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Usuario (Argentina)

La actriz y participante de “Tu cara me suena” confesó que se animaría a posar desnuda frente a las cámaras para la publicación más exitosa para hombres. Leticia Bredice realizó una nueva entrevista y, en ella, admitió que no le molestaría posar para la revista Playboy, si le pagaran bien y si estuviera bien hecha la sesión de fotos. “A pesar de mi momento, si me llaman para una tapa de Playboy y me pagan bien, la hago. Soy actriz. Cuando era más joven me hacía loquita.” Asimismo, habló sobre la cantidad de artistas que tuvo que imitar en el certamen en el que se encuentra participando. “Aunque parezca una pavada, para un actor es difícil, tratar de no caer en el ridículo. Me toco El Polaco Goyeneche, Gilda, Susana Giménez, Tina Turner, Tita Merello. Bueno, todas las actrices en el fondo somos un poco Titas o Susanas. En este mundo es tan difícil ser mujer que me encanta que me valoren en el medio.”

Estas son las cosas que a ustedes no les gusta de nosotras, mi pregunta es... es verdad? 1. Odian que no respetan su espacio personal: Los hombres no son muy dados a contar cada cosa que les pasa durante el día, sólo aquello de lo que se acuerdan o sucesos fuera de lo común; en cambio ellas se cuentan todo el intinerario, tal vez ahí es donde esta la confusión; no es que realmente las mujeres intenten ahogar a sus parejas, sino que muchas veces necesitan saber cosas que sus compañeros no les dan a conocer, actitud que suele ser interpretada como una invasión. Aun así es cierto que tanto ellos como ellas necesitan de su espacio para desarrollarse personalmente, espacio que el otro debe saber respetar. 2. Los celos: Aunque los hombre aleguen que las mujeres se pasan de la raya viendo cosas que no son, deben saber que los celos sin razón no existen, independientemente de lo que él haga, siempre se producen porque la pareja se siente amenazada. Por ello es importante que el hombre explore cuál es la razón de ese comportamiento. 3. Les desespera el codificado lenguaje femeninoara la mayoria de los hombres la mente y lenguaje femenino es muy complejo, creen que hablan en clave, no las entienden y se desesperan. Realmente lo que sucede es que la lectura emocional de los hombres es mucho más pobre que la de las mujeres y por lo tanto no son capaces de entender sus mensajes. 4. No les gusta que ellas sean demasiado sentimentales: Esto es muy comprensible porque en nuestra sociedad el hombre está obligado a ser más fuerte, resultándole difícil manejar sus sentimientos. Por lo tanto si no pueden manejar su propia emocionalidad, les cuesta mucho más manejar la de sus parejas.Hombres: No es malo, ni mucho menos serán menos hombres si de vez en cuando se muestran sentimentales y les permiten a sus parejas que lo sean. 5. Ir de compras, ¡Lo detestan!: Los hombres son mucho más directos a la hora de realizar sus compras, no se fijan en tantos detalles como las mujeres. Es por esto que les molesta pasar horas eligiendo un par de zapatos o pantalón. Ellos compran lo que a primera vista les gusta sin perder el tiempo en mirar otras opciones. Hombres tengan un poco de paciencia, todo se recompenza cuando ellas les lucen lo que se compraron , ¿o no?. 6. Mujeres inseguras: Realmente no les molesta en si el que la mujer sea insegura, sino el hecho de que muchas veces en la relación se vean obligados entregar algo que no están dispuestos a dar. Las mujeres necesitan estar con un hombre que les dé seguridad y no todos se sienten cómodos con este papel. 7. No les gustan las mujeres que hablan sin parar: Los hombres son muy concretos en una conversación , por lo tanto les desespera que cuando le preguntan algo a una mujer, ella responda en 10 minutos algo que no daba para más de dos. Esto se debe a que las mujeres tienden a darle ciertos matices a los mensajes. 8. Les enfada que ellas usen el sexo como un arma: Más bien se trata de diferentes perspectivas; para los hombres es muy fácil separar lo sentimental de los corporal, en cambio para ellas es todo lo contrario, va junto con revuelto.Si están peleados y la mujer no quiere tener relaciones, el hombre siente que lo están castigando, pero en realidad es que ella no tiene ganas porque existen problemas a otro nivel de la relación. 9. Les molesta mucho que ellas oculten su pasado, creen que cada persona tiene su historia y que para estar en pareja cada uno debe aceptar los antecedentes del otro. Ni que decir. 10. Les disguta el que las mujeres se critiquen entre ellas, pero la verdad es que los hombres esconden esta faceta. Aunque son más reservados y menos explícitos, de seguro que también, de vez en cuando le sale lo tijera. Realmente el que a los hombres les disgusten ciertas actitudes de las mujeres, demuestra una vez más que ambos son distintos; y que la clave para llevar una buena relación a pesar de ello no esta en aguantar sus comportamientos, sino en que hagan un esfuerzo por entrar al "espeluznante mundo femenino" para traspasar el mensaje textual y encontrar sus matices. Tan sólo imagínense si ambos sexos nos comunicaramos como los hacen los hombres, las relaciones serían bastante monótonas. ATENCION: COMENTARIOS MACHISTAS O FEMINISTAS SERAN BORRADOS.
