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Primer post: 13 jul 2008Último post: 13 jul 2008
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Historias y cuentos escritos por mi (20/12/08)
Historias y cuentos escritos por mi (20/12/08)
ArteporAnónimo7/13/2008

Bueno, de vez en cuando escribo en la pc algunas historias y cuentos. Me gustaria mostrarlas y resivir opiniones para mejorarlas, y eso... O simplemente darle un rato de entretenimiento a alguien. Procedo a ponerlas, explicando un poco de ellas, y eso =) Borracho Esta es la mas reciente, de principios de abril. No se que fue lo que me inspiro para hacerla, simplemente la hice... A ver si gusta. Avanza, retrocede, y vuelve a avanzar. Trabaja, para, y vuelve a trabajar. Nada es lo mismo, todo es igual. -Siempre tuve algunas diferencias con mis padres… En especial cuando Mamá se emborrachaba y Papá salía con sus amigas… “Algunas veces se cruzaban en casa. Ella golpeaba todo lo que veía, descargando su ira. El venia con varias mujeres ligeras de ropa y se las llevaba a su cuarto. “Cuando Mamá no estaba borracha, lloraba. Lloraba sin cesar. Llora, para, y vuelve a llorar. Cierra, abre, y vuelve a cerrar. Nada es lo mismo, todo es igual. -Cuando llegaba Abuelo, todo era aun peor. Gritaba a Papá y criticaba a Mamá. Pero no lo hacia de malo. “Papá a veces lo golpeaba hasta que a Abuelo no le quedaba otra opción. Pero a veces, simplemente lo echaba. Cuando eso sucedía, yo estaba aliviado. No me gustaba ver la sangre de Abuelo. Intenta, fracasa, y vuelve a intentar. Se va, regresa, y se vuelve a ir. Nada es lo mismo, todo es igual. -Tan solo tenía ocho años, pero sentía que podía ayudar. Pero cuando lo intentaba, solo recibía una fuerte cachetada de Mamá, quien se ponía peor luego de eso y se iba corriendo de casa, a llorar en mi casita del árbol. “Seguramente se preguntaran por qué tenia una casita del árbol, viviendo en una familia así… Bueno, hubo un tiempo en el que todos estábamos bien, éramos felices… Mamá y Papá me cuidaban, y Abuelo me traía dulces… “Pero un día, Papá volvió y dijo que se quedo sin trabajo, Mamá se entristeció mucho, comenzó a beber, temiendo por mi, creo yo. Pero Papá comenzó a sentir la falta de Mamá, cada vez mas solo, pero no quería beber. El quería salir adelante. No se por que, pero comenzó a traer esas mujeres a casa. Ahora creo saber lo que realmente hacían en su habitación, y no logro comprender por que Papá hizo eso… “Mamá comenzó a beber mas, y a golpear. Papá se puso mas violento. El Abuelo hacia todo lo posible por ayudar, pero ya no sabia como. Sube, baja, vuelve a subir. Corta, arregla, vuelve a cortar. Nada es lo mismo, todo es igual. -Ahora creo que podría haber echo algo a tiempo, antes de que eso sucediese. Era obvio que pasaría, no se como no me di cuenta. “Ahí esta ese aparato, subiendo y bajando sin cesar. Me eligieron a mí para realizarla. “Supongo que es lógico. Después de todo, son mis padres. Recuerda, olvida, vuelve a recordar. Late, se detiene, y vuelve a latir. Nada es lo mismo, todo es igual. -Escucho los constantes “Pips” que produce otra maquina. Tengo miedo. Me estoy poniendo nervioso y estoy comenzando a hacer mal las cosas. Tengo que tranquilizarme. “Esta misma noche, Mamá peleo con Papá, pero no como siempre… Fue diferente. “Cuando llegue a casa, luego de varias horas de trabajo en este mismo lugar, me encontré con el Abuelo en el suelo, Mamá llorando y Papá… No estaba. “Termine la universidad el mes pasado, y comencé a mi trabajo en este lugar. “Es triste a veces, pero disfruto cuando cumplo mi objetivo. Ver a la gente agradecida, llorando y abrazándome, contentas. Sube, baja, y vuelve a subir. Llora, para, vuelve a llorar. Nada es lo mismo, todo es igual. -Escucho un “Pi” prolongado. Mi corazón se detiene en seco, las lágrimas brotan de mis ojos, pero no lo dejo ir. Sigo intentándolo. Sigo fallando. “No se cuanto tiempo paso, mis compañeros me miraban, con tristeza. Yo no me separe de él hasta último momento. Demonios Esta es una historia basada en la ambientacion de Warcraft, con mis propios toques =P Un joven humano de aproximadamente quince años de edad corre a toda velocidad por Vientos De Tormenta, apretando fuertemente su muñeca derecha. Sus rojos cabellos y sus verdes ojos llaman la atención de todo quien lo ve, además del simple hecho de su carrera y su apariencia de herido. El joven embiste una puerta para que se abra, apurado. Entra en la posada del Distrito Comercial. -¡Ayúdenme, por favor!- grita el, mientras su rostro expresa terror y sus ropajes pobreza. Su brazo derecho mostró una materia extraña y oscura creciendo desde el hombro, sin tomar un camino fijo, separándose y juntándose con el brazo de una forma indescriptible, sin sentido. Lentamente estaba completando la toma de su joven brazo. -¿Qué te sucede, chico?- dijo un hombre corpulento de dorada armadura apoyado en su enorme martillo en el suelo, dando un aire de seriedad y madurez de difícil comparación. -¡Incendio todo y los mato!- grito, desesperado y sollozando, el joven -Intente detenerlo… ¡Lo juro!… Pero no pude… J… Juro que lo intente…-, su voz comenzaba a apagarse lentamente -¿Que qué? ¿Incendio? ¿Asesinato?- Un barbudo enano se levanto de su asiento a la par que hablaba. Grito “¡Ya vuelvo!” mientras subía corriendo las escaleras. -¿Quién?- dijo un serio mago, apacible y tranquilo, escuchando y analizando cada una de las palabras del joven. -¡El! ¡No fui yo! ¡El…!- respondió. Parecía fuera de si, gimiendo de dolor, apretando con más fuerza su muñeca. El sufrimiento podía mas que el, haciéndolo casi caer al suelo. -¿Un brujo? ¡Apestas a energía de los demonios! ¿Dónde esta quien te hizo eso? ¿Fue quien quemo y asesino? ¡Dinos donde, cuando y como!- El hombre de dorada armadura volvió a hablar, con furia en sus ojos y valor en sus palabras. -Yo no… no quise… In… tente detenerlo… Pero n…o pude… ¡To… Todo se volvió oscuro…! Y de repente es… taban todos m… muertos…- Sus llantos le comenzaron a impedir hablar, entrecortando cada palabra, haciéndolo tartamudear y parar para respirar a cada rato. El enano barbudo bajo las escaleras, envuelto en su armadura, hacha, escudo y casco de guardia. -¿Donde esta ?¡Donde esta! ¡YO ME ENCARGO!-, dijo entre gritos, apresurado. -¡Calla, estupido! ¿No ves que el chico esta mal? Deja que se tranquilice, no conseguiremos nada si no.- dijo el aun indiferente hechicero. -¿Pueden callarse ustedes dos?- dijo el hombre de la armadura dorada a sus dos compañeros, para luego volver a observar al joven a la vez que decía “Responde mis preguntas, por favor”. -En la Granja de… de los Smith, en los P… Paramos, cerca d… del puente que diri… ge hacia el bosque de Elwynn…-, respondió en tono bajo, sollozando e intentando controlarse, cosa que no le salía muy bien. Los otros tres se quedaron en silencio, observándolo. Esperando que hable. Esperando que siga, hasta que el hechicero rompió el silencio, añadiendo un “¿Cuándo?”