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Curiosidades parte 1
InfoporAnónimoFecha desconocida

Registrate y eliminá la publicidad! Bueno les dejo un par de curiosidades Curiosidades Reales = Luis IX, el único rey francés que ha sido canonizado, ordenó quemar con un hierro incandescente la lengua de quienes juraran en nombre de Dios. Las esposas infieles de los sultanes turcos eran metidas en sacos con piedras y arrojadas al vacío desde los muros de palacio. Se dice que Felipe II el Prudente, rey de España, murió en 1598 de ptiriasis rosada, es decir, una invasión excesiva de piojos. Algunos científicos sugieren que las debilidades mentales de ciertos emperadores romanos, como Nerón y Calígula, podían haber sido agravadas por la ingestión del plomo residual procedente de las soldaduras de platos y vasos. Cayo Julio César Germánico Calígula (12-41) comenzó a reinar ganándose la aprobación del pueblo con amnistías y fiestas, pero poco después mandó matar a su coheredero Tiberio Gemelo y a Macrón, que le había impulsado al trono; violó a una de sus hermanas, con la que mantuvo posteriormente relaciones incestuosas, mientras a las otras las convertió en prostitutas; nombró cónsul a su caballo “Incitatus”. También obligaba a mujeres casadas de su corte a mantener relaciones sexuales con él y después iniciaba en nombre del marido los trámites de divorcio por adulterio. Para cumplir el mandato que impedía la ejecución de mujeres vírgenes, Tiberio ordenó que antes fuesen violadas por el verdugo. La reina de Babilonia Semiramis tenía 50 esclavas que se dedicaban exclusivamente a los cuidados de su belleza. Para disimular su notoria calvicie, la esposa de Carlos I, Isabel de Baviera se hacía un peinado que remataba en un largísimo cono del que colgaban finísimas gasas. El peinado hizo furor entre las nobles damas del siglo XIV, de manera que el cono era más alto cuanto más aristócrata era la cabeza que lo llevaba. Enrique I de Castilla murió en 1217 de un golpe en la cabeza con una piedra, arrojada por unos niños que estaba jugando. El duque de Wellington (1769 - 1852) era adicto al opio, que ingería para recuperarse de las resacas. Pirro, rey de Epiro, falleció en el sitio de Argos por una teja lanzada por una anciana desde una azotea, en el año 272. Luis el Gordo (1081 - 1137) prohibió que los cerdos circularan libremente por las calles de París. Esta decisión se debe a que su hijo murió al caerse del caballo por culpa de uno de estos animales. Cuentan los cronistas que el rey Fernando el Católico era un gran consumidor de criadillas de toro, para fortalecer - según él - su virilidad. Catalina envenenó las páginas de un libro que regaló a Enrique IV, para que este muriera al pasar las paginas mojando el dedo en saliva. Sin embargo, se equivocó ya que su propio hijo, Carlos IX, fue quien lo hizo y murió. En cierta ocasión, Mohamed II, para descubrir cuál de sus pajes se había comido unos melones que había reservado, mandó que se les abriera el estómago en vivo y de uno en uno. Al llegar al decimocuarto, apareció el culpable. Napoleón Bonaparte se excitaba acariciando con disimulo a los soldados en campaña... A los 12 años de edad, el futuro zar de Rusia Iván IV el Terrible empezó a torturar animales por divertimento, y arrojaba perros y gatos al vacío desde las almenas del Kremlin para observar cómo se estampaban contra el suelo. Con 13 años empezaron ordenó que capturaran al príncipe Andrey Shúisky para arrojarlo a una jauría de perros. Cayo Antistio, político romano aficionado a la medicina, era dado a practicar sangrías a sus pacientes. El inconveniente de ponerse en sus manos es que llegaba a desangrarlos por completo. Se dice que la amante de Luis XV, Jeanne Antoinette Poison, marquesa de Pompadour, gastó durante su vida más de seis millones de francos de los de entonces en perfumes. El sultán de los turcos Bayaceto I, elevado al trono en 1389, ordenó decapitar a 2.000 halconeros por no haber entrenado a sus rapaces adecuadamente para la caza. Cuando murió Juan II de Portugal, en 1495, se prohibió que los ciudadanos se afeitaran durante seis meses. Jahangir, gran mongol de la India (1569 - 1627), tenía un harén que estaba compuesto por 300 esposas, 5.000 mujeres sirvientes y un millar de jovencitos que satisfacían todos sus caprichos. El temido Atila, rey de los hunos, no murió en el campo de batalla, sino en el lecho conyugal, haciendo el amor con su esposa número 453 en la noche de bodas. El