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emmanuelakasi

Usuario (México)

Primer post: 28 may 2011Último post: 10 feb 2012
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Miley Cyrus cantando una cancion de nirvana
HumorporAnónimo5/28/2011

Hace unas horas me encontre este video y el cual me sorprendio mucho Miley Cyrus se canto Smells like the spirit y pues como que no le queda a la morra si no me cren juzgen por si mismos link: http://www.youtube.com/watch?v=http://www.youtube.com/watch?v=oDmkuBlEnUE

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Relato de un Ezquizofrenico
ParanormalporAnónimo2/10/2012

Eran alrededor de las 11:30 de la noche cuando me encontraba leyendo un poco de Juan Rulfo. Acababa de prender un cigarrillo; “Esto es muy relajante con un buen libro”, pensé mientras salía de mi grabadora una triste melodía de Nacho Vegas. Era “Taberneros” la canción que sonaba levemente dentro de mi habitación. Luego de algunos minutos, casi decidido a ir a dormir, voy rumbo al baño con intenciones de lavar mis dientes. Al internarme en el pasillo de 2 metros de largo con mosaicos de cuadros amarillentos, gastados por el tiempo, están perfectamente alineados en el suelo. Doy unos cuantos pasos y miro a través de la ventana la silueta de un hombre delgado que está recostado en la azotea de mis vecinos de en frente, pareciera que estuviera observando la luna, hay también algunos botes grandes que le hacen tener un aspecto sospechoso, pero no le he dado importancia. Si de vez en cuando subo a la azotea a contemplar el infinito mar de estrellas en el cielo ¿quién más no lo haría? Desde la puerta del baño trato de encontrar la sombra del individuo que estuvo contemplando el infinito. Para mi sorpresa, no hay nadie afuera. Regreso a mi recamara para continuar mi lectura. Asumo la misma posición en la que me encontraba con anterioridad. Tomo mi libro y mi silla con felpa roja que coloco delante de mi grabadora. Me instalo al pie de mi balcón del tercer piso, abro las puertas para dejar entrar aire suficiente para ventilar mi cuarto, prosigo con mi lectura y busco mi cigarro en el cenicero que está sobre mi mesita de noche. Al igual que el mosaico, mi mesita está dañada por el uso y el tiempo, ahora más que mesa parece mecedora. Eso me parece un tanto gracioso, pero más que ser hilarante es tedioso tenerla ahí ya que tengo que tratarla con delicadeza y precaución para evitar tirar algo que esté sobre ella. “El infierno es tu destino, tus pecados mi alimento, tu negro corazón es tu senda, mis perversos ojos son tu guía y mis garras son tu hogar!”, se oyó salir de una voz tenebrosa y aguardentosa. Busqué alrededor de mí la procedencia de esas palabras pero no encontré a nadie. Nuevamente escuché eso, esta vez identifiqué su origen. Desconcertado de ser mi grabadora quien me había dicho eso me levanto estupefacto y me alejo dando pasos en reversa esquivando torpemente mi ropa tirada, la silla y mi cama hasta que llego a estar frente a un espejo acomodado a cierta altura que permite ver mi clavícula e incluso algunos centímetros más arriba de mi cabeza. Escucho a mi derecha a pocos centímetros de mí el crujir estruendosamente una pieza de madera, volteo la mirada buscando el sonido, es un pequeño crucifijo de madera de apenas 3 o 4 centímetros que esta colgando debajo de mi espejo el que está rompiéndose tan estrepitosamente. Es una escena espectacular. Desde el centro del crucifijo en la unión que hace tan conocida a la cruz de Cristo se ve abrirse como si pedazos de astillas estuvieran siendo empujadas desde adentro del mismo, haciendo una apertura de la que sale un líquido muy espeso y oscuro, parece ser sangre negra lo que brota del agujero del crucifijo de madera, sangre coagulada. Instantes después se escucha golpear las puertas por el fuerte viento que se soltó, abre las puertas a mi espalda que son parte de otro balcón, entra un tipo alto y delgado cubierto de ropas muy elegantes pero de colores oscuros, la piel de sus manos y su cara es completamente pálida. Para evitar verle giro hacia el crucifijo, el reflejo del espejo me permite ver que esta cabizbajo. Sus cabellos largos y rizados tapan toda su cara, excepto su ojo izquierdo, su iris completamente roja como si fueran las mismas puertas abiertas al infierno, tiene una mirada dura, pero escalofriante, se coloca tras de mí y escucho de su boca decir; “Hijo mío, he venido por ti, quiero que reines conmigo aquí en la tierra y en el infierno...”, al decir esto se apagó la luz y se encendieron velas formando un círculo quedando nosotros en el centro de ellas; “… Si así lo deseas toma mi mano y viajaremos a mi reino, si no es así podré esperar hasta que estés listo”. Mi cuerpo temblaba de pies a cabeza por ese ser que me había llamado “hijo”. Con mi voz cortada por el miedo solo pude soltar; “Yo… Yo no te conozco… y no iré contigo!”. “Si así lo quieres, hijo mío, aguardaré, el tiempo no es mi enemigo…” Agregó antes de irse. Se acercó a mí, tomo mi cadera, y me abrazo con su mano derecha, sentía las uñas largas de su mano derecha. El espejo me permitió ver como se acercaba a la esquina, flotó sobre mi mesa y se disolvió con otro fuerte viento que hizo soltar cenizas negras que se desintegraban al caer, del centro de todos esos pedazos de cenizas vi caer una cruz negra del mismo tamaño que la de madera. Ésta al caer sobre la mesa provocó que la mesita de madera, se cayera. Al instante de presenciar eso caí desmayado. Al día siguiente fui despertado por un fuerte sonido. Estaba acostado sobre mi cama con unos miembros de mi familia contemplando lo que hacían un doctor y una enfermera. “Tiene quemaduras de tercer grado y sajaduras sobre sus costillas, parece ser que se cortó con un arma blanca al rojo vivo…” dijo el doctor, mientras la enfermera se preparaba para atender mis heridas. Mi familia tenía cara de sorprendida. Aún tenía mucho calor por el suceso de algunas horas antes. Me llegó un aroma a azufre. Detrás de la enfermera se encontraba mi mesita derrumbada. Sobre ella se formó la figura de mi padre, sonreía pero se veía preocupado por las heridas que había causado a su hijo. “Estoy listo para irme contigo, no hay que evitar lo inevitable…” dije en voz alta. Mi padre comenzó a sonreír más. Ahora parecía no importarle mis heridas, acto seguido, asesino a todos y a cada uno de los presentes en la habitación con sus garras afiladas, excepto a mí, solo yo sobreviví a aquel brutal ataque. Semanas después desperté en una habitación acojinada y blanca. Mi padre apareció nuevamente y dijo “Lo siento hijo mío, tu reinado tendrá que esperar hasta tu muerte terrenal…”. Dejó caer de su mano un crucifijo negro. Me acerqué a verlo, era él, mi padre, crucificado como si fuese Cristo, lograba ver su cara igual que cuando lo vi semanas antes en mi habitación. Sus pies eran pesuñas de cabra y se lograba ver que salían pelos por debajo de su pantalón. Sólo escuché una risa tenebrosa que venía de ningún lugar y retumbaba por toda la habitación. Al instante escuche un grito de afuera de mi celda diciendo “¡Silencio! ¡Maldito loco!”. FIN Enrique Daniel Cortes Espinosa ¿Que opinan de esta historia? Esta historia la hizo un amigo mio y creo que si la arma para estas cosas que piensan ustedes ?

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