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Primer post: 6 jul 2012Último post: 7 jul 2012
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El boson de Higgs y Los neutrinos que viajan en el tiempo
El boson de Higgs y Los neutrinos que viajan en el tiempo
Ciencia EducacionporAnónimo7/7/2012

Los neutrinos superlumínicos y el bosón de Higgs El principio del viaje en el tiempo Si quieres leer sobre la confirmación de la existencia del Higgs, puedes hacerlo aquí, pero la verdad es que yo leería ese artículo antes de seguir con este, aunque sea menos noticioso. Hace un tiempo se comentaba sobre la noticia de los neutrinos del CERN que tal vez viajasen más rápido que la luz. Por entonces, los científicos involucrados pensaban que probablemente había algún error, pero eran incapaces de encontrarlo: y, de no haber tal error, se tambalearían los cimientos de la relatividad especial de Einstein. Casi todos pensábamos que, efectivamente, se trataba de un error, ya fuese técnico (la precisión de los GPS) o teórico (no tener en cuenta los efectos de la relatividad general, por ejemplo). Estábamos equivocados. Pero vamos por partes. Más o menos al mismo tiempo, en el propio CERN se realizaban experimentos de choque de partículas subatómicas a altas energías para, entre otras cosas, tratar de determinar la posible existencia del bosón de Higgs, la única partícula del Modelo Estándar que hasta el momento no se habia visto. Seguramente has leído alguna noticia al respecto. El detectar con seguridad un bosón de Higgs sería una noticia de gran importancia, aunque no tan importante como la existencia de partículas más rápidas que la luz, por supuesto. De modo que aquí tienes la noticia menos importante: científicos del CERN han detectado el bosón de Higgs en tres ocasiones, con la suficiente precisión y seguridad como para confirmar su existencia sin ningún género de dudas. El Modelo Estándar queda ahora completo empíricamente… pero es que esto es peccata minuta comparado con lo que viene ahora, y la razón de que mencione los neutrinos “superlumínicos” al iniciar esta entrada. Eso sí, el resto requiere de una explicación algo densa, pero creo que la importancia de la noticia merece que nos paremos en ella para poder comprender su alcance. Las tres detecciones del bosón de Higgs en el CERN han sucedido con tres partículas diferentes: un protón, un tauón y un neutrino. En todos los casos se produjo algo similar: la partícula en cuestión se convirtió, de manera espontánea, en un bosón de Higgs, para luego, en cuestión de nanosegundos, volver a convertirse en la partícula original. Dado que no hay nada que estas tres partículas tengan en común salvo su masa, y que pensamos que el bosón de Higgs es la partícula responsable de la masa a través del campo de Higgs, los científicos del CERN piensan que este fenómeno se produce de manera regular en cualquier partícula con masa: todas las partículas elementales de masa no nula se convierten de vez en cuando en bosones de Higgs para luego revertir a su estado inicial. ¿Por qué entonces no nos damos cuenta de este efecto tan sorprendente? ¿No deberíamos ver partículas convertirse en bosones de Higgs todo el tiempo a nuestro alrededor?, puedes estar preguntándote, y con razón. La respuesta, de acuerdo con los experimentadores del CERN, es bien sencilla: sí, está sucediendo todo el tiempo –está sucediendo en las partículas que componen tu cuerpo mientras lees este artículo–, pero el tiempo que dura la transición (el tiempo de “fase Higgs”, como lo denominan) es tan corto que es imposible percibirlo.