¿Qué posturas sexuales son las que te hacen perder el oremus? ¿Cómo te gusta colocar a tu chico en la cama, o cóm prefieres que te coloque él a ti? Atenta porque vamos a repasar el kamasutra preferido por las mujeres... Esta semana nos toca el turno a las mujeres. Para que el encuentro sexual sea pura pasión es indispensable saber cómo dar placer a la pareja para llevarla directa al séptimo, octavo e incluso noveno cielo. Las posturas a la hora de practicar sexo son muy importantes, porque hombres y mujeres tienen zonas erógenas muy diferenciadas, en incluso existen diferencias entre personas del mismo género. Conocerse una misma es el primer paso para poder escoger postura y obtener un sexo satisfactorio. A continuación, ponemos nombre a las posturas del Kamasutra que vuelven locas a las mujeres. Así que si hay algún chico que nos esté leyendo, que tome nota porque vamos a contarte cómo excitarnos al máximo. Para esta postura, debes arrimarte al borde de la cama o de una silla mientras él se arrodilla para dejar su pene a la misma altura que tu vagina. Ábrete de piernas para recibir el sexo de tu compañero y echa el cuerpo para atrás en una sutil relajación. Al mismo tiempo, el cuerpo de tu chico es envuelto por tus piernas. Es una postura para mujeres dominantes ya que eres la encargada de marcar el ritmo de la penetración. Si te cuesta llegar al orgasmo, ésta es tu postura ya que mientras se penetra la vagina se presiona el clítoris, responsables que alcances el placer máximo. Para llevar a cabo esta postura, debes recostarte en el borde de la cama y tender tus piernas flexionadas a un costado de tu cuerpo. Así el clítoris queda atrapado entre los labios vaginales. Mientras, tu chico te penetra arrodillado frente a ti acariciándote los pechos ¡Puro placer! Ésta es una postura en la que nuevamente el ritmo lo marcas tú. Mientras él debe sentarse echando su cuerpo hacia atrás apoyando sus manos al costado del cuerpo, tú debes sentarte encima con tus manos apoyados en su cuello. Aunque tú llevas la voz cantante siempre puedes dejarle jugar a él también. Si quieres un contacto más intenso que garantiza el orgasmo, inclina tu cuerpo hacia delante rozando tu pecho con el suyo y susúrrale al oído, lámele el lóbulo de la oreja… ¡Orgasmos asegurados para ambos! Esta postura es todo un clásico ideal para las mujeres que les cuesta llegar al orgasmo ya que la estimulación del clítoris y de los labios vaginales es directa. El hecho de que sea la mujer quien esté encima del hombre, permite que éste tenga las manos libres para acariciar las nalgas de su chico ¡Pruébala y te sorprenderás! Aquí mandas tú: tumba a tu chico y siéntate encima de él buscando la penetración; puedes situarte cara a él, o aún mejor, darle la espalda, buscando el morbo de no vernos. En ese caso, él debe cogerte firmemente por los glúteos. Tú podrás controlar los movimientos ayudándote de los brazos. A las mujeres les encanta esta posición porque permite una buena estimulación del punto G. Para llevarla a cabo debes tumbarte boca arriba con las piernas flexionadas y apoyando los pies contra el busto de tu chico, quien se debe colocar de pie apoyado en sus rodillas. Para los encuentros más dulces, las mujeres adoran la postura de la cuchara en la que ambos se tumban sobre un costado con las piernas plegadas en posición acurrucada hacia la misma dirección. Es ideal para las caricias, ya que tu chico tiene las manos libres para masajear los senos, acariciar el clítoris...
