elfedeh
Usuario (Argentina)

Un drama habitual: cuando te dan ganas de garcar en casa ajena ¿Quién alguna vez no vivió la tensión de estar en casa ajena y tener irrefrenables deseos de garcar? Parece una cuestión sencilla, porque no deja de tratarse de una situación absolutamente natural, pero eso no resuelve nada: salir airoso (ojo, en el sentido de victorioso) es una cuestión que demanda astucia, suerte y algo de habilidad. Algunas de las distintas circunstancias y factores que se ponen en juego: La casa solemne: Es lo peor que puede pasar. Se trata de una visita o reunión en una de esas casas en las que los dueños son más silenciosos que monjes tibetanos. Si hay mucha gente, algo de alivio es. Pero si no, tu pase al baño genera una insoportable tensión. Es que, como todos sabemos, no hay nada más imprevisible que un culo. A veces son seres discretos, a veces son ruidosamente extravertidos. En medio hay toda una gama de grises. Bah, grises; es un decir. El caso es que uno, allí sentado, ruega que su orto demuestre sentido de la ubicuidad. Si lo hace, la más dulce felicidad nos invade. Si, en cambio, el desenlace es una estruendose sinfonía de vientos, vibraciones y estertores, uno ya no tiene modo de volver a verles la cara a los anfitriones. Lo más conveniente, en estos casos, es cambiar de ciudad y de identidad. La reunión de amigos: Pareciera ser un contexto infinitamente más benévolo que el anterior. Sí y no. Ir al baño en una reunión con amigos tiene doble filo. Los muy turros, generalmente, cuando ven que la demora de uno implica que el asunto no era hacer pipí, sino popó, hacen un perfecto silencio. Eso se combina además con el hecho de que, por misteriosas razones, los culos jamás se callan en un encuentro de compinches. Y ante cada lanzamiento de uno, desde el living llegan coros y gritos tales como "¡Essssaaaaaa, salió el primerooooo!", "¡Che, decile cómo me llamo así se deja de chiflar!" o "¡Con vos Emir Kusturica se ahorraría cuatro trombones en la banda!". El factor papel I: La desesperación de uno por simplemente poder sentarse de una vez e iniciar la descarga de archivos hace que recién luego de completar el download uno se dedique a ver las disponibilidades de papel en el lugar. La total inexistencia es una situación ante la cual los remedios que se intentan no conocen de límites. Cortinas de ducha, tampones hallados en el botiquín, cartoncitos de los envases de algunos medicamentos guardados en el vanitory o billetes propios de 2 pesos, pasan a ser invalorables tesoros. Y ni hablar si vemos, apoyado en algún rincón, el álbum de figuritas del niño de la casa, al que tras nuestra partida dejaremos muchísimo más lejos que antes de llegar a la preciada pelota de fútbol que dan de premio por completarlo. El factor papel II: Si lo que encontramos no es una carencia absoluta de papel higiénico, sino una escasa disponibilidad, la cosa se transforma en una película de suspenso apenas tolerable. Hay que lograr que esos escasos 30 centímetros que permanecen en el rollo sean suficientes. De nuevo, la eterna y formidable lucha del hombre por dominar a la naturaleza. El baño público: No cabe dentro del rubro "casa ajena" del que hablamos en el título de esta nota, pero algo se parece. Si es el baño de una estación de servicio, el desafío al ingenio humano es diez veces mayor. Hay que tratar de hacerlo sin tocar el inodoro, que lleva entre 15 y 20 años sin ser lavado; no hay que mirar hacia abajo (salvo cocodrilos, hay de todo); y hay que recordar que no se debe tirar de la cadena (porque porta 42 enfermedades venéreas y porque lleva un lustro sin servir para nada). Lo único que ayuda en esa temible instancia es leer los rastros que seres de distintas civilizaciones dejaron grabados en la puerta: "Acá cagó Ramiro Vélez", "Leandro le cogí a tu mina", "La pared es un cuadro, mi mano es pincel, hijos de puta pongan papel", y tantas otras obras renacentistas. Y ahora nos vamos porrrrrrrque.... fuente