` De hecho, la única razón de que en el LHC hayamos detectado esta transformación es que las partículas adquieren tal energía y, por tanto, se mueven a velocidades tan gigantescas, que durante la brevísima “fase Higgs” dejan un rastro de la suficiente longitud como para ser detectado. En la vida cotidiana, las partículas a nuestro alrededor recorren distancias menores que el núcleo de un átomo durante el tiempo en el que se han transformado en bosones de Higgs, con lo que nos es imposible darnos cuenta. Pero esto no es lo más sorprendente; cuando los científicos trazaron la trayectoria recorrida por las partículas durante su “fase Higgs”, se encontraron con que no era la esperada. Durante ese tiempo, todas las variables del movimiento de la partícula se invertían, para luego volver a revertir a sus valores originales tras la transformación en la partícula original. Aquí puedes ver un diagrama ejemplo en el caso de un protón: Neutrinos retrocediendo en el tiempo A todos los efectos, durante la fase Higgs la partícula retrocede en el tiempo. También retrocede en el espacio a lo largo de su trayectoria, por supuesto, pero en todos los casos los experimentadores del CERN han encontrado que el retraso espacial no supera al temporal, de modo que, al transformarse de nuevo en la partícula original y seguir la trayectoria “normal” otra vez, la partícula lo hace un tiempo infinitesimal antes de lo que debería. Este desfase temporal depende básicamente de la relación entre la masa de la partícula y la del bosón de Higgs: partículas más pesadas, como el protón, sufren un desfase temporal menor, mientras que las más ligeras, como el neutrino –e imagino que ya sabes a dónde voy a ir a parar– sufren un desfase temporal mayor. Desde luego, en todos los casos se trata de un valor minúsculo, tan pequeño que al medir la velocidad de cualquier partícula la diferencia con la velocidad esperada es casi inapreciable. Pero en el caso de los neutrinos, el efecto sí puede medirse en algunas ocasiones: por un lado, la pequeña masa del neutrino hace que durante su “fase Higgs” se mueva hacia atrás en el tiempo bastante más –relativamente hablando, claro– de lo que retrocede espacialmente en su trayectoria, ya que el bosón de Higgs es bastante más pesado que el neutrino original. Por otro, los neutrinos se mueven tan próximos a la velocidad de la luz que un aumento de velocidad aparente, por ínfimo que sea, puede hacerlos superar la velocidad de la luz… y eso es precisamente lo que sucedió al detectarlos en Gran Sasso hace unos meses. Al final, no eran errores de cálculo, ni el ignorar la relatividad general, ni la precisión de los GPS: a lo largo de su viaje entre el CERN y Gran Sasso, los neutrinos “díscolos” se estaban convirtiendo, en determinados puntos de su trayectoria, en bosones de Higgs durante cortísimos tiempos. Y estos brevísimos períodos en fase Higgs eran los responsables de que los neutrinos llegasen a Gran Sasso un poco antes de lo que deberían — aunque, desde luego, los neutrinos no “deberían” comportarse de ningún modo; son nuestras teorías las que deben adaptarse a la realidad y no al revés. Detector de neutrinos Super-Kamiokande Como ves, al final casi todo está relacionado: ¿quién nos hubiera dicho que la búsqueda del Higgs resolvería el enigma de los neutrinos superlumínicos? Pero naturalmente, como pasa tantas veces, la respuesta a un enigma nos trae nuevas preguntas, algunas de ellas inquietantes. Al principio puede parecer que la importancia práctica de este descubrimiento es nula: si esto sucede durante tiempos tan cortos y su efecto es tan minúsculo que no puede apreciarse –y, de no haber sido así, nos hubiéramos dado cuenta hace mucho tiempo–, ¿qué más da que las partículas realicen de vez en cuando este “viene y va” en el tiempo? ¿qué importan unos pocos nanosegundos? Sin embargo, la importancia puede ser enorme. La clave de la cuestión está en el principio de incertidumbre de Heisenberg. En cualquier momento de su existencia, una partícula podría tener una posición ligerísimamente diferente, o una velocidad distinta — y