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ericart99

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Primer post: 7 mar 2018Último post: 8 mar 2018
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PROG.R.ES.AR es cada vez más difícil
InfoporAnónimo3/7/2018

Las nuevas becas le remarcan a los jóvenes con dificultades que no se esmeran lo suficiente El presidente Macri encabeza el lanzamiento del programa de becas progresar 2018 A fines de enero el gobierno anunció el nuevo Plan de Becas PROGRESAR, con un presupuesto de 10 mil millones de pesos para 2018 y una suba de los montos para los beneficiarios. El programa pasó a ser administrado por el Ministerio de Educación, en lugar de por el ANSES. Según la nota de Luciana Vázquez para La Nación, el ministro de Educación Alejandro Finocchiaro destacó que el “el Programa Progresar fue concebido casi como un subsidio, no había una lógica educativa”. Según los medios, en el futuro se pedirían mayores exigencias académicas y se premiaría el mérito y el compromiso. Las becas tendrían montos diferenciados según el nivel educativo, y para el caso de los universitarios se premiaría el rendimiento académico y la carrera seleccionada, privilegiando aquellas definidas como estratégicas en términos de desarrollo productivo y mercado de trabajo. Antes de seguir con el análisis, vayamos unos pasos atrás. Programa Nacional de Becas Universitarias y Becas Bicentenario De 1996 a 2003 El año 1996 se aprobó un nuevo estatuto para el CONICET y se creó la ANPCyT. También la Ley de Educación Superior (LES), que introdujo la creación de la CONEAU y la obligación de evaluar las instituciones y de acreditar las carreras de interés público periódicamente. Un hecho quizás menos recordado es que también ese año se aprobó el Programa Nacional de Becas Universitarias (PNBU), cuyo objetivo era “habilitar el acceso, permanencia y promoción de estudiantes de escasos recursos económicos a distintas carreras universitarias a fin de promover la equidad e igualdad de oportunidades”. La beca sería de un monto anual de $3.000 y el reglamento fijaba como condición un ingreso máximo familiar, priorizando al jefe de hogar o cónyuge desocupado o subocupado. Uno de los parámetros evaluados era la trayectoria académica, dando prioridad a los alumnos con mayor promedio y exigiendo como criterio de renovación el cumplimiento del cursado y aprobación de las materias contempladas en el plan de estudios. Además se tenía en cuenta la carrera elegida, con preeminencia de carreras prioritarias, a los alumnos más alejados de la sede universitaria que ofrecía la carrera elegida y la edad del solicitante, pudiendo tener los aspirantes un máximo de 30 años. En esa primera convocatoria anual se asignaron un total de 1.500 becas. En el año 2002 se bajó el límite de ingresos máximos familiares y el monto total de la beca a $2.500 anuales, lo cual limitó el universo de beneficiarios así como la ayuda que recibían. De 2003 a 2015 En el año 2004 el diario La Nación titulaba “Recursos limitados para las becas universitarias”. Esto marcaba el limitado efecto que tenía el PNBU. En el año 2009 se creó el Programa Nacional de de Becas Bicentenario para Carreras Científicas y Técnicas (PNBB). La finalidad fue impulsar el estudio de “una carrera universitaria o tecnicatura considerada estratégica para el desarrollo económico y productivo del país”. De esta forma se eliminó el subprograma de carreras “prioritarias”, con cupo propio pero dentro del PNBU, y pasó a ser un programa independiente con estipendios de mayor valor. Las condiciones del PNBB siempre fueron similares al PNBU. En los años siguientes se modificaron los requisitos de edad de los postulantes y las condiciones de regularidad. Durante esos años se incrementó sustancialmente el número de becas. Cuando se creó en el año 2014 el programa PROG.R.ES.AR los PNBU y PNBB quedaron como complementarios para alumnos mayores de 25 años y en el último caso con estipendios mayores. De 2015 a 2017 Al asumir el gobierno del presidente Mauricio Macri se creó el Programa Argentina Beca (ArBec) como plataforma unificada de todos los programas de becas educativas. Se aprobaron nuevos reglamentos para los PNBU y PNBB que bajaron la edad máxima de los postulantes y subieron los requisitos de regularidad. Por ejemplo, en las carreras de 5 años de duración el requisito en el segundo año de cursada pasó de 2 materias al 50% del 1er año y para el segundo de 4 materias al 50% de materias del 1er y 2º año. Se creó dentro de ambos programas la línea Becas de Ingreso para el acceso