rey Salomón tuvo 700 mujeres y otras tantas amantes... El emperador germano Maximiliano I, padre de Felipe I el hermoso, medía casi 2,60 m. de altura, y las pulseras de su mujer encajaban perfectamente en sus pulgares, motivo por el cual solía utilizarlas como anillos. Murió con 60 años, a causa de una indigestión de melones. Pedro I el Grande impuso a los boyardos (nobles) la lectura de un libro que enseñaba las normas más elementales de educación, entre ellas, no utilizar la punta del cuchillo para limpiarse los dientes ni tampoco el dedo índice para hacer lo mismo con la nariz. Este mismo rey ordenó cortar la cabeza al amante de su esposa y que la metieran en un frasco con alcohol. Obligó a la reina a ponerlo en un lugar visible de su dormitorio. Catalina de Medicis llenó de " regalitos " a todo su entorno. A la primera que envenenó fué a la reina de Navarra Juana Albret, ofreciendole unos guantes envenenados que provocaron la muerte de Juana al ponérselos. Tras la ejecución de Luis XVI, todos sus sirvientes, la florista y su leal montero se quitaron la vida. Uno de los caprichos del emperador romano Heliogábalo (204 - 222) era servir a sus invitados manjares de cera que imitaban a los platos que él degustaba ante los presentes. Éstos eran obligados, bajo pena de muerte, a simular que estaban comiendo. La condesa húngara Elisabeth Bathory fue emparedada en 1611, acusada de practicar la magia roja y asesinar a más de 650 jovencitas y bañarse en su sangre, para con este método mantener eternamente la juventud. La acusación se concentró en los asesinatos de jóvenes nobles, pues los de las siervas carecían de importancia. Su historia coincide con la de Juana de Arco, que también fue acusada de brujería cuando su poder Pipino el Breve (715 - 768) portaba una espada casi medio metro más alta que él, de 1,83 metros de longitud. Este rey de los francos tenía una estatura de 1,37 metros, pero era temido por su valor y su maestría con el hierro. Carlomagno, hijo de Pepino el Breve, fundó el considerado Imperio Romano de Occidente pero fue incapaz de aprender a escribir. La princesa Isabel, hija de Catalina I de Rusia (1684 - 1727), asistía junto con otras muchachas de la corte a bailes de travestidos para emborracharse. En aquella época, las mujeres no podían beber alcohol en las fiestas. Pies Vendados - Una tradición pérdida de la antigua China Dice una leyenda que en el siglo X, el emperador Li Yu ordenó a su concubina favorita vendarse los pies con cintas de seda y bailar sobre una plataforma que tenía esculpida una flor de loto. Se desconoce todavía el orígen exacto del vendaje de los pies en China pero, más o menos verídica la leyenda, se sabe que las primeras que empezaron a vendar sus pies fueron las bailarinas de palacio en el siglo X, con el objetivo de realzar la gracia de sus movimientos. De la corte se extendió a las clases altas y en el siglo XVI se popularizó por todo el territorio chino y en todas las clases sociales. Con el paso del tiempo, el significado se volvió absolutamente opuesto -de realzar la gracia de los movimientos a restringirlos-, adaptándose a los valores femeninos defendidos por Confucio: la vida doméstica, la virtud, la maternidad y el trabajo manual. A pesar del cambio de significado, la sensualidad inicial, lejos de perderse se acentuó y el ‘pie de loto’ era considerado la parte más erótica del cuerpo de la mujer. Sin embargo, para que los pies se convirtiesen en loto dorado –obra de arte y objeto de deseo– debían medir sólo siete centímetros y reunir las siguientes características: ser delgados, pequeños, puntiagudos, arqueados, perfumados, suaves y simétricos. Dice un dicho chino, “Un cara bonita, es un regalo del cielo, un par de pies bonitos es trabajo mío”. Y ese duro trabajo empezaba a la edad de cinco o seis años, de las manos de las madres, siempre que éstas pudiesen permitirse mantener a la hija sin trabajar fuera de casa. El Proceso del vendaje Encerradas en la habitación, la madre le cortará las uñas de los pies, el momento propicio para la iniciación era revelado tras una consulta astrológica y en el día elegido se ofrecían a los dioses pasteles de arroz para que éstos permitiesen que los pies de su hija fuesen tan suaves como esos pasteles. Desde ese día y durante un periodo comprendido entre seis meses y dos años la hija sentirá un dolor insoportable, hasta que el nervio se muera y deje de sentir ningún tipo de dolor. Los pies se poníán en remojo con una mezcla