A todos nos gusta llamar la atención de otras personas, sobre todo, si esa atención tiene una doble intención. Podemos considerar flirtear a todas aquellas conductas que realiza la persona y que van encaminadas a llamar la atención de alguien del sexo contrario o del mismo sexo en el caso de homosexuales y se hace a través de piropos, chistes, risas... A menudo este flirteo no conlleva ninguna doble intención y suele ser una especie de cortejo que no llega a relación real. Dependiendo de la situación en la que se encuentren ambas personas se podrá dar una relación o no. A menudo, es una forma de bromear o de pasar el rato entre compañeros o amigos. Cuando la cosa va a más es cuando entran en juego otros factores como el hecho de que uno de los dos tenga pareja estable, que uno de los dos sea superior al otro (jefes o empleados de mayor rango), etc. Varias opciones A la mayoría de las personas les va a gustar que otros les lancen halagos y piropos, les resultará agradable y simpático y no tendrá mayor importancia si se queda en eso. Pero podemos encontrarnos con varias opciones: Se puede seguir el juego a la otra persona y hacerle gracias y halagos también, para que la relación resulte más equitativa. Se puede sobrepasar el límite e iniciar una infidelidad en el caso de que ya se tuviera pareja. En este caso es importante que te plantees hasta donde estás dispuesto a llegar y la importancia que tiene para ti esta nueva persona en tu vida, ten en cuenta que te estás jugando una relación estable. Es importante que detectes cuales son las necesidades que te cubre esta nueva relación y qué es lo que te falta en tu pareja. La infidelidad no se puede mantener por mucho tiempo, así es que tendrás que decidir cual de las dos opciones te resulta mejor y cual te cubre mejor tus necesidades básicas. Un marido poco atento o una rutina matrimonial puede hacer que nos fijemos en un compañero gracioso y que poco a poco esto vaya a más, metiéndonos en una dinámica difícil de romper. Valora los pros y los contras y si estás seguro de lo que estás haciendo, no te dejes llevar por una gratificación momentánea que puede resultar muy novedosa y atrayente, pero que a largo plazo no te va a aportar nada. Ten en cuenta que la gratificación mantenida en el tiempo por una relación duradera es la mejor opción, siempre y cuando los déficit en tus necesidades se pueden arreglar. Intenta negociar con tu pareja y proponer cambios. Se puede ignorar los halagos y no proporcionar refuerzo a la persona que intenta algo. Esto dependerá de la personalidad de cada uno y del momento en el que te encuentres. Si estás muy seguro con tu pareja actual, probablemente incluso te moleste el flirteo, si estás solo o desengañado por un fracaso amoroso seguramente tampoco entres en este juego. Debes tener cuidado En hombres maduros puede ocurrir que el flirteo se dé como un modo de mantener su atractivo o su virilidad. El hecho de saberse centro de atención de las mujeres (si son más jóvenes mejor) y de tener la capacidad de conquistar a pesar de la edad, les hace sentirse seguros , de ahí que practiquen el piropeo con las mujeres de su círculo más cercano o con compañeras de trabajo. Esto es un claro síntoma de la llamada crisis de los 40 y puede hacerles confundir un tonteo con una posibilidad de relación. Necesitan refuerzo inmediato, y si alguien se lo da pronto, mucho mejor. Si eres una de sus candidatas, mantén los ojos bien abiertos ante hombres maduros que intentan ligarte, valora su situación y la actitud que tienen hacia ti y no te dejes embaucar, puedes salir herida de ello cuando él decida que solo era un juego. Ten cuidado. Puede ser motivo de separación De estas relaciones furtivas puede salir algo serio, pero si el caso es el de una persona insegura, que necesita llamar la atención y ser valorado, es difícil que la cosa progrese positivamente para ti. La inseguridades de uno y otro sexo pueden estar detrás de estos flirteos que permiten acercarse a alguien, pero nunca comprometerse, cuando interesa se deja de flirtear y aquí no ha pasado nada. Para la mujer que entra en este juego puede ser fácil enamorarse ya que en general somos más emotivas y podemos dejarnos llevar por un cuento de hadas. El compañero de trabajo que nos promete maravillas, que tontea con nosotros y nos dice cosas bonitas, pero que a la hora de la verdad, da marcha atrás y no se arriesga a perder lo que ya tenía (una pareja estable, casa, hijos, etc). Nadie se pone en tu lugar y cuando el da marcha atrás tú te quedas compuesta y sin novio. Sobre todo el tema se complica si ya tenías pareja estable a la que has