elias_18_79
Usuario (Burkina Faso)
Bueno hace rato que venia viendo esto pero tenia flojera de postearlo, Bueno ahí va: esta es la captura que hice de Showmatch hace rato: No lo viste? Mira: En Primer lugar sale Tinelli: Hasta aca todo bien pero ahora mira esto: Se me cae un idolo... Igual me gusta el programa aunque no se que es lo que podria estar guionado.

Hey recien vi el trailer ya se que es un terrible crap y que me van a putear por postear algo que ya todos vieron pero a mi no me importa. Vin Diesel nos presenta una breve muestra de lo que nos espera con Fast Five o "Rápido y furioso 5". La nueva entrega de la saga reúne a los protagonistas en la ciudad de Río, Brasil. A caso Hollywood se apronta mudarse a Brasil, recuerdo que la última película de Stallone también fue filmada en Brasil. En fi, se ve que es un ambiente bastante tentador para la acción. El elenco es protagonizado por Vin Diesel, Paul Walker y Dwayne Johnson y el estreno a partir del 29 de abril de 2011. Tal cual se puede ver en la imagen se trata de la primera foto de "Fast Five", que tiene como protagonistas a Vin Diesel, Paul Walker, "Dwayne Johnson", Jordana Brewste. Tag-line; Ahora la acción se trasladará a Rio de Janeiro en donde los protagonistas tendrán que llevar a acabo un "último" trabajo. Para esto tendrán que componer un equipo de corredores y tratar de salir con vida de las oscuras intenciones de un hombre de negocios que regentea el ambiente. -El estreno es para el 10 junio del 2011.- Ya tu sabes!!!

Era un caso de ésos. La computadora se apagaba. Así de simple. Por supuesto había empezado a hacerlo esa semana en la que esta amiga mía necesitaba terminar un trabajo urgente. La vida es así. Y las computadoras no ayudan. No tenía tiempo de llevar el equipo al técnico, pero la situación empeoraba con los días, a medida que se acercaba la fecha de entrega de su trabajo. Ahí me llamó y me pidió ayuda. "¿Tenés una aspiradora?", le pregunté. Esto la desconcertó, porque se hizo un breve silencio. Había dos opciones: o le estaba tomando el pelo o no había entendido que era una consulta sobre computadoras y no, por ejemplo, sobre limpieza del hogar. "Sí, tengo", terminó por responderme, no habiéndose decidido por ninguna de las dos posibilidades. "Y dejame adivinar: la computadora la tenés en el suelo, ¿no?" También la respuesta fue afirmativa en este caso. Lo habría apostado, mire. Ahí revelé mi plan. Era síntoma de exceso de temperatura. Cuando una PC se apaga sola es casi siempre porque unos sensores distribuidos por el motherboard han detectado que hace demasiado calor para que sea seguro seguir funcionando para la electrónica y entonces pone fin al asunto de la única manera que una computadora sabe hacerlo: se apaga. Es un poco perturbador. No hay mensaje de error (no evidente, al menos) ni el clásico cuelgue que, hasta cierto punto, ya hemos incorporado a nuestro folklore moderno. No. La máquina se apaga sin aviso. Concluimos que hay una falla eléctrica. Pasamos cinco minutos ajustando cables. En ese período la electrónica se enfría un poco. Encendemos el sistema y todo está bien de nuevo. "¡Eran los cables, claro!", establecemos con alivio. Quince minutos después se nos apaga de nuevo. La solución aquí es llevar la computadora al técnico y que haga un trabajo de limpieza profesional. O hacerlo nosotros. Si contamos con los medios, la destreza y el conocimiento sobre electricidad para no sufrir un accidente potencialmente fatal. Es decir: no haga esto en su casa si no puede cambiar un enchufe sin ayuda. ¿Pero qué ocurre si es domingo, hay que entregar un trabajo al día siguiente y, definitivamente, no sabemos cambiar un enchufe sin ayuda? Sacamos la aspiradora. Le indiqué que -con cuidado- pasara la aspiradora por todas las rendijas del equipo, especialmente donde viera u oyera un ventilador. Esto, con la PC apagada y desenchufada de la corriente, por supuesto. Cortamos y mucho me temo que se quedó con la sensación de que este columnista había tomado la medicación equivocada. Pero no. Unos días después le pregunté cómo le había ido y si había llevado la máquina al técnico. "No hizo falta, tenías razón, lo de la aspiradora funcionó". Al revés de lo que se piensa, este no es un percance que le ocurre al negligente o al que no limpia bien su casa. Le ocurre a todo el mundo porque el gabinete de una PC opera como una aspiradora. Toma aire por el frente y lo hace circular por el interior hasta que es expulsado por los ventiladores de atrás. Es inevitable que se llene de pelusa y polvo, se obturen las rendijas y, a la larga, el calor empiece a ser disipado cada vez con menos eficiencia. Y si no me cree, mire la siguiente historia. Oíme un poquito Una colega aquí en la Redacción me lanzó aquella mañana un ultimátum a causa del ruido. Ruidito, mejor dicho. Agudo, insidioso, enajenante. En efecto, una de mis computadoras, la que uso para hacer pruebas de software y hardware, estaba emitiendo un zumbido nuevo. Como está en el piso (las similitudes no son casualidad) y mi escritorio (el real, no el de Windows) queda en el medio, no noté el dichoso son de tábano hasta que mi colega me lanzó su advertencia. O arreglaba eso o la maquinita iba a terminar estrellada sobre Bouchard. En realidad, me lo pidió de una forma muy diplomática, pero el ultimátum es la parte novelada que nunca debe faltar. Por desgracia, esa computadora está todo el tiempo haciendo algo, y pasaron varias semanas sin que encontrara un minuto para ocuparme del asunto. Hasta que otra mañana, cuando la Redacción estaba más silenciosa y el zumbido había ido aumentando hasta el punto en el que mi escritorio ya no alcanzaba para bloquearlo, decidí que era hora de hacer algo por mi colega, que estaba dando muestras de desórdenes nerviosos. Como aquí no tengo herramientas, llamé a la Mesa de Ayuda y pedí socorro. Creí, con una ingenuidad a toda prueba, que vendría alguno de los muchachos con un destornillador y un tubo de aire comprimido. Pero llegó con las manos vacías y esa expresión que significa Apagá todo que me vengo a llevar la computadora. El problema de ventiladores y rendijas tapadas de mugre es tal que en una empresa con muchas computadoras no alcanza con el típico tubo de aire comprimido. "Tengo que llevarme la máquina, no puedo subir el compresor", me explicó, cuando le pregunté por qué no hacíamos la reparación in situ. "Claro, muchacho listo -pensé-, cuando hay cientos de computadoras se necesita hacer limpieza de forma industrial, con un compresor de aire." Sentirse un tonto viene bien de vez en cuando para mantener los niveles de orgullo bajo control. Apagué todo, desconectamos, cargó la compu y sólo atiné a pedirle que hiciera el trabajo lo más rápido posible. Volvió a la media hora. El zumbido había desaparecido. Carrera contra el calor Esto ocurrió hace más de siete años y ya salió en esta columna, pero merece figurar en esta breve colección de historias de computadoras y (¿cómo decirlo?) medio ambiente. Un día estaba descargando tensión con uno de mis pocos juegos favoritos, el Flat Out, que es un rompecoches básico y con menos sutilezas que un directo al mentón, cuando de pronto la máquina se reinició. Pensé de inmediato en un bug, un error de programación del jueguito. Lo intenté de nuevo, y otra vez la máquina decidió volver a fojas cero. Bien, posiblemente fuera el juego. Para salir de dudas probé con el Flight Simulator, que había dejado andando horas en esa computadora. Nuevo reinicio. Pero noté algo más. El soponcio informático había ocurrido en los tres casos tras más o menos el mismo tiempo de juego. No era el Flat Out. Era algo en la máquina. Casi seguro un chip de memoria mal. Pero había otra posibilidad, que decidí verificar primero. Entre otras razones porque los chips de memoria no se rompen solos. Los ventiladores, sí. Apagué el equipo, saqué la tapa lateral, lo puse de costado, volví a enchufar los cables y lo encendí. Ahí estaba. Quietito, insignificante, difícil de ver porque quedaba apuntando hacia abajo, pero letal: el ventilador de la placa de video había pasado a mejor vida y, claro, tras diez minutos de trabajar al máximo la placa de video empezaba a hacer lo que hace la electrónica digital bajo los efectos del calor. Esto es, enviar información totalmente corrupta. Llegaba un punto en que todo el sistema entraba en pánico y se reiniciaba. Al día siguiente compré un repuesto en un negocio del rubro y la placa volvió a funcionar como debía. Todavía está trabajando como servidor de impresión esa máquina, ahora que lo pienso. El insecto en la máquina Esta vez la consulta llegaba por Twitter. A pesar de los escasos 140 caracteres, el pedido sonaba desesperado. No era para menos. Un bichito se había metido en el LCD y había quedado atrapado entre la lámpara y el panel, de modo que se veía su sombra, pequeña pero imposible de soslayar, caminando por la pantalla. Estuve tentado de sugerir, de nuevo, la aspiradora. Pero me daba pena. Soy de los que no matan ni una mosca. Literalmente. Y entonces, literalmente, se me prendió la lamparita. Le mandé un mensaje por Twitter con estas instrucciones: apagá el monitor y la luz de la habitación y poné una lámpara fuerte apuntando a la parte de atrás de la pantalla, donde están las rendijas (esas por las que, evidentemente, el bichito se había metido). Mi razonamiento fue el siguiente. Casi todos los insectos voladores (o todos, no sé mucho de entomología) son fototrópicos. Este es el motivo por el que en una noche de verano se ven las luces del alumbrado público rodeadas de bichos. De hecho, según recuerdo, los pobres quedan atrapados en un loop infinito del que sólo los libera el agotamiento y, en general, la muerte. Mi plan era aprovechar ese tropismo para obligarlo a salir de la pantalla. Luego de pasarle mis instrucciones, me fui a dar clase. Tarde a la noche, cuando regresé y volví a conectarme, descubrí un mensaje que decía: ¡Lo de la lámpara funcionó! Lo de los bichos y las computadoras no es nuevo. De hecho, la palabra bug (error de programación) tiene una larga tradición en informática. No fue, como se cree, Grace Hopper quien acuñó el término. Al parecer Thomas Edison es quien en una carta empleó la palabra Bugs (entre comillas) para describir los problemas mecánicos en alguno de sus inventos. El término vuelve a aparecer en la publicidad de un juego de pinball en 1931, del que su fabricante dice que "está libre de bugs". El mismo término se usará luego, durante la Segunda Guerra Mundial, para hablar de los problemas de electrónica de los primeros radares. Por eso cuando los operadores de una de las primeras computadoras electromecánicas, la Mark II, encontraron el 9 de septiembre de 1947 una polilla pegada a un circuito les pareció divertido. "Primer caso de un bug (bicho) real encontrado en una computadora." La página del libro de registros con esta anotación y el bicho todavía pegado allí con cinta se puede ver aquí: FuenT!