a la educación superior de estudiantes de 18 a 24 años y se fijó el beneficio en $15.000. Luego se creó dentro del PNBB la Línea Becas de Terminalidad para Carreras Estratégicas La Tabla que sigue muestra la evolución de la cantidad de becas asignadas y del monto anual asignado al PNBU y al PBNN desde su creación en los años 1996 y 2008, respectivamente. Programa de Respaldo a Estudiantes Argentinos (PROG.R.ES.AR) Para el año 2012 Emmanuel Álvarez Agis era funcionario del Ministerio de Economía y Lucía Cirmi Obón era una joven economista que trabajaba con él. En agosto de ese año Lucía le propuso a Emmanuel, en función de lo que habían analizado en reuniones previas, la posibilidad de implementar alguna medida que complementara a la AUH. Estaría destinada a jóvenes sin empleo formal con un grupo familiar de características similares a la AUH y la contraprestación sería el certificado de alumno regular de una institución educativa. Lucía entendía que capacitar a esos jóvenes era calificar recursos humanos para el futuro, disminuir la escisión social y al mismo tiempo impulsar la demanda efectiva. El 22/1/2014 la presidenta Cristina Fernández anunció, la puesta en marcha del Programa de Respaldo a Estudiantes Argentinos (PROG.R.ES.AR). Lucía Cirmi Obón se ocupó en el primer año de funcionamiento de la coordinación del programa y Emmanuel Álvarez Agis presidió el Comité. Ambos conocen bien el sentido que se le quiso dar al PROG.R.ES.AR y cómo se lo llevó a la práctica. En el PROG.R.ES.AR se incluyeron a los jóvenes entre 18 y 24 años de edad residentes en el país que no tuvieran un trabajo formal y cuyos ingresos familiares fueran inferiores a un monto máximo. Para participar en el programa se requirió acreditar la asistencia a una institución educativa de gestión estatal o a centros de formación acreditados ante el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social. Para el cobro del 100% de la percepción y para permanecer en el programa se requirió la presentación de certificado de asistencia así como de control de salud. Para el caso que el beneficiario cursara estudios terciarios o universitarios se exigió acreditar la aprobación de una cantidad de materias similar a la establecida para los PNBU y PNBB. Se creó un Comité Consultivo interministerial para el programa. El Ministerio de Educación coordinó con las jurisdicciones del sistema educativo, el de Trabajo se ocupó de las acciones de capacitación e inserción laboral y el de Desarrollo Social de fomentar la inserción de los jóvenes en el Programa y de que los titulares de la prestación que tuvieran hijos a cargo contaran con espacios o lugares para su cuidado durante su capacitación. Además se asignaron tutores para acompañar la trayectoria de los beneficiarios. El PROG.R.ES.AR no significó ninguna diferencia para los beneficiarios del PNBU de entre 18 y 24 años, dado que los requisitos y el monto del beneficio eran iguales. Aquellos beneficiarios del PNBB de entre 18 y 24 años siguieron cobrando el monto del PNBB, que era mayor. Hasta el año 2016 los PNBU y PNBB, que tenían un cupo de becas dado por el presupuesto asignado anualmente, siguieron beneficiando a estudiantes de entre 25 y 35 años que quedaban fuera del PROG.R.ES.AR. En cambio el PROG.R.ES.AR, al ser un derecho de carácter general, no tenía un orden de mérito ni una línea de corte de beneficiarios en función de la cantidad de becas disponibles. El gráfico 1 muestra la cantidad de beneficiarios del PROG.R.ES.AR según documento de trabajo “El ajuste del Progresar: del Plan universal a la Beca individual” del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) Gráfico 1: Cantidad de beneficiarios del PROG.R.ES.AR según documento de trabajo “El ajuste del Progresar: del Plan universal a la Beca individual” del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) Becas PROGRESAR El 30 de enero pasado el presidente Mauricio Macri y el Ministro de Educación Alejandro Finocchiaro presentaron el Plan de Becas PROGRESAR. El anuncio se promocionó en los medios como un “relanzamiento del PROG.R.ES.AR” pero con beneficios de mayores montos, mayores exigencias para la renovación, y privilegio para carreras como ingenierías, enfermería y docencia. En el nuevo programa se eliminó el carácter universal, se excluyó a los extranjeros con más de 5 años residencia, así como las capacitaciones laborales dependientes del Ministerio de Trabajo. El pago se limitó a un máximo de 10 cuotas mensuales, mientras antes se percibía durante 12 meses. Se eliminó el Comité Ejecutivo y del Comité Consultivo, siendo ahora