. El chico seguía llorando de dolor, tendido en el suelo. La extraña materia ya había tomado control de todo el brazo. En ese preciso momento, el hombre de armadura dorada reacciono y, aunque tardíamente, se acerco a revisarlo. Mientras tanto, el joven comenzó a responder. -Hace menos de u… una hora, desde entonces… desde entonces estuve corriendo… Buscando… ayuda…- nuevamente, volvió a hacer un oscuro silencio, donde lo único que sonaba en la habitación eran gemidos de dolor. -¡Habla ya, mocoso!-, dijo el barbudo guardia, nervioso y arto. -¡Cállate y déjalo, enano!-, respondió casi instantáneamente el hombre de armadura dorada, que comenzaba a conjurar hechizos de curación, o al menos eso intentó. Los hechizos parecían producirle más dolor aun al joven, y hacían que la materia se revuelva, y aumente su velocidad. -Estaba… mirando l…la luna cuand…-, antes de poder terminar su frase, un grito de dolor extremo surgió de el, a la vez que y cayo al suelo, tendido, gritando, sin poder casi moverse. -¡Demonios, chico!-, dijo el hombre de la armadura, mientras se arrodillaba y le tomaba el brazo. Al tocarlo sintió un chillido en su cabeza, cada vez más fuerte y potente. Había algo en el joven, había algo oscuro. -Esto… Esto es… ¡Agh! –, llego a decir antes de que el dolor pueda contra el. Soltó al chico de repente, tomo aire, sintiendo que iba a estallar. Se dio cuenta de que estaba muy agitado, y volvió a hablar, como pudo. -Es muy potente… Mis más sagrados poderes no servirán para curar esta oscura herida… Dime como te la hicieron, tal vez logremos encontrar alguna manera…-, dijo por ultimo con sus últimos alientos, antes de caer en el silencio absoluto, a punto de desmayarse, intentando recuperarse, sin éxito. El mago dio una mirada de reojo a las marcas, mientras el enano se acercaba y rompía la remera del joven para verle el pecho. La imagen no fue la mas alentadora. La sustancia había tomado casi todo su pecho y se acercaba a sus piernas, su otro brazo y su cuello. -Tampoco puedo curarla. Este es un caso perdido-, dijo fría y seriamente, para luego pararse y tomar su bastón. -Lo mejor seria matarlo para acallar su sufrimiento.-, pronuncio por ultimo, esperando la aprobación de los otros dos. Solo un leve movimiento de cabeza del derrotado humano basto para que el hechicero decida no atacar. El joven casi no se movía, pero se podía percibir un temblor en el. Su expresión de dolor extremo comenzó a ceder lentamente, como si un dardo tranquilizante le hubiese dado justo en el blanco. Pero la sustancia comenzó a hacerse mas oscura, provocando que todo su cuerpo se ennegreciera, ya que poco mas que su rostro mostraba su blanca piel. El resto parecía haber desaparecido en medio de la materia violetasea. -No… Por favor… No de nuevo…- susurro, por fin. El hombre de la armadura observo el cambio, pero poco mas que pararse y preparar un conjuro pudo hacer, mientras que se tambaleaba, dando la sensación de que no demasiado podría hacer. El efecto de la magia del paladín parecía hacer poco o nulo efecto. Al ver esto, el hechicero se percato de que realmente lo que sucedía podía ser muy malo. Subiendo su bastón, comenzó a conjurar también hechizos disipadores, que tampoco parecían funcionar muy bien. Todo parecía perdido, la cabeza del joven ya se había tornado negra, ya no se escuchaban sus gemidos de dolor. -¡Ya veo que utilidad tuvieron! ¡Lo dejaron morir no mas!- pronuncio el enano barbudo, molesto. -No esta muerto…-, dijo el mago, acercándose muy lentamente. El cuerpo del joven se convulsiono, provocando el sobresalto de los otros tres. Los ojos del joven se abrieron entre la viscosa materia, solo para mostrar unos ojos aterradores. Sus retinas se volvieron negras y sus pupilas blancas. Rápidamente, el mago conjuro un hechizo congelante, convirtiendo parte del cuerpo del “joven” en hielo. El oscuro brazo del joven se estiro, y en un movimiento rápido, el cuerpo del hombre de la armadura cayó al suelo, herido gravemente. El enano corrió a atacar a la bestia, pero antes de llegar, otro hechizo de hielo envolvió completamente al joven. Dentro del mágico cristal de hielo, la bestia parecía resistirse, pero lentamente fue retrocediendo, dejando detrás suyo al joven, que volvía a la normalidad lentamente. El hielo se rompió, desvaneciéndose en el aire, y dejando al ahora desnudo, joven y humano cuerpo caer al suelo, desmayado, sin ningún rastro de la materia viscosa ni de la energía oscura. Al día siguiente, el retomo la conciencia. Estaba en una gran catedral, recostado sobre un altar y vestido con una tunica, mientras que escuchaba voces, no muy cerca suyo, pero tampoco muy lejos. Observo los techos de cristal de diferentes colores, formando figuras sagradas. Lentamente se despertaba. -¡Se lo que ví! ¿Me esta tomando de loco?-, dijo una voz muy similar a la del hombre de la armadura dorada, en voz baja. -No lo estoy tomando de loco, y puedo asegurarle que se lo que estoy sintiendo. Este joven es completamente puro, ni un rastro de energía demoníaca.-, respondió una voz serena y casta. -Lo más probable es que lo hayan embrujado cuando incendiaron esa granja, pero los efectos fueron solo temporales. Ya pasaron completamente. - -Hum… Puede ser… Pero, después de todo el caso es digno de investigación.- -Lo es, lo es… Pero, como ya he dicho, del joven no podemos sacar nada mas.- -¿Ha ido alguien a la granja?- -Mande a uno de mis curas a revisar la zona, pero no hay ninguna granja como la descripta en ese lugar. Solo quedan rastros de una edificación de madera que fue destruida y tierras quemadas.- -Que extraño… ¿Por qué un brujo querría atacar una granja?- -No lo se, no estoy seguro.-, dijo esto el cura, dando por finalizado la conversación, de momento. El joven los miraba con los ojos entrecerrados, inmóvil, dándose cuenta de que no se habían percatado de que el estaba despierto aun. El paladín y el sacerdote se alejaron un poco mas de donde estaba el joven y observaron el paisaje por una ventana. -Tal vez deberíamos encerrarlo… Quien sabe, tal vez el hechizo fue tan poderoso que puede ocultarse, entonces de un momento a otro se liberaría y causaría destrozos en la ciudad, o mataría al joven.- dijo el cura, pensativo. El joven comenzaba a sentirse extraño. Había algo que le decía continuamente que escape. Se levanto en silencio y comenzó a alejarse, escondiéndose detrás de las múltiples columnas que había por allí y procurando no ser escuchado. Para cuando el paladín y el sacerdote se volvieron a observar el altar, el joven ya había desaparecido y no quedaban ni rastros de el. El joven miraba desde atrás de un árbol a los que pasaban por el distrito comercial. No había rastros del mago, del paladín, del enano barbudo o del sacerdote. Sin perder tiempo, comenzó a correr hacia las puertas de la ciudad, logrando escapar sin que nadie siquiera le de importancia al joven. Una vez fuera, comenzó a dirigirse hacia los Paramos, hacia su antiguo hogar, con el conocimiento de que nada quedaba allí. La esperanza de que todo haya sido un sueño lo hacia moverse, aunque bien sabia que no era cierto, que todo fue bien real. Pasaron horas y horas hasta que por fin llego hasta la granja, donde la imagen de lo que vio lo dejo en un estado de shock. Lo que veía no podía ser cierto. Las tierras habían sido devastadas, su casa había sido destruida, el granero había sido incendiado, los caballos habían muerto, las vacas habían sido degolladas y los pollos destripados. Corrió por todos lados, hasta que por fin encontró a su familia, o lo que quedaba de ella. Dentro del granero (Si es que se le podía llamar así al montón de madera quemada), su madre y su padre yacían muertos, mientras que su hermana mayor simplemente no estaba. Se arrodillo junto a los cuerpos, abrazándolos mientras que comenzaba a llorar. Pasaron minutos, o tal vez horas… De repente, la voz que le dijo que escape volvió a sonar allí adentro, en su mente. -Seguro que no recuerdas nada… Me obligo a borrarte la memoria tantas veces que me sorprende que sepas quien eres.