planteado dejar o si se entera de la infidelidad o el tonteo con otra persona. Puede ser motivo de separación y de hecho muchos divorcios empiezan así, aunque más tarde las supuestas infidelidades acaben como empezaroImportancia de la comunicación en la pareja Cuando tienes pareja estable es importante que valoréis de vez en cuando cual es vuestra situación y si podéis mejorar en algo. Podéis proponer cambios nuevos que os satisfagan a los dos y así no dejaréis el campo abierto para que se produzcan infidelidades o “tonteos” con otras personas. La infidelidad siempre se produce porque la persona no está satisfecha, porque hay algo que no le satisface en su relación o porque hay algo que le falta y que el supuesto conquistador le da fácilmente. También tienes que tener en cuenta que para un nuevo conquistador es muy fácil darte lo que deseas, no existe compromiso ni problemas, todo es nuevo y es muy fácil que todo lo que diga o haga te resulte fantástico. Tu pareja ya no es novedosa, ya no te piropea tanto, tiene problemas laborales, compromisos, responsabilidades; a él le resulta más difícil ser tan llamativo. De ahí la importancia de la comunicación en la pareja, de tener claro cuáles son las necesidades de cada uno y de asegurarse que se encuentran totalmente cubiertas; de este modo haréis de vuestra relación un muro de hormigón que nadie podrá pasar. Comentaréis los acercamientos de otras personas con complicidad y os resultará gracioso cuando el otro os cuente que su compañera le pidió salir o cualquier otra cosa. Si no existe esta comunicación y esta claridad, es fácil que caigáis en la trampa. ¿Tu pareja piropea a otras mujeres? Cuando te enfrentas con una pareja al que le gusta decir piropos a otras mujeres y tontear con ellas, tendrás que tener claro cuál es la personalidad de tu pareja desde el principio, hablarlo con él y decidir si estás dispuesta a aguantar esto el resto de tu vida. Si la relación se consolida, puede que él siga con su piropeo, incluso cuando seáis más mayores. No todas las mujeres pueden aguantar eso, puedes sentirte inferior o dejada de lado ante las demás. Por supuesto, es un tema que no tiene la mayor importancia si sabes llevarlo bien, si estás segura de lo que tienes y de lo que quieres y si tu pareja te da todo lo que necesitas, el hecho de que flirtee con otras mujeres puede ser un rasgo de personalidad o una forma de ser de puertas para fuera, si sabes que nunca pasa el límite y que todo queda en bromas y gracias no tienes por qué preocuparte.
Una camarera cansada de pasar apuros económicos decidió mejorar su situación como empresaria y creó un negocio que ofrece sirvientas desnudas en una ciudad muy conservadora de Texas. La Policía dijo que evitará que las empleadas brinden servicios sexuales, mientras el negocio carezca del permiso respectivo. El sargento Jonathan Stewart, de la ciudad de Lubbock, informó que la propietaria de Fantasy Maid Service (Servicio de Sirvientas de Fantasía) no tiene permiso como negocio de fines sexuales. Los agentes, dijo, estarán atentos a cualquier infracción, que conllevaría una multa de 2.000 dólares. La joven propietaria, Melissa Borrett, insiste en que su negocio no tiene esa naturaleza. Los clientes pueden pagar 100 dólares por hora si quieren una empleada o 150 dólares la hora por dos, pero aclaró que no está permitido tocarlas. "Dirijo un servicio de sirvientas", reiteró la empresaria, de 26 años. "Solamente limpiamos casas. Esas chicas no son actrices. Son sirvientas". Borrett, que es madre y oriunda de Texas, explicó que abrió la empresa hace casi un mes porque tenía problemas económicos como camarera. Incluso había estado viviendo en un campamento del grupo Ocupemos cerca del recinto de la Universidad Tecnológica de Texas en Lubbock. La empresa de Borrett es parecida a otras en la ciudad, pero el reglamento local exige un permiso a los negocios con servicios sexuales, el cual cuesta 650 dólares al año y la presentación de una carta de crédito por 5.000 dólares. Stewart se abstuvo de aclarar cómo vigilaría la Policía el servicio ofrecido por Borrett, pero la empresaria anticipó que contratará a un abogado para impugnar cualquier intento de las autoridades por cerrar su negocio. Tras afirmar que su negocio va bien, dijo que está ocupada entrevistando a aspirantes. Por ahora, tiene tres trabajadoras. Borrett ofrece un descuento a burócratas y policías y durante el fin de semana de la Pascua ofreció un descuento de 20%. También indicó que sus chicas pueden hacer la limpieza vestidas, pero por el mismo precio. "Es algo caro, pero somos sirvientas de fantasía", dijo Borrett.
