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Primer post: 2 dic 2008Último post: 2 dic 2008
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Trastorno Bipolar: La Enfermedad de las Emociones
Trastorno Bipolar: La Enfermedad de las Emociones
Salud BienestarporAnónimo12/2/2008

Envíos De Dinero a México Envía dinero por Internet a México de manera rápida por tan solo $4.99 www.xoom.com Trastorno Bipolar: La Enfermedad de las Emociones La enfermedad de los genios Transitar cíclicamente por depresiones y euforias no implica sólo un problema psicológico, sino también un desbalance neuroquímico. Cerca del 2% de la población es bipolar Qué tuvieron en común Edgar Allan Poe, Miguel Angel, Virginia Wolf, Piotr Tchaikovsky, Cary Grant y Vincent Van Gogh? Su talento, es cierto. Sin embargo, cada uno de estos genios sufría una alteración que obraba como disparador de su creatividad, y quizá nunca lo supieron: el trastorno bipolar, más conocido como enfermedad maníaco-depresiva. Se dice que el famoso cuadro de Edvard Munch El grito podría haber estado inspirado en una de las cíclicas crisis del atormentado pintor. Si se habla de bipolaridad lo más frecuente es pensar en una persona deprimida que no sale de la cama y que, en su etapa maníaca, compra autos de manera compulsiva. Y algo de ello hay, pero esta enfermedad tiene muchos más matices –y no siempre negativos– por descubrir. Se trata de un problema del sistema nervioso que afecta las sustancias especializadas del cerebro (neurotransmisores) reguladoras del estado de ánimo. Quienes lo sufren pasan alternativamente de la euforia a la depresión, proceso que puede ocurrir en cuestión de horas, días, semanas, meses o años. ¿Cómo se desencadena?, ¿es sólo una deficiencia neuroquímica?, ¿un factor genético?, ¿o tiene que ver con el contexto familiar? La enfermedad bipolar (también llamada maníaco-depresiva) consiste en una alteración de los mecanismos que regulan el estado de ánimo, de forma que los cambios habituales que experimenta cualquier persona en su tono vital, se acentúan hasta un punto que puede llegar a requerir la hospitalización. Las personas que sufren este problema presentan, durante días, semanas o meses, períodos de pérdida de interés en sus actividades habituales, falta de concentración, intensa apatía (cualquier pequeña tarea o contrariedad se convierte en un escollo insalvable) y alteraciones del sueño y del apetito (tanto en el sentido de aumento como de disminución). Estos síntomas son comunes a las diversas formas de depresión. Sin embargo, estos pacientes sufren también episodios inversos, en los que se sienten capaces de cualquier cosa, se embarcan en numerosos proyectos, hablan en exceso, gastan el dinero con profusión y se molestan fácilmente cuando se les lleva la contraria. Estas fases reciben el nombre de «manía» o «hipomanía», según su intensidad. Algunos pacientes, finalmente, presentan fases mixtas, en las que se entremezclan síntomas de depresión y síntomas de euforia. La manía Mucha gente contestaría con criterio a la pregunta ¿Qué es la depresión?. Sin embargo, si la cuestión es ¿Qué es la manía?, lo más probable es que la respuesta provoque hilaridad. Aunque su nombre se presta a equívocos, la manía (hipomanía cuando es moderada) es un cuadro clínico muy característico. Muchas veces, el primer síntoma es una disminución de la necesidad de dormir; el paciente duerme pocas horas y se levanta a primera hora de la madrugada con la cabeza llena de ideas y pictórico de energía. Durante el día, desarrolla una actividad inusual, se embarca en nuevos proyectos, implicándose excesivamente en asuntos que, hasta entonces, no le habían llamado la atención, gasta el dinero en regalos y se muestra extremadamente alegre, sociable y hablador, aunque frecuentemente acaba resultando indiscreto y avasallador. Poco a poco estos síntomas, que ni el propio afectado ni quienes le rodean identifican como tales, se acompañan de una creciente impaciencia e irritabilidad, y el paciente puede llegar a mostrarse agresivo si es contrariado o considera que una situación es injusta. En casos graves, la extraordinaria elevación del tono vital puede conducir al paciente a una sobrevaloración tal de sus