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Usuario (Panamá)
El viernes 13 de abril de 2029 podria ser un dia muy desafortunado para el planeta tierra. A las 4:36 a.m., tiempo del meridiano de greenwich , un asteroide de 250 metros de ancho y 25 millonws de toneladas de pesos llamado 99942 apofis atravesara la orbita de la luna y se enfilara contra la tierra a una velocidad de 45.000 km/h. la enorme roca dos tercios el tamaño de la torre del diablo, desatara la energia de 65,000 bombas de hiroshima suficiente para eliminar un pequeño pais o provocar un tsunami de 240 metros de altura. Sin embargo, no será este día cuando Apofis —nombre que se le dio al asteroide en honor al antiguo dios egip¬cio de la oscuridad y la destrucción— le haga honor a su nombre. Los científicos tienen una certeza del 97.7 por ciento de que pasará a una distancia de entre 30,255 y 33,474 kilómetros del planeta. En términos astronó¬micos, 30,000 kilómetros es una simple pedrada; de hecho, es menos que un viaje redondo de Nueva York a Melbourne, Australia, y está dentro de las órbitas de muchos satélites geosincrónicos de comunicación. Por un par de horas después del anochecer, la gente en Europa, África y el occidente asiático verá algo como una estrella a medio brillar arrastrándose hacia el oeste a través de la constelación de Cáncer. Apofis será el primer asteroide en la historia humana en ser perci¬bido a simple vista. Y después se irá; desaparecerá en la inmensa oscuridad del espacio. Habremos evadido una bala cósmica. O tal vez no. Los científicos han calculado que si Apofis pasa a una distancia exacta de 30,405.33 kilómetros, atravesará un 'agujero gravitacional'. Esta pequeña región en el espacio —de menos de un kilómetro de ancho, o dos veces el diámetro del propio asteroide—será donde la gravedad terrestre perturbará a Apofis de manera tal que ocasionará que entre en una órbita un sexto más grande que la de la Tierra. En otras pala¬bras, el planeta estará en la mira de un catastrófico impacto de asteroide, que se daría precisamente siete años después: el 13 de abril de 2036. Tras el rastreo óptico y de radar del Apofis durante su paso el pasado verano, se determinó que las probabili¬dades de que atraviese dicho agujero son de 45,000 a 1. "Las personas tienen problemas para razonar con pocas probabilidades y riesgos de graves consecuencias", comenta Michael DeKay, del Centro para la Obser¬vación y Comunicación de Riesgos de la Universidad Carnegie Mellon. "Algunos dicen, 'para qué preocu¬parse, en realidad no va a pasar'. Pero otros creen que, cuando las consecuencias potenciales son tan graves, incluso el más pequeño riesgo es inaceptable". Rusty Schweickart, un astronauta retirado de 71 años de edad, sabe algunas cosas sobre objetos flotando en el espacio, al haberse convertido en uno durante una caminata espacial en la misión del Apolo 9, en 1969. A través de la Fundación B612, la cual creó en 2001, Schweickart ha presionado a la NASA para que haga algo acerca de Apofis, y pronto. "Necesitamos actuar", puntualiza. "Si no lo hacemos, será un crimen". Si la suerte no nos favorece en 2029, Apofis tendría que ser desviado unos 8,000 kilómetros para que no se estrelle contra la Tierra en 2036. Haciendo caso omiso a la lógica hollywoodense, esta es una amenaza más allá de la tecnología humana actual. La imaginativa misión del filme de Armageddon (cavar un hoyo de más de 240 metros de profundidad en el asteroide y detonar una bomba nuclear dentro de él) es tan técnicament viable como el viaje en el tiempo. En la realidad, después del 13 de abril de 2029, habrá pocas cosas que podamos planear, además de calcular el punto exacto del impacto y empezar a evacuar a la gente. De acuerdo con las proyecciones, un impacto de Apofis dejaría una huella de 50 kilómetros de ancho que atrave¬saría Rusia, el océano Pacífico, Centroamérica y el Atlán tico. Managua, Nicaragua; San José, Costa Rica, y Caracas, Venezuela, todas estarían en la línea de un impacto directo y su total aniquilación. El objetivo más probable, sin embargo, está a varios miles de kilómetros de la costa oeste de Estados Unidos, en donde Apofis formaría un 'cráter' en el agua de ocho kilómetros de extensión y 2.7 kilómetros 0 de profundidad. El colapso transitorio del cráter acuático desataría tsunamis que golpearían California con olas constantes de 15 metros de alto durante una hora. evacuen aún. A pesar de que no podemos forzar a errar la Tierra después del 2029, tenemos la ;ía para empujarlo fuera de