- La sombría voz lo asusto, obligándolo a mira hacia todos lados mientras soltaba a los inanimados cuerpos, pero nadie se encontraba junto a el. -¿No me recuerdas?-, dijo la voz y comenzó a reír. - Tu… El de la iglesia… Y la voz que escuche antes de…-, respondió lentamente el joven. -Pobre, pobre John Smith… Aun no se da cuenta…-, dijo, estallando en una oscura carcajada. -¡¿Quién eres?!-, grito el joven, haciéndose sonar por todo el lugar y espantando a los cercanos pájaros que se acercaban a curiosear. La respuesta tardo en llegar. -No necesitas saber mi nombre… Pero mira, te are un favor. Te devolveré los recuerdos.- -¿Recuerdos?-, respondió John, levantándose lentamente. -Tal vez esto te suene familiar: “Padre… ¿Por qué tus manos brillan…? ¿Padre…? ¿Qué haces…? ¡¿Padre…?!”… Seguramente te suene de nada. Será más fácil mostrártelo.- De repente, un montón de imágenes comenzaron cruzar por los ojos de John, como si estuviese al borde de la muerte. Sus recuerdos volvían a velocidades impresionantes, su memoria volvía a armarse, las piezas faltantes aparecían y encontraban su lugar en cuestión de nanosegundos. Vio a su progenitor, con un brillo oscuro entre sus manos, acercándose a el lentamente, tomándolo del hombros derecho con fuerza, y revivió esa sensación horrible, cuando algo entro a su mente. Comenzó a ver muchas cosas que habían desaparecido de sus recuerdos, imágenes de malvadas y tristes, pero que luego rápidamente eran olvidadas por alguna razón. Imágenes de dolor, imágenes de golpes, imágenes de torturas… -El me obligaba a seguir sus ordenes y borrar tu memoria a cada rato… ¡Por eso lo mate! ¡Para liberarme! ¡Y su esposa, tu madre, no era más que una cómplice! ¡Una sucia perra que solo deseaba el bien propio!-, la voz hablaba mientras las imágenes seguían cruzando. Su padre y su madre lastimándolo ferozmente sin motivo aparente, para luego darse cuenta de que esos golpes desaparecían de borrando su mente y dándole la sensación de que se lastimo solo, tal vez cayendo del techo del granero. -Tú hermana esta viva, no te preocupes por ella. No tenia nada que ver en esto, y además me caía bien. La deje escapar.- pronuncio nuevamente la oscura voz, volviendo a reír. Los recuerdos ya habían terminado de regresar. John logro ver una horrible niñez que había sido disfrazada de la más hermosa y feliz que cualquiera pudo tener. Remplazados los golpes y los gritos por abrazos y palabras cariñosas. Con furia, el joven le propino una patada a la cabeza de su muerto padre, descargándose. Ya no sentía tristeza de sus muertes. Es mas, estaba casi contento. -… Vete…-, dijo luego de varios minutos el joven hacia su voz interior. -No hay forma de que me saques de aquí. Créeme que no me gusta estar dentro de un niñato… Si tú mueres, yo muero. Así que cuídate bien o te arrastrare al infierno conmigo. ¿Entendido?- -Entendido…-, respondió el joven, bajando la cabeza. La voz se callo y todo quedo en silencio. John agarro todos los víveres y el dinero sobrantes, para luego irse de allí, para nunca volver. Mucho tiempo después, ya nadie se acuerda del joven. El cura y el paladín creen que ha muerto hace tiempo. El chico cumple los 16 años. Pero no tiene con quien festejarlos. La voz del demonio canta irónicamente el feliz cumpleaños, John intenta ignorarlo. No hay nada de feliz en ese día. Solo otra oscura y sombría mañana de pura soledad. Las salidas de su oscuro refugio en los barrios menos pudientes de la ciudad se hacen cada vez menores. Ya no tiene sentido para el seguir viviendo allí, pero algo le dice que se quede, y no es exactamente la intuición. Una extraña sed comenzaba a surgir en el, sed que no era posible satisfacer con ningún líquido. Pero la respuesta a ese misterio fue descubierta pronto, tal vez para peor. Un día, salio a cazar al bosque, no había muchas formas de conseguir comida más que robar y cazar. Al clavarle su daga en el cuello al venado, noto que algo saciaba esa sed. Noto que tenía que ver con su arma y el venado y, disfrutando de la sensación, se quedo en medio del bosque, en silencio, absorbiendo el alma del pobre animal. -Ahhh… Veo que te gusta… Yo también solía disfrutarlo, cuando estaba en plena forma…-, dijo de repente la voz, sobresaltando al chico. Su silencio había durado varias semanas, tanto que el joven ya casi se había olvidado de el. -¿De que hablas?-, respondió John, sin detenerse. -Debo admitir que el sabor del alma de un venado no es exactamente deliciosa como la de otros seres, como humanos por ejemplo… -, la voz parecía nostálgica, pensando en el pasado. -¿Alma? ¿E… Estoy absorbiendo su alma?-, dijo nuevamente el chico, dejando al venado de repente, asustado. -En efecto. Las almas nos hacen más fuertes y nos mantienen con vida… Después de todo, compartimos el cuerpo.- -¿Puedo morir si tú mueres?- -Exacto.- La voz se callo. John tomo el cuerpo del venado y se lo llevo, procurando usarlo para comer. Una oscura tristeza lo rodeaba, haciéndolo sentir culpable, pensando en que sucedería si el venado murió sin su alma. Acercándose a “su casa” (que en realidad no era más que una abandonada casa que el tiempo había dejado decaer), se recostó en su cama y observo el techo. No deseaba no haber nacido. No deseaba que esa voz se aleje. No se quejaba de su destino. Solo pensaba en su futuro, en que haría… Algo le decía que todo saldría bien, y esta vez, no era una voz oscura. El no creía tanto en esa sensación pero, ¿Quién sabe? Tal vez si podían mejorar las cosas. Su única esperanza era encontrar a su hermana y que esta lo ayude. Pero… ¿Y si esta muerta? ¿Y si la encuentra y ella no puede hacer nada? Solo el tiempo responderá estas preguntas… Dan Esta historia habla de un huerfano, nuevamente tome inspiracion de un personaje de un videojuegos en un aspecto de Dan. Tambien esta ambientado en la Tierra Media, aunque tal vez no se note tanto en esta como en la anterior... Tome mi espada, comencé a cargar hacia eso… Ya estaba arto. Todos los días lo mismo. Una y otra vez sucedía la misma tragedia… Una y otra vez veía caer a mis compañeros… ¡No lo soportaba mas! Pegue un salto, di un giro en el aire y, cuando estaba nuevamente mirando a eso arremetí con mi espada con toda la fuerza que pude, sin siquiera aun tocar el suelo. Luego de eso, si caí al suelo (No se volar… Aun), me arrodille mientras la fuerza del salto me arrastraba hacia adelante. Eso callo al suelo… Sus entrañas ensuciaban