comportarse así de un modo u otro, de una manera que no podemos predecir. Pero esto significa que una partícula cualquiera, durante su breve fase de Higgs, retrocede un tiempo determinado y vuelve así a una situación anterior. En otras palabras, el instante de conversión de bosón de Higgs a partícula original sucede múltiples veces para la partícula: una vez cuando va “hacia delante” en el tiempo, como partícula original, y otra vez cuando se convierte en partícula original a partir de la fase de Higgs. La partícula existe en ese momento más de una vez. Naturalmente, a efectos del resto del Universo, la única vez que importa es la segunda, ya que la primera vez la partícula retrocede como bosón de Higgs hasta el instante anterior. Lo esencial de esto es que la partícula no tiene por qué hacer lo mismo la segunda vez que la primera, por el principio de indeterminación. Tal vez la primera vez se hubiera desintegrado en otras partículas, pero tras la fase Higgs no lo hace. Tal vez iba un poco más hacia la derecha, pero la segunda vez tras la fase Higgs no lo hace… y nunca sabremos lo que hubiera sucedido la primera vez, porque es “borrada” por la fase Higgs cuando las cosas sueceden de nuevo. En palabras de Mikka Eilinen, uno de los responsables de la detección del bosón de Higgs y la hipótesis de la “fase Higgs”: dijo:Es como si durante la fase Higgs la partícula “rebobinara” su tiempo, como si fuera una película, para luego seguir moviéndose hacia delante en el tiempo. Pero lo que sucedió antes del “rebobinado” se borra cuando el suceso se produce de nuevo, con lo que la película final es la que resulta del segundo suceso. Es más: ¿cómo sabemos que la fase Higgs sólo se produce una vez? Si la partícula fuera hacia delante en el tiempo, luego hacia atrás durante un tiempo minúsculo, luego hacia delante, luego hacia atrás, y así un millón de veces, lo único que quedaría, indeleble, sería lo que sucediera en el último paso hacia delante en el tiempo. Todo lo anterior no importaría en absoluto. Esto significa que, de poder manipular de algún modo la fase Higgs –aunque esto es sólo una especulación, por supuesto– sería posible alcanzar estados futuros “planeados”. Como dice el propio Eilinen dijo:[...] sería posible dar ese brevísimo “rebobinado” una y otra vez hasta que se produjese la situación deseada. Significaría, desde luego, una modificación minúscula respecto a lo que hubiera sucedido sin la fase Higgs, pero al hacerlo con un número suficientemente grande de partículas, por ejemplo, todas las del Universo con masa, y un gran número de veces a lo largo del tiempo, sería posible dirigir los sucesos hacia el fin que se deseara. Resulta, de hecho, muy sospechoso que absolutamente todas las partículas con masa se comporten de este modo. Es como si el Universo hubiera sido diseñado así, para poder ser manipulado “rebobinando” los sucesos una y otra vez hasta producir el resultado deseado; es como si algo –o alguien– dirigiese lo que pasa en el Universo como un titiritero moviendo los hilos… sólo que no hay hilos: las marionetas se mueven al azar una y otra vez, hasta que realizan las acciones que desea el titiritero de manera aparentemente aleatoria. Y las marionetas, desde luego, no tienen noción de que están siendo manipuladas de este modo, pues no hay manipulación aparente. Todo para que al final salgan diciendo: dijo:Oh Dios mío DIOS MÍO han descubierto neutrinos que viajan más rápido que la luz la relatividad es mentira todo se desmorona revolución REVOLUCIÓN CIENTÍFICAAAA!!!!!!!!! Para saber mas: Twitter del CERN Enlaces relacionados Los experimentos del CERN observan una partícula consistente con el bosón de Higgs Nota de prensa del CERN Nota de prensa de ATLAS Nota de prensa de CMS Post Relacionado El Boson de higgs - La partícula de dios Muchas gracias a todos por pasar!