propias capacidades que le lleva a perder la noción de la realidad, creyéndose dotado de poderes sobrenaturales o asediado por múltiples enemigos. Afortunadamente, con un tratamiento apropiado, estos síntomas remiten rápidamente y la persona recupera la normalidad, aunque es frecuente que tras un episodio maníaco suceda a continuación una fase depresiva. La manía comporta graves consecuencias para el afectado: separaciones, pérdida de trabajo, endeudamiento y deterioro social son complicaciones frecuentes de la enfermedad. Puede ser que resulte difícil imaginar que una persona que ha llegado a tener una conducta tan alterada se recupere hasta el punto de no presentar ni rastro de esos síntomas, pero estas dificultades son fruto de los prejuicios populares! hacia las enfermedades mentales, que las asocian a cronicidad, irreversibilidad y peligrosidad. En realidad, esta enfermedad guarda muchos puntos en común con la diabetes o la hipertensión arterial, enfermedades que no se asocian a estigmatización. El paciente bipolar es una persona normal que sufre una enfermedad, cuya gravedad puede, en algunos casos, distorsionar intensamente la personalidad. Lo que sí es cierto es que, la experiencia de una manía o hipomanía es de aquellas que no se olvidan y algunos pacientes incluso la echan de menos. Síntomas de la fase maníaca (no es necesario que se den todos) * Irritabilidad * Hiperactividad * Disminución de la necesidad de dormir * Locuacidad * Aumento de la sociabilidad * Euforia * Ideas de grandeza * Aumento del impulso, sexual * Aceleración del pensamiento * Gastos excesivos e inapropiados * Conducta desordenada * Planes irrealizables * Ideas delirantes * Alucinaciones Generalmente, la intensidad de los síntomas durante la fase maníaca y el comportamiento anormal del afectado durante la misma acaban comportando la hospitalización. Afortunadamente, los tratamientos actuales permiten devolver la salud mental del paciente con bastante rapidez, de forma que la duración de los ingresos hospitalarios es actualmente mucho más breve que en el pasado y en cuestión de semanas la mayor parte de los pacientes se encuentran en condiciones de seguir un tratamiento ambulatorio. La hipomanía La hipomanía es una manía suave. Durante la hipomanía nunca se presentan síntomas psicóticos; el resto de lo que ya hemos explicado respecto a la manía sería válido para la hipomanía, siempre en un grado menor que no comporte una gran alteración del comportamiento que pueda llevar, por ejemplo, a un ingresó. Los límites entre manía e hipomanía son, por lo tanto, difusos. Pero ¿dónde situamos la frontera entre la hipomanía y la alegría? Aunque a veces puede resultar complejo situar dicha frontera, existen algunas características diferenciales obvias: la alegría suele tener una justificación clara, dura poco tiempo y tiende a decrecer con el paso de los días. Todo lo contrario que la hipomanía: ésta puede aparecer sin desencadenante alguno, su duración puede alcanzar varías semanas y suele agravarse con el paso del tiempo. Además, hay síntomas de la hipomanía que no serían propios de la alegría. Nos referimos a la irritabilidad, la aceleración del habla, el insomnio, etc. La hipomanía puede ser un estado que resulte extraordinariamente agradable. Si es moderada, puede hacer que la persona incremente su actividad, o comportar mayor creatividad o capacidad de liderazgo. El problema es que la hipomanía nunca es estable, todo lo contrario, tiende a empeorar, pudiéndo evolucionar hasta una fase maníaca, un episodio mixto o virar súbitamente hacia una fase depresiva. Síntomas de la hipomanía (no es necesario que se den todos) * Aumento de la autoestima * Exageración de las propias capacidades * Embarcarse en demasiadas cosas al mismo tiempo * Aumento de la sociabilidad * Aumento de la locuacidad * Gastar más de lo habitual * Dormir menos de lo habitual * Optimismo exagerado * Falta de autocrítica * Hablar en voz alta sin tolerar interrupciones * Aumento del interés en el sexo * Cambios bruscos de humor * Aumento de la emotividad La depresión[/ La fase depresiva del trastorno bipolar es similar a los demás tipos de depresión, especialmente aquellos en los que no hay una causa clara que la