la habitación. Mi maestro vino y me dio un golpe en la cabeza, mientras me gritaba lo siguiente: “¿¡PERO ERES IDIOTA!? ¿¡SABES LO QUE CUESTAN ESOS MUÑECOS!? ¡DEBIAS GOLPEARLO, NO ROMPERLO! ¡Y SI VUELVES A HACER ESAS ESTUPIDAS ACROBACIAS TE JURO QUE TE SACARE TODOS LOS DIENTES!” Seguido de eso, me señalo las escaleras que subían al Primer Piso, donde se encontraban las habitaciones de los estudiantes. Me fui murmurando por lo bajo insultos hacia mi maestro. ¿Por qué me golpeo? Podría haberme dicho que no lo rompa y listo… Pero nooooooo, la tenia que pegarme. Se aprovechaba de que yo tenía trece años y el treinta. Como odio a las personas que se aprovechan de otras… Lo de sacarme los dientes no era broma, a algunos compañeros se los sacaba de un golpe en la cara… Aunque otros los perdían al cargar contra el muñeco, la mayoría tropezaban o chocaban contra el… Realmente, suena patético… Pero así era. Yo nunca me tropéese ni me di la cara contra el muñeco… Pero el viejo ese siempre me golpeaba… Bueno, treinta años… No es tan viejo, pero cuando era joven si me lo parecía. Me tire en mi cama y me dije a mi mismo “Bien, seguramente me encierre y…”, antes de poder continuar escuche un ruido proveniente de la puerta. “Bien, me encerró y tengo toda la tarde libre. Tal vez pueda salir por la ventana…” Y así hice. Tome mi mochila, abrí la ventana, me agarre de una columna (Que era la única que había de ese lado del edificio) y baje rápidamente hasta el suelo, resbalando pero a la vez sosteniéndome bien. Comencé a caminar hasta adentrarme por el bosque. Di un par de vueltas, me metí en una pequeña cueva que usaba de túnel, aplaste algunas arañas que se escapaban al verme y salí por el otro lado, mire al cielo, viendo el sol en su punto más alto. Baje la mirada y volví a caminar. Salí del bosque y entre en un camino de piedra, lo seguí hasta llegar al poblado cercano. Una vez allí, me subí a una ventana, luego me agarre del techo y haciendo fuerza, me subí hasta ahí. Trepe un poco mas y ya estaba cerca de la chimenea. Cuando estaba allí, puse la mochila en el tejado y busque una bolsita, dentro de ella había un polvo negro. Pólvora de los Enanos, se la había robado al viejo. Me acerque al agujero humeante, mirando la bolsa, cuando levante la vista ví a una mujer. Tenía mi edad aproximadamente… Era bella… Era bellísima… Sus cabellos dorados, sus ojos celestes, su piel blanca… Ah, por cierto… Sus “dos bultos traseros” y sus “dos bultos delanteros” no estaba nada mal., aunque en ese momento no me di cuenta. Estaba absorto por su belleza. Me quede boquiabierto mirándola, ella tenia un vial en sus manos con un polvo negro adentro también, lo estaba por abrir... En eso, se percato de mi presencia y se dio vuelta sobresaltada. Me miro nerviosa y escondió el vial detrás suyo. “¿Hola, que tal? Estaba mirando el humo que salía de la chimenea y bueno, pensé en…”, en ese momento me mostró el Vial, “¡En capturar el humo! ¡Si, eso! Y después lo usaría para…” se quedo pensando un momento, y luego añadió: “No se para que, ¡pero podría servir!”. Luego de eso me miro a los ojos, dejo de estar nerviosa. Es mas, sonrió. Me ruborice. Si, un hombre ruborizándose. ¿Qué, es tan raro? ¿Algún problema? ¡Dejen de reírse y permítanme continuar! Ya suficiente con que les estoy contando mi historia… A ver… ¿Por donde estaba…? Ah, si. Le sonreí tímidamente, ella se ruborizo un poco y miro de reojo al tejado. Balbucee unas palabras “Q… Quieres polvo chimenea tirar?” rápidamente me corregí “¡No, no! ¡Quise decir chimenea tirar polvo! ¡No! ¿Quieres tirar el polvo en la chimenea?”, luego de decir todo eso me sentí mal conmigo mismo, había dicho cualquier cosa… Pero ese sentimiento desapareció rápidamente cuando la vi reír. Si, se estaba riendo… Me dijo “Eres gracioso” entre esas hermosas y melódicas risas... Mi rubor aumento y sonreí levemente. “¿Pólvora de Enanos?”, pregunto por fin. Asentí con la cabeza, tomo de la muñeca la mano que yo tenía esa bolsa y la puso sobre la chimenea. “Tirémoslo a la vez”, dijo soltándome la muñeca, yo asentí y abrí la bolsa mientras la sostenía con la mano derecha. Ella abrió el vial y lo agarro con su mano izquierda, me sonrió y me tomo la mano. “Tres…”, digo ella. “Dos…”, dije yo. “Uno…” dijo ella, “¡Ahora!” exclamé yo, ambos tiramos el polvo negro dentro de la chimenea, nos tiramos al suelo a la vez y nos tapamos los oídos. Se escucho una leve explosión y un grito de mujer. Miramos a la salida de la posada y logramos ver a una dama, posiblemente de la nobleza, corriendo y gritando con el pelo incendiado. Comenzamos a reír, la mujer seguía corriendo… Otro hombre, posiblemente su sirviente, corrió y le tiro un vaso de vino en la cara, cosa que apagó el fuego, pero la mujer parecía estar por estallar. Le pegó un golpe en la cara a su sirviente y miro sus ropas. Gritó algunas cosas que no llegamos a escuchar, pero que aseguro que era algo así como “Era mi ropa nueva”. Al poco tiempo todas las personas que estaban dentro de la posada se retiraron, la mayoría de camino a la ciudad, nosotros ya habíamos dejado de reír pero aun estábamos contentos. La mujer se subió a un carruaje, mientras le gritaba a quien le había salvado el cabello, apuesto a que aun eran insultos. Miré a esa hermosa chica que tenia a mi lado, me di cuenta que ella tambien me estaba observando fijamente, cuando cruzamos nuestras miradas se ruborizo y aparto la vista rápidamente hacia los últimos que se estaban yendo de la posada. Comenzamos a bajar por la parte trasera de la posada al poco tiempo, sabíamos que los guardias ya deberían estar cerca, si no es que estaban dentro. Caminamos por el bosque hasta llegar a un lago, donde nos sentamos y comenzamos a mirar el agua. “¿Cómo te llamas”, digo ella para romper el silencio. “Dan”, respondí yo. “¿Y vos?”, añadí al rato. “Sabrina”. Al escuchar su nombre me sonreí. Era hermoso… Era perfecto… Era bello. Era melódico... Ese nombre resumía todo lo que era ella. “¿Cuántos años tenés?”, añadió al rato, trayéndome de nuevo a la tierra. “Tengo Trece… ¿Y vos?” “Trece también. Cumplo la semana que viene catorce.” La mire a los ojos, sorprendido. “Yo también…” Ella se sonrió ampliamente y me dijo “¿El día quince?” Asentí con la cabeza. Se la veía feliz… “Supongo que podrías venir a pasar mi cumpleaños con mi familia, Dany...” “¡Si! ¡Claro que si! ¡Me encantaría!”, exclame. Se sonrió y me abrazo, en ese momento me quede duro. Me ruborice nuevamente, esta vez mas que las otras. “¡Que felicidad!”, me dijo. Yo aun no me movía. Paso un minuto así. Supongo que debería haberle devuelto el abrazo, pero en ese momento no pude siquiera pensar en hacer algo. Ella me soltó rápido, supongo que se dio cuenta de lo que había echo, estaba roja de la vergüenza. Yo seguía igual. Me miro a los ojos, se acerco a mí, puso una mano en mi mejilla y acerco la cara, abrió levemente la boca y cerro los ojos. Yo no me atreví a hacer nada más que cerrar los ojos y esperar, abriendo también levemente mi boca. Mi corazón latía increíblemente rápido. Sentía que iba a estallar. Cuando sus labios estaban por tocar los míos, se fue violentamente hacia atrás, intentando agarrarse de mi pero sin éxito. Abrí los ojos para ver que sucedió al sentir eso. Vi que un guardia la levantaba en el aire, agarrándola de su remera. Sabrina intentaba soltarse, sin éxito, el guardia se acerco a mí y vi que intento patearla. Me lance al suelo y rodé para esquivarlo, vi como pateo el aire y luego se acerco nuevamente y levanto un pie sobre mi, con la intención de pisarme creo. Rodé nuevamente, vi que pego un muy fuerte pisotón al suelo, a donde estaba mi estomago. Me levante y con la mirada busque algo para poder defenderme que este a mí alrededor. El guardia le dio un golpe en la nuca a Sabrina, dejándola inconciente, y la tiro al suelo, saco su arma y me grito “¡QUIETO O TE MATO!” Corrí hacia un árbol, pegue un salto, lo patee y tome impulso, rebotando prácticamente, me agarre de una rama, la cual se partió por mi peso. Tenía el tamaño de las espadas de madera que usaba para entrenar. Me puse en guardia y lo mire amenazante, le grite “¡Aléjate de ella AHORA!”