de hierbas y sangre animal para eliminar las posibles infecciones de la piel. En ese momento su propia madre le rompía los 4 dedos más pequeños y los aprisionaba contra el talón para luego vendarlos con seda o algodón. Este ritual se repetía cada dos días con vendas limpias y durante 10 años. Radiografía de pies vendados. Pasados los dos primeros años ambos pies medían aproximadamente 10 centímetros. El dolor no cesaba debido a que cada vez las vendas se ponían más prietas, además de que era muy habitual que el proceso causara graves infecciones. La mujer nunca debía mostrar sus pies sin los zapatos pues estos eran sinónimo de feminidad y altamente eróticos para los hombres de la época. ¿Método de control machista o Decisión propia? Con los pies vendados las niñas podrán caminar, pero deberán hacerlo con pasitos minúsculos y no conseguirán alejarse mucho de su casa, por lo que muchos consideran que esta práctica era un instrumento de opresión machista. Sin embargo, la dominación masculina sobre la mujer a través del vendaje de los pies es una razón importante pero no es suficiente para explicar que esta práctica se mantuviese durante mil años, hay al menos, otras tres razones para el vendaje: 1.- La actitud china hacia el sexo y el placer sexual: En China el sexo era visto como una fuente regeneradora de la naturaleza y el placer sexual femenino como un elemento clave para alargar la longevidad del hombre, muy diferente de la concepción católica de la sexualidad. En este entorno natural, destaca la ropa interior de la mujer y sus zapatos, que no se quitará nunca en presencia del hombre, ni siquiera durante el acto sexual. El vendaje era una manera de realzar la belleza y así despertar la imaginación erótica de lo oculto y lo prohibido. 2.- Símbolo de feminidad: Vendar los pies a una hija constituía una importante pérdida económica, una niña con los pies vendados no podía ayuda en las labores del campo ni trabajar fuera de casa, inicialmente el vendaje era exclusivo de mujeres de alta posición social y prostitutas (estas últimas pues dependían de su "feminidad" para atraer clientes). Cualquier hombre aspiraba a casarse con una mujer con los pies reducidos pues era para ellos un gran incentivo erótico y mucho más atractivas. 3.- Símbolo de estatus: Los chinos dan mucha importancia a cubrir los cuerpos con ropa porque ésta es una de las diferencias entre el ser humano y el animal. A su vez, la ropa, las joyas y, muy especialmente, los zapatos se convierten en símbolos de estatus, por la calidad de los materiales y la minuciosidad de los bordadosl. Las familias más pobres no podían permitirse vendar los pies a sus hijas y mucho menos los caros complementos La desaparición de esta tradición milenaria El vendaje de los pies, el símbolo más característico de la identidad femenina en la China tradicional, fue prohibido en 1911 y duramente perseguido por el gobierno comunista. El motivo principal de su desaparición fue un nuevo cambio de significado, propiciado por la influencia extranjera en el siglo XIX. Empezó a atacarse la costumbre de vendar los pies como algo insano y bárbaro y como obstáculo para la modernización del país. Las mujeres de las regiones costeras, identificándose con las posturas europeas, rechazaron pronto continuar la tradición con sus hijas y poco a poco, el significado negativo de esta práctica fue pentrando también en el interior de China, donde en 1957 se vendaron por última vez los pies de una china. Aspecto de un pie retirados los vendajes. Se ponía fin entonces a una tradición de mil años de antigüedad muy paradójica: la deformación de los pies llegó a convertirse en el símbolo máximo de belleza y erotismo y el dolor diurno quedó justificado por las posibilidades de placer nocturno. ¿Quedan aún mujeres con los pies vendados? A pesar de estar prohibida la práctica existen mujeres de avanzada edad que al nacer en zonas más aisladas continuaron con la tradición un periodo más prolongado de tiempo. Aún es posible encontrar a algunas de estas mujeres. Las siguientes fotos fueron realizadas en la población de Liuyi, situada en la provincia de Yunnan. La mujer se llama Zhou Guizhen y tenía 86 años en el momento de ser tomadas las fotografías. Hara-kiri o Seppuku El seppuku o hara-kiri es el término japonés empleado para denominar un suicidio ritual por desentrañamiento. Se conoce al acto del Seppuku, también, como hara-kiri. En Japonés 'hara-kiri' no se usa comúnmente, ya que tal término