El 27 de enero a las 10 y media de la noche (19.30 hora argentina) Egipto se desconectó de Internet. Por completo. Casi de forma simultánea, los 80 millones de habitantes de este país de Africa del Norte, que ha vivido sangrientas jornadas de protesta contra el gobierno de Hosni Mubarak, volvieron a ese pasado ya casi olvidado de la era previa a la gran Red. Este blog de la consultora Renesys ( http://www.renesys.com/blog/2011/01/egypt-leaves-the-internet.shtml ; en inglés) muestra los gráficos de la súbita desconexión masiva de una nación de la red de redes. El hecho, aunque inédito en la historia de Internet, sobrevuela como una sombra la incipiente nueva era de democratización de la información. Es que Internet tiene no ya uno, sino muchos botones de apagado. De hecho, hace dos años la Red se vino abajo casi por completo durante una hora. Una hora no es nada, podría decirse, pero el cataclismo no nos dejó aterrados por su duración, sino por sus causas. Aquella hora de silencio IP, de mails, mensajes y órdenes de compra y venta no enviados, de avisos no vistos ni cliqueados, de videos y fotos inaccesibles, esa hora de oscuridad digital se debió al error de un proveedor de Internet checo. El análisis de lo que ocurrió ese día, aquí: Dos años después, los proveedores egipcios, tras recibir una orden del gobierno, usarían el mismo conjunto de mecanismos para desaparecer del espacio virtual. No por error, esta vez, sino cambiando la configuración de los equipos y sistemas que se utilizan para distribuir la informacion sobre qué rutas deben seguirse para alcanzar las redes egipcias que forman parte de Internet. El destino que usted intenta alcanzar ¿Es decir que Internet podría apagarse? Teóricamente y por segmentos, sí. En la práctica, casi ningún país está en condiciones de sobrevivir a un apagón de la Red. Egipto, a pesar de que constituye una fracción mínima de la red global (más sobre esto luego) aguantó sólo cinco días. Luego tuvo que volver. No por la presión internacional ni por un cambio de rumbo político. Lo que ocurrió es que ninguna economía moderna puede funcionar sin las computadoras e Internet. Pero, técnicamente, el botón de apagado existe. Para entender esto hablé con Jorge Amodio, uno de los hombres que hizo posible la conexión de la Argentina con Internet en 1990 y que hoy vive y trabaja en Estados Unidos; si alguien sabe de las menudencias de la Red es él. Le pregunté cómo se desconecta una nación de la Red. -Lo primero y más básico es entender que Internet en realidad no es una red, sino una colección global de redes autónomas, donde algunas pueden contar con conexiones redundantes entre sí y otras dependen casi exclusivamente de enlaces a las redes que proveen tránsito. En principio, dada su autonomía, cada red puede decidir estar o no física o lógicamente conectada con el resto. Obviamente, la forma más fácil de desconectarse sería cortar los enlaces; la otra, interrumpir el intercambio de información de ruteo de cómo llegar a ese conjunto de direcciones de red. -¿Eso significa...? -Dejar de anunciar, por medio de la interconexión con otras redes o proveedores, la información que permite distribuir los prefijos o las direcciones de red que forman parte de cada red autónoma y que se utiliza para calcular las tablas de ruteo en el nivel global. Al hacer eso, el resto del mundo no sabe cómo llegar a las direcciones de esas redes. Egipto normalmente anuncia algo más de 5000 prefijos de red por medio del protocolo BGP ( Border Gateway Protocol ), que corresponden a las redes autónomas de su pedacito de Internet. -¿Qué es una red autónoma? -Cada una de las redes (que, a su vez, pueden ser un conjunto de redes) que forman Internet. Por ejemplo, todos los clientes de un área de Telefónica son representados por un número único llamado Número de Sistema Autónomo (asignado en América latina por Lacnic, http://lacnic.net/sp/index.html ). -El ASN. -Así es. Cada sistema autónomo es responsable de anunciar a sus vecinos, ergo, a otros sistemas autónomos, cuáles son las direcciones que forman parte de esa red y a qué otras direcciones se puede llegar por medio de ese sistema autónomo (lo que se llama tránsito ). El intercambio de esa información de ruteo se hace por medio del protocolo BGP. Dicho brevemente, es la forma de decirle al mundo "éste es mi rango de direcciones IP y éstos son los grupos de direcciones que son accesibles a través de mí". -Explicame bien qué es el ASN. -Este numerito ASN es distinto a las direcciones IP. Representa uno o más prefijos de direcciones IP. En las tablas de ruteo se generan AS Paths y, por medio de BGP, se distribuye cuáles son los prefijos que pertenecen a cada ASN. Entonces, aun cuando existan rutas alternativas, vas a ver que ciertos prefijos de direcciones IP son accesibles por medio de diversos AS Paths. En la práctica se utilizan para implementar políticas de ruteo que determinan cómo y cuántas veces cada ASN aparece en el Path; por lo general la ruta elegida es la que cuenta con el AS Path más corto, de esa forma se decide cuál es el mejor camino para dirigir el tráfico. -¿Qué ocurrió en Egipto? -Si por algún motivo, en este caso fue claramente por orden del gobierno, dejan de anunciar desde sus routers cuáles son los ASN y prefijos asociados que constituyen la Red en Egipto, quedan virtualmente desconectados de Internet, porque los routers no encuentran ningún camino para mandar los paquetes de datos a esas redes. Realmente lo que hicieron fue dejar de anunciar una gran cantidad de prefijos en forma intencional, digamos un cambio de configuración en la información de ruteo, porque nunca se perdió el 100% de la conectividad. Creo que inicialmente desaparecieron de las tablas de ruteo más de 3500 de los 5000 distribuidos en más de 50 ASN que aproximadamente anuncia Egipto. De hecho, los primeros días la red donde están los servidores del mercado de valores de Egipto ( ) todavía estaba accesible, pero dos días más tarde sólo quedaron 80. "Además, en el nivel de la aplicación, también se impide establecer la conexión con servidores de Web o correo electrónico en Egipto, al dejar de ser accesibles los servidores primarios para los nombres de dominios en Egipto (.EG). O sea que cualquier cosa de estas es bien fácil de implementar, sólo tienen que ordenar la acción a unos pocos proveedores de tránsito de nivel internacional, y chau. -En la práctica, ¿qué hace el ISP? ¿Apaga servidores, cambia su configuración? -En realidad es un simple cambio de configuración. En un router sólo bastaría escribir no bgp . No es tan así, pero dada la voluntad política y la orden del gobierno para dar ese paso, no es algo muy difícil de implementar. *** Sí, ya sé, todo esto suena un poco excesivamente técnico. Pero es como es. Cuando las cosas se ponen difíciles, simplificar no es una buena idea. Los párrafos anteriores consignan -grosso modo- cómo es que se elimina una nación del mapa de Internet. No obstante, hay una analogía, imperfecta, por supuesto, pero bastante acertada como para ofrecer una visión clara de todo este asunto de los AS, ASN, prefijos de red y BGP. Y es la guía de teléfonos. Imagine que está en el extranjero y quiere llamar a alguien en la Argentina. Tiene el nombre, el apellido y la dirección postal, así que simplemente toma una guía internacional y busca el teléfono. Hay un problema, sin embargo: descubre que la sección dedicada a la Argentina ha sido arrancada de esa guía. Así que busca otras guías. Y lo mismo. Quizás en alguna encuentre que quedaron unas pocas páginas, pero no las suficientes para encontrar a la persona a la que usted quiere llamar. Así que disca el número de información y le dicen, cordialmente, que el destino que usted intenta alcanzar no está disponible. La infraestructura de telecomunicaciones y hasta quizá las llamadas internas pueden estar funcionales en la Argentina, pero ha desaparecido para el resto del mundo. (La parte incorrecta de esta analogía es que no explica lo que ocurre si alguien le da el número correcto, pero sí muestra que las tablas de ruteo funcionan de una forma semejante a una guía que nos diga cómo llegar hasta un aparato de teléfono.) La Argentina, vulnerable La pregunta que queda flotando es si es posible apagar toda la Internet y qué tan vulnerable es la Argentina a una desconexión masiva al estilo egipcio. La buena noticia es que una desconexión total de Internet es prácticamente imposible. El inextricable tramado de conexiones hace que se parezca a vaciar el