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federamone

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Como controlar los Sueños... "Sueños lucidos"
Como controlar los Sueños... "Sueños lucidos"
InfoporAnónimo5/19/2010

¿Nunca les ha pasado que mientras soñaban se daban cuenta de que estaban soñando? La mayoría de las personas han tenido alguna vez este tipo de experiencia espontáneamente, especialmente durante la niñez. Los sueños lúcidos son aquellos en los que el soñador cobra conciencia de estar soñando y a partir de esto interactúa (hasta el punto de tener el poder de manejar las cosas a su antojo) sabiendo que todo lo que percibe es parte de un sueño. Esto no solamente sucede, sino que es posible entrenarnos para lograrlo. Es probable que la mayoría de las personas hayan tenido uno o más sueños lúcidos en algún momento de su vida, aunque la mayoría de las veces hayan sido olvidados al igual que los sueños comunes. Hay personas que se ejercitan para tenerlos y llegar a controlarlos de diferentes maneras ya que durante el sueño lúcido existen diferentes niveles de control del sueño. Pierre-Cécile Puvis de Chavannes, El Sueño. Los soñadores más experimentados pueden llegar a controlar sus sueños a voluntad sin ninguna dificultad, dirigiendo el sueño y llevando a cabo sus deseos en los mismos. Entre las habilidades posibles para un soñador experimentado, están el poder cambiar el lugar donde se encuentra en el sueño, visitar sitios conocidos o imaginarios, volar, cambiar de forma, y cualquier cosa que se le ocurra durante el sueño. Los sueños lúcidos son notables por perdurar en la memoria, siendo excepcionalmente mejor recordados que los sueños típicos y no lúcidos (aunque también es posible no recordarlos). Los onironautas describen regularmente sus sueños como excitantes, fantásticos, llenos de color (se observan los colores mejor que en la misma realidad). Además, incluso han informado de sueños lúcidos que han tenido lugar en una especie de hiperrealidad, una realidad que se siente más real que el estado cotidiano de vigilia. En estos sueños todos los elementos del sueño están amplificados, por lo que a menudo comparan sus sueños con experiencias espirituales. El Aprendizaje del Sueño Lúcido I. Primer paso: Recordar los sueños Hablando en términos generales, quienes quieren recordar sus sueños pueden hacerlo y aquellos que, por el contrario, no desean hacerlo, no suelen recordarlos. A ciertas personas les basta simplemente con tener la intención de recordar y con ser plenamente conscientes de esta intención antes de acostarse. Un modo eficaz de fortalecer esta decisión consiste en tener un diario de sueños sobre la mesa velador e ir anotando en él, apenas nos despertemos, todos los pormenores que podamos recordar de nuestro sueño. Cuantos más sueños apuntemos, más fácil nos será recordarlos. Por otra parte, la lectura de este diario puede procurarnos el beneficio adicional de ayudarnos a comprender la verdadera naturaleza de nuestros sueños y contribuir, de este modo, a reconocerlos con más facilidad en el mismo momento en que están aconteciendo. Un método infalible para aumentar la capacidad de recordar los sueños consiste en habituarnos a preguntarnos «¿Qué es lo que he soñado?» cada vez que nos despertemos. Éste debería ser nuestro primer pensamiento cada vez que nos despertáramos, sin renunciar ante la primera tentativa sino permaneciendo totalmente inmóviles y concentrados, perseverando pacientemente en el intento hasta lograr recordar el sueño. Como ocurre con cualquier otro proceso, el aprendizaje de la capacidad para recordar los sueños constituye un proceso, en ocasiones, lento. Debido a ello, es muy importante no desalentarnos en el caso de que las primeras tentativas no se vean coronadas por el éxito. A la larga, quien persiste en la práctica termina obteniendo resultados evidentes. Es importante mejorar el recuerdo de los sueños porque es imposible tener un sueño lúcido sin recordarlo. II. Inducción al Sueño Lúcido Hay muchísimas técnicas distintas para llegar a tener sueños lúcidos. La más frecuente (y única que trato aquí) consiste en comenzar teniendo un sueño común, darse cuenta por algún motivo que se está soñando, y a partir de ese momento entrar en estado de lucidez. Este tipo de experiencia se llama DILD (Dream Induced Lucid Dreams) justamente porque comienza en un sueño. Esta es la que la mayoría de la gente, sin entrenamiento alguno, logra al menos una vez en la