es considerado vulgar y grotesco. Era una práctica común entre los samurais, que consideraban su vida como una entrega al honor de morir gloriosamente, rechazando cualquier tipo de muerte natural. Por eso, antes de ver su vida deshonrada por un delito o falta, recurrían con este acto a darse muerte (tal y como significan esas palabras, Hara-kiri: "cortadura de vientre". La práctica de obligar a la muerte por medio del Seppuku por orden de un amo es conocida como oibara o junshi; el ritual es similar. Evitar el deshonor Para los Samuráis, la muerte significaba un asunto de honor, y la muerte por vejez y por causas naturales no era algo deseable. Como lo creían los antiguos griegos, una muerte noble, temprana y violenta era un signo de predilección de los dioses, su ideal era "Vivir bellamente y morir de manera hermosa". De allí la adopción del capullo de cerezo como emblema del Samurai... bello y efímero. Un día en pleno florecimiento, al dia siguiente abatido por la tormenta. "Vivir por siempre feliz" era un concepto extraño por completo y sigue siéndolo en la literatura japonesa moderna. Sin embargo, buscar la muerte deliberadamente era un signo de cobardía y escapismo. Un hombre notable viviría su existencia de un modo tan noble como pudiese y sólo en determinadas circunstancias prescritas podía recurrir al Seppuku o Hara- kiri (que significa literalmente "cortadura del vientre" como un escape honorable. Estas circunstancias se referían a vengar a los amigos, pagar un crimen o error, o evitar el deshonor. El rito del seppuku El seppuku era una parte clave del bushido, el código de los guerreros samurai. El Seppuku podía ser voluntario, usado por los guerreros para evitar caer en manos del enemigo o para expiar un fallo al código del honor, u obligatorio, por mandato de un Shogun o tribunal en caso de que un samurai cometiera un delito de asesinato, robo o corrupción. En este caso, se comunicaba al samurai un plazo para realizar el Seppuku, y de no producirse se procedía a decapitar al reo. Previamente a cometer seppuku se bebía sake y se componía un último poema de despedida llamado zeppitsu o yuigon, casi siempre sobre el dorso del tessen o abanico de guerra. En el rito del Seppuku, el samurai se colocaba de rodillas y hundía una espada corta (wakizashi o tanto) por el lado izquierdo del vientre, continuaba el corte hacia la derecha, volvía al centro y efectuaba un giro para ascender en la trayectoria del corte, hasta el esternón. Como curiosidad, el samurai que efectuaba el seppuku tenía que sostener el wakizashi o tanto usando un paño para no salpicarse las manos, ya que morir con las manos manchadas de sangre constituía una deshonra. Mientras el guerrero efectuaba el seppuku, un compañero kaishaku se mantenía a su lado de pie, y si veía a éste sufrir demasiado, le cortaba la cabeza. El término kaishaku no es el equivalente al de un verdugo, sino al de un caballero que asiste a la realización del seppuku (en muchos casos es un cargo desempeñado por un familiar o amigo del condenado). Las mujeres podían suicidarse de forma ritual para salvaguardar su honor por medio del Jigai. Jigai Las mujeres que seguían el bushido realizaban una práctica similar denominada jigai. La principal diferencia con el Seppuku es que se hacían un corte en el cuello, seccionándose la arteria carótida con una daga con hoja de doble filo llamada Kwaiken. Previamente, la mujer debía atarse con una cuerda los tobillos para no tener la deshonra de morir con las piernas abiertas al caer. La historia de los 47 Ronin El seppuku forma parte imprescindible de la historia de los "47 Ronin", la obra literaria medieval más importante de Japón, inmortalizada mediante el kabuki. La trama de la historia es la siguiente: Dos daimyo (señores feudales) llamados Asano y Kira se encontraban en la corte y surgió una discusión, en la que Kira insultó a Asano, el cual desenvainó su wakizashi e hirió a Kira. Dado que estaba prohibido desenfundar ningún arma en la corte imperial, Asano fue condenado a cometer sepukku, con lo que 47 samurais de los cuales él era daimyo se convirtieron en ronin (samurais que carecían de un señor a cuyo servicio entregarse). Los 47 Ronin decidieron vengar a su amo y, tras un año planeando, se introdujeron en la mansión de Kira una noche, exigiéndole que él también llevara a cabo seppuku con el mismo wakizashi que había usado Asano. Dado que Kira se negó, le cortaron la cabeza y la colocaron sobre la tumba de Asano, en