desencadene. La persona afectada se encuentra cansada, sin ilusión por nada, apática y desmotivada. Cualquier acto sencillo o rutinario cuesta un enorme esfuerzo y la situación no parece tener salida. Se alteran el sueño, el apetito y la conducta sexual pierde todo interés. Nada parece tener sentido, ni siquiera seguir las normas higiénicas más elementales. Algunos pacientes pueden notar ansiedad, o ideas repetitivas de tipo negativo, con deseos de morir. En casos graves, al igual que en la manía, aunque con menor frecuencia, pueden darse ideas delirantes de contenido depresivo, de ruina o de culpa. Uno de los principales problemas de la fase depresiva es que el afectado no es consciente de que su estado es transitorio, y que con un tratamiento apropiado todo lo que en aquel momento le parece gris y sin sentido, recuperará su razón de ser y su color. Para la persona deprimida, nada ni nadie puede cambiar el infierno en el que se ha convertido su vida, y en algunos casos, el suicidio se ve como la única solución posible, sin comprender que con un tratamiento oportuno se puede recuperar la ilusión de vivir en pocas semanas. Síntomas de la Fase depresiva (no es necesario que se den todos) * Apatía * Falta de ilusión * Sensación de tristeza o de vacío * Baja autoestima * Dificultad para realizar las tareas habituales * Enlentecimiento * Falta de concentración * Deseo de morir * Molestias físicas * Ansiedad * Insomnio o exceso de sueño * Pérdida o exceso de apetito * Inhibición social * Ideas de culpa o ruina Las fases mixtas Las fases mixtas consisten en una mezcla de síntomas de manía y depresión. Este tipo de fases resulta especialmente difícil de diagnosticar y comportan un gran sufrimiento para el paciente y para aquellos que le rodean. Es frecuente que en estas fases aparezca hiperactividad y aceleración del pensamiento a la par que ideas negativas y pensamientos depresivos. La irritabilidad y la ansiedad son también síntomas muy comunes en estas fases. Algunos pacientes presentan fases mixtas de forma aislada, pero lo más frecuente es que las fases mixtas sean una continuación de una fase maníaca o bien una transición entre una fase maníaca y una fase depresiva. Esto ocurre sobre todo en aquellos pacientes denominados cicladores rápidos , que se caracterizan por cambiar a menudo (varias veces en un año, en un mes o, incluso, en una semana) y de forma brusca de manía a depresión o a la inversa. Síntomas de las fases mixtas (no necesario que se den todos) * Mal humor * Aceleración del pensamiento * Inquietud * Hostilidad * Falta de ilusión * Cambios rápidos del humor * Labilidad emocional * Insomnio * Comportamiento descontrolado * Ideas delirantes * Ideas negativas Las fases de remisión Afortunadamente, la persona que sufre un trastorno bipolar no pasa toda su vida de una fase a otra. Existen períodos en que, tras la recuperación de una crisis de cualquier tipo, el estado de ánimo se va normalizando y los síntomas de la enfermedad desaparecen prácticamente por completo. Estas fases de remisión las denominamos fases de eutimia. Eutimia significa "estado de ánimo correcto". Durante esta fase es precisamente cuando menos nos hemos de confiar, pretendiendo que todo ha pasado y no hay ningún problema. Al contrario, hay que estar atento, sin obsesionarse, para prevenir cualquier síntoma que anuncie una nueva crisis. Para ello es imprescindible seguir las recomendaciones del psiquiatra y la medicación preventiva. Dicha medicación está destinada a alargar el máximo tiempo posible la fase de remisión e impedir, o cuanto menos suavizar, la aparición de un nuevo episodio de la enfermedad. Estar en remisión no significa estar curado, pero es lo más próximo al concepto de curación. La enfermedad, sin embargo está dormida y debemos procurar que no despierte. Más adelante daremos algunos consejos útiles para contribuir a mantener la enfermedad compensada. Como se ha dicho, el trastorno bipolar consiste en una alteración de los mecanismos biológicos que regulan el estado de ánimo. El funcionamiento de estos mecanismos depende de dos factores; genéticos y ambientales. Actualmente sabemos que en el trastorno bipolar la genética desempeña un papel muy importante, ya que