el Ministerio de Educación el único participante del programa. Se crearon tres tipos de beca: Finalización de la Educación Obligatoria (primaria y secundaria), Fomento de la Educación Superior (universitaria y terciaria no universitaria) y Fomento de Cursos de Formación Profesional (educación técnica). La inscripción de la primera convocatoria 2018 se extenderá hasta el 31 de marzo, quedando supeditada la posibilidad de una inscripción en el segundo semestre a la disponibilidad presupuestaria. En el caso de los becarios de educación superior se fijó un premio del doble de la beca anual para aquellos que aprueben el 100% de las materias y a su vez tengan promedio de 8 o superior. El criterio de regularidad académica, tanto para los postulantes que accedan por primera vez a la beca como los renovantes, se fijó en el 50% de las materias aprobadas. Los montos para las carreras universitarias son los que se muestran en la Tabla para el año 2018. Para el resto se estableció un monto de $12.500 anuales frente a los $10.800 que se percibieron desde el año 2015 en el marco del PROG.R.ES.AR. Según lo informado por el Ministerio de Educación, los PNBU y PNBB quedarían incluidos en las nuevas Becas PROGRESAR y dejarían de existir. Las consecuencias del nuevo programa Hay acuerdo en que el nuevo programa brinda una menor cobertura que el anterior. Se pide un rendimiento académico mayor que el requerido por las propias universidades para mantener la regularidad de los estudios justamente a jóvenes de sectores con mayores dificultades. No queda claro si el programa tendrá tutores. Parece haber desaparecido la posibilidad que los beneficiarios cuenten con Centros de Desarrollo Infantil. Teniendo en cuenta que una parte importante de los posibles beneficiarios del programa son jóvenes mujeres que deben cuidar hijos o hermanos menores, contar con estos centros significa simplemente la posibilidad de poder o no poder estudiar. Dado que no se actualizó durante 2016 y 2017, el poder de compra del PROG.R.ES.AR cayó a más de la mitad del original. Aun con el aumento anunciado en la convocatoria 2018 no se recupera el poder adquisitivo que tenía en 2015. Otro dato que llama la atención es que el nuevo programa de becas tiene asignado una partida de $10.000 millones. En la Tabla siguiente se muestra el monto asignado en los presupuestos 2016, 2017 y 2018 al PROG.R.ES.AR y a los PNBU y PNBB. Si se tiene en cuenta que se ha aumentado el monto de las becas, para gastar menos que lo presupuestado deberá haber menos beneficiarios. Tabla II: Montos asignados al PROG.R.ES.AR, PNBU y PNBB en presupuesto aprobados para 2016, 2017 y 2018. No se contempla que el proceso entre inscripción y pago demora entre 4 y 6 meses el inicio del cobro. Si los estudiantes, de bajos recursos, comienzan a cursar deben financiar los gastos durante ese período. Por eso es razonable no ser exigente con la regularidad en el primer año del beneficio y que el programa sea de renovación automática, de forma que esta demora se genere solamente en el primer año. Con los cambios aprobados los siguientes grupos de jóvenes quedarán fuera del PROGRESAR: -los mayores de 25 años que ya no podrán inscribirse, -los que tomaban cursos cortos de capacitación laboral dictados por el Ministerio de Trabajo, -los que no podrán cumplir con las condiciones de regularidad más restrictivas. Los cambios no son novedosos en impulsar la inscripción en carreras prioritarias, dado que esto ya se hacía con el PNBB. También existían con el PROG.R.ES.AR requisitos de regularidad. Si como indicó el Ministerio de Educación a diciembre de 2017 había 100.000 beneficiarios del PROG.R.ES.AR que estaban inscriptos en carreras universitarias y que no habían cumplido con el requisito de aprobar 2 materias, ¿subir esta exigencia ayudará a que este número disminuya? ¿Es esta la mejor medida pedagógica que se les ocurre? ¿No hubiera valido la pena intentar, a través de los tutores, relevar cuáles eran las razones de esos incumplimientos para generar acciones conducentes a que estos bajen? La esencia del PROG.R.ES.AR no fue remarcarles a los jóvenes con dificultades que ellos no se están esmerando lo suficiente. El objetivo fue disminuir las asimetrías e inequidades de las que les tocó partir. La única consecuencia clara que va a tener el cambio anunciado va a ser una disminución en el gasto, en línea con lo que se ha venido realizando en los organismos del sistema de ciencia y técnica y con los programas nacionales de educación y salud. Para los jóvenes de sectores vulnerables, PROG.R.ES.AR será más difícil.