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El Boson de higgs - La partícula de dios
El Boson de higgs - La partícula de dios
Ciencia EducacionporAnónimo7/6/2012

El bosón de Higgs - La Particula de Dios Si quieres leer sobre la confirmación de la existencia del Higgs y Los neutrinos superlumínicos que viajan en el tiempo, puedes hacerlo aquí, pero la verdad es que yo leería este artículo antes de seguir con aquél, aunque sea menos noticioso. A estas alturas lo sabe hasta el perro de mi vecino: se ha confirmado la existencia del bosón de Higgs. El lenguaje de los científicos involucrados es cautelosísimo, pero la cosa tiene muy buena pinta, casi un 99% de certeza. Como digo, esto no es ya noticia para casi nadie, y no lo escribo como tal ni mucho menos pero es mejor que nada. En primer lugar, para no decir de manera algo repetitiva iremos directo al tema de la manera mas simplificada posible. Pido disculpas a los físicos que pasen por este post. En este post trataremos sobre la última partícula interesante del Modelo Estándar, la que nunca habia sido detectada, de la que a veces se llama Partícula de Dios, el bosón de Higgs. ¿Qué es el bosón de Higgs? El Universo según Higgs.No, en serio. Sigue leyendo. Si bien existen multitud de partículas subatómicas, desde las más cotidianas, como el electrón, hasta las más extrañas como los hiperones. Desde el momento en el que los físicos empezaron a darse cuenta de la gran cantidad de partículas que había, trataron de explicar por qué existen ésas y no otras, a qué se deben las características que tienen, qué simetrías existen (como el hecho de que el electrón tenga carga negativa y el positrón positiva), etc. Entre 1970 y 1973 se desarrolló lo que denominamos Modelo Estándar de física de partículas. Muchos físicos participaron en el desarrollo, basándose además en numerosas teorías anteriores. El Modelo Estándar es una teoría cuántica de campos, que combina la mecánica cuántica con la teoría especial de la relatividad. Es una teoría compleja, pero que establece una serie de ecuaciones matemáticas que predicen la existencia de un gran número de partículas subatómicas con distintas características y las interacciones entre ellas: analizando las ecuaciones puede concluirse qué partículas existen y cuáles no, y cómo son las que existen. Modelo estándar de física de partículas Todas las partículas que se han descrito hasta hoy son consecuencias inevitables de esta teoría, de ahí que se diga que son partículas “del Modelo Estándar”, el cual predice la existencia y propiedades de las interacciones fundamentales correspondientes – la eléctromagnética, la nuclear fuerte y la nuclear débil. Es decir, es un modelo muy completo y que describe muy bien el Universo que vemos. Desde luego, sabemos perfectamente que el Modelo Estándar no es la “teoría final”, que el Modelo Estándar no incluye la gravedad o Gravitón. Además, aunque no está claro dónde están los límites, parece probable que para energías muy grandes (mucho mayores que las que experimentamos en la vida cotidiana) el Modelo Estándar no es válido. Sin embargo, estas limitaciones son conocidas desde el principio, y el Modelo Estándar es, conscientemente, una teoría parcial. Sin embargo, antes incluso de que existiera el modelo formalmente, ya se vio un problema teórico bastante irritante. La forma más sencilla del Modelo Estándar que podía proponerse, la que tenía el menor número de suposiciones posibles y la mayor sencillez matemática, era de una gran belleza y coherencia, salvo por un pequeño problema: según la forma sencilla del modelo, todas las partículas deberían tener masa nula y moverse, siempre, a la velocidad de la luz. Por supuesto, nadie supuso que la “forma simple” del Modelo fuera la correcta. Es evidente que hay muchas partículas que sí tienen masa, y que nunca se mueven a la velocidad de la luz. De hecho, sólo algunas no tienen masa, y son justo ésas las que sí se mueven siempre a la velocidad de la luz. La pregunta inmediata que se hicieron los científicos, naturalmente, fue ¿por qué? Si la versión simple del modelo no funcionaba, es que faltaba algo más: una extensión al modelo, algún tipo de mecanismo por el que pudiera deducirse la existencia de la masa. La respuesta a este problema fue dada por varios físicos casi al mismo tiempo, en varios equipos y de manera independiente, en 1964. Entre ellos se encuentran Robert Brout, Francois Englert, Gerald Guralnik, C. R. Hagen, Tom Kibble y Peter Higgs. Sin embargo, en 1971 Gerardus ‘t Hooft