En la cama, algunas mujeres evitamos pedir y mostrar. Pensamos que, ante un gesto atrevido, el hombre puede molestarse o vernos como demasiado experimentadas. Cargamos con prejuicios y mitos y nos cuesta deshinibirnos. Ellos, en tanto, ¿nos buscan santitas o entregadas al máximo? ¿Qué opinás? Dr. Walter Ghedin El mundo del contacto erótico es tan amplio que reducirlo a unas pocas acciones es privarse de una multiplicidad de sensaciones. La repetición de las mismas prácticas es un camino directo a la rutina y, por ende, a la insatisfacción. Tenemos que aprender a reconocer que la vida sexual –y la vida en general- requiere cambios: demanda provocar (y provocarnos) y buscar y explorar nuevas formas de relación. Las situaciones conocidas terminan aburriendo, o perdiendo la adrenalina de lo nuevo. Es clave renovar. El deseo sexual no se define sólo como “las ganas” de tener sexo: también tienen que ver con las fantasías que lo acompañan y, fundamentalmente, con la búsqueda de una intensidad satisfactoria para ambos. ¿Sexo fuerte o suavecito? Para tener actitud, hay que tener en cuenta el acuerdo con la pareja. No necesita ser explícito; los cuerpos tienen la capacidad de comunicar, de decir lo que se quiere y cómo se quiere. Si la relación no tiene compromiso, es posible que el grado de entrega llegue a ser alto, sin ningún reparo o cuestionamiento posterior. Caso contrario ocurre cuando se está gestando un vínculo que puede llegar a ser más prolongado y rico en emociones. El miedo a pedir y a mostrar Las mujeres son más sensibles a la represión de sus capacidades amatorias. A pesar de la liberación de sus cuerpos, muchas temen ser vistas como “muy experimentadas” cuando se dejan llevar por la intensidad de sus deseos. Una buena opción es ir graduando la entrega, no sólo para no sucumbir ante pensamientos desagradables o autoreproches, sino para descubrir las sensaciones que provoca el cuerpo del compañero y el propio en esta nueva experiencia. Ellas también temen ser muy “activas” en la relación y que el hombre se moleste por asumir un rol “pasivo”. El mito de los roles “activo” y “pasivo”, resabios de la dominación masculina y sumisión femenina, sigue influyendo a la hora del encuentro. Hay mujeres y hombres que, entregados al frenesí sexual, exponen sus gustos sin reparos y se dejan llevar por la excitación del momento. Y así debe ser, siempre y cuando exista acuerdo entre ambas partes para suponer que lo que se dice y se hace es parte del juego erótico. Cuando la entrega incluye “ricos condimentos”, hay que aprender a disfrutarlos sin culpas ni regaños.
Seguro que debes tener ya bien definida tu posición preferida del Kamasutra, aquella con la que te garantizas el orgasmo y disfrutas al máximo. ¿Y tu chico? ¿Sabes si comparte tus mismos gustos sexuales? Existen muchas formas de dar rienda suelta a la pasión y sin duda alguna el Kamasutra es una excelente guía para dejar volar nuestra imaginación. No en vano, este libro, considerado como el trabajo básico sobre el amor en la literatura sánscrita, está reconocido como la Biblia del sexo, tanto por su contenido como por su antigüedad. A lo largo del tiempo se han publicado diversas versiones del Kamasutra, pasando de las ilustraciones originales a las fotografías reales o incluso a los videos eróticos educativos. Sin embargo, por muchas opciones que te ofrezca el Kamasutra, seguro que tienes tus posturas favoritas con las que llegas al séptimo cielo sin problema. Ahora bien, ¿sabes si tu chico disfruta igual? A continuación, te desvelamos las posturas del Kamasutra preferidas por los hombres, con las que gozan al máximo y se excitan como nunca. ¿Sientes curiosidad? Sal de dudas y ¡sorpréndele entre sábanas! No sabemos porque razón, pero a los hombres les gusta esta postura un tanto complicada. Tú te tumbas boca arriba con las piernas abiertas, mientras él se tumba boca abajo penetrándote de frente a tus piernas. La excitación reside en no verse las caras. Eso sí, las manos están libres para poder acariciar el cuerpo de tu chico. Agárrale las nalgas… ¡Y verás! Aunque no es una de las posturas más fáciles, si es muy recomendada para experimentar nuevas sensaciones. Para poner en práctica esta postura, tu chico debe sentarse con las piernas abiertas mientras tú, ya penetrada, te colocas encima de él y te vas echando hacia atrás hasta tumbarte por completo. La clásica posición del perrito es una de las preferidas por el género masculino ya que al penetrar desde atrás, sienten realizada la fantasía de dominación. Realmente una posturas tan clásica y tradicional, es una de las más excitantes para ellos. Así que si quieres hacerle gozar, ponte a cuatro patas. Además, permite una excelente estimulación de las paredes frontales de la vagina. Si te encanta la estimulación del clítoris, adorarás esta postura. Mientras él se sienta en la cama, tú te pones encima con las piernas encima de sus hombros, guiando el pene hacia la vagina. Resulta muy excitante la estimulación visual que permite y además, es muy recomendada para los problemas de eyaculación precoz. Si te gusta la penetración total, esta es la postura. Mientras tú estás acostada boca arriba con las piernas plegadas ofreciendo la vagina completamente abierta, él penetra de forma profunda y con un contacto genital extremo. La dificultad para besarse y la distancia de los rostros pueden ser ampliamente excitantes para ambos. ¿Les encanta el sexo salvaje?, entonces ésta es la postura. Mientras los dos están de pie, tu chico te penetra desde atrás agarrándote por la cintura, mientras te vas inclinando hacia delante. El placer es impresionante tanto para tu chico como para ti ¡Pruébala y te sorprenderás! HAY ALGUNA MAS QUE LES GUSTE?