es la responsable de que el estado de ánimo esté mal regulado. Los factores ambientales pueden actuar como precipitantes de las crisis, pero generalmente es necesaria cierta predisposición hereditaria para la enfermedad. Muchas personas se extrañan de ello porque la enfermedad se les ha manifestado en la edad adulta, o porque no hay casos similares en la familia. Lo cierto es que muchas enfermedades con componente hereditario no dan la cara al nacer y se necesitan factores ambientales, tan importantes o más que los genéticos, para que se manifiesten. Por otra parte, muchas veces los antecedentes familiares pueden ser remotos y, por tanto, desconocidos para el afectado. Además, las mutaciones (cambios espontáneos en los genes), explican que las enfermedades hereditarias aparezcan en personas sin antecedentes. El estado de ánimo es el motor que impulsa al organismo hacia la consecución de metas, más allá de la simple satisfacción de las necesidades básicas. Para un buen funcionamiento psíquico y físico, es imprescindible la integridad de los mecanismos que lo regulan, que son los que permiten no desfallecer ante las dificultades, afrontar los problemas del día a día y mantener la ilusión en el futuro. Cuando los problemas sobrepasan la capacidad de adaptación de una persona, estos mecanismos no consiguen por sí solos restablecer el equilibrio anímico y puede sobrevenir una depresión. Estas depresiones son denominadas generalmente «depresiones reactivas» o «exógenas», porque aparentemente se producen como consecuencia de un o unos sucesos desfavorables para el sujeto. Sin embargo, existen otro tipo de alteraciones de! estado de ánimo en que los propios mecanismos reguladores son los que funcionan de forma incorrecta, de modo que la persona afectada puede padecer una depresión sin necesidad de que exista un precipitante evidente. Como casi siempre existen problemas con los que justificar que una depresión es reactiva, muchas veces pasa desapercibida la auténtica raíz del trastorno, que reside en un mal funcionamiento de dichos mecanismos. En la regulación del tono vital participan factores genéticos, biológicos, psicológicos, sociales, meteorológicos y farmacológicos. Entre los factores biológicos destacan unas sustancias que circulan por el interior de las neuronas (células cerebrales), denominadas neurotransmisores, y las hormonas. Otras sustancias importantes son los denominados neuromoduladores y los iones. Estos mecanismos funcionan como un termostato: cuando el estado de ánimo disminuye por algún motivo, se producen diversas sustancias que impiden que se alcancen niveles demasiado bajos, que podrían poner en peligro la supervivencia del sujeto; cuando el ánimo se eleva, se producen otras que evitan un exceso de euforia que también podría conllevar problemas, como el desprecio del riesgo y la sobrevaloración de las propias fuerzas. Por este motivo, la sensación de alegría tras un acontecimiento positivo suele durar poco, aunque no ocurra nada malo a continuación. Cuando este «ánimostato» pierde precisión, cualquier suceso estresante puede acabar provocando una alteración importante del estado de ánimo. Las depresiones .que aparecen tras un parto, por ejemplo, son fruto de la combinación del descenso brusco de la concentración de ciertas hormonas en la sangre (estrógenos), que forman parte de este «ánimostato», junto con las dificultades psicológicas de adaptación a una situación nueva, en las madres primerizas (inseguridad), y altamente estresante en general (cargas familiares y económicas). La localización de estos mecanismos de regulación del estado de ánimo es el sistema límbico, una región del cerebro situada en la zona central interna. ¿Cómo se diagnostica la enfermedad? El diagnóstico de esta enfermedad debe ser realizado por un experto. No existen, por ahora, pruebas específicas que permitan objetivar el diagnóstico, de modo que éste se fundamenta en el criterio clínico, es decir, en el análisis de toda la información disponible proporcionada por el propio paciente y sus familiares. Si esta información se ajusta a unos criterios previamente establecidos, se puede afirmar que aquella persona padece la enfermedad. Este enfoque tiene el inconveniente