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Día de la Mujer, la verdadera historia
InfoporAnónimo3/8/2018

Hoy se conmemora el Día Internacional de la Mujer, fecha que fue instituida oficialmente por la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en 1952. La propia ONU reafirmó en 1975, en oportunidad de celebrarse el Año Internacional de la Mujer, esta fecha para homenajear a las obreras que, según cuenta la historia oficial, luchaban por una jornada laboral de 8 horas en la textil Cotton de Nueva York, donde se dice que estalló, el 8 de marzo de 1908, un incendio intencional que terminó con la vida de más de cien trabajadoras que se habían encerrado en el interior de la fábrica para reclamar mejoras en las condiciones de trabajo. Sin embargo, esta fecha, que ha sido un termómetro de la lucha de las mujeres por el reconocimiento en un mundo de hombres, venía conmemorándose desde muchas décadas antes en distintas partes del mundo, y no nació en un acontecimiento aislado, sobre el que ni siquiera existe consenso entre los historiadores, sino que debe encuadrarse en un contexto histórico e ideológico mucho más amplio. Otra de las versiones va más allá y sitúa el origen de esta fecha en una manifestación espontánea organizada el 8 de marzo de 1857 por las trabajadoras textiles de Nueva York, protestando por los bajos salarios, la jornada laboral de 12 horas y las condiciones de trabajo, que fue reprimida brutalmente por la Policía. Aclarando el panorama Así las cosas, el viernes 8 de marzo de 1996, el diario español El Mundo publicó el artículo titulado “Aquel 8 de marzo… que nunca existió”, en el que se afirmaba que no existía ninguna confirmación documentada del hecho histórico que había motivado el nacimiento del Día Internacional de la Mujer. En ese marco, la docente e investigadora española Ana Isabel Álvarez González se propuso clarificar los orígenes de la celebración anual de una fecha tan cargada de significado para el movimiento feminista, desterrando los falsos mitos que sobre ellos se habían creado. Además, buscó rescatar del olvido a las mujeres que lo habían hecho posible, a la vez que explicar y determinar los verdaderos acontecimientos que habían motivado la elección del 8 de marzo para ese propósito. Álvarez González, coordinadora del programa “Estudios de la Mujer” de la Universidad de Oviedo, realizó entre 1997 y 1999 una investigación sobre el origen del 8 de marzo en la Universidad de Harvard. Los resultados fueron publicados en el libro Los orígenes y la celebración del Día Internacional de la Mujer, 1910-1945 (KRK Ediciones, Oviedo, 2000). Allí se señala que las referencias sobre el origen de la conmemoración que se basan en el incendio de la textil neoyorquina el 8 de marzo de 1908 o en la represión a la manifestación de obreras textiles del 8 de marzo de 1857 también en Nueva York, son falsas debido a la manipulación de querer silenciar el verdadero origen de esta festividad. Una huelga dominguera En relación al incendio, la autora observa que basta con mirar el calendario de aquel año para hacer tambalear esta teoría: el 8 de marzo de 1908 era domingo, un día extraño para declararse en huelga. La investigadora puntualiza que, efectivamente, hubo un trágico incendio, pero en la fábrica textil neoyorquina Triangle Shirtwaist Company donde murieron muchas mujeres, la mayoría inmigrantes de entre 17 y 24 años. Pero el siniestro no sucedió el 8 domingo de marzo de 1908 sino el sábado 25 de marzo de 1911. Lo mismo sostiene la estadounidense Marie Jo Buhle en su libro Women and American Socialism 1870-1920. En relación a la manifestación mencionada, aunque esta efectivamente tuvo lugar, no fue ni el 8 de marzo de 1857, ni el 8 de marzo de 1908 como se suele referenciar. Fue el lunes 27 de septiembre de 1909 cuando los obreros, tanto hombres como mujeres, de la industria textil neoyorquina realizaron una huelga de 13 semanas en demanda de mejoras laborales. El paro –que algunas fuentes sostienen que fue realizado exclusivamente por mujeres– terminó el 15 de febrero de 1910 sin que se hubieran satisfecho, entre otras, las demandas de seguridad y esto fue fatal: el 25 de marzo de 1911 murieron en el incendio de la Triangle 146 de las mujeres que el año anterior habían protagonizado la huelga. Pero ese hecho tampoco explica