curso antes de que eso y de esta manera evitar el agujero gravitacional inicio. De acuerdo con la NASA, una simple nave ¡dora de energía cinética' de una tonelada que se contra Apofis a 8,000 km/h sería suficiente. Ya i plan para una misión como esa: la sonda espacial SA Deep Impact —nombrada en honor a otra cinta ones cósmicas de 1998— que fue arrojada contra a Tempel 1 en 2005 para recolectar información composición de su superficie. Otra alternativa a nave con un 'tractor gravitacional' impulsado or de iones que vuele sobre Apofis y emplee su i gravedad para jalar suavemente al asteroide y le su curso. En 2005, Schweickart apuró al administrador de la NASA Michael Griffin para que planeara la misión de colocar un radiotranspondedor en el Apofis. Recabar información del aparato confirmaría casi por completo que el asteroide no acertará en el agujero gravitacional en 2029, y ello permitiría a todos en la Tierra emitir un suspiro de alivio colectivo. Pero de no ser así, aún habría tiempo para diseñar y lanzar una misión de desvío, un proyecto para el cual, estima Schweickart, se necesita¬rían hasta 12 años. Tendría que estar listo en 2026 para dar tiempo suficiente a que el ligero empu¬jón de la nave surtiera efecto. Sin embargo, la actitud de la NASA es más pasiva. Un análisis hecho por Steven Chesley, del programa de Objetos Cercanos a la Tierra del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL), concluye que podemos sentarnos tranquilamente hasta el 2013. Será entonces cuando el Apofis visite el planeta en una posición propicia para que el telescopio de 300 metros de diámetro ubicado en Arecibo, Puerto Rico, le eche un vistazo. Esta información serviría para saber si el asteroide pasará por el agujero gravitacional en 2029. Y si no fuera así, la misión del transpondedor y, de ser necesaria, la de desvío como última esperanza, podrían ejecutarse a tiempo, de acuerdo con Chesley. "No hay prisa por el momento", explica. "Pero si esto sigue siendo grave para 2014, necesitaríamos comen¬zar a diseñar misiones reales". En 1998, el Congreso de Estados Unidos instruyó a 0 la NASA para que encontrara y rastreara asteroides cerca¬nos a la Tierra con al menos un kilómetro de diámetro. Como resultado surgió el programa Spaceguard Survey, que ha detectado, en el último tonteo, cerca del 75% de los 1,100 objetos que, se estima, deambulan por ahí. (A pesar de que Apofis es 760 metros menor que el criterio de tamaño, fue encontrado de modo fortuito durante el proceso de búsqueda). Por fortuna, ninguno de los gigantes descubiertos hasta el momento es una amenaza para la Tierra. La agencia espacial planea expandir Spaceguard para incluir asteroides de hasta 140 metros de diámetro, menos de la mitad del tamaño de Apofis, pero lo suficientemente grandes como para causar daños severos. Ya ha detectado más de 4,000 de estos; la NASA estima que existen alrededor de 100,000. Predecir órbitas de asteroides puede ser una tarea compli¬cada, como lo demuestra la experiencia de haber rastreado al Apofis en su recorrido de 323 días. Los astrónomos del observatorio nacional Kitt Peak, de Arizona, lo descubrie¬ron en junio de 2004, seis meses antes de que avistamien¬tos adicionales —muchos realizados por aficionados con telescopios sencillos— activaran las alarmas en el JPL, hogar del sistema Sentry para monitoreo de asteroides "Alguno de los, asteroides que aún no detectamos podría dirigirse hacia nosotros en este momento" w-ronómicas. Las predicciones de impacto de Sentry se DIvieron más proféticas conforme pasaron los días. El 27 É diciembre de 2004, las probabilidades de un impacto en 129 alcanzaron el 2.7 por ciento —una cifra que provocó lucha emoción en el pequeño mundo de los cazadores e asteroides—. Apofis se catapultó hasta el nivel 4 en la scala de Turín de amenazas de impacto, un índice de 10 :eles por colores que señala el peligro que representan nereidas y cometas. Pero la conmoción duró poco. Cuando se introdujeron en i computadora los datos de observaciones previas que se aojan pasado por alto, se obtuvieron noticias tranquiliza-tras: Apofis no chocaría contra la Tierra en 2029 después e todo, pero erraría por muy poco. Además, existía otro actor: el problemático agujero gravitacional. IS diminutas dimensiones —sólo 600 metros de diáme¬rc— son bendición y maldición a la vez. Por un lado, sólo arfa falta un leve empujón para desviar al Apofis lejos de 1 Los cálculos nos dicen que si cambiamos la velocidad ÍE- asteroide por meros 0.00016 km/h (alrededor de 