denominó al proceso por el que se deduce la existencia de la masa mecanismo de Higgs, y así seguimos llamándolo. No olvidemos, por otro lado, que hubo muchos otros físicos involucrados en el proceso y no es justo olvidarlos, aunque Higgs fuera un paso más allá que los demás (en breve veremos cómo) y por eso su nombre sea el que ha perdurado. Peter Higgs La idea de Higgs y los otros físicos que resolvieron el problema de forma similar fue la siguiente (planteada, por supuesto, sin utilizar fórmulas y de forma simple): supongamos que existe un campo nuevo, como el eléctrico o el magnético pero de una naturaleza diferente, que llena el Universo completo. Da igual que haya cargas, masas o que no las haya — el vacío absoluto no sería realmente vacío, pues este campo hipotético (que llamamos hoy campo de Higgs) estaría en todas partes. El espacio del Universo, según las ecuaciones establecidas por Higgs, es algo así como un campo de hierba alta. Esta “hierba alta” existe en todos y cada uno de sus puntos, y es la “representación mental” del campo de Higgs. Todas las hojas de hierba están dirigidas en la misma dirección, sólo que esta “dirección” no es realmente una dirección en el espacio, sino una dirección conceptual. Digamos, para seguir con nuestra analogía, que la dirección en la que crece esta hierba es “hacia arriba”. De acuerdo con la mecánica cuántica, no existe distinción entre ondas y partículas: toda onda es partícula y toda partícula es onda. La cuestión es que cada una de las ondas asociadas a las partículas oscilan en una dirección determinada. Una vez más, esta “dirección” no es una dirección física en el espacio tridimensional que vemos, es una “dirección” en ese espacio conceptual que hemos definido antes. Distintos tipos de partículas tienen ondas que oscilan en diferentes direcciones en este espacio imaginario. Y aquí llega la clave de la cuestión — si la entiendes, comprendes la enorme importancia de este campo de Higgs (si existe, claro): Las partículas cuyas ondas asociadas oscilan en la misma dirección que las “hojas de hierba” pasan a través de la hierba sin notarla en absoluto. Esas partículas se mueven a la máxima velocidad posible: la velocidad de la luz. De acuerdo con la teoría de Higgs, nosotros llamamos a esas partículas “partículas sin masa”. Dicho en términos algo más técnicos, esas partículas no interaccionan con el campo de Higgs, de modo que no lo notan. Es decir, el fotón (por ejemplo) oscila “hacia arriba”, la dirección de la hierba, de modo que se mueve a la velocidad de la luz y no tiene masa. Otras partículas tienen ondas que oscilan casi en la dirección de la hierba, pero cuando se mueven tienen que apartar algunas de las hojas de hierba (aunque no muchas) al estar ligeramente inclinadas. Al hacerlo, reducen su velocidad: les cuesta más moverse a través del “campo de hierba” que a las partículas anteriores, aunque no mucho más. Estas partículas son las que, en nuestro lenguaje, “tienen poca masa”. Observa cómo, en términos del campo de Higgs, estas partículas tienen masa como consecuencia de interaccionar con el campo de Higgs. Como consecuencia adicional, no pueden moverse a la velocidad de la luz: la hierba se lo impide. Finalmente, una partícula con mucha masa tiene una onda que oscila en una dirección casi perpendicular a la de las hojas de hierba: al moverse por el espacio, debe apartar casi todas las hojas de la hierba, de modo que (vista “desde fuera”) es una partícula con mucha masa. Lo crucial del asunto es que la “masa” de todas las partículas conocidas es el nombre que damos a la intensidad de su interacción con el campo de Higgs. El propio concepto de “masa” es una forma de referirnos a algo más profundo y fundamental: la interacción mayor o menor de cada partícula con el campo de Higgs. En su momento la teoría fue rechazada por no poder ser comprobada o rechazada. Decir que existe un campo misterioso del que se deduce la masa de forma natural está muy bien, pero es simplemente otra manera de llamar a la masa. ¿Cómo saber si este campo existe realmente o no? Desde entonces, comprobar que el bosón de Higgs realmente existe ha sido una obsesión de los físicos de partículas. La mayor esperanza de los defensores del Modelo Estándar y el bosón de Higgs se encuentra en el potentísimo LHC, el acelerador de partículas del CERN. El detector Atlas, uno de los dos grandes experimentos del acelerador de partículas LHC El LHC mide 27 kilómetros de circunferencia y está instalado en un túnel bajo la frontera franco-suiza El