el templo de Sengaku-ji. Por este acto, los 47 Ronin fueron condenados por el Shogun a cometer seppuku como forma de restablecer su honor (debido al delito de asesinar a un daimyo) y fueron enterrados en el templo de Sengaku-ji frente a la tumba de su amo. Oibara o Junshi el Seppuku por orden del Emperador E1 Seppuku también fue institucionalizado bajo un estado formal de ejecución que permitía a la víctima retener su honor al imponerse a sí misma la muerte. En la mayoría de los casos de los denominados harakiri obligatorios, el comunicado imperial iba acompañado de una daga ricamente adornada para que fuera utilizada como instrumento del suicidio. Al infractor se le concedían un determinado número de días para preparar la ceremonia. En casa del noble ofensor, o en un templo, se levantaba un estrado que se cubría con alfombras rojas. Al comenzar el acto final, el noble, ataviado con atuendo ceremonial y asistido por un grupo de amigos y oficiales, ocupaba su lugar en el estrado. Postrado de rodillas, rezaba sus oraciones, recibía la daga de manos del representante del emperador y públicamente confesaba su culpa; entonces, desnudándose hasta la cintura, hundía la daga en el costado izquierdo del abdomen, la desplazaba lentamente hacia el costado derecho y efectuaba una incisión ligeramente ascendente. En el último momento, un amigo o familiar decapitaba al noble moribundo. A continuación, era costumbre enviar la daga ensangrentada al emperador como prueba de la muerte del noble por este método. Si el transgresor se hacía voluntariamente el harakiri, es decir, actuaba según el dictado de su conciencia culpable en lugar de por mandato del emperador, su honor se consideraba restituido y todas sus posesiones pasaban a manos de su familia. Por el contrario, si el harakiri venía ordenado por el emperador, la mitad de las posesiones del muerto quedaban confiscadas por el Estado. Seppuku en la actualidad El Seppuku como castigo judicial fue oficialmente prohibido en Japón en 1873, aunque la práctica del seppuku no terminó del todo. Se han documentado docenas de casos personas que han realizado seppuku voluntario desde entonces, incluyendo varios militares en 1895 como protesta por la devolución de un territorio conquistado a China, el del General Maresuke Nogi (educador del Emperador Hirohito) y su esposa a la muerte del Emperador Meiji en 1912, y el de muchos soldados y civiles que prefirieron morir antes que aceptar la rendición tras la Segunda Guerra Mundial. El arma utilizada era más afilada que las katanas, y consistía en un arma corta que dependiendo de sus medidad podía denominarse Wakizhasi o Tanto. En 1970, el famoso escritor Yukio Mishima y uno de sus seguidores realizaron un seppuku público tras un intento fracasado de incitar al ejército a realizar un golpe de Estado. Mishima realizó su seppuku en el despacho del General Kanetoshi Mashita. Su kaishaku, un hombre de 25 años llamado Masakatsu Morita, trató 3 veces de decapitarlo sin éxito. Finalmente, fue Hiroyasu Koga quién realizó la decapitación. Posteriormente, Masakatsu Morita intentó realizar su propio seppuku. Aunque sus cortes fueron demasiado poco profundos para ser fatales, hizo una señal a Koga para que también le decapitase. En 1999, Masaharu Nonaka, un empleado de Bridgestone en Japón, se acuchilló el abdomen para protestar por su jubilación obligada a los 58 años de edad. Murió más tarde en un hospital a causa de las heridas. Narración de como se desarraba este suicidio ritual La narración siguiente de un Seppuku convencional está registrada en Tales of Old Japan, de Mitford (luego lord de Redesdale). "Fuimos invitados - siete representantes extranjeros- a acompañar a los testigos japoneses al hondo o sala principal del templo, donde iba a ser efectuada la ceremonia- Era un escenario imponente. Un gran salón de elevado techo sostenido por oscuros pilares de madera. Del cielo raso colgaba una gran variedad de enormes lámparas de oropel y ornamentos peculiares de los templos budistas. Frente al altar elevado, y sobre el piso, cubierto con bellas esteras blancas, y a una altura de ocho o diez centímentros del suelo, estaba tendida una alfombra de fieltro escarlata. Largas velas colocadas a intervalos regulares proyectaban una luz difusa y misteriosa estrictamente suficiente para permitir que fuesen vistos los procedimientos. Siete japoneses tomaron sus sitios a la izquierda del piso en alto, y siete extranjeros a la derecha. Eran los