océano con una cucharita de café. Me refiero al aspecto técnico. La política y las leyes creadas para fortalecer no ya una sociedad sino un gobierno son harina de otro costal y, como sabemos, es un escenario mucho menos racional y predecible que el de la tecnología. Le dedicaré unas líneas al final, pero ahora estoy hablando de posibilidad práctica real de apagar Internet. Como me explicaba Amodio en una posdata de la conversación que habíamos mantenido el día anterior, la clave está aquí en la interconexión entre un número de proveedores que concentran la salida de un país a la Red, para decirlo de forma sencilla. En una primera instancia, había pensado que la clave estaba en el número de sistemas autónomos. Mi amigo Eduardo Suárez, administrador de la red del Observatorio Astronómico de La Plata, me había pasado este muy revelador sitio en el que se desmenuza la participación de cada país en la gran Red ( http://bgp.potaroo.net/ ). Aquí, por ejemplo, la distribución de conexiones que usan IPv4 ( http://bgp.potaroo.net/iso3166/v4cc.html ) y aquí, el número de sistemas autónomos por país ( http://bgp.potaroo.net/iso3166/ascc.html ). Como se ve, Estados Unidos tiene 20.592 sistemas autónomos, mientras que la Argentina posee 279 y Egipto, 58. Sin embargo, la cosa es más complicada. -No existe una relación entre el número de AS y la conectividad -me aclaró Amodio-. Lo que hace más difícil una maniobra como la de Egipto es que haya realmente más conectividad. Acá en Estados Unidos quizá sería imposible bajar la Red. En cambio, si todos los AS se conectan a través de uno o dos proveedores, entonces la desconexión masiva es más simple. Uno muy posiblemente pueda dibujar la topología de la red egipcia en un papel; tratá de hacer lo mismo con Estados Unidos o algún país grande de Europa... Además, en Estados Unidos, por ejemplo, la interconexión entre proveedores es mucho mejor que en otros lados, como la Argentina, donde no existe prácticamente interconexión a nivel nacional. Por eso, deduje, la ley propuesta para darle al presidente de los Estados Unidos el poder de desconectarse de Internet frente a una ciberamenaza ( ) tiene pocas chances de ser aplicable en el mundo real. Viceversa, alcanzaría con que un gobierno ordenara a tres proveedores bajarse la Red para borrar a la Argentina del espacio virtual, o para afectar su operabilidad de forma drástica. Econobits Por cierto, y como dije antes, el desconectarse de Internet tiene otra cara. Que sea técnicamente posible no significa que sea económicamente viable. Ese es, quizá, su mayor reaseguro. También, en su momento, se intentó prohibir el libro, se erigieron hogueras, se lo vio como propulsor de un cambio no deseado, aun cuando sólo era su catalizador. Al final, la economía no pudo funcionar sin el libro y las tecnologías que hacía posible y de proscrito paso a ser objeto de culto y garantía de cultura, progreso y prosperidad. Toda persecución se extingue cuando deja de ser económicamente conveniente. Lo mismo ocurre con Internet. Sí, es técnicamente posible apagarla, y algunos países son más vulnerables que otros a esta clase de suspensión. Pero ninguna economía moderna es capaz de soportar más de unas pocas horas, a lo sumo algunos días, como ocurrió con Egipto, un tal infarto digital. Lo de Egipto es una advertencia, sí, pero es también el síntoma de que estamos asistiendo al final de la primera etapa de un cambio histórico. Si ese país hubiera persistido en mantenerse fuera de Internet, entonces sería una mala noticia. Pero no pudo. Cuando la tecnología doblega a la política, significa que estamos llegando a un punto de quiebre con el pasado. La receta para apagar Internet ni siquiera es muy complicada. Lo que no tiene es futuro. Fuente
Imagínese que pudiéramos mandar mensajes prácticamente instantáneos a casi cualquier lugar del planeta en cualquier momento y desde cualquier lugar. O compartir nuestras fotos, videos, textos y música con millones de seres humanos sin pagar un centavo. Sí, claro, sería como tener un canal de TV, una radio o un diario propios. Más: imagine que tuviéramos la posibilidad de conversar con nuestros seres queridos sin que importara la distancia y con costos ínfimos o directamente nulos. Espere: supongamos además que pudiéramos verlos por medio de una cámara, como en las películas de ciencia ficción. Y que nos vieran a nosotros. Dejemos volar la imaginación: imaginemos una enciclopedia universal, de acceso irrestricto, en todos los idiomas, que crece continuamente, a la que se accede por medio de una computadora y que tiene no sólo textos y fotos, sino también sonido y video. Bueno, ya que estamos, conjeturemos que también podemos editarla, corregirla, mejorarla. Suponga que un día todos los libros, todas las películas y todos los discos alguna vez publicados, estuvieran o no todavía disponibles en las tiendas, pudieran consultarse por medio de esa hipotética computadora, comprar una copia o simplemente reproducir lo que quisiéramos cuando quisiéramos. Sin límites, sin fronteras, sin horarios. Bueno, no sé, puesto a fantasear, me figuro llevar 100 o 200 discos en un aparato que cabe en el bolsillo. Ah, y que sirve además para hablar por teléfono. ¿Sería mucho? No importa, agrego algo: el aparato permitiría también acceder a esa enciclopedia, librería, disquería y videoclub global. Y sin cables. Mientras viajo en el subte. Alguien me apunta acá que ese dispositivo podría también ser capaz de sacar fotos y filmar videos. ¡Ay, por favor! Eso ya es ridículo. Sin escondite Cambiemos de enfoque. Suponga que como las comunicaciones se han vuelto tan económicas y ubicuas, y como una cuarta parte de la población humana tiene alguna clase de acceso a esta suerte de red global, empezamos a ver el fin de la censura y la opresión. Si estas cosas que estamos imaginando fueran posibles, miles de millones de personas dejarían de ser simples consumidores de información y se convertirían en testigos y cronistas. La verdad, en un mundo así, sería muy difícil de esconder. Además, ahora que se me ocurre, a medida que las distancias entre las personas se acortan, mientras que la aldea global se vuelve cada día más real y más pequeña, muchos prejuicios y odios milenarios se empiezan a deslucir. Aunque es cierto que tendemos a leer sólo aquello que ratifica nuestras ideas, habría en un mundo así tal diversidad de voces que muy pronto, quizás en menos de un siglo, empezaríamos a darnos cuenta de que todos los seres humanos somos muy semejantes, que anhelamos más o menos las mismas cosas, que es estúpido seguir peleando, que quizá nos hemos matado durante siglos simplemente porque no podíamos hablar, no porque no queríamos hablar. Tal vez no sólo la democracia que nos trajo la ilustración sería posible, sino también esa paz que hemos estado buscando desde los inicios de la civilización. Ya sé, ya sé, es un delirio. Pero está bueno a veces explorar los sueños sin permitirle a la torre de control obligarnos a aterrizar. Además, créame, esto era todo lo que podíamos hacer hace 40 años, cuando nació Arpanet, la antecesora de Internet. O hace 30, poco antes de que apareciera la primera computadora personal. Los padres de la Red (Kleinrock, Roberts, Cerf y Kahn) soñaban con estas cosas por entonces, y en muchos casos las diseñaron y las vieron funcionar antes que nadie. No estoy especulando. Me lo dijo Vinton Cerf en un reportaje que le hice para Enfoques en 2007 ( www.lanacion.com.ar/939775 ). En sus propias palabras: "Internet es un experimento que arrancó en 1969 y que ya no pudimos parar". Philip Estridge fue el soñador de IBM que nos trajo la PC; lamentablemente, Philip no llegó a ver cuán lejos había llegado su pequeño, casi marginal proyecto de una computadora personal para todos, ni que fue el vector que nos permitió acceder a Internet: falleció el 2 de agosto de 1985 en el desastre aéreo del vuelo 191 de Delta Airlines en el Aeropuerto Internacional de Dallas-Fort Worth. Los grandes cambios empiezan con eso, con un sueño que suena a delirio y que con frecuencia no es sino ver más lejos. Es cosa de visionarios. Celebremos, pues, los 40 años de la Red sabiendo que nada es tan imposible como para que no valga la pena soñarlo. Construir un mundo más solidario, más inteligente, más pacífico, más generoso, más justo y más libre. Un sueño, ya sé. Pero cada vez más al mundo lo hacemos entre todos, y por lo tanto cada vez más depende de nosotros. Es nuestra responsabilidad. Feliz cumpleaños, Internet. FuenT!