LHC puede acelerar partículas a velocidades tan gigantescas que puedan producir bosones de Higgs, por ejemplo, al chocar un quark top con uno antitop, ambos producidos por la desintegración de gluones: Diagrama de Feynman de la posible producción de un bosón de Higgs. Parte del problema es que si el LHC pueda conseguirlo es que no es posible detectarlos directamente: entre otras cosas, se estima que tienen una vida media de unos 0,0000000000000000000001 segundos; pero sí es posible detectar las partículas en las que se desintegran. Todas las partículas del Modelo Estándar ¿Qué experimentos se han realizado para detectarlo? El bosón de Higgs es una partícula extraordinariamente inestable: no existe durante más que una infinitésima de segundo. Por lo tanto, no podemos observarlo directamente. Observamos más bien otras cosas que suceden cuando un bosón se desintegra. La situación es parecida a la siguiente (y, lo reconozco, estúpida) analogía: imagina que en un bosque creemos que puede haber un oso, pero es un oso invisible. No podemos verlo jamás, pero tal vez podemos detectar sus rastros, excrementos, etc. Sólo que los “excrementos” de una partícula elemental son bastante más sutiles que los de un oso. De acuerdo con el Modelo Estándar, el bosón de Higgs puede desintegrarse en varios grupos diferentes de partículas elementales (y algunas de ésas son también inestables y se desintegran en otras, etc.). Por ejemplo, puede desintegrarse para dejar dos fotones de muchísima energía, o en dos bosones Z, o en dos bosones W. Experimentos con emisión de dos fotones: la diferencia entre la línea roja sólida y la punteada indica la masa más probable del bosón detectado De modo que en los últimos años los científicos del CERN han estado realizando multitud de experimentos haciendo impactar partículas subatómicas a velocidades tremendas, esperando que en algunas de esas colisiones se produjera, durante una fracción de segundo, un bosón de Higgs. Mientras hacían colisionar esas partículas, sus detectores estaban ojo avizor para observar las partículas secundarias resultantes de la desintegración del bosón: dependiendo de qué partículas y con qué características –naturaleza, velocidad, etc.– es posible predecir la masa de la partícula que, al desintegrarse, les dio lugar. El problema está en que, a diferencia de los excrementos y el oso, las partículas detectadas pueden deberse a multitud de causas, no sólo al bosón, y los detectores no siempre ven todo lo que deben ver. Por eso se realizan tantísimas pruebas: para descartar “ruido” debido a razones diversas y tener así una muestra estadística suficientemente grande como para estar seguros de que no estamos hablando de una casualidad. ¿Cuál ha sido el resultado? ¿Qué quiere decir eso de cinco sigma? El resultado ha sido la detección de un bosón con una masa de unos 125 GeV/c2 (unos 7·10-17 kg) y una certeza estadística de cinco desviaciones típicas (5 σ, por la letra griega que representa la desviación típica). Dicho en castellano, hemos detectado con casi total probabilidad un bosón gigantesco y nunca visto hasta ahora –de unas ciento treinta veces la masa del protón y con una probabilidad de error de una entre tres millones–. Esta es la conclusión derivada de los experimentos de detección de distintas partículas, como he descrito arriba; cada uno de los experimentos individuales tiene resultados y probabilidades diferentes, pero varios de ellos muestran la presencia de un bosón muy masivo y la masa de ese bosón es prácticamente la misma en cada experimento independiente. La probabilidad de que experimentos tan distintos coincidan tantísimo en su resultado como fruto de la casualidad es minúscula. Esta es la conclusión derivada de los experimentos de detección de distintas partículas, como he descrito arriba; cada uno de los experimentos individuales tiene resultados y probabilidades diferentes, pero varios de ellos muestran la presencia de un bosón muy masivo y la masa de ese bosón es prácticamente la misma en cada experimento independiente. La probabilidad de que experimentos tan distintos coincidan tantísimo en su resultado como fruto de la casualidad es minúscula. Lo de las cinco sigmas tiene que ver con la desviación típica, que a su vez tiene que ver con la distribución normal y la estadística. Es algo que aparece aquí por el gran número de experimentos realizados y la naturaleza estadística del asunto, y es algo habitual en experimentos de este tipo. Probabilidad de presencia de un bosón de 125 GeV/c2. Cada color