de que marca una frontera ficticia entre lo normal y lo patológico, pero tiene la ventaja de que aumenta la fiabilidad del diagnóstico y facilita la comunicación científica. También la hipertensión arterial se diagnostica marcando unos límites de normalidad consensuados por la comunidad científica. Es cierto que, en !as fases de descompensación, se han hallado alteraciones significativas en el funcionamiento de las sustancias que. regulan el estado de ánimo, y precisamente por eso sabemos que existe un desarreglo bioquímico subyacente a la enfermedad, pero estos hallazgos no son aplicables a la hora de realizar un diagnóstico, por lo menos hasta la fecha. Además, no se ha demostrado fehacientemente que exista diferencia alguna a ese nivel entre un paciente bipolar bien compensado y un no paciente. Por este motivo, la psiquiatría no es una ciencia exacta y, en casos dudosos, pueden existir discrepancias diagnósticas, que muchas veces crean confusión y desesperanza en el paciente. Por fortuna se está avanzando mucho en este aspecto. ¿Hay diferentes tipos de trastorno bipolar? El trastorno bipolar se clasifica dentro del apartado de enfermedades del estado de ánimo. Junto con otras patologías como la depresión unipolar (se llama unipolar precisamente en contraposición a la bipolar). Dentro de los trastornos bipolares existen, asimismo, una serie de subtipos. En función de la intensidad de los síntomas, existen tres subtipos; el tipo I, el tipo II y la ciclotimia. * El tipo I es la forma clásica, caracterizada por fases de manía, que generalmente requiere hospitalización, y depresiones intensas; es relativamente frecuente que aparezcan delirios (interpretar coincidencias como si tuvieran relación con uno mismo, creerse superdotado o un Mesías, o bien, en la depresión, creerse culpable de todo e indigno de seguir viviendo) e incluso, en algunos casos, alucinaciones. Cuando el paciente recupera la normalidad le parece increíble haber llegado a pensar aquellas cosas. * El trastorno bipolar tipo II se caracteriza por depresiones igualmente intensas, pero fases de euforia moderadas, que no requieren ingreso hospitalario y que se denominan hipomanía. * La ciclotimia consiste en la sucesión de hipomanías y fases depresivas leves o moderadas y es frecuente que quienes la sufren nunca hayan solicitado atención psiquiátrica, en parte por no ser conscientes del trastorno y en parte por ignorar que, aunque leve, aquello es una enfermedad y que existe un tratamiento. El ciclotímico es generalmente visto por los demás como inestable, imprevisible o «lunático» . (en referencia a !as fases de la luna, que en e! saber popular se relacionan con las oscilaciones anímicas). ¿Cuál es la evolución de la enfermedad? Con tratamiento, la evolución es generalmente buena. Sin tratamiento, en cambio, la evolución es casi siempre muy negativa, con constantes recaídas y graves consecuencias familiares, laborales y sociales. Generalmente, aunque hay excepciones, la enfermedad se desarrolla de forma imperceptible durante la adolescencia, etapa ya de por sí proclive a la inestabilidad emocional, y alcanza su esplendor en la edad adulta, en forma de una fase depresiva o bien maníaca. Muchas veces, el primer episodio viene precedido por una situación ambiental estresante. Sin embargo, a partir de ahí la enfermedad se va independizando de las circunstancias ambientales y psicológicas, de modo que los mecanismos biológicos reguladores del estado de ánimo parecen entraren una oscilación permanente, que lleva a la persona a perder el punto de referencia de su estado anímico habitual. Cada recaída hace al individuo más vulnerable al estrés, de forma que, algunos pacientes, pueden llegar a presentar lo que se llama «ciclación rápida», que es la sucesión ininterrumpida de depresión y euforia (por convención, se incluye en este subgrupo a aquellos que presentan 4 o más episodios al año). El trastorno bipolar es sólo ligeramente más frecuente en la mujer que en el hombre, pero la ciclación rápida es muchísimo más frecuente en las pacientes femeninas. Existe un subgrupo de pacientes que tienen en común la tendencia a recaer siempre por las mismas fechas. Por esta razón se han citado los factores