Un ser que merece toda nuestra comprensión: el enamoradizo [.] Distingamos de entrada: hablamos del enamoradizo, no del calentón, que se le parece pero la pasa mejor. El otro pelotudo, en cambio, no resuelve sus urgencias con el mero hecho de conseguir al objeto de su amor instantáneo, ni aplaca sus fracasos a fuerza de manoplas. No, para él todo es cuesta arriba, y cada día, en la esquina menos pensada, puede iniciar la desesperación por el amor de concreción improbable o directamente imposible. Cualquier hora puede ser la hora triste de decir adiós. ¿Cómo te das cuenta de que tenés un amigo así? Sería masomeno sasí: No necesita profundizar demasiado el conocimiento sobre ella. Te lo encontrás, y te dice: -No sabés cómo estoy; creo que por fin encontré a la mujer de mi vida. -¡A la miércoles!¿Alguien que conozco? -Hmmm, sí, puede ser. -¿Quién es? -Se llama Noelia. -¿Noelia cuánto? -No sé, porque cuando te atienden en el 0800 de Garbarino, te dicen el nombre nomás, no el apellido. Las "relaciones" varían según factores impensados. Al mismo vago del caso anterior, te lo cruzás a los diez días. Entonces te ponés a averiguar: -¿Y?¿Qué pasó con la mina de Garbarino? -Ah, Noelia. Mirá, se enfrió bastante la relación. -¡Ah, pero se vieron al final, entonces! -No, justamente se enfrió porque tengo que llamar como catorce veces hasta que me atienda ella y no otra mina o vago del call center. -Claro, las llamadas entran a una línea rotativa. -Sí, pero además la empecé a notar distante. -Seguro no entiende que estés tan enganchado con ella sólo por haber hablado por teléfono. Para ella tampoco debe ser fácil hablar del tema, en esos laburos las vigilan todo el tiempo. -No, pero es que nunca hablamos de nosotros. Yo lo que hago es llamar y pedir precios y datos sobre artículos que saco de un catálogo que dejaron en casa. -¿Pero no decís que la notás distante? -Sí, no sé, al principio con la financiación de los plasmas y una compu la noté entusiasmada, pero ayer, hablando de qué tarjetas reciben para comprar heladeras y bordeadoras, estuvo re-fría. Por eso, cuando me preguntó "¿Alguna otra consulta, señor?", le dije: "No, sólo que pensemos bien si vos realmente queremos seguir con esto", y le corté. El compromiso es volátil. De nuevo el mismo tipo: -¿Te acordás de Noelia, la del 0800, con la que me había re-enganchado? -Ah, sí, ¿qué pasó? -Y no, me di cuenta que era una locura, y corté. -Y sí, boludo, era medio de locos eso. ¿Conociste a alguien de verdad o qué? -Y... estoy viendo, es algo totalmente opuesto a lo que era lo de Noelia. -Entiendo, algo más concreto, más real. ¿Una compañera de laburo? -No, ella es del 0800 de Frávega. Media población mundial es un blanco posible. Tu amigo enamoradizo te pide hablar, con cara de atormentado. -No sé qué hacer. Venía todo bien con Milena, la mina que había conocido en el Lave-rap, y ahora tengo un quilombo en la cabeza. -¿Por? -Yo estaba re-embalado con ella, y me llevó a conocer a su familia. En eso, conozco a su hermana menor, que es una piba recontra fanática de Britney Spears. Tiene toda la pieza llena de afiches de ella. Y bué, me dio vuelta la cabeza, qué querés que te diga. No puedo dejar de pensar en la piba, ni de buscar la manera de que intentemos estar juntos. -Pero pensalo mejor, pelotudo, semejante quilombo se te puede armar. Con las hermanas de las novias no se jode. -No, boludo, qué hermana, yo te hablo de Britney. Vuela demasiado lejos. El enamoradizo se hace la cabeza con demasiada facilidad, y así proyecta cosas yendo mucho más lejos que lo que permite ver la realidad del momento. Ejemplo: se encuentra en el colectivo con una mina con la que habló dos veces esperando ser atendido por el dentista. -Ey, Mariela, ¿qué hacés? -Yendo a lo de una amiga, a preparar Derecho Romano, porque rendimos el lunes. ¿Vos? -Volviendo a casa, en la obra nos avisaron que quedamos todos suspendidos hasta que haya plata para seguir con el edificio. -Uy, qué bajón. Minutos de silencio mirando la ciudad pasando por las ventanillas. Ella intenta mejorar el clima: -¿Querés un caramelo de miel? -Bueno, gracias-dice él, agarra el caramelo, se para y se despide porque baja en la próxima parada. Pero al toque vuelve, y le dice a ella delante de todos los que hay alrededor: -Tomá tu caramelo de mierda. Claro, "la abogada exitosa que se siente mucho más que su futuro marido desocupado", ¿no? ¡Ni en pedo formo una familia con vos, forra de mierda! fuente