vida espontáneamente. Para inducirlos el primer paso es practicar el ejercicio de recordar los sueños al despertar (tal y como explicábamos en el anterior punto). Si nos levantamos apurados por entrar en nuestras obligaciones diarias, poco éxito podemos tener en lograr sueños lúcidos. Por eso conviene despertarse poco a poco, tratar de no abrir los ojos en seguida, recordar los sueños lo mejor que podamos, con todos los detalles posibles, y anotarlos. En la noche, antes de dormir, conviene decirse - e incluso anotar - qué es lo que uno desea hacer cuando adquiera lucidez, e ir a dormir con la intención de lograrlo. Repítete con convicción “me daré cuenta de estar soñando”. El simple hecho de desearlo es suficiente como para proporcionarnos un punto de partida. El siguiente paso es estar siempre atentos a las señales de los sueños mediante chequeos de realidad. III. Test de Realidad En los sueños pasan cosas muy raras, cosas que por sentido común deberían delatarnos que estamos soñando. Pero a pesar de ello la mayoría de las veces somos incapaces de darnos cuenta. Tomamos todo como viene, creyendo que los acontecimientos más inverosímiles son verdaderos y al despertar nos preguntamos: “¿Como no me di cuenta de que era un sueño? ¡Era tan obvio!” Si ante determinadas situaciones nos acostumbramos a preguntamos si estamos soñando durante el día -en la vigilia-, con el tiempo nuestro cerebro se programa también para hacerlo durante la noche -mientras efectivamente estamos soñando-. Varias veces al día conviene hacerse esta pregunta, entrenando al cerebro para hacerlo en todo momento. El simple hecho de acostumbrarse a autoformularse esta pregunta es un paso elemental si se desea tener sueños lúcidos. La respuesta, cuando es negativa, suele ser automática: La realidad es contundente y cuando estamos en ella sabemos darnos cuenta con facilidad de que no es un sueño. Pero por el contrario, cuando estamos en el sueño no es tan automático. El hecho de dudar sobre la respuesta, nos da una pauta de que debe ser un sueño, porque en la realidad casi siempre nos damos cuenta en seguida de que no lo es. Podemos hacer entonces, para no tener ninguna duda, alguna de las siguientes pruebas: * Intentar atravesarnos la palma de la mano con un dedo de la otra mano. * Intentar volar. * Mirar con detalle las cosas, especialmente los bordes. Si son borrosos se trata de un sueño. * Mirar el reloj, o intentar leer algo. Si las letras y números cambian es un sueño. * Encender una luz o activar un aparato y ver si reaccionan de forma extraña. * Atravesar con nuestra mano una pared o cuerpo sólido. * Movilizar objetos con la mente, o hacer aparecer algo. Estas pruebas no sólo nos ayudan a determinar que estamos en estado de sueño y no de vigilia, sino que también sirven para “convencernos” de que estamos soñando y aumentar nuestra lucidez. Es posible que le tome al menos una o dos semanas antes de tener su primer sueño lúcido, así que no se desespere. Recuerde también que su primer sueño lúcido probablemente sea muy corto y un tanto confuso. Eventualmente sus sueños lúcidos aumentarán en duración y frecuencia, al igual que se incrementará el control que usted tiene sobre los mismos. IV. Qué se puede hacer Una advertencia: Se deberá tener un propósito claro para los sueños lúcidos cuando se vaya a dormir. En otras palabras, cada noche se debe considerar qué se quiere hacer cuando se tenga un sueño lúcido, y seleccionar una cosa. En el mundo onírico las posibilidades son infinitas, pero aquí tienen varías ideas de lo que podrían intentar. * Volar * Atravesar muros o espejos * Movilizar objetos con la mente * Cambiar el entorno/paisaje * Hacer aparecer/desaparecer gente y objetos * Resolver problemas matemáticos simples * Leer y recordar una vez despierto lo que se leyó * Recordar durante el sueño algo que se propuso antes de dormirse * Metamorfosear * Tener sexo (difícil, pues la excitación provoca el despertar) A veces, a pesar de ser conscientes de estar soñando seremos incapaces de manejarlo a nuestro antojo. En esos casos hay varias cosas que podemos hacer para aumentar nuestro control, como dar órdenes en voz alta (”¡Que esta persona desaparezca ya!” “¡Quiero volar!”) y sobretodo tener fe. Si estamos convencidos de que podemos hacer algo, podremos: “Este es mi sueño y yo tengo el control”. Fenómenos asociados al sueño lúcido Parálisis del sueño. Sucede durante la etapa REM del sueño en la cual el cuerpo queda paralizado por un mecanismo