“Mi amor, no te sientas mal… es que con ella tengo una fuerte conexión emocional!”, le dice Javier a su esposa, a la hora de justificar su infidelidad… “Querido, no te preocupes… fue simplemente sexo salvaje”, se excusa Natalia con su novio, cuando él la encontró con su personal-trainer! En cada uno de los casos: ¿Creen ustedes que Javier o Natalia dieron con la respuesta correcta? Al unísono, y de manera intuitiva, es seguro que todos gritemos un contundente “NO!!!”. ¿Y por qué ambos se equivocaron? Porque Javier dejó en claro una conexión espiritual con su amante; mientras que Natalia, una meramente sexual… Y estos argumentos, a los oídos de sus parejas formales, resultan devastadores. Si Javier le hubiera dado a su mujer, la excusa de Natalia; y Natalia hubiera usado el argumento de Javier, no hubiera sido tan dramático! Porque al parecer, las mismas excusas funcionan diferente, si quien la dice y quien la escucha es hombre o mujer. Un estudio reciente, realizado por los psicólogos Kenneth Levy y Kristen Kelly de la Universidad de Pennsylvania en Estados Unidos, parece sugerir que a la hora de la infidelidad y los celos, los hombres y las mujeres nos molestamos por sentimientos muy diferentes. La investigación ha documentado que la mayoría de los hombres se sienten mucho más celosos cuando de infidelidad sexual se trata; mientras que para las mujeres es exactamente lo opuesto: los celos son mucho más fuertes cuando la traición involucra lo afectivo. La primera explicación para este comportamiento es de tipo evolutiva: Los hombres aprendieron a lo largo de las eras a ser hiper vigilantes con el sexo de sus parejas, ya que nunca pueden estar absolutamente seguros de que son los padres de sus hijos. Por su parte, a las mujeres les preocupa mucho más que sus parejas estén absolutamente comprometidas en el cuidado y la crianza de su familia. Si bien la teoría evolutiva nos brinda una respuesta, no es del todo completa. También, entran en juego nuestra personalidad y la forma en que concebimos la pareja. Levy y Kelly le preguntaron tanto a hombres como mujeres, qué les resultaba peor: si la infidelidad sexual o la emocional. Los resultados fueron que aquellas personas (tanto hombres como mujeres) que priorizaban la autonomía personal antes que el compromiso con sus parejas, sentían un enojo mucho mayor cuando la infidelidad era de tipo sexual. Por su parte, quienes basaban sus relaciones en el compromiso afectivo (incluso los hombres), encontraron que la traición emocional era mucho peor que la sexual. Es decir, que la biología y la evolución no lo es todo… Y las razones por las que una infidelidad llega a molestarnos, también dice mucho de nosotros: de nuestra personalidad y de los aspectos que priorizamos a la hora de armar pareja.