. El guardia se sonrió y cargo hacia mi, preparándose para embestirme. Pegue un salto al costado, esquivándolo, y luego le di un palazo en la espalda. El tropezó y casi cayó. Pero tomo estabilidad y me miro amenazante. Volvió a cargar hacia mí, esta vez para darme un espadado. Corrí hacia el y me tire al suelo, pase por debajo de sus piernas y pegue un ligero saltito para pararme, corrí hacia el nuevamente mientras se detenía y le pegue un salto, di un giro en el aire y le pegue un palazo en la cabeza (Por suerte no llevaba su casco), haciendo casi exactamente lo mismo que durante el entrenamiento que narre al principio de esta historia. El guardia cayo al suelo, le saque su funda y me la coloque, luego le saque su espada y la puse en mi nueva funda. Mientras el guardia se levantaba y se frotaba la cabeza, corrí hacia Sabrina, la levante en brazos y comencé a escapar. Para cuando el guardia se dio cuenta de lo que había pasado, yo ya estaba lejos y no me persiguió. Creo que debo haber corrido un kilómetro más o menos con Sabrina en brazos. Divise una granja abandonada y me metí en el granero, subí unas escaleras y deje a Sabrina sobre el heno, seguido de esto me tire al lado suyo, intentando recuperar el aire. Creo que paso media hora, no estoy seguro… Cuando ella despertó, la mire… Nunca estuve más feliz en mi vida, lo juro. ¡Dejen de reírse, idiotas borrachos! ¡Estoy contándoles mi historia! ¡Si ustedes nunca se enamoraron no es mi culpa! Bueno… ¿Por donde estaba…? Ah, si. Me miro a los ojos. “¿Alex…? ¿Sos vos…? ¿Qué suc---?”, antes de que termine de decir eso la bese. Ella cerró los ojos, yo cerré los míos. Estaba increíblemente contento. Me había enamorado de una chica hermosa y esa chica se había enamorado de mí… No se cuanto duro el beso, yo sentí que fueron siglos. Cuando me separe, le sonreí. Ella también se sonrió. Me dijo “Te amo” y acerco nuevamente su cabeza a la mira, le respondí “Yo también” y volvimos a besarnos. Luego de los besos, pasamos un buen rato en el granero, hasta que se hizo de noche. Ella se sobresalto y dijo que la esperaban en su casa hace horas… Me dijo que nos veamos al día siguiente en este mismo granero. La acompañe hasta el pueblo y, cuando ella partió hacia la ciudad yo me encamine hacia ese hogar para huérfanos nuevamente… Si, no tengo padres… Quisiera saber quienes fueron… Por que no están conmigo… Si están vivos o no… Y así pasó todo… Nos veíamos los fines de semana, mientras que el resto entrenaba en el hogar. En esos dos días a la semana yo hacia que el viejo se enojase conmigo y me encerrase en mi cuarto, escapaba y luego iba al granero, donde me encontraba con Sabrina y pasábamos el día juntos… Al final Sabrina me dijo que seria mejor que no vaya aun a su casa… Al día siguiente de cumplir quince años fui a verla al Granero, lleve galletas y golosinas que había comprado con mis ahorros, además de un “Ojo de Tigre” que me había encontrado en mi túnel secreto, que ahora estaba bien envuelto para regalo. Ella llevo un hermoso vestido blanco puesto y una torta. Al final del día, intercambiamos regalos. Me regalo un hermoso collar de zafiro. Al notar que la piedra era tan valiosa, la mire sorprendido. “¿Te conté que mi familia proviene de la nobleza?” me dijo al fin. Sorprendido, negué. “Bueno, ahora lo sabes.”, luego de decirme eso rió levemente. Yo me sonreí. “¿Y tu de donde provienes?” Mire de reojo al suelo y le respondí. “No lo se, no tengo familia… Vivo en un Hogar para Huérfanos…” La mire a los ojos y le sonreí. “Me escapo para venir a verte” Me dijo “No importa” y me dio un besito en la boca. ¿Pueden creerlo? ¡A ella no le importaba que sea un pobretón! ¡Me amaba de verdad! Luego de eso vimos que el cielo se ponía naranja. Nos acercamos a una ventana del granero y contemplamos la puesta del sol. Ese día nos quedamos hasta que la noche ya cubría el bosque, mirando el cielo… A la mañana siguiente desperté y vi que Sabrina estaba acostada a mi lado. Habíamos dormido juntos. Caminamos en silencio hasta el pueblo. Cuando la deje allí y me estaba por regresar al Hogar, ella me detuvo. Me beso apasionadamente y luego se fue corriendo y llorando. Intente detenerla para preguntarle que sucedía, pero no pude. Ella simplemente se fue. A la semana siguiente fui al granero, pero ella no fue. Paso un mes entero y yo me temía lo peor. Pregunte por todos lados si la habían visto, pero nadie sabía nada. Escape de una vez por todas del Hogar, me decidí por fin. Ya me arreglaría yo para conseguir comida y techo. Pero no soportaba más ese lugar. No quería estar más ahí. Hasta que por fin, un día, me entere de lo que había sucedido. Un hombre me vio llorando en un rincón, y se acerco a mí… Que les puedo decir, el dolor que sentía en mi corazón era increíble. La extrañaba mucho, y aun la extraño. “¿Qué te pasa”, me pregunto el. Le conté esta historia que ustedes están escuchando ahora, y el me respondió algo que alivio una parte de mi corazón y destrozo otra. Me dijo que su familia se había ido de la ciudad por que recibieron numerosas amenazas de muerte. Le pregunte a donde, pero me dijo que no sabia. Que podrían estar en cualquier lugar del mundo. Esto sucedió el año pasado. Si, ahora tengo Dieciséis. Bueno, yendo al punto… ¿Alguno de ustedes sabe de Sabrina? ¿No? ¿Nadie? Bueno… Gracias igualmente. Me retiro, caballeros… Bueno, creo que es suficiente de momento... Si gustan, tal vez ponga mas. ¡Muchas gracias por la atencion! -14/9/08- Voy a poner una que estoy escribiendo actualmente, un Work In Progress... Creo que va quedando bien Se titula "Cosas Sin Nombre", aunque no se si dejare ese titulo como el definitivo... Repito, es un Work In Progress, no esta terminado. Podria llegar a terminar en una carilla mas o en tresientas, quien sabe... Los caminos de una persona varían mucho, se entrecruzan con los de otros, se enredan, se desenredan, se separan, chocan, se detienen y vuelven a arrancar. Toda forma parte de un círculo vicioso que no termina hasta que llega el final. Durante mis días vi muchas cosas. Cosas que no tienen nombre y que no deberían tenerlo. Mi nombre no es importante, como no lo es mi