estebanchiacchio23
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El pase del Ernesto Farías al Toluca fue una de las novelas más bochornosas de los últimos tiempos. En el mercado invernal de 2007, el ex Estudiantes y Palermo de Italia tenía todo arreglado para irse a México por 4 años a cambio de 4 millones de dólares (lo mismo que ofrecía el Lorient francés) y un suculento contrato. Tan convencido estaba que en el Aeropuerto de Ezeiza, antes de subirse al avión, ya se animaba a posar con su futura camiseta. La sorpresa se la llevaron todos a los pocos días de firmar los papeles correspondientes y presentarlo oficialmente ante la prensa, cuando el Tecla decidió dar marcha atrás la transferencia y pegar la vuelta a la Argentina. “Me vuelvo de México por un problema personal. Allá me han tratado muy bien pero tomé la difícil decisión de volverme. Mi mujer ha sido operada y con el tema de la altura es difícil estar. Uno también tiene que ver la salud de la familia. Volveré a River seguramente y luego se verá. Siempre hay muchas ofertas“, tiró el delantero que un principio iba a reemplazar a Erwin Ávalos. La bronca se incrementó a niveles insospechados cuando horas más tarde Farías fue presentando como refuerzo del Porto. Los dirigentes del Toluca solicitaron un resarcimiento económico y la inhabilitación (en vano) del jugador. A su vez, los clubes mexicanos decidieron cortar relaciones con River y Boca, por lo que tuvo que intervenir el embajador argentino en tierras aztecas, Jorge Yoma. Para disfrutar mejor este post lease con pizza y coca, siendo viernes y escuchando un buen disco metalero...