la elección de 8 de marzo. También la canadiense Renée Côté, en su libro El Día Internacional de la Mujer. Los verdaderos hechos y fechas de los misteriosos orígenes del 8 de marzo, hasta hoy confusos, maquillados y olvidados (1984), se propone derrumbar los mitos en torno al 8 de marzo para recuperar el verdadero espíritu de la fecha. Ellas, las socialistas Lo cierto es que el Día Internacional de la Mujer, que tiene sus orígenes indiscutiblemente en el movimiento internacional de mujeres socialistas de finales del siglo XIX, tenía al principio como finalidad exclusiva promover la lucha por el derecho al voto de la mujer, sin ninguna restricción basada en el nivel de riqueza, propiedades o educación. En un principio la celebración se llevaba a cabo en distintos días, según los países, y a partir de 1909 en Estados Unidos se estableció el último domingo de febrero como “Woman’s Day”. Al año siguiente, las delegadas del Partido Socialista norteamericano Lena Morrow Lewis y May Wood Simona presentaron en la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, celebrada en Copenhague, Dinamarca, en agosto de 1910, la propuesta de convertir esta celebración en una festividad internacional. En ese contexto, en Austria, Alemania, Dinamarca y Suecia, la movida comenzó el 19 de marzo de 1911, cuando un millón de mujeres manifestaron por su derecho al voto. Pero en 1914, a propuesta de las alemanas, el Día Internacional de la Mujer se celebró por primera vez el 8 de marzo en Alemania, Suecia y Rusia. Esto se debió a un gesto de solidaridad: ese día de 1914 millones de alemanas, francesas y suecas salieron a la calle para manifestar contra la guerra y a favor del voto. También en Estados Unidos el Woman’s Day pasó del último domingo de febrero al 8 de marzo. Las rusas que hicieron punta Pero la determinación de elegir definitivamente el 8 de marzo fue tomada por los partidos socialistas de todo el mundo en 1917 y se debe a una sublevación de mujeres rusas contra la guerra, que fue el prolegómeno de la Revolución bolchevique. Tal manifestación se produjo aquel año en San Petersburgo el 23 de febrero del calendario juliano –por entonces vigente en Rusia– que se corresponde con el 8 de marzo del calendario gregoriano. Aunque el 8 de marzo se venía celebrando en Rusia desde 1914, aquel día de 1917 las mujeres rusas se amotinaron ante la falta de alimentos, dando inicio al proceso revolucionario que culminaría en octubre de ese mismo año. Así, fue a partir de 1917 cuando el 8 de marzo comenzó a universalizarse, en principio, como Día de la Mujer Comunista en los países bajo la órbita soviética, y luego, ya despojado del calificativo, en los restantes. Las mujeres del mundo habían tomado nota de lo que sucedió aquel día en San Petersburgo, cuando una extraordinaria manifestación de mujeres salió a la calle en reclamo de su derecho a comer, a votar y a conseguir el regreso inmediato de los combatientes, dos millones de los cuales murieron en el frente durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918). Las protagonistas integraban, en su mayoría, la parte más oprimida y cohibida del proletariado ruso: las obreras del ramo textil, entre las cuales había muchas esposas de soldados. Tal marcha fue el detonante de la Revolución bolchevique: pocos días después, el zar Nicolás II abdicó y el gobierno provisional le otorgó a las mujeres el derecho al voto. Por ese motivo, las historiadoras Liliane Kandel y Françoise Picq sostienen que “el mito del incendio de las obreras de Nueva York fue creado en 1955 para eliminar el carácter comunista del día”. Y, en esa misma línea, la española Álvarez González subraya en su libro que “es interesante ver cómo en su informe la ONU silencia los sucesos de Rusia en 1917”. Es que aquella Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas que instituyó oficialmente el 8 de marzo de cada año como Día Internacional de la Mujer se llevó a cabo en 1952, en plena Guerra Fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética y cuando el macarthismo, con su despiadada caza de brujas sobre cualquiera que fuese sospechado de comunista, estaba en su apogeo y, por lo tanto, había que ocultar las verdaderas raíces de esta jornada de lucha para las trabajadoras del mundo entero.

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