Dicen que una persona enamorada es peor que un asno. Digan lo que les digan, el amor les ciega y les hace ver a su pupilo como si fuera la última “coca cola” del desierto. Te volvés medio tonto, las manos te sudan, no hacés más que dibujar corazones y corazones en la hoja del cuaderno. Querés gritar a todo pulmón lo que sentís, pero aún no tenés valor. Mientras tanto, aquí en el planeta Tierra, la maestra explica en la pizarra el teorema de Pitágoras y vos no recordás ni cómo sumar con los dedos. En este momento tus pensamientos no fluyen y tu mirada está fija en la chica de tus sueños. ¡aaah, es el amor! Ya te ha pasado que te enamorás de alguien, de repente esa persona se convierte en el eje de tu gravedad y de un momento a otro ¡no te imaginás sin ella! Y peor aún, estás intentando conquistarla y te toca hacer “cualquier cosa”, ...ojo... “cualquier cosa” para que se fije en vos. Buscando a la Novia Un día un chico que se hace llamar Seusman no soportó la falta que le hacía la novia. Ella de vez en cuando se iba a la casa donde viven sus familiares, en San Rafael del Norte. Nuestro personaje, no tenía la menor idea de dónde está ubicada esta ciudad en el mapa, pero eso no fue ningún impedimento y decidió tomar las llaves del carro de su papá y manejó hasta que creyó haber arribado al lugar. En realidad había tomado la carretera equivocada. Entre ir y venir, manejó unas cinco horas. Pero, como preguntando se llega a San Rafael... por fin dio con la casa de su chica, quien se sorprendió cuando lo vio de pie en la puerta. ¡Necesito escuchar tu voz! Hay otros casos como el de Rafael Salas y su novia Grethel Meléndez. Esta pareja de chicos, cada vez que salen y se pasan de tragos, les entra una ansiedad de escuchar sus voces y entonces, cualquiera de los dos llama al otro. No importa la hora que sea ni el lugar donde estén. “Lo que pasa es que no puedo dejar de pensar en él. Una vez salí con mis amigos. Me acordé de él, me hacía mucha falta y entonces lo llamé... eran las tres de la mañana y no me tranquilicé hasta que hablé con él”, recuerda Grethel. Gritando como loco que la quiere “Rosa” nunca se imaginó que su amigo australiano realmente estuviera tan enamorado de ella como él solía decirle hasta que un día escuchó que un hombre gritaba como loco en la calle, ¡Rosa te quiero, te amo, quiero ser tu novio, acéptame! Ella corrió a la puerta y se encontró con su “amigo” que había llegado desde Nueva York, (ahí vive), sólo para declararle su amor. Sorprendida y llena de alegría le dijo que sí. Lástima que ya el cuento de Hadas se terminó. Ahora ella sigue viviendo en Managua y él se fue a Austria. No puedo dejar de pensar en ti Un día la novia se enojó con Rodolfo Granera y lo cortó. El pobre, esa noche no logró conciliar el sueño. Cansado de dar vueltas en la cama, se levantó, se vistió y muy a las dos de la mañana se fue a casa de su novia para pedirle perdón. Ella, claro, medio somnolienta le dijo que no había problema. Rodolfo recuperó la felicidad y decidió ir a jugar al casino. Ganó mil córdobas y se regresó donde la novia para compartir el premio con la dueña de su sueño. Rodolfo regresó muy temprano a su casa, a las cuatro de la mañana. Caramba, en dos cortas horas se reconcilió con la novia y ganó dinero. ¡Qué suerte, verdad! “Princesa, Te amo”, Samuel En el primer aniversario de novios, Samuel Zepeda quiso darle a su chica un regalo original. Pensó en todas las posibilidades que tenía y el presupuesto con el que contaba, entonces, decidió darle un obsequio un poco público. Pintó una manta con la frase: “Princesa, gracias por haberme dado el mejor año de mi vida. Te amo, Samuel”, y la colgó en la mera entrada del colegio. A la mañana siguiente, su novia Martha Sánchez la vio y quedó sorprendida. Samuel quería darle algo simbólico, que le gustara. Algo que le quedara en el recuerdo para siempre y lo logró. Ese día, todo mundo le preguntaba a la chica, qué sentiste, qué le dijistes. Qué recibió a cambio el chico, pues las gracias, un abrazo y un beso, nada más. Fuente
El hombre invisible existe. Se llama Administrador de Sistemas o, en la jerga, sysadmin . No sólo es invisible. Muchas veces se siente transparente y en ocasiones sabe que lo mejor que puede hacer es pasar inadvertido. Sin embargo, estos hombres y mujeres mueven el mundo. Usted no tendría acceso a Internet, ni vería páginas Web, ni chatearía, ni sumaría amigos en Facebook ni seguidores en Twitter, ni usaría correo electrónico, si no fuera por los administradores de sistemas. Le diré más, los semáforos, las usinas eléctricas, los trámites de toda índole, las transacciones financieras y la producción industrial en su conjunto colapsarían sin los sysadmin . Diga que son buena gente, con las excepciones provistas por la diversidad humana, porque de otro modo podrían imponer su voluntad con la misma facilidad con que uno enciende el velador. Pero los ignoramos. Tanto, que hasta tienen su System Administrator Appreciation Day . Es el último viernes de julio y por sí mismo es prueba de que son los profesionales más subestimados, ignorados y maltratados del orbe. O casi. Ya se sabe que el Día del Padre es para demostrarle nuestro aprecio. No hace falta aclararlo en el título. Quizá sean gajes del oficio; la misión de los administradores de sistemas es tan crítica que deben ser minuciosos hasta el decimoquinto decimal. No se les puede escapar un signo. O un espacio en blanco. No me extraña que el nombre del Día del Administrador de Sistemas sea así de exhaustivo. Pero hay algo más, y lo sé porque uno de mis mejores amigos es sysadmin , lo mismo que varias otras personas muy cercanas y, como revelaré al final, prácticamente he visto nacer esta profesión. Sólo ellos y unos pocos expertos son conscientes de que son clave para que la civilización siga alegremente su marcha. Peor aún: para la inmensa mayoría de los seres humanos el administrador de sistemas no existe. Me propongo cambiar eso. Aunque sea un poco. ¿Cómo? Simple. Le voy a contar qué hacen estos hombres y mujeres cada día, de cuántas cosas son responsables. Tal vez la próxima vez que lea un diario, lleve su hijo al hospital, saque plata de un cajero o tome un avión recuerde que sí, periodistas, médicos, empresarios y pilotos, entre otros, son valiosos e indispensables (¿acaso no lo son todos los seres humanos?), pero sus tareas dependen de que los administradores de sistemas hagan bien su trabajo. Ahora, ¿no lo sabe todo el mundo? Sí, vamos, el administrador de sistemas es el sujeto contratado para que la red y las computadoras funcionen. ¡Tampoco exageremos con el ditirambo laudatorio! Es verdad, todo el mundo sabe eso, ¿pero qué significa hacer que las computadoras y las redes funcionen? Cuando lea lo que sigue cambiará de opinión, se lo aseguro. Porque como ocurre con casi todas las profesiones, las cosas son mucho menos simples de lo que parecen desde afuera. Las tareas de los sysadmin varían bastante, dependiendo del tamaño y tipo de organización para la que trabajan. No es lo mismo hacer funcionar la red del Pentágono que la de la UBA, una pyme o un proveedor de Internet. Tampoco es que trabajen solos, aunque sí, algunos deben ocuparse de todo, hasta de tirar los cables y ajustar tornillos. En general, sin embargo, hay desde grupos mínimos (un sysadmin y uno o dos asistentes) hasta equipos numerosos que casi son una empresa por derecho propio, formada por varios departamentos que cubren las misiones que listaré en breve. Muchas grandes compañías tercerizan algunas de estas actividades, desde luego. Pero la figura del administrador de sistemas está siempre presente, de forma local o en la empresa contratada. Así que la lista de tareas que sigue es genérica y, en cierta medida, incompleta. Pero no por eso menos significativa. Backup El servidor de correo falla. Se incendia. Es abducido por extraterrestres que lo confunden con la forma de vida predominante en el planeta. La cosa es que de golpe todos los mails se evaporaron. En verdad, hay una alta probabilidad de recuperarlos, porque el sysadmin ha diseñado, instrumentado y practicado disciplinadamente una buena política de backup. En el curso de las próximas horas, los mensajes volverán a nuestras pantallas. Durante ese lapso hablaremos mal del jefe de sistemas, de su impericia manifiesta en el hecho obvio de que los mails no vuelven enseguida . "¡No puedo perder tanto tiempo!", brama uno de esos que siente que el universo no podría pasársela sin él (sí, puede). Por supuesto, no tenemos ni la más remota idea de la masa de datos que hay que salvaguardar, de que mientras que el backup hogareño se arregla con un disquito externo y un freeware, aquí son miles de kilómetros de cinta con terabytes de mensajes que hay que respaldar de tal modo que, frente a una catástrofe, se salve todo lo posible. Eso, con el presupuesto disponible. Con