79 untímetros diarios), en tres años, su órbita se desvia¬u por más de kilómetro y medio, una cantidad minús¬Ia, pero suficiente para no pasar por el agujero. Esto se ecuentra dentro de las capacidades del tractor de grave¬rad o del impactador de energía cinética. Por otro lado, cm un objetivo tan pequeño, predecir el punto exacto en 1 ,ue Apofis pasará con relación al agujero se vuelve una stión de azar. Las proyecciones actuales para 2029 Snen un margen de error —los científicos orbitales la -nan 'elipse de error'— de alrededor de 1.6 kilómetros. entras fluya la información, la elipse de error se redu¬3 considerablemente. Pero si el agujero se pone necio, El astro nauta del Apolo, Rusty Schweickart sostiene un modelo del asteroide misión precipitada correría el riesgo 1998 KY26. de empujar al enemigo hacia el agujero en vez de alejarlo de él. ¿Podemos predecir la órbita de Apofis a un nivel métrico lo suficientemente preciso como para llevar a cabo una misión de desvío? Ese nivel de precisión adelantada requeriría, además del transpondedor, un modelo de cálculo orbital más vasto y complejo que el empleado en la actualidad. Tendría que incluir cálcu¬los para efectos minúsculos, como los de la radiación solar, la relatividad y la atracción gravitacional de pequeños asteroides cercanos, ninguno de los cuales se incluyen en el modelo actual. Además está el comodín de los cálculos orbitales de asteroides: el efecto Yarkovsky. Esta pequeña pero constante fuerza ocurre cuando un asteroide irradia más calor de un lado que del otro. A medida que un asteroide rota lejos del Sol, el calor que ha acumulado en su superficie se pierde en el espacio, dándole un ligero empujón en la dirección contraria. Un asteroide llamado 6489 Golevka, del doble de tamaño que el Apofis, ha sido empujado cerca de 16 kilómetros fuera de su trayectoria por este efecto en los últimos 15 años. Cómo será afectado Apofis durante el curso de los próximos 23 años es una incógnita. Hasta el momento no tenemos pistas sobre la dirección de su rotación ni de su eje, ni siquiera de su forma, todos estos paráme¬tros necesarios para estimar el efecto. Si en verdad Apofis se dirige al agujero gravitacio¬nal, las observaciones terrestres no serán capaces de confirmarlo por lo menos hasta el año 2021. Para entonces, tal vez sea muy tarde para hacer algo al respecto. Considerando lo que se encuentra en juego —Chesley estima que un impacto con las dimensio-nes de Apofis costaría 400,000 millones de dólares sólo de daños en infraestructura— parece prudente empezar a emprender acciones para lidiar con Apofis mucho antes de saber si dichas medidas resultarán nece¬sarias a fin de cuentas. ¿Cuándo empezamos?, o ¿en qué punto sólo cruzamos nuestros dedos y rogamos por que falle? ¿Cuando las probabilidades sean de 10 a 1? ¿De mil a una? ¿De un millón a una? Cuando la NASA descubre un asteroide potencialmente peligroso, como el Apofis, no tiene la obligación de decidir si se toman o no medidas al respecto. "No es un asunto de mitigación", comenta Chesley. Un taller para discutir opciones generales de defensa contra asteroides el pasado junio fue el primer, si bien pequeño, paso oficial de la NASA para resolver ese problema. Si la NASA finalmente recibe la presión —y más impor¬tante, el presupuesto— por parte del Congreso de Estados Unidos, el primer movimiento obvio sería el envío de una f misión de reconocimiento al Apofis. Schweickart estima que "incluso con chapa de oro, hecho por el JPL", un trac¬tor de gravedad equipado con transpondedor podría ser lanzado por la suma de 250 millones de dólares. Iróni¬camente, eso fue casi el costo de producir las cintas de colisiones cósmicas Armageddon e Impacto profundo. Si Hollywood puede disponer esa cantidad en nombre de la defensa de nuestro planeta, ¿por qué no hace lo mismo el Congreso? -David Noland fuente http://www.popularmechanics.com/