meteorológicos como partícipes de la regulación del estado desánimo. El patrón estacional más frecuente es el que comporta una fase depresiva en primavera, una maníaca o hipomaníaca en verano, y una nueva depresión en otoño. Parece que uno de los factores meteorológicos más importantes es la luminosidad del día y su duración. Algunos de estos pacientes mejoran de la depresión al viajar a países del trópico, y a algunos el cambio les ha llegado a desencadenar una fase maníaca. ¿Cuáles son sus consecuencias? El tratamiento es determinante para impedir las principales complicaciones de la enfermedad. Algunas de ellas ya se han mencionado, la más grave de todas es el suicidio. El suicidio se produce generalmente en e! contexto de una fase de depresión profunda. La persona afectada tiene la sensación de que su vida no tiene sentido, se siente fracasada e inútil y piensa sinceramente que su desaparición será un alivio para ella y para los que la rodean. Como ha perdido !a capacidad de disfrutar, tiene la sensación de que su vida está vacía y que no vale la pena. Es muy difícil hacerle comprender a una persona en tal estado que su dramática visión de las cosas está producida por una enfermedad, y que, con tratamiento, en pocas semanas recuperará la objetividad y dejará de desear la muerte. Se estima que un 15 de los pacientes bipolares fallecen por suicidio. El índice de intentos fallidos es mucho más elevado. Otra complicación grave que presentan algunos pacientes es el abuso de drogas: los estimulantes, como la cocaína o las anfetaminas, proporcionan un alivio momentáneo/ aunque pernicioso a medio y largo plazo, de los síntomas depresivos. El alcohol es, para otros, una forma de escapar de la angustia que acompaña asiduamente a la depresión. Cuando un paciente bipolar cae en el abuso o dependencia de drogas, añade una enfermedad más a la que ya padece, ensombreciendo el pronóstico de ésta. Esta enfermedad comporta también graves problemas familiares; parejas rotas, separaciones y conflictos son consecuencias comunes de una fase de euforia. Muchas veces, el desconocimiento del carácter patológico de la conducta lleva al cónyuge pensar que ésta es voluntaria y libre, y que lo que ocurre es que realmente no conocía a la persona con la que convive. En otros casos, aún conociendo la enfermedad, el peso de la misma se hace excesivo y la pareja se separa. Cuando el paciente es muy joven y vive con sus padres, éstos reaccionan con frecuencia sobreprotegiéndole y limitando su autonomía personal, comprensiblemente por el temor de que no sea capaz de adaptarse. La pérdida del puesto de trabajo, la degradación o la ruina empresarial son también consecuencias de la enfermedad si no se trata a tiempo. La euforia lleva a contraer riesgos excesivos y gastar más de lo que se tiene; la depresión comporta bajas laborales y un evidente descenso de la productividad. En el aspecto social, el halo negativo que rodea los trastornos psiquiátricos comporta notables perjuicios al paciente cuya enfermedad ha traspasado los límites de su propia familia. Llegará el día en que se pueda hablar con la misma naturalidad de un trastorno bipolar que de una artrosis, o de un exceso de colesterol. El tratamiento Afortunadamente, esta es, con toda seguridad, la enfermedad psiquiátrica que cuenta con mayores recursos para su tratamiento. Se dispone de medicamentos que frenan las fases de euforia y de medicamentos que ayudan a superar la depresión, y además, de sustancias que reducen la frecuencia de las recaídas y su intensidad. Ninguna de estas sustancias es una droga, ni crea dependencia, contra lo que muchos piensan. La más importante de todas ellas es el litio. El litio tiene un efecto preventivo sobre las recaídas, ya que aumenta la eficacia del «ánimostato», impidiendo que las oscilaciones normales del tono vital alcancen niveles patológicos. Aunque el litio se encuentra en cantidades muy pequeñas en e! organismo humano, los pacientes bipolares parecen precisar cantidades mayores de esta sustancia de las que se obtienen de los alimentos para mantenerse «eutímicos» (ni eufóricos ni deprimidos). En realidad, no es que exista una auténtica falta de litio en estos pacientes, sino que necesitan