los anchos de banda disponibles. Con el personal disponible. Cuando los servidores de correo vuelan por el aire se pone en marcha un procedimiento que se parece mucho al de un naufragio. El que uno grite y patalee no tiene ninguna influencia sobre la cantidad de agua que está entrando por estribor. No se trata de copiar un archivo de 2 GB de una llave de memoria a la netbook. El salvamento tiene proporciones cinematográficas y no pueden el hombre y su equipo equivocarse en ningún paso, o las cosas podrían empeorar. Apurarse porque estamos chillando como criaturas no es una opción para el sysadmin . Cuatro horas después (o quince minutos, no importa, igual nos habremos quejado) los mails vuelven y nos olvidamos ipso facto del asunto. El más cínico hará comentarios sobre el desastroso departamento de sistemas , debido a la demora. Al revés que en un aterrizaje accidentado, nadie aplaude al piloto cuando el avión se detiene a salvo. Y sin embargo ambas situaciones son muy similares, con la sola excepción de que no hay aquí vidas en juego. Pero hay carreras en juego, incluida la del cínico maldiciente. En ambos casos hay estrictos manuales de procedimiento. En ambos casos un solo error puede ser fatal. En ambos casos nadie ve lo que pasa en la cabina. Pero sólo en un caso hay aplausos. Registros Puede que no tengan mucho tiempo para la lectura. Pero deben revisar a diario los archivos donde se consignan los eventos del sistema, llamados logs o registros. Uno puede tener una idea somera de a lo que esta gente se enfrenta yendo a Panel de control> Herramientas administrativas> Visor de eventos . Si algo falla o puede llegar a fallar, si hay intrusos o brechas de seguridad, los logs mostrarán los rastros, los síntomas. Permítame decirle que hay textos más entretenidos. Si aparecen pistas sospechosas, deben desplegar su arsenal intelectual para encontrar lo que está pasando, y sin apagar la red. Es un poco como poner a punto un motor con el auto andando a 110 km/h. El inventario y las auditorías de software y hardware caen dentro de su responsabilidad, de forma directa o indirecta, incluidas las partes de repuesto, su elección, compra y almacenamiento. Seguridad Esta es una de las pesadillas del sysadmin . Tanto, que en las empresas grandes la seguridad informática constituye un área aparte. Los ataques no sólo comprometen el funcionamiento de la red y sus máquinas, sino que ponen en peligro el patrimonio de la organización, sus secretos industriales, la continuidad de los negocios, es decir que afecta directamente las ganancias, la confianza de los clientes y los empleados, el valor de la marca... ¿Sigo? Pero una estricta vigilancia y una red tenaz de ninguna manera resuelven el asunto. Ojalá fuera así. Además, el sysadmin debe conseguir que tanto sus superiores como los usuarios de la red comprendan que las buenas prácticas, aunque irritantes, pueden ser la diferencia entre permanecer en el mercado o desaparecer. Aquí son esenciales desde la diplomacia y la capacidad de negociación hasta la creación de documentos explicando por qué la contraseña tito09 no sirve para nada. Pocas veces la seguridad en el mundo real depende de la simpatía. El comisario de a bordo lo arrestará, si usted no acata la orden de sentarse durante el aterrizaje. Existen multas por pasarse semáforos en rojo o exceder el límite de velocidad. El administrador de sistemas no cuenta con estas licencias. Es más: se lo suele tener por un paranoico incurable. Hasta que ocurre un incidente, por supuesto. Entonces, el sysadmin pasa de censor a acusado. ¡Por su incompetencia se perdieron ocho horas de órdenes de compra online! Hardware y software Quien tiene que instalar, desinstalar o actualizar programas y hardware es, obviamente, el administrador de sistemas y su equipo. Lo mismo que inventariarlo y auditarlo. Sepa esto la próxima vez que tenga que interrumpir 65 segundos su trabajo para que la gente de sistemas tome nota de un par de datos de su PC. Sí, por supuesto, como en el caso de los logs, aquí hay varias herramientas de software para no terminar en el hospicio. Pero adivine quién se encarga de elegir, comparar, instalar y, por supuesto, usar y enseñar a usar estas aplicaciones. Soporte y más allá Desde luego, el administrador de sistemas es responsable de responder las consultas de los usuarios y resolver los problemas que se presenten, se deban a fallas de hardware, de software, a negligencia, torpeza o la presencia de una polilla atrapada entre el motherboard y el gabinete. En las universidades y los centros de investigación, esto se expande a regiones esotéricas. Por ejemplo, si un científico escribe su propio software para predecir terremotos, lo haga o no con pericia, lo compile o no con las versiones más nuevas de las bibliotecas de sistema, del compilador o de ambos, de todas maneras llamará a alguien en particular cuando su creación cuelgue todas las máquinas en esa ala del laboratorio. Ya sabe a quién. Cuando ese software empiece por fin a funcionar, corregidas las fallas por el sysadmin (aunque de ninguna manera esto constituye una de sus responsabilidades), comenzarán a llegar numerosas consultas sobre su uso, dado que la interfaz de usuario deja mucho que desear. Aunque el código no está en absoluto documentado, de todas formas las quejas aterrizarán en un solo escritorio. Todo es personal Podría continuar con la lista. Por ejemplo, si se corta la luz, ¿qué ocurre con las computadoras? Ah, no sé, ese es problema del administrador de sistemas y la gente de infraestructura. Bueno, OK, pero si el corte es demasiado largo y los UPS no pueden mantener todo en marcha, ¿cuál es el plan B? No sé, pregúntele al administrador de sistemas. De modo que todo, desde la corriente eléctrica hasta los parches de Windows; el ruteo de paquetes de Internet; el backup de los mails y documentos; la instalación de hardware y software; las altas y bajas de cuentas de usuario; las imágenes de disco para restaurar rápidamente el de una estación de trabajo; los servicios de impresión; el funcionamiento del sitio Web y el correo electrónico, y las previsiones frente a incendios, terremotos o inundaciones, todo eso recae sobre las espaldas del sysadmin y su equipo. Sólo que la historia de ninguna manera termina ahí. Además debe enfrentar un desafío adicional. ¿Cómo se le dice al presidente de la empresa que fue su notebook la que comprometió la seguridad de la corporación? ¿Cómo insistir, sin convertirse en la persona más odiada de la república, en que deben usarse contraseñas robustas? ¿Cómo negarle asistencia a aquella persona que, siendo un profesional brillante, se lleva mal con la tecnología y necesita ayuda constante? Como ocurre con todos los profesionales cuya labor pone en juego lo que más nos importa, solemos ubicarlos en posiciones extremas: o los ignoramos o los convertimos en semidioses. No son ni lo uno ni lo otro. Como usted y como yo, son personas de carne y hueso que, antes bien que hacer correctamente su trabajo, tienen emociones y sentimientos. No me cabe duda de que su mayor desafío no es un ataque de piratas informáticos o lidiar con las quejas de los usuarios, sino dominar sus pasiones. Como todos, claro, pero en condiciones extremas. Muchas de estas cosas las sé porque mi padre fue uno de los primeros administradores de sistemas, antes de que el oficio siquiera existiese, habiendo instalado una computadora para producir tipografía en frío para La Prensa en 1967. Recuerdo como si fuera hoy que el teléfono podía sonar a las 11 o 12 de la noche y entonces había que salir corriendo porque ese coloso informático se había vuelto loco y el diario no salía . Para mí, que tenía 6 años, era divertido acompañarlo al inmenso taller de la calle Azopardo a horas inauditas, pero estoy seguro de que nadie más era de esa opinión. Así aprendí a amar la profesión de periodista e incorporé ese estilo de vida, que comparte con otros oficios, en que el trabajo es un integrante más de la familia. Pero hoy sé lo difícil que debe haber sido estar 24 horas en alerta máxima. Nada ha cambiado, 40 años después. Sólo que ahora, en lugar de sonar un ronco teléfono de baquelita, llega un mensaje de texto a un smartphone. Si se cruza con su sysadmin en estos días, estréchele la mano y dígale: "Ahora entiendo". Mi regalo del Día del Sysadmin, para quienes no las conocen y para los que no se cansaban de leerlas 18 años atrás, las historias del Bastard Operator From Hell (o BOFH a secas), humor muy negro y muy nerd en el que un sysadmin hace uso y abuso de su poder. Un aleccionador y muy divertido anti-retrato. En inglés: www.theregister.co.uk/odds/bofh/ El sitio del autor de BOFH , Simon Travaglia, ex administrador de sistemas neozelandés: El artículo en español de Wikipedia sobre BOFH : http://es.wikipedia.org/wiki/Bastard_Operator_from_Hell FuenT!