edad, mi rostro, ni nada. Lo que importa es lo que les voy a contar. Será mejor comenzar por el principio: El lugar donde nací. Era una vieja casona de dos pisos ubicada en un pueblito en las afueras de la ciudad, con puertas grandes y metálicas, decoradas con talladas serpientes que parecían subir hasta una esfera incolora. Las ventanas eran grandes, sin embargo nada se veía para adentro: Las cortinas eran de un color casi bordó, y lo suficientemente gruesas como para evitar a los fisgones. El edificio no estaba pintado de ningún color en especial, hasta por momentos parecería que nunca se le puso una capa de pintura encima, pero recuerdo que siempre me daba la sensación de que había algo mas en esas paredes que yo no sabia describir. Una de esas cosas sin nombre. El tejado, negro, alto y puntiagudo, permitía que se vea la casa desde la lejanía durante el día. Además de la gran casona, había una verja (también negra, alta y puntiaguda) que protegía la casa. Entre la verja y la casa había un jardín más bien grande, que generaba un contraste extraño. Las tierras del pueblo eran secas y no tenían mas que algún que otro árbol plantado, pero las de mi primer hogar tenían el pasto mas hermoso que vi y sentí en mi vida, las flores tenían un color y olor intenso, los árboles eran altos, siempre llenos de hojas y, en primavera, de frutas y por ultimo, en la parte trasera del hogar había una entrada que llevaba al sótano. En el primer piso de la casona estaba la cocina, el baño mayor, el gran comedor, la biblioteca mayor y el estudio. En el segundo, mi habitación, la de mi hermana menor, la de mi madre y mi padre, las dos habitaciones de invitados, el baño menor y la biblioteca menor. La cocina tenia paredes de mosaico puramente blanco, uno casi podía ver su reflejo ante el. Mi madre se pasaba mucho tiempo en ella, solía decir que lo mas importante de una casa es la cocina, por que si esta sucia, nuestros estómagos también lo estarán. Nunca le encontré mucho sentido a eso, pero no se lo discutíamos. Creo que en realidad cuidaba tanto esa cocina por que era el único lugar de la casa donde podía hacer que las cosas brillen de verdad, puesto que en el resto de la casa era casi enteramente de madera antigua a la cual mucho reflejo no se le podría conseguir. El baño mayor era el lugar favorito de mi padre: El llenaba la gran bañadera y se relajaba sintiendo el calor de las calientes aguas… Yo creo que era un tanto insensible al calor, puesto que recuerdo haber tocado una vez el agua en el que se bañaba y me di cuenta de que un poco más y comenzaba a hervir. Además de la bañera, otro aspecto que cabe destacar es el Gran Espejo, que era tan ancho y alto como el baño lo permitía, y eso significa que era muy ancho y alto. Mi hermana se pasaba horas mirándose a ese espejo, encerrada en el baño con un cuaderno, donde escribía cosas… Recuerdo una vez lo tome cuando ella se fue de casa y me puse a leerlo, estaba lleno de poemas. Nunca me sentí más orgulloso de mi hermana que en el momento en el que acabe de leer aquel cuaderno. Este baño era el otro lugar sin madera, pero la diferencia es que los mosaicos de la pared eran azules oscuros y los del suelo negros, por lo tanto no atraía tanto la atención de mi madre. El gran comedor era tan hermoso como amplio: Las paredes de madera estaban finamente talladas con diferentes formas de animales míticos: Dragones, hadas, demonios, etcétera. El suelo era simplemente de madera vieja. La gran mesa ocupaba casi toda la sala, y estaba llena de sillas. Nunca vi que se llenasen siquiera la mitad, pero se que antes de yo naciese la familia se reunía entera ahí todos los domingos, y no había espacio para siquiera una mosca. Luego todo ellos fueron muriendo, algunos asesinados, otros por que eran demasiado viejos, otros por enfermedades… Al final de esa mala racha para mis familiares, quedaban al menos la mitad, y algunos de ellos se volvieron demasiado paranoicos como para seguir viniendo todas las semanas. Además de la mesa, había un par de estantes llenos de platos, vasos y cubiertos finos, los cuales casi nunca usábamos, pero que cumplían muy bien la función de decorar. La biblioteca mayor era de mi padre, todos los libros que habían ahí eran suyos, y el era el que mas los leía y releía con casi fanatismo. Habían volúmenes de cualquier tipo y clase: Cuentos, novelas, manuales… Todo. Nunca me incursiones demasiado en ella, pero de vez en cuando leía algún que otro libro. Por ultimo en el primer piso, estaba el estudio, donde yo y mi hermana siempre hacíamos nuestros deberes y dibujábamos de pequeños. Ese era el lugar en el que mas tiempo pasaba, puesto a que había algo en el que me atraía. Una de esas cosas sin nombre. Las paredes parecían más hermosas que las demás, por más que no estaban decoradas ni talladas. Los sillones y sillas aparentaban más comodidad, por más que en realidad no lo eran. Las mesas y escritorios, mas accesibles y resistentes. Los cuadros, más bellos. Las ventanas, más brillantes. Todo lo que salía de ese cuarto perdía esa magia. Las cosas que movía de lugar mi madre cada tanto parecían mutar: Los sillones parecían hechos de roca sólida, los cuadros se volvían horrendos, las mesas se volvían incomodas… Ya nada era lo mismo. Entre medio de todos estos cuartos había un pasillo amplio y recto, que iba desde la puerta principal hasta la escalera al primer piso. Por los costados de este estaban las entradas a las diferentes habitaciones, al igual que en el segundo piso. Mi habitación estaba ubicada allí, como dije antes. No era muy amplia, pero cumplía su objetivo. Tenía el espacio suficiente para una cama común, un placard y algunas estanterías donde guardaba mis libros favoritos, las paredes estaban recubiertas de un papel tapiz negro con algunos puntos blancos que recordaba al cielo. Me acuerdo de esto por que me la pasaba horas mirando mis “estrellas personales”, perdido entre ellas… Me imaginaba que saltaba entre una y otra, jugando con las luces de colores volaban cerca de ellas… Para mí, eran piedras que brillaban con en el espacio con un esplendor de fabula. Paso mucho tiempo hasta que alguien me dijese que en realidad no eran así… Enfrente a la mía, estaba la de mi hermana. Nunca me dejo entrar, cuando salía la cerraba con llave… Aun ahora, cada tanto, sueño con que esa puerta se abre y me muestra su interior. A veces pensaba que era una guarida oscura y sucia, otras que era un reluciente cuarto hecho del más fino mármol y el más caro cristal. Había dos habitaciones de huéspedes. Una junto a mi cuarto y otra junto al de mi hermana. Ambas eran idénticas: Frías, grises y con pocos muebles. Con suficiente espacio como para que una persona duerma cómoda, pero nada mas. Solía esconderme en alguno de esos cuartos cuando jugábamos a las escondidas, o cuando tenía miedo. Sentía que dentro de esa oscuridad y frialdad nadie me encontraría, y podría estar solo. Y la verdad es que era cierto. Mi escondite era perfecto, por que al resto de la familia le causaba estremecimiento pasar junto a esos cuartos cuando no habían invitados. Y como casi nunca había, siempre lo tenía para