Las mujeres en materia de conquista son más evidentes de lo que creen. Existen algunas formas en que las mujeres demuestran que están demasiado interesadas en alguien. Pero, estas pequeñas tácticas de conquista a veces funcionan y otras no, cuando funcionan es perfecto, pero cuando no, te puedes volver la persona más fastidiosa del mundo para tu nueva conquista. Si eres de las que practican este ancestral método de cortejo y no te funciona es hora de pensar en otras tácticas menos invasivas. 1. Tratas de estar donde él está decides ir a todos los lugares posibles donde crees que te lo puedes encontrar. Por fortuna algunos hombres son despistados por lo que creerán que es pura coincidencia, pero otros, por el contrario, se sentirán un poco hostigados e incómodos. 2. Te quieres hacer notar cuando él se encuentra cerca, subes el volumen de tu voz, te ríes fuerte, tratando de llamar su atención. 3. Te vuelves la mejor amiga de sus amigos lograr entrar en sus círculos sociales, para muchas mujeres es fundamental, porque con esto logran buscarlo a través de terceros y conocer sobre su vida. 4. Cualquier excusa es buena para llamarlo lo llamas para confirmar la cita, el lugar y la hora; para preguntarle dónde compró esto o lo otro, o para saber cómo le va. 5. Siempre le hablas cuando se conecta en alguna red social para saludarlo, para preguntarle por una canción, por una dirección, por un lugar… por cualquier cosa. 6. Demandas cosas que aún no has ganado si te cancela una cita, reclamas, si te dice que no puede salir contigo le dices que es muy ocupado, te pones a la defensiva. 7. Siempre estás disponible no importa la hora, el lugar, las circunstancias o las personas, pero para él siempre estás dispuesta. 8. Tus amigas se empiezan a aburrir de tus conversaciones solo hablas de él 9. Respondes rápidamente sus llamadas y aún más rápido sus mensajes y si él no te responde inmediatamente, empiezas a pensar en repetir el mensaje, porque ¿qué tal no lo haya recibido? 10. Sabes todo de él conoces su fecha de cumpleaños, su signo zodiacal, su tipo de sangre, su color preferido, su música y comida preferida, su familia, sus amigos y hasta eres capaz de identificas a sus exnovias o a otras mujeres que lo están acortejando. 11. Sus hobbies son ahora tus hobbies si él juega paintball, futbol, Xbox o boxeo, tú empiezas a interesarte por esta misma actividad, no te importan si te lastiman o si no te gusta este deporte, pero te arriesgas, o en su defecto lo quieres acompañar y mientras él practica este deporte tú te sientas a contemplarlo. 12. Planeas a futuro con él siempre que hablas con él dices cosas como podemos ir a ver esto a lo otro o hacer esto o lo otro, siempre incluyéndolo a él. 13. Te pones celosa de otras mujeres cuando amigas tuyas o amigas de él se le acercan, empiezas a sufrir pensando en que a ella les podría gustar él, porque cómo a ti te gusta te a dar la impresión de que con las otras mujeres pasa igual. Señales físicas 14 Te inclinas hacia él mientras habla. 15 Juegas con tu collar o tiras de tu pelo. 16 Imitas sus movimientos corporales, si el cruza la pierna, tú también lo haces, si él se ríe tu ríes 17 Siempre que él te mira sonríes 18 Inconscientemente tu pie siempre está apuntando hacia donde él está
La sexualidad masculina está tan influida por una serie de mitos, modelos culturales y errores o falta de información que hacen que una de las actividades más placenteras se vea muchas veces perturbada. El hombre, en general, pretende ser confiado cuando no se tiene confianza, estar cómodo, interesado y disfrutando, cuando en realidad no lo está. ¿Cuáles son sus pensamientos equivocados? Creer que: A todas las mujeres les gusta lo mismo Muchos varones tienden a pensar así. Sin embargo, las mujeres son muy distintas unas de otras: lo que a una le gusta, a otra puede resultarle indiferente o incluso molesto. No necesariamente conocen acerca de la sexualidad femenina; por más relaciones que hayan tenido antes, no tienen por qué adivinar de qué forma reaccionará el cuerpo de la mujer con la cual están. Cada cuerpo tiene sus propias particularidades y éstas deben ser respetadas: a veces lo que a una mujer la excita, a otra la enfría. Acariciarse sólo en la cama En general, los varones desconocen que una mujer, para sentirse sexualmente dispuesta, tiene que sentirse cortejada y seducida: necesita que su pareja le demuestre cariño, la bese y acaricie no sólo cuando busca un encuentro sexual. La cantidad es lo más importante La mayoría de los varones privilegia la cantidad sobre la calidad, porque relaciona la capacidad de tener más de un orgasmo con la juventud y la virilidad. Los hombres más jóvenes pueden repetir el acto sexual varias veces, y con la edad esta posibilidad desaparece. Indudablemente, el concepto masculino de competencia y rivalidad con los demás está presente también en el terreno sexual. Es común que entre ellos se jacten