Mi plan era simple. Inocente, casi diría. Quería migrar mi cuenta de Hotmail y crearme un alias más corto, más simple, más accesible. Tengo la costumbre, por razones de seguridad, de tipear siempre el nombre de usuario y la contraseña. Bueno, la dirección que venía usando iba a terminar por causarme túnel carpiano. Allí fui, entonces, a crear otra cuenta en Live.com y durante los siguientes veinticinco minutos me dediqué febrilmente a una actividad que todos los internautas -veteranos y recién llegados- conocen bien: producir combinaciones cada vez más disparatadas para acertar con alguna que no esté registrada. Con todo, el sitio persistió en informarme, con esa serena parsimonia de las máquinas, que cada nuevo y cada vez más insensato seudónimo ya estaba tomado. Pensé, para calmarme, en que con 11 millones de usuarios del mensajero en la Argentina y 375 millones de cuentas de Hotmail (o sea, Live) en el mundo, la posibilidad de acertar con algo que no se le haya ocurrido a alguien antes, que no sea su nombre, empresa, hobby o película favorita es cercana a cero. A menos, claro está, que inventemos eso que estaba tratando de evitar: una dirección larga y abstrusa, más parecida a una contraseña que a un apodo. Fantástico, no tenía tiempo para perder en estos malabares sintagmáticos. En un momento, probé un galimatías al azar (adasdasda). ¡Y también estaba registrado! Lógico. ¿Cuántas personas se enfrentaban cada día con este enojoso intríngulis virtual? Me los imaginé cansados de probar y escribiendo cualquier cosa en el teclado. Ni siquiera en eso había probado ser original. Raro que uno sea original al enojarse, dicho sea de paso. Pero no me iba a rendir. Nuevos paradigmas, nuevas reglas. Las computadoras -y algunas personas a las que respeto mucho- me han enseñado que siempre hay una solución, un atajo, una salida; el asunto es no bajar los brazos y seguir buscando. Claramente, el camino no era inventar una jerigonza surrealista. Ni tampoco, como uno termina aceptando con resignación, añadir un número al nombre. Eso me hacía sentir como un presidiario. O como un modelo de auto. Ortíz 1960 . Por favor. Además, para qué negarlo, tenía la batalla perdida de antemano. Eso era lo que me costaba admitir. Que mi nombre ya no estaba disponible. Y era justo. Otras personas se llaman igual que yo y tienen todo el derecho del mundo de usarlos en sus cuentas. Así que tenía que decirle adiós a la posibilidad de usar Elías Ortíz como nombre de usuario. Lo pensé mejor. ¿Seguro? Entonces recordé que el correo que uso con más frecuencia, después de [email protected], es elias.ortiz , en Gmail. ¡Hurra, había recuperado mi nombre! No me acuerdo Resulta que en el Messenger se puede usar cualquier cuenta de e-mail. ¿Incluso si está en el dominio de uno de sus archirrivales? Oh, sí. De modo que coloqué en el formulario de suscripción mi dirección en Gmail, temiendo que las alarmas empezaran a encenderse, bajaran marines de un helicóptero o se apagara la computadora con un gemido. Pero no pasó nada. Por el contrario, todo funcionó pacíficamente y en dos minutos podía entrar en el chat usando un alias menos intrincado. Probé emoticones, zumbidos, guiños. Andaban como siempre. Empecé a comunicar mi mudanza a los contactos, sin siquiera sospechar la sorpresa que me esperaba. El papelón, más bien. Llamé a Microsoft para ver si con una dirección de fuera de su red algunas prestaciones del Messenger desaparecían. El notificador de correo era un candidato obvio, pero para eso ya tengo el Gmail Notifier ( toolbar.google.com/gmail-helper/notifier_windows.html ), no necesitaba otro. Es más, ¡no necesito más cuentas de correo! Hablé con Martín Spinetto, gerente de marketing de Servicios Online de Microsoft, que me confirmó que el notificador de correo, el espacio de almacenamiento virtual (Skydrive), los grupos y todas aquellas características del mensajero que requieren hacer clic en un link no pueden funcionar con cuentas externas. Esto es lógico. Viceversa, el video y el audio debían operar como siempre. Con todo, a poco de usar el nuevo alias, seguía recibiendo el aviso de que mi dirección de correo electrónico, es decir la de Gmail, no había sido confirmada. Para evitarse ataques automatizados, estos servicios envían un link por e-mail donde hay que hacer clic para validar la nueva cuenta. Pero no llegaba. Me pareció raro. Pasó otra media hora. Muy raro. Entonces se me ocurrió abrir la carpeta de spam de mi Gmail, y allí estaba el mensaje de Microsoft. Le di clic y se resolvió el asunto, pero parece que los muchachos de Google, allá en Mountain View, tienen que revisar esos filtros anti spam . Quien no estaba del todo convencido con la falta de disponibilidad de mi nombre y apellido era Spinetto, que me preguntó: "¿Probaste también en Live.com.ar?" Ups, no. Mientras lo tenía al teléfono, escribí live.com.ar (en rigor, www.live.com/?mkt=es-ar ) e hice la prueba esperanzado. "Tampoco está disponible", le informé con desaliento. "¡Qué raro -exclamó-, el dominio Live.com.ar es muy nuevo!" Le contesté que a mí también me había parecido raro, pero, bueno, tampoco tengo nombre y apellido extravagantes... Más tarde, mi cerebro, al parecer más fatigado de lo que estoy dispuesto a admitir, intentaba desde el fondo de la conciencia avisarme de algo. Como usted habrá experimentado muchas veces, es una sensación incómoda, como de inquietud. Como tener una palabra en la punta de la lengua. De pronto me quedé helado. A viva voz, en medio de la Redacción, mirando fijamente la pantalla, pero sin hacer absolutamente nada, exclamé: "¡No te puedo creer!" Fui escrutado por mis colegas, que no pocas veces me han visto hablar con las computadoras como otras personas hablan con sus plantas. Abrí el Messenger , tipié a toda velocidad y después me aparté de la pantalla de un salto. ¡Había descubierto quién había tomado mi nombre! Fue unos dos años atrás, cuando el dominio Live.com.ar tenía menos de un año en línea. Conocía al sujeto. Un tipo desmemoriado y bastante distraído. Sí. Adivinó. Yo mismo había registrado mi nombre y después me había olvidado. Y el año recién empieza. FuenT! (Como me gusta mi I-buddy)
Lo confieso, el tema era el botón verde de Inicio de XP en mi netbook. No tenía quejas contra el más popular de los Windows; alguna que otra falla cada tanto, pero ya somos viejos amigos. Lo que me desvelaba por las noches con pesadillas espantosas era ese gigantesco botón Inicio verde. En una pantalla de 22 o más pulgadas, puede pasárselo por alto. Está allá abajo, a la izquierda, como un mal recuerdo. Pero en la modesta pantallita de 10 pulgadas... Abrir el equipo y despertarlo de la hibernación era una experiencia tan traumática que hasta probé los temas Plateado y Verde olivo. Así de grave era mi crisis estética. Intenté, incluso, usar la computadora sin mirar el display, pero, como varios expertos me habían adelantado, no prosperó. Mi animosidad hacia el inmenso botón verde se volvió paroxística la semana última, cuando el terremoto en el centro de Chile me tuvo twitteando durante casi 48 horas seguidas. Noté que el asunto requería solución inmediata cuando empecé a ver el botón Inicio de XP superpuesto a la puerta de la heladera, el tablero de instrumentos del auto y hasta las flores del jardín. Miraba el cielo y veía verdes nubes con la etiqueta Inicio . Tenía dos opciones. Poner un pedazo de cinta aisladora tapando el botón (claro, ¿pero de qué color?) o instalar un sistema nuevo (claro, ¿pero cuál?). Abandoné la idea de la cinta aisladora y evalué las otras posibilidades. Vista quedaba descartado. El ahora obsoleto predecesor de Seven requiere el doble de memoria de la que hay en mi netbook (1 GB) para funcionar correctamente. Así que todo se reducía a dos alternativas: Windows 7 o Linux. OK, ¿sería compatible con uno, con ambos, con ninguno? Bajé el software para probar la compatibilidad de la HP Mini 110-1000 con Windows 7 ( www.microsoft.com/downloads/details.aspx?displaylang=es&FamilyID=1b544e90-7659-4bd9-9e51-2497c146af15 ) y en unos veinte minutos ya sabía que