mí. Por ultimo en este piso, el cuarto de mi padre y mi madre, al final del pasillo, del lado opuesto de las escaleras. Era una de las habitaciones más amplias de la casa, y la única en estar alfombrada. Estaba decorada con algunos trofeos de cristal y cuadros de nuestros familiares más cercanos y queridos, además de los nuestros. La tradición de la casa era que cuando la Gran Habitación (así la llamábamos) pasaba a ser de otro miembro de la familia, este debía guardar todos los cuadros de los familiares que este no aprecie en el sótano y hacer colgar su propio cuadro sobre la cama, el cual todos nos hacíamos al cumplir la mayoría de edad. Había tres placares y tres bibliotecas. El primero de cada uno de los muebles era para el pasado. Ahí se guardaban todas las cosas que nuestros padres guardaron en el placar del Futuro. En el segundo de cada uno, se ponían las cosas que se usaban a diario, como si fuese un mueble común y corriente. Y en el tercero de cada uno, iban nuestras cosas favoritas, llamado el “Mueble del Futuro”. Ahí también tendríamos que poner los regalos que le daríamos al próximo heredero de la Gran Habitación. Era el único lugar de la casa que poseía un ritual propio. Y por ultimo… El sótano. Solo entre una vez allí, puesto que era un lugar que me atemorizaba mucho… Fue hace tiempo ya, mi hermana me encerró ahí por que estaba enojada conmigo… No habían arañas, no habían ratas, no habían goteos, no había chirridos… En fin, no había nada que atemorizara a cualquier persona común. Al contrario, mucha gente creía que ese era el mejor sótano que podía existir, por que hasta a algunos les provocaba placer bajar ahí. Pero a mi no. A mi me causaba terror. Los cuadros colgados por las paredes, mirándome fijamente… La insoportable tranquilidad… Los bustos y estatuas, fríos y congelados en el tiempo… Me produjeron un ataque de pánico, y poco mas y no salgo vivo del miedo, ya que mi padre tardo lo suyo en escuchar mis gritos a través de la puerta… No entiendo por que me causaba tanto miedo, por esa época iba mucho a los museos, y me gustaban, me deleitaban… Pero ese sótano no era ningún placer. [/b] -22/10/08- [/b] Voy algo lento con "Cosas Sin Nombre"... Cuesta un poco, ya que se me corto la inspiracion por causas externas luego de terminar con el primer pedazo (Cuando se termina de describir el primer piso de la casa), y ahora viene de a poquitos ratos. Sin embargo, puse el segundo pedazo ya. Ahora agrego un "cuento" nuevo, "Caminos". Ojala lo disfruten. Nace, crece y muere. Sube, baja, camina por el camino. Muere, crece y recién ahí, nace. El ciclo de la vida tiene sus vueltas, sus revueltas, sus sueños, sus desesperaciones, sus desapariciones, sus claridades, sus oscuridades, sus ironías. Esto sucede en todo momento y a cada rato, con el solo propósito de que nosotros vivamos la vida, vivamos lo que esta aquí y no lo que esta allá. Barreras invisibles que no nos dejan ir por donde no deberíamos ir, sendas ya marcadas que nos hacen saber por donde si tenemos que ir. Por donde hay que transitar. Es por eso que yo estoy aquí. Es por eso que estoy hablando en este momento. Es por eso que yo creo que hay algo mas que esto… Todos estamos convencidos de que somos libres de nuestro destino. Que elegimos que sucederá. Que si pasa algo malo, fue por la culpa de algo o alguien que no esta presente, alguien que no existe mas que para darnos valor. En parte es cierto. En parte no. Cuando uno ve por la ventana y se da cuenta de que debe salir y no sale, se cree que eligió no salir, que su destino era escapar de su hogar en ese momento. Pero no es así. Perseguí toda mi vida el sueño de no estar atado al destino. Aprendí a darme cuenta de cual era mi rumbo por la vida, cual era el que debía seguir. Que debía hacer, que no. Casi como un vidente, fui viendo mi línea del destino, fui viendo mi sendero. Me percate de que me cruzaba con muchas otras líneas. Líneas que no me gustaban. Entonces, decidí romper mi camino y partí hacia otro lado, cruzando caminos inacabables, rompiendo las líneas de cada persona con la que me cruzaba al menos por unos segundos, donde sus destinos quedaban atontados al notar que algo no planeado pasaba por ahí. Subí montañas, tome trenes, estudie, viaje, comí, bebí, dormí. Mori antes de crecer, baje antes de subir, camine fuera del camino. Entonces, sucedió lo que debía suceder. Comencé a ser perseguido por mi camino, que me extrañaba, que me añoraba, que me necesitaba. Sin mi, mi camino había quedado ahogado en un sinfín de vueltas, sin saber que hacer, esperando a que alguna vez vuelva. Cuando por casualidad me cruzaba con el, me llamaba, con tristeza. Pero yo nunca respondí, mi misión era no hacerle caso. Rompiendo las líneas de mi destino, me encontré con seres extraños y extravagantes, seres que uno cree de fabula, que cree que no existen. Vi fantasmas, vi espíritus, vi demonios, vi ángeles. Todos ellos no podían creer que yo estaba por ahí. Pero yo, sin embargo, me paseaba mirándolos, hablando con todos y cada uno, sabiendo que era una de las personas con más suerte del mundo. O mas bien convicción, ya que la suerte no existe. La suerte es la sensación de aleatoriedad que nos da el camino cuando lo seguimos. La vida es mucho más simple que eso. El nacer no existe, el crecer tampoco, y la muerte menos. Todo es parte de la ilusión en la que estamos metidos, del sueño interminable que vivimos, del deseo de cumplir con nuestro objetivo de no parar jamás de recorrer el camino, y de creer que vamos a romperlo y hacer otra cosa que creemos que no estaba prevista, pero si lo estaba. Mi recorrer me llevo a darme cuenta de muchas cosas. Me di cuenta de que las formas de las cosas no son fijas, que yo las veo como quiero, que yo las siento como quiero. Incluso mi propio cuerpo esta sujeto a mi imaginación, a mí pensar, a mi sentir. Fui ave, fui serpiente, fui león, fui pez, fui humano, fui anciano, fui niño, fui recién nacido. Navegue por el cielo y volé por el mar. Hice sonreír al más tacaño, hice enfurecer al más bondadoso. Me moví con el viento sin ser llevado por el. Me ahogue cuando no había agua. Pero nunca se acabo, siempre volví a levantarme, y a seguir andando, a seguir caminando. A seguir viajando. Por eso estoy aquí, ahora. Soy algo que no se puede ver, pero a la vez se vislumbra mi silueta. No se me puede sentir, pero se sabe que estoy ahí. No se me puede oler, pero se siente mi perfume a olvido, a recuerdo, a existencia y a inexistencia. Sueños vividos, despertares olvidados, amores cumplidos, desamores aceptados. Risas escuchadas, llantos observados. Todo eso, y mucho mas, hice y hago yo en mi camino, en mi camino fuera del sendero. En el sendero que yo mismo trazo en la destrucción de mi destino. En el entorpecimiento del destino de los demás. He llevado a mucha gente conmigo al camino del desaparecer de todo. Al camino de ser como yo. No los he vuelto a ver más que en contadas ocasiones, donde no hicimos mas que sonreírnos los unos a los otros, como niños contentos con su nuevo juguete, y seguir caminando. Seguir viajando. Entonces, me di cuenta de que no es necesario el dinero, no es