excepto el negro representa el resultado de los experimentos con un par diferente de partículas de desintegración. Cuanto más hundida la gráfica, mayor probabilidad. La gráfica negra es la combinación de todas las demás (CMS/CERN). En cualquier caso, sin preocuparnos de las matemáticas, permite que lo traduzca sin la cautela de los científicos involucrados: hemos “visto” (hasta donde puede ser visto) un bosón de masa 125 GeV/c2. Además, hace falta tener en cuenta dos cosas: Esa masa es compatible con las predicciones teóricas del bosón de Higgs del Modelo Estándar. No tenemos ninguna otra explicación más razonable de la presencia de este bosón nuevo tan gigantesco en los experimentos que la existencia bosón de Higgs. Más claro, agua. ¿Por qué es esto tan importante? ¿No confirma algo que ya pensábamos? Sí, pero insisto: ésta es parte de la grandeza de la ciencia. No decimos cosas a la ligera, y llevábamos muchos años esperando algo como esto. Tan importante es el establecimiento de una hipótesis como la realización de experimentos que la descarten o refuercen. El Modelo Estándar predice tan, tan bien tantísimas de las cosas que vemos que resultaba enormemente frustrante no haber detectado todas las partículas que predecía. Llevamos décadas hablando de él con la coletilla de “… bueno, todas excepto el bosón de Higgs, claro”, sin los aceleradores necesarios para llegar hasta donde necesitábamos para poder confirmar o descartar su existencia y, con ella, el Modelo y sus diversas variantes. La importancia es, por tanto, que se ha confirmado el Modelo Estándar, el aparato teórico más complejo y más profundo creado por la mente humana. No, esto no tiene aplicaciones prácticas inmediatas. No, esto no va a cambiar nuestra física, sino que va a confirmar la que llevamos décadas postulando como hipótesis –hasta donde puede ser confirmada, probablemente, bla bla blah–. Sin embargo, da una solidez a nuestro conocimiento que no teníamos antes. Además, la cosa no acaba aquí ni se acaba el interés con este descubrimiento: hay varios posibles Higgs predichos por nuestra física, y hay varios modelos además del Estándar que predicen un bosón de Higgs. Pero nos hemos quitado de un plumazo un buen puñado de otros modelos que no lo predecían, y ahora podemos enfocar nuestra atención en lo que sí es compatible con estos experimentos y con la existencia del elusivo bosón. Y, aunque no se tratase del bosón de Higgs, seguiría siendo un bosón nuevo y jamás visto hasta ahora. De modo que la importancia, independientemente de más confirmaciones de su naturaleza, es tremenda. ¿Qué va a pasar ahora entonces? Si te fijas, siempre he estado hablando de la masa del bosón detectado indirectamente… porque es básicamente lo único que conocemos de él, aparte del hecho de que es un bosón. El bosón de Higgs tiene más características predichas aparte de su masa y carácter bosónico, de modo que tenemos que realizar otros experimentos que comprueben otras características y ver si coinciden con lo que debería ser, y si es compatible con el Modelo Estándar a secas o con alguna de sus posibles ampliaciones. En otro orden de cosas, los designios de la Academia son inescrutables, pero si en breve no hay un Nobel conjunto y Peter Higgs no forma parte de él, me como el sombrero. Y luego me compro otro sombrero y me lo como de postre. Cuando he visto a Higgs en la televisión con lágrimas cayendo por las mejillas se me han empezado a saltar a mí también, ¡me hago viejo! Un libro de divulgación sobre el Higgs que se tenía que haber llamado “La maldita partícula” (the goddamn particle) se ve que no le gustaba al editor y decidió cambiarlo por “la partícula de dios” (the god particle). En mi opinión, en cualquier caso, lo más relevante no es tanto un descubrimiento que casi todos considerábamos muy probable y para el que sólo hacía falta tiempo. Es el propio proceso: la elaboración de hipótesis, la discusión entre todos, la predicción, el diseño de experimentos que descarten o no… el desentrañamiento, lento, laborioso pero divertidísimo, de los secretos del Universo. Mi humildísima enhorabuena al señor Peter Higgs y a todos los involucrados. Me enorgullece pertenecer a la misma especie que ustedes, señores. link: http://www.youtube.com/watch?v=UnuxBRjbAHI Peter Higgs habla sobre el descubrimiento del Bosón de Higgs (subtitulado) link: http://www.youtube.com/watch?v=VEbITqGQopg La búsqueda del bosón de Higgs - Documental de la "BBC Horizon" MUCHAS GRACIAS!

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