no existía ningún hardware conflictivo en la pequeña computadora. Una de las cosas que más me atraía del 7 es que su Escritorio se ajusta muy bien a las reducidas dimensiones de una netbook y su uso de memoria es razonable. Pero no tanto como pretendía. Con lo básico y sin arrancar ninguna aplicación, el Seven se lleva algo más de 590 megabytes (MB). Muy bien en comparación con Vista, pero Ubuntu 9.10, en las mismas condiciones, usa un poco más de 380 MB. Se ahorra uno, por ejemplo, el antivirus, que por supuesto consume RAM. Aunque ya casi tenía decidido que usaría Linux en ese equipo, averigüé cómo tenía que hacer para instalar Windows 7 desde una llave de memoria. Porque, como se sabe, las netbooks no tienen lectora de CD o DVD. Todavía más importante, los pendrives son más rápidos que los lectores de discos ópticos, por lo que la experiencia me serviría para cualquier otra instalación que tuviera por delante. Con una condición: que la computadora pudiera iniciarse desde USB. La Mini y cualquier netbook, obviamente, pueden. Cómo crear el pendrive de instalación de Seven El primer paso es conseguir una llave de memoria de 4 GB, para alojar todo el contenido del DVD de Windows 7 (unos 2,34 GB). El otro requisito es una PC con Windows 7 o Vista. Un poco urobórico, pero se puede pedir una prestada. Sólo se la necesita durante menos de 2 minutos. El motivo es que hace falta un programa de Windows llamado DiskPart para preparar la llave de memoria y convertirla en booteable; DiskPart es el software que vino a reemplazar al antediluviano fdisk a partir de Windows 2000. Pero el DiskPart de Windows 2000 y XP no reconocen las llaves de memoria como discos fijos. Existen otras opciones para hacer esto sin tener que echar mano de una PC con Windows Vista o Seven, pero lo más sencillo es insertar el pendrive en un equipo con alguno de estos dos sistemas y seguir los siguientes pasos: * En Inicio escriba diskpart y apriete Enter . Se abrirá una consola en pantalla de texto con el nombre Microsoft DiskPart versión 6.1.7600 . Mete un poco de miedo, pero es más fácil de lo que se cree. Sólo lea dos veces el comando que va a lanzar antes de apretar Enter . * Ahora escriba list disk y apriete Enter . Aparecerán dos o más unidades. Es fácil reconocer la llave de memoria: su capacidad es de alrededor de 4 GB, mientras que los discos duros son de 40 a 100 veces más grandes. Observe el número que precede a cada elemento de la lista. El C:, por ejemplo, será Disco 0 . * Escriba select disk x y apriete Enter (x es el número de unidad correspondiente al pendrive; asegúrese de colocar el número correcto, porque a continuación arrasaremos con los datos en ese disco). * Escriba clean y apriete Enter , para borrar todas las particiones y la información de configuración del pendrive. * Escriba create partition primary y apriete Enter para crear una nueva partición. * Escriba active y apriete Enter para convertirla en activa, es decir, en booteable . * Escriba format fs=fat32 quick y apriete Enter para darle formato rápido. * Escriba assign y apriete Enter para asignarle una letra. * Escriba exit y apriete Enter para salir de DiskPart . Ahora la llave de memoria está lista para usarse como soporte de instalación para Windows Seven. Lo que sigue es muy sencillo. Coloque el disco de instalación de Seven en cualquier PC con cualquier Windows, seleccione todo el contenido del DVD ( Ctrl+E ) y arrástrelo al pendrive. Obviamente, nada de esto es invento mío; de hecho, se trata de un procedimiento de lo más normal en Windows y acá está la página con video y todo en el que Dennis Chung, de Microsoft, explica el procedimiento (en inglés): http://technet.microsoft.com/en-us/magazine/dd535816.aspx . Una advertencia, no obstante. Con DiskPart puede eliminar particiones de discos duros en un santiamén, si se equivoca. Así que este procedimiento es por cuenta y riesgo propios. Lea bien el comando antes de apretar Enter ; DiskPart no pregunta si está seguro antes de proceder. Alistando la netbook El siguiente paso es preparar la portátil para que arranque desde la llave de memoria. Para eso hay que enchufar el pendrive con el equipo apagado, arrancarlo, apretar la tecla para acceder a la configuración del BIOS e ir a las opciones de Boot . Allí, en el orden de arranque hay que poner la unidad extraíble (identificada como USB) en primer lugar y el disco interno (identificado usualmente como SATA), en segundo. Tras salvar los cambios, el equipo reiniciará desde el pendrive y se pondrá en marcha la instalación de Windows 7 de forma normal. Dependiendo del modelo, esto puede resultar algo retorcido. En la Mini (y en cualquiera con el mismo BIOS), el sistema volvía a colocar el disco duro como primera unidad de arranque tan pronto se quitaba el pendrive y se colocaba otro. Si se usaba el mismo, conservaba la configuración de arranque. Si no, no. Como estaba experimentando con varias llaves de memoria (Seven, Ubuntu, Ubuntu Remix) la cosa llegó a ponerse espesa hasta que entendí este capricho. ¿Y con Ubuntu? Pero mi objetivo era instalar Linux, lo que, en un sentido, resultaría más sencillo. En otro, no. ¿Por qué prefería poner Linux y no Windows 7? Porque no necesito en esta máquina ningún programa de Windows, porque me ahorraba los 200 o 300 dólares que cuesta el sistema operativo de Microsoft, y porque Ubuntu usa de 100 a 200 MB menos de RAM, con las aplicaciones equivalentes ( Twhirl, Firefox, OpenOffice, Chrome, Empathy ). Instalar la versión 9.10 de Ubuntu, que es mi distribución favorita hoy, es increíblemente fácil. La gente de Pendrivelinux.com ha creado un instalador universal que automatiza el procedimiento para colocar en un USB unas dos docenas de versiones de Linux, incluida la Desktop y Netbook Remix de Ubuntu (y hasta Clonezilla , http://clonezilla.org , la aplicación para clonar discos). No es que no se pueda hacer con el intérprete de comandos, pero claramente a uno le queda mucho más tiempo libre si usa interfaces gráficas. Para el procedimiento se necesitan la imagen ISO del sistema, que se baja de www.ubuntu.com , una llave de memoria de 1 GB y el programa Universal-USB-Installer , que se baja de www.pendrivelinux.com/downloads/Universal-USB-Installer/Universal-USB-Installer.exe . Otras opciones de instalación desde pendrives, sólo para Ubuntu, pueden leerse en este sitio de Canonical: https://help.ubuntu.com/community/Installation/FromImgFiles Clásico y Remix Primero probé la versión Netbook Remix en modo Live (es decir, sin instalarla), y no me gustó. Consumía prácticamente la misma cantidad de memoria que la clásica y sólo optimizaba un poco el uso de la pantalla. No era lo que estaba buscando; quería mi Ubuntu de siempre. Así que probé la 9.10 en Modo Live para ver si todos los dispositivos de la Mini eran compatibles. Un rato después, con luz verde en todos lados, lancé la instalación desde la llave de memoria y dejé que Linux cambiara el tamaño de la partición de XP y creara la propia. Me sentía como en una montaña rusa, al no hacer la partición manualmente. Me dije: esto no va a salir bien. Pero salió bien, excepto por una cosa. Tras iniciarse, Ubuntu no reconocía el hardware Wi-Fi. Carámbanos y estalactitas. ¿Antes sí y ahora no? ¡Computadoras! Sabía lo que estaba pasando, pero tenía tantas ganas de levantarme y conectarle un cable de red al router inalámbrico como de pasar la tarde cortando el pasto. Sólo que no quedaba otra opción. Así que subí al primer piso, tendí un feo cable de red gris entre el enrutador y la Mini, y actualicé el sistema operativo. Después de 45 minutos y un reinicio, Ubuntu listaba la antena Wi-Fi de la netbook entre sus drivers propietarios (es decir, los que no son de código fuente abierto). Por fin, la netbook se había independizado de todo cable. Probé si XP arrancaba bien y el único inconveniente fue que detectó algunos errores de disco, causados por el cambio de tamaño de la partición efectuado por Linux. No hubo bajas entre los datos y el resto estaba como siempre. El siguiente paso, luego de grabar el video para esta columna y hacer todas las pruebas posibles de consumo de memoria (con el comando top o con free ; el monitor de Gnome miente bastante), será eliminar por completo XP para usar todo el espacio de disco con Ubuntu. El botón verde, entonces, se habrá convertido en cosa del pasado. FuenT! Homenaje a los Héroes Invisibles de Internet