Todo comenzó a finales de octubre, cuando Lauren Johnson, una niña de 12 años que vive en Virginia, se recuperaba de un resfriado. Un día se levantó y, sin motivo aparente, comenzó a estornudar de forma continuada con un ciclo de unos 16 estornudos por minuto. “Es muy frustrante”, dijo Lauren al “Good Morning America”, estornudando cuatro veces antes de conseguir terminar la frase. Los médicos, aunque tienen muchas teorías, no encuentran solución alguna para atajar el problema de la pequeña que, por el momento, no puede ir a la escuela y se pasa el día esperando a caer rendida y dormirse, puesto que sus estornudos tan solo cesan durante el sueño. Su madre Lynn Johnson ha acudido a un sinnúmero de médicos e incluso a un hipnoterapeuta, pero por el momento nadie ha sido capaz de ayudar a su hija. En las exploraciones, ningún especialista ha encontrado nada fuera de lo común y los terapeutas tampoco han encontrado ninguna razón psicológica para los estornudos. El alergista Dr. Clifford Basset opina que la condición es extremadamente rara, pero que puede ser provocada por cientos de causas, incluyendo alergias, problemas de sinusitis o tumores en las fosas nasales. Otro grupo de médicos sugieren que Lauren puede estar sufriendo algo llamado “estornudo psicógeno intratable”, un síndrome que se ha identificado en unas 40 personas en todo el mundo. Según estos médicos, el estornudo de Lauren no es un estornudo real, al ser nasal se trata más de un tic involuntario. De ser así, los padres de Lauren deberán de llevarla a centros especializados donde se profundizará en la raíz psicológica del problema, puesto que en su gran mayoría, los tics suelen tener un origen psicológico más que físico. Por el momento, y desde el 1 de noviembre, contando que Lauren duerme unas ocho horas al día, continúa estornudando entre 6000 y 7000 veces al día.
En la industria de la comunicación gráfica, como en muchas otras, cada vez se hacen más necesarios los artículos tridimensionales, objetos reales que puedan ser tocados girados y vistos desde diversas perspectivas. Los programas de diseño asistido por computador y animación 3D permiten crear objetos con enorme precisión y extraordinarias características, el problema es “sacarlos de la pantalla” y convertirlos en objetos reales y tangibles. A nivel industrial existen diferentes tipos de máquinas especializadas, robots que se programan para actuar según las especificaciones que determina el software y pueden producir piezas y objetos industriales de alta precisión, gran calidad y a bajo costo. Pero otra cosa es pensar en tener en la oficina una “impresora” que saca objetos tridimensionales, con la misma facilidad que las otras impresoras sacan hojas con contenido. El liderazgo en este sector de la industria lo tiene la Z Corporation que ha logrado varios premios para sus impresoras en 3D, en el siguiente video se muestra la impresora en proceso de funcionamiento, produciendo una pieza. link: http://www.youtube.com/watch?v=ScG13v4GQYo Como se muestra en el video la impresora trabaja a partir de capas sucesivas de nylon que son fundidas, al final, es necesario limpiar el polvo sobrante que se reutiliza en posteriores impresiones. Esta impresora da un acabado mate que se puede mejorar con algunas técnicas. El problema es que una impresora de este tipo cuesta alrededor de veinte mil dólares estadounidenses lo cual es una inversión muy fuerte para cualquier empresa y deja a muchos de sus potenciales clientes por fuera. La competencia acaba de surgir de la estadounidense Desktop Factory que la semana pasada presentó una apuesta ambiciosa para poner “el poder de la impresión en 3D a las masas”. lanzando oficialmente su 125ci, una máquina de menos de cinco mil dólares que utiliza los formatos estándar de la industria, tales como archivos CAD, para construir modelos funcionales y durables, capa por capa usando un compuesto de polvo de nylon. En este momento la empresa está recibiendo encargos para la producción de estas máquinas para ser entregadas el próximo año. Las impresoras tridimensionales introducen el concepto de manufactura de escritorio que permite la producción de piezas, casi sin pararse del computador. Al no producir efluentes líquidos ni ningún tipo de residuos que requieran de una instalación especial, es posible instalarlas en la oficina y cada vez se reduce el espacio requerido. Actualmente los modelos disponibles tardan alrededor de seis horas en terminar un modelo tridimensional a color, los tamaños son acordes a la capacidad de los contendedores. El material con el que se manufacturan las piezas es siempre el mismo, aunque los fabricantes ofrecen a futuro tener una variedad más amplia. Por ahora el uso esperado es empresarial aunque con la reducción de precios se estima que los pequeños negocios y los profesionales independientes adquieran este tipo de aparatos para producir una diversidad de objetos que van desde modelos a escala de proyectos de ingeniería, arquitectura o diseño industrial, hasta juguetes exclusivos realizados a la medida. link: http://www.youtube.com/watch?v=5ddmB9ScSbQ link: http://www.youtube.com/watch?v=P6EcGg8PV2o