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Usuario (Irán)
El mal humor mañanero se combate con agua fría y un buen desayuno Hay técnicas para que la cara larga de las primeras horas del día no sean un destino ineludible. Hay quienes sufren horrores el hecho de levantarse cada mañana. El madrugón es un tormento y "mñsdía" es todo lo que son capaces de murmurar a modo de saludo, al menos hasta después de un par de horas y de varios cafés. El mal humor mañanero no es, sin embargo, un destino ineludible- Agua fría, un rico desayuno y una buena dosis de paciencia (propia y ajena) ayudan a superar el humor de perros que acompaña las primeras horas del día. Afortunadamente resulta raro el caso en el que todos los miembros de una familia tienen un despertar torcido. "Ya es una bomba si hay más de un miembro que se levanta así, es una disputa permanente por las mañanas", le dijo la psicóloga María Jesús Alava Reyes al diario español "ABC". Lo primero que hay que tener en cuenta es que los cascarrabias del alba tienen un ritmo biológico especial, y no sólo una mala predisposición anímica, según Alava Reyes. "Son personas con biorritmos muy señalados, es un tema casi fisiológico, explicó Alava Reyes. Justamente, como es un problema físico, hay medidas para desactivar el malestar. Si uno mismo es el mahumorado... * Hacer concientes los sentimientos negativos automáticos de cada mañana para poder sustituirlos con actitudes positivas o actividades placenteras. * Desayunar. Se ha comprobado que la salivación que se produce al masticar cambia los niveles de ansiedad. * Tomar una ducha y terminarla con un chorro de agua fría. Así se consigue desconectar los niveles de agresividad. Este pequeño cambio en el organismo supone una distracción en el sistema nervioso autónomo. * Levantarse antes. Así tendrá una cara más amigable cuando los demás se despierten. Cuando uno es la víctima... * No empeñarse en hablarle demasiado por la mañana. La charla constante y los intentos por levantar el ánimo resultan de lo más irritantes para el malhumorado mañanero. * No entrar en la provocación. Es mejor hacer como si uno no se entera de su mal humor. Las recriminaciones y reclamos pueden convertirse en la excusa perfecta para iniciar una agria discusión. * Si se puede (y el malhumorado lo acepta) tener algún gesto afectivo. * Si es un niño, además, conviene mojarle la cara, las manos y las muñecas con agua fría y darle pronto de desayunar. (Especial)