cerebral que impide que los movimientos que se producen en el sueño se lleven a cabo de forma real por el cuerpo, ya que esto podría suponer el poner en peligro la propia integridad física, moviéndose únicamente los ojos y dando lugar al efecto "REM" (Movimiento Rápido de Ojos). Este estado puede ir acompañado de alucinaciones (especialmente de tipo auditivo) y otras sensaciones más o menos acusadas, situación que puede llegar a causar pánico en quién la experimenta, ya que el sujeto se siente inmovilizado (para más detalle consultar Parálisis del Sueño), aunque este estado sea completamente inofensivo. Falso despertar: Sucede cuando no se logra el control adecuado del sueño. En un falso despertar, de repente uno sueña que se ha despertado. Si la persona estaba en un estado de lucidez, a menudo cree que ya no está soñando y puede salir de su habitación, etc. Dado que esa persona sigue soñando, a esta situación se la llama "falso despertar". Esto suele ser un problema en el arte del sueño lúcido porque normalmente provoca que la persona pierda la conciencia de estar en un sueño, pero también puede causar en algunos el que lleguen a estar lúcidos si, de forma habitual, se realiza un test de realidad siempre que se despierten. Recordar sueños Recordar los sueños es una habilidad muy importante para los soñadores lúcidos (y para cualquiera que esté interesado en conocer algo más de su mundo onírico) ya que si no se recuerdan los sueños, tampoco se podrán recordar los sueños lúcidos. Habitualmente, mejorar el recuerdo de los sueños es el primer paso para poder aprender a tener sueños lúcidos. Además permite familiarizarse con el propio contenido onírico, lo cual, será útil para identificar signos (ver más adelante test de realidad) que también nos pueden ayudar a alcanzar la lucidez. Una práctica común que permite incrementar los sueños recordados es mantener un diario o cuaderno de sueños, que se debe mantener cerca de nuestra cama, de manera que tan pronto como nos despertemos, podamos plasmar en papel los sueños, impresiones o pensamientos que tengamos en ese momento. Una práctica muy útil hoy en día, en que la mayoría de nosotros tenemos teléfonos móviles con capacidad para grabar sonido, es tener a mano el móvil y grabar nuestro sueño en cuanto podamos al despertar, para posteriormente pasarlo a nuestro diario de los sueños. Es recomendable que cuando despertamos no nos movamos y mantengamos durante un rato los ojos cerrados, pues esto puede ayudar a recordar mejor el sueño que acabamos de tener. Si esperamos a escribir en este diario en otro momento del día, podemos olvidar gran parte o el total de los sueños que hayamos tenido, pero también hay que tener en cuenta que, a veces, durante el día, algún suceso o acontecimiento pueden hacer que recordemos sueños que habíamos olvidado y en estos casos es recomendable, si es posible, tomar nota de todo lo que nos venga a la memoria, incluyendo qué fue lo que nos hizo rememorar ese sueño. Otra técnica para retener los sueños es mentalizarse antes de dormirse que a la mañana siguiente se va a recordar el sueño. Por ejemplo, podemos visualizarnos por la mañana en la cama, recordando detalles del sueño y apuntándolos. Podemos inclusive antes de dormir, pedirnos a nosotros mismos soñar con algún tema en especial, y anotarlo o grabarlo en el móvil, para cotejar a la mañana siguiente si soñamos con lo que pedimos o lo que nos propusimos soñar. Simbolismos en nuestros sueños Es sumamente importante registrar, una vez anotado el sueño en nuestra libreta o bitácora de los sueños, cuál es el simbolismo de cada uno de los elementos importantes de nuestro sueño; por ejemplo: "Soñé con un amigo que hacía 10 años que no veía". Una vez hecho el esfuerzo de recordar quien es esa persona, anotar qué simboliza o representa para nosotros esa persona; puede ser: tenacidad, disciplina, laboriosidad, etc., porque tal persona tenía, a nuestros ojos, tales cualidades. Otros ejemplos son: objetos, animales, eventos, etc., ¿qué nos evocan?; ¿qué palabras claves podemos asociar a éstos? La verdad es que es algo increíble, no es difícil de controlar pero si muy difícil de denominar pero con un entrenamiento intensivo es posible. Y la verdad es que son experiencias absolutamente motivadoras e increíbles, recomendando altamente, aunque sea intentarlo. BUENO GENTE ESPERO QUE LES HAYA GUSTADO... UN SALUDO Y EL QUE QUIERE QUE COMENTE...

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