necesario el amor, no es necesario el valor, no es necesario nada… La vida es mucho más simple que eso. El universo es tan simple y tan amoldable a nuestros deseos, que nunca entenderé como es que tarde tanto en separarme de todo. No comprendo como todos le buscan una explicación a todo. Total, una vez que la encuentren, será cierta hasta que otro encuentre otra, por que el mundo cambia en base a todo el que lo habita. Todo es como es por que este poder nuestro, este poder de todos, es usado igual por todo el mundo. Sin que se den cuenta, están convirtiendo todo a como era antes de convertirlo, modificándolo para que parezca que no fue modificado. Es tan simple y a la vez tan complejo… Hay quienes odian la lluvia y aman el sol. Hay quienes aman la lluvia y odian el sol. Y luego están los que, como yo, estamos felices con todo, no importa como sea, no importa que sea. No importa si es malo, no importa si es feo, ya que mi rumbo no esta trazado y seguiré adelante sin detenerme en ningún lugar, no importa lo que suceda. Entonces, te das cuenta de que la vida es hermosa. Te das cuenta de que las cosas mas pequeñas son las que dan mas placer. Te das cuenta de que los sueños irrealizables son las cosas que le dan más hermosura a la vida. La búsqueda de esos sueños y la convicción para realizarlos hace que, algún día, se conviertan en realizables y simplemente sucedan. Tal vez no como uno espera, pero suceden. Hay quienes rompen su camino por ligeros días, ligeras horas, ligeros minutos, o hasta ligeros segundos. Esos segundos que están fuera de su camino les otorgan algo que de otra forma tal vez nunca hubiesen obtenido. Una pequeña imagen, un pequeño sueño, tal vez un motivo para tener mas convicción, y volver a romper el camino. Por eso estoy aquí, para contarles esto. Para que cada vez mas gente se de cuenta de cual es su camino, y aprenda como romperlo. O lo acepte, si es que realmente lo desea. Para que todos mueran, luego crezcan, y luego nazcan. Para que todos suban hacia abajo, y bajen hacia arriba. Para que todos no estén, estando. Para que todos no huelan, oliendo. Para que todos no sientan, sintiendo. Para que todos vuelen bajo el mar y floten en el cielo. Para que todos cambien el mundo con su mirar, cambien las formas, las sensaciones, para que todos caminen en un rumbo impreciso, caminen sin cesar hacia un lugar que no conocen, hacia un lugar con seres de fabula, extraños, mitológicos. Hacia un lugar con sonrisas que parecen seños fruncidos y seños fruncidos que parecen sonrisas. Hacia un lugar donde tanto lo bello como lo asqueroso produce satisfacción en nuestra alma. Hacia un lugar en el cual uno se siente seguro entre la inseguridad. Hacia un lugar donde todo esta ahí y a la vez, este totalmente solo y vacío. Hacia ese lugar fui yo, en ese lugar estoy yo, de ese lugar salgo y entro cuando lo deseo. He cumplido mi más grande sueño y he hecho cumplir el de otras personas. Se que algún día decidiré terminar mi andar. Algún día, completare lo que ya estaba completo y trazare el final de mi camino, me detendré ahí, y ya no mas. Ese será el día donde centenares de nuevas almas soñadoras ocupen mi lugar y caminen por todos lados, sin buscar nada en específico, simplemente caminando, simplemente viviendo. Disfrutando. Soñando. Por eso los ciclos de la vida son muy confusos. Por eso el nacer, crecer y morir, el subir, bajar y caminar por el sendero, el sonreír, llorar y enternecer, no son mas que una muy pequeña parte de lo que la vida tiene para ofrecer. El resto, esta ahí afuera. Esperado a que nosotros abandonemos todo el resto y vayamos a vivir nuestra vida, vayamos a donde siempre quisimos estar, vayamos a disfrutar de todo y nada. Vayamos a sonreírle sinceramente al que nos intento matar. Vayamos a darle una mano al que no la quiere. Vayamos a encontrarnos entre nosotros, sonreírnos como niños agradecidos por su juguete nuevo, y luego de mucho tiempo, decidamos trazar el final de nuestro camino. -02/11/08- Relei la historia "Demonios" y me di cuenta de que tan desastrosa gramaticamente era Por esa razon, la edite casi completamente, modificando casi cada linea, agregando, quitando y cambiando palabras... Creo que el resultado quedo bien. La vercion anterior quedo perdida en algun vacio de Bits, puesto a que me olvide de guardarla por si las dudas y la sobre-escribi con la vercion nueva. Bueno, tampoco es que me interese mucho guardarla. -20/12/08- Lamento tanta ausencia, tengo muchas cosas encima, muchas cosas sucediendome... Muchas cosas importantes, muchos sucesos que me producen muchas emociones diferentes... Pero algo salio de todo eso. Algo importante para mi. En el siguiente escrito puse mi corazon, esta dirigido a alguien muy especial que quiero con toda mi alma, pero que ya no esta cerca mio, y no se cuando volvere a verlo. Sin mas preambulos, les presento el texto, titulado "Amigo". El titulo cumple un papel poco importante en este texto, mas que nada para su archivacion en mi computadora y para tenerlo de referencia. No me importo mucho buscar una palabra que lo describa bien. Desde siempre fueron amigos, de los mejores. Siempre dieron y siempre darían lo que sea por el otro. No hay malicia en su amistad. No hubo nada que los pudo realmente separar hasta hace unos meses, cuando el mayor se fue, para tal vez nunca volver. Se volverían a ver, eso es seguro. Pero el tiempo separados el uno del otro, aunque consista en unos efímeros tres meses, ya seria suficiente para que no soporten más. Uno nació cuatros años antes que el otro, el otro nació cuatro años después de uno. Desde el nacimiento, el mayor vio al menor, y cuando el más pequeño estuvo en condiciones de devolver la mirada, sellaron un pacto: Una amistad sin fin. Casi hermanos parecían, hermanos se sentían. Sus peleas nunca fueron y seguramente nunca serán algo que no se sane a las pocas horas. Secretos entre ellos seguramente haya, no hay duda. Pero no importo nunca, no necesitan saber todo el otro para quererse, para sentir ese amor tan especial que hay con amigos tan cercanos. No posean la misma sangre, pero entre ellos no importa. Ella puede decir lo que quiera, pero no podrá evitar que ambos se mantengan juntos, que ambos se digan “hermano”. Al separarse, se dieron cuenta de cuanto aprecian al otro. Tal vez antes no se percataron de que sin haberse conocido, nunca serian lo que son hoy. Tal vez nunca antes se dieron cuenta de que de haber crecido solos, nada habría sido lo mismo, no habrían sido felices, no habrían aprendido tantas cosas, no habrían compartido con nadie tantas emociones, no extrañarían a nadie en este momento, y no sentirían nunca la felicidad tan especial que producirá en el momento de su encuentro. Tal vez sean muy diferentes. Tal vez uno sea fuerte y el otro débil. Tal vez uno tenga los ojos oscuros y el otro los ojos claros. Tal vez uno sea responsable y el otro no tanto. Tal vez uno vivió más relajado la vida y el otro se hizo demasiados problemas por cosas simples. Pero no importa, nunca importo, y nunca importara. Mientras aun sean amigos, nada mas importa.

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