La economía de Internet suena a veces tan extravagante como deben haber parecido las primeras monedas, unos 5000 años atrás. Imagínese las caras de estupor de quienes estaban habituados al trueque de bienes concretos cuando veían que alguien se deshacía de un par de gordos y saludables cerdos a cambio de unas insípidas piezas de metal. Es verdad, al principio las monedas valían tanto como el material con que estaban hechas. Oro, digamos. Así que tenían también un valor concreto. ¡Pero no se podían comer! En aquellos tiempos la transición del trueque al dinero debe haber espantado a muchos. Peor todavía. En algún momento llegarían las monedas que representaban sumas mayores que su valor intrínseco. Y, colmo de colmos, ¡dinero en papel! Muchos años atrás, cuando este suplemento era prácticamente el único que publicaba notas sobre Linux en la región, fuimos a comer con un amigo aquí a la vuelta del diario. El primer tema que sacó fue el del software libre, y rápidamente alcanzó una auténtica y sincera indignación. No entendía, y de cierta forma tampoco quería entender, que algo de mucho valor se regalara. Le conté sobre las antiguas economías del don, de la que el software libre era, por entonces, en mi opinión, una versión moderna, pero esto lo enfureció todavía más. Al final, y como suele ocurrir, vaticinó que todo aquello era una gran tontería que pronto se estrellaría contra las infranqueables murallas del capitalismo tradicional, para terminar siendo una nota al pie en los manuales de historia de la computación. La historia del patito feo Casi quince años después su augurio no sólo no se ha cumplido, sino que mi propia interpretación de entonces me parece ingenua. Internet alteró la economía de una forma tan fundamental que ya no puede decirse que el software libre sea sólo una nueva versión de las economías del don. Se ha convertido en un factor de poder. Y eso es, precisamente, porque es libre, no simplemente gratis. Aquel Linux, que fue calificado de comunismo por Steve Ballmer en 2000, hoy está en los servidores de DreamWorks y en las bolsas de valores de Nueva York y Londres. El sistema operativo que Google está impulsando para notebooks se basa en Linux, y sus empleados pueden optar por usar Goobuntu, un Ubuntu modificado por la empresa. Ah, y Android también es una variante de Linux. Este sistema está también en Amazon.com, mientras que gigantes como Intel e IBM le vienen dando apoyo desde hace años, en gran medida para contrarrestar la hegemonía que llegó a tener y que en muchos aspectos todavía posee Microsoft. El 87,8% de las supercomputadoras del Top500 ( www.top500.org ) usan Linux. Súmele a eso el 60% de los servidores de Internet. Espere un segundo... ¡el supercolisionador de hadrones también usa Linux! De dinosaurios y candidatos Así que el software libre es mucho más que algo que se regala. Es una nueva forma de capitalizar el conocimiento y el trabajo. Raro como cambiar un comestible por un pedazo de papel (o por una transacción electrónica todavía más intangible), las nuevas reglas de juego -darles voz a los que jamás la tuvieron y acercar a profesionales en el nivel planetario a costos muy bajos- han obligado a muchas industrias a replantearse el negocio. No se trata de Linux nada más. El servidor Web Apache, las suites de oficina OpenOffice y LibreOffice ... y el navegador Firefox, todos han conquistado mercados en los que sólo parecía posible hacerse un lugar invirtiendo cientos de millones de dólares y masivas campañas de publicidad y marketing. Pero el mundo ya no funciona así. Ni siquiera para los candidatos a presidente. ¿Se acuerda cuando Barack Obama incluyó a Facebook y Twitter en su campaña y produjo un shock en la política? Bueno, vaya coincidencia, el póster más conocido del actual presidente de los Estados Unidos, llamado Hope, fue creado por Shepard Fairey, el mismo que diseñó la versión más conocida, la del tiranosaurio rojo, de la mascota Mozilla, ícono de Mozilla.org. La historia de esta mascota es larga y sus reencarnaciones, numerosas, pero es uno de los logos mejor conocidos del software libre. Tanto como el zorro de fuego que está en su producto insignia, el Firefox. Hace unos días, anticipaba en mi blog Freeware de lanacion.com que el nuevo y muy esperado candidato para el lanzamiento (Release Candidate o RC) del Firefox versión 4 estaba a punto de salir. Eso ocurrió unos días después y esta nueva versión ya se puede obtener en www.mozilla.com/es-ES/firefox/RC/ La lista de nuevas características es bastante extensa. Las más destacadas son: * La nueva apariencia (las pestañas quedan arriba de todo) y dejan la interfaz más despejada * La posibilidad de organizar las pestañas en grupos * La función para sincronizar las páginas abiertas, la configuración, los marcadores y el historial entre diversos dispositivos, posiblemente una de las noticias más importantes, en términos de practicidad El soporte para WebGL (imágenes 3D en la Web), HTML5 y WebM (video en HD en la Web) más la aceleración por hardware son menos visibles, de entrada, pero no menos fundamentales para mantener Firefox al día y mejorar su desempeño. En cuanto a lo que más nos importa; es decir que haya recuperado la agilidad que nunca debió perder, la buena noticia es que sí, es más ágil que antes, incluso con un equipo veterano. Lo probé, por ejemplo, en un Pentium 4 a 2,8 GHz y 1,5 GB de RAM (el más viejo que tengo todavía compatible con Firefox) , y fue notablemente más rápido para arrancar, cambiar de pestañas y cargar páginas (en ese orden) que la versión inmediata anterior, la 3.6.15. No tengo números, primero, porque creo que los benchmarks no dicen mucho; segundo, porque siempre que sale un nuevo browser lo publicitan como el más rápido de la historia de la Tierra y otros planetas habitados de la galaxia. A mi juicio, la única medición que cuenta es la percepción del usuario. Como Firefox es mi navegador predeterminado, había pasado mucho tiempo con las versiones 3.5 y 3.6, y era obvio que estaban perdiendo la carrera frente a Chrome. No en cuanto a consumo de memoria, donde ambos navegadores parecían pelearse por ver quién devoraba más RAM, sino en la agilidad para pasar de una pestaña a la otra, abrir sitios y deslizarse dentro de una misma página. Mis primeras experiencias con el Firefox 4 RC en el día a día me indican que los muchachos de la Fundación Mozilla (y los muchos voluntarios que colaboran con este pequeño equipo alrededor del mundo) se pusieron las pilas con el tema de la velocidad y el consumo de memoria. Bajó la cantidad de RAM que usa y noté menos fugas. Tengo la impresión de que anda un poco mejor en Windows 7 que en XP, pero Mozilla no me confirmó que estuviese optimizado de alguna forma para este sistema. Para el caso, también tuve una buena experiencia en Linux. Lo que sí me confirmaron por e-mail es que tienen el martes que viene (22/3) como fecha para el lanzamiento de la versión final; es decir, cuando el RC se convierta oficialmente en la nueva versión de Firefox. Por cierto, si surge algún error inaceptable (lo que llaman blockers, bloqueadores), quizás aparezca un RC2, un segundo candidato para lanzamiento, y habrá que esperar un poco más. Sin embargo, y luego de casi dos semanas de castigarlo con decenas de pestañas y largas jornadas de trabajo incesante, les puedo decir que el Firefox 4 ya está listo para que lo bajen y lo usen. Si quieren tener la versión anterior y la nueva (aunque no funcionando) a la vez en la misma PC, basta con cambiar la ruta predeterminada del Firefox 4 en el momento de la instalación, por ejemplo, agregando un 4 al final del nombre; típicamente, en Windows 7, Crogramas FilesMozilla Firefox4 en lugar de Crogramas FilesMozilla Firefox FuenT!