de sus propios récords. Por eso, el número es tan importante para los hombres, porque puede medirse y compararse. Y realmente, a las mujeres les interesa mucho más la calidad del encuentro. Ir demasiado rápido a la penetración Muchas mujeres manifiestan, que para lograr un buen encuentro sexual, necesitan besos y caricias en distintas partes del cuerpo (brazos, piernas, abdomen, glúteos, senos, etc.), para recién después llegar a los genitales. Todo el cuerpo es una gran zona erógena: hay que explorarlo, conocerlo y descubrir diversos puntos eróticos antes de llegar a los genitales. Asimismo, los aspectos emocionales y psicológicos son muy importantes para las mujeres, por lo que no deben ser denegados. La única meta: el orgasmo Para muchos hombres es imposible concebir una relación sexual en la que no aparezca "obligatoriamente" la eyaculación y el orgasmo. A veces, y sobre todo después de la edad media de la vida, aparecen con cierta frecuencia dificultades no orgánicas con la erección o la eyaculación. Y estos hombres en lugar de vivir con placer lo logrado, viven con angustia lo no logrado. A causa de este mito, es difícil concebir que el sexo puede ser algo relajado, con interrupciones, descanso, charla, risas, en fin, algo sumamente agradable y menos ansiógeno. No hay duda de que el orgasmo es muy placentero, pero deja de serlo para el hombre y la mujer cuando alcanzarlo los hace “trabajar mucho”. En muchas ocasiones, una relación puede ser agradable para ambos, aunque alguno no haya llegado al orgasmo. Querer que sea como en las películas porno Por un lado, mirar películas triple X está bien, si los dos están de acuerdo. Pero lo que se ve en ellas no es real, es una fantasía. La pornografía construye mitos de cómo debería ser la sexualidad, creando altos niveles de exigencia que, como consecuencia, contribuyen a la persistencia de conflictos sexuales en los espectadores que padecen cuadros de impotencia, eyaculación precoz, anorgasmia o complejo con el tamaño del pene. Se sostiene, tendenciosamente, que el largo del pene es lo más importante para la satisfacción femenina o que las mujeres se excitan si son maltratadas. Por eso algunas mujeres rechazan la pornografía, quizás porque ha sido concebida desde esa particular manera masculina de entender la sexualidad. No obstante, muchas parejas pueden usarla para dar más intensidad a su vida sexual; pueden incluso intentar imitar algunas posiciones o fantasías. Sin embargo, debe ser un acto de común acuerdo. Pensar que la penetración lo es todo Para muchos hombres el sexo consiste en penetrar. Creencia esta que proviene de aquel mito según el cual “la mujer sólo alcanza el orgasmo con el coito”. Sin embargo, la mayoría de las mujeres no pueden alcanzar el orgasmo sólo por la penetración. Es importante, en la respuesta orgásmica femenina, la estimulación adecuada del clítoris (sea por masturbación, mediante un juguete sexual, sexo oral, etc.). En general cuando los varones conocen esto y están informados, sus exigencias se reducen. Creer que el clítoris lo es todo Si bien el clítoris es importante, centrar la atención exclusivamente en él tampoco es una buena opción, ¿Por qué? Porque el clítoris es muy sensible, por lo que si se le estimula en exceso o con violencia, se puede irritar y producir una sensación molesta. Es importante recordar que el cuerpo de las mujeres alberga una cantidad de zonas muy sensibles y estimularlas enriquecerá la experiencia sexual con nuevas sensaciones. A mayor tamaño, más placer para la mujer Según estudios reconocidos a nivel mundial, el tamaño del pene erecto varía entre los 12,5 y los 17 centímetros de longitud. Y está comprobado que esta medida no se relaciona directamente con la que tiene el miembro en estado fláccido. Por otra parte, las paredes de la vagina están formadas por músculos elásticos, que se adaptan al tamaño del pene. Y la zona más sensible de la cavidad vaginal se encuentra en los dos primeros centímetros y en los labios vulvares. Esto quiere decir que el tamaño del pene no influye directamente sobre la intensidad de placer para la mujer. Si no goza, es por mi culpa Muchos hombres piensan que deben iniciar la relación sexual, guiar a su compañera, garantizar que disfrute y que llegue al orgasmo. Pero esto parte del prejuicio de que la mujer es pasiva en el sexo. A pesar de que esta idea se ha flexibilizado, y a la mayoría de los varones les gusta que la mujer tome la iniciativa de vez en cuando, se sienten inhibidos cuando pierden el control de la situación. Están tan acostumbrados a cumplir el rol dominante que un cambio radical los desubica. Cuando los mitos se identifican, validan y plantean dentro de la pareja, es posible que los temores a ciertas conductas sean afrontados o desvirtuados, generando niveles de experiencia y de descubrimiento que pueden llevar a las parejas a experimentar de manera más libre sus relaciones sexuales.