen hambre como para un bocadillo. Así que se retiran del mercado y van hasta una plaza del centro llena de árboles entre los cuales el ruido de los autos en la avenida disminuye. Ángela sentada en una banca del parque contempla a los vendedores ambulantes que ofrecen sus productos, a las aves que se posan sobre los cables y los postes del alumbrado público, los conductores malhumorados y sus acompañantes atrapados en el embotellamiento, los anuncios publicitarios en sus grandes letreros sobre los edificios. Cada detalle hasta el más mundano es parte de la ciudad en la que ha vivido toda su vida, su mundo. Un mundo que está por abandonar. Espero de todo corazón que esta historia sea del agrado de quien la lea. Tus comentarios me son muy útiles para mejorar. Cualquier duda, pregunta sobre la historia o personajes así como alguna observación, sugerencia o crítica constructiva será bien recibida.

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