exabyter
Usuario (México)
Gente de esta gran comunidad, les vengo a compartir una parte de mi vida. Todo esto paso hace un corto tiempo y bueno pues iré publicando todo este meollo. No es Una Historia de Amor. Desde el lunes en la noche empecé a entrar en un estado cercano a la depresión, la causa fue que mi alumna Regina me dijo que no podría asistir más a clase por causas económicas. Regina es una joven madre soltera de 21 años con un hijo de un año llamado Robyn. Esta linda y hermosa chica tenía un empleo en un centro nocturno para hombres, en pocas palabras ella es una bailarina de table dance. Conocí a Regina por parte de mi padre que me recomendó con ella. Ella asistió por primera vez a mí para solucionarle un problema con su teléfono. Después de ello procedió a contratarme para darle clases de Matemáticas, a pesar de no ser un genio en la materia no pude negarme a ese hermoso rostro que me lo pedía. Las clases particulares comenzaron a finales de Diciembre, todo marchaba bien al respecto. Por mi parte sabía que esa mujer no era para mí, solo me concentraba en enseñar y que ella aprendiera. Los días fueron pasando y las clases también, nunca me percate del habito que se me estaba formando. Aunque debo decir que algunas clases, o más bien la mayoría de ellas faltaba. Pero eso a mí no me preocupaba, solo pensaba en el día de pago. No imaginaba en la que iba a estar metido más adelante. Al paso de las clases ella fue conociendo más a mi familia y yo la fui conociendo un poco a ella. Lo poco que se de ella, es que no tiene vergüenza de contarme las experiencias de su empleo. Al escuchar sus anécdotas yo no me inmute, porque comprendía el trabajo que lleva estar en ese tipo de empleos. Sabía que su cuerpo era exhibido para un poco más de unos 30 hombres. Yo tenía en mente la clase de aventuras que pudo haber vivido en ese empleo, imagine un poco de todo incluyendo sexo y malas experiencias. Ella es muy simpática, tanto así que no tardo nada en agradarle a mi madre. Luego llegaron las bromas, unas bromas que a mí me subían el ánimo. El tipo de bromas cómo ¡oiga suegra y mi novio! O también cómo ¡Ya te voy a llevar a mí casa Fer! Bromas de esa clase me hacían sentir bien. Porque Fernando es un hombre muy triste y alejado de los noviazgos, pero ese es otro tema. Algunas clases que podría contar solo con mi mano derecha, fueron de lo mejor que podía haberme pasado. Me sentía importante y valioso, sentía que servía para algo. Esas clases en las que no podía contenerme la risa y ella también. Aún recuerdo la última clase donde reímos un poco y la pasamos bien. Yo pensaba que estaba siendo muy neutral para no enamorarme o encariñarme con ella, incluso llegue a pensar que cuando ella terminara sus clases conmigo no me iba afectar. Sucedió lo contrario cuando ella vino por sus libros y a decirme que no podría más estudiar. Yo no sentí nada al principio, al pasar unos minutos después de que se marchara, empezó a surgir un sentimiento. No sabía que hacer al respecto, ya no tenía alumna, ya no tendría salidas a la plaza, ya no recibiría esos 1500 pesos y mi mente pensó que ya no sabría más de ella. Pero ¿Qué fue lo que más me dolió?, pensando un poco creí llegar a la deducción de que me enamore. Al pasar las horas creí que no fui tan buen maestro con ella. No quise mantener la idea de un posible enamoramiento. Yo sé que no soy un buen candidato para ella. Por lo que sé, sus novios han sido adinerados y al parecer más grandes de edad. No soy un chavo muy atractivo y ella lo es hasta los huesos. Las pocas veces que sentí la fina piel de sus manos pude observar el contraste de su mano con la mía. Sería una mala idea que yo fuera atractivo para ella, por el simple hecho del contraste social, económico y racial que hay entre los dos. Yo soy pobre y ella es rica. Pasaron los días y yo sin saber de ella, pensando alocadamente en sus perfectas curvas y sus hermosos pómulos y cabello negro. La desesperación de no poder hacer nada me carcomía por dentro, la loca idea que me plante de tener una oportunidad con ella estaba cada vez más presente. A veces me preguntaba si era adecuado salir con una teibolera. Hoy jueves estaba en el auge de mis tristeza, cuando al parecer una chispa de algo que tal vez sea felicidad surgió. Pude hablar con ella un rato, en el transcurso de la charla paso algo inesperado por el mismo destino. Regina me invito a correr al día siguiente, no lo pude creer, mis ánimos subieron y mi tristeza bajó. Al final de la charla, entre unos de sus textos me dijo hasta mañana y añadió un poco más, respondí un poco nervioso al no saber que decir y querer quedar bien. Al parecer se desconectó del chat y solo le mande un Bueno vale ya quedamos, bonita noche y un emoticón de una rosa. De pasar de una tristeza a una emoción positiva me tiene un poco desconcertado y con algo de inseguridad y escepticismo. No puedo creer que mañana tal vez salga con ella y pase un buen rato, sé que tengo una mala racha. Pero hay que ser positivo y no tener miedo a lo que pase, espero estar con ella y disfrutar el momento. Bueno pues estos cortos textos son un pequeño extracto de mi vida, si te gusto que bueno y pues si no, lo siento mucho. Saludos.