únicos. "Después de un intervalo de unos cuantos minutos de intensa expectación, Taki Zenzaburo, hornbre fornido de treinta y dos años de edad, entró al salón. con un aire de nobleza, ataviado en traje de ceremonia, con las peculiares alas de tela de cáñamo usadas para las grandes ocasiones. Estaba acompañado por un kaishaku y tres oficiales, quienes vestían el jimbaori, o peto de guerra tejido de oro al frente. Hacemos notar que la palabra kaishaku no equivale al término verdugo. E1 título es el de un caballero; y en muchos casos es un cargo desempeñado por un familiar o amigo del condenado; y la relación entre ellos es más bien el de un principal y un segundo que el de víctima y verdugo. En este caso, el kaishaku era un discípulo de Taki Zenzaburo, y fue seleccionado por su habilidad en esgrima de entre los amigos de este último. "Taki Zenzaburo avanzó lentamente con el kaishaku a su izquierda en dirección a los testigos japoneses; se inclinaron ante ellos y después se aproximaron a nosotros y nos saludaron en la misma forma, aunque quizá con mayor consideración; en cada caso, el saludo fue correspondido ceremoniosamente. E1 condenado ascendió con lentitud y gran dignidad al piso elevado, se postró dos veces ante el altar en alto y se sentó en la alfombra de fieltro con la espalda hacia el altar, y de rodillas a su izquierda el kaishaku. Entonces avanzó uno de los tres oficiales ayudantes, portando un atril de los empleados en el templo para hacer oblaciones. Sobre el atril estaba la wakizashi, la espada corta o daga de los japoneses de veinticuatro centímetros de longitud, con una punta y un filo tan cortantes como una navaja de afeitar. Postrándose, la entregó al condenado, quien la recibió con reverencia, levantándola hasta su cabeza con ambas manos, y poniéndola frente a él. Mientras el guerrero efectuaba el seppuku, un compañero o amigo , el Kaishaku, se mantenía a su lado de pie y si veía a éste sufrir demasiado, le cortaba la cabeza. "Luego de otra reverencia profunda, Taki Zenzaburo, con una voz que reflejaba gran emoción y vacilación como era de esperarse en un hombre que hacía una dolorosa confesión; pero firme en su cara y su actitud, habló como sigue: "Yo, y solamente yo, injustificadamente di la orden de disparar contra los extranjeros en Kobe y de nuevo lo hice cuando intentaban escapar. Por este crimen me desentraño y ruego a los presentes me hagáis el honor de presenciar el acto". "E1 que habló dejó que sus ropas superiores se deslizaran hasta su faja, inclinándose una vez más, y quedó desnudo hasta la cintura. Con cuidado, según la costumbre, recogió sus mangas bajo sus rodillas para evitar caer hacia atrás; porque un caballero japonés noble debe morir cayendo hacia adelante. Tomó con mano firme y decidida la daga que estaba frente a él; la miró, pensativo, casi con afecto; pareció repasar por un momento sus pensamientos por última vez y luego se acuchilló profundamente abajo de la cintura, del lado izquierdo y llevó la daga con lentitud a su lado derecho y volviéndola hacia la herida, hizo un corte leve hacia arriba. Durante esta operación angustiosamente dolorosa no movió un solo musculo de su cara. Cuando extrajo la daga, se inclinó hacia adelante extendió el cuello y por primera vez cruzó por su cara una expresión de dolor, pero jamás emitio ningún lamento. En ese instante, el kaishaku, que había estado observando con atención cada uno de sus movimientos, de rodillas a su lado, se puso de pie de un salto y en un segundo levantó su sable en el aire; hubo un relámpago, un golpe feo, pesado, y una caída estrepitosa; la cabeza había sido separada del cuerpo de un solo golpe. "Prosiguió un silencio de muerte, interrumpido sólo zor el horrible ruido de la sangre que salía a borbotones del bulto inerte frente a nosotros, que tan sólo un momento antes había sido un hombre valiente y caballeroso. Fue horrible. "El kaishaku hizo una inclinación profunda, limpió su sable con una hoja de papel preparada para ese propósito, y se retiró del piso elevado; y la daga manchada de sangre fue retirada solemnemente, como prueba sangrienta de la ejecución. "Entonces los dos representantes del Mikado abandonaron sus sitios y cruzaron hasta donde estábamos sentados los testigos extranjeros; nos pidió atestiguar que la sentencia de muerte de Taki Zenzaburo había sido cumplida fielmente, salimos del templo terminada la ceremonia". fuente: www.escalofrio.com

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