de este mineral para reforzar sus mecanismos reguladores del estado de ánimo. El litio es una sustancia extremadamente simple, lo que se llama un elemento. Sin embargo, su utilización debe ser siempre controlada por el médico, dado que, a dosis altas, resulta tóxico. Por este motivo, quienes siguen tratamiento con litio deben realizarse análisis periódicos para controlar su concentración en la sangre. Además del litio, se han descubierto otras sustancias que reducen e! riesgo de recaídas, y algunas de ellas parecen ser más eficaces en los casos más difíciles, en los que se produce la delación rápida. Estos fármacos se habían utilizado durante años para el tratamiento de otra enfermedad, la epilepsia, y posteriormente se descubrieron sus propiedades de regular los mecanismos biológicos que actúan sobre el estado de ánimo. Muchos pacientes se benefician también de un apoyo psicológico, que les permite afrontar con entereza las dificultades que comporta la enfermedad, aprender a reconocer los síntomas iniciales de una posible descompensación y conocerse mejor, en suma. También es recomendable un estilo de vida caracterizado por una razonable regularidad en los hábitos de sueño y alimentarios, evitar en lo posible someterse a situaciones estresantes y practicar algún tipo de deporte o ejercicio, aunque estos consejos por sí solos no son útiles si no se acompañan del imprescindible tratamiento farmacológico. La enfermedad, bien tratada, acostumbra a tener un pronóstico bueno. Además, últimamente se está investigando mucho sobre nuevos tratamientos para la enfermedad, tanto para la fase maníaca, para la que han aparecido nuevos fármacos con menos efectos secundarios, como la depresiva. Por ejemplo, los denominados antipsicóticos atípicos, han demostrado ser muy útiles para tratar las fases maníacas, tienen menos efectos secundarios que los medicamentos más antiguos y podrían ser útiles también para la prevención de recaídas. También hay nuevos medicamentos muy prometedores en estudio provenientes del campo de la epilepsia. Todos elfos están todavía en fases preliminares de aplicación y debe ser siempre el psiquiatra el que decida qué tratamiento es apropiado para cada caso. FAMOSOS BIPOLARES "No todo es tan malo como parece..." "...Esta parece ser una lista más bien ilustrativa ...La mayoría de los escritores, de los compositores, y de los artistas son americanos, británicos, europeos, irlandeses, o rusos; todos son difuntos. . . Muchos, si no la mayoría de estos escritores, artistas, y compositores tenían otros problemas importantes también, por ejemplo enfermedades médicas, el apego del alcoholismo o de la droga, o circunstancias excepcionalmente difíciles de la vida. Se enumeran aquí como sufrientes de un desorden del humor porque sus síntomas del ánimo prevalecieron sobre sus otras condiciones, porque la naturaleza y el curso de sus síntomas del humor y del comportamiento eran constantes con una diagnosis de una enfermedad afectiva independientemente existente, y/o porque sus antecedentes familiares de la depresión, enfermedad maniaco-depresiva o bipolar, y el suicidio -- juntado con sus propios síntomas -- era suficientemente fuerte autorizar su inclusión." Kay Jamison “Marcados por el Fuego” H=hospitalpsiquiátrico S=Suicidio Sa = tentativa del suicidio ESCRITORES: - Honore de Balzac - Guillermo Faulkner (h) - F. 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Enfermedades mentales, Foro, Chat. http://www.gacetacrl.com *http://www.bipolares.cl/ *http://www.bipolarneuro.com/ Blogs vida-sana-bipolar El nombre lo dice todo. Es una página bonita e interesante. http://vida-sana-bipolar.blogspot.com/ BIPOLARDUR Es una organización de ayuda mutua integrada por personas bipolares, sus familiares y amigos. Página personal de Sol, se puede aprender mucho de ella. http://www.sanchezalcudia.blogspot.com Descarga de libros: ¿Que es el trastorno bipolar? Vieta http://www.psiquiatria24x7.com/content/backgrounders/psychiatry24x7.es/trastorno_bipolar_libro_vieta.pdf Trastorno Bipolar en la Infancia y Adolescencia. Guía para padres http://www.paidopsiquiatria.com/depre/tbipolar.pdf Fuentes: Varios de estos sitios

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